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Cuando no queda nada más que recordar — capítulo 8

Capitulo 8: Celos…malditos celos

  • Hermione!!!! Hermioneeeeeeeeeeeee!!!!!

  • HERMIONE!!!!

Hermione…mi nombre, eso lograba escuchar mientras me zangoloteaban en mi cómoda cama y me destapaban, eso me molestó y gruñí porque hacía frío, pero no vi venir tremendo almohadazo.

  • Auch!!!- me quejé más dormida que despierta y apretando el blanco del golpe: mi nariz- quién…

Zaz!!! Otro almohadazo más me dejo completamente aturdida.

  • Ya!!!- grité enojada, poniéndome trabajosamente de pie en mi colchón. Me balanceaba, lo sentía- piensas que no me duele??? Porque duele, sabes?? Ah? Lo sabes??

Sí, estaba molesta, muy molesta, enfadada, enojada, cabreada, emp$%&#@ y todos los sinónimos de estas palabras y malas palabras, y así le hablaba a un enemigo invisible para mi, pues no terminaba de abrir los ojos….pero en cuento todo empezó a tomar forma, me di cuenta de mi error.

No era un enemigo imaginario, eran tres y tan reales, y amenazadores que podrían protagonizar mis peores pesadillas cada noche.

  • Vaya! Pensamos que nunca despertarías!- me recriminó Ginny con cara de enfado y sus dos manos aferradas a la cadera.

  • Cómo no iba a hacerlo con semejante salvajismo bárbaro? >w< Ow/O

  • Y qué esperabas?- preguntó Lavender con un gesto medio…acusador y con una almohada en la mano izquierda- que te despertaran con un "beso de amor" ♥.♥???

  • Un…beso de…a-amor?- y ante la mención de las palabras "mágicas" mi cara se encendió. O///O

  • CULPABLE!- sentenció Parvati- y lo sentimos porque Ronald no puede entrar aquí para tales exhibiciones de circo romántico ¬¬

  • De qué hablan?-lo saben, me decía mi conciencia interna así que cambié la cuestión:-qué quieren?

  • Ah! Hermione!, pues verás, la lista es grande:- Ginny sonrió insulsamente y comenzó a contar con los dedos de la mano- saber por qué regresaste tan tarde anoche, que tanto hicieron allá afuera- remarcó maléficamente el hicieron-y por qué estaban allá afuera y…

  • Por qué venías…- comenzó Parvati.

  • Tomada de la mano- siguió Lavender.

  • Con mi hermano???- terminó Ginny cerrando un medio círculo que me dejaba sin alguna alternativa de huir sí yo quería salir corriendo.

  • C-Cómo?- susurre apenada y me di cuenta de que ya no estaba parada, sino arrodillada sobre el edredón arrugado de mi cama.

  • Y eso no es lo peor!- saltó Lavender haciéndome pegar un brinco.

  • Harry me contó hoy en la mañana que Ronald estaba muy…cómo te diría? Contento? Feliz? Extraño? Y más idiota que de costumbre ¬¬' agregaría yo- me informó la molesta pelirroja.

Pero no me importó su enojo, en ese momento mi corazón se agitó y sintió una felicidad rayando en la euforia al escuchar que Ron estaba así.

  • Y???- me sacó de mi estupor parvati con una cara de incrédula confusión- qué tienes que decir a tu favor?

  • Nada.

  • Cómo? No vas a contarnos?

  • Eso me hubieran pedido desde al principio sin despertarme con semejante violencia Lavender ¬¬

  • GENIAL!!!- chilló Ginny sentada ya en mi cama y las otras dos chicas siguiendo su ejemplo.

Pero yo no podía hablar, me sentí sonror de nuevo y…qué les iba a decir? Todo? T///T ¬///¬

  • vamos Hermione!!!- suplicó Ginny- cuéntanos!

  • Ya vale…tranquilas…solo hablamos.

  • Ajá y?? qué más??

  • Cómo que "y qué más???"?

  • Pues sí, no pensarás que nos tragamos eso señorita cerebrito.

  • Bueno ya, se disculpó y…-me sonrojé más a mi pesar.

  • Y???- el brillo en sus ojos era casi maniaco.

  • Él se…él se

  • Ajá, ajá, sigue!

  • Se me-tragué en seco- se me- bajé la voz- declaró.- y cerré los ojos como esperando una golpiza.

  • CÓMO???- Preguntaron las tres al mismo tiempo.

  • Ronald?

  • "Ese" Ronald?

  • Mi hermano???

Asentí con la cabeza y con los ojos aún cerrados.

  • Y….tu- comenzó Lavender- bueno tu…Hermione, hablas de que te pidió ser su novia no?

  • Sí, exactamente.

  • Bien, eso requiere una respuesta- concluyó Parvati y de repente todas me miraron.

  • Ehm pues, sí ^^' supongo.

  • Hermione- dijo seriamente Ginny- qué le respondiste? No le habrás dicho que…

  • Sí- la corté- le dije que sí.

Silencio. Exhalaciones. Respiraciones continuadas.

  • Bueno….francamente Hermione…

  • Te molesta?- pregunté a mi amiga con la esperanza de que no fuera así. Ginny solo me miró con preocupación. Lavender y Parvati nos miraban expectantes.

  • No Herm- me dijo con una súbita sonrisa- claro que no me molesta, solo…me preocupa.

  • Pero, por qué Ginn? No confías en mi juicio?

  • En el tuyo sí Hermione, no en el de mi hermano- movió la cabeza de un lado a otro sonriendo burlonamente.

  • Bueno, no se queden así entonces, lo rehabilitaré- dije solemnemente y luego me carcajeé.

  • Vaya, no creo que haya cura posible- siguió la burla Parvati.

  • Pero si no, te ayudaremos- terminó Lavender.

  • Bueno, vamos cuñada!- me apresuró Ginny- hay todo un día por delante! Debes bañarte, vestirte, yyyyy…

  • A la biblioteca- dije.

  • Noooo!!!- se quejó Lavender.

  • Bueno, esta bien, solo porque estoy contenta les perdono el día.

  • Vaya! Le agradeceré esto a Ron- dijo Parvati entre sorprendida y agradecida.

Me esperaron hasta que me vieron ya vestida, como nueva y bajamos a la sala común, era obvio que me había perdido el desayuno. Y ya al final de las escaleras Lavender me miró y me detuvo:

  • Hermione, y que sucede con lo de la fiesta? Y lo mal que la pasaste? Y todo lo malo que

  • No pasó nada- suspiré- no me importa ya, olvidada, se disculpó toda la noche y ya, fin.

  • Pero y…

  • Lavender, ya pasó, pero en serio me arrepiento- nos cortó una voz detrás del respaldo alto de una butaca y se me paró el corazón.

Ron se puso en pie y caminó hacia nosotras. No me había percatado muy bien desde cuando había adquirido ese porte tan gallardo y seguro, ese porte que borraba años de inseguridades y miedos, aquel porte que le hacía parecer otra persona.

Murmuré algo, pero las palabras se quedaron en la garganta y sonó como un extraño gorjeo. Entonces él me sonrió y me di cuenta de que no había reparado en cuanta luz entraba por las ventanas. Con un suave movimiento de cabeza se deshizo de los rebeldes mechones rojos que le caían por la cara, dejando al descubierto sus hermosos ojos.

  • Hola- saludó cuando llegó ante mi, apenas unos centímetros nos separaban- cómo amaneciste? - cuestionó y antes de recuperar el suficiente aliento para contestar, volvió a cortarme la respiración con un beso.

  • B-Bien- contesté entre suspiros cuando se separo de mi.

  • Que bueno, yo igual- agregó sonriente, increíblemente sonriente.

Y entonces nos percatamos de que Ginny miraba rencorosamente pero, a pesar de eso, con un dejo de triunfo en el semblante en dirección a la puerta. Y fui la primera en percatarme del grupo de niñas que acababa de pasar por el retrato. Eran unas 10 y todas ellas portaban una pulsera en los colores de nuestra casa, en las que (lo sabía perfectamente bien pues me había rehusado unirme a su club de fans innumerables ocasiones) se leía: "Leonas x R.Weasley: nuestro rey".

Al parecer Lavender y Parvati se unían al mudo descontento y las "leonas" les correspondían abiertamente. Desde que Ron ya no estaba tanto con ellas (hacía unas semanas), según me había informado Lavender, aquellas chicas se mostraban enfadadas y buscando el momento de estar con él.

  • Hola Lena!- se dirigió Ron a la que parecía la líder del grupo y ella sonrió a él, solo a él. Las demás parecíamos no existir.- hola chicas- saludó en general mi novio.

  • Hola bombón-contestó la chica de cabello negro con la voz más suave que haya escuchado y su saludo me enervó hasta la médula, pero permanecí serena. Su actitud era pura malicia y prepotencia. Me imaginé a Pansy Parkinson, pero no creí que hubiera un clon en mi propia casa.- siento interrumpir este afectuoso momento entre amigos.

Ron pareció aturdido y tomó mi mano instintivamente. Su gesto me sacó de mis tortuosos pensamientos, pues no podía dejar de admirarla, era quizá todo lo que yo no podría ser jamás: guapa, y más que eso, desmesuradamente atractiva y bonita.

Su lacio y brillante cabello negro rematado en graciosos rizos, su piel blanca como nieve, su cara afilada con los ojos más almendrados y mieles que haya visto, cejas alineadas, nariz recta y respingada, labios rosados , los mismos que ahora se torcían en una burlona pero atractiva sonrisa, y dientes blancos en una impecable hilera. El porte altivo digno de una princesa me recordó algo a Draco, solo que en mujer, los ademanes refinados…todo iba acorde con su apariencia, su esbelta figura y despampanante belleza.

Me pregunté por qué nunca había reparado en su presencia con la atención que ésta exigía, recuerdo haberla visto en la fiesta de la torre de los Ravenclaw's, entre las chicas que miraban boquiabiertas como Ron se casi agarra a puñetazos con Draco, recuerdo haberla visto con Ron entre pasillos, en sus partidos…y sí, sin lugar a dudas ella era la presidenta del club de mi ahora novio.

Y no pude evitarlo, el corazón sufrió un gran estrujamiento y ardor, los celos me quemaron por dentro y pensé que eso no estaba bien, los celos eran la debilidad de las chicas tontas, y yo no entraba en el grupo.

  • Amigos? Te equivocas, mira nena te presento…les presento a mi novia: Hermione- tampoco pude evitar escuchar esta última frase con gran regocijo y sonreí un poco, tampoco me interesaba que me hicieran un club de fans, pero con el único motivo de golpearme. Actuar con inteligencia, como siempre lo había hecho.- Hermione, ellas son unas…amigas, mi club de

  • Fans, sí, las conozco- sonreí- me invitaron a formar parte de él en alguna ocasión.

  • Así es- Confirmo Lena y su semblante, me pareció también, que era el de una chica que actuaba con enorme precaución sobre terreno minado- te había visto mucho con Ron antes, y pensé que te gustaría pero …declinaste, quizá así hubieras tenido más tiempo a su lado- sonrió con malicia de nuevo.

  • Yo no te recuerdo a pesar de todo, eres nueva en Hogwarts?- me hice la tonta.

  • No, soy de sexto curso, comparto habitación con Ginevra.

  • Desgraciadamente- siseó mi amiga por lo bajo y Ron rió.

  • No se llevan bien- señaló el pelirrojo a mi oído.

  • Ya me di cuenta-puntualicé y el escozor seguía en la boca de mi estómago, Cómo podía ser tan intenso aquel sentimiento?

  • Bueno nenas, les dejo porque necesito tiempo a solas con mi novia- finalizó Ron con una sonrisa, y creí ver en aquellos bellos ojos mieles un destello de odio.

  • Nos has descuidado baby- reprochó otra de las chicas de su club- tendrás que paga tiempo extra.

  • Lo negociamos después bombón, si es que me queda tiempo.

  • Los acompañamos al vestíbulo Herms, apesta a azufre la sala- señaló Ginny mirando con desdén a la pelinegra y sus amigas.

Así salimos por el hueco del retrato hacia el pasillo y nos encaminamos escaleras abajo. Pero yo sabía que una guerra había comenzado, e innumerables miradas me la habían declarado en el cuarto que acabábamos de abandonar.

  • Maldita vieja bruja!- estalló Ginny.

  • Gin, tranquila, eso fue insulto en género y plural, sabes? También somos brujas.- estaba relajada, dentro de lo que cabía, el tacto con su mano se me antojaba glorioso, a y juzgar por las caras que ponían algunas chicas al pasar junto a nosotros parecían desear con toda su alma estar en mi lugar.

  • Lo sé, pero esta…me saca de mis casillas!!! Es una arpía!

  • Es buena chica Ginny, déjala en paz.

  • Lo que me faltaba! Que el imbécil de mi propio hermano la defienda! No sé tu Hermione, pero con ese intento de veela has de andarte con cuidado.

Y diciendo esto bajó con Lavender y Parvati hasta los terrenos. Estaba que echaba chispas y no la culpé, esa niña transpiraba pura mala vibra.

Nosotros seguimos caminando por un vacío corredor, atestado de altas ventanas que daban a los terrenos (ahora repletos de estudiantes sumidos en juegos que iban desde lanzar bolas de nieve hasta patinar en el congelado lago) del lado izquierdo y del otro, flanqueando puertas y cuadros, grandes y viejas armaduras chirriantes.

  • Oye, me insultó!!! La oiste?- asentí riendo- y no piensas decirle nada? Debes defenderme!

  • Le doy la razón, lo siento.

  • Oh no!!! Pero si es buena chica! Ha estado conmigo y me ha acompañando y todo!

  • Eso no la hace buena chica Ron, más bien me parece interesada, de las que buscan gente famosa, ya sabes o del dinero, es tu fan desde que te vio?

  • Pues no! De hecho fue fan de Malfoy…pero se ha mostrado totalmente arrepentida de haber andado tras de esa serpiente antes! Eso hay que reconocerlo!! Así que no es por el dinero, y ahora mismo no soy rico ni nada.

  • Pero sí famoso…y…andaba tras de Draco? Así que es de las que hablaba Pansy-dije más para mi misma que para él.- ojala no se te acerque más.

  • Hermione- me miró sorprendido-estás celosa?

  • Qué?- me reí nerviosa- para nada.

  • Vamos! Acéptalo! Estas celosa!!!

  • Tendría que estarlo?- golpe bajo. A eso s a lo que yo llamo una respuesta interrogante inteligente. Dudó.

  • Para nada, solo es….digamos, mi amiga-compañera-admiradora.

  • Esta bien, me da igual.- era increíble como su compañía mitigaba el frío del ambiente.

  • Te da igual?

  • Por supuesto, no tengo derecho sobre tu libre albedrío…ni tu sobre el mío.

  • Eso significa que…

  • Que no hay explicaciones, ni inseguridades, ni reproches, ni berrinches, ni escenitas, ni prohibiciones, ni…celos.- me había impuesto un trato que cumplir…o la soga al cuello. Ya lo vería.

  • Pero…me parece bien, pero…de nada?

  • No sin motivo Ron, no iré por ahí amargándome porque estés con tus amigas, con Lena por ejemplo, pero hay un respeto a tu pareja, lo sabes no? Y hay que respetarlo.

  • De acuerdo, pero…Hermione, Draco no

  • Nada, él es mi amigo y si Harry lo acepta no veo por qué tu no, ok, no es tu amigo, ni lo será si no quieres

  • Por supuesto que no- escupió molesto.

  • Pero es mi amigo, y lo tienes que respetar como tal, así como él te respetará a ti

  • Eso hay que verlo

  • Lo hará- lo corté triunfante- y bueno, me reservo el derecho de aplicar algunos crucio si las susodichas se propasan, y a ti mi fría indiferencia por dejarte.

  • Me reservo lo mismo- sonrió malignamente- hay que ser parejos.

  • Esta bien, solo que tu ves moros con tranchete por todos lados Ron.

  • Ok, ya- me paró Ron con un ademán de manos y gesto de preocupación, fingida por supuesto. Nos detuvimos a medio pasillo entre un par de armaduras- y supongamos que esas chicas locas sean las que quieran secuestrarme, amordazarme y violarme…habrá castigo también para mi?

Esa cara de no romper ni un plato me afectaba, en serio, no podía negarme a ella por ningún medio.

  • Creo que es obvio que no Ron,- negué rendida- pero…

  • Y a cambio, me consolarás? Y cuidarás?- preguntó al tiempo que se acercaba más a mi y me acorralaba a la pared. Mi corazón se disparó de nuevo y sentía ese curioso cosquilleo en cada centímetro cúbico del cuerpo.- y protegerás?

  • Sí- dije en un imperceptible susurro que reafirmé con un movimiento de cabeza. Su rostro estaba a centímetros del mío y cada vez hablaba más lento.

  • Sabes?- susurró suavecito repartiendo pequeños besos en mis mejillas.

  • Qué?-solté con toda la firmeza que me fue capaz de imprimir en esa sola sílaba. Cómo demonios me podían temblar así las piernas?

Y sentí su brazo deslizarse bajo mi chamarra y sujetarme por la cintura fuertemente al tiempo que con el otro se sostenía de la pared. Mis manos fueron torpemente a enredarse en su cuerpo y le abracé con ternura acercándolo más a mí. Sonrió divertido y me pregunté qué cara podía tener yo en esos momentos, pero esa cercanía era tan reconfortante que me valía un corcho lo que pensara, él o yo, y lo que pasara.

Exigí una respuesta con una intensa mirada, y su mano me aferró más.

  • Que- pasó su nariz delicadamente por mi cuello haciéndome estremecer; cerré los ojos y al abrirlos, sin más, le tenía de nuevo frente a mi- me encantas.

Y me besó de nuevo. Por tercera vez en la vida me dejó sin respiración y con el corazón latiéndome fuertemente en el estómago, pero esta vez fue intenso, más sugerente y embriagador que los besos anteriores.

Sólo pude sentir dos movimientos: el de su cuerpo acercándose al mío todo lo que la pared le permitió, dejándonos en un contacto más íntimo, y mis manos sujetándole con fuerza, como si se me fuera a escapar en algún momento. Pero eso no sucedió, porque me seguía besando con ímpetu y yo….aprendí a respirar mientras besaba a alguien, porque era eso o morir asfixiada, y prefería disfrutar el momento.

  • De verdad?- susurré nerviosa y jadeando a su oído aprovechando que sus labios habían pasado al lugar entre la mandíbula y mi cuello.- es en serio?

  • Por completo- fue trazando un rastro de besos hasta la comisura de los labios y me di cuenta que él también respiraba entrecortadamente, pero el brillo de sus ojos eran tan…intenso- me vuelves un poco…loco.

  • Oh- ahogué un suspiro y me mordí el labio inferior-mentiroso- y…era mi turno, así que pegue mis labios a los suyos, curvados en una sonrisa, pero no rechazó mi impulso, al contrario, respondió con la misma avidez de antes y mis manos cambiaron de posición para ubicarse en su rostro y acariciarlo, y su mano libre apoyó a la otra en su tarea de sujetarme fuerte por la espalda baja, como seguro.

  • Ay Merlín!- soltó con un bufido al terminar, mientras intentábamos calmar nuestro pulso y nuestra respiración. Me abrazó contra su pecho y descubrí, con cierta felicidad, que su corazón palpitaba tan rápido como el mío…o más. Pero su exclamación me llamó la atención…y su abrazo tan posesivo.

  • Qué?

  • Me muero-intentó decir aún agitado- me muero cuando intento pensar a quién has besado así- me sonrojé hasta la raíz del cabello, no especifico si bien o mal…y eso me preocupó.

  • M-Mal?- balbuceé apenada y soltó una carcajada.

  • No Hermione, y ese es el problema, es demasiado…demasiado…- no encontraba como expresarse y decidí que había que ver esa cara, la cual era de total desesperación cuando levanté la mirada- insoportable pensar que puedas besar a alguien más así, alguien que no sea yo…entiendes?

  • No- respondí confusa mientras me abrazaba más.

  • Que no quiero compartir tus besos… esos besos- recalcó con un suspiro- con nadie más. Ahora sí entiendes?- me preguntó con ese brillo intenso en sus ojos de zafiro.

  • Sí-solté como una exhalación y me perdí de nuevo en esa mirada que tanto me podía, una duda me asaltó y la expuse casi con malicia- puedo…quiero decir, que sentirías si supieras que sí he besado a alguien así?

No me respondió enseguida, pero me miró fijamente, serio y una sombra oscureció aquel azul cristal que lograba admirar.

  • Celos- me dijo mirando al piso- malditos celos.

Y miré culpable el resultado de mi atrevimiento.

  • Pero- intenté decir casi con miedo y luego mi voz tomó la confianza necesaria para decir la verdad- nunca he besado a nadie así - repentinamente sus ojos se clavaron en los míos- de hecho nunca había besado a nadie.

Algo parecido al triunfo iluminó de nuevo sus ojos, y una sonrisa surcó su rostro y yo me sonrojé.

  • Te ves tan linda cuando te sonrojas- me dijo tierno mientras me acariciaba la mejilla y algo me asustó, un estruendo proveniente justo detrás de nosotros, un sonido parecido al de cientos, tal vez miles de vidrios rompiéndose…

Pero todo pasó rápido, y solo ví a Ron poniéndose delante de mí, cubriéndome por completo, con las manos apoyadas en la fría piedra de las paredes…y su cara, su cara antes sonriente ahora estaba contorsionada en un gesto de dolor, y un segundo estruendo ocasionado por una armadura al caer al suelo me hizo reaccionar y lo jalé al lado contrario.

No sabía que pasaba pero por su semblante nada bueno y yo solo quería ponerlo fuera de peligro, así que al caer al suelo y apoyar una de mis manos sentí una punzada y luego algo tibio correr por mi palma, miré confundida el entramado de rocas que componían el piso de la escuela y estaba lleno de miles de vidrios rotos.

  • Quién mierda hizo esto?- escupió enojado Ron mientras nos levantábamos del suelo.

Así que levanté la mirada y me di cuenta que uno de los grandes ventanales que flanqueaban el pasillo estaba completamente roto. Cómo había pasado eso? Y enseguida mis ojos se posaron en la armadura caída, en la que había estampada una gran bola de nieve. Pero dudaba que una sola bola de nieve pudiera causar semejante estrago.

  • Ron, estás bien?- me dirigí a él preocupada- qué te pasó?

  • Nada, nada- me dijo para restar importancia.

  • Ronald, cállate y date la vuelta.

  • Qué?- preguntó atónito.

  • Lo que oíste- estaba nerviosa pero él, sin chistar más, hizo lo que le pedía.

Y me quedé muda de horror. Tenía fragmentos de vidrios enterrados hasta la piel pues la sangre le manchaba la ligera camisa que llevaba ese día. Mis manos me temblaron y no supe que hacer. De pronto sentí mis ojos húmedos y me sentí ahogando sollozos. Busqué a mi alrededor alguien que acudiera por el ruido y nada, la enfermería estaba lejos…y Ron seguía poniendo muecas de dolor, y la sangre aumentaba.

  • No te muevas….dónde- busqué mi varita como loca- dónde está?

  • Nena, tranquila no pasa nada

  • Nada dices? Tienes la espalda casi deshecha por los cristales y dices que no pasa nada?- y la encontré- quédate quieto.

Apunté al fragmento más pequeño que encontré y susurré casi con un hilo de voz por los nervios, no sabía si funcionaría:

  • Evanesco- y sí, observé como la astilla de vidrio desaparecía limpiamente- dolió?

  • No, qué haces?

  • Intentaré quitar los más grandes, para que no te duela- giró su cabeza y me sonrió dulcemente.

  • Gracias

  • De nada, solo es para ahorrarte dolor de camino a la enfermería- y repetí el proceso con los cristales más difíciles- duele mucho todavía?

  • No, ya no, puedo moverme mejor.

  • Pero la sangre no para, vamos.

  • Hermione, tu mano

  • Qué tiene?

  • Sangra

  • No importa, vamos

Pero se quitó un pedazo de manga y me la amarró en la palma.

  • Yo no soy tan bueno como tu con la varita- me sonrió- y además ésta ya no servía- señaló con la mirada a su maltrecha camisa.

La sonrisa ahora fue mía y le dí un rápido beso en los labios, y mientras se apoyaba en mi nos dirigimos a la enfermería, pero nos encontró la profesora McGonagall antes.

  • Santo cielo! Señor Weasley! Señorita Granger! Qué les sucedió?

  • Bolas de nieve asesinas profesora- sonrió Ron y después hizo otro gesto de dolor- alguien lanzó una y rompió una ventana justo cuando íbamos pasando.

  • Pero cómo?- seguía sorprendida.

  • Así profesora, quizá fue con la intención de romperla pero no sabía que alguien podía pasar- dije todavía caminando.

  • Idiotas- farfullo Ron.

  • Vamos, a la enfermería y no se desvíen, investigaremos el altercado.

  • De acuerdo profesora, gracias- le dije y nos fuimos directo con Madame Pomfrey.

Al principio puso caras, y rezongó algo a cerca de las bolas de nieve cuando le comentamos el incidente, pero me agradeció haber quitado los vidrios antes porque según ella se podrían enterrar más y provocar severas infecciones.

Así que se limitó a limpiar y desinfectar las numerosas heridas de la espalda de Ron, las cerró y después se dirigió a mi, y con la mano extendida vi que repetía el mismo proceso.

  • Listo- comentó satisfecha al terminar su trabajo.

  • Gracias- le comenté y alcancé a ver cómo Ron se ponía de nuevo la camisa, me sonrojé.

  • Señorita Granger- dijo mi profesora de transformaciones al pasar por la puerta- señor Weasley espero que se encuentren mejor. Les visito con el único propósito de avisarles que acabamos de sancionar a los responsables de semejante altercado y sus padres han sido informados también.

  • No importa, fue sin querer profesora- dije con aprehensión,

  • Créame que es la primera vez que se equivoca señorita Granger.

  • Cómo?- preguntó Ron

  • Señor Weasley, esta vez las responsables de este caos son unas niñas de 6º que se autonombran "las Leonas", le suena?

Y el alma se me cayó al piso.

  • Tus…amigas- susurré.

  • En todo caso, mi advertencia va para usted Hermione, dudo que las señoritas hayan querido hacerle daño al señor Weasley, pero no estaría tan segura de que sus intenciones para con usted sean las mismas- me miró seriamente- esa actitud es reprobable y serán castigadas como es debido. Con su permiso.

Y salió por la puerta dejándome con 1000 preguntas en la cabeza y un enojo tan evidente en mi novio que duró para todo el día. Sabía que una guerra estaba próxima, pero como esta vez, no solo estuve en peligro yo, si no también Ron…y eso no se iba a quedar así. ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------