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Historia 28060 — capítulo 8
Gabby se quedó horas a los pies de la cama de Cassie. A las nueve de la noche era la hora de la cena y Gabrielle tenía órdenes estrictas de que la muchacha no se saltara comidas. Sin embargo y con los efectos secundarios de la nueva medicación de Cassidy, no había forma de hacerla comer.
-Por favor, Cassidy, tienes que comer- Le decía la enfermera, tratando de hacer la comer un puré de verduras, como si fuera una niña pequeña.
-No ¡NO! No pienso comer- decía apartando la cara cada vez que Gabby intentaba que comiera.
-Por favor, cielo, no puedes saltarte comidas, tomar la medicación con el estómago vacío es peor...
-¿Y qué más da si volveré a vomitarlo todo?- buena pregunta, pero tal y como decía la chica, debía tener algo en el estómago para evitar el daño de la medicación.
-Cassie, no me obligues a atarte para darte la cena, por favor.
-¡Atrévete!
La respuesta de la chica le sorprendió, Cassie era más dulce, al menos lo había sido con ella. Aquello era una provocación directa y le daba más razones para obligarla a comer. Finalmente Gabrielle llamó a Damien por el walkie- talkie.
-Damien ¿me oyes? Ven a la 205, vamos a atar a Cassie.
-No lo vais a hacer- dijo Cassidy con convicción.
-Lo siento, pero sí- con Damien sería mucho más sencillo, el podría sujetar a la joven, Gabrielle sola no sería capaz. Enseguida llegó el chico que trató de convencer a Cassidy para que comiera.
-Cassie, por Dios, come algo- la chica negó, enfadada- No nos obligues a atarte...
-No quiero comer, no me siento bien... no volveré a pasar por lo de esta tarde. Podéis atarme o dejarme los brazos llenos de moratones como la última vez, pero no piendo comer ni tomar esa medicación... - A Damien le dolió que volviera a sacarle el tema del día que había tenido que agarrarla y le había hecho daño.
-Ya está bien. Damien, átala. ¿Estás segura de que no puedo hacerte comert?
Gabrielle era todo corazón, pero cumpliría con su trabajo y haría cenar a Cassidy como fuera. Le costó y tuvo que pelear, pero consiguió hacerla terminar hasta la última cucharada de puré y también consiguió darle la medicación. Damien salió del cuarto cuando los gritos y las quejas de Cassie se le hicieron insoportables, pocas horas antes habían estado juntos y esa chica, la que gritaba atada a la cama, no era la misma.
-Ya está, hemos acabado- anunció la enfermera, recogiendo la bandeja de la comida- Podía haber sido mucho más fácil, Cassie.
-Que te jodan- respendió, sin siquiera mirarla- Regina tenía razón, eres una zorra.
Sin decir nada y aparentando que no le había molestado lo que Cassie había dicho, salió del cuarto. Tenía un margen de tiempo considerable entre la cena y el comienzo de los efectos secundarios de las pastillas, así que fue a comer algo a la sala de enfermeras, donde estaba Damien.
-¡Hey!¿Estás bien?- preguntó el chico, pasándole una mano por la espalda para animarla,
-Dice que soy una zorra, que Regina se lo dijo...- en verdad la entristecía, porque ella se desvivía por sus pacientes.
-No, no... no le hagas caso ahora, no sabe lo que dice. Ha pasado una tarde horrible, yo tampoco querría repetir...
-Hemos tenido que atarla... he tenido que obligarla a comer- no le gustaba, pero era su trabajo y era lo mejor para Cassie, aunque le doliera.- Me siento como un mounstro- añadió, escondiendo la cara entre las manos.
-Gabby, vamos... no digas eso- Damien era incapaz de ver sufrir a alguien, y menos a alguien cercano. Abrazó a la enfermera y le dio un beso en la frente- Cassie está confusa y enfadada, no piensa eso de ti y lo sabes.Ga..Gabby ¿estás llorando?- preguntó, sorprendido, al notar que la chica sollozaba.
-No, no... sí, es que estoy cansada y esto no me ayuda- dijo, separándose un poco de los brazos del chico.- Gracias, Damien.
-Vete a casa... miraré el tablón y veré quien está libre, además, en breves Cassie se dormirá- Normalmente Gabrielle se hubiera negado, pero estaba cansada y hacía horas que su turno había terminado.
-Gracias, Damien, no sé como agradecértelo...
-No hagas nada, no tienes que hacer nada... sólo descansa y vuelve mañana con las energías que tienes siempre ¿vale? Hazlo por tus pacientes...- por un instante, por un sólo instante a Damien se le pasó por la cabeza lo que Cassie le había insinuado ¿Gabby y él? No...
Finalmente la chica se fue, necesitaba descansar y recuperarse, sabía que Damien la cubriría en caso de que alguien se quejara de su ausencia. El problema fue la escasez de enfermeras del hospital, por lo que fue el propio Damien que tuvo que hacer las rondas de Gabby. Le extrañó muchísimo que Cassie no llamara en ningún nomento a la enfermera tras desatarla, el problema era que no saba abasto, ya que tenía que hacer de chico de los recados para las y los enfermeros de guardia.
Hacia las tres de la mañana le llamaron su walkie-talkie... por el que le había dado a Cassie.
-Damien ¿es-estás ahí?- preguntó, con voz entrecortada.
-¿Cassie, estás bien?- él estaba en la punta contraria del hospital, le llevaría un rato llegar.
-Necesito hablar con Gabby, necesito decirle que lo siento- respondió sollozando.
-Gabrielle se ha ido a casa, no se encontraba bien.
-Y ha sido por mi culpa... Dios, soy lo peor que hay en el mundo, no me extraña que me encerraran aquí- el sollozo se convirtió en llanto y Damien se preocupó y aceleró el paso.
-Cassie, no ha sido por tu culpa.
-¡Le dije algo horrible que no era cierto!
-Lo sé, podrá disculparte mañana por la mañana. Ahora deberías dormir...
-No puedo, lo he intentado pero he estado vomitando y no me siento bien... todo me da vueltas y no hago más que pensar en Gabrielle y en mi hermana y el todos lo que pasó- confesó, abrumada y entristecida.
-¿Por qué no has avisado a al enfermera? Tienes que avisar de estas cosas. Voy para allá, espera un segundo- el paso acelerado del chico terminó siendo una carrera que lo dejó sin aliento.
Al llegar al cuarto de Cassie se la encontró de nuevo en el suelo, sentada al lado de la mesilla, con las rodillas contra el pecho. Se arrodilló a su lado y la zarandeó un poco para que reaccionara.
-Cassie, dime que estás bien.
-Estoy bien- mintió, mirándole con cara triste- Necesito ver a Gabby, por favor...
-Gabby no está, mañana en cuanto llegue vendrá a verte- le garantizó.
-Se ha ido porque me odia...
-No, se ha ido porque necesita descansar. Venga, voy a subirte a la cama- como pudo ayudó a Cassie a incorporarse, pero ella estaba muy débil. Trataba de ayudar, pero le costaba mantener el equilibrio tras el mal día que llevaba...con lo bien que había comenzado.
Damien tumbó a Cassie en la cama y la tapó con las mantas. Después volvió al lugar donde encontrara a la chica, allí estaba su walkie-talkie, que guardó en la mesilla para que nadie lo encontrara. Después volvió con la chica y se arrodilló al lado de la cama.
-Trata de dormir ¿quieres?
-No puedo...- tenía demasiadas cosas en la cabeza.
-Necesitas descansar o te pondrás peor. Hazlo por Gabby, cuando regrese mañana querrá verte mejor- sabía que era difícil, pero se quedaría en el cuarto hasta que se durmiera si era necesario.
Finalmente, eso hizo y Cassie tardó una media hora en dormirse, pero al fin logró descansasar. Luchar contra el poder de las pastillas era inútil.
Y pasó la noche, sin complicaciones, Damien incluso pudo echarse una cabezada en la sala de enfermeras. A la mañana siguiente, cerca de las once, alguien le despertó. Su siesta se había alargado más de los normal y nadie había querido despertarle... hasta que Gabby llegó. Le dio ligeras pataditas con la punta del pie, sonriendo, hasta que el chico reaccionó.
-Toma, dormilón, te vendrá bien- dijo dándole un vaso de café mientras se quitaba su bolso bandolera.
-¿Qué tal has dormido?- preguntó él, amable.
-Bien, muy bien. Me hacía falta tumbarme en mi propia cama. Tú en cambio...
-Descuida- dijo incorporándose, con cuidado de no verter el café.- Me he echado una buena siesta, esto ha estado tranquilo hoy.
-Me gustaría ver a Cassie¿cómo ha pasado la noche?
-Fui a verla, estaba llorando... quería disculparse- se saltaría la parte de los walkies.
-¿De verdad? Dios, si es un cielo... es normal que se enfadara, la obligué a comer y la até, ella odia eso. Iré a verla- Gabrielle bebió apurada su café y se puso su bata.
Le hacía ilusión ver a la chica, solía cometer el error de encariñarse demasiado con sus pacientes y luego le pasaban cosas horribles,como le había pasdo dos años antes. Una larga historia...
Al entrar en el cuarto de Cassie, contenta, no vio a nadie en ella.
-¿Cassie?- miró en el baño, pero tampoco estaba ahí. Rápidamente se preocupó y llamó a Damien- Damien, Cassie no está en el cuarto, ven enseguida- sí que había sido útil la idea.
El chico fue corriendo y fueron primero a mirar en el comedor, luego al patio, las salas de terapia, la sala de curas... no estaba en ninguna parte. Llamaron a Meredith, pero no contestó, se había ido a casa tras un turno de doce horas seguidas. Nerviosos fueron registrando una por una todas las habitaciones. No podían haberla perdido, debía estar en alguna parte...
Desconcertada y sin saber muy bien qué hacía, Cassie había salido de su cuarto y se había dirigido al cuarto de Hazel, que llevaba dos días atada prácticamente en todo momento, sin dormir y sin comer, ya que se negaba a aceptar nada que vinviera de los enfermeros o enfermeras si no era su medicación. Tenía sudores fríos y ataques incontrolados, respiraba atropelladamente y le temblaban las manos. La habían cambiado de cuarto, igual que a ella y estaba demasiado lejos... Cassie jamás podría explicar como llegó allí sin perderse.
-Hazel... ¿estás bien?- preguntó quedándose de pie al lado de la cama, mirando a la chica que siempre había sido tan dulce y manejable. Hazel no contestó- ¿Por qué te han atado?
-¿Por qué te ataron a ti?- ¿Cómo podía saberlo ella?
-No quería comer...
-Terminarán contigo poco a poco... esto no es un hospital, es una cámara de tortura ¿Sabes dónde está Reggie?- Cassie negó, Hazel miraba a un punto fijo en el techo y hablaba muy despacio, con voz cansada- Electroshock... descargas eléctricas a través del cuerpo.- Eso era terrible, a parte de muy doloroso, en verdad parecía una tortura.- Después de eso ya no eres la misma. Te inflan a pastillas y luego todo se queda en blanco y pasan los meses bajo el mando de las pastillas que se llevan poco a poco lo que queda de tus sueños hasta que estás vacía... eso me hicieron a mi.- Hazel no apartaba su mirada del techo. Pero donde Cassie veía una mancha de humedad, la chica veía mucho más- Están ahí, en esta habitación, me metieron aquí para que ellos se ocupen de mi... Cassie, necesito que hagas algo por mi.
-Claro, dime- el discurso filosófico de Hazel la había dejado más anonadada de lo que ya estaba.
-Necesito que me desates.
Las chicas se miraron durante unos segundos. La cara suplicando de la pequeña y dulce Haz terminó convenciendo a Cassidy, que la desató. La muchacha se levantó y miró a Cassie a los ojos.
-Eres gilipollas- dijo con asco. Cassie se sorprendió pero antes de que pudiera reaccionar Hazel la dejó sin sentido. Un golpe seco fue suficiente para dejarla cao en su estado, lo extraño era que probablemente Hazel estuviera más agotada y consumida que ella.
No supo cuanto tiempo exactamente pasó hasta que se despertó, en la cama de su cuarto, atada y rodeada. La doctora Farrel estaba allí y también Gabby y Damien. Lecostó un rato despejarse y entender donde estaba.
-¿Qué ha pasado?- nadie contestó. Todos seguían mirándola pero nadie contestó. Se incorporó y miró a su alredor. Farrel parecía enfadada, Gabby triste y Damien... se levantó y se pasó una mano por la cara, confuso y cansado.- ¿Qué...?
-¿Desataste a Hazel?- preguntó la doctora, aunque ya sabía la respuesta. Cassie asintió con algo de miedo, comenzaba a darse cuenta de que había hecho algo malo- ¿Tienes idea de lo que has hecho?- Ahora negó, ya no sentía miedo, sentía auténtico terror- Hazel ha intantado tirarse desde una de las ventanas que dan al patio- Los de la limpieza la dejaran abierta por descuido y ella lo aprovechó.
-Te buscábamos a ti pero la encontramos a ella, Damien consiguió agarrarla- añadió Gabby, pálida. Por eso él parecía tan preocupado, tan confuso. Cassie negaba nerviosamente, ella no podía ser la culpable de eso. Todos parecían esperar una respuesta por su parte.
-Lo siento- fue lo único que se le ocurrió decir- No lo sabía... ella me lo pidió y...
-No puedo fiarme de ti, Cassidy- dijo la doctora, enfadada pero tranquila- Hasta que te acostumbres al neuvo tratamiento...
-¡No me ate!- suplicó la niña, aterrada.
-No te ataré... te trasladaré al ala norte, a aislamiento. Te cambiaré de enfermera hasta que te acostumbres a la medicación y vea un progreso...
-Pero estoy progresando- dijo Cassie, nerviosa.
-Por cada paso que das adelante das dos hacia atrás... - Cassie se puso a temblar por los nervios, negaba frenéticamente con la cabeza y comenzó a marearse.
-Necesito vomitar...- Gabby se levantó y la acompañó al baño. Los nervios y las pastillas la consumían poco a poco y la perspectiva de que la metieran por tiempo indefinido en un cuarto aislado la enfermaba aún más.- Gabrielle, dile que no me haga eso... por favor, no podré soportarlo.
-Hazel ha estado a punto de suicidarse. Si atamos a los pacientes es por algo- dijo, más tranquila de lo que estaba en realidad, ayudando a Cassidy a ponerse en pie y ayudándola a ir hasta el lavabo.- -Te mereces el aislamiento.
-No, no, no... te prometo que me portaré bien. Siento lode ayer, lo siento...- aunque no se diera cuenta se estaba poniendo más nerviosa y incontrolable de lo que le gustaría y Gabby tuvo que avisar a Damien para que la sujetara.
A todos les resultaba sumamente doloroso hacerle eso a Cassidy, pero no había forma de hacerla progresar. La dejaron en el cuarto a solas durante unos minutos, para que se tranquilizara, aunque sin éxito. Destrozó gran parte del cuarto. Sabía que no podía llevarse nada pero logró colar el walkie-talkie bajo la ropa.
-Damien, diles que no me hagan esto, por favor... lo siento, lo siento mucho. No lo volveré a hacer- por mucho que suplicara Damien no le haría caso, no podía ceder en esa ocasión.
Al final la trasladaron a un cuarto aislado en el ala norte, como estuvo Sebastien y como estaba Regina y, probablemente estaría Hazel si no se mataba antes. Tras tres horas sola aquello era un infierno. Mil voces en su cabeza le decían cosas incrompensibles y cada vez se sentía peor. Había estado sola más veces y durante más tiempo... pero aquella vez era diferente. Llegó la noche y tras una escueta cena y la medicación comenzaron los mareos y el dolor de cabeza. Le ardían las entrañas y todo le daba vueltas. Pero su enfermera la ayudaba en lo justo... cuando creía que nada podía ir peor la alejaban de la gente que pretendía ayudarle.
-Damien... sé que estás ahí- había podido colar el walkie por la buena voluntad de la doctora que no creyó conveniente cachearla al ver que no se llevaba sus cuadernos ni pinturas. No se esperaba nada parecido a un walkie-talkie porque ignoraba que tuviera uno- Sé que me oyes... contesta por favor. Damien...
Y Damien le escuchaba, estaba sólo, en los baños de empleados, sentado en el suelo, desquiciado y cansado. Le estallaba la cabeza. No sabía por qué, pero había desconectado el walkie de enfermeras y había conectado el otro. Quería contestar, no quería dejarla sola, pero no podía hablar con ella, la reclusión era un castigo... debía dar gracias porque era eso y no lo mismo que le hacían a Regina, aunque sus enfermedades no eran comparables.
-Damien... ¿por qué me haces esto?- suplicaba entre sollozos- Por favor...
La llamada desesperada de una mente enferma. Damien se odiaba por haberla dejado sola, se odiaba por no correr a su cuarto a consolarla... se odiaba por sentirse como se sentía, por sentía algo por Cassie, por una paciente... por una niña.