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Historia 28060 — capítulo 3
Cassie estuvo tirada en su cama, sedada, hasta bastante después del mediodía. Sus brazos y piernas pesaban toneladas y le costaba mucho moverse. Hacia las cinco de la tarde y más preocupada de lo normal, Gabrielle entró silenciosamente en el cuarto de la chica llevando consigo una ppequeña bolsa de papel.
-¿Cassidy?¿Estás despierta?- obviamente no obtendría respuesta si lo estaba, pero con lo apática que era Cassie era capaz de fingir que dormía para no tener que hablar con su enfermera.- Hace un buenrato que pasó la hora dela comida y hoy casi no has desayunado.
-Márchate- la joven se limitó a susurrar, la voz no le daba para más. Estaba enfadada con Gabby y con la doctora Farrel y también con ese chico que la había sujetado.
-Cassidy, venga. Cumplía órdenes de la doctora. Todo hubiera sido más fácil si me hubieras dejado secarte el pelo- explicó Gabby, con tono triste. -Sólo dejaré que Hope me peine- por ese comentario Gabby supo enseguida que aquel no era uno de los momentos de lucidez de la chica.
-Hope no puede venir, Cassie. Cuando pueda venir ella te ayudará, pero mientras tienes que dejarme hacer mi trabajo- al no ser su psicóloga ni su psiquiatra Gabby tenía órdenes de no contrariar a Cassidy, de seguirle el juego para evitar alterarla.
-¿Me lo prometes?- preguntó la chica, abriendo los ojos y mirando a su enfermera con ojos tristes.
-Haré lo que pueda...- era lo máximo que podía decirle teniendo en cuenta la situación.- Mira, te traído donuts, tu madre dijo que te gustaban- eso era lo que había en la bolsita de papel- La cocina está a cien por hora preparando la cena, Damien ha salido y los ha traído para ti. -¿Quién es Damien?
-El chico de por la mañana... -Le odio- le había hecho daño, lo recordaba, aún le dolían los brazos.
-No seas así, el también cumplía la orden de la doctora Farrel, pero lo siente mucho- Gabby quiso disculpar al chico, que se sentía más que arrepentido. -No los quiero, puedes comértelos tú- sentenció, cambiando de postura para no tener que mirar a la enfermera, aún de pie, a unos pasos de su cama.
-Hoy casi no has comido así que vamos a hacer esto por las buenas. Venga, siéntate, te traeré un zumo ¿sí?
-¡He dicho que no queiro!- probablemente el grito de Cassidy se escuchó fuera del cuarto y sobresaltó mucho a Gabrielle. -No me grites, Cassidy. Ahora mismo vas a sentarte y vas a comer, luego te tomarás la medicación o volveremos a sedarte ¿es lo que quieres?- la enfermera se puso autoritaria, quizás esa era la única forma de evitar que la joven tuviera que vovler a pasar por el mal trago de aquella mañana.- ¿Es lo que quieres, Cassidy?
-No...- susurró la muchacha, más calmada, tomando asiento en su cama torpemente.
-Eso está mejor ¿de qué quieres el zumo?
-Piña y uva- Gabby le dio la bolsita a la chica y fue rápidamente a por un brick de zumo y la medicación. Tras un par de minutos entró de nuevo en el cuarto y, para sus sorpresa y conformidad, Cassie estaba comiendo.- Toma, cielo. Tu zumo y las pastillas.- Cassidy no dijo nada, sólo comió, bebió y tomó su medicación. No parecía feliz... no lo era. -La doctora Farrel quiere verte, subirtá en cinco minutos- explicó la enfermera mientras recogía la bolsa, el brick y el pequeño vasito de plástico.- No le cuentes lo de los donuts, ¿vale? Será nuestro secreto.
No había sido tan malo como colar a Damien en el cuarto de su hermano en una zona de alta seguridad, pero era extralimitarse en sus funciones. Cassie se limitó a asentir y pronto se quedó sola, aunque no por mucho tiempo porque, tras cinco minutos, puntual como siempre, llegó la doctora Farrel quien, tras cerrar la puerta tras de sí, fue a sentarse a los pues de la cama de la chica, que estaba sentada con las piernas dobladas, agarrándose los tobillos.
-Hola, Cassidy ¿cómo te sientes?- preguntó, cruzando las piernas y mirando severa a la chica.
-Estoy cansada y me duelen los brazos y las piernas- dijo sin atreverse a mirar a Starla.
-¿Quieres hablar de lo ocurrido esta mañana?- Cassie negó con la cabeza aunque sabía que terminarían hablando del tema- Tienes que dejar que Gabrielle haga su trabajo.
-No me gusta que me toquen el pelo- se excusó.
-Ambas sabemos que eso no es verdad.
-Sólo puede hacerlo Hope, Gabrielle me ha prometido que le dejarás venir a verme... le echo de menos- confesó Cassidy, convencida de qus su hermana aún vivía.
-Cassie, Hope está muerta, tienes que meterte eso en la cabeza, tienes que aceptarlo- era difícil decir eso una y otra vez sin perder la sutileza.
-¡No es cierto!- gritó de nuevo la chica.
-Sí lo es ¿por qué crees que estás aquí? ¿Porque tu madre te odia? Te quivocas, ella te quiere y hace esto por tu bien- la chica no respondió, aunque negó con la cabeza- Te has perdido la primera sesión de terapia debido al incidente de por la mañana. Te asignaré al grupo de tarde, a las seis, aunque empezarás mañana sin o te sientes bien.
-¿Qué se hace en la terapia?- quiso saber, nunca había estado en una de grupo,siempre había estado a solas con Starla.
-En el grupo de las seis hay siete pacienes contándote a ti. Hablaremos, haremos actividades... te gustará- quiso animarle la doctora.
-No lo creo, odio esto- dijo furiosa, aunque sin alzar la voz.
-No llevas aquí suficiente tiempo como para odiarlo- musitó la mujer- Haremos una cosa- sugirió sonriendo- Si tú pones de tu parte en la terapia llamaré a tu madre para que triaga tus cuadernos.
-¿Podré seguir haciendo mis dibujos?- preguntó esperanzada, con los ojos bien abiertos.
-Sólo si colaboras y haces lo que te digamos, Cassidy. -Esa era la única condicón.
Eso le dio un aliciente a la chica para intentar hacer bien las cosas. Esa noche bajó a cenar en compañía de Gabby y, aunque tuvo tentaciones de negarse, cenó y se tomó su medicación, eso sí, siguió negándose a sentarse con otros pacientes. Aunque no pasó una buena noche a la mañana siguiente no se sentía tan cansada como cualquier otro día. Cuando Gabby llegó a su cuarto estaba viendo las pocas fotos que se había llevado en la maleta. La mayoría eran de Hope y alguna de su padre. Sus ojos brillaban cada vez que se topaba en una foto en la que salía con su hermana.
-Hola, Cassie ¿qué tal?- preguntó sonriendo al verla feliz.
-Muy bien- dijo con una enorme sonrisa- Veo fotos de mi hermana ¿queires verlas?- preguntó después, sonriendo por primera vez desde que estaba allí.
-Sí, claro que sí- pasaron diez minutos viendo fotos, Cassie le explicaba asu enfermera dónde y cuando se habían sacado las fotos. Ella tenía la costumbre de escribir las fechas trs cada fotos, para poder clasificarlas, lo había aprendido de su madre.
A las nueve y media bajaron al comedor y tras leche y una tostada con mantequilla y mermelada de fresa, a parte de la medicación, Cassie lo dio por terminado. Aún asú Gabby le obligó a llevarse con ella la manzana de la bandeja para media mañana, le daba la impresión de que la chica podía desmayarse en cualquier momento. Al regresar al cuarto Cassie se dio una ducha, siguiendo la que iba a ser su nueva rutina, mientras Gabrielle aireaba su cuarto y le hacía la cama. Al salir dela ducha, envuelta en la toalla y con el cabello mojado, Gabby se llevó un buen susto.
-Cassie...tus brazos...- dijo mirando asombrada los moratones en los brazos de la chica ¿Tan fuerte era Damien?
-Oh...esto. Los tengo desde ayer- explicó, sintiéndose avergonzada sin motivo- Me salen con mucha facilidad.
-¿Te duelen?¿Quieres que te eche alguan crema de frío o algo?- como enfermera debían haberse preocupado para que no le salieran esos moratones, pero no lo hizo, se le había pasado totalmente.
-No, déjalo, si no los toco no me duelen, estoy bien- Cassie no quería que Gabrielle se interesara así por ella, solía pensar que la gente no la quería o no se preocupada por ella y todo esa atención la desconcertaba y la hacía sentirse una acaparadora.
Tras ponerse ropa limpia dejó de Gabrielle le secara el pelo, aunque no le hizo mucha gracia. Tras eso salieron a dar un paseo por los jardines del edificio, era la primera vez que Cassie salía fuera del hospital, segúa la doctora Farrel eso era bueno para ella y debía aprovechar los días que no llovía.
-¿Vas a estar conmigo siempre?- le preguntó a Gabby mientras caminaban.
-Soy tu enfermera, estaré cuando me necesites- respondió, sonriendo, metiendo las manos en los bolsillos de la parte de arriba de su uniforme.
-No, me refiero a esto. Pueso pasear sola, bajar a comer sola y todo eso...- no necesita aayuda ni una niñera, podía hacer las cosas sola, se sentía mejor si no estaba con otras personas.
-Al principio tendré que estar contigo, pero en cuanto muestres progresos comenzarás a hacer más cosas por ti misma- y si empeoraba le daría más trabajo a Gabrielle, estaba todo en sus manos.
Tras la comida, otro paseo y una breve siesta producto del cansancio y la medicación Cassie tuvo que enfrentarse a su primera terapia en grupo y no le hacía ninguna gracia. Al entrar en la sala vio a la doctora Farrel sentada en una silla en medio de un círculo formado por ocho sillas más. Dos estaban vacías, una era suya y quizás otro de los pacientes se retrasaran. Le llevó un buen rato decidirse a acercarse y tomar asiento, pero finalmente lo hizo. Se sentó al lado de una chica que estaba gazapada en su silla, con las piernas en alto, abrazada fuertemente a sus rodillas. Era morena, menuda y muy delgada. Tenía los ojos grandes y miraba a Cassie con curiosidad, incluso podría decirse que estaba feliz. Al otro lado dejó el espacio de la silla libre y miró enquisitiva al resto de las personas del círculo. Eran todos chicos, todos mayores que ella, o eso parecía. Quizás por eso la otra chica sonreía, porque ya no estaba sola... o quizás la silla libre era de otra chica.
-Bueno, ya estamos todos- dijo la doctora.
-¿Y Bastien?- preguntó un hombre, visiblemente más mayor que Cassie, que se frotaba las manos y hablaba vergonzosamente. Era Jeffrey, quien se le acercara en su primera comida allí. La saludó desde su sitio y Cassie forzó una media sonrisa por él.
-Sebastian no va a venir hasta dentro de unos días, ya sabeis lo que le pasó- contestó la doctora, con tono severo.
-Se portó muy mal- dijo la otra chica, soltando una breve risita.
-Sí, Hazel, se portó muy mal y cuando alguien se porta muy mal pasa lo que pasa- pero ese no era el tema- Tenemos que empezar. Esta es Cassidy, es nueva en el grupo, intentemos que se sienta cómoda- casi todos saludaron al tiempo, bueno, unos antes y otros después y la chica se sintió tremendamente incómoda.-Ya está bien, a ver hoy comenzaremos con algo sencillo...
Dedicaron hora y media de terapia a ejercicios de asociación. La doctora decía una palabra y todos debían escribir o decir lo primero que se les ocurriera. El ritmo de la terapia era lento porque era muy difícil sincronizar a todos los pacientes. Cassie se sentía estúpida, no encajaba en aquel grupo, pero por alguna razón la doctora la había metido ahí. Al terminar al terapia la sala se llenó de enfermeron y Gabby también estaba allí, sin embargo Cassie fue la última en salir porque Starla quería hablar con ella.
-¿Qué te parece la terapia, Cassidy?- preguntó la mujer.
-Son todos unos anormales- digamos que el comentario no le cayó nada bien a la doctora.
-Te había asignado otro grupo, pero tengo miedo de tener que sedarte todas las mañanas...
-¿Se burla de mi? Jeffrey es autisa y esa chica, Hazel... además, todos van a lo suyo. Y yo no tengo esquizofrenia ¿no debería estar en un grupo con los mismo problemas que yo?- igual quería volver a la otra terapia, la cual aún no probara, seguro era mejor aquello.
-Está bien, haremos una cosa. Te asiganré la otra terapia... si continuas viniendo a esta- ¿Y por qué? Cassie salió de la sala pero Gabby se quedó.
-Doctora Farrel ¿no serán demasiado dos terapias?- preguntó con preocupación. -No lo creo. Cassidyd lo llevará bien, además, hoy estamos empezando, no buscamos progresos, no todavía, dejemos que se adapte una semana, quizás dos. Además, me interesa que tenga contacto con Hazel, a ambas les vendrá bien.
Gabby salió sin comprender muy bien la decisión de la doctora, pero no era quien de protestar. Cassie la esperaba fuera, en una esquina, odiaba sentirse observada por todo el mundo.
-¿Estás bien, Cassidy?- preguntó cuando estuvo a su lado.
-Me miran, odio que me miren- se quejó.
-Es natural, eres la novedad- dijo intentando animarla.
-No soy una películo, soy una persona, no queiro que me miren- en ese momento Hazel, la chica menuda de la terapie se le acercó, acompañada de uan enfermera mayor, malencarada, con grandes gafas de pasta y un gran lunar sobre el labio.
-Hola- saludó sonriente.
-Hola- Cassie devolvió el saludo a desgana y ante la atenta y curiosa mirada de la frágil y menuda muchacha.
-¿Ves, Margarette? Te dije que no sonreía ¿por qué no sonríes?- preguntó Hazel.
-¿Por qué no te callas?- respondió con otra pregunta, haciendo burla de su voz.
-¡Cassidy! Por favor- le reprochó Gabby al ver la cara que se le quedó a la chiquilla- Hazel, disculpa, está de broma.
-No, no lo estoy- no se podía razonar con Cassie, así que lo único que pudo hacer la enfermera fue sacar a su paciente de ahí para evitar que traumatizara aún más a Hazel.
Una vez en el cuarto Gabby se comportó más como una madre que como una enfermera.
-Cassidy, acabas de comportarte muy mal- dijo enfadada.
-¿Y qué más da?
-Oye, Hazel es de tu edad, es una buena chica, se te acercó con buena intención ¿por qué eres así?- parecía triste, incluso dolida por el rechazo que mostraba Cassie hacia el resto de la gente.
-¿Qué le pasa?¿Por... por qué está aquí?
-Esquizofrenia, bastante severa, pero a veces está tan sedada que se comporta como una cria de cinco años...- no entendía la forma de proceder de muchos de los médicos de allí.
-¿También es paciente de la doctora Farrel?
-No, es responsabilidad de su residente, el doctor Dempsey- explicó Gabby mientras cerraba las ventanas y corría las cortinas blancas.
-¿Qué es un residente? ¿Farrel es residente?- por alguna razón eso le interesaba mucho, quizás podía ayudarle a entender mejor aquel lugar.
-Un residente es un médico en prácticas, la doctora Farrel es una interna, ella digamos que le enseña la parte práctica de su trabajo ¿entiendes? Es su último mes de residencia y le han asignado a Hazel como paciente. Es sencilla de tratar siempre que esté medicada- aquella estaba siendo la conversación más larga que habían tenido y Gabby se alegraba.
-¿Qué pasa si no está medicada?
-¿A qué vienen tantas preguntas? A que al final te vas a hacer amiga de Hazel- el tono de Gabrielle se volvió jovial y aunque Cassidy seguía pareciendo triste y desinteresada, al menos hablaba.
Tras la cena Cassidy se quedó sola para dormir, aunque hacia las diez, ataviada con ropa de abrigo, como para irse, apareció la doctora Farrel.
-Cassidy ¿duermes?
-No, aún no- e iba a tardar bastante, sentía una extraña sensación en el estómago, algo parecido a nervios, era muy desagradable.
-Te prometí que si colaborabas en la terapia te traería tus dibujos- con decir eso consiguió que Cassie se incorporara rápida- Pero...
-No los tienes ¿no?- le había mentido...
-Tu madre no vendrás hasta la semana que viene así que tendrás que esperar unos días- A nadie le gusta esperar, por eso la doctora decidió darle un aliciente- Sé que has traído algunas de tuspinturas... mañana te traeré un par de cuadernos de dibujo ¿quieres?
-Sí- respondió enseguida- De pastas duras, hojas blancas A3 y...
-Frena Cassidy. Haré lo que pueda- Farrel no entendía de arte y dibujo- Duerme bien. Si necesitas algo pulsa el botón que está al lado de la cabecera de la cama y Margarette vendrá.
-¿Y Gabrielle?
-Hoy no tiene turno de noche, últimamente ha trabajado mucho, quizás mañana se tome el día libre.
-¿Y quién estará conmigo?- a Cassie comenzaba a gustarle Gabby, aunque no lo reconocería fácilmente, era simpática con ella.
-Mañana a primera hora te asignaré a alguien, no te preocupes- y diho eso la doctora se fue y un par de horas después Cassie se durmió...