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¿Por qué de ti? — capítulo 26

Capítulo 24: Enfrentados por Amor

Después de la discusión con sus dos mejores amigos, Hermione salió con Ginny a una misión. Tenían que buscar pistas, las necesarias para saber a donde se encontraban todos los mortífagos. Pero después de dos días tuvieron que regresar a Grimmauld Place puesto que no habían hallado nada importante en todos los lugares donde habían registrado.

Hermione había pasados esos dos días pensando en Draco y su hijo. Los extrañaba y necesitaba volver a verlos. Así que cuando llegaron a casa estaba radiante… sabía que pronto volvería a ver a Draco y estarían los tres, juntos, de nuevo.

Pero cada noche, noche tras noche, Hermione esperaba a Draco… sin poder dormir por el deseo de volverle a ver y la preocupación de que el chico no daba señales de vida y ya habían pasado varios días desde que Hermione llegara a su casa y Draco no había ido a ver a ninguno de los dos…

  • Her… mio… ne.

  • ¡Draco! – se sobresaltó Hermione. Estaba delante de él.

  • Ayú…dame.

  • Dime… ¿qué te pasa? Por favor Draco, que mierda te pasa. – le ayudó a llegar a la cama y lo recostó encima de esta y entonces pudo observar que tenía varios rasguños, bastante importantes en el pectoral derecho y también en la pierna izquierda… además de una gran mancha roja que había empapado la mano de Hermione, sangre del costado.

  • Una emboscada. – dijo sin fuerzas – Creen que he muerto. – y después de esto se desmayó.

  • No. Draco despierta… vamos.

Hermione estaba cada vez más nerviosa. Draco no reaccionaba y ella sola no podía ocuparse de curar todas las heridas. Necesitaba a alguien. Bajó las escaleras corriendo y llegó a la cocina… no había nadie. Subió de nuevo las escaleras y entró acalorada a la habitación de Ginny.

  • Herm, ¿qué pasa? – pregunto sorprendida la chica.

  • Necesito tu ayuda, pero tienes que prometerme que no se lo dirás a nadie.

  • ¿Qué has hecho Herminoe Jane Granger? – dijo asustada.

  • Por favor confía en mí.

  • De acuerdo. ¡Vamos!

Corrieron por el largo pasillo, a toda velocidad hasta llegar a la puerta del cuarto de Hermione.

  • Cuando entremos – empezó Herm – no grites, no empieces a tirarme cosas a la cabeza, a lanzarme maldiciones o a… ¡no hagas nada! Te lo contaré todo, pero no digas nada.

Ginny asintió.

Ambas entraron en la habitación y cuando Ginny encendió las luces y vio al rubio tendido en la cama, todo lo que había jurado que no haría se fue al traste.

  • ¡¡¡¡¡PERO TE HAS VUELTO LOCA O QUÉ!!!!

  • ¡¡¡NO ME GRITES Y CALMATE!

  • ¿¡¡¡Qué me calme!!!? Me pides que me calme y has traído a un enemigo al cuartel general de la Orden y además quieres que lo ayude. Una cosa es que tu lo quisieras y sea el padre de tu hijo y otra muy diferente es que ahora es un mortífago… y no tiene nada que ver con la Orden, Harry, Ron… todos los demás y Will y tú.

  • Te lo explicaré todo Ginny… y lo entenderás. Pero ahora debes ayudarme… ¡se está muriendo! Me dijo antes de desmayarse que se había producido una emboscada y los mortífagos creen que él esta muerto y…

  • Claro. Toda la Orden se fue a buscarlos. Harry me contó que ya habían encontrado el cuartel y que iban a atacarlos por sorpresa y que yo me quedara contigo y vigilara de que no te es… - Ginny se tapó la boca con las manos. Había metido la pata hasta el fondo.

  • ¿¿¿¿QUË!!!!!? Te obligaron a quedarte conmigo para que no fuera y destrozara todo el plan, ¿no?

  • Bueno Hermione… ahora lo que tenemos que hacer es curarlo, después nos ocupamos de todo lo demás. – dijo Ginny cambiando de tema para que no le echara la bronca.

Cogieron pociones del armario donde siempre tenían algunas por si acaso. Curaron todas las heridas de Draco y después Hermione le contó todo lo que había pasado a Ginny.

Cuando había visto a Draco en el Banco Mágico, cuando él había ido a verla y había conocido a su hijo y todo lo demás… pero sin detalles. XD

  • Entonces, ¿está de nuestro lado?

  • Es que no has escuchado nada de lo que te he dicho, Ginny. Sí, Draco está con nosotros. Ahora todos creen que está muerto… así que creo que si su padre cree que está muerto el juramento se romperá.

  • No sé. De todas formas creo que sí el de verdad a cambiado es como si el Draco que hizo todas las barbaridades hubiera muerto así que creo que sí. De todas formas el único que puede liberarlo es su padre… y tal vez ya lo haya hecho.

  • ¿Cómo sabremos si lo ha liberado?

  • Malfoy sabrá como te das cuenta de esas cosas… seguro. De momento no te preocupes y mantenlo bien escondido, porque como Harry o Ron o cualquiera de la Orden pero sobre todo esos dos se enteren de que está aquí… no habrá servido de nada que lo hayamos curado… ellos se encargaran de matarlo, estate segura de ello.

  • Te lo juro, Ginny… ya no puedo más con esto. La guerra tiene que acabar. Necesito vivir en paz.

  • Todos lo necesitamos… ¿todavía lo querías? Me refiero antes de que te aclarara que no era un mortífago y que todo lo izo por Will y por ti.

  • Sí. No podía olvidarlo, Ginny. Entiéndeme, tú eres mi mejor amiga, jamás te podría olvidar… ni a Harry y Ron, ni a Luna… porque os quiero. No puedes olvidar que quieres a alguien de la noche a la mañana… y yo quise a Draco más de lo que le odié.

  • … Qué bonito es el amor (cursi………iiiiisisisisisisisisXXDXDXDXDXDX) – dijo como soñando, la Weasley. – Bueno te dejo solita con tu amor… si necesitas algo, me llamas.

  • Vale. Bye. – le dio un beso de buenas noches.

Durante los siguientes días ocultaron al máximo la existencia de Draco… pero todos sospechaban que algo pasaba porque Hermione casi nunca salía de la habitación y Ron había visto a Ginny entrar a ella durante la madrugada.

Hermione y Ginny contaron el cuento de que la mayor de las dos se encontraba enferma y no tenía ganas de hacer nada. También dijeron que habían ido al doctor y éste les había dicho que Hermione necesitaba reposo. Después de esto nadie se preguntó nada y todos creyeron en la palabra de las chicas.

Una semana y media después de que Draco llegara herido a Grimmauld Place, despertó.

  • ¡Draco!

  • Hermione. Te he echado de menos… ¿cuánto tiempo llevo inconsciente?

  • Más de una semana. ¡Cuéntamelo todo!

  • Encontraron nuestro cuartel general… no pillaron desprevenidos y no pudimos reaccionar. Intentamos luchar, ya sabes, aunque yo no lancé ninguna maldición imperdonable. ¡Te lo juro! Pero después de mi primer tiro me hirieron y caí sobre unas rocas y por eso llevo todas estas heridas. Nuestro Cuartel no era un lugar muy apacible… era más bien sombrío y parecía que estaba lleno de muerte. Después de eso me desperté y todo había acabado… y según parecía todos creían que yo estaba muerto. Así que me aparecí como pude aquí y después ya no recuerdo nada.

  • Después te desmayaste y has estado inconsciente más de una semana. Draco… ¿crees que tú padre romperá el juramento ahora que cree que no sigues con vida?

  • Imagino que sí.

  • ¿Cómo podremos saberlo?

  • Mira esto. – cuando Hermione miro su mano llevaba una marca muy extraña… ni si quiera parecía algo concreto – Esto significa que yo soy su siervo. Cuando él me libere la marca desaparecerá… sino lo hace, estaré ligado a el eternamente. Aunque como cree que estoy muerto no tendré que servirle más, siempre habrá una conexión entre nosotros.

  • ¿Similar a la conexión entre Voldemort y Harry?

  • Más o menos. No creo que podamos leernos la mente, puesto que jamás podría entrar en la mía. Soy demasiado bueno en Oclumancia y mi padre no tiene ni idea de Legeremancia… Parece que de algo me servirá las lecciones de mi “querida tía Bella”.

  • ¿Qué vas ha hacer ahora?

  • Esperaba que me pudiera quedar aquí. Hablaré con la Orden. Creo que toda la información que les tengo preparada servirá para que empiecen a confiar en mí… o por lo menos me dejen alojarme aquí….

MIENTRAS EN LA COCINA…

  • Iré ha hablar con Hermione. ¿Está en su habitación no? – preguntó Harry a Ron.

  • Sí. Espérame que te acompaño.

  • De acuerdo.

En el momento en que Harry tomaba el pomo de la puerta, ésta se abría. Ginny entraba a la cocina.

  • ¿A dónde vais chicos?

  • Vamos a ver a Hermione. Tenemos que hablar con ella y contarle lo de Malfoy.

  • ¡¡¡¡¿¿¿QUÉEEEEEE!!!!!???

  • Bueno alguna vez tendrá que enterarse, no crees.

  • Sí… pero… ahora no podéis subir a la habitación. – los chicos notaron, al instante, que ocurría algo raro porque Ginny no estaba nerviosa… estaba nerviosísima.

  • Ginny, ¿qué nos están ocultando Hermione y tú? – exigió una contestación Ron, que sabía lo buena que era se hermana pequeña para escaquearse de los problemas.

  • Na…da. Nosotras…ehh…no estamos… - movió nerviosa las manos – ocultando ¡nada!

  • Ginny no me engañas. Te conozco demasiado como para no saber que me ocultas nada. – la apartó de la puerta, y Harry y él subieron a prisa a la habitación de Hermione… aunque Ginny los interceptó en el camino.

  • Vamos chicos… Hermione no se encuentra bien. ¡Tienen que dejarla descansar!

  • Ginny ya no nos lo tragamos. – respondió Harry, a unos pasos de la habitación.

Ron atrapó con sus manos el pomo de la puerta y empujó de está. Cuando los dos chicos contemplaron el panorama que se exponía delante de ellos se quedaron atónitos.

Draco Malfoy estaba en la casa, junto con Hermione. Ambos estaban sentados en la cama y hablaban sobre algo relacionado con una marca.

  • ¡¡¡¡QUÉ COÑO HACE ESTE CABRÓN AQUÍ???? – gritó Harry. No le dio tiempo a nadie para contestarle puesto que se abalanzó sobre Draco y ambos cayeron al suelo.

Harry golpeaba a Draco con el puño en el rostro y en el vientre… y éste último se defendía como podía al estar convaleciente… y lo peor fue cuando se unió Ron a la pelea.

Ginny y Hermione estaban tirándose de los pelos porque no podían separarlos así que no tuvieron más remedio que…

  • ¡Petrificus Totalus! – gritaron una detrás de otra. Los tres chicos cayeron al suelo inmóviles.

Draco sangraba por la nariz y tenía el labio partido. Harry llevaba la ceja partida a causa de la caída tan fuerte que se habían dado al bajar tan bruscamente de la cama al suelo. Ron era el único que no llevaba heridas aunque un gran hematoma empezaba a formarse en su brazo derecho.

  • ¡Gracias a Dios! – dijo Ginny.

  • Ginny, hazme el favor de quedarte con Draco y curarle las heridas. Yo me llevaré a estos dos y les explicaré todo. Pero antes… - dijo acercándose a Ron y Harry – me quedaré con vuestras varitas chicos.

Con el hechizo Locomotor bajó a los dos por las escaleras, suspendidos en el aire, hasta llegar al gran salón de la casa. Donde deshizo los dos hechizos que llevaban.

  • Hermione – comenzó Harry, intentando estar lo más calmado posible y sujetando a Ron porque parecía que este estaba a punto de abalanzarse sobre la chica. – Danos una explicación porque de verdad… no se si eres la misma de siempre o lo que sientes por Malfoy te ha podido cambiar tanto.

  • Tienes razón Harry. – “escupió” Ron. – Dinos la verdad… te has pasado a su bando no es así. Nos has dado la espalda y te has pasado a sus filas. Confiesa perra.

  • ¡Ronald Bilius Weasley! No consiento que me insultes y mucho menos sin saber lo que tengo que decir antes. – dijo a punto de las lágrimas Hermione. Le había dolido lo que Ron pensaba de ella, y también lo que pensaba Harry porque para ella, los dos Gryffindors eran sus hermanos. – Os contaré la verdad. Pero por favor, entendedme. Soy humana, amo y siento como todos las demás personas… y no puedo negar que lo sigo amando. Que después de todo yo le amo… Sigo amando a Draco Malfoy. Y me da igual lo que vosotros penséis porque yo creo lo que me ha contado. Yo sé que él me ha dicho toda la verdad, que jamás jugaría conmigo… porque también me ama. Ahora yo os pregunto, ¿si de verdad vosotros me queréis como siempre habéis afirmado? ¿Si de verdad queréis también a Ginny? Confiad en mí, como ella lo ha hecho… todo lo que pueda pasar después está en vuestras manos. Pero… si Draco se va, yo iré con él. Mi camino y el suyo van unidos desde el principio, desde que nacimos… porque así lo quiso el destino…