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Historia 27991 — capítulo 35
CAPITULO XXXV
El aniversario
En los siguientes días Hermione eligieron todo lo que necesitaban para la boda (incluidos los vestidos). Así que pasaron mucho tiempo juntas y eso ponía muy alegre a Ginny.
Mientras, Hermione buscaba en la biblioteca libros de poemas, frases o palabras de amor para hacer la canción para la boda de Zay.
Y es que le costaba mucho escribirla, porque nunca antes había hecho.
Pero tenía que apurarse porque en unos días volverían a la mansión del profesor Dumbledore a las vacaciones de pascua y 2 semanas después sería la boda de Zay.
Se llegó el día en que tendría que volver.
Ese día Hermione se levantó sin mucho ánimos, ya que ese día no era como los demás, ese día era el aniversario de la muerte de los padres de Hermione. Y por ese motivo estaba muy triste y se sentía débil.
Se bañó y se alistó para irse.
Bajó al gran comedor para despedirse de Neville y Luna, porque no tenía hambre.
Después de una despedida triste, pero temporal (se verían para la boda de Remus y Tonks); un gran escándalo que le armó Malfoy y sus amigos porque llevaban días sin dormir y tenían unas ojeras espantosas; y fuertes aplausos por parte de de muchos alumnos (que no fueran de slytherin) por poner a Malfoy en su lugar; se fue al despacho de la profesora Mcgonagall donde ya la esperaban sus cosas para irse.
Ella fue la última en irse.
Llegó a la chimenea de la mansión del profesor Dumbledore, donde ya estaban todos muy alegres de verlos.
Ella no se acercó a saludar a nadie, solo dijo “hola” y se quedo de pie junto a la chimenea.
“¿Cómo te encuentras Hermione? Supimos que estuviste un poco enferma” Dijo la sra. Weasley “Hasta te ves pálida”
“Estoy bien, gracias” Dijo Hermione de manera cortante sabiendo que Harry, Ron y Ginny le habían dicho a todos lo que pasó el otro día.
La sra. Weasley se puso roja.
“Bueno, pues tenemos mucho que hacer para la boda. Así que todos al comedor” Dijo Tonks cambiando el tema y todos empezaron a salir.
“¿no te molesta si me voy a mi cuarto? Es que… estoy cansada” Dijo Hermione.
“Si, no te preocupes, tu nos vas a ayudar mañana. Por cierto, fue excelente lo que le hiciste a Malfoy” Dijo Tonks dándole unas palmaditas en la espalda a Hermione.
“Gracias, entonces nos vemos después” Dijo Hermione y salió seguida por Winky que llevaba su baúl flotando.
En su cuarto, se sentó en la alfombra y se recargó de la cama. Se sentía tan triste.
Pero mientras veía a Winky acomodar sus cosas en la habitación, se le ocurrió algo.
“Winky, necesito de tu ayuda” Dijo Hermione
“Lo que necesite amita” Dijo Winky haciéndole una reverencia.
“Tu debes saber una manera de salir de la mansión hacia el bosque sin que nadie me vea” Dijo Hermione.
“Claro que sí” dijo Winky y le mostró que en una pared del cuarto de Hermione, al tocar 5 veces con el puño, dejaba ver una escalera de caracol metálica. Que conducía a un costado de la mansión, directo al bosque.
Hermione lo siguió y llegó al cementerio, que por suerte estaba abierto.
Llegó a la tumba de sus padres, se arrodilló lentamente junto a ellos y lloró.
Lloró todo lo que pudo, sintiéndose culpable de todo.
Aún llorando hizo algo que, que ya había pensado.
Escribió con su varita en la lápida, una frase que decía:
“En el crepúsculo de la memoria volveremos a reunirnos, volveremos a hablar juntos, y cantaréis para mí un canto más profundo: y si vuestras manos vuelven a encontrarse en otro sueño, construiremos otra torre en el cielo."
Cuando volvió a su habitación se sentía muy triste y muy sola, sentía el vacío que habían dejado sus padres.
Se encerró y se quedó ahí todo el día, llorando.
Ya había oscurecido, cuando Hermione escuchó que algo golpeaba su ventana.
Se levantó y caminó hacia ella con los ojos hinchados y adoloridos de tanto llorar.
Abrió las cortinas y vio que era un pajarito azul, que en el pico llevaba un pergamino pequeño y enrollado.
Se acercó a Hermione y ella tomó el pergamino.
Lo desenrolló y lo leyó.
Decía:
Nunca pienses que estas sola.
Porque aunque no me puedas ver yo estoy contigo en el corazón.
Sirius.
Hermione rápidamente se asomó por la ventana y vio que abajo estaba Sirius, viéndola y sonriéndole.
Ella le devolvió la sonrisa.
De pronto en pajarito se posó en su mano y se convirtió en una azucena azul, preciosa.
Hermione se quedó sorprendida por el detalle tan hermoso que Sirius le había dado.
Se asomó nuevamente para darle las gracias, pero Sirius no estaba.
Por más que lo buscó con la mirada, no lo vio por ningún lado.
Resignada, cerró la ventana y la cortina.
Puso la azucena y el pergamino en el buró del lado donde ella dormía.
Luego se acostó a dormir, mucho muy contenta.
Poco antes de quedarse dormida, pensó que en medio de tanta tristeza, aún había un rayito de esperanza.