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Historia 28060 — capítulo 12

Llegó la mañana del jueves y Gabby llamó a la puerta de Cassie, que ya estaba despierta desde hacía un rato, su pesadilla había vuelto a quitarle el sueño.

-Bueno días, Cassidy ¿Qué tal has dormido?- preguntó la enfermera, abriendo la ventana del cuarto para que entrara algo de luz.

-Bien...¿no traes bandeja?

-Farrel ha dicho que puedes volver a la rutina de antes de aislamiento- explicó- volverás a comer en el comedor y quiero que salgas y camines un poco, llevas demasiado tiempo encerrada en este cuarto.

-No tengo hambre...

-Cassie, no empieces, tienes que comer.

-No, no- se apresuró a decir ella- Es en serio, hablaré con la doctora Farrel, siento náuseas- Gabby se preocupó, no insistiría con lo del desayuno si era cierto que la niña se encontraba mal.

-Está bien, pero levántate, daremos un paseo e iremos a que te examine la doctora- Gabrielle parecía tensa, aún se sentía culpable por lo que había pasado,pero Cassie ya lo había olvidado.

-¿Has visto el pelo de Farrel?- preguntó sonriendo- Es bonito.

-Le queda bien, pero la hace algo mayor ¿no crees?

-Mmm...no sé, eso depende de cuantos años tenga- pero ninguna lo sabía, Starla era muy recelosa guardando detalles personales como su edad, era de esas mujeres que se quitaban años de encima.- Oye, Gabby. No estoy enfadada.- Gabrielle sonrió, se quitaba un gran peso de encima al escuchar eso.

-Anda, vamos, cariño.

Ambas chicas caminaron por el pasillo durante un rato para que Cassie se despejara un poco. Iba agarrada del brazo de su enfermera y las dos sonrieron cuandos e cruzaron de frente con Damien, que también sonrió al verlas juntas.

-Oye Gabby...

-¿Sí?

-¿Qué tal besa?

-¡¡Cassidy!!

Finalmente la paciente se libró del desayuno y Farrel le dio permiso para saltarse también la comida si seguía sintiéndose mal. Le hizo un breve reconocimiento (la midió y pesó, había ganado kilo y medio de peso desde su llegada lo que, desgraciadamente, no era suficiente; la oscultó, comprobó sus reflejos...).

-¿Cómo estoy?- preguntó Cassie.

-¿Cómo te sientes?

-Cansada y con náuseas...

-Cassidy, has ganado algo de peso, pero sigues estando por debajo del peso recomendado para tu edad y altura- explicó Starla- No creo que debamos preocuparnos por las náuseas, pueden ser por caulquier cosa. De todos modos, si el sábado sigues encontrándote mal quiero que se lo digas a Dempsey ¿vale?- la chica asintió- ¿Has dormido mal?

-Volví a soñar con Hope... el sueño variaba un poco.

Farrel acompañó a Cassidy a su cuarto y fueron hablando de su sueño. Farrel estaba de un humor excepcional y Cassie podía notarlo. Quizás fuera la emoción por la boda de su hermana, le dijo que iba a ser la madrina, y eso era una gran responsabilidad.

Hacia las doce de la mañana Cassie se quedó sola en su cuarto y se tumbó en su cama, necesitaba pensar. Poco a poco se sumió en sus propios pensamientos y repasó mentalmente su estancia en el hospital. Desde que había entrado, desde el primer momento en que pisó su cuarto hasta aquella mañana...¿de veras había mejorado? Si era así ¿por qué se volvía a sentir tan mal?

Mientras, Farrel se las tenía que ver con la madre de la chica, quien ya no soportaba más la situación que le había tocado vivir.

-Grace, tranquilízate- pidió la doctora.

-No, no ¡ya estoy harta! Quiero llevarme a mi hija de vuelta a casa...

-Grace, Cassidy aún no está preparada, no te la puedes llevar- insistió Farrel.

-Starla, necesito verla, tenerla conmigo de nuevo... me la llevo a casa.

-Dame un par de meses más, si te la llevas ahora no habremos conseguido nada.

-Te doy dos semanas- dijo Grace- No puedo soportarlo más...

-No es suficiente...

-Me da igual, dos semanas.

-Está bien- cedió la mujer- Pero tendremos que continuar con la terapia en casa o en mi consulta- Grace asintió.

Dos semanas no serían suficientes, quizás sí dos meses, pero la insistencia de Grace no ayudaba y ella era la que podía decidir sobre su hija. Aunque Starla fuera su doctora, si no había peligro de que Cassidy se hiciera daño, ella no podía obligarla a permanecer en el hospital. Era una mala idea que Cassie se fuera tan pronto, pero ya no había qué hacer.

Ignorando la discusión de su madre y su doctora y su inminente salida del hospital, cerca de las tres de la tarde, Cassie seguía tirada en su cama, sin siquiera haberse movido. Repasar detalladamente su cautiverio llevaba tiempo y, aunque Gabby había ido a ver como estaba o si necesitaba algo, había preferido hacerse la dormida para no tener que contestar. Al pensar que dormía, Gabrielle no se preocupó demasiado, con lo mal que dormía era normal que tuviera sueño atrasado.

Por eso mismo, cuando Cassie notó que alguien más entraba en su habitación, prefirió seguir haciendo como si nada, pero al oir el portazo que habían dado se sobresaltó. Aquella no era Gabby, ni Farrel... no era nadie conocido.

-¿Quién eres?- preguntó, tratando de recordar si la conocía o no.

-Tess, Tess Donner- susurró.

-¿Qué haces aquí?

-Shhh! Baja la voz, pueden oirnos- apremió, asustada, acercándose a la cama de Cassie- No tenemos mucho tiempo.

-¿Para qué?- susurró Cassie, siguiéndole el juego a la nueva paciente. Tenía en cuenta que Damien le había dicho que tuviera cuidado con ella.

-Tengo que preveniros a todos, vendrán a buscarme y podré llevarme a unos pocos conmigo ¿quieres venir?- Tess tenía todo el brazo izquierdo escrito con boli, tenía símbolos, nombres y multitud de pequeños garabatos.

-¿Ir a dónde?

-Arriba, al cielo...- dijo, señalando la ventana- Ellos vendrán en su nave y me llevarán con ellos, me lo prometieron la última vez.

-¿Pero de qué hablas?

-Los extraterrestres, pero antes tengo una misión y tengo que cumplirla ¿cómo es tu nombre? Te pondré en la lista- en ese momento abrieron la puerta, era el doctor Dempsey.

-¡Está aquí!- avisó, entrando en el cuarto para agarrar a Tess.

-Aléjese de mi- dijo Tess, nerviosa, temblando- él quiere impedirme que lleve a cabo mi misión, quiere impedir que vuelvan a llevarme con ellos... pero ellos no le dejarán.

-Cassidy, tranquila. Tess, ven conmigo, te llevaré a tu cuarto- Damien y otros dos enfermeros llegaron en ese momento. Traían una camisa de fuerza.

-¡NO! Cassidy, diles que vendrán a por mi... y a por ti ¡también se llevaron a tu hermana y a tu padre!¡Es la única posibilidad que tienes de volver a verlos!- Tess gritaba, pero Cassie ya no asimilaba nada ¿por qué sabía cosas sobre su padre y Hope?

-¡YA ESTA BIEN!- Gritó el doctor- Sacadla de aquí ¡por el amor de Dios! No la descuidamos ni medio minuto y pudo llegar hasta aquí ¡qué evrgüenza!

Dempsey salió gritando del cuarto mientras los dos enfermeros agarraban a Tess y se la llevaban. Iba gritando y pataleando y casi no lograban sujetarla. Damien se quedó, le preocupaba Cassie después de lo que había oído. Se acercó poco a poco y se sentó en la cama.

-¿Estás bien?

-¿Cómo puede saberlo?- Cassie miraba fijamente la puerta, todavía abierta, aún escuchaba los gritos de Tess por el pasillo.

-Mientras firmaban su admisión en el despacho de Dempsey echó un vistazo a tu expediente. Lo tenía porque este fin de semana se ocupará de ti...-explicó Damien. Cassidy respiraba entrecortadamente- Cassie, reacciona... reacciona.

-Esa chica está pirada- Damien sonrió de lado.

-Ya te lo dije- la abrazó fuerte y le acarició la espalda- Dime que estás bien, no hagas caso de lo que dice Tess.

-Lo sé, lo sé. Era más realista mi obsesión de que no había muerto que la suya de que se la han llevado los extraterrestres- estaba cómoda entre los brazos de Damien y por un instante se le volvió a la cabeza la idea de pedirle un beso, pero estaba segura de que se negaría. -¿Qué estabas haciendo?

-Vigilar, Gabrielle se marcha ahora y me va a tocar seguir a Meredith...

-Gabby se va ¿por qué?

-Porque ha terminado su turno...- lógico.

-¿Y qué hace aquí Dempsey? Farrel me dijo que no vendría hasta mañana.

-No lo sé, será un cambio de última hora o igual se aburría sentado en su caserón, fumando puros y bebiendo licor- Cassie sonrió y se separó de Damien.

-Dempsey no hace eso, no es un conde...

-Cierto, no lo es, pero me gusta imaginármelo así, es un idiota- vaya, justo tras decir eso, Damien se arrepintió.- Disculpa, olvida lo que he dicho ¿Quieres que me quede un rato?

-No- ¿no?- Estaba pensando... tengo muchas cosas en la cabeza y quiero aclararlas.

-Hoy no has comido nada...

-No me siento bien, Farrel me ha dicho que no pasa nada, que he ganado peso y que si no quiero no tengo que comer- Otra cosa que Starla no había dicho de esa forma, seguro.

-No por haber ganado algo de peso ahora puedes dejar de comer...

-Ni tampoco voy a cebarme como un animal de granja- dijo Cassie resoplando y cruzándose de brazos como una niña pequeña.

-Encontraremos un punto medio- dijo acercándose para darle un beso en la mejilla y acariciándola después.-¿Quieres un café?

-No, quiero un beso de verdad y me voy a enfadar mucho si no lo consigo.

-Tendré que arriesgarme- dijo él poniéndose en pie- Me marcho, si necesitas algo llama.

-Vale...- pero ella se quedaba sin su beso, como siempre.

Gabby se iba, pero no era la única. Starla tenía que marcharse aquella noche,por eso Dempsey había reincorporado antes. Sin embargo no quiso irse sin antes pasar a ver a una de sus pacientes. Llamó a la puerta de su cuarto y esperó una respuesta para poder entrar.

-Buenas tardes, Regina- saludó, sonriendo.

-Serán buenas para usted, que se va de fiesta- dijo desagradable- yo tengo que quedarme aquí, encerrada... ¿sabe? Aún tengo calambres.

-Regina- suspiró Starla, negando con la cabeza- Venía a darte una buena noticia porque Meredith me dijo que esta mañana tu comportamiento en la nueva terapia había sido sobresaliente...

-¿La novata dijo eso de mi?- sorprendete. La doctora asintió.

-Digamos que Meredith cuidará de Sebastian esta semana y si quieres pasarte a verle... yo no te lo prohibiré porque no voy a estar aquí- insinuó la mujer, por lo que se veía se levantaba la veta.

-¿De verdad?¿Me deja verle.. estar con él?

-Sí, pero con una condición- Reggie asintió frenéticamente- Hay límites, Regina, nos los cruces... hago esto porque creo que te va a beneficiar.

-Antes pensaba todo lo contrario... ¿por qué?

-Porque no avanzas estando con él... pero tampoco lo haces sin él. Os daré una oportunidad- la doctora cedía por el bien de ambos, pero temía estar siendo demasiado condescendiente.- No la fastidies.

-No lo haré, gracias doctora.

Una buena noticia nunca venía mal y Starla salió del hospital, acompañada de Gabrielle, de muy buen humor.

-¿Has ido a ver a Cassidy antes de salir?- preguntó la doctora en el aparcamiento.

-Sí, estaba dormida, lleva durmiendo desde por la mañana- o eso pensaba ella.

-Sube, te llevo- ofreció la doctora, que tenía su flamante coche en el aparcamiento.

-No es necesario, iré en autobús.

-No, Gabrielle, sube. Quiero decirte algo sobre Cassidy...

Pasó la tarde y la noche y Cassidy no probó bocado, aún así, Meredith le llevó una bandeja de comida y se la dejó sobre la mesa, por si se 'despertaba'. Pero no puedes despertarte si no estás dormido y Cassidy pasó toda la noche en vela. Más o menos a las tres de la mañana se levantó a estirar las piernas, estar tantas horas acostada la había agarrotado por completo. Miró con desgana la comida, por alguna razón no tenía nada de hambre. Fue entonces cuando escuchó pasar a alguien corriendo y jsuto después escuchó la voz de Damien.

-¡No, Meredith! Espera, por favor- no debía gritar, alteraría a los pacientes. Cassie no lo sabía, pero acababa de pasar algo en el cuarto de Bastien.

Al marcharse Gabrielle hasta el sábado e irse la directora hasta la semana siguiente, además de que había varios miembros del personal que libraban esos días, se reasignaron muchos pacientes. Fue Meredith la encargada de ocuparse de Sebastien y, como sabía que Damien querría ver a su hermano, le solicitó como su auxiliar. Estaban pasando la ronda a las tres menos cuarto cuando entraron en el cuarto del chico. Estaba despierto y atado.

-Vaya, visita- canturreó.

-Deberías estar durmiendo, las pastillas que tomas podrían sedar a un caballo- dijo Damien.

-No me las he tomado. Ahora suéltame, tengo que ir al baño- dijo Bastien, sin darle la importancia al hecho de haberse saltado una de sus dosis.

-¿Qué? Bastien, tienes que tomarte la medicación- le regañó Meredith. Damien la miraba, no estaba seguro de si desatar o no a su hermano.-¡Oh! Sí, desátalo.- Bastien liberó las manos y piernas de su hermano para que pudiera ir al baño y mientras Meredith revisó, como era costumbre, el cuarto. Sabían que Regina había estado ahí y podía haber llevado cualquier cosa. Además, si no se había tomado la medicación ¿dónde la había dejado?-Mira- susurró la enfermera- Bastien se acercó y miró bajo la almohada.

-Vaya...- había seis píldoras- Hoy no se las ha tomado... yo le veo tranquilo.

-Ve a por un par y trar agua, no puede saltarse las dosis, podría sufrir un ataque- Bastien se apresuró a salir mientras Meredith guardaba las pastillas ocultas en una bolsita de plástico que llevaba en el bolsillo..

En ese momento se escuchó la cisterna del baño y luego el grifo. Tras un instante Bastien salió del baño.

-¿Ya has echado a mi hermano?- preguntó, alzando las cejas- Creí que te caía mal, pero ahora creo que quieres violarme- Meredith chistó.

-Y yo creo que no es bueno que no te tomes la medicación- respondió, fulminándolo con la mirada- Y no he echado a tu hermano, ha ido a por tus pastillas.

-¿Por qué?- preguntó, acercándose por detrás a la enfermera y agarrándola por la cintura. Meredith se puso rígida ¿qué pretendía?- Puedo tomar un par de las tuyas- añadió luego, deslizando la mano en el bolsillo de su bata y sacando el bote de pastillas de la chica.

-Suéltame y dame las pastillas...

-Decídete, me las tomo o te las doy- bromeó, soltándola.

-Dámelas y túmbate...

-Nah, creo que no. Aunque bueno, lo de tumbarnos...

-No he usado el plural, Sebastien, túmbate ahora mismo- dijo nerviosa.

-¿Y si no quiero...?

-¿Qué pasa aquí?- preguntó Damien al regresar con una botella de agua y un vasito blanco de plástico con un par de pastillas. Bastien le tiró el frasco y su hermano lo agarró con la mano libre.-¿Y esto?

-Nuestra enfermera novata lleva pastillas encima- canturreó Bastien de nuevo- He estado pensando que hay una tercera opción, Meredith... a lo mejor eres una adicta. Mucho médicos se pinchan morfina o son adictos a los calmantes- Bastien comenzó a divagar hasta que su hermano lo cortó.

-¡Cállate! Meredith, no puedes llevar medicación encima...- la enfermera podía haber mentido, o haber improvisado algo, pero salió corriendo del cuarto.- Joder, Bastien.

-Venga, no es para tanto... a lo mejor la he ayudado y todo- bufó, antes de tomarse la medicación y tumbarse para que volvieran a atarlo.

-No... pero prométeme que te quedarás aquí- Bastien asintió, la primera noche fuera de aislamiento sin permanecer atado.

Fue entonces cuando Damien salió corriendo tras Meredith, levantando la voz sin querer, y la siguió hasta el cuarto de enfermeras.

-Espera, Meredith...- pidió de nuevo, antes de entrar.

-¡Márchate!- bufó enfadada.

-Escúchame ¿por qué las tienes? Pudo ser un descuido, no deberías llevarlas encima, cualquier paciente podría quitártelas o...- Damien trataba de no pensar en que Meredith podía ser una adicta o algo parecida.

-Son mías- dijo de repente, cortando la retahila de excusas del chico. Él abrió los ojos, sorprendido- Las tomo desde los quince años... me diagnosticaron un principio de esquizofrenia, nada grave, se controla con medicación y hace años que no tengo un ataque.

-Vaya... no sé qué decir- balbuceó.

-Dempsey lo sabe, pero Farrel no... y no quiero que nadie más lo sepa.

-No se lo diré a nadie- mejor, porque si titubeaba jugaría la baza del 'me lo debes' y entonces Damien ya no podría negarse.- Seguro que estás bien.

-Hace nueve años que estoy bien, la dosis que tomo es la mínima y previene cualquier problema- volvió a excusarse.- No tenía que haberlas llevado conmigo y Bastien...

-Descuida, hablaré con él- rápidamente intentó cambiar de tema- ¿Quién es el siguiente en la ronda?- Meredith sonrió y suspiró.

-Tess Donner, la abducida- respondió.

-¿Qué sabes sobre ella?

-Diecinueve años, tiene amnesia post-traumática- Bastien alzó las cejas- Tuvo un accidente de coche, sus padres murieron en él y cuando se despertó del coma había perdido mes y medio de su vida. Se inventó una historia absurda...

-Sí, sí extraterrestres, abducción, esperimentos... ¿cuánto lleva con eso?

-Siete años... tuvo el accidente con doce- eso sí era traumático.

Siguieron hablando de Tess, ya que Meredith había visto su expediente, hasta que llegaron a su cuarto. Al entrar Tess estaba acurrucada en una esquina de su cuarto, pintándose con un rotulador en el brazo izquierdo, a su alrededor había varios papeles llenos de escritos sin sentido, garabatos, signos y dibujos.

-Tess, por Dios, no te pintes el brazo- la regañó Meredith- Esta mañana me llevó veinte minutos quitarte esa tinta.

-Ellos me dejaban, su tinta se iba con la lluvia- dijo Tess, sin para de dibujar, a penas veía lo que hacía porque el cuarto sólo se iluminaba con la luz de emergencia sobre la puerta.

-Claro que sí, pero eso es un rotulador permanente y aquí nuestra lluevia es normal- dijo Meredith, agarrando a Tess para ayudarla a ponerse en pie.-¿Te has tomado la medicación?

-Claro que no, ellos me dijeron que no las tomara, me hacen daño, me hacen olvidar el camino de vuelta ¿qué haré cuándo vuelvan a buscarme?- preguntaba, dejándose llevar hacia la cama.

-Ya veremos qué hacer, pero tienes que tomarte las pastillas...

-¿Y si no me atará?

-No, no es mi estilo, decide...o pastillas o inyección, lo haremos de todas formas- Damien, que observaba desde la puerta, sonrió y negó con la cabeza.

Era graciosa y diferente la forma en que Meredith trataba a sus pacientes, lo hacía bien, pero estaba acostumbrado a la manera de trabajar de Gabrielle. Sin embargo, en ese momento, lo único en lo que pensaba, la única persona a quien tenía en la cabeza era...