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¿Por qué de ti? — capítulo 25

Capítulo 23: Volveré

  • No te vayas.

  • Hermione, tú y Will sois mi vida, pero no puedo quedarme. Tengo que volver, fue mi palabra la que dí. No pueden sospechar que tú conoces toda la verdad.

  • Draco, solo por esta noche…

Lo miró suplicante durante un suspiro, y Draco relajó los músculos. La Gryffindor lo condujo a la cama y cuando estaban en el borde de ésta, se besaron. Tan anhelante, tan dolido, tan amargo, tan dulce, pasional, enigmático… un beso especial.

  • Te he echado de menos. No sabes cuanto… no creo ni si quiera que puedas imaginarlo. – le susurró el chico en los labios.

  • Lo imagino – contestó ella – porque he vivido todo este tiempo igual que tú.

  • No puedo volver a perderte…

  • Siempre estaré contigo, Draco…

Draco se quitó su camisa, y después deslizó delicadamente la camiseta roja de Hermione, para luego pasar a dejar a un lado toda la demás ropa que molestaba y quedar desnudos, mirándose fijamente.

  • He soñado con volver a tenerte…

  • Yo también. – contestó Hermione mientras se recostaba encima de Draco, hasta conseguir que este cayera a la cama. Ella encima de él.

Otro beso dulce y acaramelado. Draco recorría el cuerpo de Hermione, delineando cada parte con sus manos y después recorriendo el mismo sendero con sus labios.

El Slytherin le miró a los ojos y ella le devolvió la mirada. Por un momento se mantuvieron así, en silencio, iluminados por el brillo que desprendía la Luna, oyendo los pocos ruidos que procedían de la calle.

Después de ese silencio todo llegó a su fin. Él cayó exhausto encima de Hermione, mientra las respiraciones de ambos se entremezclaban. Se apartó para no aplastarla y ella apoyó su cabeza en el pecho del chico que cayó rendida al sueño.

Todavía era de noche. Los rayos de luz proyectados por la Luna pasaban entre las cortinas de la habitación de Hermione y se reflejaban en unos ojos grises, que miraban embobados a el niño que descansaba en su cuna.

Will comenzó a llorar…

  • Mierda… ahora que hago. – susurró Draco, que no tenía ni idea de lo que había que hacer en esos casos. – Vamos Will, vas a despertar a mamá, venga va, no llores. – Como no se le ocurrió otra cosa lo tomó en brazos y el niño comenzó a dejar de llorar.

  • Ya estás practicando… - le dijo Hermione al oído. Se había despertado.

  • No lo hago tan mal, no crees.

  • Sí, para ser la primera vez que te levantas. – sonrió ella.

  • Tendré que seguir practicando otros días. – le devolvió la sonrisa el Slytherin.

  • Cuando quieras… - le dio un beso la Gryffindor. Después tomó a Will y volvió a la cama… acostándolo junto a ella y después Draco los siguió a la cama y también quedo tumbado, quedando Will en el medio.

  • Pronto me tendré que ir. Notarán mi ausencia. – dijo entristecido Draco.

  • No quiero que te vayas, Draco. – suplico Herm.

  • ¿Y qué quieres que haga?

  • Quiero que te quedes conmigo… con nosotros y que seamos una familia.

  • Ya somos una familia. Aunque nunca estemos juntos y solo nos podamos ver a escondidas os llevo en mi corazón. Os quiero y eso no cambiará nada.

  • ¿Cuándo volverás?

  • Tal vez mañana, o pasado. No estoy seguro. Según el tiempo que tenga. Además no deben notar que me ausento todos los días… sino me descubrirán y os pondré en peligro.

  • Buenas noches, Draco.

  • Buenas noches, preciosa.

La luz deslumbró a Hermione y se encontró en la cama, con Will a su lado… pero Draco ya no estaba. Había una nota en su lugar.

“Pronto volveré a veros, os lo prometo. Cuídate y no te metas en problemas. Si te llega a pasar algo mato a Potter y Weasley por no protegerte.

Besos XXXX (a los dos)

D.M. Tu príncipe

De Slytherin

  • ¡Será creído! – dijo medio indignada medio divertida Hermione.

  • Hermione, - oyó que decían detrás de la puerta. – estás bien.

  • Si, Ginny estoy perfectamente. Ya bajo a desayunar.

  • Vale, te espero abajo.

Hermione se duchó y se puso unos vaqueros y una sudadera Nike (de marca…guaau XD) y bajó las escaleras con Will en sus brazos.

  • Vaya Hermione, hoy estás radiante. De veras que no te ha pasado nada especial.

  • No, Ginny.

  • Bueno, verdad será… si tú lo dices. Déjame a Will, los chicos quieren hablar contigo y no creo que puedas estar pendiente de tres bebés a la vez. – rieron a la vez.

Entró en la cocina y se sentó junto a Ron y Harry.

  • Bueno… decidme chicos, ¿qué es lo que ocurre?

  • Hermione… - titubeó Harry.

  • Draco Malfoy está vivo… y es uno de ellos. – dijo más firme Harry. Hermione se quedó parada, sin habla, porque ella ya sabia todo eso pero tendría que adoptar una postura de sorprendida.

  • Hermione, que dices.

  • Él es el que ha decidido su destino, yo tengo que ocuparme de Will.

  • No te afecta… - preguntó Harry.

  • ¡Pues claro que sí! Pero que quieres que me ponga a llorar. ¡No! Tengo que ocuparme de Will… no puedo flojear ahora Harry, él es lo más importante…