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Historia 28060 — capítulo 6
Ciertamente... Regina tenía razón.
Farrel se puso de los nervios, pero ella no consiguieron su objetivo ¿Cuál era? Nada bueno, viniendo de Regina, pero debería esperar a su siguiente oportunidad.
Vieron a las chicas tratando de escapar de los cuartos del ala sur fuera de horario y Gabrielle y Damien las interceptaron enseguida. Cada una volvió a su habitación y Farrel se dispuso a tomar medidas.
-No sé lo que pasa¿Es que ya nadie me respeta en mi propio hospital?Nunca debí juntarlas en la mismo habitación... pero es que ya no sé que hacer con ellas- le decía a Gabby y Damien- La terapia individual no funciona, la terapia de grupo no funciona, Regina no responde a la medicación y Cassidy es alergia a la mayoría de medicamentos que podemos darle...
-Quizás si probamos a rehacer los grupos o cambiar la dinámica- sugirió Gabrielle.
-No, cambiaremos radicalmente sus tratamientos. Esta noche reescribiré varios diagnósticos y mañana asignaré nuevas terapiar a los pacientes que más me preocupan ahora- el problema era que no había suficiente personal en el hospital y por eso había habido nuevas contrataciones- James me ha recomendado a un enfermera, se llama Meredith y llegará mañana. Gabby, si en una semana no veo avances en Cassie la reasignaré.
-Pero nos llevamos bien y está empezando a tomar confianza
-¡ESE ES EL PROBLEMA!- gritó la doctora- Disculpa...pero no quiero que te vea como veía a su hermana o a su madre... eres su enfermera.
Por eso no avanzaba, no se daba cuenta de que estaba allí para curarse. Al día siguiente llegó la nueva enfermera, a la que Gabby trató de ignorar por todos los medios posibles. Cuando fue al cuarto de Cassie a buscarla la chica la sorprendió con un gran abrazo.
-Gracias, Gabby, gracias. Creí que estabas enfadada pero ahora sé que no.
-Cassidy, no sé a qué te refieres- dijo Gabbie, dudosa.
-Has dejado venir a Hope, tenía muchas ganas de verla...- Gabby abrió los ojos, sorprendida y decepcionada.
-Hope está muerta.- Cassie negó y de nuevo comenzó la eterna discusión.
-No es cierto, hoy ha venido a verme...
-Cassidy ¿Sabes dónde estás?- la muchacha abrió los ojos ¿dónde estaba en realidad? Aquella no era su casa. Sin saber por qué echó a llorar y ya no hubo forma de controlarla.
Y volvió a sumirse en ese estado de ensoñación psicotrópica que producían los sedantes, las pastillas de colores que le hacían no pensar, no sentir...
-¿Quería verme, doctora Farrel?- preguntó Damien, entrando en su despacho. Gabby y Meredith estaban allí.
-Sí, siéntate, Damien- encima de la mesa estaban los expedientes corregidos y había una cosa que Damien sabía seguro, el expediente de su hermano estaba ahí.- Bien, he corregido los expedientes y he reescrito los diagnósticos de los pacientes más urgentes según sus reacciones en las últimas semanas. Damien, tu hermano podrá volver al pabellón de los comunes bajo estrecha vigilancia. Regina pasará al módulo de alta seguridad y muy a mi pesar recomendaré la terapia de electroshock.
-¿Qué? Pero es para casos extremos, el ilegal en muchos estados...-se interpuso Meredith.
-Gracias por la información, pero aquí la doctora soy yo- dijo Farrel, enfadada- Cambios de humor cada vez más radicales, relación de control con los pacientes, no aprecio respuesta a la medicación, ataques de ira... O la mantengo sedada las 24 horas del día, lo que la mataría, o empezamos con las descargas.- Nadie dijo nada y la doctora pudo proseguir.- En cuando a Cassie la cambiaré de cuarto y probaremos una nueva medicación, es bastante agresiva, pero tras el periodo de adaptación funcionará.
-¿Qué significa agresiva?- preguntó Damien.
-Vómitos, cefaleas, mareos... lo pasará mal, pero es lo mejor, Ya tengo el permiso de su madre. Por último... he despedido a Margarette, la enfermera de Hazel... revisando sus análisis he descubierto que lleva meses doblándole la dosis de medicación diaria- los tres se sorprendieron.
-¿Cómo ha podido?
-No lo sé, pero hay enfermeras en este hospital que se piensan que son Dios... Meredith, te asignaré a Hazel pero te advierto que su estado de salud es débil, tiene el hígado, el estómago y los riñones muy dañados por el exceso de medicación. He suspendido el tratamiento... nos enfrentamos a una esquizofrénica crónica a la que no podemos medicar y que está totalmente enganchada a su antigua medicación. En cuanto se muestre mínimamente inestable o violenta la ataremos y evitaremos por todos loe medios que se haga daño a ella o le haga daño a alguien más.
Nadie daba crédito. Otros seis pacientes fueron reasignados, Farrel se había pasado todo la noche organizándolo todo de nuevo.
-Chicos, os han traído los nuevos walkie talkies, quiero que estéis comunicados en todo momento, especialmente en el caso de Sebastian, Hazel, Regina y Cassie.- Tras un par de explicaciones más todos salieron del despacho, les esperaba un largo día a todos.
Gabby, le llamó Damien. La chica paró, walkie en mano, y se lo mostró.
-No, prefiero hablar cara a cara... por la frecuencua del walkie nos oye todo el mundo. - Y quizás tenía algo qe decir que nadie más podía escuchar.
-Dime ¿qué puedo hacer por ti?
-Sé qeu no te han asignado a mi hermano pero, ya sabes...
-¿Quieres que le eche un ojo, no?- Damien asintió.- Sin problema, oye, hay algo que tengo que pedirte yo.
-Lo que quieras.
-Farrel no se fía y menos después de lo de ayer cuando tuvimos que sedar a Cassie. Va a asignársela a la novata si no conseguimos que progrese... tienes que ayudarme- pidió, Gabby se había encariñado con la niña.
-Descuida, haré lo que pueda...
Y así lo hizo, porque no era la primera vez que Gabby se la jugaba por él y por su hermano. Durante su hora de descanso cogió su coche y condujo hasta el pueblo más cercano, allí compró dos cosas, ambas para Cassie. Rápidamente regresó y decidió colarse en el cuarto de la chica.
Llamó a la puerta y no entró hasta que tuvo permiso.
-Cassie, hola ¿cómo te encuentras?- preguntó, amable.
-Cansada... triste... sola- miraba a un punto fijo en la pared, acostada de lado en la cama.
-Puedo arreglarlo, anda siéntate- La chica obedeció, no quería que volvieran a sedarla.- Esto es para ti.
-¿Café?
-Sí, pero no digas nada... los pacientes no pueden tomar café, te lo traigo porque eres especial- Cassie sonrió.
-¿Por qué?
-Cassie, no estás ayudando... si no te pones mejor no dejarán que Gabby y yo te cuidemos- a la chica no le gustó escuchar eso.- Te hemos conseguidos los cuadernos, el carboncillo y el café, y aún tengo algo más para ti, pero tienes que prometerme que tratarás de mejorar.
-Sí, claro- se apresuró ella a asentir.- ¿Qué otra cosa tienes?- rpeguntó luego con curiosidad.
-Esto- sacó unos walkie talkies de la bolsa que llevaba, pero no eran como los de los enfermeros.- Tú tendrás uno y yo otro, Farrel me dio la idea... más o menos. Así podremos hablar cuando te sientas sola... tienen varios kilómetros de alcance y les sintonizaré una frecuenca diferente a... diferente.
-Gracias, Damien... siento lo del otro día, yo creí que había estado aquí, era tan real... ¿por qué sigo pensando que está viva?- sin querer comenzó a llorar y Damien la abrazó.
-No te preocupes, te ayudaremos, pero a partir de ahora prométeme que colaborarás... y te traeré un montón de café- Cassie dejó de sollozar de repente y sonrió y entonces se apresuró a preguntar algo que hacía tiempo que quería saber, no porque fuera Damien, si no porque era hombre.
-Oye ¿puedo preguntarte una cosa?
-Claro, Cassie.
-Si yo no estuviera aquí... si me hubieras conocido fuera pensarías que... soy ¿guapa?- bajó la cabeza, enseguida, avergonzada.
-Cassie, eres preciosa... cualquiera te lo diría.- Cassie nunca se había sentido guapa, Hope era la más linda de las dos.
-En realidad nunca me lo han dicho... se acercan y te tiran los trastos, pero no te sientes bonite y aquí dentro...
-Mírame, Cassie- dijo el chico, serio- Eres muy guapa pero estás pasando una mala racha. No confías en ti mismo y es natural. Cúrate y cuando estés mejor podrás verte como eres- lo mejor era zanjar ese tema cuando antes, él no podía decirle eso a una paciente.
-Gracias... por todo ¿cómo está tu hermano?- Damien sonrió y la abrazó, era demasiado dulce para no hacerlo.
-Bien, Cassie, está bien...
Quizás con eso la chica comenzar a colaborar, o quizás no, era algo que no se sabía. Esa tarde la doctora tuvo su primera sesión con la chica tras comenzar el nuevo tratamiento. Por supuesto su charla con Damien, el café y los walkies eran cosa secreta.
-Bien, Cassie, hablemos de lo que pasó el otro día...- sugirió la doctora.
-Me equivoqué, lo siento- A Farrel le extrañó, ese no era el comportamiento normal de la chica.
-Explícate.
-Hope ha muerta y yo estoy aquí para curar- dijo rápidamente, sin ganas, como si se lo hubiera aprendido de guión.- No quiero que me cambie de enfermera, colaboraré... ya lo estoy haciendo.
-¿Es por eso?- la joven asintió- ¿Qué ves en Gabrielle?- ¿qué clase de pregunta era esa?
-Pues em... es mi enfermera... es lista, guapa y buena. Me encantaría ser como ella- hablaba casi sin pensar, había dejado su mente en blanco y se estaba desahogando. Starla sonrió, aunque Cassie no pudo apreciarlo.
-Si veo una mejora no tendré que reasignarte- explicó, sacando un cuaderno de páginas en blanco.-Te he traído una cosa, es un diario. Quiero que escribas en él todo lo que pienses o sientas y al final de cada semana yo le echaré un vistazo. Necesito que te sinceres de alguna forma y cuando te hundas o sientas que empiezas a confundir la realidad leélo, porque sólo tus porpias palabras te convencerán de lo que es real.
-¿Qué le pasará a Regina?
-No es cosa tuya, no debes preocuparte...
-¿Y Hazel?
-Estará un tiempo incomunicada...
-Quiero verla- pidió Cassie.
-Dos semanas, si veo mejoría la verás ¿vale?- la chica asintió- Es un trato, Cassidy. Si cumples tu parte, yo cumpliré la mía.