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Historia 28245 — capítulo 5

En ese instante a Harry se le cayó el mundo a los pies. ¿Tenía un gemelo? ¿Tenía un hermano gemelo y nadie le había dicho nada, jamás? Aquello no podía ser cierto, tenía que ser una broma de mal gusto, pesada. Se giró hacia Dumbledore, esperando que le dijera “Inocente, has caído”. Pero no. El director se encontraba totalmente serio, observando la escena que se producía delante de sus ojos.

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Harry se había quedado totalmente atónito. Dumbledore no se movía, no hacía nada, simplemente observaba lo que ocurría. Por tanto, el chico hizo lo propio.

En ese momento Sirius se separaba del abrazo a James.

-Bueno, ¿y cómo está Lily?

-Se encuentra bien, pero tendrías que ver a los niños, son idénticos, con los ojos verdes de ella, intensos, brillantes… alucinantes.

-¿Cómo se llaman? –preguntó el padrino de Harry.

-Lily y yo hemos decidido ponerles un nombre de tal forma que sus iniciales sean las mismas, pero en orden cambiado. –Explicó el recién estrenado padre.

-Eins? –Sirius no se había enterado de nada.

-Uno se llama Harry James, Harry James Potter, y el otro Jack Henry Potter. Las iniciales de Harry son HJP y las de Jack, JHP, ¿ves? Al revés.

-¡Vaya! ¡Qué idea tan buena!

-¿Verdad? Oye, quieres ver a los pequeños? ¡Es hora de visita!

-¡Claro!

Ambos amigos se dirigieron hacia la habitación por la cual había salido James. Harry y Dumbledore les siguieron. Se encontraban en un largo pasillo, con varias puertas ambos lados. El chico suponía que debían ser las habitaciones en las cuales descansaban las madres con los recién nacidos. Cuando ya llegaban al final de éste, James se paró en la puerta 152 y giró el pomo para entrar.

Harry siguió a su padre muy de cerca, pues no quería perderse nada a pesar de estar totalmente desconcertado por la noticia que acababa de descubrir. Tenía un gemelo…

James saludó a otra madre primeriza que se encontraba en la misma habitación que Lily, y se dirigió al fondo de ésta, para encontrar a la mujer que amaba. Sirius iba al mismo ritmo que Harry.

-Lily –llamó James quien estaba mirando tiernamente a sus gemelos. La pelirroja giró la cabeza para encontrarse con su marido y su amigo, y les dedicó una bonita sonrisa. –He traído a Sirius para que conozca a los peques.

-Hola Sirius, me alegra verte.

El animago se acercó a ella y le dio dos besos en la mejilla a modo de saludo.

-Bueno, ¿donde están mis futuros ahijados?

James rodeó la cama de Lily y cogió primero a uno de los pequeños, pasándoselo a la pelirroja para así poder coger al segundo.

Y así, en una estampa típicamente familiar, James presentó a sus dos hijos.

-Sirius, este es Jack, Jack, pequeñín, este es el tito Sirius.

Seguramente si Jack hubiese sido más grande, se habría reído de la cara que presentaba en aquellos momentos su padre. El niño era precioso, tenía unos grandes ojos verdes que iluminaban su cara. Los tenía totalmente abierto, dándole la apariencia de un niño con más edad de la que realmente tenía: apenas 36 horas de vida.

James dejó a Jack en brazos de su madre para coger a Harry. El chico, quien se encontraba mirando aquella escena anonadado, pues no se había creído aún lo de su gemelo, vio como sus ojos se abrían de par en par al verse ahí tan pequeño, tan indefenso.

-Este es Harry Sirius, mi otro retorno.

En ese momento, Dumbledore tocaba el brazo del Harry actual y ambos volvían al despacho del director. El chico no salía esta vez de su ensimismamiento por más que su profesor lo intentara. Éste lo había sentado una vez en la silla y lo miraba con preocupación desde su lado del escritorio.

-Harry, ¿te encuentras bien? –preguntó tras unos minutos de silencio.

-¿Dónde está? –fue la única respuesta del chico.

-Verás, Harry, eso no es fácil de explicar, tienes que…

-¡¿DÓNDE ESTÁ?! –gritó Harry sin importarle que estuviese hablando con Albus Dumbledore, el mago más poderoso, en quién tantas veces había confiado, quién tantas veces le había cuidado, había velado por su seguridad. Se había levantado inconscientemente, harto de tantas mentiras, de tantos secretos, de no saber TODO sobre su vida. Le importaba bien poco aquello, solo quería saber la verdad, de una vez por todas, sin nada oculto.

Dumbledore se mostraba más serio, más cansado, más abrumado que nunca. No podía hacer nada por tranquilizar a su alumno, pues sabía que se encontraba en su total derecho de ponerse así. Debía haberle contado aquello antes, en cualquier ocasión, pero ahora sentía que era demasiado tarde y que Harry no volvería a confiar en él como lo había hecho antaño. Se sentía débil, no podía luchar contra la ira justificada de un muchacho, no después de haberle engañado tantas veces, de haber ocultado la verdad.

-Harry –le dijo pausadamente –tienes todo el derecho del mundo a ponerte así, te comprendo.

-¡USTED NO COMPRENDE NADA! ¡NO SABE COMO ME SIENTO CUANDO TODO EL MUNDO ME ENGAÑA! ¡CUANDO LA GENTE CUCHICHEA A MIS ESPALDAS! ¡CUANDO ALGUIEN SABE MÁS DE MI VIDA QUE YO MISMO! ¡Y USTED LO ESTÁ HACIENDO CONSTANTEMENTE! ¡ESTOY HARTO, SABE, HARTO DE QUE ME ENGAÑE!

El chico estaba fuera de sí. La furia, la rabia y la ira invadía cada partícula de su ser, lo hacía estremecer y decir todo aquello que había guardado durante tanto tiempo, que lo había atosigado, que lo había hecho pasar noches en vela. Empezó a caminar de un lado a otro de la habitación, pasándose la mano por el ya desordenado pelo. Un gemelo… susurraba a veces, intentando hacerse a la idea. Así se pasó un cuarto de hora, sin descanso, murmurando palabras incoherentes.

-Cuéntamelo.

Esa palabra acabó con su tanda de paseos. Poco a poco se había ido tranquilizando, siendo consciente de cómo se había puesto, pero no estaba arrepentido. Su respiración, antes agitada, se fue calmando, muy lentamente, pero lo fue haciendo. Sus pensamientos eran cada vez más claros. Ya no se encontraban sumergidos en una espiral de oscuridad, desorden e inestabilidad. Ahora lo único que necesitaba era saber donde su encontraba su hermano, su hermano gemelo… tenía un hermano. Increíble.

-Bien –comenzó el director, -me alegra verte más calmado, Harry. Como has podido comprobar tienes un hermano gemelo, Jack, Jack Henry, del cual no tenías conocimiento hasta hace unos minutos. Era de vital importancia separaros.

-¿Por qué? –preguntó Harry con ansias.

-Todo a su debido tiempo –replicó el director. –El contenido de la profecía, completa, estaba en mi poder desde que tu madre se quedara embarazada. Como bien sabes, dos niños podían ser elegidos por Voldemort, a dos niños podía tratarlo como su igual. Había dos posibilidades. El hijo de James y Lily o el hijo de Frank y Alice.

-Los padres de Neville, ¿no?

-Sí –asintió el director. –Pues bien, cuando escuché la profecía por primera vez, no entendía qué quería decir la segunda parte, la que te he revelado hoy. No le encontraba sentido. Pero todo se resolvió en mi mente cuando se produjo tu nacimiento y el de Jack. ¿Puedes hacer el favor de volver a leer el pergamino que te he entregado? En voz alta.

Harry cogió el arrugado papel que había metido en su bolsillo y comenzó a leerlo en voz alta.

-Uno de ellos tendrá que morir para que el otro pueda enfrentarse al Señor de las Tinieblas. Éste será el elegido, aquél que tenga que compartir su vida con otro igual. –Harry concluyó sin saber aún a dónde quería llegar Dumbledore.

-Como verás, cuando recordé este fragmento tras saber la noticia de los bebés de Lily, todo cuadraba. Todo tenía sentido.

Harry lo miraba interrogante. Él no conseguía averiguar nada.

-Tu hermano gemelo Jack –prosiguió Dumbledore –tenía que morir para que tu sobrevivieras y poder derrotar a Voldemort.

Aquello fue como un jarro de agua fría para el muchacho. ¿Qué? ¿Cómo? ¿Por qué? No entendía nada. ¿Su hermano estaba muerto? ¿Su única familia había muerto también? Una opresión en el pecho le dificultaba la respiración. Una vez, deberían de estar mintiéndole.

-¿Mi hermano… mi… mi hermano está muerto? –consiguió preguntar Harry intentando que las lágrimas no salieron de sus ojos verdes esmeraldas.

-Fue muy duro comunicarles la noticia a tus padres. Ese era el primer recuerdo que viste, el momento justo en que tus padres conocían el contenido completo de la profecía. Imagínate cómo tenía que ser separarte de tu hijo sabiendo que iba a morir. Fue terrible, un gran golpe para ellos, no se lo esperaban.

-Vol… Voldemort sabe que tenía un hermano gemelo? –preguntó Harry, quien mostraba en su rostro todo el dolía que sentía al saber aquello.

-No.

-¿No?

-No, el solo conocía el principio de la profecía, no el final. Y esta parte se encontraba en el final. Él eligió al niño que sería su igual por los datos que tenía, no sabía que otro podría arrebatarle el poder.

-Y… y por qué tuvo que morir mi hermano?

-Era fundamental para que tú siguieras con vida.

-Y por qué yo? ¿Por qué no sobrevivió él?

-Harry, tu hermano…

-¿Qué?

-Tu hermano sigue con vida.

Aquello había sido más de lo que Harry podía esperar. Seguía con vida. Tenía familia. Un hermano, gemelo.

-¿Dónde está?

-Es muy pronto para que lo sepas, aún tengo que explicarte muchas cosas.

-Y por qué finalmente no murió? ¿Cómo que sigue con vida? No lo entiendo.

-Al principio tu hermano fue separado de tus padres, él fue el elegido al ser quien más problemas de salud tenía, tus padres no querían, pero tú eras quien más ibas a resistir a cualquier cosa. Tuvimos que sedar a tus padres para poder llevarnos a Jack. Permaneció en el seno de una familia mágica española, quien lo adoptó en su seno como a un hijo más. Nadie sabía de la existencia de tu hermano, excepto Sirius, tus padres, la profesora McGonagall y yo. Tuvimos que desmemorizar a muchos médicos de San Mungo para que constara que solo habías nacido tú. Nos deshicimos de todo aquello que pudiese revelar la existencia de Jack. Era fundamental. El tiempo fue pasando, y tus padres no podían olvidar al hijo que tuvieron que dejar atrás. La familia española les mandaba fotos de vez en cuando para que vieran el crecimiento de éste. Ellos pensaban que tus padres no tenían recursos económicos para mantenerle y que por eso lo habían dado en adopción. Mantuvimos a tu hermano con vida, pues no veíamos el por qué matarle, creíamos que era demasiado cruel para un niño de solo unos meses de vida, haciéndole desaparecer valdría. –Harry estaba totalmente sorprendido por el rumbo que estaba tomando la conversación. –El tiempo pasó y pasó, y llegó el 31 de octubre, día en que tus padres murieron. El amor que tu madre depositó en ti al rogarle a Voldemort que no te matara, que la matara a ella, se traspasó directamente también hacia tu hermano, y, aunque ella no lo supiera jamás, al matarla, había liberado a su hijo Jack de una muerte segura. Él ha crecido en un ambiente familiar, creyendo que esa era su verdadera familia, estudia en el Colegio de Magia y Hechicería Español y lleva una vida totalmente normal. Tiene 16 años y es de tu altura, con una cicatriz y unos ojos verdes esmeraldas espectaculares.

-No… no lo entiendo –susurró Harry conmovido por la historia.

-Harry, tu hermano es idéntico a ti, en todos los sentidos. Sois las únicas personas clonadas en el mundo. Él tiene la misma cicatriz que tú en la frente, pero no sabe el motivo de ésta. Todas tus emociones, tus dolores, todo… lo tiene él. Cualquier rasguño que te hayas hecho en todos estos años de travesuras, han aparecido automáticamente en su cuerpo. Cuando has estado en la enfermería, él también ha estado. Pero Jack no se ha enfrentado nunca a Voldemort ni a ninguna de sus trampas, por eso tú nunca has sufrido nada que él haya sufrido. En todo caso algunos dolores de cabeza, mareos… cosas típicas. Tú y tu hermano estáis unidos por una especie de hechizo, hechizo que tu madre conjuró sin saberlo el día que murió, aparte de que la similitud entre vuestros nombres selló definitivamente vuestra clonación. La única diferencia existente es que no podéis amar a la misma persona.

-Eso… eso quiere decir, que, si por ejemplo, me pellizco ahora en el brazo, Jack también siente el dolor?

-Exacto –confirmó Dumbledore sonriendo ante la ocurrencia de su alumno.

-Vaya… ¿Por qué me cuenta todo esto, señor? –preguntó el chico quien se había quedado alucinado por todo aquello.

-Creo que es el momento que conozcas toda tu verdad y… el momento de conocer a tu hermano.

-Sí?

-Sí, pero tendrá que pasar un tiempo, un mes, como mucho, en el cual le explique TODO, todo lo que es su vida, que tiene un hermano gemelo y unos padres que le querían muchísimo. Es el momento de que sepa la verdad.