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Historia 28060 — capítulo 9

Pasaron doce días hasta que Cassie pudo volver al ala sur, a su cuarto. Durante ocho días los efectos secundarios fueron de más a menos, hasta que el cuerpo de la niña se acostumbró a ellos. Los otros cuatro días los pasó allí hasta demostrarle a Farrel que podía salir sin volver a armar un alboroto. Le daría otra oportunidad.

La doctora Farrel y Meredith la acompañaron a su cuarto y cuando aún no habían salido del ala norte se cruzó con los dos enfermeros que llevaban a Regina. Una Regina que no era ni la sombra de lo que había sido. Estaba muy delgada y pálida, su pelo había perdido fuerza y vigor, igual que sus ojos, ahora apagados, vacíos... tristes. Estaba ojerosa y sus labios agrietados mostraban una mueca de dolor. Cuando se cruzaron por el pasillo ambas se miraron y, aunque Cassie no pudo decir nada, Regina sacó fuerzas para musitar:

-Esto es culpa tuya...

¿Por qué?¿Qué había hecho ella? Hazel casi muere por su culpa, Regina la culpaba de su situación ¿Es que no podía hacer nada bien? Se sentía una basura, inútil e inservible, torpe... lenta.

Cuando llegó a su cuarto se tumbó en la cama, en posición fetal, sin decir absolutamente nada. Meredith se fue, pero Farrel se quedó. Llevaba una carpeta y un bolígrafo.

-¿Cómo te sientes?- preguntó. Cassidy no contestó.- ¿Te duele el estómago?

-No...

-¿La cabeza?

-No...

-¿Te mareas, sientes náuseas?- la chica volvió a negar. Farrel suspiró y se acercó a la cama de la chica- Sé que ahora mismo me odias, pero podía haber sido muhco más fácil, Cassidy. Tu dolencia no afecta a tu criterio, distingues perfectamente el bien del mal y sabías que desatar a Hazel estaba mal.- La chica siguió sin contestar y sin hacer ningún movimiento.- Ahora me veo en un problema. No sé si volver a asignarte a Gabby o cambiarte de enfermera...

-Cámbiala... Gabrielle me odia, será lo mejor.

-No te odia, son cosas tuyas, Cassie.

-No quiero que me vea... y no quiero ver a Damien.- Eso sí que le extrañó a la doctora.

-¿Por qué no?

-Le odio... es despreciable. Doce días de silencio... es un mentiroso manipulador- La doctora abrió los ojos con sorpresa.

-No te entiendo, Cassidy. Tenías una buena relación con Gabrielle y Damien y ahora no quieres verles... ¿qué te ha ocurrido?

-Doce días encerrada en un cuarto aislado, a nadie le ha importado si estaba bien. No han aparecido... y usted no ha venido hasta el noveno día. ¿Cómo me voy a creer que se preocupan por mi?

-Se llama aislamiento por algo, Cassie...

-Sí, desaté a Hazel ¿y qué? No es peor que lo que le han hecho aquí. Y si se tira por una ventana, que se tire... nadie la espera fuera y ella ya está muerta por dentro- Starla abrió los ojos sorprendida.

-Dios míos, Cassidy ¿qué te ha ocurrido?

La que parecía haber muerto por dentro era ella y Farrel no podía permitir que se aislara, volviendo así al punto de partida. Por esa razón le volvió a asignar a Gabby como enfermera y a Damien como ayudante. Estaría vigilada prácticamente las 24 horas del día, como al principio, así que debería hacer muchos progresos para conseguir tener, de nuevo, un poco más de libertad.

Siguiendo la dieta y el horario que le había asignado el doctor Dempsey, a las dos en punto Gabrielle estaba en el cuarto de Cassie para llevarle la comida. Farrel le había avisado del nuevo comportamiento de la chica, por lo que iba preparada para cualquier cosa... o casi cualquier cosa.

-Cassidy, es hora de comer- dijo, dejando la bandeja sobre la mesilla- Por favor, incorpórate.- Cassie obedeció y se incorporó. Comería, pero sin decir absolutamente nada.-Y bueno ¿cómo te encuentras?- silencio, sólo obtuvo silencio- Han sido muchos días... no nos han dejado verte.

-Da igual... me lo merecía- palabras de su enfermera. Gabby recordaba aquel momento y se arrepentía de verdad de habérselo dicho pero había estado muy nerviosa.

-Cassidy, lo siento. No debí decirte eso.

-Todos sentimos cosas, nos equivocamos, decimos cosas que no queremos decir...- hablaba mirando directamente a la comida, tragando muy despacio- pero que lo sintamos no arregla nada, no cambia el hecho de que hemos herido a otras personas.

-No quise hacerte daño...

-No me lo has hecho... necesitas mucho más que eso para conseguirlo- Gabrielle se quedó sin voz, mirando a la chica triste, sintiéndose como un mounstro... sentía eso demasiado amenudo.

-Farrel dice que no quieres ver a Damien- Cassie asintió, fingiendo que no le importaba el tema y Gabby decidió ilustrar la historia.- Hace dos años había una chica... se llamaba Claudia. Claudia era la niña más guapa que había visto nunca, tenía quince años y una mente brillante, pero estaba realmente desquiciada... su familia, el entorno pernicioso en que la habían criado, todo lo que le habían hecho la había llevado poco a poco a la locura. Ninguna enfermera quería ocuparse de ella, así que me la asignaron a mi... era mi única paciente y hablábamos durante horas, era como hablar con alguien de mi edad... lo entendía todo y hablaba de todo de una forma deliciosa,como si supiera con exactitud cada dato, cada fecha, cada detalle.- Hizo una pausa para tragar saliva y suspirar, entristecida- Le tomé mucho cariño a Claudia e incluso pensé que había mejorado, pero un día tuvo un ataque... luego otro y un día nos la encontramos sobre el capó del coche del antiguo director. La habían dejado mal atada... se escapó y se lanzó desde el tejado. No sabemos como burló toda la seguridad hasta allí arriba...Tenía quince años y toda una vida por delante. No te hecho la culpa de lo que pudo pasarle a Hazel... estaba confusa en ese momento.

-Una historia muy triste, deveras, si pudiera llorar lo haría- a Cassie le estaba costando muchísimo ser así de desagradable con su enfermera, pero creía que si se comportaba así terminarían asignándole a otra persona.

-¿Vas a ser así tú? Vas a hipnotizarme, a hacer que tome cariño y luego vas a tirarlo todo, a cerrarte a desear morir... no me hagas eso... no te hagas eso, por favor- pidió mirándola con ojos suplicantes.

-Hace mucho que deseo morir, Gabrielle y si la única razón que tienes para querer que me cure es no sentirte mal, eres una egoísta-Cassie dejó su bandeja de nuevo en la mesilla y se levantó-Quiero que te marche.

-Perfecto- si esa era la actitud de Cassie, Gabby se amoldaría a ella- El problemas es que has perdido el derecho de voz y voto y harás lo que yo te diga cuando yo te lo diga. Así que siéntate, come y tómate la medicación.

-¿Y si no quiero me atarás?

-¿Quieres probar? Quizás otra semana en aislamiento te venga bien?- le espetó, furiosa y enseguida se sintió culpable. Se hizo una pausa, Cassidy parecía no reaccionar y Gabrielle se acercó y la abrazó con fuerza.- Te quiero con locura, pequeña, y quiero que te pongas bien... pero tienes que querer tú. Hay demasiadas cosas ahí fuera que no puedes perderte...

-Ha sido horrible ¿por qué no me sacaron antes? Yo no quería que Hazel se hiciera daño, pero ella me lo pidió, no era yo misma... no se qué me pasó- las explicaciones de la chica se atropellaban torpemente, quería decir demasiadas cosas.

-Mírame- pidió, agarrándo su cara entre las manos.- Cassidy, estoy aquí exclusivamente para ti, para cualquier cosa que necesites, como Farrel y como Damien... estos últimos días ha sido como una fantasma... no ha podido ver a su hermano, no ha podido verte a ti... estaba tan ilusionado de que hoy volvieras.

-Y yo dije que le odiaba...

-Sí.

-Es que le odio- admitió- Tú no puedes entender por qué, pero te puedo asegurar que él sí lo entiende.- La enfermera se sorprendió, pero los temas entre Cassie y Damien sólo podían arreglarlos ellos dos.

-Como quieras. Termina de comer y toma tu medicación. Tengo que hacer una ronda y atender una terapia de obsesivo-compulsivos a las cuatro... Damien se quedará contigo hasta que termine. Háblalo con él- sonrió y ayudó a la niña a sentarse. Le puso la bandeja sobre las piernas y se quedó con ella hasta que terminó de comer y se tomó sus pastillas.

Comprobó que los efectos secundarios hubiera remitido e hizo un último apunte antes de irse.

-Cassie, mañana tienes tu primera evalución y tu analítica. El doctor Dempsey se encargará, hablará contigo y te hará varias pruebas... no estés nerviosa, será sencillo. Sólo quería que lo supieras.

Gabby se fue y por unos minutos Cassie se quedó sola. En los doce días que la niña pasó en aislamiento Damien no fue el mismo. Hasta el octavo día la escuchó hablar a ratos por el walkie, podía haberlo apagado,pero era la única forma que tenía de oir su voz... aunque le matara no poder contestar. El saber que la chica le guardaba rencor era muy doloroso y se sentía muy nervioso sabiendo que tendría que pasar un par de horas con ella. Cuando entró en el cuarto Cassidy estaba recostada en la cama, dándole la espalda a la puerta.

-Hola, Cassidy- saludó, cerrando la puerta tras de sí.- ¿Cómo te sientes?

-Márchate, puedo quedarme sola. Yo no me lanzaré por una ventana- respondió ella, antipática y enfadada.

-No seas así, lo siento...- La chica se dio la vuelta de pronto y se sentó en el borde de la cama.

-Te estuve llamando... todos los días y no me contestaste.

-Estabas en aislamiento, no podía- se excusó Damien, mirando al suelo, sin atreverse a dar un paso más.

-No necesitaba que vinieras... sólo saber que estabas ahí- ciertamente, podía haberle dicho algo, lo que fuera, pero en aquellos días le había parecido lo mejor respetar el periodo de aislamiento.

-Cassie...- se aceró a ella, sin pensar.

-No te me acerques... ahora mismo no quiero ni verte- pero tendría que soportarlo. Lo mejor que podía hacer era intentar dormir, pero antes...- Llévate el walkie-talkie, ya no lo necesito.

No, no se lo llevaría, lo dejaría allí por si algún día lograba perdonarle, mientras se quedaría en silencio vigilándola, por si pasaba algo o por si necesitaba algo.

Pasaron las horas y Farrel dejó irse a casa tanto a Gabby como a Damien, Meredith se ocuparía de sus pacientes durante el turno de noche.

-Es tarde- comentó el chico mientras abandonaba el edificio- ¿Te acerco a casa?

-No, no te molestes- se negó Gabrielle- iré en autobús.

-La última línea pasó hace dos horas, no es molestia. Venga, vamos...- ofreció. Al final Gabby aceptó, pero no era de las chicas que dejaban favores a deber.

-¿Te apetece cenar comida china?

-Nunca la he probado- comentó el chico, encogiéndose de hombros.

-¿Qué? ¡Oh! ¿Pero qué clase de vida llevas? Gira a la izquierda en la siguiente calle- Damien debía probar la comida favorita de la chica, era lo mínimo que podía hacer.

El problemas surgió al llegar al restaurante, era demasiado tarde y estaban a punto de cerrar, así que si querían comida china, tendría que ser para llevar.

-La tomaremos en mi casa- dijo ella, sacando la cartera.

-¡Hey! Si tú pones la casa yo pongo la cena- no dejaría que Gabrielle pagara, quería invitar él, se sentía en deuda con la chica en muchos sentidos e incluso así pensaba que la iría pagando.

-No, de eso nada...

-¿Vamos a discutir por la cuenta?- nah, no discutirían por nada. Damien pagó la comida y luego fueron al piso de Gabrielle. Era casi la una de la madrugada y ambos estaban cansados, sin embargo la comida, las cervezas y la conversación los mantuvieron despiertos hasta cerca de las tres de la mañana. -Creo que será mejor que me marche, es muy tarde y mañana entramos pronto.

-No- dijo Gabby negando con la cabeza- es tardísimo y vives muy lejos. Quédate, el sofá no es gran cosa, pero es mejor que un accidente de coche- Habían tomado unas cervezas y eso daría positivo si lo paraban en un control de alcoholemia.

-Gabrielle, no sé si será lo mejor...- podía dar lugar a confusión, aunque sólo fueran amigos y aquello fuera otro favor. Se hizo un silencio incómodo durante unos segundos en los que ninguno de los dos tuvo idea de qué decir o como reaccionar.- No pienses que...- ¡Arg! Y era peor si intentaba arreglarlo.

-No, no te preocupes... lo entiendo, sólo lo decía porque bueno, tu casa está lejos y es tarde y...- otro silencio, más incómodo que el anterior. El especio entre los dos parecía disminuir y la situación se hacía cada vez más tensa.

Gabby jamás podría explicar por qué lo hizo, pero cuando fue consciente de sus actos, estaba de puntillas ante Damien a a penas un centímetro de su cara. Él no se movía, estaba paralizado, perdido en los ojos de la chica, no podía pensar en nada y terminó siendo él quien recortó la escasa distancia que le separaba de su compañera. Se fundieron en un largo y cálido beso y pronto él la rodeó con ambos brazos por la cintura, acariciándole la espalda y ella posó ambas manos en su cuello y acercaron sus cuerpos al máximo.

Aquella noche, Damien no durmió en el sofá...

...................................

A la mañana siguiente Meredith le llevó el desayuno a Cassie, pero no mantuvieron conversación alguna mientras la muchacha comía. Tras tomarse al medicación, la nueva enfermera le retiró la bandeja y le hizo compañía hasta que llegó quien la sustituyera. Hacia las diez y cuarto Gabrielle y Damien fueron al cuarto de la chica, tenía su primera evaluación esa mañana a las diez y media.

Cuando ambos entraron en el cuarto Cassidy se fijó en que los dos llevaban el pelo mojado e hizo un comentario con afán de bromear.

-¿Os habéis duchado juntos?- lo preguntó con una sonrisa, que se le borró enseguida al observar la cara de Gabby.

-¡NO!- negaron ambos al tiempo, avergonzados. Era pura matemática. Más por más, más. Más por menos, menos. Menos por menos, más.

-Doble negación... eso significa que sí- Eso significaba una puñalada por la espalda... Damien le había dicho que no pasaba nada entre ellos y, por alguna estúpida razón, ahora me molestaba saber que sí tenían algo.

-Cassie, nosotros...- comenzó a excusarse la enfermera.

-No, no necesito explicaciones, tengo mi evalución ahora ¿no?- trató de hacer como si no le molestara, pero no era buena mentirosa, nunca lo había sido.

Gabrielle la llevó a su evalución en silencio, Damien prefirió irse, para no tener que soportar la presión de su error, porque sí, ambos llegaron a la conclusión de que había sido un absurdo desliz.

Fue el doctor Dempsey, el médico de Hazel, quien llevó a cabo la evalución psicológica y, sorprendentemente, Cassidy sintió que lo había hecho bien. Contestó todo lo contrario a lo que pensaba o sentía. Mintió todo lo que pudo en cada pregunta, juró y perjuró que estaba bien, feliz, que ya había superado lo de su hermana y que ya podía hablar libremente sobre el accidente. Dijo haber aceptado estar allí y se inventó una vaga excusa para su error, el haber desatado a Hazel... eso parecía molestar mucho al doctor, pero era normal, era su primera paciente.

Tras eso vino la analítica. Le extrajeron sangre, le pesaron, miedieron, le hicieron pruebas psicotécnicas (vista, oído), de reacción a estímulos y demás pruebas absurdas e indoloras, que era lo que más le preocupaba. Terminaron cerca de la una del mediodía.

Generalmente las evaluciones duraban menos, pero al ser la primera, Dempsey había decidido tomarse más tiempo. Al terminar acompañó personalmente a la muchacha a su cuarto, parecía mucho menos severo tras la charla. Le felicitó y se marchó en cuanto entró Farrel. La doctora quería hablar con su paciente para saber qué impresiones se había llevado durante la evalución.

-Buenos días, Cassidy¿Cómo te encuentras?- preguntó, con una leve sonrisa.

-Bien, cansada- admitió, sin mostrar demasiado interés.- ¿Podría pedirle un favor, doctora Farrel?

-Eso depende...

-Me gustaría conocer al hermano de Damien, Sebastien- pidió, mirando a la doctora con ojitos de cordero, para causar algo de pena para que cediera.

-No sé si corresponde, Cassidy, aunque sí me dices por qué queires conocerle, puedo arreglar una pequeña visita, ahora que está de nuevo con los comunes...- es decir, fuera del área de seguridad.

-Damien me hablaba de él, Regina me hablaba de él...siento curiosidad- hizo una pausa y bajó la cabeza- Sé que no me lo merezco pero... no se lo pediría si no fuera importante para mi.

-No entiendo por qué es tan importante, pero...- iba a ceder, por alguna razón era demsiasdo permisiva con Cassidy- ¿Tienes fuerzas ahora?- la chica asintió, sonriendo y Farrel le ofreció su brazo, para que lo agarrara, irían a verlo en ese momento.

El cuarto del chico quedaba algo lejos, pero a la niña no le importaba caminar si conseguía lo que quería. Habitación número 094, dos plantas más abajo. Al entrar Sebastien estaba atado con correas de pies y manos a cama, mirando al techo, despierto y pensativo... le recordaba tanto a como se había encontrado a Hazel.

-Bien, te dejo diez minutos. No le desates aunque te lo pida y no te acerques demasiado, por precaución. Estaré en el pasillo, si pasa algo llámame, la puerta quedará entreabierta- obedecería en (casi) todo y obviamente no le desataría- Si ves que se muestra reacio o violento sal del cuarto... Bastien es un chico problemático.

Tras esas últimas indicaciones Farrel dejó a Cassie en el cuarto, con la puerta entreabierta y ella cogió una silla que estaba al lado de la puerta del baño y la acercó al lado de la cama del chico.

-¿Quién eres?- preguntó él, mirándola de arriba a abajo.

-Me llamo Cassidy- dijo, sentándose al lado de la cama del chico, apoyándo los brazos en el borde del colchón y reposando la cabeza sobre ellos.

-Cassie... he oído hablar de ti- dijo, sonriendo de lado- Damien te ha tomado cariño ¿Por qué has venido?

-Curiosidad...- nunca había podido verle. Se parecía a Damien, ambos guapos y misteriosos a su manera.

-¿De veras?- asintió, más menos, porque tenía la cabeza apoyada sobre los brazos y el cuarto estaba oscuro.- La gente suele tener curiosidad... dicen que estoy loco ¿sabes?

-También lo dicen de mi...

-No pareces una loca... aquí no tienen mucho criterio ¿sabes? Muchos no deberíamos estar aquí- al menos así lo veía él, que no se consideraba un enfermo relamente, ni tampoco Regina lo era, o Hazel o Cassie, sólo estaban algo locos... eran diferentes.- ¿Te ocurre algo, pequeña?- preguntó. Ahora era él quien tenía curiosidad.

-Creo que sí...

-¿Es por mi hermano?- se escuchó un tímido 'ahá'- No me digas que te gusta el pequeño Damien- pequeño para él, que era dos años mayor, pero grandecito para Cassidy.

-No te burles...

-No me burlo, aunque no sé que ves en él- bromeó- el guapo soy yo, así repartieron los genes nuestros padres. Él es el listo y cuerdo y yo el guapo y loco- pero tal y como hablaba no lo parecía, parecía amable y chistoso. Cassie se atrevió a acercarse algo más a la mano atada del chico, que se esforzó por recorrer la barbilla de la niña con su índice, era lo máximo que podía hacer estando atado.- ¿Qué ha hecho?

-Creo que se está acostando con mi enfermera- y no le hacía ni pizca de gracia.

-¿Con la rubia? Está buena- mala respuesta, a Cassidy no le gustó. Era plenamente consciente de que Gabby le daba mil vueltas, pero no necesitaba que se lo recordaran a cada minuto.- Un asunto feo ¿eh?

-Bastante... odio estar loca- bufó, haciendo reir a Bastien.

-Todos lo estamos, sólo que algunos preferimos no ocultarlo. Estás infinitamente mejor que esa enfermera, pero Damien es un hombre y tiene necesidades... está estresado y la rubia está bien. No se lo tengas en cuenta...

-Para ti es fácil, para los chicos es fácil... pero a mi me fastidia, creí que tenía alguna posibilidad- estúpida ella por pensarlo y por estar contándoselo a su hermano. Bastien volvió a pasar su dedo por la barbilla de Cassie y ella se acercó para que pudiera llegar hasta la mejilla.

-Esto no te resta posibilidades, la rubia está en un pedestal, si de verdad se han acostado ahora estará evitándola y se sentirá como una basura... le conozco- rió, recordando algo gracioso- Una vez, cuando éramos pequeños, quiso fastidiarme y besó a una niña de mi clase que me gustaba... un beso de críos, nada de verdad... Creo que estuvo como dos meses sin mirarme a la cara de lo culpable que se sentía- Cassie sonrió, era una anécdota graciosa.

-El te adora...

-Lo sé y me jode que esté tirando su vida por la borda sólo por mi...

-¿Qué quieres decir?- preguntó la chica.

-Él no quería esto, quería ser compositor ¿sabes? Pero dejó la música un año después de comenzar a estudiar e hizo un módulo de auxiliar para venirse aquí a cuidarme... pero sé cuidarme solo- eso no se lo había contado, cuando habían estado hablando se había saltado la parte de que lo que quería hacer con su vida era dedicarla a la música.

En ese momento llegó Farrel y golpeó la puerta, debía marcharse.

-Tengo que irme- se despidió Cassie, poniéndose en pie y arrastrando la silla a un lado.

-Me ha gustado conocerte, pequeña- admitió Bastien, sonriendo- ¿me harías un favor?

-¡No voy a desatarte!- se apresuró a decir ella y él rió.

-No, no... tranquila. Sólo...- suspiró, apenado- si ves a Reggie dile que la hecho de menos y que todo saldrá bien- seguramente ella lo entendería.-¿Lo harás?

-Claro que sí- si es que Regina no se le lanzaba encima para estrangularla cuando tuviera oportunidad de hablarle.- Intentaré volver otro día.

-Eso estaría bien... estar todo el día atado es aburrido- y seguía bromeando y eso hacía sentir culpable a Cassie, ella no había sufrido nada comparada con Bastien y se quejaba muchísimo más. Como despedida se dobló ligeramente y le dio un beso en la mejilla, pero Sebastien no pareció muy complacido.

-¡Oh!¿Sólo un besito? Eso no molestará nada a Damien. Dame un beso de verdad- Cassidy sonrió y se sonrojó, la oscuridad volvía a salvarla. ¿Por qué lo hizo? Qué más daba... se acercó y le dio un beso en los labios, breve y sonrió.

-Hasta siempre...

Farrel la esperaba fuera y aunque la acribilló a preguntas en el camino de vuelta a su cuarto, Cassie no soltó ni prenda. En cuanto llegaron Damien y Meredith estaban allí. Gabrielle estaba atendiendo a una paciente de Meredith que tenía una crisis, así que no podría atenderla durante la comida.

-Meredith, te necesito en el despacho. Damien, quédate con Cassidy mientras come y asegúrate de que se toma toda la medicación- ordenó la doctora.

-Me la tomaré... ahora ya no me hace vomitar- dijo la muchacha, repentinamente feliz. Farrel sonrió y ella y la enfermera salienron del cuarto. En cuanto desaparecienron cerrando la puerta tras de sí, la sonrisa se borró de la cara de Cassidy, que comenzó a comer sin decir nada.

-¿Qué tal tu analítica?- quiso saber Damien.

-Bien- bufó violentamente la chica.

-¿Dónde estabas? Dempsey dijo que habías terminado hace media hora...

-Estaba con tu hermano- esperaba que eso le doliera.

-¿Con Bastien?¿Por qué?

-No es asunto tuyo- con él la excusa de la curiosidad no iba a colar.

-¿Por qué, Cassidy?

-No sé-mintió, haciéndose la tonta- ¿Por qué te tiras a Gabrielle?- Damien abrió los ojos sorprendido, furioso, superado por la situación, pero no podía pagarlo con Cassie, ella no era la culpable.

-Cassidy, eso fue un error y yo no...

-¡No! Damien, acostaros quizás fue un error... ducharos juntos significa que te gustó- y no se lo podía negar, nadie comete el mismo error dos veces si es consciente de que está haciendo algo malo.

-Cassidy, no tengo que darte ningún tipo de explicación, es mi vida- se hizo el silencio y Damien creyó haber zanjado la conversación, pero Cassidy es de esas personas que necesitan tener la última palabra y, en ese momento, sólo quería gritar. Tiró su bandeja al suelo, desperdigando toda la comida y provocando un gran estruendo. Saltó de la cama y se dirigó a Damien.

-¡Tienes razón! Es tu vida ¡Vívela como te plazca, pero a partir de ahora aléjate de mi!- gritó dándole un empujón y yendo hacia su cuarto de baño para encerrarse en él.

¿Y qué hacía ahora Damien más que suplicarle a Cassidy que saliera, que se tranquilizara? Finalmente tuvo que llamar a Gabby, quizás ella consiguiera solucionarlo sin tener que recurrir a Farrel... no querían que la doctora descubriera lo que había pasado.