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Historia 27880 — capítulo 13

Capitulo 13: El ataque al ciervo

Lily tenía la cabeza hundida entre sus manos y los codos apoyados en su escritorio. La oficina de Aurors estaba completamente desierta, a excepción de ella, y en completa penumbra, a no ser de la débil luz que venía de su propio escritorio, iluminando débilmente unos papeles. Lily cerró los ojos. Una gota cayó sobre el escritorio. Había venido de sus ojos; era una lágrima. 

Una lágrima que contenía todas sus angustias. Todas sus tristezas. Sus frustraciones. Su dolor. Todo eso se volcó en sus ojos, que comenzaron a gotear. Lloraba. Se desplomó sobre el escritorio y hundió su cara en sus brazos, sin dejar de llorar. Lloraba y lloraba. Sin parar. 

Alguien le colocó la mano en el hombro. Lily levantó la vista y colocó sus ojos verdes, que parecían de cristal por tantas lágrimas, en los ojos del joven hombre. Sin saber por qué, sonrió. Pero luego recordó quien era y borró su sonrisa. 

-¿Qué quieres? —le preguntó de mala gana, intentando parecer fuerte, pero sin poder evitarlo, su voz se quebró. 

-¿Estás bien? —el hombro fijó su preocupado rostro en Lily y se agachó para quedar a su misma altura. 

-Estoy bien, no tienes que preocuparte por mí. 

-¿Eso es estar bien? —con sarcasmo, alzó una ceja. —A mí no me parece. 

Lily se enjugó los ojos con el dorso de la mano. 

-No es nada, y además, no estoy de humor para tus ironías, Snape —el hombro frunció los labios y Lily suspiró. —En fin… ¿Qué pasa? —el informante se quedó mirándola con sus ojos negros. -¡Estoy bien! ¡En serio! No me pasa nada… Vamos, dime. ¿Qué pasa? 

-Potter —dijo con disgusto Snape. 

-¡BASTA CON POTTER! ¿Por qué haces esto? ¿Tanto me odias que te gusta hacerme sufrir con el idiota de Potter? ¡Déjenme en paz con él! ¿Por qué no tomas a Potter y…?

-¡EVANS! —gritó Snape. -¿De qué rayos hablas? —Lily abrió los ojos de terror. -¿Estabas llorando por Potter? 

-No. 

-Si —pensó Snape. 

-¡Como sea! ¿Qué rayos querías decirme? ¿O vas a seguir haciéndome perder el tiempo? —Lily se puso roja de ira. 

-Que la primera víctima será Potter. Lo van a atacar. 

-¿Cúando? —Lily saltó de su asiento. 

-Eh… Déjame pensarlo… -dijo Snape. -¿Cómo… -miró su reloj —ahora? ¿Quieres un té mientras esperamos? 

-¿AHORA? —Lily chilló, asustada. 

-Si, ahora —la pelirroja no necesitó más tiempo. Corrió hasta el perchero y tomó su abrigo, se lo colocó y tomó su varita. 

-Necesito que le escribas a los Longbottom de mi parte, diles que los atacarán y que ya estoy en camino; que ellos se encarguen de alertar a los demás, yo no tengo tiempo.

-Pero… 

Snape no terminó la frase; Lily ya había desaparecido. 

Se encontraba frente a la puerta del departamento del joven hombre. Con un golpe de su varita, la abrió, pero luego se dio cuenta de que no estaba con llave. Entró al departamento. No había nadie, pero el abrigo de James estaba sobre la mesa. 

-¿Potter? —lo llamó. 

No hubo respuesta. Lily caminó con decisión hacia la cocina. Nadie. El baño. Nadie. Su habitación. Nadie. Recorrió un par de cuartos, todos vacíos. Derrotada, volvió a la sala de estar y suspiró, antes de taparse los ojos con las manos. 

-¿Dónde estás, Potter? —murmuró, angustiada y asustada por él. 

¿Y si se lo habían llevado? Intentó calmarse: volvería a la oficina, ya debería haber gente. Comenzarían de inmediato la búsqueda, iría a ver a Dumbledore, la Orden lo encontraría. Iba a salir de la puerta, cuando se dio cuenta por primera vez que las cortinas que daban al balcón estaban tapadas. Se acercó y las corrió. La puerta de vidrio estaba cerrada pero a pesar de la oscuridad, Lily divisó la silueta de James, apoyado sobre el barandal. Lily suspiró y sonrió aliviada. Iba a abrir la puerta para avisarle: tenía que sacarlo de allí, cuanto antes mejor. Levantó el brazo para abrirla, cuando se dio cuenta de que James no estaba solo. Alguien estaba sentado en el barandal, y James no se apoyaba ahí, sino que rodeaba su cintura con sus brazos. Lily se quedó boquiabierta al ver como esa persona tenía sus brazos alrededor del cuello del Cazador, de SU Cazador y lo besaba. Y James respondía el beso. Lily cerró los ojos y se dio vuelta, dispuesta a irse. De todos modos, todo estaba bien. James estaba comiéndose a alguien, solo había jugado con ella y listo. Todo era una falsa alarma: Snape había seguramente mentido. 

Pero en su apuro por desaparecer de ese lugar y llegar a la puerta, sin mirar nada más, en un muy despistado y necio momento, se llevó puesto el sillón. Si: esta excelente Auror, que había aprobado con la máxima calificación Sigilo Y Rastreo, se tropezó con un sillón. La pelirroja cayó hacia delante y se dio de cabeza contra el suelo. 

-¡MIERDA! —vociferó, inconscientemente. 

James y su acompañante se separaron y miraron al departamento, pero no vieron a nadie. 

-Quédate aquí —James sacó su varita y dejó a Nicole Cooper en el balcón, mientras entraba a su sala de estar. 

-Au —de espaldas al Cazador, Lily se incorporó. 

-¡Lily! —James abrió los ojos grandes. -¿Qué haces aquí? 

-Había venido porque pensaba que te estaba salvando la vida, pero me equivoqué porque tú estás bien, Potter —tambaleante, la joven se levantó. —Au… -repitió, adolorida. 

-¿De qué hablas? 

-Nada, Potter —Lily puso énfasis en su apellido y se encaminó, aún tambaleante, hacia la puerta. James la tomó por el antebrazo. 

-¿Salvando mi vida? —arqueó una ceja. 

-Suéltame, Potter; todo está perfectamente bien: tienes a tu modelo, no me necesitas. 

-¿Eh? —James no entendía nada, pero comenzó a entender, y una pequeña y discreta sonrisa se dibujó en su rostro. -¿De qué hablas? —repitió. 

-De nada, ahora suéltame; todo fue una falsa alarma. 

-¿Alarma? 

Lily abrió la puerta, y estaba dispuesta a salir, cuando los vio: seis Mortífagos del otro lado. Miró horrorizada a James y sus ojos se abrieron de terror. 

-¡NO FUE UNA FALSA ALARMA! —vociferó la pelirroja, y cerró la puerta de un portazo. —¡FERMAPORTUS! —apuntó con su varita a la puerta y empujó a James. -¡SACA A COOPER DE AQUÍ, AHORA! ¡Y VETE! 

James corrió al balcón y le dijo algo a la cantante, quien protestó y parecía discutir. James la tomó por los hombros y le susurró algo, y la joven finalmente asintió y desapareció. Lily se giró, dispuesta a dirigirse al balcón para desaparecerse (porque dentro del departamento no se podía), cuando vio a James allí, de pie, esperándola. 

-¿Por qué rayos SIGUES AQUÍ? —le gritó con todas las fuerzas. Se sobresaltó al oír un muy fuerte golpe en la puerta. 

-No me voy sin ti. 

Lily abrió la boca para decirle algo, pero en ese momento, vio a los Mortífagos saliendo al balcón y levantando sus varitas. 

-¡CUIDADO! —le gritó, y Lily empujó a James, al tiempo que seis rojos rayos aturdidores le dieron en el pecho, empujándola hacia atrás, y Lily cayó por el balcón. 

-¡¡¡LILY!!! —sin pensarlo, James saltó detrás de ella, levantando su propia varita. -¡ACCIO ESCOBA! 

Aún en el aire y cayendo con fuerza y velocidad, tomó a la inconsciente pelirroja por la cintura y tomó con su mano libre tomó su escoba, que los alcanzó. Cruzó sus piernas alrededor del palo y remontó el vuelo a pocos metros del suelo, llevando el cuerpo de la joven en sus brazos. 


James abrió la puerta del ascensor, llevando a Lily en brazos. 

-¡Señor Potter! 

-¡James! ¡James! 

-¡Un sanador! ¡Necesitamos llevarlo con un sanador! 

-¡Avisen a San Mungo! 

-¿Qué le sucedió, señor? 

-¡Señor Potter! 

-¡Un sanador! 

-¿Se encuentra bien? 

James pestañeó varias veces y retrocedió, al verse rodeador del Cuartel General de Aurors y muchísimas personas más. 

-¡LILY! —Emily se metió entre la muchedumbre y tomó por la cintura a su amiga. -¿Qué pasó, Potter? 

-Seis rayos aturdidores —le dijo James, librándose de Colin Glass, quien le estaba tomando el pulso, preocupado por la salud de su Cazador estrella. —Había seis Mortífagos… ¿Cómo se enteró tanta gente? 

-¿QUE? —Emily no escuchó su pregunta. -¡Merlín! —miró horrorizada a su amiga. -¡La llevaré de inmediato a San Mungo! 

Emily desapareció junto al cuerpo inconsciente de su amiga. James no reaccionaba: tenía decenas de personas encima de él, pero su mente estaba con Lily. 

-¡James! —Nicole llegó corriendo y lo abrazó. -¿Qué fue eso? ¿Qué sucedió? ¿Por qué te atacaron? ¿Estás bien? ¿Por qué me hiciste abandonarte? —con lágrimas en los ojos, Nicole hundió la cara en el pecho de James, quien la abrazó y le dio un beso en la cabeza. 


Lily abrió los ojos. Le dolía todo el pecho. Estaba en una habitación de San Mungo, por lo que pudo notar. Usaba un pijama blanco. Miró a su izquierda. En una mesa grande había muchas flores, varios ositos de peluche, y algún que otro regalo. A su derecha, sobre un sillón individual verde lima, dormitaba Emily, de brazos cruzados y su cabeza hacia delante. Lily sonrió. 

-Em… -la llamó. -¡Em! ¡Emily! 

-¿Qué? —Emily abrió los ojos. -¡Lils! —saltó y corrió a su amiga, a quien abrazó con fuerza. 

-¡Au! 

-¡Lo siento! ¡Lily! —Emily se alejó un poco. -¿Cómo te sientes? 

-¿Cómo está Potter? ¿Y Cooper? —Lily habló con voz ahogada. -¿Todo salió bien? 

-Eh… Ambos están muy bien… 

-¡Uff! ¡Qué bueno! —lily se acomodó contra su almohada. -¿Em? ¿Puedes hacerme un favor?

-Dime —sonrió su amiga, llevando su cabello castaño hacia atrás. 

-¿Puedes traerme un capuchino Mocca, una porción de pastel de chocolate y el Profeta? ¿Sin beberlos ni comerlos? 

-¡Claro! ¡Te traeré tu desayuno y el Magical Times! —Emily se dirigió a la puerta. 

-El Profeta, Em, el Profeta —corrigió con suavidad Lily. 

-Ay, pero Lils… El Profeta es pura basura; te lo digo yo que trabajo ahí. 

-Pero no puedo comenzar mi día sin el Profeta… 

-Bien; te traeré la Varita; es mejor, pero menos famoso… 

-Emily… ¿Qué sucede? 

-Nada, pero últimamente el Profeta es una basura… Solo continuo allí porque los salarios son excelentes… 

-¿Emily? 

-Lils, vamos… 

-¿Qué pasó? 

Emily pensó que tarde o temprano se enteraría, y sacó de su bolso el Profeta. Con mucho pesar, se lo entregó a su amiga. Lily lo desplegó y frunció los labios. 

En el centro había una gran foto de James y de Nicole, ambos abrazados, y un gran titular que rezaba: “LA PAREJA QUE VOLVIO. Todo sobre la reconciliación del cazador y de la cantante. ¿Rumores de compromiso?”. 

-Lo odio —susurró Lily. 

-Lily, no… 

-No me estoy poniendo mal por él, él no lo merece. 

Lily arrugó el Profeta y lo tiró con fuerza al otro lado de la habitación, mientras evitaba que las lágrimas le cayeran de sus ojos.