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Historia 27703 — capítulo 3
¿Eres un ángel o un demonio?
-¿Sabías que eres exasperante, no?- me preguntó desde donde estaba.
Yo tenía los ojos cerrados y estaba acostada disfrutando por primera vez de la suavidad que me otorgaba el pasto del lugar.
-Me lo han dicho- asentí.- ¿Acaso entendiste lo que te quise señalar?
-No lo creo, no lo has dejado muy claro que digamos.
-Siempre he contado con ese problema- murmuré por lo bajo- No soy demasiado buena dando explicaciones, o mejor dicho, no soy muy buena proporcionándolas de la forma mas simple posible.- Me volví a sentar y observé nuevamente al lord.- Mis amigos me dicen que suelo hablar con enigmas, y no soy muy exacta a la hora de dialogar.
-¿Y cual es la razón?- preguntó Voldemort.
-Supongo que tengo el problema de dar muchas cosas por sabidas- titubeé…y me quede abstraída unos segundos antes de seguir- Tengo la facilidad de saber que es lo que piensan los demás, no es que sepa Legeremancia- le atajé al lord oscuro al ver que este abría la boca- Solo soy buena en adivinar, mediante sus acciones y por como se comportan, en que es lo que están pensando. Lo que causa que a la hora de platicar crea que también pueden leerme tan fácil como yo a ellos, teniendo en consecuencia que hable como si ya supieran todo y me entendieran sin problema.
-Casi que me dan lastimas tus amigos.
-Deberías de tenerla por mí. No creo que sepas lo que es tener que andar repitiendo todo lo que dices.
-¿Por qué crees que no lo hago?
-Porque dudo que tus sirvientes se atrevan a decir que no han entendido nada de lo que has dicho.- sonreí.-Dime¿Cuántos cruciatus les has puesto a los mortifagos por no comprender?
-Pocos- admitió- Y casi todos fueron dirigidos a Colagusano.
-Lo imagino¿supongo que el fue él único necio como para decirlo?
-Sí, y aun no sabe que no debe hacerlo.
-Yo todavía no entiendo como los merodeadores lo aceptaron en su grupo.
-Dudo siquiera que él lo sepa.-acotó.
-¿No te iba a explicar lo que no habías entendido?- le pregunté intentando recordar donde se había desviado la conversación hasta llegar a Colagusano.
-Sí, y hazlo rápido que tengo un mundo que conquistar.
-Yo te recomiendo primero terminar con Inglaterra, ciertamente…- le solté con una sonrisa cínica.
-No cambies de tema, no tengo el tiempo suficiente como para estar aquí aguantándote. Y solo lo hago porque eres útil - me amenazó y sus ojos volvieron a brillar.
Era extraño… ver esos dos orbes escarlatas injertados en un rostro que no aparentaba más de veinte años y que parecía solo de un chico.
-Solo una pregunta.
-Hazla - gruño.
-¿Por qué estas con tu antigua forma?- le pregunté.
La sonrisa maligna de Voldemort volvió a aparecer.
-¿Te molesta¿Qué acaso querrías verme como en realidad soy?
-No. Solo es pura curiosidad.- respondí.
-Aparecí con mi apariencia normal a los primeros tres muchachos que vinieron. ¿Cuál crees que haya sido su reacción?
Mi mente se transporto a tres lugares distintos en donde tres chicos salían corriendo ante la figura oscura que se les aparecía en el camino.
En ese momento una sonrisa malévola se formó en mi rostro.
-Hubiera querido ver eso.- reconocí.
-Lo dices por qué no tuviste que vivirlo- me respondió Voldemort.
-Lo dudo, de todas las cosas que hubiera hecho, alterarme sería la última de ellas.- le comenté- Dime como reaccionaron.
-Me debes una explicación, te lo diré después de que lo hagas.
Lo vi con cara de pocos amigos y me resigne. Después de mantener esta agradable conversación ya me olvidaba con quien estaba hablando en realidad. Y eso era mejor que no ocurriera. Aquí me encontraba a salvo. Pero en cuanto saliéramos no estaría en la misma situación.
-¿No entendiste ni siquiera un poco?- le pregunté.
-Nada.
Suspiré y me dispuse a decir todo de una, para sacarme la explicación de encima lo más rápido posible.
-Yo pienso que lo que Dumbledore quería decirte con respecto a que el amor será tu derrota, es el hecho de que este impulsa a las personas a seguir luchando contra ti.
Voldemort me miró haciéndome entender que siguiera.
-Es por eso que Dumbledore cree en Harry, porque el piensa que el mismo amor le hará intentar hasta lo imposible el querer destruirte, logrando que en algún momento, esto ocurra.
La risa perversa de Tom Riddle resonó en todo el bosque como una ventisca helada, la cual a mi ni me inmutó.
-Entonces… ¿El amor no tiene ninguna fuerza de ataque especial¿Ningún poder importante¿Nada de nada?- la voz de triunfo de la persona que tenía enfrente no me perturbó.
-Creo que esta vez no te escuchaste ni siquiera a ti mismo.- observé- Tu eras el que me comentó que el amor solo sirve para la defensa… Metete esto en la cabeza Voldemort- él me miró- el amor no daña, por lo que nunca podría atacar.
-Ese viejo estúpido…- le oí murmurar.- Se nota que ya no sabe que hacer.
Razoné por unos instantes y concordé:
-Tienes razón.
Al ver que se estaba creando un momento de silencio, me levanté y empecé a caminar hacia las resplandecientes flores que se encontraban a los costados. Agarré una rosa negra y la arranqué de su planta, sorprendida, vi como en cuestión de segundos una nueva la reemplazaba. La que había obtenido era suave, y me atraía de una forma especial con su intenso color negro, después de vislumbrarla, empecé a deshojarla bajo la atenta mirada del lord. Pasaron alrededor de dos minutos antes de que el sonido del hombre detrás de mi, me hizo recordar en donde estaba y con quien.
-Potter no esta muy contento con el viejo- acotó Voldemort después del silencio.
Me di vuelta casi al instante, interesada por lo que su emisor había dicho segundos antes.
-¿Cómo es eso?- pregunté curiosa.
-No ha tenido… mmm… ideas muy agradables.- reconoció el enemigo del niño que vivió.- ¿Supongo que sabes de nuestra conexión?
Yo asentí con la cabeza.
-El otro día pude penetrar en su mente y vislumbre, mientras dormía, uno de sus sueños. Estaba destrozando el despacho de Dumbledore.
Una sonrisa enorme se formó en mi rostro al oír eso.
-Eso no fue un sueño- lo corregí- De verdad sucedió.
Voldemort me miró con una cara que me daba a entender que si le estaba mintiendo la iba a pasar muy mal.
-No puede ser.
-¿Por qué no?- le pregunté.
-Potter ama a Dumbledore.- me respondió. Parecía no creer lo que le decía.- ¿Por qué le destrozaría el despacho?
Miré al lord fijamente sabiendo que una de mis preguntas iba a ser respondida.
-¿Qué año es este?
-¿Por qué lo quieres saber?- preguntó.
-Si quieres saber el por que de la actitud de Harry, respóndeme.
-1996.
-Claro¿Hace cuanto que pasó lo de la profecía?
Los ojos de Voldemort se abrieron al máximo. Yo sabia que era lo que se venia a continuación, pero estaba decidida a responder con un: NO.
-¿La sabes?
-¿Qué cosa?- dije haciéndome la tonta.
-No estoy de juegos- su voz había pasado a ser un peligroso siseo.
-Está bien, sí, la sé.-le respondí. ¿Para que mentirle?- Pero eso no quiere decir que te la vaya a decir- los ojos de Voldemort chispearon amenazadoramente- Además… ni que te estuvieras perdiendo gran cosa. ¿Para que le haces caso a unas estúpidas palabras?
-Dímela.
-Sabes que no lo haré- mis ojos se posaron en los suyos.- Consíguela tu mismo.
-Lo he intentado.
-Sigo insistiendo¿por que te importa?
-¿Acaso no debería ser así?- la voz de Voldemort era de furia.
-No lo creo- le respondí.- Lo único que lograrás será complicarte la vida. Y ahora no me cambies de tema.- los ojos del lord brillaron más que antes, al ver que recibía ordenes.- ¿Qué más viste en la mente de Harry?
No podía evitarlo, supuestamente en el sexto año Voldemort se olvidaba de intentar tener contacto con el niño que vivió. Y aquí estaba él diciéndole que había estado fisgoneando.
-No más que sentimientos de angustia, odio, soledad, intolerancia y principalmente frustración.- respondió a regañadientes. Estaba segura de que después de llegar al mundo real, me tendría que asegurar de no acercarme a Voldemort por un largo rato antes de siquiera pensar tenerlo cerca. Ya que sabía que si no fuera por las circunstancias favorables en las que estaba, ya me hubiera reservado un lugar en el otro mundo.- Al parecer le enviaron una carta diciéndole que se quedaría de los Dursley todo el verano.- mis ojos se quedaron en blanco, eso no pasaba en el sexto libro¡de hecho lo iban a buscar a las dos semanas!- He entablado varias conversaciones con el chico.
Esa última frase casi logra que me quiebre el cuello al girarlo con brusquedad para ver al emisor de semejante noticia. Mis cejas se levantaron hasta donde yo no sabía que podían y pregunté:
-¿Y?
Los labios de Voldemort formaron una sonrisa, la cual yo no pude descifrar.
-Es más Slytherin de lo que pensé.- se limitó a decir.
-¿Cedió a mantener conversaciones contigo?- pregunté incrédula. Algo definitivamente no iba bien… primero lo de que no lo van a ir a buscar a la casa… ahora con que Voldemort durante este año si usa la conexión… ¿Qué es lo que pasa?
-¿No creerás que a la primera me recibió con rosas o no?- pregunto con sarcasmo.
-Podría hacerme una idea de cómo fue el encuentro- respondí.
-Yo lo pondría como un debate- declaró Voldemort.- Al principio quería que me fuera, pero se resignó al no poder echarme de allí. Y con unas palabras y otras más… pues se convirtió en una guerra telepática. Solo fueron dos veces. Pero tengo que admitir que da buenas respuestas.
-¿Qué te llevó a querer hacer eso?- pregunté curiosa.
-Sus malditos sentimientos me volvían loco.- expresó.- Intenté con oclumancia pero aun seguía sintiendo todo lo que le pasaba por la cabeza. Hasta los golpes físicos llegaban hasta mí.
-Me has confundido. ¿Qué es eso de golpes físicos?
-¿No sabías que su tío lo golpea?- preguntó con una amplia sonrisa Voldemort, al ver que yo palidecía más de lo que ya estaba debido a mi estado.
-Que…que…que… ¿le pegan?- no podía ser. Yo no sabía si lo hacían antes de que Harry se enterara de que era un mago, pero nunca había leído ese tipo de comportamiento durante los siete libros. En el momento que me imaginé a Vernon Dursley golpeando a Harry, un gutural rugido de enojo salió de mi garganta sorprendiendo no solo a Voldemort sino que a mi misma.
-Deberías andar con cuidado- me advirtió- recuerda que ya no eres más humana- me recordó.
-Oye… ¿y no tendría que estar…?
-¿Hambrienta? Sí, pero no aquí. En cuanto vayas al mundo verdadero deberás tener cuidado. Porque podrías aparecer en un lugar lleno de humanos. Y no sé si podrás contenerte- me miró con ojos critico.
-¿Y si aparezco en un lugar soleado?- pregunté preocupada.
-¿Acaso crees que te incinerarás apenas te toquen los rayos del sol?- preguntó riendo- Puedes aguantar un tiempo, tu eres nueva así que yo te daría unos quince minutos, suficientes para que encuentres algún lugar en el que esconderte.
-¿Y si no encuentro nada?- pregunté inquieta
-Aun si estuvieras en el medio del Sahara podrías enterrarte en la tierra. No seas tan pesimista.
-¿Y como se supone que me mantenga debajo de tierra?- pregunté escéptica. -¿Cómo le hago para respirar?
Segundos después me di cuenta de que la pregunta que había hecho era extremadamente tonta, al ver como Voldemort reía de forma macabra.
-¿Respirar¿Qué acaso no sabes que ya estas muerta?
No dije nada y aparte la mirada avergonzada. ¿Cómo podía ser que lo hubiera olvidado? Dejé de respirar, algo que había estado haciendo seguramente por la costumbre, y sentí como no me asfixiaba ni me sentía con la necesidad de oxigeno. Era extraño, una sensación imposible de describir.
-Aun no respondiste a mi pregunta- le susurró Voldemort.
-¿Cuál de todas? Ya me has hecho demasiadas.
-Sobre el por qué de Harry de destrozar la oficina de su querido director.
-Perdida de la razón, el dolor de perder a un padrino, la profecía… en general.- le respondí- Pasó después de lo del ministerio.
-¿Y no voy a lograr sacarte ni un gramo de información, verdad?
-Correcto.
-Entonces me tendré que conformar con intentar sacárselo a Harry en nuestras conversaciones nocturnas.- miré a Voldemort con mala cara, pero no dije nada. Ni que pudiera decirle que no lo hiciera...- Responde a estas preguntas- me dijo.
-¿Cuáles?
-¿A quien de este universo deseas matar?
Levanté la mirada, la cual hasta unos segundos antes había estado mirando la neblina, sorprendida por la pregunta.
-¿De donde ha venido eso?- siseé.
-Puede que no conozca tu vida anterior… pero algo sé- respondió- Como tu nombre… y un gran deseo de asesinato dentro de ti.- una cara de confusión se asomo al rostro del pelinegro- Pero aun así también vi heroísmo y una mezcla enorme de sentimientos. Y todos… apuntaban a Harry Potter.- yo lo miré inquieta.- Llegue a ver que del bando del que Potter juegue, en ese estarás. Que lo que piense Potter eso es lo que pensarás. ¿Qué eres¿Su esclava?- no me dejo hablar- Luego vi unos deseos de torturar a todos aquellos que le han hecho daño al niño que vivió. Encontré a Umbrigde… Colagusano… Lockhart… -yo me quede estática.- Te gustaría ser la salvadora del mundo mágico… pero solo si de ese modo te ganas al niño que vivió. ¡He llegado a ver a Potter de mi lado! Y allí estas tu detrás de él. Torturando sin ningún problema, mientras que tu otro lado de la mente salva gente. He visto que no te importa lo que les pase a los demás mientras que tú consigas lo que quieres. El único que te importa es…- siguió- Potter. ¿Acaso estas enamorada?
Dudé unos minutos antes de responder. Estaba furiosa porque Voldemort hubiera visto todas esas cosas, pero ahora que había ocurrido no podía decir nada.
-Toma esas visiones, como el hecho de que mi bando aun no esta decidido.- le respondí.- No te voy a negar que me gustaría tener, por ejemplo, a Umbrigde enfrente de mí, desarmada.- Voldemort me observó con atención.- Ha hecho demasiadas cosas que me han sacado de quicio.
-Explícame- exigió- ¿Cómo es que una parte de tu mente pueda disfrutar de las matanzas y la otra lo aborrece?
-¿Te mencioné que tengo una cabeza muy compleja?
-No, pero me puedo dar una idea yo solo. Ahora dime¿Qué te condiciona para elegir?
-Eso ya te lo he dicho.
-¿Qué tiene Potter¿Qué le debes?- preguntó con enojo Voldemort.
-La vida- respondí simplemente. Voldemort no dijo nada pero me ojeó por largo rato.- Es por eso que nunca podría ponerme de tu lado- el innombrable me miró.- Nunca estaría en su contra.
-Entonces… ¿Como te describes, como un ángel o un demonio?- preguntó.
-Supongo que el demonio- respondí.- No soy muy santa que digamos. Y eso creo que ya lo descubriste.- observe los verdes alrededores unos cuantos segundos mientras que Voldemort se quedaba callado. Parecía saber que mi parte del dialogo no había terminado y que quería acotar algo más.- No me importa que tenga que hacer para conseguir lo que quiero. Tanto si es bueno como es malo.
-Puedes estar del lado de Dumbledore… pero por ti, para ganar en esa causa usarás los procedimientos que tu quieras y te sirvan.
-Exacto- sonreí.
-¿Y que pasaría con los del bando de la luz?
-¿Por qué sigues llamando a los juguetes de Dumbledore así?- le pregunté.
-Explícate.
-Tu mejor que nadie sabes que no existe tal división, no hay negro ni blanco, solo una escala de grises.
Voldemort me dirigió una maligna sonrisa.
-Eres inteligente.
-Creo que ya me lo habías dicho.- le dije- Sé muy bien como es el mundo. Y también entiendo tu frase de “no existe el bien ni el mal, solo existe el poder”
-Deslúmbrame- me ordenó- quiero saber que piensas de ello.
Sonreí, era refrescante poder tener conversaciones inteligentes.
-En cuanto a lo del bien y el mal, yo creo que desde un punto de vista es correcto y desde otro esta mal.
-¿Alguna vez te han dicho que eres el punto medio?- me preguntó.
-No eres el primero.- lo miré- ¿No es que todos los extremos son perjudiciales?- me observó interesado- Pues yo me aseguro de no caer en ninguno de los dos.
-Pero si no lo haces serás una cabeza llena de dudas y con ninguna ideología definida.
-¿No hay que tener la mente a nuevas ideas?- rematé- Sí hay algo que los humanos tenemos que aprender es saber que al poner nuestra habilidad de pensar en algo, todo lo que especulemos de ello estará mal.- Voldemort me miró como un bicho raro- Yo solo espero a encontrar la verdad absoluta.
-No creo que la encuentres mientras estés viva.- respondió.
Sonreí.
-Tienes razón- concordé- ¿Pero una puede soñar no?
-¿Y que piensas en cuanto a la existencia del bien y el mal?
-Si lo miramos desde lo humano, creo que estos términos no existirían.
-¿Por qué?
-Por la simple razón de que nadie puede decir que esta bien y que esta mal- respondí.- No es como las reglas de la naturaleza, en la cual uno dice que esto es así, y así es. Como ya te dije, nunca te fíes de la palabra humana cuando se trabaja con la razón, menos si lo que se busca no es tangible. Las guerras que se desarrollaron a lo largo de la historia no son batallas entre el bien y el mal, solo son el enfrentamiento entre las diversas ideas de la humanidad.
-Una interesante idea. ¿Y por qué piensas que pueden existir?
-¿No sé habla del más allá?- le pregunté-Tu mismo me lo dijiste, si no fuera porque estoy aquí, estaría en ese lugar que nosotros llamamos purgatorio. ¿Y que hacen allí?- le espeté- ¡Saber que cosas malas y buenas hemos hecho en nuestras vidas!
-Pese a no decidirte, sabes lo que dices.- admitió el lord.
-No me gusta ser una ignorante. Y te he dicho que me gustaría conocer la verdad de todas las cosas.
Me callé mientras el innombrable me miraba pensativo.
-¿No te gustaría morir verdad?- me preguntó.
-¿A que viene esa pregunta?
-Tienes dentro de ti una gran discusión mental entre lo que es el bien y el mal. Conozco a muchas personas, se interpretar lo que dicen, y tu estas demasiado interesada en este tema- me observó con atención- No cualquier adolescente de dieciséis años se plantea tantos problemas. Y se que te da miedo llegar al otro mundo y que te digan que no has hecho nada bueno en tu vida.
Un gruñido salió de mi garganta, haciendo que la sonrisa de Voldemort se acrecentara.
¿Por qué siempre me olvidaba de a quien tenia adelante? Tenia que dejar de hablar tan libremente. Debía recordar que enfrente de mi podría tener a mi futuro enemigo. Y yo le estaba entregando en bandeja mis más grandes temores. No podía hacer eso, debía ser mas cuidadosa, un solo desliz y cualquier información que soltara podría arruinar muchas cosas.
-Odio que me lean la mente.- murmuré.
-No lo hice, solo te has pasado en cuanto a la cantidad de información que diste.- declaró- Nadie se enterara de esto- me informó- por lo menos hasta que rechaces expresamente mi propuesta.
-Mira- la completa atención de Voldemort se sentó en mí- Te prometo que en…-pensé- ¿en que mes estamos?
-Julio.
-Para el treinta y uno de Diciembre te daré mi respuesta, y te diré si soy tu amiga o enemiga.- le dije.
Voldemort me observó extrañado.
-¿Por qué esa fecha?
-Es tu cumpleaños- respondí con una sonrisa- Si elijo ir a tu bando, considéralo un regalo. Aunque claro- me miró- no te sorprendas si lo elijo antes.
-Sabes…
-¿Sí?- pregunté.
-No me encontré en la lista de las personas a las que quieres matar.
Yo solo rechine lo dientes, era verdad. Podría ser que el ser que tuviera adelante fuera la persona que más había lastimado a Harry, pero yo ni odio le tenía. Y la razón de eso era algo que Voldemort nunca escucharía.
-¿Por qué?- preguntó interesado.
-No te importa- le respondí por lo bajo.
-Creo que sí- sugirió el lord- Si te das cuenta¡no hay ninguno que quieras eliminar que sea de mi bando!- me exclamó- A excepción de Colagusano- admitió.- Pero solo es porque traicionó a los padres de Potter. Y éste antes había estado del lado de Dumbledore.
-Ahí lo tienes, tu mismo lo has dicho.-le respondí- Por haber traicionado a todos… y ser unos insufribles, tengo que admitir- acoté.
-¿Solo por eso?
-No te voy a dar un análisis de mis pensamientos y emociones Voldemort.- le espeté.- Pero a grandes rasgos sí.
Quedamos nuevamente en silencio, hasta que yo lo rompí.
-¿No crees que ya sería hora de irme?
-Eso ha sido lo mejor que has dicho en todo este tiempo.
-¿Ya no me aguantas?
-No- la respuesta fue fría y cortante.
-¿Qué tengo que hacer?- le pregunté mientras iba hacia la roca en la que minutos antes él había estado sentado.
-Antes que nada tenemos que dejar clara algunas cosas.- me ordenó.- No puedes irte y aparecer en mi mundo como si nada. Hay que decidir como nos contactaremos si tienes el deseo de hacerlo. Como puedes que actúes siendo un vampiro y que consecuencias te traerá esto.
Yo solo asentí atenta.
-El primer gran problema que tenemos será, donde aparecerás. Dudo que vaya a ser fuera de Inglaterra, estoy seguro que algo te atará al país. Ahora, lo más importante es saber a donde irás.
-¿Y yo te lo voy a decir?- pregunte con sarcasmo. Podía ser que se me escapara un poco de información, pero no era tan estúpida.- No te importa a donde me dirija, tu solo limítate a decirme como nos comunicaremos.
Voldemort me vio con cara de pocos amigos y movió la cabeza molesto. En ese instante yo reparé nuevamente en el relicario de Slytherin que colgaba de su cuello y la pregunta que se me atoró en la garganta salió antes de que pudiera evitarlo.
-¿Cómo es que sabias que te reconocería a través del relicario?
Voldemort se molestó por el cambio de tema pero respondió.
-Uno de los que vino antes lo miró interesado y me comentó que lo conocía- me quedé estática pensando en si el muchacho había sido lo suficientemente idiota como para decir por qué lo reconoció.- Aunque se negó a dar información de cómo sabía de su existencia.- noté una arruga de enojo en su frente.- ¿Tu no vas a decírmelo, no?
Le hice una mueca burlona dándole a entender mi respuesta.
-Volvamos a nuestro tema- me ordenó- Para poder comunicarte conmigo solo asegúrate de atacar a alguien- yo lo miré interesada- Muerde a alguien- me especificó- y no te preocupes en ocultar las cicatrices, de esa forma sabré que has sido tú. Por lo que mantente cerca del lugar que hayas atacado por lo menos una semana. Me aseguraré de enviarte a alguien a recogerte.
Afirmé.
-En cuanto nos volvamos a encontrar. ME TRATARÁS CON RESPETO.- resaltó esta ultima frase más de lo que debería teniendo en cuenta de que yo escuchaba mejor que antes.-Te inclinarás ante mi y no se te ocurra hablar con insolencia. Aquí lo he permitido porque no puedo hacer nada- esas ultimas palabras las dijo con odio. Yo me daba cuenta que la situación me había salvado de varios cruciatus.-Pero allí tu no serás más que un vampiro que ni siquiera tiene magia. No podrás hacer mucho.
Con pesadumbre volví a asentir.
-Recuerda esto- le dije- Si me ves del otro lado, luchando en tu contra, no tengas ideas apresuradas. Podría estar actuando. Sabes como podría ser la situación.
-Tu lugar en el lado oscuro estará reservado hasta el mismo plazo que tú diste.- me recordó.
-Eso es bueno saberlo.
-¿Entonces hay posibilidades de que no vayas con Dumbledore y vengas conmigo?
Sonreí socarronamente.
-Creo que después de toda esta charla no has aprendido absolutamente nada de mí. Si estoy en tu contra, será porque estoy, CON HARRY. Si no es así seré independiente- le comenté- Nunca me pondría bajo las ordenes del anciano.
-Deja las charlas, es hora de que te vayas.- me apresuró.
-Eso es lo que estoy esperando Riddle.- le respondí. Yo y mi maldito genio que no soporta dejarse pisotear…
-Repite lo que yo diga y saldrás de aquí.
-No tengo todo el tiempo del mundo.- lo estimulé.
-Velle ire rursus vita .- murmuró.
-Velle ire rursus vita- repetí vocalizando lo mas correctamente que podía cada una de las palabras que había oído.
Mi mundo empezó a dar vuelta, perdí todos los sentidos y me tambaleé, mareada, como si hubiera tomado varios litros de alcohol, se me nubló la vista y todo a mí alrededor paso a ser una lluvia de colores sin forma que giraba a una velocidad de vértigo.
Antes de que me diera cuenta caí de rodillas en un pasto frío y húmedo. Todo a mí alrededor era oscuridad, feliz, intenté levantarme pero mis fuerzas flaquearon y para mi gran sorpresa me derrumbe en el lugar, sintiendo como el cansancio acudía a cada una de las células de mi cuerpo, consiguiendo así que cayera inconsciente en la oscuridad de la noche.
¡Hola! Bueno no sé que tal les habrá quedado el cap para ustedes. Pero a mi me ha encantado. Supongo que habrán visto que Caroline no es ninguna santa. Es que soy yo ¬¬ jijiji.
Ya quiero empezar a escribir a Voldemort tal y cual es… ya deseo ver a Caroline apañándoselas con un Voldemort capaz de torturarla. ¿Seguirá siendo insolente¿Se pasará a su bando¿Qué pasa con Harry? (Si lo sé… todavía no ha aparecido ¬¬) descuiden ya llegaremos.
¿Y el viejo¿Qué le ocurrirá? Ni yo lo sé porque todavía no me puse a pensar ¬¬ jeje. Así que es un misterio tanto como para ustedes como para mí. (Aunque las ideas están)
De hecho ya tengo planeado hasta el capitulo 7. (En horas de clases… que manera de prestar atención ¬¬ uuy si, Los polinomios de matemática son muy interesante XDD.)
Bueno recuerden ¡0 reviews 0 capítulos!
Nos vemos pronto. (No aseguro cuando, solo que no tardaré demasiado)