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Historia 27880 — capítulo 9

Capitulo 9: La amenaza de James

Emily abrió la puerta de su nueva oficina, y no esperaba, como primera acción como jefa de redacción, que un apuesto rubio la besara apasionadamente por sorpresa. 

-¡Jake! —se separó para tomar aire. -¿Qué…? 

-Venía a saludar a la nueva jefa de redacción del Profeta —le dedicó su más tierna sonrisa. —Felicidades, te lo mereces, preciosa. 

Emily le sonrió y luego de tirar su bolso por ahí, rodeó con sus brazos el cuello de su novio y lo besó. Jake rodeó la cintura de la castaña. 

-¡Oh! ¡No sabía que los hombres venían a este lugar para darse tal lujo! —Emily y Jake se separaron, sobresaltados. 

-Ah, eres tú —dijo con desprecio Emily. 

-¿Así me recibe la señora jefa de redacción? —Sirius pasó y se sentó cómodamente en un sillón. 

-Si, así te recibo, Black, ahora… 

-¡Sirius Black! —Jake soltó a Emily y se acercó a Sirius. —Soy Jake Lyndon —le tendió la mano. 

-¿El novio de Lewis? —Sirius se la estrechó. —Te encontraste una linda, Lyndon… ¿Cómo la hiciste? Siempre fue una chica difícil… -Jake frunció el entrecejo, Lily se golpeó la frente con la mano. 

-¿Conocías a Em antes de la entrevista? —preguntó el rubio. 

Sirius sonrió. 

-Recuerdo que en Hogwarts nadie podía con ella… Era imposible —Emily suspiró. -¿Tú no fuiste a Hogwarts? 

-No, yo estudié mis primeros cuatro años en Beauxbatons, luego en la costa oeste de los Estados Unidos, en California… 

-Qué interesante —fingió interés Sirius, aunque solo se divertía con la cara enojada de Emily. -¿Y qué haces? 

-Trabajo en el Departamento de Cooperación Mágica Internacional. 

-Mira tú —sonrió Sirius. -¿Organización de las eliminatorias para el mundial? —Jake asintió, mirando con ojos entrecerrados los ojos de Sirius, quienes estaban posados en Emily. —Así que probablemente nos encontremos en Finlandia… El partido Inglaterra-Finlandia se acerca… 

-Claro… -Jake abrió sus ojos. -¿Sabes, Black…?

-No, no sabe nada. Black: te vas ahora —dijo enojada Emily. Sirius no dio señales de querer irse; Emily bufó. —Hagamos algo: Jake, ¿te puedes llevar a Black por ahí para que yo pueda ponerme a trabajar? —Emily estaba a punto de asesinar a alguien. 

-Bueno —dijo Sirius. —Vamos, Jack. 

-Jake —corrigió fríamente Jake. 

-Si, lo sabía. Vamos, tengo historias de naranjas y amenazas muy divertidas… 

Emily cayó en la cuenta. 

-¡NO! ¡Jake, quédate! ¡Black, te vas! —la joven cerró los ojos. -¡No, me equivoqué! -¡Jake, vete! ¡Black, te quedas! 

-¿EH? —ambos se miraron confundidos. 

-¡Yo me entiendo! —Emily empujó a Jake fuera de su oficina y cerró la puerta. —Ahora sí —miró fijamente y con odio a Sirius. —Escúchame, Black… Si le dices algo que no debes a Jake, aunque sea una sola palabra que no debes, o si arruinas algo… Y yo voy a perseguirte al fin del mundo… Y te voy a matar… Luego de hacerte sufrir… ¿Me entendiste? No respondas —abrió la puerta y empujó a Sirius afuera, ante la mirada confundida de su novio, antes de volver a cerrar la puerta y dejarse caer al piso. 


-¡James! —su padre lo abrazó. -¡Hijo! 

-Hace semanas que no te vemos, James —su madre lo besó en ambas mejillas. 

-he estado ocupado —James pasó a la sala de estar y se sentó en el sillón blanco. —Bueno… Novedades. Cuéntenme algo… -sonrió ampliamente. 

-Bueno… Conocimos a Lillian —dijo Dorea. 

-¿Lillian? ¿Qué Lillian? —preguntó James. 

-Evans —dijo su padre. —Lillian Evans. O Lily Evans… La conocimos… 

-¿Dónde? —preguntó James, abriendo los ojos. Dorea se mordió la lengua. Ella y su bocota. 

-Eh… En el Departamento de Aurors. La conocimos allí… 

-Ah —James asintió. —Bueno… ¿Qué hay con ella? 

-Nada, nos sorprendió el conocerla, finalmente —dijo su padre. 

-¿Eh? 

-Vamos, james… Estabas loco por ella. 

-Exacto, mamá. Estaba. Pasado —dijo James. 

-James; te conozco… Si la vieras otra vez… -insistió su madre. 

-La vi. Le llevé flores. Me las aplastó en la cabeza —Charlus rió. —Es en serio —la risa del señor Potter desapareció. 

-¿En serio? —preguntó. Su hijo asintió. —Intenta otra vez. Tu madre me aceptó al sexto intento… 

-Papá: yo lo he intentado miles de veces en Hogwarts. 

-Pero una sola ahora —interrumpió su madre. 

James se quedó pensativo.

-¿Cómo conociste a Emily, Jake? —le preguntó Sirius al hombre. 

-En realidad —comenzó el rubio. —Le tiré un café en la ropa por accidente. Fue en la calle… Al principio pensábamos que el otro era muggle… Hasta que leí en el diario un artículo con su nombre y ahí me di cuenta. 

-¿Cuánto tiempo? 

-Dos años… -Jake miró al vacío y luego sonrió. -¿Tú? ¿Alguna chica fija? —Sirius rió. —Cierto… Eres Sirius Orión Black… 

-De todos modos, Lyndon, que no me enamore nunca no quiere decir que no me atraigan… 

-Claro. Te atraen… Por mí, que te atraigan todas… Pero no Em —Jake borró su sonrisa. 

-¿De qué…? 

-Mira, Black. Leí y oí la entrevista. Aléjate de Emily. O no sabes qué haré —Sirius borró su sonrisa. Jake soltó una carcajada. -¡Vamos, Black! Ni que fuera tan violento… 

-¡Ah! Me asustaste… -dijo nervioso Sirius. —Tú y tus bromas… 

-¿Quién dijo que era una broma? 

Sirius tragó con fuerza saliva; Jake volvió a sonreír. 


Lily estaba por entrar a su departamento, cuando una voz la sobresaltó. 

-Me debes un ramo de flores. 

-¡Ah! —sacó la varita y dejó caer su bolso. 

La luz se encendió, y ahí estaba James, con su sonrisa tierna de niño bueno, y las manos en sus bolsillos. 

-¿Qué rayos haces aquí? —Lily se agachó para recoger su bolso y se guardó la varita. —Me asustaste… No hagas esas cosas, Potter… 

-¿Qué no haga qué? 

-No seas tan patán… -James retrocedió unos pasos. 

-Me debes una cita. 

-¿De qué rayos me hablas, Pot…? 

-¿Si o no? 

-¡NO! —Lily volvió a sacar la varita y de esta salieron chispas rojas. 

-¿Segura? 

-¡Si! 

-¿Segura de que quieres que me de la vuelta, me vaya y no vuelva más? 

-¡Si! 

-¿Estás segura de que estás segura de que me odias?

-¿EH? ¿De qué rayos me hablas? ¡Vete! 

-¿Sabes que si me voy y encuentro a otra chica volverás a ser historia? 

-¡Vete, Potter! 

-A tus órdenes… Pero afronta las consecuencias de tus actos… 

-¡POTTER! 

James retrocedió aún más. 

-Es tu última oportunidad de tomar el tren… 

-¡No quiero tomar el tren! —vociferó la pelirroja. 

-Bien: tú elijes, Roji… El tren ya partió. Y tú no lo alcanzaste… 

Y dicho esto, James desapareció, dejando a Lily enojada, sin darle importancia a la amenaza del Cazador.