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Historia 28060 — capítulo 11

Gabrielle no le dijo a Cassidy que Damien pasaría la noche con ella en aislamiento. Sólo se limitó a acompañarla.

-No quiero ir- bufó Cassidy, sollozando.

-Cassie, no es un castigo, hay escasez de habitaciones, tenemos que terminar de habilitar las libres esta semana... así que tendrás que dormir en un cuarto del ala norte esta noche- evitaba decir aislamiento para que la niña no se asustara más.

-Pero estaré sola...

-No, Farrel mandará a alguien, ya te dijo que no era un castigo- a Damien, por desgracia.

Ambas continuaron caminando y en cuanto pusieron un pie en el ala norte pudieron escuchar los gritos desgarradores de una de las pacientes. A medida que se adentraban en aislamiento se hacía más fuertes y ponían nerviosos al resto de los demás pacientes.

-¿Quién está gritando?- preguntó Cassie, curiosa y asustada.

-Es Hazel... no podemos medicarla y está bastante nerviosa. Dempsey la ha aislado, dentro de unos días decidirán que hacer con ella- explicó Gabrielle. Cassidy pareció sorprenderse, pero ya no estaba tan asustada como antes. No sabía como sentirse con respecto a Hazel y menos aún tras su incidente con ella.

-¿Por qué no le dan medicación?

-No es asunto tuyo, Cassidy, tú preocúpate sólo por ti- haría todo lo posible para que fuera Meredith quien pasara la noche con la chica y no Damien.

-Necesito pedirte algo, Gabrielle- dijo de pronto la niña- Necesito ver a Regina, es muy importante.

-No va a poder ser...

-Por favor, he prometido que haría algo y debo hacerlo... será un segundo- suplicó de nuevo. Gabby debía negarse, pero se sentía tan mal por haber hecho lo que hizo con Damien, por haberle hecho tanto daño a su paciente, que terminó cediendo.

-Dos minutos, sólo dos minutos. Ella estará atada así que si te pide que la desates...

-¡LO SE !¿VALE? ¿Cuánto tiempo me lo estaréis echando en cara?

En el último cuarto del ala norte, recluida junto con los más peligrosos enfermos del hospital, estaba Regina. Gabby dejó a Cassie dos minutos en el cuarto de la chica y se quedó fuera, esperando. La imagen era desoladora. Reggie estaba pálida, quieta y atada con correas a la cama, miraba fijamente al techo y sollozaba.

-Regina- se aventuró a decir Cassidy, miedosa.

-Márchate...

-Es que he venido a decirte algo.

-No quiero saber nada de ti, zorra.

-Bastien me pidió que te lo dijera- Regina abrió los ojos, sorprendida, y miró a Cassidy esperanzada.- Dice que te echa de menos y que todo saldrá bien.

-¿De verdad? ¿Se acuerda de mi?- Cassie asintió y al fin vio sonreir a Reggie, un atisbo de felicidad asomaba en su mirada- ¿Por qué estás en aislamiento otra vez?

-Hoy dormiré aquí, he pintado por las paredes del cuarto y ahora no me dejan dormir en él- Gabrielle golpeó la puerta, apremiendo a Cassie a terminar.

-Me sueltan mañana- Gabby continuó golpenado la puerta, ya no tenían más tiempo.

-Tengo que irme- se despidió Cassidy, yendo hacia la puerta.

-Cass- le llamó- no ha sido culpa tuya.

Saberlo, escuchárselo decir, la aliviaba. Se sentía perdonada, aunque no hubiera hecho nada malo en realidad. Además, había cumplido con Bastien y eso la hacía sentirse útil. Paciente y enfermera dieron media vuelta, su destino era el cuarto 32B. Cuando llegaron Damien ya estaba allí y Cassie sintió que aquello era una encerrona. Se puso muy nerviosa y quiso escapar, pero Gabrielle consiguió sujetarla.

-¡No quiero quedarme con él!¿Por qué me hacéis esto?- ya bastante malo era para ella quedarse una noche en aislamiento, como si fuera un castigo (aunque Farrel sostenía que no lo era), como para encima tener que estar con Damien.

-Tranquilízate, Cassidy- pidió Gabby, autoritaria, más de lo normal.- Te quedarás con Damien, hace un momento te quejabas porque no querías estar sola y ahora...

-¡Prefiero estar sola que con él!- bufó la niña.

-Bueno, pues imagínate que no- replicó Gabrielle- No me obligues a atarte a la cama porque lo haré.

Tardaron un rato en convencerla, pero finalmente la chcia cedió, no le quedaba más remedio y, además, sabía que si no se portaba bien no saldría de aislamiento. Gabrielle se marchó y cerró con llave por fuera. Damien tenía otro juego de llaves para salir por si ocurría algo.

La tensión flotaba en el ambiente y ni Cassidy ni Damein sabían qué hacer. El chico dio un paso al frente y Cassie retrocedió instantáneamente, cochando con la pared.

-Cassie, tranquila- pidió él.

-¡No te me acerques!

-Esto es ridículo ¿qué es lo que te pasa conmigo?- quiso saber Damien, enfadado. Quería asegurarse de que no estaba a punto de cometer un error.

-¡Márchate! Quiero que te vayas... que me dejes sola- el comportamiento de la chica era irracional. Se deslizó contra la pared hasta quedar sentada en el suelo y dobló las rodillas contra el pecho. Bajó la cabeza se sentía avergonzada e insegura, sólo quería quedarse sola ¿para eso estaba el aislamiento?

-Cassie, nunca quise hacerte daño- cuando pudo darse cuenta, Damien ya estaba a su lado, arrodillando, dudando entre si abrazarla o no- No pensé en lo que hice y no sabía que significaría tanto para ti...

-Tú no significas nada para mi- mintió la chica, mirando a su auxiliar a los ojos. Si las miradas mataran...

-No es lo que le dijiste a mi hermano.

-¿A Bastien? Miente, delira... está loco ¿recuerdas?

-No me ataques por ahí- pidió él, suplicante, no se merecía que le tratara así. Se colcó frente a la chica y le agarró las muñecas, emplearía la fuerza si era necesario- Mírame a los ojos y dime qué es lo que te pasa.

-¡Suéltame!

-Habla...

-¡Suéltame!-reptió ella, sabiendo que estaba colmando la paciencia de Bastien.

-Joder, Cassidy ¡HABLA!

-¡TU me pasas! ¿Contento? Tú, y tu actitud ambigua, la forma en la que me tratas, las cosas que cuelas aquí para mi sin que yo te las pida...- El, lo cariñoso que era, los regalos que le hacía... era la forma de interpretarlo que ella tenía. Damien no supo que decir, se quedó mudo y soltó las muñecas de la chica- Y entonces te acostaste con ella...

-Cassidy, no significó nada.

-¿Y qué más da que significara algo o no si ni siquiera te importo?- preguntó ella.

-Sí me importas pero... es diferente... es complicado.

-Pues explícamelo... porque tenemos toda la noche- dijo, aguantando las lágrimas, alargando la 'o' de 'toda'.'

Era extraño verse en esa situación. Damien no había tenido tiempo para pararse a pensar qué sentía realmente hacia Cassie, era una chica con problemas, una paciente... sólo plantearse tener algo con ella le hacía sentir que se estaba aprovechando de su debilidad. Sin embargo pensaba que era un chica guapa, inocente e inteligente, se llevaban bien y tenían cosas en común, pero había cometido el error de contarle detalles de su vida personal, de haber sido más detallista de lo normal si no pretendía nada... era el momento de hacerse un lío.

-Verás... eres una chica especial, inteligente, guapa...

-No vayas por ahí- bufó Cassidy- No quiero que me digas lo maravillosa que soy y luego añadas un pero. Eso hace mucho daño...

-Eres mi paciente, eres menor de edad y no te quiero- no podía ser ni más claro ni más directo.

-Yo tampoco te quiero... pero me gustas y no puedo evitar eso- reconoció.

-Ese es el problema...- dijo rápidamente, sentándose al lado de la chica y evitando mirarla a los ojos.- Podría costarme mi trabajo, mi vida y me alejaría de mi hermano.

-El no quiere que estés aquí, quiere que sigas con tu vida, con la música.

-No te metas en eso, Cassidy- pidió Damien, era su vida privada y no quería hablarlo.

-No estás consiguiendo nada desperdiciando tu vida en este hospital... eres demasiado bueno y por eso das falsas impresiones a la gente- al menos ella lo entendía así.

-No quise darte una falsa impresión... no era lo que pretendía- aquello sonaba a disculpa.

-Primero fueron los donuts, luego los dibujos, el café, los walkie-talkies... te quedabas conmigo, me hablabas de tu vida personal y escuchabas mis problemas...son señales.

-¿Crees que te mandaba señales?

-Es lo que me gusta pensar... es mejor que pensar que te doy pena y que para ti soy sólo una paciente más- se escudaría en que estaba loca si le decía lo contrario.

-Eres mucho más que una paciente, Cassidy. Sabes cosas de mi que nadie más sabe... pero no podrá pasar nada entre nosotros, no en este contexto- aunque ella quisiera, aunque él quisiera... aunque fuera lo que debía pasar.

-Quiero saber una cosa y quiero que seas totalmente sincero conmigo ¿vale?- Damien asintió, preocupado por lo qué podría preguntarle la chica- Si me hubieras conocido fuera ¿hubiera tenido alguna posibilidad?

-Si te hubiera conocido fuera habría hecho cualquier cosa por llamar tu atención- admitió, cerrando los ojos y echando la cabeza hacia atrás. No podía creerse que estuviera reconociendo todo aquello.

-¿Sabes que me estás dando una razón muy poderosa para escaparme?

-No, te estoy dando una razón muy poderosa para que te pongas bien- ambos se miraron y sonrieron y, al fin, Damien sea trevió a pasar su brazo por encima de los hombros de Cassie- Te mereces a alguien mejor que yo...

-Todo lo contrario- para ella, Damien era mucho más de lo que merecía- Podrías besarme ¿no crees?

-No, Cassidy, no lo creo...- contestó, sonriendo. No era bueno que lo tentara.

-Pudiste acostarte con Gabby sin que significara nada... creo que a mi puedes darme un beso sin morirte.

-No se trata de eso, por favor- pidió, suplicante- no me tientes así.

-¿Te tiento?- preguntó, incrédula.

-Cassidy...

-Sólo un beso- se lo estaba poniendo realmente complicado pero él tenía muy claro qué iba a hacer.

-No... venga, Cassie. Tienes que dormir- que aguafiestas, con las ganas que tenía ella de que la besara ¿no se lo merecía?

Aunque el chico tenía que haberse quedado toda la noche con Cassidy, cuando se cercioró de que se había quedado dormida, salió a estirar las piernas y a tomar un café. Meredith estaba en la sala de enfermeras, haciendo lo mismo. El turno de noche era matador.

-Hola, Damien ¿cómo lo llevas?- preguntó, sonriendo.

-Bien, tranquilo ¿Qué tal tú?

-Sam me ha toqueteado el trasero, tu hermano me ha tirado los tejos y dos de las pacientes con desordenes obsesivo-compulsivos me han obligado a apagar y encencer la luz veintiún veces antes de salir del cuarto...- relató, sonriendo- Así que bastante tranquilo, también.-Damien sonrió y recordó que le debía algo a la chica.

-Por cierto, gracias por no decirle a nadie lo de Bastien...

-Tranquilo, es tu hermano, yo hubiera hecho lo mismo- y estaba segura de que si ella le hubiera pedido lo mismo a Damien él la hubiera ayudado.

Pasó la noche y, a primera hora de la mañana, Maredith y Damien se fueron y llegaron Gabby y el doctor Dempsey, cada uno por su lado. A las nueve y media llegó la doctora Farrel y los tres se reunieron en el cuarto de Cassidy. La chica estaba desayunando con el resto de los comunes en el comedor, acompañada de una enfermera mayor, bastante amable, a la que no conocía. Le había programado la mañana con actividades estúpidas para que no pudiera volver a su propia habitación, eso la enfadaba bastante.

-Bien, Gabby comienza por los dibujos en papel, James tú por las paredes y yo leeré lo que iba escribiendo en el cuaderno que le di... apuntad cualquier cosa que os llame la atención, debemos encontrar su motivación- había una sola razón por la que Farrel no se había enfadado al ver destrozadas las paredes, y era porque sabía que aquella era la forma que tenía su paciente de expresarse, de comunicar lo que no podía decir con sus propias palabras. Estaba segura de que de ahí sacaría mucho más de lo que sacaba de una terapia.

La forma de escribir de Cassie era desconcertante, en medio de un párrafo cambiaba de tema y muchas cosas eran incomprensibles para la doctora. En mitad del discurso las conexiones lógicas se perdían y lo que la paciente trataba de expresar carecía de sentido.Sin embargo en todas las hojas había notas en los márgente y a pie de página, anotaciones importantes, resúmenes, aclaraciones... parecían apuntes.

Los dibujos de los cuadernos de Cassidy era, en su mayoría, retratos o paisajes, muchos inacabados, pero lo que de verdad era desconcertante eran los dibujos de las paredes. Cerca de la una del mediodía Dempsey, Farrel y Gabrielle aún estaban en el cuarto y aunque ya habían examinado todos los dibujos, no encontraban relación lógica entre muchos de ellos.

-Ya está bien. Fotografiad las paredes, cada dibujo, cada centímetro ¡todo! Me llevaré las fotos a casa y volveré a examinarlas de nuevo- ordenó la doctora- Que nadie lo limpie, quiero que Cassidy pueda explicar por qué los hizo...

Dempsey y Gabrielle se quedaron en el cuarto fotografiando las paredes con máquinas Polaroid mientras la doctora Farrel iba a arreglar el papeleo de un alta y un ingreso, el ingreso de una paciente muy especial a la que trasladaban de otro hospital.

Tras la hora de comer Cassie pudo volver a su cuarto, acompañada en todo momento de una enfermera. Poco antes había entrado a trabajar Damien con dos cosas en mente, la primera era conseguir colar a Regina en el cuarto de su hermano por unos minutos y la segunda era ver a Cassidy... tenía algo para ella. Había estado sopesándolo en casa, preguntándose qué hacer. Tenía muy claro que no podía tener ninguna relación verdadera con la chica en esa situación, sin embargo sabía que sentía algo extraño por ella, confiaza... quizás simbiosis, necesitaba más tiempo con ella para averiguarlo.

Meredith y él se encargaron de trasladar a Regina a su cuarto y fue ese momento cuando aprovechó para cumplir lo que le había dicho a su hermano.

-Meredith, ya me encargo yo- se ofreció.

-No importa...

-No, de verdad, yo me encargaré- Meredith accedió finalmente y dejó a Regina a solas con el auxiliar.

-¿Por qué tienes tanto interés en quedarte a solas conmigo?- preguntó Regina, que necesitaba apoyarse en el chico para poder caminar. Damien sonrió.

-Yo no tengo ningún interés... pero sé de alguien que sí.

-¿Quién?

-Bastien.

-¿De verdad?- preguntó sonriendo- Gracias, gracias.

-No hagas ruido y prométeme que no se lo dirás a nadie... si alguien lo averiguara los tres nos meteríamos en un lío- Reggie asintió, no diría nada. Damien la guió hasta el cuarto de su hermano y llamó a la puerta- Os dejó cinco minutos, estaré en la puerta.

-Desátame- pidió Bastien. Su hermano negó- Si no lo haces tú lo hará ella.

-Si ella lo hace no volverás a verla...

-Damien, por favor- ¿Por qué siempre cedía tratándose de él?

-Cinco minutos, ya conocéis las normas, hay cosas que no podeis hacer...- avisó, mientras soltaba a Bastien. Luego salió del cuarto, pero se quedó vigilando en la puerta.

-Nena ¿Cómo estás?- preguntó Bastien, abrazando fuerte a Reggie.

-Ha sido horrible, tan doloroso. Bastien quiero irme de aquí- dijo ella, hundiendo la cara en el pecho del chico, escondiéndose así de todo a su alrededor.

-Lo sé, lo sé... estoy en ello. Me iré y te llevaré conmigo como te prometí- dijo, separándola un poco de él y agarrándole la cara con ambas manos. Después la besó. Tras unos instantes en los que ambos consiguieron olvidarse del mundo, cesaron el beso.

-Te echo de menos, te echo tanto de menos... ya no podemos vernos nunca... Prométeme que no hay otra chica- pidió Reggie, celosa y desconfiada.

-Ninguna...

-Te conozco, a ti te gustan todas- dijo enfadada.

-Cierto, me gustan todas, pero sólo te quiero a ti. No te preocupes, hablaré con mis padres y me sacarán de aquí, luego haré todo lo posible por llevarte conmigo y desapareceremos- Bastien tenía sus propios planes de futuro, que incluían a Reggie... pero a nadie más. Damien llamó a la puerta, era hora de que fueran terminando.- Átame de nuevo.

-Te quiero- dijo la chica mientras ataba a Bastien.

-Y yo a ti...

En ese momento entró Damien y prefirió no decir nada. Llevó a Regina a su cuarto y de ahí fue al cuarto de Cassidy. Llamó a la puerta nervioso pero no recibió confirmación. De todas maneras entró y cuando vio las paredes se quedó petrificado.

-¿A qué parezco una enferma?- preguntó una voz femenina desde la puerta del baño.

-Cassie ¿y esto?

-No lo sé, ayer perdí la noción del tiempo y cuando me di cuenta me había puesto a pintar las paredes. Farrel me recluyó por eso... cuando me desperté no estabas- dijo, acercándose al chico. Sabiendo que podía tratar de tentarlo. Damien quiso ignorar las paredes e hizo lo que había ido a hacer.

-Te traigo café y...- era complicado, quizás el café no fuera suficiente soborno-...quiero pedirte una cosa.- Cassie cogió su café y fue hacia la cama para sentarse.

-Claro, lo que quieras- Damien la siguió y se sentó a su lado, pasándole el brazo alrededor de la cintura. Era muy raro para ambos, pero quizás más para ella.

-He estado pensando y creo que quizás sí siento algo por ti pero...- ¿por qué siempre había un pero? Era muy decepcionante- no ahora, no aquí ¿Entiendes lo que te digo?- Cassie asintió, dudosa.

-¿Qué quieres pedirme?

-Que te pongas bien... esfuérzate, tú puedes hacerlo- Una de dos, o lo hacía porque la quería de verdad o le decía que la quería sólo para darle más ánimos para que mejorara... eso sólo él lo sabía.

-¿Me besarás hoy?

-No, hoy no... sal de aquí, hazlo por ti- pidió él.

-No tengo nada fuera.

-Tienes toda tu vida fuera- la corrigió, perplejo- Hazlo por mi, entonces.- La atrajo hacia él y le dio un beso en la frente. Quiso volver a pedirle un beso, pero sabía que le diría que no, y prefería ahorrarse de nuevo el ridículo. -¿Sabías que pronto llegará una nueva paciente? Se llama Tess Donner...- Cassidy negó.

-¿Por qué me lo cuentas?- El chico se encogió de hombros, sin querer soltarla.

-Eres especial, por eso te cuento cosas... dicen que es muy extraña, cuidate de ella ¿vale?

-Vale...

Pasaron un par de días bastante tranquilos. Los chicos de mantenimiento se dedicaban arduamente a reformar cuartos vacíos en la zona de los comunes para la llegada inminente de nuevos pacientes. Nadie había prohibido a Cassie seguir dibujando por las paredes así que continuó haciéndolo. El jueves de esa semana, mientras terminaba uno de los dibujos de la pared, la doctora Farrel entró en el cuarto.

-Buenos días, artista- saludó, sonriendo.

-Doctora, su pelo...

-¿Te gusta?- la doctora se había hecho un gran cambio de look- Tengo una boda este sábado, se casa mi hermana.

-Una boda... qué bonito ¿Le molestan mis dibujos?- preguntó, bajando la cabeza.

-No, pero quiero saber qué significan. Llevo dos días casi sin dormir... Cassidy, ayúdame- pidió, acercándose a la chica.- Ayúdate a ti misma, estabas mejorando.

-Creo que puedo hacerlo- ahora tenía nuevos incentivos.

-Genial, hablemos de tu diario- dijo la mujer, guiando a la muchacha hacia la cama para que se acomodara. Tomó asiento a los pies de Cassidy y se dispuso a comenzar aquella terapia no oficial.- Hablas bastante de un sueño, explícamelo.

-Antes veía a Hope por todas partes hasta que comprendí que ya no estaba viva- comenzó a explicar, evitando por todos los medios mirar a Farrel- Entonces comencé a soñar con ella. Aparece cada vez que consigo conciliar el sueño... está mojada y tiene miedo.

-¿En el diario escribes que no entiendes lo que te dice?

-Comienza a hablar pero luego parece como si no pudiera respirar- como si se estuviera ahogando- ¿Qué significa?

-Cassidy, tu subconsciente está tratando de arreglar las cosas, de arreglar el problema interno que te supone haber perdido a tu hermana. Probablemente el sueño varíe hasta que comprendas del todo lo que puede significar. Quiero que lo sigas apuntando todo y quiero que hagas tus dibujos en cuadernos ¿vale?- la chica asintió.- Mañana te traeré nuevos cuadernos y vendrán los de mantenimientos a limpiar las paredes.

-¿Cuándo llega Tess Donner?

-¿Cómo sabes lo de Tess Donner?- preguntó la doctora.

-Soy muy lista...

-¡Ay! Cassidy, no preguntes cosas sobre las que no debes saber nada...- advirtió la mujer- Y hablando de cosas que hay que saber y que no, este fin de semana, por el tema de la boda, no estaré, así que quedarás a cargo de James Dempsey.

-No le he visto estos dos días.

-No ha estado. Se reincorpora el viernes, tenía unos días libres. Se pasará por aquí el sábado a la mañana, sé buena con él.

-¿Puedo preguntarle una cosa?

-A ver, haz la prueba...

-Hazel- dijo en voz baja- ¿Qué pasará con ella?

-Ya está mejor, hoy tiene sus analíticas. Decidiremos su nueva medicación y veremos qué hacer con ella- explicó a grandes rasgos.- ¿Por qué me preguntas por ella?

-Me siento culpable...

-Quiero decirte algo y quiero que te lo tomes muy enserio- Cassie miró a su doctora a los ojos por primera vez y atendió a lo que iba a decir- Tú no eres la culpable de todos los males del mundo, todos cometemos errores y por suerte suele estar en nuestras manos el poder de solucionarlos. Si quieres sentirte culpable y tratar de compensar a Hazel cúrate, sal de aquí y mueve cielo y tierra por ella... te lo agradecerá.

-¿Por cuanto tiempo me han ingresado?

-Indefinidamente... pueden ser tres meses, seis, un año... depende de ti- ya llevaba algo más de dos meses y sentía que habían sido años.

-¿He progresado algo?

-Mucho, pequeña, has progresado mucho.