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Historia 27703 — capítulo 5
Capítulo 5: ¿No me tienes miedo Harry?
Las luces del Vectra negro que conducía iluminaron por un instante un parque lleno de arboles y juegos para niños, a la vez que giraba para dar vuelta a una esquina.
Quería pensar, por lo que me las arreglé para estacionar en las sombras, lejos de las luces de las calles. Miré hacia el cielo, aunque no tuve mucho que ver al encontrarlo completamente oculto por nubes. El tiempo era oscuro y frío, y yo sabía que eso se debía a la presencia de dementores. No tenía pensado encontrarme con algunos de ellos. Sería un vampiro, pero seguía teniendo alma, por lo que podía autocatalogarme como comida.
Hacía ya un día que había pasado lo de Emmeline, y me las había arreglado para robar un coche en cuanto tuve la posibilidad, a la salida de un bar, en donde un chico de no más de veinte años se interesó en mí. En cuanto vi que me invitaba a su coche, no tarde en lograr que me diera las llaves sin oponer resistencia, personalmente, me encantaba el poder de hipnotizar. Aunque estaba segura que podría haber logrado que me las diera sin necesidad de ello.
El lugar en el que había caído se llamaba Portsmouth, una ciudad al sur de Inglaterra que daba al mar. Al principio había quedado confundida, que recordara, a Emmeline se la había matado cerca del primer ministro. Y daba por seguro que no fue en donde había ocurrido ayer. Deje de lado esa preocupación, seguramente las cosas no irían de pie a cabeza como iban en los libros, aunque si era verdad. Era mejor que no me fiara demasiado de lo que sabía.
A la hora en la que había salido el sol, me había metido dentro del baúl del auto, aunque claro que me había asegurado de no trabarlo para así después poder salir sin tener que romper nada. Había sido incomodo, pero prefería eso antes que acabar asada. Aunque tenía mayor temor de chocar el auto que otra cosa. Solo tenía dieciséis años, acerca de cómo manejar coches, solo sabía cosas aprendidas a ojo.
Aunque me alegró ver que con ello me las apañaba lo suficientemente bien. Estaba segura que si chocaba no me moriría. Pero el pensar que podría ocurrir aun estremecía mis entrañas.
Observé los alrededores mientras pensaba en lo que debía de hacer. Fijé mi vista en la esquina, en donde un cartel de aquellos que te señalan las calles marcaba que la que cruzaba enfrente de mí era Privet Drive, del cien al doscientos.
Suspiré.
Si doblaba a la izquierda en pocas cuadras llegaría a destino. Eso era fácil, lo que después viniera sería lo complicado.
Pero… ¿Qué hacía aquí? Ni yo lo sabía. ¡Era un vampiro, por el amor de Dios! ¿Qué acaso pretendía que Harry me recibiera como si nada? ¿Qué entendiera todo lo que puedo decirle? ¿Qué confíe en mí tomando en cuenta quien fue la persona que me trajo? ¿Qué escuche a una asesina como yo?
Cerré los ojos y apoyé la cabeza en el asiento.
No me importaba serlo, claro que no me importaba. Tampoco es como si tuviera muchas posibilidades… Si no lo hacía cuerda lo hacía estando completamente loca. La necesidad que había sentido de tomar sangre había sido muy difícil de evitar. No quería ni pensar lo que podría pasarme si por problemas morales me encerraba en una habitación para así impedir que matara a alguien, la necesidad se sobrepondría y estaba segura que la victima que esté más cerca prefería a mi yo cuerda, y no a la sedienta de sangre.
Mientras pensaba empecé a observar con mayor detenimiento mi nuevo cuerpo. Mis manos eran pálidas, totalmente blancas y mi piel parecía piedra, aunque era sumamente suave. Las uñas brillaban con un destello especial que advertía a toda criatura de que era mejor no tenerlas cerca.
Por el espejo del auto vi mi nuevo rostro. Los ojos resplandecían con un rojo mortecino que iba perdiendo luz tras haber pasado un día desde que me había alimentado. Tendría que conseguirme lentillas, no podía andar así, a menos que quisiera matar a alguien del susto.
Abrí la puerta del auto a la vez que sacaba la llave del contacto y la ponía en el bolsillo del pantalón. Necesitaba caminar.
Afuera la oscuridad era penetrante, pero yo podía ver a la perfección. Caminé hacia la esquina, demasiado rápido como para un humano. Y miré a los alrededores. ¿Voy o no voy? La pregunta no paraba de sonar en mi cabeza. No haría nada, al final decidí. Solo una visita para ver. Nada de charla, ni de mostrarse ni nada. Solo verlo… ¿Cómo podría desistirme de ello? ¡Era Harry Potter! Toda mi vida rogando que fuera una realidad, toda una vida creyéndome una estúpida y diciéndome a mi misma que era una tonta por ser chiquilla y seguir pensando como un niño en cuanto a la fantasía. ¡A la basura todo aquello! ¡Ahora se había cumplido todo aquello que anhelaba! ¿Cómo iba a negarme?
Empecé a mover las piernas y me dirigí por la acera. Era increíble como no causaba el más insignificante sonido. Me sentía tan liviana… que caminar se parecía más a volar que otra cosa. Mis pies apenas y tocaban el suelo para luego dar otro paso, así, una y otra vez.
Cuando había llegado a la otra cuadra, un sonido me detuvo enseguida. No sabía lo que era pero me obligué a esconderme detrás de unos arbustos bastante crecidos. La casa que estaba detrás de mí era la número veinte.
Observé. Nada. ¡Maldición! Pensé. Estaba segura de haber visto algo y de haber escuchado como una rama crujía al ser aplastada por lo que estaba segura era un zapato. Pero aun así solo veía un barrio vacio. ¿Qué estaba pasando?
Entonces una corriente de aire fresco movió los arbustos y se colaron por mi nariz. Allí estaba. El mismo olor que la noche anterior. Sangre. Un cuerpo humano caliente y vivo que estaba cerca. Demasiado para mi sorpresa. Miré a los alrededores desesperada. Desde donde estaba veía el número cuatro de Privet Drive. Pero mi instinto me decía que no saliera. No antes de saber qué peligro había.
Reconocía de donde venía el olor. Éste se concentraba a unos cuarenta metros de mí, pero allí no había nada.
Entonces la verdad me golpeó, y casi me doy una palmada en la cabeza por no haberlo recordado. La Orden del Fénix. ¡La maldita Orden! ¿Cómo no había recordado que estarían vigilando a Harry?
Quise proferir un gemido de disgusto, pero eso seguramente me delataría. Si es que el que estaba debajo de la capa no era Ojoloco Moody y ya me había visto.
Bien, ¿Ahora qué haría? Podría dar la vuelta a la manzana y acercarme a la casa por el patio… Pero podrían de alguna manera verme… ¡Aaah! ¿Cómo me pasaba esto a mí? No tenía deseos de ser perseguida por una horda de magos. Tendría que matar a varios en el proceso y encima perder de paso todo tipo de confianza por parte de Harry… si se enteraba claro. Trataría de que no pasara.
Respiré nuevamente intentando captar todos los olores posibles. Mi amenaza seguía en el mismo lugar.
Derrotada, di media vuelta y me oculté en la oscuridad.
Tam, tam, tam, tam, crouch…
Mis oídos me alertaron en sonido de pisadas y luego el inconfundible ruido provocado por la rotura de una rama que ha sido pisada.
No me había alejado demasiado de Privet Drive. Había encontrado un parque en el que fui y me senté en una de las hamacas. Por lo que había vislumbrado del reloj del auto ya eran las once de la noche y las calles se encontraban vacías y tranquilas.
Ahora me levanté con el mayor sigilo posible y me escondí entre los arboles al escuchar cada paso más cerca.
En cuanto la luz del farol iluminó a la figura que fue a sentarse en donde yo antes había estado, los ojos se me abrieron de la sorpresa. Casi no pude reprimir un grito, pero me alegré de poder hacerlo.
Ojala mi vida hubiera tenido la suerte que tengo yo para conocer a personajes supuestamente ficticios. Me la hubiera pasado genial, pensé mientras veía al pelinegro de ojos verdes y con la cicatriz muy marcada en la frente. Llevaba pantalones más grandes que él, y que le quedaban muy holgados al igual que la camisa a cuadros que en esos momentos llevaba puesta.
A la vez que observaba sentí unos pasos detrás de mí. Corrí a gran velocidad hacia la izquierda sin que nadie me viera y di la vuelta. Olí, y el mismo aroma del vigilante de Privet Drive penetró por mi nariz. No podía ver nada, pero si era lo suficientemente rápida podría dejar a quien fuera que estuviera debajo de la capa inconsciente. Con toda la parsimonia posible me adelante con las manos es tendidas. No tenía ni idea de si podrían verme, quizás podría estar dado vuelta y ver como yo lo acechaba. Pero no lo creía, si así fuera, ya estaría en una pelea… de eso segura.
En un momento sentí como mis manos tocaban al suave en medio del aire. Con rapidez lo agarre y tiré.
Fue allí que un hombre de cabello negro y de compleción mediana, no más alto que yo, se dio vuelta con rapidez con varita en mano para ver que ocurría. Claro que no fue lo suficientemente rápido, por lo que yo me encargué de desmayarlo y atraparlo en la caída al suelo para que no produjera sonido alguno.
Lo observé con atención intentando ver si podría llegar a descubrir quién era. Pero mi memoria no me traía recuerdo alguno, así que di por sentado que quizás fuera alguien nuevo o desconocido de la Orden.
Lo atraje más a la oscuridad y lo escondí entre malezas, con suerte para la mañana no sabría que le habría pasado. En cuanto lo hice me di la vuelta y me acerqué al borde de las plantas. Desde ese lugar podía verlo. Pero… ¿Qué hacía él allí? En medio de la noche, casi a oscuras y con bandas de mortifagos por todos lados que estarían deseosos de ponerle un dedo encima. ¡Cualquier cosa podría ocurrirle!
Lo miré y me dije a mi misma que lo mejor sería hablar… aunque sea como una presentación. ¡Tenía que hacerlo! ¿Para qué sino todo el viaje? Además… ¿Qué diversión tendría meterse en este mundo y no poder influenciar algo en él, o por lo menos participar?
Me adelanté y salí a la vista. Aunque en las sombras, no quería que mis ojos lo asustaran demasiado. Deseé con todas las fuerzas que la luz del farol se apagara para facilitar las cosas. Pero claro está que no iba a ocurrir.
-¿Qué demonios…?- le oí susurrar antes de que fijara sus ojos en los míos. En un movimiento rápido de la mano había sacado la varita de sus pantalones. No me moví un Apis. -¡Quien eres!- me exigió saber demasiado fuerte para mi gusto. Debía decir que tener mejorada la audición por ahí no era una muy buena idea.
-Baja la voz, despertarás medio vecindario.- le respondí mientras me sentaba delante de él, totalmente tranquila en un banco.
Estaba completamente segura de poder evitar cualquier tipo de hechizo. Era lo suficientemente rápida.
Harry me miraba extraño, seguramente lo confundió el hecho de que me quede sentada en vez de atacarle. Supongo que era entendible.
-¿Qué eres?
-Un vampiro.- respondí francamente y me encogí de hombros.- Pero no vengo en deseos de atacarte ni nada Harry Potter, así que puedes bajar esa varita.- le aseguré- Aunque si quieres tenerla en mano no te discutiré.
-¿Vienes de parte de la Orden?- preguntó cauteloso.
-Para nada- le respondí. Me miró con miedo.- Pero tampoco del de Voldemort.- Abrió los ojos como platos.- ¿Qué pasa?- le interrogué confusa.
-Dijiste su nombre.
Me largué a reír.
-¿Algún problema con ello?
-No, solo que no encuentro con frecuencia a personas que lo pronuncien. ¿Qué haces aquí?- preguntó de repente.
-Curiosidad- le respondí.- Tengo muchas cosas para decir, pero no puedo dártelas a conocer. También he de decir que vengo a prestarte ayuda.- lo observé detenidamente.- Si es que la aceptas, claro está.
-¿Por qué?- me preguntó confuso.
Le sonreí. No era lo mejor empezar a hablar sobre eso, era demasiado para tomar, además de que era incomprensible.
-Digamos que tengo razones personales. Te las diré. Pero con el tiempo.
-¿No vienes de parte de Voldemort verdad?- insistió dudoso.
Enarqué las cejas.
- ¿Si fuera un mortifago, estaríamos entablando una conversación?
-Buen punto-declaró.- Está bien, te creo.- dijo a la vez que se sentó, pero no bajo la varita.
Lo miré más confusa que antes. ¿Tan rápido se lo tomó? ¿Qué pasó con las mil y un preguntas que estaba segura que me haría? ¿Cómo era que no estaba asustado?
-¿Qué pasa con esta acogida tan ligera?- le pregunté en voz baja y con desconcierto impregnado en cada una de las palabras.- Pensé que deberíamos debatir por horas solo para que me creyeras y que me aceptaras
-Puedo ver qué dices la verdad- me respondió.- Además, sería hipócrita de mi parte hacerme prejuicios solo porque eres una vampiro- me miró.- Uno de mis mejores amigos, por decirle de alguna forma, es un licántropo. Me llamaría a mi mismo idiota por tener preferencias.- Suspiré, algo andaba mal. Podía oírlo. Lo que acababa de salir de los labios del moreno no era algo que acostumbraba a escuchar, o mejor dicho leer si vamos al caso. ¿Qué ocurría aquí? ¿Qué era lo que pasaba que estaba alterando todo lo que conocía? ¿O solo era que lo que yo conocía no tenía validez absoluta?- En cuanto a lo de creerte… pues… me habían comentado que un vampiro podría intentar ponerse en contacto conmigo.- lo miré. Las palabras de Voldemort cayeron en mi cabeza. Seguramente él debería de haberle explicado durante las conversaciones nocturnas de las que yo estabas sumamente desconcertada. ¿Qué pretendía con hacerle saber a Harry mis intenciones? ¿Por qué se lo dijo si luego Harry podría pensar que es una trampa del Lord oscuro?
Vi como el pelinegro enfrente de mi suspiraba, para luego fijar su mirada en mis ojos.
-¿Qué quieres? ¿Qué es exactamente lo que haces aquí?
-Creo que la pregunta sería, ¿Qué quieres tú?-le contradije.- Ya te lo he dicho. Vengo a prestar mis servicios a ti, conozco mucho de tu persona Harry y sé cosas que te molestan, además también de los problemas que tienes. Yo estoy aquí para ayudarte a solucionar todo aquello que te haga sufrir, si me das tu permiso.- esperaba que así fuera. No sabía qué haría si no me dejaba acercarme.
Harry no me dijo nada, pero me estudió a fondo durante un minuto entero antes de al fin abrir la boca.
-¿Qué tanto sabes?
-Lo suficiente como para recitarte la profecía de memoria- respondí con petulancia.
El chico enfrente de mí parpadeo varias veces.
-¿La… la…? ¿Cómo la sabes? ¡Dumbledore me dijo que solo él la había escuchado completo!-parecía alterado, aunque no tenía idea de porque.
-Lo siento- me disculpé.- Eso va entre las cosas que todavía no puedo decir.
Su mirada fue dura, pero luego de razonar pareció ablandarse.
-Quizás podría pedir tu ayuda- lo escuché atenta.- No sé porque estás aquí, que es lo que te impulsa a venir a auxiliarme. Pero no me negaré, necesito... Solo debes prometerme una cosa.
Sonreí, esto estaba yendo por buen camino.
-Lo que quieras. Estoy para servir.
-No debes contarle a nadie de esto.
-Claro, es fácil.-le respondí.
-Digo, a nadie, ¿me entiendes? Ni siquiera a amigos vampiros que tengas.- parecía cauteloso, hablaba lentamente y me pregunté a que venía todo esto.
- Hace nomás dos días que estoy convertida en vampira, créeme que no tengo a nadie con quien comunicarme.- bufé, aunque no supe el porqué.
-¡¿Dos días?! ¿Te mordieron? ¿Qué…? ¿Cómo…? ¿Cuántos años tienes? ¿Ibas a Hogwarts?- pareció examinarme a fondo, al parecer intentado ver si podía identificarme como alguien a quien había visto antes.
- No me mordieron… digamos que de alguna otra forma se la ingeniaron- para no usar el singular- para dejarme así.- Tengo dieciséis años y no, no iba a Hogwarts, era muggle.- respondí finalmente.
A través de mi pupilas rojas y brillantes, amenazadoras en la noche. Vislumbré la confusión presente en Harry.
-¿Y entonces si solo hace dos días que estas convertida…? ¿Cómo sabías de mí…? ¿Cómo te lo tomaste todo con tanta calma…?- se estremeció.- Si me hubiera pasado a mi cuando aun no sabía…
-Para- le interrumpí- Como te dije hay cosas que no puedo decir, esas son alguna de ellas.-me miró decepcionado. Estaba empezando a creer que esto más que una conversación era un intercambio de idea a través de los ojos.
De pronto lo vi estremecerse y se puso pálido. Me quedé quieta sin decir nada para así saber que pasaba por su cabeza.
-Me dijiste que no eras partidaria de los mortifagos, ¿no?- asentí pensado el porqué de repetir algo que ya había respondido- Pero aun así asesinas personas- no era una pregunta.
Me agarró con la guardia baja, aunque yo sabía que ese tema saldría de forma absoluta. ¿Qué decirle? ¿Qué podía explicarle yo a un chico moralista como Harry? “Sí y no me importa matar a las personas”. Sería mi respuesta. Bien, estaba segura que me mandaba a con los mortifagos antes de aceptar mi ayuda después de eso.
Era la primera vez que me sentía incomoda de hablar en toda mi vida. Y la razón de ello fue alguien que nunca pensé llegar a imaginar.
-Si te molesta la pregunta, no me respondas.- no sabía cómo debería de estar mi rostro, pero seguramente demostraría en él incredulidad ante tales palabras- Sé que no puedes hacer nada contra ello.
-Estoy confundida- admití. Esta conversación se estaba yendo por senderos que no entendía. ¿De verdad que estaba hablando con Harry Potter?
-¿Por qué?
Enarqué una ceja profundamente.
-O la información que tengo de ti está muy errada o eres tu el que ha cambiado. Si hace dos años yo te hubiera dicho todo esto, ¿te estarías tomando lo que te he dicho como ahora?- pregunté recelosa.
Él me estudio calculadoramente, al parecer pensado en cómo responder. En ese simple gesto me daba cuenta de que las cosas no iban bien. ¿Desde cuándo Harry Potter se pensaba una respuesta?
Me sonrió. Una sonrisa que sinceramente… no pude interpretar.
-Hace dos años en cuanto te vi, hubiera empezado a gritar como un niño por ayuda- se le veía serio… y enojado. ¿Por qué?- Y seguramente en estos momentos te estaría maldiciendo con todas las palabras que conozco. Hace dos años- continuó- era un chiquillo inútil que no sabía hacerse su propia vida y que se dejaba influenciar por los demás. - por su voz parecía perdido en sus pensamientos- Estoy harto de que eso pase- me miró.- No me importa quién muera, no me importa lo que ocurra. Solo me importa mí mismo. Siempre me preocupé por todos. ¡Pero qué hacían ellos por mí! ¡Nada!- ahora sí parecía sumamente enfadado- Todo el año pasado esos a los que protegía me criticaron y catalogaron como un loco. ¡Y ahora Dumbledore me viene y me dice que por unas simples palabras que pronunció una vidente de cuarta arriesgue el pellejo por todas esas personas!- el alarido que salió de sus cuerdas vocales casi me deja atónita… pero pude controlarme.- No quiero eso- eso ultimo casi salió con un siseo.- Desde que llegué al mundo mágico no he podido pasar un solo año sin tener que arriesgar el cuello. ¡Pero solo porque he sido estúpido! ¡Solo porque quería hacerme el héroe! ¡Y todo por los demás! Mientras que ellos por mí no hicieron absolutamente nada. ¡No pedía nada! Solo un gracias podría haber hecho el trabajo… pero lo único que conseguí fue que casi me sacaran del único lugar que yo considero mi hogar, que me tacharan de asesino, loco y que casi me maten y torturen… y no solo por parte de Voldemort. Dumbledore se lleva su parte también- me miró y la sorpresa atacó a su rostro.
No supe que pensar, pero creí que debería de ser la sorpresa de haberse sacado de encima todo aquello.
-No debería haber dicho todo esto- el murmullo fue tan bajo que pensé que él no quería que lo escuchara. Error. Nunca pensar que un vampiro no puede escucharte.
-No le diré a nadie Harry. Ya te lo he dicho. Tienes mi palabra- me miró sorprendido.- Sé por lo que has pasado. Solo te pregunto, ¿es eso lo que quieres? ¿Es… independizarte lo que crees que necesitas para ser feliz?
-Sí.- me escudriñó- Ya estoy harto de ser una marioneta que hace lo que los demás les dicen. No mataré a Voldemort a menos que el venga a hacerlo conmigo. No me pasaré una vida intentando hacer una tarea que no quiero. El mundo mágico me cree su salvador, pero en vez de apoyarme solo se sientan cómodos en sus casas mientras esperan que las cosas ocurran. No pienso tolerarlo, que se las arreglen ellos.- finalizó con una nota en la voz de suma ira.
-¿Qué piensas hacer?- le pregunté. Mi mente trasladaba a toda velocidad información en mi cerebro, intentando decodificar todo aquello que el joven pelinegro acababa de decir. ¿Cómo podían cambiar tanto las cosas? ¿Qué había impulsado a que Harry tomara éste camino?
-Quiero terminar Hogwarts- contestó- eso lo tengo claro. Pero… aun me quedan dos años y seguir allí sería imposible con Dumbledore. No puedo enfrentarlo y decirle que no quiero hacer nada de lo que él, de forma indirecta, me ínsita a hacer.
-Finge- comenté- Termina el colegio y vete. No aparezcas. Desaparece de Inglaterra.
-Te olvidas de Voldemort.- me recordó.
-Simple, escríbele una carta. Dile lo que pasa, que no te meterás más y de paso dale la profecía. Seguro que te cree. Dale un trato de que no te meterás más con él, si él no lo hace.
No supe porque, pero Harry se largo a reír.
-Bien, ¿Qué fue lo que dije?-pregunté atónita.
-¿De verdad crees que Voldemort podría aceptar algo como eso?- me preguntó incrédulo.
Le sonreí.
-No estaré de su lado, pero lo conozco.- pensé un momento- Además, estoy segura que puedo ayudarte en convencerlo.
-Lo dudo.
-Ponme a prueba- repliqué.
-Ya veremos, tenemos tiempo. Aun queda dos meses antes de entrar a Hogwarts.
-Una pregunta- arremetí.
-Hazla.
-¿Qué harás acerca de Ron y Hermione?- quise saber- No los has mencionado en ningún momento. ¿Acaso también quieres dejarlos atrás?
Me miró con un extraño brillo en los ojos. Yo sabía que era tristeza.
-Últimamente… están distantes- quise decir algo pero no me dejó.- Veo que Hermione se preocupa por mí. Se da cuenta de que algo pasa y que no soy el mismo. Ella es alguien con quien puedo confiar, dejarla de lado me sería imposible. Pero Ron…
-¿Qué pasa con él?- pregunté curiosa, intentando ser lo más amable posible.
-Celos- fue la única palabra que salió al principio de su boca.- En cuarto había pasado… veras…
-Ahórrate las explicaciones, sé que no te gustara esto. Pero lo conozco todo.
-Bien.- respondió firme.- Al parecer no le gusta la atención que tengo sobre mi persona por parte de los demás. Desde que se supo que Voldemort había regresado y la gente empezó a mirarme nuevamente, ha estado muy apagado.
-¿Cuál crees que es la razón?
-En el año se acostumbró a que yo ya no fuera más una celebridad. Pasó a ser guardián… y eso le trajo fama entre los estudiantes. Le gusta que lo adulen. Pero cuando se siente por debajo tiene celos.- suspiró, parecía abatido- Como en cuarto, después de lo del ministerio y de que yo recobrara la atención, parecía disgustado. Ya la gente no le hacía caso y él me tomaba a mí como el culpable.- me observó, a la vez que rondaba los alrededores intentando ver por la oscuridad.- Sigue siendo amable y todo. Pero yo me doy cuenta de sus cambios. En cualquier momento podría desatarse algo como lo que ocurrió por culpa del torneo de los tres magos… y no creo que sea capaz de perdonarlo otra vez.
Lo miré sorprendida por unos escasos diez segundos para luego preguntarle:
-¿Y Hermione?
Me sonrió.
-La misma amiga preocupada de siempre… a veces pienso que es la única que sabe lo que fue perder a Sirius. Es una gran persona. La única por la que pelearía ante Voldemort para protegerla.
-Me alegra.- comenté sinceramente.- A mi también siempre me calló bien.- genial. ¿Cómo voy a decir algo como eso?
-¿Qué a ti siempre te calló bien?- me pregunto desconcertado.- ¿Cómo la conoces?
¡Estúpida!
-Disculpa, se me fue la mano de la información. No puedo decir nada.- el chico suspiró derrotado.
-¿Voy a tener que aguantar mucho esto de no saber?
-No demasiado, solo el tiempo suficiente para que estés preparado y creas lo que te diré.
-¿Creer? Soy mago, después de ver lo que he visto, puedo creer cualquier cosa.
-Quizás- sonreí- Pero esto es algo que nunca has visto, prefiero guardármelo para un mejor momento. Ahora…-susurré antes de ser cortada.
-¿Harry? ¿Estás ahí?- la voz era de mujer, y provenía de unos veinte metros detrás de mí.
Me levanté rápidamente para luego estar parada enfrente de Harry. Quien no se previó ese movimiento tan repentino y casi suelta un grito de la sorpresa si no fuera por mi mano que le tapó la boca
-Me voy- susurré rápidamente a su oído- Continuaremos esto mañana por la noche a las doce. Deja abierta la ventana de tu habitación.
El chico asintió. Y yo desaparecí de su vista.
Tenía que agradecer, la noche había terminado siendo una caja de sorpresas.
No me lo puedo creer!! Sinceramente, no me lo creo. Ay, son las 2.29 de la mañana, y acabo de terminar el cap bueno, mañana tengo que levantarme a las nueve. Pero todo sea por haberlo terminado XD. Que felicidad!! A mí me gusto mucho escribirlo. ¿Qué dicen ustedes de leerlo? Háganmelo saber si???
Bien, intentaré tener el próximo lo más rápido posible. Nos vemos!!!
Ahora saben que solo pido reviews!!!