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Historia 27991 — capítulo 30
CAPITULO XXX
Siempre amigos
Esa semana se la pasaron de lo mejor.
Siguieron practicando con los hechizos y Zay cantaba todas las noches con su guitarra muggle.
Pasaron mucho tiempo con Felipe, que era muy agradable.
El día que debía volver, Hermione se despidió de todos, prometiendo volver para la boda de Zay y Felipe.
Zay la llevaría a la mansión del profesor Dumbledore, esperaría un rato (en lo que se solucionaba el problema) y luego regresaría a 1350.
Hermione se subió a un carruaje muy lujoso, luego Croockshanks (quien casi no había pasado tiempo con Hermione, solo cuando estuvo enferma, porque encontró gatos iguales a él en el castillo y todos los días estuvo con ellos) y luego subió Zay.
Hermione vio por la ventana como se alejaba el castillo y al adentrarse en el bosque, desapareció.
Sintió como si hubiera caído en muchos remolinos y daba vueltas y vueltas. Hasta que cayó de nuevo en el carruaje.
Un poco aturdida vio por la ventana y se sorprendió al no ver el gran castillo de los Van Tassel.
El carruaje siguió avanzando y con una horrible sensación aparecieron enfrente de la mansión Dumbledore.
Estaba igual a como la recordaba, como el día en que volvió.
Antes de bajarse, Zay hizo un hechizo para que tuvieran ropa normal.
Ahora Hermione tenía pantalón y playera de manera normal y no esos vestidos tan grandes, de negro claro.
Bajaron del carruaje, Hermione estaba un poco nerviosa. Llevaba en el cuello el dije que Zay le había dado y en el bolsillo los dos diamantes.
“Tranquila, todo está bien” Dijo Zay.
Hermione solo asintió con la cabeza.
Zay tocó la puerta.
“Por cierto” Dijo Zay “Si, alguien trata de hacerte algo, solo usa esto” y le dio una bolsa con adentro unos polvos parecidos a la brillantina.
“Gracias, ¿Pero son…?” Dijo Hermione sorprendida por tener esos polvos en sus manos.
“Adentro tiene una nota, son muy útiles.” Dijo Zay
“Muchas gracias” Dijo Hermione sonriendo.
De pronto se abrió la puerta y apareció Winky, la elfina domestica.
“Amita, volvió” Dijo Winky y le jaló la mano a Hermione para acariciarla.
“Hola Winky” Dijo Hermione sorprendida.
“Pero pasen, pasen” Dijo Winky haciéndose a un lado para dejarlas pasar “Las están esperando en el salón”
Zay y Hermione se voltearon a ver.
Winky las llevó hasta una de las puertas del vestíbulo.
Hermione temblaba de nervios.
Winky tocó, la voz del profesor Dumbledore les indicó que pasaran.
Winky abrió la puerta y entraron.
“Buenas noches, las estábamos esperando” Dijo Dumbledore desde un sillón.
Todos estaban ahí, en los sillones, sillas o de pie, pero solo fijaban la vista en Hermione.
“Hermione” Dijo Tonks y corrió a abrazarla “Perdóname, perdóname, no debí dejarte sola. Yo lo siento…”
“No, no es tu culpa. Ahora todo esta bien ¿no?” Dijo Hermione abrazándola
“Pues si, pero…”Dijo Tonks muy triste. Se veía cansada.
“Pero nada. Estamos bien y eso es lo importante” Dijo Hermione separándose de ella. Sonriendo.
“Hola Hermione, te extrañamos mucho” Dijo Yanet acercándose a ella y abrazándola.
“A la siguiente no te escapes sin siquiera acordarte de nosotros” Dijo Jacqueline acercándose para saludarla.
“Hola chicas, me da gusto volver a verlas” Dijo Hermione contenta.
“¿y a mi no me vas a saludar?” Dijo Severus atrás de ellas.
“Severus, pero claro que si” Dijo Hermione abrazando a Severus, quien sin que se diera cuenta Hermione volteó hacia donde estaban los sillones con cara de triunfo.
Todos estaban muy contentos, se abrazaban y reían juntos.
Entre todos sus amigos, Hermione vio en los sillones a los señores Weasley, Ron, Harry, Ginny, Sirius y Remus. Solo les sonrió.
El profesor Dumbledore le dio la bienvenida también.
Hermione se separo un poco de todos, en lo que ellos se saludaban y le hacían muchas preguntas a Zay.
Se acercó a los sillones para saludar.
Al verla, se levantaron.
Todos los Weasley estaban vestidos con ropa y capas muy caras. Se veía que ya tenían dinero, mucho dinero.
Remus también había cambiado guardarropa, no a ropa tan cara como la de los Weasley, pero si nueva.
Sirius y Harry se vestían como siempre.
“Hola” Dijo tímidamente Hermione.
Todos la miraron con tristeza y arrepentimiento. Y Ginny se veía que tenia días que había estado llorando, estaba abrazada de Harry.
“Hola, nos da mucho gusto volver a verte” Dijo el sr. Weasley.
“Y saber que estas mejor” Dijo la sra. Weasley con la voz entrecortada.
“Sí, gracias. A mi también me da gusto verlos” Dijo Hermione
De pronto llegó el profesor Dumbledore e ignorando la cara que todos tenían dijo:
“Bueno, creo que es hora de cenar. El estomago de todos lo requiere para seguir celebrando el tan esperado regreso de la señorita Granger”
La cena fue… extraña.
Una parte de la mesa estaba muy contenta, celebrando y riendo.
Y la otra mitad casi ni comía, se veían todos muy tristes y realmente arrepentidos.
Y Hermione también se puso triste, por que sabía que ella era el motivo de la tristeza.
Al terminar de cenar, el profesor Dumbledore se levantó y dijo:
“Bueno, creo que ahora todos debemos tomar un merecido descanso”
Todos salieron del comedor.
Tonks, Yanet, Severus, Jacqueline y los sres. Weasley se despidieron de Zay (porque ya se iba) y se fueron a dormir.
El profesor Dumbledore dirigió a todos los demás a la misma habitación donde se habían visto después de mucho tiempo y donde habían “hablado”.
Ya estando sentados todos (casi igual que la vez pasada, solo que esta vez Remus y Sirius se sentaron en un sillón para dos, que estaba junto al sillón de Harry, Ron y Ginny. El profesor Dumbledore les dijo:
“Bueno, los dejo para que arreglen sus asuntos. Cualquier cosa que necesiten, la señorita Van Tassel y yo estaremos tomando el té en el recibidor. Solo no olviden que el perdón es el valor de los valientes, solo aquel que sabe amar, perdona.” Dicho esto salió dejándolos solos.
Era una situación incomoda, nadie decía nada, hasta que Remus se armó de valor y dijo:
“Hermione… nosotros entendemos… que tal vez… tu no quieras… escucharnos”
“No” Dijo Hermione interrumpiéndolo “No, claro que quiero escucharlos… porque…. Porque yo solo sé mi parte de lo que pasó… y no sería justo si no los dejara defenderse y decirme… decirme su parte de lo que pasó… así que… yo los escucho”
Todos estaban muy sorprendidos por lo que dijo Hermione.
“Ya sabía que dirías eso” Dijo Sirius.
“Gracias, por no hacer lo mismo que nosotros hicimos contigo” Dijo Remus “Creo que lo que pasó fue que… el dolor nos cegó y dijimos cosas que no queríamos decir y también hicimos cosas que no queríamos hacer… Nunca… jamás quisimos lastimarte” Se le llenaron los ojos de lágrimas al igual que a Hermione.
“No fuimos amigos de verdad contigo… yo… me aferré a algo que nunca podrá pasar” Dijo Harry “Y te culpé a ti… y te hice daño… perdóname… no valoré lo que hiciste por todos… por mí… de verdad perdóname” Se vía muy arrepentido.
“Y si no nos quieres perdonar… y…. Prefieres no ser amiga de nosotros… lo entenderemos” Dijo Ron.
Ginny lloraba en silencio y no se atrevió a decir nada.
“Cuando te fuiste” Dijo Sirius viéndola a los ojos “todos estábamos muy tristes. Pasó el tiempo, salimos de Hogwarts y yo tenia la esperanza de que un día volvieras. Después murieron Lily y James. Entonces llegó esa carta. Yo estaba muy confundido y no lo podía creer y al otro día ya estaba en Azkaban. Sufrí mucho al pensar que era inocente, que todos creían que maté a mi mejor amigo… a mi hermano… que alguien que yo creía mi amigo me inculpó fingiendo su muerte… y que mi otro amigo creía que era culpable” A Sirius le salieron las lágrimas solas, al igual que a Hermione “Y pensar que tu… también lo sabias… y no dijiste nada. Después de muchos años en Azkaban, me escapé para vengarme. Y entonces… te vi a ti con Harry… Sabía que eras tú y me propuse vigilarlos. Cuando pude hablar contigo… tuve la oportunidad de decirte lo que pasaría, lo que harías en el futuro… pero no tuve el valor… y fingí… hice lo mismo que tú. Después estuviste en mi casa… fue tan difícil para mí no romper las reglas… no tomarte de la mano y… decírtelo… y después llegaste aquí… y me desquité todo el rencor y odio que tenía contra los que me hicieron daño… en ti… te hice pagar por algo que tu no hiciste… con humillaciones, reproches… pero yo sabia que lo que te hacíamos no lo merecías… te enfermaste por eso… y no sabes… cuanto lo lamento… y un simple perdón no es nada… entenderé si nos odias para siempre… si me odias..”
“No… yo no los odio” Dijo Hermione llorando “Entendiendo que se equivocaron. Y nunca podría odiarlos… porque para mí siempre han sido y serán mis amigos, desde que los conocí y nunca van a dejar de serlo, pase lo que pase. Pero yo creo… que entenderán… que por ahora no puedo pensar claramente… lo de mis padres esta muy reciente todavía… y simplemente no puedo… necesito tiempo… es lo único que pido”
“Claro que sí, nosotros esperaremos el tiempo que sea necesario” Dijo Remus.
“Es lo menos que podemos hacer por ti” Dijo Harry
“Y si necesitas algo… no dudes en pedírnoslo” Dijo Ron.
Hermione solo asintió.
De pronto tocaron la puerta, era Zay que ya pronto se iba a ir, pero antes quería hablar con ellos. Así que Hermione los dejó solos y bajó a hablar con el profesor Dumbledore.
Quien le mostró los papeles de la tinta invisible.
Hermione se puso sus lentes y los revisó. Todo estaba en orden, Zay hasta había hecho un acta de defunción a nombre de H. Isabella Steavens, para que su dinero se repartiera.
Los sres. Weasley tenían una enorme cantidad de dinero y Harry, Remus y Sirius una buena cantidad de dinero.
Momentos después llegó Zay a despedirse. Los demás ya se habían ido a dormir.
Zay y Hermione se despidieron, pero prometiendo verse para la boda de Zay. Luego Zay se fue.
Hermione se puso triste, pero sabia que se volverían a ver.
Se despidió del profesor Dumbledore y se fue a su habitación a dormir.
Estaba igualita su habitación, tal como la había dejado.
Se encerró, se puso su pijama y se acostó a tratar de dormir, pero como había sido un día muy movido y de muchas emociones, le costó tratar de no pensar en toda la noche que ya tenía a sus amigos de siempre.