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Historia 28060 — capítulo 21

A Cassie se le hizo extraño regresar a su casa después de aquellos meses ingresada. Su madre había cambiado gran parte de la decoración y su casa parecía otra. La cocina tenía ahora el suelo y las paredes de granito negro pulido, al igual que toda la encimera, los muebles eran blancos y los electrodomésticos de acero inoxidable. El salón también estaba muy distinto, decorado como esas salas de las revistas de muebles, todo era tan perfecto que resultaba siniestro, extraño.

“No, no… estás siendo una paranoica” pensaba, no podía rechazar tan de plano aquel cambio, eso es lo que hubiera hecho antes, pero ahora debía comportarse de otro modo, debía comportarse mejor.

-Lo has redecorado todo…-musitó, tras echar un vistazo rápido a todo el primer piso de la casa.

-Ha sido mucho tiempo y necesitaba mantenerme ocupada… yo misma hice esas cortinas- dijo señalando unas cortinas de terciopelo oscuras que adornaban las ventanas de la sala- ¿Te gustan?

-Son bonitas…

-También hice algunas cosas para ti, si las quieres… tu cuarto y el de Hope siguen iguales, no he movido nada.

Cassidy se había obsesionado hasta tal punto que no había permitido que su madre moviera nada en el cuarto de su hermana, quería que todo estuviera como ella lo había dejado, pero era momento de cambiar eso.

Grace y Cassie subieron las cosas al cuarto de la chica, que seguía como siempre, y después Cassie fue hasta el que fuera el cuarto de Hope. Se quedó de pie en la puerta, mirándolo todo pero sin llegar a entrar en la habitación.

-No he tocado nada… y he bajado las cajas de Hope del desván, tenía algunas cosas arriba, quizás quieras algo- comentó su madre.

-Quiero este cuarto- dijo de repente Cassie, pillando por sorpresa a su madre.

-¡¿Qué?!- hasta aquel momento aquella habitación había sido un santuario, el querer cambiar eso parecía un gran avance por parte de Cassie-¿Estás segura?

-Sí, es más grande que el mío y los muebles son más bonitos… podríamos quitar algunas de sus cosas y traer las mías ¿te parece?

-Claro, sería estupendo ¿pero qué hacemos con tu cuarto?- ya tenían cuarto de invitados en la primera planta.

-Siempre has querido una sala de costura. Podríamos bajar el telar y la máquina antigua del desván- Grace sonrió ampliamente, le parecía una gran idea.

-Puedes revisar las cajas con las cosas de Hope, por si quieres quedarte algo…

-¿Podemos hacerlo juntas?- pidió la chica.

Necesitaba compartir un instante personal con su madre, rodeadas de las pertenencias de su hermana, de sus fotos y sus cosas, Cassie sentía que eso podría unirlas un poco más. Eran tan sólo tres cajas medianas, las revisarían aquella misma tarde, quizás si se daban algo de prisa, esa noche Cassie podría dormir en el cuarto de Hope, es SU nuevo cuarto.

Paralelamente no sólo Cassie y su madre comenzaban una nueva etapa, también Gabby lo hacía. Aquel mismo día se había visto obligada a cogerse unas vacaciones, generalmente le hubiera gustado, pero tenía demasiadas cosas en la cabeza y muchos problemas sin resolver.

-¿Qué puedo hacer?- se preguntaba a sí misma, tirada en el sofá, ignorando la televisión y bebiendo lentamente una cerveza. En medio del estupor llamaron a la puerta.- ¿Quién será? Si no esperaba a nadie…- musitó mientras se calzaba las zapatillas para ir a abrir.

Se sorprendió mucho al echar un vistazo por la mirilla y abrir.

-Damien…- musitó, sorprendida.

-¿Puedo pasar?- preguntó el chico apurado. Algo le decía a Gabrielle que las cosas no marchaban bien.

-Claro, pasa, disculpa el desorden.

-Es lo de menos.

-¿Quieres tomar algo o…?

-No, no quiero nada- Damien parecía más nervioso de lo normal, además ¿no se supone que debía estar en Florida?

-¿Qué haces aquí? ¿Ha ocurrido algo?- preguntó la chica preocupada.

-No sabía a quien acudir… Es Bastien- Gabby tomó asiento en el sofá y Damien hizo lo mismo.

-¿Le ha pasado algo?

-Sí… es decir, no- no sabía cómo explicarse y eso lo ponía más nervioso.- Es Regina, no está encajando como yo pensaba… no sé que hacer, no para de intentar hacerse daño y Bastien se está volviendo loco- Gabby le miró dudosa- Bueno, tú ya me entiendes.

-Sí, disculpa. No sé qué quieres que te diga, estando aquí no ayudas mucho ¿no deberías estar con él?

-Que le persiga como una niñera no le ayuda y lo sabes… pero es que creí que podrían estar bien juntos allí.

-Ese es el problema, ellos no deberían estar juntos- dijo Gabby, pasándole la mano al chico por la espalda- no se quieren de verdad, están encaprichados y creen que es amor.

-¿Crees que no lo sé? Se lo he dicho cientos de veces pero… esta vez ha ido demasiado lejos, Regina ha comenzado a hacerse cortes y quemaduras, está llena de moratones y no sabemos si ha sido cosa suya o alguien le ha pegado. Bastien agredió a un enfermero porque le escuchó decir que era una chica preciosa- ¿bien por Bastien? Ok, no, pero el enfermero no es quien de ir opinando en ese sentido de una paciente.-¿Sabes lo peor?

-¿Qué?

-Creo que ha sido Bastien…

-¡¿Qué?! ¿Crees que él ha podido…?

-Ojala no haya sido él pero…- Damien suspiró resignado y escondió la cara entre las mano, negando con la cabeza.- No sé qué hacer, Gabby, necesitaba salir de allí, airearme y volver.

-¿Tienes dónde quedarte?

-Sí, estoy en un hotel cercano.

-Genial, si necesitas cualquier cosa, estoy aquí ¿vale? Somos amigos…- amigos que se acostaron una vez, nada más.

-Hay una cosa…

Aquella noche Gabby y Damien salieron juntos a cenar y a tomar un par de copas, ambos necesitaban una distracción. Cassie, finalmente, pudo dormir en su cuarto… no estaba ni mucho menos terminado, aún le quedaba mucho por hacer, pero sólo tenía ganas de una cosa, dibujar. Su madre le había dado unos panfletos referentes a un concurso de pintura, el primer premio era un cheque por valor de quinientos dólares más mil dólares en material de pintura para preparar una exposición de una docena de cuadros… se veía capaz de hacerlo, tenía muchas cosas que contar en sus dibujos.

Pero antes de hacerse ilusiones su vida tenía que encarrilarse de nuevo. Debía llamar a sus amigos para arreglar las cosas definitivamente, pasar algo más de tiempo con su madre y…y… “la nota de Sam”, recordó.

Se levantó de la cama y la buscó en el bolsillo de sus vaqueros, estaba algo arrugada, pero estaba. Volvió a la cama y se puso a leerla, la caligrafía de Sam, al igual que los dibujos que hacía, no era fácil de descifrar.

No me puedo creer que hasta tú te hayas ido sin despedirte… porque si tienes esta nota es porque te la ha dado la buenorra de tu enfermera. Cassie tuvo que parar para reírse, no era el único paciente que pensaba que Gabby era guapa. Pero sinceramente, no estoy enfadado, porque sé que te has ido para terminar de curarte, para seguir con tu vida. Hazme un solo favor… vive con el doble de alegría por los dos, aquí dentro no hay muchos motivos para ser feliz.

Aunque nunca habláramos mucho, aunque no hayamos sido grandes amigos, me ha gustado haberte conocido porque creo que eres la persona más cuerda que he tenido cerca en años. Besos y hasta siempre.

Obvio, la firmaba Sam, y era una carta preciosa, como la de Hazel. Quizás no fueran las personas más sanas del mundo, pero habían sido muy importantes para ella, y seguirían siéndolo mucho tiempo, aunque se hubieran ido, como se había ido Damien.

Sin duda aquella fue una buena noche, hacía siglos que Cassie no dormía en una buena cama, o al menos a ella le habían parecido siglos. Pero lo importante era que estaba en casa y que estaba con su madre, que no pudo evitar colarse en su cuarto y tumbarse con ella.

-Me alegro mucho de que hayas vuelto, cielo.

-Y yo también, mamá- Grace le dio un beso en la frente y la arropó- ¡Mamá!- la llamó- Oye, si no es muy difícil para ti…¿te quedarías conmigo?

-¿Por qué iba a ser difícil?

-Es el cuarto de Hope…

-No, mi niña, es tu cuarto. Me quedaré siempre que quieras.

Una buena noche, un desayuno copioso y varios ramos de flores. A la mañana siguiente todo el mundo sabía que Cassidy estaba en casa de nuevo y no paraban de llamarla y de mandarle flores y bombones. No se lo podía creer, pero estaba sonriendo, estaba sintiendo la alegría de toda aquella gente que se preocupaba por ella, la gente que le había perdonado su horrible actitud y que no se asustaba de todo lo que le había ocurrido.

Y así siguieron varios días más, en los que todo el mundo se acordó de ella, incluso Farrel y Gabby, que se pasaron por su casa a ver cómo estaba. La doctora iba camino del aeropuerto, se iba a Florida por un problema que había habido con Regina, se suponía que nada importante. Gabby simplemente echaba de menos a Cassie, le había tomado mucho cariño… sin embargo, en el rato que pasaron juntas, no se le ocurrió mencionar que Damien había estado en la ciudad.