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Historia 27880 — capítulo 16

Capitulo 16: Sesión con Emily

Emily golpeó la puerta y esperó a que se abriera. Se oyeron pasos del otro lado y la puerta se abrió. El rostro de James apareció. 

-¡Emily! —su rostro se iluminó al verla, y Emily pudo notar cierta desesperación en su voz. -¡Gracias por venir! 

-Sonabas realmente desesperado en tu carta, Potter —la joven pasó al departamento y se sentó en un sillón. 

-¿Quieres algo de beber o de comer? 

-No, gracias… Estoy bien… Solo… Dime qué sucede, Pot… 

-James. Dime James, por favor —el joven hombre se sentó en un sillón individual. 

-Bueno, James —dijo Emily. —Dime qué sucede… 

-Eh… Bueno… Al grano —tomó aire. —Estoy desesperado. No sé a quien acudir y no me gustan los psicólagos muggles. 

-Psicólogos —corrigió Emily. 

-Eso… Y yo recuerdo que cuando estábamos en Hogwarts todos acudían a ti por consejos… Nunca comprendí por qué no fuiste a Ravenclaw con el cerebro que tienes… Eres una persona muy sabia y… Ahora yo necesito de tu sabiduría. 

Emily sonrió y se acomodó en el sillón. 

-Déjame adivinar… Cooper versus Evans. ¿Quién ganará el corazón de Potter? 

-No es divertido. 

-Lo siento. 

-¡Es que estoy suma completa y totalmente confundido! —estalló James. -¡No sé que pensar! ¡Me gustan las dos, pero no puedo quedarme con las dos! ¡Y ahora yo…! 

-¡James! ¡Relájate! ¡Inspira! —James inspiró. —Ahora exhala… -James exhaló. —Bien… Em… Vamos a hacer lo siguiente… Haremos una lista de pros y de contras de Lily y de Nicole… ¿Si? —Emily sacó de su bolso un pergamino y una pluma, y con la pluma hizo una línea para dividir el pergamino en dos columnas. —A ver… Pros de Nicole… 

-Eh… Me quiere. La quiero. Es muy… dulce, y con ella puedo imaginarme en una relación estable… Eh… -James pensó pero no se le ocurría nada más. 

-¿Nada más? 

-Eh… No… 

-Bueno, si luego se te ocurre algo más, lo agregamos… -Emily anotó lo que James le había dicho. —Bien… Ahora pros de Lily… 

-Eh… Me odia pero yo la quiero… Me atrae muchísimo, por completo… Yo la veo y solo sé que quiero quedarme con ella porque ella siempre me cautivó mucho y aunque siempre me amenace de muerte, yo sé que si ella me diera la oportunidad… -esas palabras salieron de su boca automáticamente, sin pensarlo. Emily no anotó nada y sonrió satisfecha. 

-Creo que tú solo sabes la respuesta, James —le dijo. —Solo debes… 

La puerta se abrió de golpe y por ahí entró Sirius, despreocupadamente. Se quedó de piedra al verlos ahí, pero no se fue, sino que se acercó aún más. 

-¿Qué no sabes tocar? —preguntó Emily, enojada. —No sé si te fijaste, Black, pero estábamos ocupados… 

-Ay, vamos… James nunca está ocupado para mí —se encogió de hombros Sirius. 

-¡Black! —ladró Emily. -¿Qué no te sabes comportar? ¡Eres un irrespetuoso! ¡Eres imposible! 

-¿Yo qué hice? 

-¡TODO! ¡Eres insufrible! —toda la ira acumulada por ocho largos años hervía en la sangre de Emily. —¡No tienes respeto por nada ni nadie! 

James miraba precavido a Emily, quien estaba roja de la ira. 

-¿Qué rayos te pasa, Lewis? —Sirius se cruzó de brazos enojado, y se sentó en un sillón, mirándola fijamente. 

-¡Tú me pasas! ¡Entras como si fuera tu casa cuando nosotros estábamos ocupados! ¡No tienes respeto por nadie! 

-Ay, vamos, siempre hago esto con mis amigos, y sólo porque tú estés aquí ahora no quiere decir que… 

-¡No me importa! ¡Te crees el rey del mundo! ¡El otro día por poco nos matas a Jake y a mí con tu maldita Bludger! ¡Crees que porque sales en diarios y revistas puedes aplastar a los demás! ¡Te vi el otro día en la fiesta! ¡Te abusas de tu nombre! 

-¿Qué? —Sirius no comprendía lo que quería decir. 

-¡Te vi como coqueteas con el mundo, haciéndote el vivo! ¡Te crees que porque eres famoso puedes salir con medio mundo cuando…! 

-¿Y a ti qué te importa lo que yo haga? —gritó Sirius. James miraba boquiabierto la escena. -¡Es mi vida! 

-¡No me importas tú! ¡Pero yo no puedo dejar pasar una injusticia cuando la veo y…! 

-¡Tú estás con tu Jacky y yo no te digo nada! —bramó Sirius, agitándose de enojo. -¡Y yo no te critico porque salgas con él! 

-¡No, no me criticas! ¡No haces eso! ¡Intentas matarnos! ¡Es diferente! —Sirius bufó. -¡Y no voy a dejar que sigas abusando de jóvenes inocentes que no tienen ni idea de con quien se meten! ¡No vas a seguir haciendo lo que haces! 

-¿Abusando? 

-¡SI, ABUSANDO! —Emily no pudo retener más las lágrimas de rabia. —¡Del mismo modo que hiciste conmigo! —lo soltó, sin darse cuenta de que James aún seguía allí. -¡Como lo hiciste conmigo en séptimo! 

-¿QUE? —saltó James, mirando a Emily que lloraba de ira y a Sirius cuya cara había de la nada palidecido. -¿De qué hablas, Emily? 

Emily se dio vuelta y se tapó la cara con las manos mientras lágrimas de rabia corrían por sus mejillas. James miró a Sirius, sin poder creerlo. 

-¿Tú…? —James estaba sin habla. -¿Tú te acostaste con Emily? —Sirius asintió levemente. -¿Cuándo fue eso? 

-En el baile de séptimo… -respondió en un susurro Sirius. 

-¿Cómo pasó eso? ¡Por Merlín! 

-La bebida de contrabando… 

-Yo… -James estaba atónito. —No… No lo puedo creer… 

-Yo me voy —dijo sin voz Sirius. Sentía ganas de vomitar. —Además me di cuenta que debo recuperar mi reloj… 

-¿Qué reloj? —pero Sirius ya había salido del departamento. -¿Emily? —ella negó con la cabeza. —Oye… -James se acercó y la abrazó. —Vamos… -Emily hundió la cara en sus hombros. —Calma, amiga… Vamos: todo está bien… 

-Gracias, James… Pero… De verdad no quiero hablar del tema… 

James asintió, mientras Emily se secaba las lágrimas. 


-¡Pase! 

La puerta se abrió y Sirius asomó la cabeza, con una tierna y angelical sonrisa que hizo que Lily, quien leía un libro sobre el sillón, alzara una ceja. 

-Hola, Evy —le sonrió, antes de pasar al familiar departamento. 

-¿Qué haces aquí, Black? 

-El otro día me di cuenta de que cuando Lewis me atacó con las frutas se me cayó mi reloj… ¿No lo has visto, no? —Lily negó con la cabeza. 

-Eh… Búscalo hasta que lo encuentres; no hay ningún problema. 

-Gracias, pelirroja… 

Lily dejó el libro de lado y miró como Sirius comenzaba a buscar, pero se paró de golpe al darse cuenta de la tristeza reflejada en los preciosos ojos verdes de la joven mujer. 

-¿Te encuentras bien? 

-Si, estoy bien… -Lily frunció los labios. 

-¿En serio? Yo no te veo así… 

-Estoy bien, Black… -Sirius se acercó a ella y se sentó a su lado. —Vamos, en serio… Estoy bien… 

-Tus ojos no dicen eso. 

-¿Qué? 

-No creas que no te conozco, Lily… Pudimos haber estado separados ocho años, pero sigues siendo la misma de siempre y yo te conozco mejor de lo que sabes… Y sé que estás mal. -Lily bajó la mirada. —Dime. 

-Estoy cansada, es todo… 

-Me estás mintiendo: no te encuentras bien… 

-Black… 

-Me puedes contar lo que sea, Lily… Intentaré ayudarte lo más que pueda. 

-¿Cómo sé que puedo tenerte confianza? ¿Cómo sé que lo que te diga quedará entre tú y yo? 

-Ay, vamos… Hay tantas cosas que no le he dicho a nadie. Hay muchos secretos que he guardado… 

-¿Cómo cuales? 

-Como todo lo que sucedió entre Emily y yo. Cosas de Merodeadores. Lo que te oí decir sobre James. 

-Bueno… Supongo que sí puedo… Es que… Estoy… muy confundida. 

-No eres la única, créeme… -saltó Sirius, inconscientemente. 

-¡JA! No sabes lo que es mi mente… Creo que ni el mejor mago en Legeremancia podría leerla… ¿Quién estaría más confundido que yo? 

-Eh… 

-Maldito Potter… 

-Créeme que él no es el malo de la historia…

-¿Qué? ¿James está confundido? 

Sirius tragó saliva. 

-¿James? ¿Confundido? ¡Naaaaah! —Lily alzó una ceja. —Bueno, sí. 

-¿Qué? ¡Dime! 

-No, debo irme… 

-¡Sirius, por favor! —Lily lo tomó por el brazo y lo hizo sentarse nuevamente. —Si todavía tengo oportunidades con él debo saberlo. Te lo ruego. 

-Eh… Bien… Pues… James no sabe con quien quedarse. Es decir… Nicole reapareció justo cuando él estaba dispuesto a tener algo contigo… Y eso lo confundió mucho porque… No sé… Nicole confundió las cosas. Pero James debe tomar una decisión y… 

-¿Tengo oportunidades? 

-Si, las tienes. James debe saber, simplemente, qué quiere… -Sirius bajó la mirada y vio bajó un mueble un destello plata. -¡Ahí está! —sacó su varita, y con un movimiento el reloj voló hasta él. —Oye… 

-¿Si? 

-Te invito a almorzar… ¿Quieres? —le tendió su brazo. Lily sonrió y lo aceptó. -¿Ve, señorita? El patán pervertido de Sirius Orión Black le ha sacado una sonrisa en tiempos difíciles… 

-Bueno… -Lily reflexionó unos segundos. —Tal vez Sirius Orión Black no sea tan patán y pervertido como yo pensaba… 

Sirius sonrió y ambos dejaron el departamento. 


-¿Dónde estabas? —Emily levantó la vista cuando Lily entró. 

-¡Hola, Em! —la sonrió la pelirroja. —Me había ido a almorzar con Sirius —sonrió Lily, de muy buen humor. 

-¿Sirius? —Emily alzó una ceja. 

-¡Black! —confirmó sin perder su enorme sonrisa Lily. 

-¿Qué hacías tú almorzando con Sirius Black? —Emily se cruzó de brazos y frunció el entrecejo. 

-El vino y… comenzamos a hablar. Y me invitó a almorzar y… me di cuenta… de que hay más debajo de la careta de patán pervertido de lo que pensábamos… Y que él en realidad es… una… buena persona —sonrió —y un buen amigo. 

Emily alzó sus cejas al nivel que casi llegan al nacimiento de su cabello. Estaba atónita. No lo podía creer. No podía creer lo que estaba oyendo. 

-¿Quién eres tú y dónde está Lily? —sacó su varita, apuntando a Lily quien rió. 

-¡Em, vamos, soy yo! 

-¡Mentira! ¡Lily nunca…! 

-La primera vez que me hablaste de Jake pensabas que se llamaba Jack, que era muggle y que lo considerabas un idiota, pero por ser “increíblemente sexy” decidiste salir con él, y fue ahí cuando te diste cuenta de que parecía un idiota porque él pensaba que eras muggle y no sabía como comportarse. 

-Oh, no… -Emily bajó el brazo y la miró horrorizada. -¡Sí eres tú! ¡Lily! ¿Qué rayos…? 

-Em… Créeme: Sirius Black es un buen tipo. Creo que deberías darle una oportunidad… 

-Yo estoy con Jake y jamás… 

-No hablo de que salgas con él en el sentido romántico; que se casen, tengan hijos, una casa en los suburbios y el labrador dorado… Hablo de que salgas con él solo para que lo conozcas y veas que debes ver quién es él y… dejar los tiempos difíciles atrás… 

-Pero… 

-Em, éramos unos niños. Hemos cambiado. El cambió. 

-Bueno, James también cambió… 

-¿Desde cuando lo llamas así? 

-Desde que vi que no es un arrogante engreído… 

-¿Qué? 

-Dale una oportunidad, tú también… -Lily enrojeció. 

-Yo ya se la di: él solo tiene que verla y tomarla… 

-Bien… ¿Entonces? ¿Cuándo Sir Black te programó mi completamente NO romántica cita? 

-Bien… El había ofrecido en dos días pero tú sales con Jake, así que mañana… Se encontrarán en el restaurante japonés que está a dos calles del Ministerio… 

-¿El te preguntó qué tipo de comida me gusta, no? —sabiendo la respuesta, Emily se alejó de su amiga, quien sonreía, y entró a su cuarto. 


-¿De qué me pierdo? —Remus notó la emocionante energía desde que puso un pie en el departamento de Sirius. 

James y Sirius intercambiaron una mirada de complicidad. 

-Bueno… -el Bateador intentaba encontrar las palabras adecuadas. —Hemos hecho amistad con las chicas. 

-¿En serio? —Remus arqueó una ceja. -¡Eso es genial!

-Si, lo es —sonrió James. —Salvo que estamos cruzados —Remus no comprendía; James suspiró. —Yo me amigué de Emily y Sirius de Lily… 

-Ya te dije que Lily aún espera a que te decidas porque ella te quiere, amigo… 

-Lo sé. Pero es difícil tomar la decisión…