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Historia 28060 — capítulo 20
Farrel entró de nuevo en el despacho con los resultados de los análisis en sus manos. No miró a Cassie en ningún momento hasta que volvió a sentarse tras su mesa. En cuanto levantó la vista la miró enfadada, ella estaba cabizbaja, ya sabía lo que se venía encima.
-¿Qué ocurre, Starla?- preguntó Grace, la madre de Cassie, muy preocupada.
-Mamá ¿podrías salir un momento?
-Tu madre se queda- Farrel jamás había sonado tan fría y enfadada como en aquel momento, a la chica casi le daba miedo.
-¿Qué ocurre?- repitió Grace.
-Esto no me lo esperaba de ti, Cassidy.
-Puedo explicarlo…
-¿De veras?- Grace no comprendía nada y se estaba poniendo muy nerviosa. Si no le explicaban YA qué ocurría, explotaría.
-Starla, por favor…- musitó la madre. La doctora cogió un bolígrafo y rodeó uno de los resultados del análisis, luego le pasó la hoja a Grace, que la miró extrañada- ¿Y qué ocurre? Es decir, el resultado de las pruebas de drogas en sangre da ‘ausente’, eso significa que es negativo- y eso era bueno ¿no?
-Exacto… es negativo- murmuró la doctora, enojada, tratando de mantener la calma- Negativo para todo, para drogas y para medicación- ambas mujeres miraron a Cassie, quien no levantaba la cabeza- ¿Hace cuánto tiempo que no te la tomas?
Cassidy no dijo nada, se sentía una idiota, jamás pensó que llegaría ese momento y no sabía que decir. Sentía tanta impotencia y tanta rabia que lo único que le quedaba era llorar pero sentía que sólo iba a parecer un intento de librarse de la bronca.
-¡Contesta!- exigió Grace, enfadada.
-No es lo que piensas, mamá.
-Es culpa mía- dijo de repente la doctora- nunca debía dejarte a solas con él… primero convenció a Regina y luego a ti ¿verdad?
-¿Qué? ¿Se refiere a Bastien? ¡NO! El no tuvo nada que ver- sabía que él no se tomaba sus pastillas a veces y también que había convencido a Reggie para que no lo hiciera, pero él no tenía nada que ver con lo que ella había hecho.
-¿Y entonces por qué lo has hecho?
-No lo sé…
-No me mientas, Cassidy. ¿Cuánto llevas sin tomar tu medicación y por qué la dejaste?- insistió la doctora.
-¿Crees que te la dan por placer?- preguntó Grace exaltada- Quieren ayudarte.
-¡MAMA, CALLATE!- gritó de repente la chica, superada por la situación. La regañaban por dos frentes distintos y ella era incapaz de defenderse- La dejé el día que Dempsey me encerró en el baño y me dio una ducha de agua fría ¿recuerda, doctora?- Grace no daba crédito a nada, ni a que su hija la mandara callar ni a lo que le había hecho el doctor… en su cabeza ya comenzaba a sacar conclusiones precipitadas.
-No debiste…
-¿No debí qué? ¿Dejarla? Estaba todo el día acostada, tirada, sin fuerzas… no recuerdo la mitad de las cosas que he hecho en estos meses- aunque lo que sí recordaba con mucha nitidez era el aislamiento y lo mal que lo había pasado cuando le cambiaran la medicación.- Estoy bien ¡se lo juro! Siento haberla dejado, pero he mejorado, usted lo sabe… no puede evitar que me vuelva ami casa.
-En eso te equivocas- dijo Starla con firmeza- Soy tu médico y tú eres menor de edad, hasta ahora le he dado a tu madre la libertad de elegir cuando entrabas y salías, pero eso puede acabarse.
-¡Pero estoy bien! No volveré a hacerlo, me tomaré todas las pastillas que me de… se lo prometo.
-¿Y por qué debería creerte? Ya me has mentido una vez- que ella supiera.
-Porque necesito recuperar mi vida… por favor- siempre conseguía ablandar el corazón de la doctora, pero aquella vez no era tan fácil.
-Cassidy, has interrumpido un tratamiento por tu cuenta y eso tiene consecuencias más allá de lo que puedas imaginar- eso sonó mal, muy mal- Has perdido tres semanas de un tratamiento de choque que debías ir dejando poco a poco. Esto significa y que si queremos obtener los resultados deseados tendrás que empezar desde el principio de nuevo…
-No…
-¿Qué significa eso?- dijo al fin Grace, que no reaccionaba.
-¿Recuerdas lo mal que lo pasaste? El dolor, los vómitos, los sudores fríos… Tendrás que volver a pasar por todo eso.
-¡NO!¡NO! ¡No, por favor!- suplicó Cassie, llorando, no podría soportar volver a pasar por aquella tortura- Yo no lo sabía, no quería… de verdad. Por favor, doctora no me haga eso, se lo suplico- No sabía de qué otra forma pedir disculpas, no sabía como evitar el dolor.
Se hizo el silencio en el despacho de la doctora, sólo interrumpido por los llantos ahogados de Cassidy. Starla estaba pensado qué hacer. No podía dejar que se fuera y confiar en que siguiera el tratamiento en casa porque sabía que no iba a hacerlo, pero por otra parte tampoco quería tener que ingresarla de nuevo.
Era una decisión complicada y, teniendo a Grace delante, aún debía delegar en ella, aunque fuera su doctora y debiera decidir.
-Grace- musitó al fin. Luego suspiró y se pasó los dedos pulgar el índice por los ojos, le dolía muchísimo la cabeza.
-Sabes que quiero llevármela a casa…- si era necesario contrataría una enfermera, pero no soportaría seguir alejada de su hija.
-Está bien- dijo al fin la doctora- Tratamiento estándar, tomarás tres pastillas diarias- más de las que quería darle en un principio- y tendrás dos o tres sesiones por semana- Cassie sonrió- Pero te lo advierto- dijo la doctora, mirando amenazante a la chica- Si veo un solo indicio de que me mientes, de que no tomas tu medicación o de que te vuelves a comportar como antes… te vuelves aquí de cabeza y de forma indefinida ¿me entendiste?
-Sí- susurró Cassidy, asintiendo con la cabeza- Le juro que lo siento…
-Grace, déjanos solas. ¿Por qué no llevas esto admisión? Allí firmarás el alta de Cassie y te darán su equipaje, un celador lo bajó hace rato- Grace asintió y salió, aun confusa.
Volvió a reinar el silencio, pero esta vez la chica ya no lloraba.
-Me has mentido, le has mentido a Gabby… a tu madre…- no sabía que decir, una regañina no serviría de mucho- Que lo hayas hecho no indica una mejoría si no todo lo contrario.
-Lo siento…
-Lo sé, no hace falta que me lo repitas tantas veces, eso no hará que deje de estar enfadada… y decepcionada y, por sobre todo, muy dolida- eso le hizo daño a la chica- Quiero lo mejor para ti, todos lo queremos.
-Lo sé…
-Pues si lo sabes, comienza a valorarlo o pasarás el próximo año aquí y te prometo que no será tan agradable como estos últimos cuatro meses.
A Cassidy le quedó bien claro, había hecho mal y lo sabía, pero ya estaba. Ahora sólo podía ir cuesta arriba, estaba segura de ello.
-Doctora- mustió antes de salir del despacho- ¿Se lo dirá a Gabby?
No obtuvo respuesta, pero sabía que su enfermera se terminaría enterando y temía que se enfadara con ella por eso.
Bajó sola hasta admisión, allí estaban su madre y Gabrielle con su equipaje, al fin se iba, pero no como le hubiera gustado.
-Dios, Cassie- dijo la enfermera, abrazándola- Te extrañaré mucho, quiero que nos veamos alguna vez ¿vale? Le he dado mi número de móvil a tu madre para cualquier cosa que necesites ¿de acuerdo?
-¿De acuerdo?- aceptó la chica.- Te quiero mucho, Gabby.
-¡Oh! Y yo a ti- la muy idiota de Gabrielle se emocionó, pero no quería llorar, eso la haría sentirse ridícula.- Casi se me olvidaba- mencionó de repente- Samuel me dio esto para ti- le entregó una nota doblada escrita en una de las servilleta de la cafetería. La chica la cogió y sonrió, no la leería hasta estar fuera de allí.
-¿Podemos irnos ya, mamá?- preguntó, deseando salir.
-Claro.
Se despidieron rápidamente del resto de enfermeras que había allí y salieron. Grace había ido en coche, ahora quedaba una larga hora y media de camino hasta su casa y Cassidy no estaba dispuesta a pasarla preocupada y en tensión. Tras unos diez minutos no lo soportaron más y Grace rompió el hielo.
-Al fin vuelves a casa ¿eh?- preguntó su madre, sonriendo.
-No quiero hablar ahora- dijo la chica cortante.
-Pero cariño…
-No me malinterpretes, mamá. Estoy bien pero quiero saber una cosa- respiró hondo.
-Tú dirás, cielo.
-¿Me odias?- Grace abrió los ojos, sorprendida. Aparcó en el arcén y se quedó mirando a Cassie.
-Cariño, eres mi hija, jamás podría odiarte… te quiero con todo mi corazón.
-Pero lo que hice estuvo mal.
-Y estás arrepentida y sé que no volverá a pasar. Estamos juntas ahora y haremos todo lo posibles por ser felices ¿de acuerdo? Todo irá bien.
-¿Me lo prometes?- Grace abrazó a su hija con fuerza y, por primera vez en mucho tiempo, ella le devolvió el abrazo con la misma intensidad.
-Claro que sí, mi pequeña, claro que sí.