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Historia 27880 — capítulo 11

Capitulo 11: Un Recuerdo Doloroso

Lily se llevó una mano a los labios, confundida. Le había gustado. Le había encantado. Quería otro. Otro beso. Otra vez sentir a James cerca suyo. Se giró. El joven hombre ya había desaparecido entre la poca gente que había en la calle. A Lily le cayó una gota en la frente. Miró al cielo… Comenzó a llover con mucha fuerza de la nada. Un beso bajo la lluvia, qué romántico sería. “¡Basta, Lily!”, se dijo a sí misma. Cerró los ojos, intentando en vano hacer desaparecer la imagen del cazador frente a ella. Oyó la bocina de un auto… Cierto; estaba parada en medio de la calle, y un auto se dirigía a ella. Pero la joven pelirroja, sumida en sus propios pensamientos y con sus ojos cerrados, no reaccionaba, no se daba cuenta de lo que sucedía. No reaccionaba. Su mente estaba completa y totalmente con cierto cazador. Llovía con mucha fuerza y el vehículo muggle estaba perdiendo el control. Lily no se movía, ni siquiera se había dado cuenta de lo que sucedía. 

-¡CUIDADO! —Lily abrió los ojos y vio el auto, pero por algún motivo, se congeló. 

Y la pelirroja no supo qué pasó, pero cuando volvió en sí, se encontraba tirada en el cordón de la vereda con una joven sobre ella. 

-¡Merlín! ¿Estás bien? ¿Qué te pasó? —la joven la ayudó a pararse.

-S-Si, estoy b-bien… Gracias —Lily miró a la joven. 

Era bastante linda: su cabello chocolate ondulado le caía hacia delante y estaba completamente mojado. Era media cabeza más baja de Lily. Sus ojos eran azules, azul oscuro. Era de contextura pequeña pero eso no evitaba que tuviera un cuerpo muy proporcionado y curvas marcadas y sensuales. A Lily se le hacía familiar de algún lado. 

-¿Segura? ¿Quieres ir a un hospital? ¿Quieres llamar a alguien? Te conseguiré un télefobo… 

-No te preocupes, estoy perfecta… Fue un… descuido —suspiró Lily. —Y por cierto… Se dice teléfono… ¿Eres bruja, verdad? —la joven se puso colorada. 

-¿Fui tan obvia? 

-Un poco —sonrió Lily. —Soy Lily Evans —le tendió su mano. 

-Nicole Cooper —la joven se la estrechó. 

-¿Es en serio? —Lily soltó un poco la mano de Nicole y se quedó con la boca entre abierta. Sabía que la conocía de algún lado… Era obvio, claro… 

-Si… He vuelto a mi Inglaterra —sonrió Nicole. —No he pisado suelo británico desde hace tres años… 

Lily no lo creía: tenía frente a ella a Nicole Cooper, una de las más grandes cantantes del mundo mágico frente a ella, pero lo único que se le cruzaba por la mente eran imágenes violentas… Ella era… 

-¿Por qué volviste? —lo dijo de golpe, y cuando se dio cuenta de que había dicho eso de modo un poco violento, se apresuró a corregirlo. —Es decir… Sé que te iba muy bien en otras comunidades mágicas… 

-Bueno… -Nicole quería encontrar las palabras adecuadas, y parecía estar poniéndose nerviosa. —Es que… Hay ciertas cosas que nunca se olvidan —sonrió tristemente. 

Lily frunció los labios. Sabía exactamente que quería decir “cosas”, y no le gustaba para nada. 


Lo tomó por detrás del cuelo y lo besó con mucha fuerza. El pasó sus manos por la espalda de la joven que apenas conocía (mejor dicho, que no conocía). Sirius intentaba dar con el picaporte de la puerta para entrar a su departamento, pero al empujar a la joven contra esta, se le complicaba un poco. Despegaron sus lenguas un segundo y luego sus bocas, y Sirius al final lo encontró. Lo giró, y estaba por llevarla hacia adentro cuando vio por el rabillo del ojo, esperando frente a la puerta de Remus, con un gran sobre color madera en las manos y haciendo caso omiso de él, a Emily. Sirius soltó a la joven de inmediato y se limpió la boca. 

-¡Lewis! —se sentía in fraganti. 

Emily ni siquiera lo miró, continuaba esperando a Remus. 

-Siento haber interrumpido tu rutina, Black. No fue mi intención —le dijo fríamente. 

-¿Qué haces aquí? —Emily le mostró el sobre. 

-Es de Lily para Remus… 

-Yo… -sentía que había metido la pata, pero… ¿qué decir? 

-¿Por qué te comportas así? —preguntó de mal humor Emily, sin mirarlo a los ojos. —Nunca pareció importarte que alguien te viera con otra persona, ¿no? —no había compasión ni simpatía en su voz. 

Sirius se mordió un labio… Un recuerdo que pensaba haber olvidado…

Flash Back

Una Emily Lewis de 16 años caminaba por los pasillos de Hogwarts, cargando un par de libros que venía de sacar de la biblioteca. Se le había hecho tan tarde… ¿Cómo había sucedido? Todo había sido tan raro… Y todo había comenzado cuando McGonagall los había mandado a ella y a Black a limpiar la lechucería sin magia por haber peleado en un pasillo. Y allí, Emily metió la pata en un balde, y se fue para delante, y se abría dado contra el piso si no hubiera sido porque Sirius Black la agarró. Y antes de que alguien se hubiera dado cuenta, ya intentaban averiguar lo que el otro había almorzado. 

Emily no podía concentrarse en la biblioteca: el trabajo de Pociones le importaba poco o nada en ese momento. Tomó los libros y se los llevó. No podía trabajar… No sabía que sentía. Es decir… Odiaba a Black. Pero… El la había besado. Y ella se lo había seguido… No porque le gustara él, porque como persona era un asco… Pero besaba bien. Y… Tenía que decírselo a Lily; ella la ayudaría. 

Pero a mitad del pasillo, lo vio, y supo que hablar con Lily no era más necesario. Sirius estaba apoyado contra la pared, y apretaba contra sí a una joven de Ravenclaw, mientras se besaban. 

No supo como reaccionar: ¿salir corriendo? ¿Enfrentarlo? ¿Gritarle? ¿Pegarle? ¿Matarlo? Optó por la segunda. Se acercó a él, mostrándose serena. Serena y furiosa. 

-¡Black! —ladró. Sirius se separó de la muchacha. 

-¡Emil…! -¡plaf! Bofetada. -¿Pero qué te pas…? -¡plaf! Otra bofetada. 

-¡Tú me pasas! ¡Eres un estúpido! —vociferó. —Pero no vales la pena… 

-Yo… -¡plaf! Volvió a abofetearlo. 

-Me vas a dejar terminar. Yo no voy a ser uno de tus juguetitos… No conmigo. No conmigo —repitió. —Y te lo aclarar: si alguien se entera de lo que sucedió hoy, eres hombre muerto. No te conviene que se sepa, o me enojaré… JAMAS se lo cuentes a alguien… -lo miró enojada. —No quiero volver a estar cerca de ti, así que no te me acerques… 

Y sin decir más, se alejó, mientras la Ravenclaw intentaba subirse encima del muchacho de nuevo. 

Fin del Flash Back

¿Qué le sucedía? Al verla parada allí, tan indiferente… Como si nada sucediera… Algo… Lo perturbó. Sintió como si estuviera haciendo algo malo… ¿Pero de qué hablaba? ¡No estaba haciendo nada malo! ¿O sí? ¡No, claro que no! 

La puerta se abrió. 

-¿Emily? —Remus la miró incrédulo y sonrió. 

-¡Remus! —Emily lo abrazó. -¡Tanto tiempo! —Remus miró la cara de Sirius y sonrió más, antes de responderle el abrazo. Sirius esfumó los pensamientos de culpa y duda de su mente: ya estaba listo para volver a ser él mismo. 

-Claro —dijo con sorna. —A él lo ves 30 segundos y lo abrazas… A mí a los 5 minutos me amenazaste de muerte… ¿No hay un abrazo para mí? ¿Ni siquiera un bes…? -¡plaf! 

Emily soltó a Remus y golpeó a Sirius. Luego se giró para volver a ver al licántropo. 

-Lily me dijo que te diera esto —le tendió el sobre. —Bueno, lamento que nuestro reencuentro haya sido tan corto, pero debería irme… -miró con odio a Sirius. —Aquí hay algo que huele horrible… ¡Adiós, Remus! —le dio un fugaz abrazo y un beso en la mejilla y se alejó. 

Cuando desapareció, Sirius levantó su brazo y lo olió. 

-Yo no soy —le dijo a su amigo quien rió. —Debe ser ella —señaló a la joven que lo esperaba de brazos cruzados. —Así que… vete —le hizo un gesto 

-¿Qué? —preguntó esta, incrédula. 

-Lo que oíste… ve a bañarte y luego hablam… -¡plaf! La joven le dio una bofetada y se marchó de mal humor, dejando a Remus riendo y Sirius con los labios fruncidos. —Qué mañana… 

Y volvió a meterse en su departamento.