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Historia 27880 — capítulo 12

Capitulo 12: La confusión de James

-¿Nicole Cooper? —Emily se tiró en la cama de Lily, quien estaba boca abajo y hundía la cara en un almohadón. —Es decir… Ella… Ella es… 

-Ajá… -se oyó desde las profundidades del almohadón. 

-¿Piensas que ella volvió por él? 

-Ajá… 

-¿Tanto te preocupa Nicole Cooper? 

-Ajá… 

-¿Vas a decir otra cosa que no sea “ajá”? 

-Aj… Lo siento… 

-¿Por qué te preocupa tanto ella? 

-Porque no tengo chances… 

-¿Chances de qué? 

-De ganar. 

-¿Chances de ganar qué cosa? —preguntó Emily, sin comprender. 

-Cambiemos de tema —Lily se incorporó. —Dime, Em… ¿Alguna novedad? —Emily vio que su amiga no quería hablar del tema, así que no insistió y asintió. 

-Bien… -Emily dudó. —Hagamos una cosa… Yo tengo que almorzar con Bedingfield hoy… Pero ven a verme a eso de la una y media… O dos… ¿Si? Si come mucho es probable que pueda darme la tarde libre… Y mejor me voy —miró la hora. —Porque se me está haciendo tarde y el viejo va a matarme… Nos vemos, Ly… Sécate el cabello que te vas a enfermar… -Lily bufó y volvió a hundir la cara en la almohada. 

-Mierda —dijo en voz alta cuando su amiga salió, y la pelirroja saltó como si se hubiera prendido fuego. En la confusión del beso, el auto y Nicole Cooper se había olvidado de un pequeño detalle: la pelirroja se había olvidado de asistir al trabajo. 

Sin dudarlo, saltó y corrió hasta la puerta, antes de desaparecer. 


-Remus, dime qué pasa… -Allyson se arrodilló frente a su novio, quien leía el Profeta. -¿Qué anda mal? 

-Nada, Allie —sonrió Remus. —Todo anda bien —intentó besarla, pero ella corrió la cara. 

-Te conozco, Remus… ¿Qué sucede? Algo anda mal… Dime —pidió Allyson, preocupada. 

-Allie —Remus no podía, simplemente no podía decirle que por su culpa la iban a perseguir. Además Dumbledore se lo había prohibido. No podía desobedecerlo. —No… puedo decir… telo… Lo siento. 

-Remus: tienes un problema… Quiero que lo enfrentemos. Juntos. Por favor… 

-Allie… Sabes que me encantaría… Pero… No puedo… Te pido que me entiendas —Allyson suspiró y asintió. —Prometo que cuando pueda, lo har… 

-Lo sé. Entiendo, Remus… -su novio le sonrió y ella lo besó dulcemente. —Te amo mucho, lobito… 

-Yo también te amo, Allie —Remus la abrazó con mucha fuerza. —Allie… -suspiró. —Si algo te pasara… Yo… 

Allyson se separó, confundida. 

-¿Por qué algo tendría que pasarme? 

Remus abrió y cerró la boca varias veces, sin saber qué responder. 

-Te dije que Allie estaría aquí: me debes 5 Galleons —dijo Sirius, asomando la cabeza. Remus suspiró aliviado: por primera vez, amaba tener un amigo como Sirius que lo interrumpiera siempre que estaba con su novia. 

-Si, como sea —James sacó las monedas y le pagó, antes de mirar un poco avergonzado a su amigo. —Volvemos luego, Lunático… Vamos, Sirius… 

-Pero me aburriré —Sirius hizo un puchero. -¿A quién voy a molestar? 

-¡Ay, búscate una novia, hombre! —dijo Allyson, antes de suspirar. —Bueno…Yo me voy… Nos vemos más tarde —le dijo a su novio, antes de salir. 

Sirius suspiró y se tiró en el sillón. James fue hasta la radio y con un golpe de su varita la encendió. 

-Lils, enciende la radio… Escuché por ahí que hoy hay una “sorpresa especial”, en la emisión de hoy —dijo Emily, ordenando unos papeles en su escritorio. 

-¿Qué sorpresa? —preguntó Lily, mientras se acercaba a la radio y la encendía. Emily se encogió de hombros. 

-Ni idea… 

-¡Buenas tardes! —se escuchó la radio. -¡Soy Sara Stock! ¡Bienvenidos! ¡Están escuchando el Profeta Radio! 

-Siempre quise conocer a esa tipa —dijo Sirius.

-¿Por qué? 

-Vi una foto de ella… No sé… Es bastante atractiva —sonrió el hombre. 

-Y hoy les tenemos una gran sorpresa a todos —continuó Sara. 

-Maldito Potter —dijo Lily, sacándole una sonrisa a Emily. 

-Me alegra muchísimo ser la primera en anunciar el regreso a Inglaterra después de tres años a Nicole Cooper… 

-¿QUEE? —James saltó y le subió el volumen a la radio. -¡Silencio! 

-¡Nicole! —dijo Sara. -¿Cómo has estado? 

-Cooper… Ella cree que me lo robará —dijo Lily. 

-¡Es Nik! ¡Nicole! —saltó James, en shock.

-Cuéntanos, Nicole… ¿Qué te hizo volver? 

-Bueno —respondió Nicole con su dulce voz. —Me fui de aquí por motivos personales… Y entonces aproveché para dar a conocer mi música afuera de Gran Bretaña… Y ahora volví para dar a conocer mis nuevas canciones. 

-¿Volvió? —Sirius estaba sorprendido. 

-¿Por qué volvió? —se lamentó Lily. 

-¿Qué puedes decirnos de tus nuevas canciones? ¿Cómo son? 

-Bueno… La mayoría son baladas… 

-¿Amor mágico? ¿Al estilo de Celestina Warbeck? 

-¿Un caldero de amor caliente e intenso? —preguntó Nicole. —No, no… No es nada que tenga que ver con eso… Estas canciones las compuse yo pensando en experiencias que toda la gente podrá vivir; no se deberá ser mago o muggle para entenderlas… Y eso lo que quise lograr con esto: que todos lo puedan oír… 

-¿Podrías cantar un poco? ¿Acústico? 

-¡Claro! —dijo animadamente Nicole. —A ver… Una de mis favoritas es El Amor No Muere… Bueno… Aquí va… 

-¡Lo oyeron primero en el Profeta Radio! —saltó Sara.

-¿Qué cantará? —preguntó impaciente Lily, sin perderse palabra.

-El tiempo pasó, lo tuvimos que devolver, pero yo no olvidé todo lo que pasamos. El amor que llegamos a sentir por el otro es más fuerte que todo. Hemos vivido cada día con tanta intensidad que es horrible tener que olvidarlo. Un obstáculo, un altibajo. Pero lo sacaremos adelante, porque el amor nunca muere; yo lo sé: el amor no muere —cantó la joven con su dulce y suave voz. —Tantas noches de esperar, tantas noches de llorar y extrañar. No estábamos juntos y todo era negro, pero tu recuerdo en el fondo de mi mente, alma y corazón y lo supe nuevamente: el amor nunca muere; yo lo sé: el amor no muere. Porque no siempre el corazón sabe salir adelante solo, y el mío no pudo. Porque tu hermoso recuerdo sigue conmigo y mi corazón contigo. Sé que es tarde, lo sé… Pero juntos somos invencibles, porque el amor no muere, lo sé… Y yo aún t… 

Lily apagó la radio y se dejó caer sobre la silla. 

-Ya perdí, Em… 

-¿De qué hablas? 

-de que ella volvió por una cosa, y luego de eso… Ya ganó. 

Emily no digo nada durante unos segundos, pero luego puso una mirada severa. 

-Lils. Eres una persona inteligente, pero a veces puedes tener pensamientos idiotas. Puedes pensar todo lo que quieras, pero Nicole Cooper no ganó. Esto recién está comenzando. Y tú, Lillian Evans, vas a luchar por lo que tú quieres. 

Lily asintió con pesadez. 


James estaba de piedra. Se daba cuenta de que las miradas de sus dos amigos estaban fijas en él. Se daba cuenta de lo que acababa de oír. Estaba boquiabierto. 

-¿Qué harás? —preguntó Remus, hablando despacio. 

-Yo… No sé… Debo verla… Yo… Necesito… No… No lo sé… 

Remus abrió la boca, pero James lo interrumpió. 

-¿Qué hago? ¿Qué hago? Es decir… ¿Qué hago? ¡Besé a Lily Evans y la dejé queriendo más! ¡No puedo simplemente…! ¡Pero… Nicole! ¡Yo…! ¿Qué hago? —suspiró. —Es decir… Evans… Desde que la vi que me comenzó a gustar de un modo loco nuevamente… Pero… Nicole… Nos peleamos hace 3 años por la idiotez más grande del mundo… Pero… Ella fue la única chica que me oyó decir “Te amo”… Fue la única chica que estoy seguro que amé. Y ahora reaparece… Con ese mensaje… Y yo… 

-¿y Lily? —preguntó Remus. 

-Evans… Estuve loco por ella… Creo que hasta me enamoré, en séptimo… Pero… Jamás lo pudre comprobar… Jamás pude comprobar si eso que sentía era amor, porque nunca se nos dio la oportunidad… Y luego de besarla…Creí que al fin la tendríamos… Pero… 

-No lo puedo creer —susurró Sirius, casi para sí mismo. 

-¿Qué? —dijeron sus amigos al unísono. 

-James… ¿qué te sucede? ¿Estás… enamorado de dos personas diferentes? 

James se quedó en silencio varios segundos. No sabía qué rayos pensar. ¿Por qué le sucedía esto a él? 

-Creo que debes volver a verla, a Nicole —sugirió Remus. —Sin compromisos. Pero debes volver a verla para ver si sigues sintiendo lo mismo. Y luego ver a Lily, para ver qué sientes con respecto a ella. Y luego tomar tu decisión. 

James asintió. 


-¡Nicole! —James gritó su nombre y corrió hasta llegar a ella, que caminaba por la calle, luego de salir de las oficinas del Profeta. 

-¡James! —la cara de Nicole se iluminó y pareció embellecer aún más cuando James se acercó a ella. Se miraron unos segundos a los ojos del otro, y luego Nicole saltó (literalmente) y lo abrazó, mientras él rodeaba su cintura con sus brazos. 

-Tanto tiempo —James se separó muy lentamente. -¿Cómo has estado? Han pasado…

-Tres años —completó la chica, con su dulce voz. —James… Yo sé… que es tarde… Pero… al fin me armé de valor… y… Y yo…. 

-Lo siento —completó James, casi sin pensar. Nicole sonrió. 

-No; yo lo siento. Fue todo mi culpa. 

-No, no… Fue la mía, yo… 

-Fue de ambos, en realidad —dijeron a coro. Nicole se sonrojó y James bajó la mano. 

-Lamento haberte dejado de lado por el Quidditch —dijo James. 

-Lamento haberte dejado de lado por mi música —se disculpó Nicole. 

-Fue… Un mal día… -se lamentó James. —Ambos estábamos cansados, de mal humor, y ambos… 

-Dijimos cosas que no queríamos —completó Nicole. 

Flash Back

James entró por la puerta, embarrado y mojado. Se lo veía cansado, de mal humor y muy estresado. En el sillón, usando un short y una musculosa, se encontraba Nicole, quien miraba con ojos llorosos la ventana, dejando ver el cielo tormentoso. 

-¿Por qué no llegaste? —le preguntó, intentando parecer fuerte, pero su dulce voz se quebró. 

-El entrenamiento se tardó. Está por empezar la temporada y Colin está estresado entonces nos estresa a nosotros y nos hace quedar hasta tarde. 

-Si, siempre es así, James. 

-No empieces; estoy cansado, Nik… 

-James, por favor. Te esperé dos horas. Pudiste aunque sea haberme avisado que no irías. 

-Lo siento, pero… 

-James, ¿qué rayos te sucede? Últimamente estás muy distante. 

-Nicole, basta. Solo quiero irme a la cama: estoy muerto —James se quitó la campera y fue hasta la habitación. 

Nicole bufó y lo siguió. 

-Tenemos que hablar, James —dijo. -¿Qué te pasa? Últimamente vives para el Quidditch y nada más. No te importa nada que no sea el Quidditch. 

-Es mi trabajo —respondió de mal humor James, intentando irse a dormir. 

-Pero se supone que entre el trabajo y la vida personal debe haber un cierto espacio. 

-¡Por favor! —saltó James. -¿Y tú? Te levantas todos los días a las 5 de la mañana para poder llegar a tiempo al estudio de grabación. 

-No tiene nada que ver: yo sí sé llegar puntual y cumplir con mis compromisos. 

-¿Tú me hablas de separar el trabajo de la vida personal? Estás las 24 horas del día cantando, componiendo, cantando y componiendo. No sabes hacer otra cosa. Es lo único que haces. 

-¡Y tú estás las 24 horas del día hablando de Quidditch! ¡El único modo de que pares de hablar de eso es besándote, y solo porque no puedes usar la boca para hacer dos cosas a la vez!

-Ay, cállate —James se quitó la camiseta y la tiró en un cesto de ropa sucia, mientras entraba al baño. 

-¿Qué? —Nicole alzó sus cejas. 

-No molestes ahora, estoy cansado… Solo quiero dormir. 

-¡Claro, sé un poco más insensible! —gritó Nicole. -¡James, por favor! 

-¡Nicole! Cálmate. Cuando empiece la temporada de Quidditch todo se calmará. 

-¿Ves? De nuevo con el Quidditch —Nicole se dio vuelta y se fue a la sala. 

-¿Por qué te enojas? —la joven no respondió. —Ay, qué exagerada. 

-¡Cállate! ¿Yo soy la exagerada? ¡Si no te hablo de la pelota roja no reaccionas! ¡Estás tirando todo por la borda! 

-¿O sea que es mi culpa? 

-¡Si, es tu culpa, pedazo de bodoque! 

-¡No es mi culpa! —se defendió James. 

-¡Si, lo es! 

-¿Y tuya no? ¡Nunca sales del estudio! ¡Nunca paras de componer o cantar! ¡Si la vida no tiene DO RE MI FA SOL para ti no es nada! ¡Todo es música para ti! 

-¡Eso es mentira! 

-¡Eso es la verdad! —dijo James, enojado. 

-No sabes lo que dices. 

-Si, lo sé. Nunca paras de hablar del lanzamiento de tu próximo álbum, de tus giras, de todas tus ofertas en Estados Unidos… 

-¿Así que quieres que me vaya? 

-Yo nunca dije eso. 

-¿Quieres tirar a la basura estos 14 meses? 

-No exageres, no dije nada, y fueron 13 —se burló James. 

-¿Qué te parece gracioso? 

-Nada me parece gracioso, pero creo que estás exagerando mucho. 

-¡Yo no exagero! ¡Eres tú el insensible que quiere que me vaya! 

-Nicole… por favor… Cálmate y no empieces… 

-¿Qué no empiece con qué? 

James amagó una sonrisa. 

-No serías capaz de irte ni aunque te amenazaran con una varita… 

-¿Me estás llamando cobarde? —Nicole se cruzó de brazos y lo miró con furia. 

-No empieces… 

-No me llames cobarde, porque sabes que soy capaz de hacerlo. Soy capaz de irme ahora mismo, así que no me desafíes. 

-Vamos —James le sonrió burlonamente, y se dio vuelta, mientras avanzaba hacia su habitación, pero Nicole llegó más rápido. 

-¡Baúleo! —apuntó con su varita y todas sus cosas se guardaron en un gran baúl de madera oscura. Ella se puso un abrigo y unos zapatos. 

James rió. 

-Vamos, Nik, ni tú te lo crees. 

-¿Ah no? ¡Ya verás! ¡A Nicole Cooper no se le llama cobarde! —James alzó una ceja. —No intentes detenerme… 

-Nicky, cálmate. 

-¡Te dije mil veces que no me llames Nicky! ¡Nicky es nombre para un perro, no para mí! —Nicole comenzó a caminar. 

-¡13 meses! ¡No los quieres botar! 

-¡Fueron 14! ¡Y tú los botaste! ¡No me pidas que vuelva cuando te des cuenta de lo imbécil que eres! 

-Vamos… 

-No me molestes, Potter. 

-Nicole, no te atreverías… 

-¡MIRAME! 

Y luego de gritar eso, Nicole salió, dando un portazo. James negó con la cabeza y se dirigió a la puerta, pero cuando la abrió, Nicole ya había desaparecido. 

Fin De Flash Back

James miró los ojos azules de Nicole y suspiró. ¿Qué sentía? No lo sabía. Al verla de nuevo, luego de tanto tiempo… 

-Sé que es tarde —se lamentó la joven. —Pero… No sé… Nunca quise admitir que fue mi culpa, de verdad que yo exageré muchísimo, y yo… Ya me conoces, soy una persona orgullosa… 

-te busqué. De verdad que te busqué por días. No te encontré, así que asumí que… que habías hablado en serio… Asumí que… 

-¿Qué? ¿Que había salido adelante sola? —volvió a terminar la oración Nicole. 

-Lo supuse. Yo lo había pensado, por eso… 

-¿Intentaste también salir delante? —James asintió. —Pero nunca… 

-…lo hice —pensó James. Ahí lo supo. El la amaba todavía… Pero… ¿Y Lily? 

Nicole sonrió tristemente y con su mano tomó la mejillade James, quien cerró los ojos al sentir el contacto con la suave piel de la joven contra la suya. 

-Es tarde… -le susurró Nicole. —Pero yo nunca te dejé de amar, James…