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Historia 28060 — capítulo 10

-¿Y si no quiero salir qué pasará?- preguntaba la chica, resistiéndose a salir del cuarto de baño.

-Cassie, por favor. Lo que haces no tiene ningún sentido- le replicó Gabrielle, seria y muy molesta.

-¿Qué os hará Farrel si supiera lo que habéis hecho?- preguntó, desde el baño, tratando de provocar los nervios de Gabby y Damien.

-Mucho menos de lo que te hará a ti si no sales del baño- respondió Damien, muy enfadado. Hizo a un lado de la enfermera, con cuidado, y habló a la puerta- Volverán a recluirte y esta vez te lo tendrás bien merecido... y no serán doce días, serán más y será peor por reincidir.- Cierto, muy cierto e hizo que Cassidy se replanteara lo que estaba haciendo- Sal, Cassidy.

-Saldré cuando te marches- era la condición que ella ponía y a Damien no le costó demasiado cumplirla. Salió, dando un buen portazo.-¿Ya se ha ido?

-Sí, Cassie, ya se ha ido- bufó Gabrielle, decepcionada. Cassidy salió del baño y miró a su enfermera, primero con ojitos de cordero, suplicando que no la recluyeran, pero enseguida recordó lo que había hecho.-¿Te parece bonito?- Cassidy no contestó.-¿Qué te he hecho, Cassidy?¿Qué estoy haciendo mal?

-Nada, Gabrielle, tú nunca haces nada mal, eres totalmente perfecta en todo- sobraba ironía a raudales. Cassie se sentó en su cama, como si nada hubiera pasado- ¿Cómo pudiste?

-¿Por qué tendría que darte explicaciones?

-Dijiste que estabas para mi, que no me harías daño... pues lo has hecho- ciertamente lo había dicho, pero también le había dicho hacía tiempo que su vida personal no debía afectarle.

-Soy tu enfermera y Damien mi auxiliar.

-¡No! Es MI auxiliar- dijo Cassie enfadada- Es injusto que te adueñes de él.

-¡Ay! Dios mío, Cassidy. No, no, no- no estaba bien, no podía haberse enamorado de Damien, ella era una paciente y él un miembro del equipo del hospital.- No me digas que te gusta...

Escuchar que Gabrielle lo decía le hacía sentir vergüenza así que no pudo hacer otra cosa que bajar la cabeza y encogerse de hombros. En ese momento se dio cuenta de lo ridículo que había sido ponerse así con ellos, porque Gabby no tenía ni idea de lo que ella sentía.

-Cassidy, cielo, no tenía ni idea- temía acercarse, así que se quedó en su sitio y se disculpó, innecesariamente, desde lejos.- Tienes que sacártelo de la cabeza...

-¿Porque lo quieres para ti?

-No, porque es sólo otro de tus caprichos, porque no tendrá futuro, porque te harás daño y porque podrían despedirle...¿quieres que siga?

-¿Le despedirían?- preguntó Cassie, abriendo los ojos sorprendida. No había pensado en eso, en que podía haber consecuenciastan negativas para Damien. Gabby asintió, atreviéndose a acercarse un poco.

-Cielo, no sé si te servirá de mucho, pero entre él y yo no hay nada- sonaba realmente mal.

-No tienes que darme explicaciones-¿Cómo podía cambiar de opinión tan rápidamente?¿A qué venían esos cambios?- No soy su dueña...

-No se trata de eso, Cassie, yo tampoco y ahora ya ni nos miramos a la cara- la niña sonrió, pero no por malicia, si no porque había recordado lo que Bastien le había dicho.-¿Por qué sonríes?

-Bastien me dijo que pasaría eso...

-Espera, espera ¿qué?

-Farrel me dejó conocerle y estuvimos un par de minutos hablando y...

-¿Se lo contaste a Bastien? Joder ¡¿en qué estabas pensando?!- ¿Se lo diría a todo el hospital?

-¡Lo siento! No fui para eso, yo no pretendía...

-¡Cierra la boca!- Gabrielle no sabía que hacer para evitar saltar sobre la niña y estrangularla, debía mantenerse tranquila- Iré a por tus pastillas...

Las había tirado al suelo y debía tomárselas. Gabby salió, dando otros fuerte portazo y no volvió. Mandó a Meredith a recoger lo que Cassie había tirado y a darle su medicación. Meredith nunca hablaba con Cassie y eso solía ser del gusto de la chica, pero aquel día le estaba resultando muy incómodo. No pudo pensar con claridad hasta que volvió a quedarse sola y lo que le pasó por la cabeza no fue nada agradable.

-Doctora Farrel- llamaba Gabby por el walkie talkie a la doctora mientras iba a buscar a Damien- ¿Podría asignarle a otra enfermera a Cassidy por hoy? Tengo mucho que hacer.

La doctora no pudo objección ni preguntó nada, tenía demsiadas preocupaciones y una reunión con los accionistas del hospital, debía salir airosa para no perder sus subvenciones. Así que le asignó otra enfermera a Cassidy y se marchó a su reunión. Mientras, Gabrielle fue a buscar a Damien.

-Damien, tenemos que hablar- pidió. Finalmente le había encontrado en la sala de enfermera, en la parte de atrás, donde estaban los catres.

-Claro, pasa- no parecía muy por la labor, pero no se negaría.- Dime.

-Cassidy ha hablado con tu hermano...

-Ya lo sabía- respondió rápidamente, evitando mirar a la chica a los ojos cuando se sentó a su lado.

-¿Y sabías que le dijo que nos acostamos?- hasta a ella le dolió escucharlo. Damien resopló y negó.

-No... eso no lo sabía- era demasiado para él- ¿Crees que puedes colarme en su cuarto?

-Sí, claro. Farrel no está y Cassidy ya está vigilada... puedes ir sin problema- iba a advertirle que no le desatara, pero sería inútil y lo sabía.

-Gracias- sin decir nada más Damien se levantó, pensando que podría irse sin más, pero Gabrielle le retuvo.

-Podrías al menos mirarme a los ojos ¿no crees?- era lo mínimo que podía hacer, tampoco había pasado nada tan horrible entre ellos.

-Lo siento, yo no... lo de anoche...verás...- ¡Arg! No sabía qué decir o cómo decirlo.

-Oye, ya pasó. No tiene por qué significar nada, olvidémoslo y que cada uno siga hacia delante ¿somos amigos no?

-Sí, claro que sí- y aunque se seguía sintiendo mal y aunque pensara que se había aprovechado de Gabby, seguiría hacia delante si ella se lo pedía. Sonrió y la abrazó.- Igualmente lo siento.

-Yo también...

Salió de la sala de enfermeras y fue directo al cuarto de su hermano, tendrían una larga charla. No sabía por donde iba a empezar pero estaba seguro de dos cosas. Una: hablarían de Gabby; y dos: hablarían de Cassidy.

Llamó a la puerta, por cortesía, y luego entró. Odiaba ver a su hermano atado, no hablaría con él de esa manera.

-Vaya, vaya... mira quien viene a echarme la bronca- canturró Bastien- ya tardabas.

-No vengo a echarte la bronca- dijo sonriendo y cerrando la puerta- Vengo a ver cómo estás.

-Genial, atado, pero bien- bromeaba, si estaba de buen humor, aunque estuviera atado.- ¿Qué quieres?

-Ya te lo he dicho- repitió, acerándose, para desatarle.- Te voy a soltar, se supone que no debería hacerlo, pero sé que puedo confiar en ti ¿Puedo, verdad?

-Claro que sí -Damien dudó- ¡Prometido! Eres mi hermano pequeño...- No le haría nada. Le soltó, el tener las muñecas y los tobillos libres era un regalo del cielo y poder cambiar de postura realmente de agradecer- Dame un cigarro.

-Aquí no se puede fumar- replicó Damien.

-Cierra la boca, no va a venir nadie, así que dame un pitillo y suelta lo hayas venido a decirme- Damien suspiró y sonrió y luego sacó su cajetilla de tabaco y el mechero. Ambos se sentaron en el suelo, apoyando la espalda en la pared y se pusieron a fumar. Tuvo que ser Bastien el primero en decir algo.- Así que te tiras a la rubia...

-¡Oh!Cállate... sólo fue una vez y fue un terrible error- admitió negando.

-Deja de arrepentirte por todo lo que haces, así vas a terminar fatal- le echó en cara a su hermano pequeño.

-No quiero hablar de eso ahora ¿vale?

-Quieres hablar de la otra chica ¿no? De Cassie...- Damien asintió, bajando la cabeza- Está colada por ti.

-¿Qué? No me jodas... eso es imposible.

-Ella me lo dijo y, aunque no lo hubiera hecho, es más que evidente, hermanito ¿No se puso hecha una fiera cuando se enteró de lo tuyo con Gabrielle?- preguntó, interesado, dándole otra calada a su cigarro. Hacía muchísimo tiempo que no fumaba.

-Tenías que haberla visto, tiró su bandeja al suelo y se encerró en el baño- y ahora que sabía cual era la razón de que lo hubiera hecho, se sentía fatal.-¿Qué hago ahora?

-¿Me estás pidiendo un consejo?- preguntó incrédulo- Si yo fuera tú lo dejaría correr. Olvídate de lo que ha pasado con la rubia, ha sido un polvo, y piensa que vas a hacer con Cassidy.

-No voy a hacer nada con Cassidy, es una paciente...

-Una paciente muy guapa que está loca por ti- puntualizó Bastien- Además, besa bien.

-¡QUE!- Casi le da un síncope en ese momento- ¿La besaste?¿Te besó?¿Qué...?

-Se lo pedí y me dio un besito, no seas paranoico, no fue nada... tú te tiraste a su enfermera y es lo más parecido que tiene a una amiga aquí dentro. Creo que se puede considerar un empate...además, te lo debía por lo de Laura Connor- le recordó.

-¿Qué? Eso fue hace años... hace muchos años...- en primaria, era injusto que se lo echara en cara- Dios, Bastien, es una cría, una paciente... si intentara algo me despedirían.

-No si no se enteran.- Damien suspiró, confuso y se pasó la mano por la frente, se le estaba levantando dolor de cabeza.

-No puedo hacerlo... además ella no me gusta no me... no lo sé.

-Piensas demasiado en todo y no deberías ser así, no deberías darle tantas vueltas a las cosas- se lo decía alguien que no lo hacía nunca.

-Parece que estás mucho mejor...

-Hoy sí... pero es por algo, necesito pedirle algo a Farrel y sólo me hará caso si “soy bueno”- hizo una pausa para apagar el cigarrillo contra una de las baldosas.- Necesito ver a Reggie.

-Bastien, por favor, no empieces con eso otra vez...

-Por favor, necesito hablar con ella... ¿dónde está?¿En aislamiento?

-No- sería muy difícil decir eso y la posible reacciones de Bastien asustaba mucho a Damien- Le han dado electroshok.

-¿Qué? No, no, no...- se pasó las manos por la cara, furioso, tenía ganas de salir corriendo ahora que estaba desatado, tendría que hacer algo mientras aún tenía uso de razón- Si quieres que cumpla mi promesa vas a tener que atarme de nuevo.

Y eso hizo Damien, sería lo mejor. Bastien se dejó atar, furioso, pensando en lo bruja que le parecía Farrel en ese momento.

-¿Estás bien?

-Sí.... ¿por qué? Su cuerpo no lo soportará, es tan doloroso es tan... - lo sabía por experiencia propia- Tienes que hacer que paren.

-Tranquilo, su última sesión fue hace tres días, sabes que después de los cuatro de recuperación, si todo sale bien, volverá...

-¿Cuántas sesiones le han dado?- quiso saber el chico.

-Tres... iban a ser dos, pero se le fue la olla el día que la iban a meter en aislamiento. Le dieron otra sesión y Farrel le prometió que si se comportaba podría volver con los comunes- explicó, tranquilo.

-Cuando la traigan quiero verla... necesito verla.

-¿Por qué?

-Ya lo sabes, la quiero...

-No la quieres- negó Damien- te has encaprichado con ella, por Dios, tiene dieciocho años.

-¿Qué más da eso?Cassidy tiene diecisiete ¿no?

-¡Pero no la quiero!- replicó Damien.

-Maldito mentiroso... venga, te conozco. Necesito ver a Regina, aunque ambos estemos atados, como sea, pero necesito cinco minutos con ella... me voy a volver loco si no la veo- irónico ¿no?

-Veré lo que puedo hacer, pero tienes que comportarte, no quiero que te metan en aislamiento otra vez- suspiró y Bastien no dijo absolutamente nada- He de irme.

-La ceniza...

-Mandaré a Meredith a limpiarlo.

-¿La morena? ¿No se lo dirá a Farrel?

-Nah... es novata, pero es buena chica.

Damien se fue y Meredith llegó al cabo de un par de minutos con una escoba y una pequeño recogedor. Ella nunca hablaba con los pacientes a no ser que fuera necesario para darles medicación o indicaciones... pero era por una buena razón.

-Tú debes de ser Meredith- dijo Bastien cuando la chica entró a recoger la ceniza. No contestó.- ¿Nos delatarás? Venga, puedes contestar, si alguien me pregunta diré que fuiste muda... ¿Nos delatarás?

-¿Porque Damien te soltó y estuvisteis fumando aquí? Ambas son infracciones graves... pero no, no diré nada- respondió, sonriendo.

-Estás bastante buena ¿cuántos años tienes?

-No es asunto tuyo- dijo la chica, enfadada y arrepentida por haber abierto la boca.

-Disculpa, era un cumplido, no te ofendas- pidió Bastien.

-Por cosas así no hablo con los pacientes...

-Mentirosa- dijo, suspicaz, mirando a la enfermera.

-No miento.

-Sí lo haces. Llevas un frasco en el bolsillo, los enfemeros no pueden llevar la medicación de los pacientes encima, así que una de dos: o te saltas las normas... o son tuyas- aventuró, como si fuera una detective y por la reacción de la chica supo cual era la opción correcta- Son tuyas... ¿fuiste paciente?

-Adios, Sebastien- se despidió, seria, saliendo rápidamente del cuarto. No tenía por qué darle explicaciones a un paciente esquizofrénico.

Extraño descubrimiento el de Bastien. Las pastillas podrían ser, perfectamente, de otra persona, y había miles de razones por las Meredith podía llevarlas en el bolsillo, pero Bastien había comenzado a cavilar y especular y ahora nadie podía parar eso, pero era infinitamente mejor que darle vueltas al asunto de Regina.

Ahora varias personas se veían en un compromiso. Gabby se sentía mal por ver triste a Cassidy, Damien sesentía muy extraño por lo que Cassie sentía por él y por lo que había pasado con Gabrielle y... y Cassidy estaba punto de estallar de nuevo, pero se controlaría, cualquier cosa antes de volver a aislamiento.

A las seis le llevaron algo de comer y la dejaron sola, pero no tomó absolutamente nada. Lo único que se le ocurió fue ponerse a dibujar, sabía que lo que debía hacer era escribir lo que sentía, pero no quería que Farrel se enterara de lo que había pasado.

Sin embargo sus dibujos expresaban clarísimamente su dolor, su tristeza y sus dudas... cuando se le terminó el papel, comenzó con las paredes. Comenzó a dibujar y escribir por las paredes blancas del cuarto, bordeando todos los dibujos que había ido colgando. Lo escribía todo y cuando ponia algo que nadie debía leer, lo tachaba, pero al menos se sentía mejor por haberlo soltado. Retratos, dibujos a mano alzada, garabatos...

Perdió la noción del tiempo pero cuando llamaron a su puerta para traerle la cena supo que eran las nueve, salió de su ensoñación y se dio cuenta de que la había fastidiado.

-¡No, espera, Gabby no entres!- Pidió, gritando. Pero no podía borrarlo, no era algo que pudiera disimular.

-No soy Gabrielle- dijo una voz femenina desconocida para la chica- Soy Meredith. Gabby está ocupada- o evitándola- así que yo te traigo la cena.- No podía hacer nada por evitar que entrara, así que se sentó en su cama y esperó, a oscuras, a que entraran y le echaran la bronca del siglo.

Meredith entró, con el carrito y cogió la bandeja de Cassidy sin atender a nada a su alrededor, cuando vio la pared se quedó de piedra. Echó un vistazo general a su alrededor sin saber qué estaba viendo exactamente. En cuanto reaccionó volvió a dejar la bandeja en el carro de la comida y habló por su walkie-talkie.

-Gabriele, soy Meredith, estoy en el cuarto de Cassidy. Ven...tienes que ver esto- no dio más detalles y no no recibió más respuesta de Gabby que un 'voy para allá'. - Cassidy ¿qué es todo esto?

-Lo siento... se me terminaron las láminas y...- hasta a ella le sonaba estúpida esa excusa, así que prefirió cerrar la boca. Dobló las rodillas contra el pecho y escondió su cabeza, avergonzada. Al cabo de un minuto más o menos, llegó Gabrielle y al entrar se quedó impresionada.

-Dios mío... ¿qué es todo esto?- preguntó, casi sin aliento- Meredith, llama a Farrel – Meredith tomó su walkie, pero no serviría de nada- No lo lleva... tendrás que ir a su despacho.

La morena solió prácticamente corriendo del cuarto para avisar a la directora y Gabrielle y Cassidy se quedaron solas. La niña levantó la vista y siguió todos los movimientos de la enfermera alrededor del cuarto. Gabby fue examinando todos los dibujos, los escritos... ella estaba ahí, varias veces. Bocetos de su cara, su nombre a veces tachado, a veces escrito con sumo cuidado. Un parte de Cassidy parecía quererla y otra, aborrecerla.

-Lo siento- musitó la joven, pero antes de que su enfermera pudiera decir nada, Farrel llegó.

-¡Oh! Por el amor de Dios ¡Cassidy!- No sabía que decir, era la primera vez que veía algo así.

-Ya he dicho que lo siento- repitió la niña, ahora en tono alto y enfadada.

-¿Por qué no usas tus cuadernos?- no podía apartar la vista de la paredes, aquello era cautivador.

-Se me han terminado... Sé que no sirve de nada decirlo pero...

-¿Te sientes mejor?- aventuró la doctora. Cassie abrió ojos, sorprendida porque eso era lo que iba a decir, y asintió. - Ahora mismo no estoy para enfrentarme a esto. Gabrielle, que cene- ordenó- cámbiala de cuarto, a donde sea y mañana revisaremos juntas los dibujos.

-Doctora, no hay cuartos libres- al menos no en la zona de los comunes. Starla Farrel suspiró y miró a la Gabby. Se acercó a ella y la tomó de la mano.

-Esto no es un castigo, Cassie, pero hoy dormirás en aislamiento- Cassidy negó.

-No, por favor, lo siento... La pintura es lavable, yo misma lo quitaré...- suplicó, odiaba el aislamiento. Sin embargo Farrel hizo algo que la sorprendió, le sonrió, tranquila.

-Será sola esta noche, porque no hay cuartos libres. Mañana quiero examinar uno por unos tus dibujos, todos, y el cuaderno que te di- si la chica no quería hablar, su arte lo haría por ella, sólo debía saber interpretarlo.

Tras una breve charla, Meredith regresó y se quedó vigilando a Cassie mientras cenaba. Gabby yla doctora salieron al pasillo, allí pudo darle instrucciones.

-Gabrielle, querida, vete a casay descansa. Te quiero aquí mañana a las nueve y media, el doctor Dempsey, tú y yo examinaremos los dibujos y escritos de Cassidy.

-¿Pero quién acompañará a Cassidy esta noche?¿Cree que es conveniente dejarla sola?

-No- la mujer suspiró- Damien tiene turno de noche, cancelaré su ronda, que se quede con Cassidy en aislamiento. Asegúrate de que nadie entre en esta habitación- Aquello era terrible, Gabrielle sabía que Cassidy preferiría cualquier cosa en ese momento antes que quedarse toda la noche en compañía del auxiliar, sin embargo no podía decírselo a Farrel... se veían venir los problemas.