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Historia 27703 — capítulo 2
Mis Ideales
Los ojos escarlatas del lord brillaron intensamente.
-Como muy bien has dicho, traerte aquí con tu cuerpo original podría haber ocasionado un gasto de energía, que sinceramente no estaba dispuesto a pagar. Solo tu alma fue la que viajo hasta aquí, yo solo busque un lugar en donde ubicarla.
Mis ojos centellearon.
-¿Me estas diciendo que este cuerpo pertenecía a un vampiro y tu se lo sacaste para ponerme aquí?
Vi otra malévola sonrisa surcar su rostro.
-Lo sigo diciendo, si no fuera por qué no encuentro nada con lo que pararte te obligaría a quedarte, eres más útil que los demás que he traído. Tienes razón. Y elegí un vampiro por qué realmente creía que tu serías mejor que todos los demás y no me equivoque- se quedó observando el bosque a su alrededor unos segundos antes de continuar- Quería que no fueras un simple muggle, que tuvieras poderes para defenderte por ti misma y ahí tienes lo que pensé que serviría. Deberías estar orgullosa, eres el primer vampiro con alma.
Empecé a dar vueltas enfrente de Voldemort, pensativa acerca de lo que acababan de decirme. Entonces…ahora era un vampiro. ¿Con alma? Así que era verdad lo de que los seres de la noche no la tenían. Me sentí feliz, no sabía que consecuencias podría ocasionar la falta de ésta, pero antes de saberlo prefería seguir teniéndola.
-¿Y como es que sacaste al vampiro que tenia este cuerpo?- pregunté con curiosidad.
-No es muy difícil tomando en cuenta el hecho de que el cuerpo solo, no puede poner resistencia a un alma que intente penetrar en él.- me respondió- eso si, te advierto que quizás por un tiempo, hasta que el cuerpo se adapte, puedas tener visiones referentes a quien antes habitaba ese organismo.
Solo asentí y quede parada en el mismo lugar en el que estaba antes, sin pronunciar palabra.
Voldemort no daba señales de molestarle el silencio, parecía estar dejando que tuviera mi espacio y pese a que yo sabía que solo lo hacía para ganarse mi simpatía, se lo agradecía interiormente, no me gustaba que me presionaran.
-¿Qué hay en cuanto a mi… alimentación¿Y los poderes¿Son todos ciertos?- pregunté. Si me iba a pasar la eternidad como vampiro, tendría que tener idea de a lo que me enfrentaba.
Voldemort sonrió nuevamente, y yo supe el por qué. Yo le había hecho esas preguntas ya que estaba decidida a quedarme. No quería irme, hacerlo era como cuando estas en un sueño demasiado bueno y no quieres despertar. Y este sueño era muy especial como para dejarlo pasar. Y así lo había interpretado el Slytherin.
-Supongo que una gran parte de la respuesta de esas preguntas las sabes- me dijo- En cuanto a tu alimentación, sabes que se trata de sangre. Y pese a los mitos entre los muggles- esa ultima palabra fue dicha con desprecio- no solo te alimentas de sangre humana, puedes hacerlo de animales e incluso comer.
-¿Entonces puedo vivir sin sangre humana?- pregunté.
-No- respondió- Debes tomar regularmente por lo menos cada dos semanas, o tus instintos se volverán salvajes y perderás todo tipo de conciencia y atacaras lo primero que se te cruce en el camino… y a menos que quieras eso…
-Ya entendí- lo corté.- ¿Y que con los poderes?
-¿Cuáles has oído?- pregunto el lord oscuro mientras se acomodaba en la piedra en la que estaba sentado.
Lo vislumbre unos segundos antes de abrir la boca para contestar, decir las locuras que siempre oí era algo humillante y si había algo que yo no soportaba era ser ignorante y que por esto se burlaran. Por eso siempre me gustaba saber de muchas cosas y nunca hablaba a menos que estuviera segura de lo que decía.
-Desaparecer como humo, transformarse en animal… hipnotizar, moverse a una gran velocidad, no poder salir a la luz del sol, telepatía… entre otras… hay demasiadas invenciones en mi mundo como para nombrarlas a todas- respondí.
-Mmm… para ser un universo plagado de muggles creo que incluso son más cultos que los niños nacidos de familias de magos de sangre pura- pude vislumbrar como una cara de desconcierto aparecía en su rostro.- Lo de desaparecer, convirtiéndose en una voluta de humo, lo pueden lograr solo algunos vampiros- me comentó- Lo de los animales es cierto y depende de cada uno la forma en la que se transforma. Podemos decir que lo de hipnotizar y moverse a gran velocidad es lo más acertado, junto con la telepatía y desgraciadamente, también lo del sol.
-Entonces tengo que ir despidiéndome de los rayos de luz…- murmure. No que fuera algo muy complicado, siempre odié el sol, ya que este producía calor. Algo que yo no soportaba.
-¿Algo más?- pregunto el lord.
-Si…-murmure y vislumbre los alrededores. –Aun no me has dicho¿Qué es este lugar?
-Creo haber dejado claro que era un paraje creado por tu mente.
-Explica eso por favor- supliqué. Todavía no creía demasiado lo que estaba pasando pero tenía que admitir que mantener una conversación agradable con Tom Riddle, estaba poniendo mi humor con las nubes. Era mi personaje favorito… o mejor dicho el segundo… el primero era Harry…
Pero había algo que no me gustaba de éste último y eso era que el chico jugaba en la guerra como marioneta del viejo de Dumbledore. No sabía el por qué, pero que lastimaran a Harry, que lo traicionaran o que le hicieran sufrir dolor hacia que a mi me subiera la adrenalina y me volviera peligrosa para cualquiera que se encontrara a mi alrededor, ya que instintos asesinos se despertaban y una furia aparecía dentro de mi volviéndome bastante susceptible, rebelde e inestable anímicamente. Y el último de los libros había logrado eso. Las mentiras de Dumbledore… el enviar a Harry sabiendo que él era un Horcruxes, haciendo que se sacrifique… había logrado que mis pensamientos, acerca de que el viejo era un manipulador mentiroso, se confirmaran. Y al final… pues al final las palabras de Dumbledore no me afectaron en nada… podría haber dicho lo que fuera… pero nunca lo perdonaría. Parecía estúpido… pero que traicionaran a Harry era como hacerlo conmigo…y si hay algo por lo que me distingo es por no perdonar muy fácilmente ese tipo de cosas. Y pensar que esto me afectaba tan solo cuando yo lo creía una historia… ¿Qué seria si de verdad tuviera a Albus Dumbledore delante de mí? Al menos Voldemort estaría contento, de eso estaba segura, ya que las posibilidades de que yo me uniera a Dumbledore eran bastante remotas. Ya que el choque de ideologías y las cosas que yo sabía lo evitaban.
-Tu mente creó todo esto - me indico- Por eso es así, aquí se juntan todos los factores que a ti te gustan, tanto como es la lluvia, el frío, la falta de sol… es un mundo entre el tuyo y el mío, desde el cual puedes elegir a donde ir- luego me miró fijamente- debo decir que tienes unos gustos exquisitos, al ver esto tengo que adivinar que te gusta la soledad¿no?
Me limite a asentir con la cabeza mientras pensaba más preguntas.
-Muchos dicen que la soledad es insufrible… pero solo si tú no la eliges…-murmuré.- y a mi me gusta el silencio… me deja pensar.
-Concuerdo.
-Una pregunta- dije.
-Adelante.
-¿Qué fue toda esa palabrería cuando estabas convertido en serpiente?- -en el momento en que forme las palabras me senté en posición india, ya estaba cansada de permanecer de pie.
-¿Cuándo estaba como serpiente?- pregunto desconcertado- Yo no dije mas que palabras. Nunca entable una conversación.
La duda asaltó a mi rostro pensando en que quizás Voldemort le estuviera tomando el pelo, no podía ser que no lo supiera. ¡La serpiente le había hablado y todo!
-En cuanto aparecí aquí, dijiste… dijiste…“Usted esa el ama de la oscuridad, con un poder más allá de todos los mortales, dueña de la muerte y poseedora de la inmortalidad…Usted es el pilar en nuestra guerra por la lucha de alcanzar la victoria e imponer nuestras ideas hasta que la verdad venga a este mundo y todos seamos juzgados.” ¡Eso fue lo que me explicaste¿No recuerdas?- pregunté desconcertada.
El pelinegro se tomo su tiempo para meditar la respuesta y alrededor de un minuto después dijo:
-Que yo recuerde, la primera palabra que te dirigí fue “sígueme”- comentó.- Aunque… quizás sea un mensaje… recuerda que aquí la magia existe… y todo puede pasar, por lo que estate atenta de todo acontecimiento que pueda tener lugar. Quizás la magia del lugar me haya poseído, a ti tu condición de vampiro te salva.
Me quede otra vez pensativa en cuanto a lo que me acababa de decir.
-¿Cómo es que hablan parsel?- la pregunta me tomo desprevenida.- Ninguno de los que traje tiene siquiera una pizca de magia dentro de si, y aun así pueden hablar con las serpientes-dijo el lord.
-¿También lo hacían las personas que habías traído antes?- pregunté.
-Sí- fue la respuesta.
Empecé a observar los alrededores con mayor detenimiento pensando en la respuesta y en encontrar la razón de este poder que supuestamente ninguno debería tener.
-Creo… que debe ser a causa de los libros- los ojos carmesíes se clavaron en mi.- ¿Supongo que estas enterado de que estos están desde el punto de vista de Harry, no?
Voldemort solo asintió con la cabeza.
-Quizás… quizás al leer lo que las serpientes le decían a Harry…de alguna forma cuando llegamos a este mundo… podemos entenderlas, ya que lo hacíamos cuando leíamos…-murmure indecisa, sin saber si esto podía ser una posibilidad.
-Puede ser, aunque no podemos estar seguros.- la voz del lord resonó en el lugar.
Yo me quede mirándolo hasta que algo se me ocurrió.
-Yo creo que si tengo una forma de saberlo.
El pelinegro me miró interesado.
-Si puedo hablar con serpientes porque Harry lo hacia… ¿Qué me impediría encontrar el cuartel general de la Orden del Fénix, si yo también leí el papel que le entregaron a Harry¿Aunque sea en el libro?
Luego de eso un escalofrió me recorrió el cuerpo, y la razón de este hecho fue que Voldemort había empezado a reír. Ahora si podía comparar la persona que tenia delante con la que por años conocía a través de hojas de papel. Era fría y cortante, mas vale una risa de malicia que de alegría, la cual siempre estaba llena de júbilo. Esta parecía emanar odio y desprecio a cada segundo que se prolongaba.
Después de que parara me miró mucho mas interesado y curioso que todas las veces anteriores.
-Me gusta esa mente¿a quien vas a elegir como bando? Porque serias de gran ayuda. Y no tendría las ganas de tener que eliminarte en una batalla por estar al lado del vejestorio.- sus ojos se volvieron mas fríos, si eso era posible.- Puede que tengas razón, quizás puedas encontrar el cuartel. Pero hay algo que nos dirá en estos momentos si tu suposición es verdad.
-¿Qué?- pregunté.
-¿Supongo que sabes como funciona un encantamiento Fidelius, no?- preguntó con un tono de voz que me exasperó¡parecía como si le estuviera hablando a una niña de cinco años!
-Claro- murmuré indignada, ni que fuera tan inculta…
-Entonces, si no puedes decirme el lugar exacto de donde se encuentra, quiere decir que el libro de alguna forma trabajo como una conexión entre tu mundo y el mío, causando que pareciera como si de verdad hubieras estado al lado de Potter y hubieras leído el trozo de pergamino.- dijo simplemente.
Yo lo miré asombrada, tenia razón. Podría intentar decir el lugar donde se encontraba. Y había dos posibilidades, si no lograba decirlo, quería decir que el encantamiento me lo había impedido, aunque había un grave problema y ese era el de que si no era así, de mis labios saldría la localización del cuartel, y pese a que no podrían ir a atacarlo, el saber por donde andarían siempre los miembros de la Orden del Fénix les sería una gran ventaja.
¿Estaba dispuesta a darle esa información a Voldemort¿Me importaba la seguridad de la Orden del Fénix¿Lo arriesgaría todo solo por mi capricho por saber si eso de lo que habían hablado era verdad?
Una voz en mi cabeza mi decía que si… ¿Qué importaban ellos? Esto no era mi guerra… que se las apañasen ellos solos. A mi no me importaba más que mis cosas.
Pero por otro lado, algo me molestaba. No me interesaba lo que les ocurriera a los de la Orden, pero si lo que pudiera pasarle a Harry. Voldemort podría tener mi apreciación, pero Harry era quien más me interesaba, y hacerle eso era peor que ir y contarle todo lo que sabía a Dumbledore. Algo que yo nunca haría… que sufriera un poco, no le vendría mal no saber cosas.
Sacudí la cabeza, al final me decidí por lo primero. Podía ser que me doliera por lo último. Pero de todas formas tenia a Voldemort delante de mi, y pese a que no podía hacerme nada, algo me decía que debía decirlo.
-¿Solo debo intentar decírtelo, no?- inquirí.
Un asentimiento con la cabeza me dio la respuesta.
Suspiré.
- El…- ese articulo me salio casi sin voz, y cuando intente seguir mi garganta se seco y luego decir una palabra fue imposible. Mi lengua quedó inmóvil y no hubo posibilidad de poder mover mi boca. Me quede como un pez fuera del agua sin siquiera la posibilidad de respirar, por lo que tuve que hacerlo a través de la nariz.
-Creo que esto responde a nuestra pregunta.
Me señale a la garganta, incapaz siquiera de proferir un solo sonido.
-Espera un minuto, ya te volverá la voz.- me comento el lord tranquilamente¿era eso posible? Al parecer con la experiencia que tenía hasta ahora, sí.
Así pasó hasta que mi garganta volvió a encontrarse como estaba antes del incidente.
-¿Creo que sería hora de que vayas haciendo una decisión no?
-No creo que aun esté lista- murmuré con voz ronca.- No soy de las que toma decisiones a la ligera, y necesito tiempo para pensar. Algo que no he tenido por tu grata presencia.
-Creí haberte dado el tiempo suficiente¿en que te ponías a pensar entonces mientras yo esperaba que continuaras con tu interrogatorio¿Crees que soy paciente por naturaleza? Solo lo hice pensando que meditarías, no creas que después de salir de este lugar me encontraras como me ves ahora.
-Tengo muchas cosas que recapacitar, y no gasté el tiempo de silencio que me diste. Y descuida que sé como eres en realidad, aunque verdaderamente ya empezaba a pensar que estaba enfrente de un Voldemort diferente al que yo conocía.
-¿No tienes miedo de decir mi nombre?
-¿Por qué habría de hacerlo?- pregunté- Es como si tuviera miedo de decir Hitler.
-No me compares con un sucio muggle.
-Un sucio muggle que consiguió conquistar más países que lo que tu has logrado.- mi sonrisa se abrió al ver la cara de enfado que Voldemort ponía- Ambos son parecidos. Tu quieres acabar con sangre sucias y muggles por considerarlos inferiores. Hitler hizo exactamente lo mismo, creyendo que era superior a los demás.
-¿Estás en mi contra?- una mirada de odio por parte del ojos rojos se poso sobre mi.- ¿Entonces eres una maldita mascota de Dumbledore, amante de los muggles y sangres sucias?
-¿Cuándo dije yo eso?- murmuré en un siseo, ampliando más mi sonrisa al ver que había logrado enojarlo… Voldemort debería aprender a callarse la boca con respecto al hecho de que allí no podía hacerle daño… algo que yo aprovechaba al máximo.- Solo me limite a apuntar que sus ideales eran similares.
-¿Entonces como están tus posiciones con respectos a los bandos de la luz y la oscuridad?-preguntó interesado.
-No creo poder decir de cual estoy, el mío es mas vale un gris.
-¿Neutral?
-Tampoco- lo miré a los ojos- No coincido con Dumbledore, sé demasiadas cosas de él que hicieron que perdiera mi simpatía hacia el anciano hace mucho tiempo.- Voldemort se mostró interesado, me daba cuenta de que seguramente se estaría carcomiendo por dentro preguntándose que era lo que yo sabía, pero al no preguntar nada supe que él ya estaba enterado de que no respondería.- Tampoco te hagas ilusiones- le dije- Soy demasiado independiente como para querer ponerme a las ordenes de alguien, aunque lo de torturar al viejo me gustaría para descargar emociones que llevo encima desde hace tiempo.- los ojos escarlatas resplandecieron-Soy autónoma, pero pese a como soy… tengo que comunicarte… que mis decisiones dependerán todas y absolutamente de…- mi voz bajo bruscamente- Harry Potter…
-¿Qué tiene ese niñato en especial?- preguntó un lord bastante alterado por la furia.- ¿Qué es lo que le debes como para que digas eso? Además… sabes muy bien que ese está bajo la tutela del viejo loco, y dudo mucho que logres cambiarle lo que tiene dentro de su mente. Es demasiado cabeza dura.
Yo solo sonreí… no sabía que hacer enojar a Voldemort me causaría tanto placer, era una forma de demostrarle que había alguien que era capaz de tomar control sobre él y alterarlo. Ahora solo me faltaba hacer eso con Dumbledore… una carcajada resonó en toda mi mente al pensar en como lograr eso.
-Las razones de mi relación con Harry Potter son absolutamente intimas.- le espeté.-Pero voy a ser sincera contigo al ver el hecho de que tu lo has sido conmigo.
Voldemort me miró expectante.
-No voy a decir más que lo necesario- musité mientras pensaba en lo que diría.- Solo el hecho de que a Harry le debo demasiadas cosas como para ponerme en su contra, a mi me gustaría ayudarlo, para así devolverle todo lo que ha hecho por mi en casi toda mi vida.
-¿Me puedes decir en que te ayudó leer unos cuantos libros de aventuras?- se burló el mago oscuro- Especialmente libros que están desde el punto de vista de Potter.
-Nunca lo entenderás- declaré.- Y no lo pido que lo hagas, tu solo me solicitabas una respuesta al por qué de querer ayudar a Harry y no ponerme en su contra. Lo único que hago es darte lo que me pides. Que no lo entiendas ya es un problema tuyo.
-¿Puedes decirme en que te ayudo leer unos cuantos libros?- preguntó.
-¿Y a ti¿En que te ayudaron Voldemort? Creo que esa es una respuesta que solo necesitas pensarla.- le solté.
-No es lo mismo- me refutó.- Una cosa es leer libros fantásticos escritos por muggles que una colección completa de hechizos de magia oscura.
-La única diferencia que tienen es en lo que terminas aprendiendo de ellos.- le contradije- Pero en esencia son lo mismo. Con cada uno te instruyes en algo, tú aprendiste magia con la que ser poderoso. A mi los libros me abrieron la mente a nuevas tendencias y pensamientos, y eso me es suficiente como para valorarlos.- terminé.
Tom Riddle, como a mi me gustaba llamarlo interiormente (ya que no era muy recomendable llamarlo así de frente), me observó unos minutos antes de preguntar.
-¿Cuántos años tienes?
-Dieciséis- le respondí.- ¿Por qué?
-No los aparentas.
-Claro que no- manifesté con burla y una sonrisa en el rostro.- Me cambiaste de cuerpo¿te acuerdas?
Una mirada fría se clavó en la mía.
-Sabes que no hablo en cuanto a lo físico. Tu mente es demasiado madura como para tu edad.- reconoció.
-No eres la primera persona que lo dice- le comenté.- No me gusta ser una chiquilla.
-Cuéntame de tu vida- me ordenó el lord- Estoy interesado.
-Puedes preguntarme lo que sea, menos eso. No te lo diré, por el momento…-respondí.
-¿Muy doloroso?- preguntó.-Te creía más valiente.
-¿Quién hablo de doloroso?- pregunté- Deberías prestar más atención y no sacar conclusiones tan apresuradas.
Si las miradas mataran ya me hubiera muerto otra vez.
-Tienes suerte de que aquí no pueda usar magia porque…
-Sí, lo sé… un cruciatus, avada kedavra o lo que sea que se te ocurra.- murmuré con burla.- Solo quería decir que sería bueno que de vez en cuando escuches, o por lo menos, dejes terminar a los demás de hablar. Te irá bien si lo haces.
-Increíble…- murmuro Voldemort- un muggle dándome consejos.
-Corrección, un vampiro dándote consejos.- me burlé.
-Me interesas, es bueno tener alguien que te haga frente de vez en cuando- miré a Voldemort mientras hablaba- El único que lo hace es Dumbledore, y realmente no me gusta discutir cosas con él. Con todo eso de que el amor es más fuerte…
-Logra que cualquiera piense que está loco.- seguí.
-¿Debo de suponer que no estás con él en ese punto o no?- pude vislumbrar algo de felicidad en el su tono… aunque no llegue a saber si era exactamente eso.
-Si… y no- finalicé.
-¿Cómo es eso?- preguntó.
Quedé abstraída unos minutos arreglando mis pensamientos acerca de este tema, forzando a mi mente a responder de la mejor forma.
-Creo que el amor es fuerte- Voldemort me miró con una cara nada amistosa- Pero no de la forma en la que ustedes piensan.- terminé.
-Explícate-me ordenó.
-Para hacerlo, quiero que me respondas algo ¿Qué es lo que piensas sobre esa ideología?
-Creo que sabes cual es la respuesta- me soltó.
-Algo, pero no todo, ahora si quieres que te confiese lo que pienso asegúrate de darme una contestación.
-El amor no es la magia más fuerte.- me dijo- No he encontrado en todo el mundo algo que me lo haya dicho.- me miró- Puede tener grandes defensas pero no sirve para atacar… además de que tiene limites, algo que la magia negra no conoce.
-¿Y qué es lo qué Dumbledore te ha dicho al respecto?- seguí.
-¿Acaso crees que me he parado a escucharlo?- preguntó indignado.
-No para hacerle caso, pero seguro que para burlarte.-le solté.
Voldemort se levantó de la piedra en la que estaba y se acercó. Si hubiera estado en otra situación me hubiera alzado ya que sino estaría con gran desventaja. Pero sabiendo que no podría hacerme nada no tenia por que temer.
-Me ha jurado miles de veces que ese sentimiento será la razón de mi caída.- miró con asco los alrededores- Todavía no entiendo como es que lo cree.
-Mmm… creo que con eso me basta, ahora puedo decirte lo que pienso.
-Ya era hora- murmuró el lord.
-¿Sabes que no pareces Voldemort verdad? Si no fuera porque sé tu nombre nunca lo hubiera pensado. Te estas volviendo blando Tom.- como amaba provocarlo…
Y eso era lo que había logrado. El lord oscuro me miraba de una forma horrible, pero se contenía. Yo ni me mosquee, aunque estaba segura de que si en mi lugar hubiera habido alguien con menos agallas que yo, para este tiempo ya estaría a varios kilómetros de distancia.
-Sigue así y no habrá oportunidades de que en algún momento te acepte de mi lado.- su voz siseante resonó en el claro, congelando cada una de las plantas del lugar.
-Te dije que no podrá ser, no mientras sigas con tu plan de “matemos a Harry Potter”.- le recordé.- Ahora, volviendo al tema…
-Sí, será mejor que no te vallas de la conversación.
-Otra acotación y no hablo- lo amenacé.
-¿Crees que puedes amenazarme y que te haga caso¿Acaso te olvidas de quien soy?- preguntó con una sonrisa socarrona.
-No, pero sé que te mueres por saberlo, así que sé que puedo hacerlo- una sonrisa que rivalizaba con la de Voldemort apareció en mi rostro.
Éste no dijo nada y se calló, lo que yo interprete como el hecho de dejarme espacio para seguir con mis palabras.
-Yo no creo que lo más fuerte del amor sea la magia.- Voldemort me miro extrañado- No sé que es lo que pensará Dumbledore, pero lo que yo tomo que es más poderoso, es el sentimiento en cada una de las personas. Dime Voldemort¿Cuándo matas a una mujer que tiene un esposo¿Qué hace éste último?
-No veo el punto.
-Todavía no debes hacerlo, ya llegaré a eso.
-Lo primero que hacen…- una sonrisa diabólica apareció en su rostro.- Es intentar atacarme, quieren matarme por causarles semejante dolor… por sacarles de su vida a su amor y…
-Eso es.- murmuré interrumpiéndolo.
-¿Qué es?
-Pongamos a Harry como ejemplo. ¿Sabes por que te odia?
-Creo que el hecho de haber matado a sus padres ayudo en mucho, la verdad…- dijo con sarcasmo.
-Ahora, pongamos estas hipótesis, Harry se entrena y consigue hacerse más poderoso, solo por el deseo de derrotarte, vengarse por el dolor que le has causado. Y luego de esto te mata…
-Me estas insultando… que ese cuatro ojos lo logre…- me interrumpió.
-¿Por qué logró matarte?- pregunté.
-¿Y lo preguntas¡Porque se entrenó!
-Es verdad. ¿Pero que es lo que lo impulsó a hacer eso?- pregunté sonriendo. Esta conversación parecía irreal…
-La venganza.-respondió Voldemort hablando como si fuera obvio.
-¿Y de donde salio la venganza?
-Por haber matado a sus padres. Por el dolor que eso le causo.
-¿Y por qué le causó dolor?
-Porque los quería.
-Ahí tienes la respuesta- dije y me acosté en el césped, dejando a un lord oscuro muy confuso, enfrente de mí.
U.U Definitivamente. Acabo de declarar este como el mejor capitulo que alguna vez halla escrito. No sé que tal les habrá caído a ustedes, pero yo siempre estaré orgullosa de estas palabras.
Espero sinceramente que hayan disfrutado tanto como yo al escribir esto, porque realmente si así fue me quedaré satisfecha.
Bueno nos vemos en el próximo capitulo.
¡Adiós!
PD: REVIEWS SI QUIEREN OTRO CAP!