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Historia 28245 — capítulo 8

Horas después, en un lugar bastante alejado, un anciano hombre de larga barba blanca desenliaba un pergamino entregado por una lechuza. Leyó rápidamente la respuesta y sonrió satisfecho. El momento había llegado.

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“Necesito verte en mi despacho cuanto antes. Ven después de las clases.

P.D: Estrellas de caramelo

Albus Dumbledore”

Harry leía una y otra vez la nota que le había llegado vía lechuza por parte del director del colegio. Iba de camino al despacho de él, pensando en el tema para dicha reunión. Realmente lo intuía: su hermano. Pero no estaba nada seguro sobre lo que querría decirle. ¿Y si Jack no quería saber nada él? Sería lo más probable, pero no estaba preparado para que se lo dijeran.

Había pasado ya dos semanas desde aquél famoso día en que supiera toda la verdad. El mes de octubre había hecho su aparición con fríos y lluviosos días. Harry no había tenido noticia sobre el tema en todo ese tiempo, por eso sabía que algo importante había ocurrido. ¿Qué sería?

Dio unos pasos más y se colocó frente a la gárgola.

-Estrellas de caramelo –susurró el chico.

Fue subiendo la escalera, a pesar de que ésta misma se movía, pero ansiaba saber el qué sería. Llamó dos veces a la puerta y esperó pacientemente a que le dieran paso.

-Adelánte. –Se escuchó al otro lado de la misma.

Harry la abrió y allí se encontraba Dumbledore, sentado en su gran sillón tras el escritorio.

-Toma asiento Harry.

El chico se sentó en la silla que acostumbraba a ocupar y miró a los ojos del director.

-Bien, supongo que te preguntarás por el motivo de esta cita.

-Sí –respondió suavemente el chico, sin querer parecer ansioso.

-De acuerdo. Tu hermano ha contestado a mi carta.

-¿Su carta? –preguntó extrañado -¿qué carta señor?

-Cierto. No sabes nada. El mismo día que te revelé toda la verdad, le envié una carta a Jack para ver si podíamos hablar. Ésta fue su respuesta.

Harry tomó el pergamino que Dumbledore le entregaba y lo leyó rapidamente.

“No se lo que quiere, ni tampoco qué es eso tan importante que tiene que decirme. Pero está bien. Usted dirá hora y lugar.

Jack Blake”

-¿Blake? ¿Ese es su apellido? –se extrañó el chico, pues pensaba que su hermano había conservado su apellido biológico.

-Sí. La familia Blake no le contó nunca a su hijo que es adoptado, y por tanto lleva el apellido de ellos.

Aquello hizo desilusionar Harry, pues creía que si hubiese llevado el apellido Potter, tendría ganas de conocer a alguien de su familia. Pero si no lo sabía…

-No te desilusiones, Harry, la familia Blake también ha contestado a mi carta y están de acuerdo conmigo en que es la hora de que su hijo conozca la verdad. –Repuso el director.

-Pero todo será más complicado…

-Todo está por verse. De momento, mañana parto hacia España para reunirme con los Blakes.

-¿Qué? ¿Mañana? ¿Tan pronto?

-¿Pronto Harry? Han pasado 16 años, no creo que sea pronto.

-Bueno, usted me entiende, hace solo dos semanas que sé la verdad. Me ha resultado… chocante. Quiero ir.

-No, Harry. Esta visita la tengo que hacer yo solo, contarles todo, recuerda que los padres de tu hermano no saben nada acerca de la profecía. ¿Y qué pasaría si ven entrar a un chico exactamente igual que su hijo? Todo a su debido tiempo.

“Todo a su debido tiempo”. El profesor Dumbledore tenía razón en aquellas palabras, pero también tenía razón en que había pasado ya 16 años, tiempo que se había dejado pasar. Al día siguiente su hermano sabría de su existencia y le atemorizaba pensar en su reacción. Iba muy metido en sus pensamientos camino a la Sala Común. Por ello no se percató de la presencia de Ginny hasta que chocó con ella.

Fue un golpe, pues la pelirroja tampoco iba pendiente de sus pasos, simplemente caminaba. Ginny cayó de espalda y en un intento por no hacerse daño tiró de la manga de Harry. Éste, en un intento por no caer en lo alto de la chica frenó el tirón cayendo de rodillas a su lado.

-¿Te encuentras bien? –preguntó Harry al escuchar el ruido que provocó la caída de la chica.

-Sí… creo, aunque me duele un poco la espalda –susurró Ginny sintiendo un grave dolor en la zona afectada.

-Te llevo a la enfermería –dijo Harry levantándose y cogiendo a la chica de la mejor forma que pudo para no hacerle más daño. A él también le dolían las rodillas, pero ella estaba peor. Lo que había provocado un estúpida caída…

La enfermera se asustó al ver a Harry cargar con Ginny, pero se fue tranquilizando poco a poco al comprobar que simplemente se trataba de un cardenal (moretón, contusión). Le juntó una pomada para calmar el dolor y le dijo que se la pusiese cuando más lo sintiera. El chico esperó a la pequeña de los Weasleys y ambos se encaminaron hacia la Sala Común.

-¿Te encuentras mejor? –preguntó Harry apenado al ver el gran moretón que tenía la chica en la espalda.

-Sí, no te preocupes. Iba para la biblioteca a entregar un libro, pensando en que me iban a cerrar. Y al final han cerrado.

-Lo siento –susurró Harry sintiendose cada vez peor. Estaban ya frente al retrato de la Sala Común.

-Escucha –le dijo Ginny cogiéndole de la barbilla y subiendole la cabeza. Ambos se quedaron mirando fijamente a los ojos. –No te preocupes, mañana lo entregaré.

Harry no podía apartar los ojos de la chica y Ginny no quería dejar de mirar aquellos dos pozos verdes esmeraldas que la miraban con arrepentimiento.

Ella fue acercándose al rostro de él, lenta, muy lentamente, casi de forma imperceptible. Harry no se había dado cuenta de sus intenciones, pero no soportaba más estar siempre a su lado y no poder besarla, así que, inconscientemente, corroboró a la idea de Ginny.

En unos segundos, sus labios se unían para sellar un amor, apasionado, profundo… lleno, cargado de sentimientos. Ambos deseaban ese momento, no podían aguantarlo más. Sus corazones palpitaban a un ritmo frenético, celebrando ese esperado beso, rugiendo por el placer de estar cerca de la persona amada. Ginny siempre había sentido ese amor por “el niño que vivió”, siempre le había querido. Sus intentos por olvidarle fueron en vanos, era como una especie de presentimiento, que le recordaba que no podía separarse de él, pues ese día llegaría. Le había amado en secreto, creyendo que era invisible para él, llorando en sus noches más tristes, maldiciendose por haber enamorado de quien no podía ser y ahora… allí estaba, besando a la persona que más amaba en aquel momento. Por otro lado, Harry hacía muy poco tiempo que había descubierto aquel sentimiento. Creía seguir enamorado de Cho, ¿pero por qué entonces se moría de los celos cuando los chicos piropeaban a Ginny? Aquello no podía ser simplemente amistad, había más… algo más bonito, más poderoso, algo que mueve montañas: amor. Lo había aceptado, sabía que no podía vivir engañándose a sí mismo y negando que la quería, pero tampoco había querido declararse. No quería perderla. No. Pero cuando vio que ella correspondía a aquel beso, que lo hacía por agrado, se sintió el hombre más feliz del mundo. Algo estalló en su interior. Ese momento sellaba el principio de una nueva vida.

Sus labios seguían unidos bajo el hechizo de la luna, bajo el conjuro de la noche, bajo la luz de las estrellas… aquello era muy especial para ambos…

Poco a poco, aunque con miedo de que aquel beso no se fuese a repetir, los chicos se fueron separando, sonrojados por lo que acababa de ocurrir. Se miraron largamente a los ojos y allí, en las profundidas de las pupilas del otro, encontraron la respuesta a sus preguntas.

-Te quiero –le susurró Harry a Ginny comprendiendo los sentimientos de ella.

Una lágrima rebelde y silenciosa rodó por la mejilla de la pelirroja, feliz, emocionada por escuchar aquellas dos simples palabras del chico al que amaba. No le dio tiempo a decirle nada más; se volvieron a fundir en otro beso, en el que ella le demostraba así que también le quería.

-Ejem, ejem.

Una tocecilla, muy parecida a la de Umbrige, se escuchó al final del pasillo. Harry y Ginny se separaron rapidamente, para que esa persona no los viera. Demasiado tarde.

-Así que Hermione y yo buscandoos como locos y vosotros dandoos el palitroque no???

A Harry por poco se le cae el mundo encima.

Ron los había visto.

-Ron, yo… -intentó justificarse Harry mientras se acercaba a su amigo, -… verás, ella…

-Harry, no tienes que darme explicaciones –le dijo Ron muy serio, -eres libre de hacer lo que quieras, ¡Y más si es con mi hermana! ¡¡QUE SOMOS CUÑADOS TIO!!

Harry no se esperaba aquella reacción de su mejor amigo, de hecho, pensaba que se iba a enfadar con él. Pero verlo abrazandole mientras una gran sonrisa se dibujaba en su rostro le hizo disipar todas sus dudas.

-¡Cuánto me alegro! ¡Verás cuando se lo cuente a mamá! –volvió a exclamar Ron dirigiéndose esta vez a su hermana.

-¿Qué pasa aquí? –preguntó Hermione llegando en aquel mismo instante alertada por los gritos y los saltos de su pelirrojo amigo.

-¡Harry y mi hermana están saliendo!

-¿Qué? ¿En serio?

Los aludidos se miraron y confirmaron la noticia con la cabeza.

-¡Oh, chicos! ¡Cuánto me alegro! ¡Se veía a distancia! –felicitó Hermione mientras abrazaba a los dos.

  • Gracias, ¿Por qué no entramos mejor a la sala común? –propuso Harry ante el escándalo que se había formado.

  • Sí, mejor.

Harry, Ron, Ginny y Hermione entraron en la sala común riendo, felices por como les iba todo.

-Bueno, poniendonos un poco serios. ¿Qué quería Dumbledore? –preguntó Hermione sin soportar más la curiosidad.

-Ah, eso. Mañana mi hermano va a conocer toda la verdad.

-Vaya… -dijo Ron.

-No te preocupes, Harry, seguro que todo sale bien.

Ron y Hermione se fueron temprano a dormir. Pero Ginny y Harry se quedaron más tiempo en la sala común, solos, disfrutando de su amor. No supieron cuanto tiempo estuvieron besándose, hablando, diciéndose cosas bonitas al odio. Lo último que sintieron fue el cuerpo del otro durmiendo sobre el suyo propio.

Horas después, un chico de ojos verdes intensos y pelo color azabache se desperezaba para el que sería un duro día de descubrimientos. El tal profesor Dumbledore iría a visitarle hoy, para contarle algo. ¿Qué sería? Decidió que lo mejor sería no pensar ahora mismo en ese tema y despertar a Edward, que estaba durmiendo en la cama de al lado.

-Ed, despierta… -el chico se removió en sueños, pero no se despertaba -¡Edward! ¡Que llegamos tarde!

El chico poco a poco se fue levantando y miró a Jack con cara de odio por haberle gritado.

-Ya voy, ya voy…

Ambos empezaron a vestirse para no llegar tarde al desayuno y así poder charlar un poco con Daniela.

-¿Cuándo vas a quedar con Ingrid? –Preguntó Ed sabiendo la vegüenza que le daba a su amigo aquel tema.

-No… no lo se, mañana, supongo, hoy no. Viene el profesor ese.

-Claro… mañana… eso llevas diciendo desde que Daniela habló con ella.

-Bueno, ¿yo que quiere que le haga? Soy lanzado con muchas con esas, pero con ella me paralizo…

-¿Por qué no hablas hoy con ella y quedáis para mañana?

-No lo se… puede que lo haga, de todas formas… soy el irresistible Jack Blake –dijo el chico mientras se pasaba el dedo por los labios seductoramente (como en el anuncio de Martini).

-Ya, ya… -replicó su amigo sabiendo como se cortaba delante de Ingrid.

Quince minutos después ambos salían vestidos de sus habitaciones y fueron al Salón, a esperar a Daniela. Tras unos minutos sentados en los sillones habituales, la chica hizo su aparición, levantando suspiros, como no.

-¿Cuándo vas a hablar con Ingrid? –fue lo primero que dijo la chica nada más llegar al lugar de su hermano y su amigo.

-Hala, que directa, hola por lo menos, ¿no? –dijo Jack cansado de la preguntita.

-Bueno, hola, ¿cuándo? –volvió a preguntar la morena cansada de la inseguridad de su amigo. Nunca había visto al ojiverde tan tímido. Con las chicas era muy atrevido y salía con todas las que podía. ¿Por qué esperar tanto si quería estar con Ingrid? –Por ahí viene, nosotros vamos a desayunar, habla con ella.

Y sin más, los hermanos Cooper se fueron, dejando a Jack sin saber que hacer. Total, pensó, ya es hora de hablar con ella, ninguna chica me costó tanto trabajo.

-Eh, Ingrid –la llamó antes de que abandonara el Salón.

La pelirroja se giró y miró fijamente a Jack.

-Hola. Dime.

-Eeehh… estooo… ¿podríamos hablar?

-Sí, claro.

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Por favor, aclararme la duda que os he dicho arriba vale?? Muchas gracias, de verdad. Muacksss. Ah!! Y dejad RR!!