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Historia 28060 — capítulo 19

Cuando Starla llegó al hospital aquella mañana su máxima prioridad era ir a ver a Cassie. La llamada de Gabrielle la había alertado y tenía que Cassie pudiera recaer a sólo una semana de marcharse de allí.

-¿Se puede?- preguntó tras golpear la puerta.

-Pase, doctora- dijo Cassidy con voz cansada. La doctora Farrel entró y cerró tras de sí. Llevaba su cuaderno de notas y parecía cansada, aunque no tanto como su paciente.- Buenos días, Starla.

-Vaya- aquello sorprendió a la doctora.- Hacía meses que no me llamabas por mi nombre.

-Debe de ser que estoy de buen humor.

-Gabby me ha llamado a casa, está preocupada y yo también.

-Gabby y usted se preocupan demasiado. Relajaos, viviréis más- dijo la chica sonriendo de lado.

-¿Qué has estado haciendo desde que despertaste?- a las tantas de la madrugada…

-Dibujar, pero se me han vuelto a terminar las láminas.

-Me gustaría ver esos dibujos, todos los que has hecho desde el día que decidiste decorar las paredes de tu cuarto- Cassie suspiró y negó con la cabeza, se suponía que aquel tema estaba zanjado y Farrel no hacía más que ponerse a la defensiva.

-Están sobre la mesa, son todos suyos, se los regalo.

Farrel les echó un vistazo a los de aquella misma noche y le pidió a Cassie que le narrara su sueño con todos los detalles. Cualquiera hubiera pensado que Cassidy estaba contenta de no ser por su lamentable estado físico.

Estaba cansada, ojerosa y muy flaca. Tenía la piel muy pálida y su pelo había perdido fuerza y brillo, pero sentía que a partir de ese día sólo podía mejorar.

-Quiero hablar de una cosa más antes de irme.

-Usted dirá.

-Es sobre el tema de tus amigos- les había quedado esa conversación pendiente.- ¿Por qué nos hiciste creer que fueron ellos?

-Porque al principio hasta yo me lo creía…- reconoció la niña.

-¿Y por qué los alejaste de ti?

-¿Tuvo mascotas de niña, doctora Farrel?

-Un hamster y peces, sobre todo- ¿a qué venía eso?

-¿Se refiere a esos peces de la feria que no viven más de una semana?- la doctora asintió y sonrió. Por desgracia para Cassie, esos peces no eran válidos para lo que pretendía explicar.- Y su hamster ¿le tenía cariño?

-Mucho…

-¿Y se sintió culpable cuando murió?

-Un poco… pensaba que si lo hubiera cuidado mejor hubiera vivido más.

-¿Y a qué luego ya no quiso tener más hamsters?

-No, claro que no…

-Después de lo de Hope yo ya no quería estar con nadie, pensé que sería lo mejor para mi y para ellos, pero ahora me doy cuenta de que me equivoque- y eso era muy beneficioso para ella.

-Cassie, cariño, tu hermana murió en un terrible tormenta en alta mar… mi hamster comió chocolate- dijo Starla negando con la cabeza- No hay punto de comparación. Lo has hecho siempre, tienes tendencia a alejar de ti a la gente…

-Lo sé, pero podemos cambiar eso ¿verdad?

-Claro que podemos- o más bien, claro que puede.

Le administraron a Cassie un sedante suave para que recuperara horas de sueño y la doctora Farrel se puso en contacto con la madre de la chica.

-Grace, hola soy Starla- saludó por teléfono.

-¿Ha pasado algo?- dijo Grace con pánico, no esperaba esa llamada y se asustó.

-Sí, pero es algo bueno.

-¿Bueno?

-Cassie está preparada para irse cuando quiera.

-¿De verdad?- la mujer no daba crédito y no cabía en sí de felicidad.

-Bueno, ahora mismo está durmiendo, yo que tú esperaría a mañana- tras tantos meses de terapias y e internamiento, esperar un día más no sería problema.

La doctora habló con la madre de la chica unos diez minutos más para concretar una hora de recogida y para comenzar a cubrir los papeles del alta de Cassidy. Tras eso Starla llamó a Gabby a su despacho, pero se demoró veinte minutos por culpa de un paciente que no quería tomarse su medicación. Cuando al fin llegó, la noticia le cayó como un jarro de agua fría.

-¿Quería verme doctora Farrel?

-Sí, Gabby pasa, siéntate- le instó la mujer.- Quería que fueras una de las primeras personas en saberlo.

-¿Saber qué?

-Voy a darle el alta a Cassidy, se marcha mañana- puñal…puñal…puñal.

-¿Está segura? Le quedaba una semana y después de lo de anoche no sé sí…

-Está lista, seguiremos con la terapia, pero le irá bien irse a casa- no había marcha atrás, la decisión estaba tomada.- Cuando despierte quiero que se lo digas y no le dejes comer nada, a media tarde le he pedido cita para hacerse una revisión y unos análisis y debe ir en ayunas. Cancelaremos su medicación para dormir y le recetaremos lexatín para los nervios.

-Como usted diga- aceptó la enfermera, haciendo ademán de ponerse en pie.

-Espera, aún no he terminado, siéntate. En cuanto a ti, mañana coges vacaciones, un mes pagado, quiero que lo disfrutes y descanses, has demostrado ser muy valiosa para este hospital- le elogió Farrel.

-No es para tanto, sólo hago mi trabajo.

-Pero tienes un defecto- claro, no era un ‘sí’ a secas, tenía un ‘pero’.- Te encariñas demasiado con los pacientes y sufres cuando se van.

-Lo sé, pero a veces no puedo evitarlo.

-Ni yo, es difícil no querer a Cassie… por eso Damien se vio tan forzado a irse.

-¿Qué?- Gabby intentó hacer como que no sabía de qué hablaba la doctora, pero era complicado.

-No estoy ciega, no diré más. Tengo algo para ti, es sobre Cassidy, quizás a Damien también le interese…

Hacia las seis de la tarde hubo que reincorporar a Cassidy para su última revisión. Una vez descansada y algo más centrada, Cassie ya no sonaba tan ida como por la mañana y pudo comprender perfectamente la situación.

-Pero me quedaba una semana…

-Lo sé, pero la doctora cree que ya estás preparada para irte, en la próxima semana no ibas a hacer nada más que aburrirte- dijo Gabby.

-¿Y tú crees que estoy bien?- la enfermera asintió, aunque no por ello quería que Cassie se fuera.- No me mientas.

-No te miento, creo que estás bien, pero te he tomado cariño y por un lado me apena que te marches.

-¿Sólo por un lado?- bromeó Cassie.

-Sí, el ‘otro lado’ significa que te repones bien. Venga, deja de ponerme en un aprieto y vamos a hacer esos análisis.

Como la habían sedado pronto por la mañana no había comido nada, así que iba en ayunas a los análisis de sangre y orina.

-Bien, si te mareas dímelo ¿de acuerdo?- pidió Gabby, que sería la encargada de extraerle sangre a la chica.

Aunque no se mareaba ni sentía dolor, Cassidy parecía nerviosa. La doctora Farrel y el doctor que le hizo los análisis supusieron que era la reacción normal a volver a casa, pero ninguno de los dos sabía que Cassie llevaba un tiempo ocultando algo, algo que se revelaría en esos análisis.

-Fred, te agradezco que hagas esto con tan poco tiempo- agradeció Starla.

-Bueno, normalmente tardamos una semana en dar los resultados, es un lujo que yo los tenga para mañana- se jactó el doctor.

-Lo sé, lo sé. Y te debo un gran favor.

-Descuida, llámame si necesitas algo más.

-Hecho…

-Nos vemos mañana- se despidió el doctor, que se encaminó al laboratorio para examinar las muestras de Cassie y determinar que estaba todo bien.

Los resultados de los test físicos dejaron mucho que desear. Cassie estaba de nuevo por debajo del peso recomendado para su edad y altura, su masa muscular había disminuido, había perdido resistencia física y su piel estaba seca y áspera.

-Resumiendo- comenzó a explicar la doctora- estás débil, pero no es nada que no se pueda arreglar. Te recomendaré una nutricionista que te diseñará un plan para que ganes peso saludablemente y deberás ir a un gimnasio para recuperar tu forma física. Una vez que comiences a comer con normalidad y a moverte la piel, el pelo y las uñas mejoraran.

-¿Está segura?

-Casi al 90%- bromeó la doctora- Claro que lo estoy, igualmente te daré una crema y un champú especial para acelerar el proceso ¿vale?

-Oiga, ¿puedo hacerle una pregunta, Starla?

-Claro, dime- dijo mientras cubría el último parte sobre su paciente.

-¿Podré irme sean cuales sean los resultados de los análisis?

-No te entiendo…

-Quiero decir que si hay algo que pueda hacer que me quede más tiempo.

-Mira, Cassie, probablemente sigas teniendo anemia y falta de calcio, pero eso se cura con suplementos de hierro y calcio y quizás necesites tomar vitaminas, pero los análisis no reflejarán nada extraño, tranquila. Estás débil, pero podrás irte a casa.

-¿Segura?

Aquella noche Cassie se quedó en vela. Las palabras de la doctora no la habían tranquilizado y seguía temiendo tener que quedarse. Necesitaba hablar con alguien, pero la única persona a la que quería contarle aquello era Gabrielle y aquel día no tenía turno de noche, así que se había ido a casa.

Gabby se había llevado los papeles que la doctora le había dado y les estaba echando un vistazo. No era nada confidencial sobre Cassie, eso hubiera sido muy poco ético, era información general de su expediente. Sin embargo había detalles muy curiosos que, sin duda, Damien querría saber, por eso la enfermera le llamó por teléfono.

Gabby dejó sonar cuatro tonos y, cuando estaba a punto de colgar, la somnolienta voz de Damien sonó al otro lado del auricular.

-¿Sí?- preguntó con voz pastosa. Gabby se dio cuenta en ese momento de la hora que era, las dos de la mañana.

-Damien, soy Gabby ¿te he despertado?

-Sí.

-Lo siento, pero quería decirte algo que probablemente te interese…

A la mañana siguiente Cassie estaba hecha un manojo de nervios. Gabrielle había llegado temprano y, tras el desayuno, se pusieron a recoger las cosas de Cassie y le devolvieron todo lo que le habían quitado por seguridad cuando había llegado.

Hacia las once y media llegó su madre, arreglada e irradiando felicidad, con un gran paquete de regalo envuelto en papel azul y plata y con un lazo violeta y blanco. Cassidy se tiró a sus brazos en cuanto la vio.

Todo era idílico, todo era perfecto, todo menos una cosa…

El doctor que le había hecho los análisis a Cassie llamó a la puerta del despacho de Farrel, donde estaban ella, su paciente y la madre de la chica, había un problema con los resultados.

-Starla, ¿puedes salir un instante?- pidió educadamente.

-Claro, disculpadme- dijo apresurada. Una vez fuera trató de disimular su preocupación.- ¿Qué ocurre?

-Siento haber tardado tanto, pero he tenido que repetir todos los análisis.

-¿Qué? Pero…

-Starla, no estoy seguro que de esa chica, Cassie, deba marcharse…