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Historia 28060 — capítulo 7
La doctora Farrel citó a la madre de Cassie por segunda vez desde que estaba en North Danvers. Aún no le había dejado verla y ese día no sería la excepción. Necesitaba su permiso para empezar la nueva terapia y también que le firmara los papeles para la nueva medicación.
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Me gustaría poder verla, doctora Farrel- pidió la mujer, cuando ya estaban saliendo ambas del despacho.
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Me temo que no será posible. Todavía no hemos conseguido que sus períodos de lucidez superen a los de ensoñación- explicó.
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¿Qué quiere decir?
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De 24 horas que tiene el día durante 18 Cassie piensa que Hope está viva o con ella… es sólo una forma de explicárselo, lo que quiero decir es que la estamos premiando como si hiciera algún avance, pero no lo hace.
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No sé que decirle…- la mujer estaba afectada, era muy difícil para ella tener allí a su hija. –Ya le he ingresado el cheque del próximo mes…
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Eso es lo de menos ahora. Mira, lo que haré será comenzar a grabar sus sesiones en video…
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¿Podré verlas?
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No, a Cassie la protege el secreto en médico y paciente y además… mientras no se acostumbre al tratamiento su aspecto será horrible- Starla negó, afligida, no quería haber tenido que llegar a un tratamiento tan fuerte en tan poco tiempo.
La madre de Cassie se fue y la doctora fue rápidamente a la nueva habitación de la chica. Era más luminosa porque era exterior, así tendría luz natural para dibujar y podría ver el jardín. Cuando llegó Gabby y Cassidy estaban pegando por las paredes todos los dibujos de la chica. Starla llamó, aunque la puerta estaba abierta.
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Toc-toc- dijo sonriendo- Veo que te has levantado de buen humor- Cassie asintió y sonrió.- ¿Qué tal has dormido?
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Bien… poco, pero bien.
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Gabrielle, ve a tomarte un descanso si quieres- dijo la doctora- yo me quedaré con Cassie.
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No es necesario, puedo…
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Llevas 36 horas sin dormir, échate. Cuando termine, Damien se ocupará de ella- A Gabby no le quedó más remedio que ir a dormir un rato a la sala de enfermeras, donde había un par de catres dispuestos para situaciones como aquellas.-¿Cuántas horas has dormido, Cassidy?
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Creo que cuatro…
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Bien, a partir de hoy dormirás alguna más, te he cambiado la medicación- le advirtió.
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Ya lo sé, la pastilla de la mañana era distinta… ¿Le gusta?- preguntó señalando uno de los dibujos- Es la cabaña del lago, iba allí en las vacaciones de primavera con mis padres y Hope, pero desde el accidente no volví.- Mientras la chica hablaba, la doctora Farrel tomó su walkie-talkie y llamó a Damián.
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Damien ¿me recibes?- el chico contestó afirmativamente- Estoy en la 205, tráeme lo que te pedí (…). Cassidy, hoy comenzaremos una terapia nueva.
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¿Otra más?
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No, verás… esta será la única que tengas a partir de ahora. Será individual y sólo conmigo y la grabaré en vídeo- justo en ese momento llegó Damien con un trípode y una pequeña cámara digital.
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Buenos días- saludó, sonriéndole a la chica. Sin hacer mucho ruido colocó la cámara, la encendió y la posicionó donde la doctora le indicó. Tras echas un vistazo rápido a los dibujos de Cassie se dispuso a irse.
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Damien- le llamó la doctora- Cuando acabe quiero que te ocupes de Cassie, Gabrielle está durmiendo en la sala de enfermeras.
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De acuerdo- y sin decir más, salió del cuarto y la doctora y su paciente se quedaron a solas.
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Siéntate en la cama, ante la cámara- ordenó, mientras ella se sentaba en una silla, fuera del plano.- Nadie verá estas cintas más que yo y la razón de que te grabe es que quiero poder apreciar tus reacciones todas las veces que me sea posible para analizarlas ¿de acuerdo?
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Vale- dijo la chica, sentándose en la cama y sujetándose las piernas, que tenía flexionadas contra el pecho- Me da algo de vergüenza…
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Es natural, Cassidy, pero ignora la cámara y háblame a mi ¿Estás lista?- Cassie asintió y pudieron comenzar- Bien, Cassidy, háblame de cómo te sientes.
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Bien, creo… estoy algo cansada y me duele el estómago, pero creo que estoy bien.
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Normalmente, otra persona que tuviera esos síntomas diría que se siente mal ¿por qué crees estar bien?
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Porque físicamente lo estoy, sólo son molestias, no es verdadero dolor…
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¿Y cuál es el verdadero dolor, Cassidy?- preguntó la doctora, seria y expectante.
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El de perder a alguien a quien quieres, como yo perdí a mi padre… y a mi hermana.
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Cassie, dime ¿crees que estás preparada para hablar del accidente?- la muchacha se tomó su tiempo, pero finalmente asintió. Desde el día de la muerte de su hermana, Cassie había bloqueado sus recuerdos y se había sumido en un silencio que había tenido a la doctora Farrel anclada sin poder ayudarla, hasta el punto de haber tenido que ingresarla. Que pudiera voluntad en hablar del tema ya era un progreso.
La sesión duró aproximadamente hora y media y la doctora descubrió algunas cosas nuevas sobre el fatídico día, aunque nada de gran valor. Al salir, portando la cámara y el trípode se cruzó con Damien a quien había avisado para que cuidara de la chica.
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¿Qué tal ha ido?- quiso saber él.
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Sorprendentemente bien- respondió la doctora, en general complacida por el ritmo de la sesión.
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¿Cree que deberíamos premiarla de alguna manera…?
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Damien, no es un perro. No le daremos una galleta cada vez que haga algo bien… si hacemos eso terminaremos intercambiando progresos por regalos y Cassie se estancará.
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Ya entiendo…- la mujer suspiró, preocupada.
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No le des nada de comer ¿vale? El doctor Dempsey, el médico de Hazel, ha elaborado una dieta adecuada para Cassidy y su nueva medicación. Aún no han comenzado los efectos secundarios, pero a partir de esta tarde lo pasará muy mal- explicó- Por eso he mandado a Gabby a dormir, la necesito descansada. Dentro de un par de horas déjala sola y vete a dormir ¿quieres?
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Claro ¿cree que puede quedarse sola?
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Sí, al menos hasta las cuatro o así. Necesito que te quedes, te pagaré las horas extras.
Gabby y Damien eran de los enfermeros y celadores que estaban haciendo un esfuerzo doble para que todo marchara, por eso Gabby había recibido un aumento y Damien recibiría un plus por su trabajo extra.
Finalmente la doctora de fue y el chico entró en el cuarto, cerrando la puerta tras de sí. Cuando miró a Cassie la vio sentada en la cama, escribiendo en el diario que le había dado la doctora el día anterior. Sin hacer ruido se sentó en la silla donde había estado Starla y se quedó observando a Cassie en silencio hasta que terminó.
Le llevó unos quince minutos, pero fue tiempo suficiente para que Damien pudiera observar detenidamente cada facción de la cara de Cassie, cada sutil movimiento de su cuerpo.
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¿Por qué me miras así?- preguntó la joven, mientras apuraba a escribir las últimas palabras.
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¿Qué? Em… ¿mirarte? No, sólo espero a que acabes. Tómate tu tiempo.
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Nah, ya terminé- dijo ella, cerrando el cuaderno y guardándolo en la mesilla. – Farrel me pidió que escribiera en un cuaderno todo lo pensara o sintiera para no se qué- Damien sonrió, las palabras ‘no se qué’ no saldrían de la boca de la doctora de esa forma.
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Así que llevas un diario como las jovencitas…
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Sí, como las crías de doce y trece años… sólo que ellas escriben sobre lo guapo que es su compañero de mesa y yo sobre lo difícil que es estar aquí- esas palabras calaron en el chico, se fue hacia la cama para sentarse al lado de Cassie, pasándole un brazo sobre los hombros.
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¿Quieres que hablemos de eso?- Cassidy negó, acomodándose entre los brazos del chico.
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Ya me llega con contárselo a Farrel, no quiero repetirme.
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Haremos una cosa, tú me cuentas algo de ti y yo algo de mi… un intercambio, así aunque tengas que repetirte conseguirás algo a cambio- ofreció, acunando a la chica.
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Vale, pero empiezas tú.
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¿Y qué quieres sabes?
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¿Qué le pasa a tu hermano?
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Sebastian está bastante mal. Es como Hazel o Regina, esquizofrénico. Sus delirios se intensificaron hace dos años y mis padres tuvieron que ingresarle aquí- explicó, serio. Ahora era su turno- ¿Por qué te esfuerzas tanto en mantener viva a tu hermana?- Cassie se tomó su tiempo antes de contestar.
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Verás… Hope era especial. Era quien me sacaba de líos, quien me ayudaba a estudiar… Era la guapa, la alumna sobresaliente, la chica popular… La gente me conocía como ‘la hermana de Hope’ y yo estaba orgullosa de serlo. Cuando la perdí todo mi mundo se vino abajo- eso le resultaba tremendamente familiar a Bastien, en el colegio a él le pasaba lo mismo con su hermano- Nunca he visto a tus padres por aquí, creo…¿Vienen a veros?
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Verás, Cassie, cuando ingresaron a mi hermano decidieron mudarse a Florida, querían que me fuera con ellos, pero eso suponía no ver a Bastian, así que me negué. Estudié un par de años un módulo de auxiliar de enfermería y entré a trabajar aquí. No es por el dinero, no lo necesito… es por estar con él- sonaba repetitivo y el cariño que le tenía a su hermano se asemejaba al que Cassie le tenía a Hope- ¿Dónde aprendiste a dibujar así?- Cassie sonrió, le gustaba la pregunta.
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De pequeña me gustaba pintar y mi madre comenzó a enviarme a clases… siempre fue mi vía de escape. ¿Cuál es tu vía de escape?- quiso saber.
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Por desgracia, el tabaco- reconoció, era un vicio horrible, pero no podía/quería dejarlo.- Dime ¿echas de menos a tus amigos?
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¿Amigos? Pasaron de mi cuando supieron que las cosas iban mal. Hace como medio año que dejé el instituto… era mi último año, podía haberme graduado y ahora estaría en la universidad- dijo con amargura. – Y dime ¿tienes novia?- Damien rió y miró a la chica.
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No, hace un par de meses estuve con una chica, pero no funcionó ¿Por qué me lo preguntas?
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Curiosidad, creo. Tu y Gabby…?
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¿Gabrille?- preguntó atónito- No, Gabby es como hermana, nos ha ayudado mucho a Bastian y a mi… además, si le preguntas te dirá que no tiene tiempo para novios- ahora fue Cassie la que rió. Para ella, Gabby podía tener a cualquier chico que quisiera.- ¿Y tú?¿Tienes novio?
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No- dijo negando- Había un chico, pero voló con los que creí que eran mis amigos.- Se hizo el silencio y el chico sintió que debía rellenarlo.
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La gente a menudo se asusta de las cosas que no entiende. No les culpes por ser unos ignorantes, Cassie. Si no saben estar a tu lado es que no te merecen- trataba de darle ánimos.- Y ese chico que pasó de ti…¡es un idiota! No sabe lo que se pierde.
Y sí, había conseguido animarla. Siguieron intercambiando información tinta (color favorito, fechas de cumpleaños, gustos…) hasta que Damien tuvo que irse. Dejó sola a Cassie, dibujando, y fue a la sala de enfermeras a echarse en el catre libre. Al entrar trató de no despertar a Gabby, que dormía plácidamente a pesar de lo incómodos que eran los camastros.
Pasó la hora de la comida, sin incidentes, o les hubieran avisado. Todo iba bien y parecía tranquilo, pero hacia las cinco de la tarde se dio un aviso, algo pasaba en la 205. La luz roja se encendió en el tablero de la sala de enfermeras, eso significaba que Cassie había pulsado el botón de aviso del cabecero. Una enfermera que tomaba café despertó a Gabby quien, al ver la hora, te temió lo peor.
Echó a correr hacia el cuarto de la chica, mientras Damien se calzaba para seguirla, y cuando llegó se encontró a Gabby en el suelo del baño, al lado del retrete, había vomitado, estaba agazapada y llorando. Fue a arrodillarse a su lado.
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Cassie, cielo ¿cómo estás?
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Duele mucho… me arde el estómago y la cabeza me duele- dijo, llorando de dolor, evitando que Gabby la tocara.
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Es la nueva medicación, cielo, tienes que aguantar.
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¡No puedo!¿Por qué me la dieron?- trató de seguir hablando, pero necesitaba seguir vomitando. Gabby le sujetó el pelo y en ese preciso instante llegó Damien.
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Tráeme suero oral y paños húmedos ¡rápido! Tranquila, Cassie, se pasará- trató de calmarla.
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Sédame, quiero que pare el dolor, quiero dormir…
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No puedo, está contraindicado a tus pastillas, tendrás que aguantar- Como pudo la levantó y la llevó hacia la cama.
Allí trataron de darle el suero oral para asentarle el estómago tras vomitar y se pusieron paños fríos en la frente para contrarrestar el mareo y ayudar con el dolor de cabeza.
Tras eso Gabby ya no se separó de la cama de Cassie. Tenía órdenes de que no se saltara ninguna comida, pero tal y como estaba iba a ser muy complicado.