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Cuando no queda nada más que recordar — capítulo 7

Capítulo 7: Mi última Navidad en Hogwarts II [su universo de estrellas]

  • Nick!NICK!!!- grité al fantasma que se me atravesó en el vestíbulo y me miró.

  • Sí? señorita Granger? Puedo ayudarle en algo?

  • Sí, esto…has visto a-respiré hondo- a Ron? Weasley?

  • Ah!!! El señor Weasley!!! Por supuesto!! Siento informarle de su reprobatoria conducta pero a pesar del toque de queda salió directo a los terrenos del colegio. Me temo que tendré que informarle de esto a algún profesor.

  • Oh no Nick! Yo iré, como prefecta me corresponde aplicar sanciones, no se moleste ni moleste a los maestros, yo me hago cargo.

  • Bueno, gracias, usted siempre tan responsable! en fin, suerte y Feliz Navidad!!!

  • Gracias Nick!!!- dije ya corriendo a la puerta- igualmente!!!

Cuando cerré la puerta tras de mí una helada corriente de aire dio de lleno en mi espalda, y agradecí llevar puesto mi abrigo, pero el frío me quemaba la piel de la cara.

Busqué con la mirada y seguí unas grandes huellas en la nieve que me dirigían a un lugar que tan bien conocía: el haya a un lado del lago.

Me estremecí, pero esta vez de frío y caminé. A pesar de lo helado del viento el clima era tranquilo, no había nieve cayendo ni ventarrones, pero mi cabello revoloteaba y tenía que quitármelo de la cara una y otra vez para ver bien.

Y después de caminar unos 10 minutos ahí estaba el gran árbol que se veía negro en contraste con la brillante superficie congelada del lago negro, iluminada por la luz de la luna.

Al mirar bien, distinguí la sombra de alguien sentado en una de las raíces que salían de la tierra y mi pulso se disparó a 1000 de nuevo. Me acerqué, y me senté a su lado sin que él se inmutara.

  • Me siento mal- soltó como único saludo y la piel se me puso chinita.

Mal? Lo miré alarmada.

  • Estas… enfermo?

  • No- y volvió a esbozar una sonrisa carente de alegría- pero tu siempre terminas haciéndome sentir mal.

  • Lo siento, no es mi intención…pero tú…tú también sabes?

  • Saber qué?

  • Que tú también me haces sentir mal…

  • No te creo…no te ves muy mal.

  • Entonces no me has visto bien…

  • Quizá…no lo había hecho durante 6 años.

  • No hay derecho.- espeté

  • No, no lo hay.

  • Entonces? Qué…?

  • Qué busco?- asentí lentamente- un poco de lo que perdí…supongo.

  • Por qué te sientes mal?

Calló un momento y después tomó mi mano de nuevo, pero esta vez la llevó a su corazón y lo sentí a través de nuestros dedos entrelazados.

  • Porque me duele el corazón- dijo en voz ahogada.

  • Entonces sí estas enfermo- afirmé, pero él negó con la cabeza lentamente.

  • Sabes cómo se siente?- me preguntó con tristeza.

  • No- le dije sinceramente, aunque quizá padecíamos de lo mismo, nunca me había enamorado.

  • Se siente que te mueres- volvió la mirada al lago y rápidamente la regresó a mi- cuando ves a alguien que quieres con otra persona, ignorándote, pero lo peor-suspiró- es que sabes que eres merecedor de eso.

Tragué saliva y mi mano apretó más la suya involuntariamente, como un reflejo. No pude evitarlo, la Hermione que trataba de reconstruir se desarmó por completo.

  • Entonces sufrimos del mismo mal- le aseguré- tú me mataste en esa fiesta, lo recuerdas?

  • Por eso me merezco todo lo que me pasa, no? Y no, no lo he olvidado.

  • Y bien, quién te está haciendo pagar el karma instantáneo?- pregunté como quien pregunta la hora, pero sintiendo un amargo hiel recorriendo mi garganta.

Pero para mi sorpresa se rió, y con ganas aunque con algo de sarcasmo y amargura.

  • Eres increíble.

Lo miré desconcertada pero se quedó serio y luego me miró, me taladró con ese par de ojos azules capaces de paralizarme y sentí mi mano apretando la suya con más fuerza que nunca.

  • Lo sé, últimamente me han dicho que estoy loca- dije con nerviosismo, tratando a toda costa de evitar su mirada.

  • Sabes alguna forma de aliviar nuestro dolor?- me preguntó viendo al cielo de nuevo.

  • No, el karma no se cura ni se alivia, solo se paga…y cumple.

  • Esto no es karma…es un sufrimiento innecesario.

  • Lo es?

  • Sí, lo es…y entonces, qué haremos?

  • No lo sé, ya te dije-mi nerviosismo aumentaba.

  • Mmm-murmuró- yo sí.

  • Tú sí qué?- le miré con recelo.

  • Yo sí lo sé…

Y se acercó a mí. De nuevo podía llenar mis pulmones y aturdirme el cerebro con su fragancia, de nuevo podía contar sus pecas, una a una, y de nuevo podía sentir su respiración, de pronto más agitada, y su calor…ese calor que me estremecía hasta la médula.

Yo traté de alejarme, pero él me seguía y no sabía qué hacer para evitar lo que tanto ansiaba pero a lo que más temía, así que traté de distraer su atención a la desesperada.

  • N-No me dijiste quién era la culpable de hacerte pagar tu karma…

  • Mmm – murmuró de nuevo mientras alejaba un rizo despeinado de mi cara y con aire pensativo- quedamos en que era un sufrimiento innecesario…

  • Por eso…p-por eso…quién…?

  • De verdad no lo sabes?- me miró con más intensidad- te lo dije en la fiesta…veo que no me creíste.

  • Y…y…o…y- pero no me salían las palabras…sentía el corazón en la garganta, y viendo lo que se me avecinaba no me serviría de nada ahí.

  • Sí…tú- corto mi balbuceo y después de una sonrisa divertida me besó.

Y todo se detuvo. Mi mano entrelazada son la suya ahora se encontraba entre nosotros y no solo podía sentir su corazón que palpitaba con increíble velocidad, sino el mío también, porque mi cuerpo dejó de poner resistencia al hecho de estar tan pegado con el suyo, era sencillamente imposible.

Mis neuronas dejaron de procesar información para darle rienda suelta a las sensaciones.

Su mano libre iba desde mi frente hasta el cuello, acariciando tiernamente todo a su paso para después hacer presión desde mi nuca, impidiendo separarme de él ni un milímetro.

Quemaba, todo ardía: su mano en mi mano, entre nuestros cuerpos, sus labios…caricias…

Un suspiro más, de muchos, quedó ahogado en nuestro beso y yo…yo solo no podía creerlo, pero era incapaz de pararlo, y mi otro brazo pasó de apoyarse en esa dura y fría raíz a jugar con su cabello, y enredarlo, y alborotarlo, y sentirlo, y acariciarlo…y el beso seguía, y mil mariposas revoloteaban en mi interior (quizás de las que hablaba Luna, no lo sabía)…pero él seguía besándome.

Y cuando pensaba que aquello podía ser eterno, nos separamos lentamente.

Podía escuchar un par de corazones desbocados, respiraciones agitadas: sentir su piel ardiendo contra la mía allá donde me tocara, temblábamos…y cuando abrí los ojos, vi otro par delante de mí, a escasos milímetros, el par de ojos más azules que jamás haya visto, los más hermosos…y una tierna sonrisa…un encanto eterno.

Y lloré, lloré por toda la dicha que sentía, por el cúmulo de emociones en mi pecho; lloré porque él seguía tomando mi mano y acariciando mi cabello…por su sonrisa…y realmente no sabía porque más lloraba, pero estaba llorando y él se enterneció.

Entonces me abrazó, me abrazó fuerte y me besó la frente para luego pegar su nariz a la mía y sonreír más. Pero yo seguía temblando y me parecía que nada más grandioso podía pasar, no había palabras, ni nadie, ni nada, solo nosotros y un perfecto entendimiento de almas.

Tomo de nuevo mis manos y las entrelazó con las suyas y su frente seguía pegada a la mía, y nuestras miradas conectadas…y me sentí molesta cuando interrumpió ese contacto para llevar sus labios a mi oído y escuchar su respiración ya más tranquila, y cerré los ojos.

Suspiré de nuevo y sus cálidas manos abrazaron más a las mías, con cariño, con ternura.

  • Te amo- me dijo a media voz y algo en mi corazón se incendió- lo he hecho desde siempre, perdona que no te lo haya dicho.

Negué de nuevo con lágrimas en los ojos, mi voz seguía sin acudir a mi llamado. Y él siguió hablándome en susurros.

  • Hermione yo…yo quisiera pedirte algo.

  • El qué?- cuestioné nerviosa y en ese momento volvió a mirarme.

  • Tú, bueno, tú quieres salir conmigo?- dijo nervioso- aceptarías ser mi novia?

Y ese algo en mi corazón que ardía explotó de alegría y provocó que me lanzara a sus brazos casi tirándole.

  • Qué dices?- inquirió más tranquilo y acariciándome desde el cabello hasta mi espalda.

Escuchaba su corazón perfectamente y sonreía, y asentí casi imperceptiblemente, pues temía que fuera un sueño y un movimiento brusco podría despertarme. Pero él se quedó estático y contuvo la respiración.

  • Sí – dije con firmeza pero casi en voz baja- sí quiero.

  • Oh…gracias- volvió a respirar- gracias Herm, yo…

  • Y si quieres que nadie se entere no hay problema, y tampoco si no quieres que nos vean juntos y si

  • No seas tonta- dijo tomando mi cara sonrojada entre sus manos- crees que eso me importa? En verdad?

Y volvió a abrazarme.

  • No haré las mismas estupideces dos veces…sólo me importas tu, y lo que tú quieras y lo que tú digas…nada más.

  • Entonces- sonreí- nada de vicios y fiestas y amigas y…nada de eso?

  • No, nada de eso- sonrió divertido- no sé por qué estaba seguro que eso sería lo primero que me pedirías, si aceptabas.

  • Entonces ya estaba planeado?

  • Mmm, algo así, de hecho te lo iba a proponer en medio del vestíbulo abarrotado de gente pero

  • NOOO!!! Que ridículo hubiese pasado!!!

  • Ahora la del ridículo ibas a ser tu eh?

  • Es que tanta gente…- la sangre se disparó a mi rostro otra vez- no podría soportar tantas miradas.

  • Ok, esta bien, esta bien…ah!- agregó de una vez- y ya estoy estudiando, y haciendo deberes, y a organizando guías de estudio, y todo eso…

  • Así que eso hacías? El día de la guardia?

  • Sí, estaba haciéndome una de esas guías.

  • Vaya O_O

  • Y acerca de la fiesta…

  • Ya, no me importa, no quiero recordarlo…no pasó, así de simple.

  • No, es que, perdón, fui un

  • Idiota, lo sé, pero ya…no lo arruines- le supliqué todavía aferrándome a su pecho.

  • Mmm…pues no quisiera pero es muy tarde y tenemos que regresar.

  • Cielos…es verdad- maldije para mis adentros.

  • Seguimos en la sala común- comentó travieso- no te preocupes.

Me encogí de hombros y cuando se levantó de jaló con él, y nos fuimos caminando al castillo, abrazados y sonriendo.

Esa noche supe que sólo había tenido una, una sola elección…porque en su universo de estrellas me había elegido a mí entre todas las demás…solo a mí. Así que esa noche sería feliz…y la felicidad que viniera después, sería un regalo.


Ahora sí...

Continuará...en el 2008 xD