Tituladas 16.2% · 32,381 de 199,415 descubiertas
Rescatado 63.6% · 59,982 de 94,296 páginas identificadas · 59,972/60,586 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 28060 · de

Historia 28060 — capítulo 18

La doctora Farrel llamó a la puerta del cuarto de Cassie y entró. La chica parecía estar durmiendo, era la primera vez desde que estaba allí que dormía por la tarde sin estar sedada. A la doctora le dio pena tener que despertarla.

-Cassie, cielo- la llamó, zarandeándola suavemente. Cassidy se despertó poco a poco, algo confundida y miró a la doctora.

-¿Pasa algo?- preguntó, frotándose los ojos e incorporándose sobre la cama.

-Cariño, tienes visitas- Cassie estaba demasiado dormida para darse cuenta de que no era hora de visita y, de serlo, tendría que ser en la sala que estaba preparada para eso, no en su cuarto.- Han venido a verte tus... bueno, ya verás. Si pasa algo llámame, estaré en el cuarto de al lado con otro paciente.

Cassie asintió y se estiró para evitar agarrotarse tras su siesta. Estaba cansada y haber podido dormir tan plácidamente la había ayudado mucho, pero...¿quién podía ir a visitarla a esas alturas? Podía esperarse a su madre o, con mucha, muchísima suerte, quizás Damien estuviera allí, pero ni uno ni otro.

-¿Qué...?- cuando vio a entrar a tres de los que habían sido sus mejores amigos se quedó pálida. No pudo decir nada y ellos, los dos chicos y la chica, entraron y cerraron la puerta tras de sí para lograr algo de intimidad.

-Hola, Cass- saludó la chica, acercándose a la cama.

-¿Qué hacéis aquí?- consiguió preguntar al fin.

-Venimos a verte, Cass- dijo uno de los chicos, apoyándose sobre la mesa del cuarto, con cierta incomodidad.

-Pues ya me habéis visto, ahora marchaos.

-¡De eso nada!- exclamó el otro chico, enfadado.

-¡Nathaniel!- exclamó la chica, mirándolo decepcionada, como si hubieran estado ensayando qué hacer y qué decir en presencia de Cassidy.- Cass, me ha llamado tu madre... dice que te van a dar el alta- Cassidy no dijo nada y, sobreentendiendo que quien calla otorga, la otra chica prosiguió- Estaba muy enfadada y no entendí por qué, hasta que...

-¿Por qué le has dicho a todo el mundo que habíamos pasado de ti?- le espetó el muchacho apoyado sobre la mesa.

-¡Kevin!- exclamó de nuevo la chica ¿es qué nadie iba a seguir el guión?

-¿Qué, Heather? Me estoy cansando de tu plan de ser sutiles con Cass, le ha mentido a todo el mundo- los tres, Kevin, Nathan y Heather, parecían estar discutiendo entre ellos, ignorando a Cassie.

-¡No por eso tienes que bufarle de esa forma! Cassie no está bien y...

-Estoy perfectamente- les interrumpió Cassidy, harta de su pequeño numerito. - Quiero que os marchéis.

-No sin que nos digas por qué- insistió Kevin.

-¿Por qué qué?

-Por qué todo el mundo cree que pasamos de ti desde lo del accidente cuando fuiste tú quien nos apartó de tu vida- ¿estaba claro? No, para nadie. Cassie siempre había insistido en que sus amigos la habían abandonado cuando comenzara a tener problemas, se lo había dicho a su madre, a sus médicos, a todo el mundo y había llegado un momento en el que hasta ella misma se lo había creído.

-¿POR QUE?- Nathan no lo soportaba más, él era el novio que, supuestamente, la había dejado.

-¡Mírame, joder! Estoy en un hospital psiquiátrico- Cassie estalló de pronto, enfadada, al verse superada por la situación- ¿Qué esperabais?¿A caso ibais a venir a verme todos los días? ¿Ibas a esperarme, Nathan? No lo creo...

-Tu no puedes decidir eso, Cass- dijo Heather- Somos tus amigos y te queremos, no queremos que nos alejes de tu vida...

-Ha sido lo mejor...

-¿Para quién?- preguntó Kevin-¿Para ti? Que estás aquí encerrada ¿Para nosotros? Que nos tiraste como si fuéramos basura...- Cassie comenzó a negar con la cabeza, nerviosa y sus ojos se llenaron de lágrimas.

-Joder, Kevin- le regañó la chica, que lo único que quería era consolar a Cassidy.- Cass, cielo, venga... soy yo, soy Heather, tu mejor amiga... - Cassiy volvió a negar.

-Déjala, no entra en razón...

-Kevin, cierra la boca- dijo Nathan, amenazante.- Cassie, nena, venga... no llores- le pidió, acercándose para abrazarla, ella se apartó.

-No, ya está bien ¿vale? Las cosas ya no son como antes, yo ya no soy como antes... - nadie sabía que decir y, sorpresivamente, el más comprensivo resultó ser Kevin.

-No, claro que no, has cambiado pero lo has hecho por el accidente, no por estar aquí...

-¡Y tú que sabes! Soy yo la que toma medicación, es a mi a quien sedan para dormir, a quien encierran en aislamiento- gritó Cassidy, entre sollozos- Hace tres días lo más parecido que me quedaba a una amiga se cortó las venas... tú no sabes nada, así que cierra la boca- le faltaba el aire, no reaccionaba y enseguida apareció Farrel, que estaba muy pendiente de lo que ocurría y se preocupó al escucharla gritar.

-Ya está bien- dijo entrando- Todos fuera.

-Pero...- comenzó Heather.

-Esperadme fuera- ordenó, sujetando la puerta para que salieran los tres. Una vez se quedaron esperando en el pasillo, la doctora cerró la puerta y fue junto a Cassie.-Cielo, tranquila- pidió, abrazándola.

-¿Por qué han venido?

-Porque te quieren y no quieren salir de tu vida ¿por qué los apartaste de ti?

-Fue lo mejor- así se evitó el sufrimiento de que fueran ellos quien la excluyeran a ella.

-No, cielo, no pienses así...

Farrel tardó unos minutos en tranquilizar a Cassie y en cuanto lo consiguió salió al pasillo de nuevo. Kevin se había ido, así que solo estaban allí Heather y Nathan. La doctora les miró y suspiró.

-Pasad de uno en uno...¿y el otro chico?

-¿El idiota de Kevin?- bufó Heather, que pasaría primero.

-Comprended que cuando Cassie tomó la decisión de apartaros de su vida no pensaba con claridad, no la forcéis, poco a poco todo volverá a su sitio- recomendó Starla, para evitar que los dos siguieran insistiendo en lo mismo.

Heather entró en el cuarto, algo más cohibida que antes. Cassie parecía tranquila, pero no se atrevía a levantar la mirada.

-Cassie, lo siento... Kevin es un estúpido- dijo la chica enseguida- no debió decirte eso.

-No, no es culpa suya... es mía, como siempre.

-No digas eso- Heather se acercó y se sentó en el lateral de la cama, a lado de Cassie, para poder abrazarla.- Oye, te quiero ¿vale? Somos familia, hermanas ¿recuerdas el pacto?

-Yo ya no tengo hermanas...- Heather tragó saliva, no quería hacer que se acordara de Hope.

-Me tienes a mi, como hermana, como amiga, como vecina... como lo que quieras, pero no me voy a ir, no me alejaré de ti.

-¿Por qué no?

-Porque te quiero y te lo diré todas las veces que haga falta- al fin Cassie reaccionó y abrazó a Heather.

-Lo siento, lo siento mucho... creía que era lo mejor, creí que me sentiría mejor pero he acabado aquí...

-Tranquila, tranquila... ya ha pasado todo- sólo le quedaban unos días. Llamaron a la puerta, era Nathan, que quería entrar ya.- Va a entrar Nathaniel... Kevin se ha ido.

-¿Por qué?

-Porque es un idiota y un resentido, él y Nathan casi no se hablan ahora- Cassie miró a la chica, extrañada- Venga, estaba encaprichado contigo y tu salías con Nathaniel...- volvieron a golpear la puerta, esta vez con más fuerza- Me voy, Cass ¿estarás bien?- ella asintió y vio alejarse a Heather y entrar a Nathan.

-Cass- musitó él, cerrando la puerta. Cassie bajó la cabeza, avergonzada, no sabía que decir y parecía que él tampoco. Simplemente se acercó, se sentó donde se había sentado antes su amiga y le acarició la mejilla.

-Nathan, yo... -no pudo decir nada más porque el chico le besó. Cassidy se quedó fría, no pudo reaccionar, no esperaba que Nathaniel fuera a besarle, no tras tantos meses, ella ya no la quería... quería a otro chico.

-No, para, espera- le detuvo finalmente, apartándose con cierta dificultad.

-Lo..lo siento- se disculpó él enseguida.- Debí haberte preguntado pero... creo que podemos solucionarlo, volver a empezar.

-No- le interrumpió- Nathan, yo no quiero.

-Venga, no me alejes otra vez.

-No me refiero a eso, podemos ser amigos, si quieres... pero no quiero salir contigo... yo no...- le estaba costando mucho decir todo aquello pero debía soltarlo, tuviera o no posibilidades con Damien, no iba a estar con otro y menos con su ex novio o lo que fuera en ese momento.

-¿Por qué no?- preguntó Nathan, tratando de besarle de nuevo. Cassie le esquivó, incómoda.

-No te quiero...- Nathan se separó al fin de ella, enfadado- No voy a disculparme por esto, sé que no debí romper contigo de aquella forma pero lo hecho, hecho está...

A Nathan no pareció sentarle nada bien y prefirió irse antes de seguir allí escuchando como la chica a la que quería no le correspondía. Aquello no debía haber pasado, ellos no debían haber ido. Kevin ya no podía mirarla a la cara y tampoco Nathan, sólo Heather parecía seguir queriéndola y el resto... Cassie no los había alejado a todos, algunos se habían alejado de ella, habían dicho cosas horribles y sólo había deseado quedarse sola... y había terminado allí.

Cassie se saltó la cena y no quiso tomarse la medicación. Farrel se había ido a casa y Gabby no sabía que hacer. Faltaba muy poco tiempo para que Cassidy se fuera y si trataba de obligarla a hacer algo, si tenían que sedarla o aislarla, lo único que conseguiría sería prolongar su estancia en el hospital.

-Cassie, cariño, por favor. Estás a una semana de irte, no te lo hagas más difícil- pidió la enfermera- ¿Qué te ha pasado?

-Han venido hoy... mis... mis amigos- Gabby aún no sabía la verdad de la historia, sólo conocía la versión de su paciente- Ellos no pasaron de mi, le mentí a todo el mundo- admitió, echándose a llorar. Gabby la abrazó.

-¡Hey! Niña, no llores. No pasa nada...

-Todo el mundo creyó que ellos eran los malos... pero fui yo. No soy más que una mentirosa- Cassie se revolvió pero Gabrielle la abrazó más fuerte.

-No, no... Cassie, escúchame, cielo, no pasa nada. Han venido, te han perdonado, todos cometemos errores pero tenemos en nuestras manos el poder de arreglarlo- dijo la enfermera.

-Hablas como Farrel...

-Porque Farrel tiene razón- Gabrielle titubeó un instante, pero finalmente suspiró y se decidió a contarle algo bastante personal a Cassie- Llevo mucho tiempo sin hablarme con mis padres, les eché de mi vida, me marché de casa e ignoré sus llamadas y sus cartas.

-Pero son tus padres.

-Y ellos tus amigos, en cierta forma son tu familia y a veces crees que es lo mejor estar lejos para no herirles, pero alejándote les haces más daño del que piensas.

-¿Por qué les apartaste de ti?

-Cometí muchos errores, hice cosas de las que no estoy muy orgullosa y un día mi padre y yo tuvimos una discusión. No era nada nuevo, pero aquella vez fue diferente- se saltaría los detalles, eso era demasiado personal y doloroso- cogí mis cosas y me fui y desde aquellas. Sólo quería demostrarme que podía ser mejor sin su ayuda y sin embargo no...

-¡Pero tú eres buena!

-Y ellos no pueden verlo.

-Tienes que arreglarlo, son tus padres.

-Y lo haré, lo estoy haciendo- estaba haciendo esfuerzos por arreglarlo, pero era complicado- Una semana, Cassie, una sola semana más y saldrás de nuevo al mundo y será diferente y sólo les tendrás a ellos y a tu madre. Cuidalos, quiérelos y, sobre todo, no les alejes de ti.

Finalmente Cassie cedió, se tomó su medicación y se quedó dormida al fin, dormida profundamente y volvió a tener aquel sueño, volvió a ver a Hope, pero esta ve fue diferente, esta vez no había miedo, ni oscuridad, ni dolor.

Cassidy estaba en casa, en su cuarto, sentada en la cama. No sabía como había llegado ahí, pero estaba cómoda y serena, le invadía una sensación de seguridad y felicidad que hacía mucho tiempo que no sentía. Alguien golpeó la puerta y ella fue a abrirla, pero al otro lado no había nadie, volvía a estar sola.

-Siempre me escondía de pequeña y siempre te asustabas cuando volvía a aparecer- dijo una voz conocida a sus espaldas.

-Hope- musitó Cassie al voltearse. Allí estaba Hope, de pie junto a la ventana, empapada y sonriente.

-Sé que estabas enfadada, pero tienes que dejarlo ya, Cass... tienes que dejarme ir.

-...No entiendo.

-Ya está bien, ya me has retenido suficiente, a papá le dejaste marchar- ese comentario la hizo sentir mal, parecía que no extrañaba a su padre, pero sí lo hacía, le quería y le había dolido perderle, pero Hope... ella era diferente.- Te quiero, te querré siempre, pero es hora de que sigas con tu vida... es hora de que me dejes marchar.

-No quiero, te necesito...

-No, ya no, porque ahora sabes que hay gente que te quiere- Heather, Gabby, Nathan, Damien... y su madre, todos lo querían, no estaba sola, Hope no era su único apoyo como había creído siempre, había más gente y era eso lo que necesitaba saber, lo que necesitaba comprobar, ya no estaba sola.

Una ráfaga de aire caliente recorrió la habitación y una luz iluminó la perfecta figura de Hope, ya no estaba mojada y la miraba sonriente.

-Es hora de irme... es hora de que seas feliz- susurró Hope, alejándose poco a poco. La luz cegó a Cassie y después todo se volvió negro...

... se despertó empapada en sudor, era de madrugada, y reinaba el silencio. Su corazón latía a cien por hora y respiraba entrecortadamente. Necesitaba ver a Farrel, necesitaba hablar con alguien, pero no había nadie, Gabby se había ido y Farrel también. Sin Damien ni Meredith ni nadie para hablar, se sentía sola pero... ya no era como antes, no era esa sensación de soledad total, de ser insignificante estando rodeada de gente, era simplemente soledad física, real y al menos ya no era tan doloroso.

En situaciones como esa sólo una cosa la animaba, sólo una cosa la calmaba y la ayudaba a desahogarse Encendió la luz, cogió su cuaderno y sus ceras y comenzó a dibujar, frenéticamente, quería capturar todas y cada una de las imágenes de su sueño, cada imagen de Hope.

Dibujó y dibujó hasta el amanecer, hasta que la luz natural fue suficiente para sustituir a la artificial, que la había acompañado sabe Dios cuantas horas. Entonces, cuando ya había dibujado todo lo que recordaba se paró a pensar y sintió que al fin se había liberado de la voz constante de Hope en su cabeza, del recuerdo de su muerte, de su cara en el momento en que ya no pudo sujetar su mano. Ya no estaban, había dejado al fin sitio para los buenos recuerdos largamente reprimidos. Hope se había ido de su cabeza y se había trasladado a su corazón, donde debía haberse asentado desde un principio.

Cassie no supo que hora era hasta que Gabrielle llegó a buscarla para desayunar. Gabby parecía contenta pero su buena cara se borró al ver la de la chica.

-Dios, Cassidy ¿has dormido algo?

-Un poco...

-¿Te sientes bien?- estaba ojerosa, pálida, con los ojos inyectados en sangre del cansancio. Tirada en la cama, mirando hacia ningún lugar en particular.

-Mejor que nunca- musitó, sonriendo.-Quiero irme a casa...

-Ya falta poco- respondió Gabby, contrariada.

-Se ha ido de mi cabeza... ya no está y ahora puedo volver a ser yo- una lágrima resbaló por su mejilla, pero Cassidy no perdía la sonrisa.

-¿De qué hablas?

-He soñado con Hope y se ha ido al fin.

Gabrielle no comprendía muy bien lo que la chica le decía, pero parecía feliz, serena y no dudó el llamar a la doctora Farrel, que se puso camino del hospital. Mientras Cassie se daba una ducha, Gabby fue a preparar café, estaba prohibido, pero Cassie se lo merecía y sabía que se lo agradecería.

Quedaba poco pero ahora Cassidy estaba segura de que el tiempo que le quedara, fuera cuanto fuera, sería mejor.