← Historia 28483 · de
Historia 28483 — capítulo 22
-
Potter, tengo que hablar contigo en privado.- Dijo un rubio, con la voz fría y una mirada de desprecio hacia un ojiverde que estaba sentado detrás de un escritorio.
-
Pero que sea rápido, Malfoy, estoy ocupado.- Contestó Harry, con indiferencia.
Pasaron a la oficina de Malfoy, que estaba decorada con verde y plata, dando a entender que era territorio de un ex Slytherin. Harry hizo un hechizo de insonorización y se sentó en una silla.
-
Que pasa, Draco?- Preguntó, con preocupación, mirando el semblante del rubio.
-
Harry… creo que ya averigüé cual es el último horrocrux.- Contestó el ojigris, mirándolo serio.
Harry dio un respingo y se enderezó.
-
En serio? Cual es?- Preguntó.
-
Su varita.- Contestó Draco, con una mueca de disgusto.- Escuché que hablaba con…
“Toc, toc” Se oyó que tocaban en la puerta. Harry se paró de inmediato, dando la impresión de que estaban sumamente distanciados. Draco se apresuró a buscar unos papeles cualesquiera, y los estaba empezando a leer, cuando la puerta se abrió y una chica de unos veintitrés años, de cabello castaño brillante, largo y lacio, cara un poco redondeada, de ojos negros deslumbrantes, entró despreocupadamente.
-
Señor Malfoy, aquí están las listas que me pidió hace rato.- Comenzó a hablar.
-
Gracias, Stefany.- Dijo Draco, con una mirada a las listas.- Déjalas ahí y retírate, tengo que terminar de regañar a Potter por su incompetencia.
-
Si, señor.- Contestó ésta, con una sonrisa y mirando con una sonrisa insinuante a Harry, cuya cara hacía una mueca de disgusto. Pero la verdad a la joven e intrigaba la razón de que Draco estuviera regañando a Harry, si el guapo ojiverde era su superior.- Con permiso, señor Potter.
Y salió, meneando su falda al compás de sus pasos. Iba vestida más preparada para una fiesta que al trabajo de secretaria, con una minifalda negra, una playera verde satinada sin mangas y unas sandalias negras de correa.
Draco volvió a insonorizar el cuarto y continuó hablando con Harry, hasta que otros toques en la puerta lo volvieron a interrumpir.
-
Maldita sea, ahora que?- Susurró Draco, abriendo la puerta.- Stefany, no puedes esper…- Pero se calló al ver quien estaba frente a él.
-
Hola, Malfoy, esperabas a tu… como llamarle, magnética, secretaria?- Preguntó Hermione, sin saber por que, carcomida por los celos.
Pasó a la oficina del rubio, y viendo a Harry, lo saludó con un beso en la mejilla. Ante este roce, Malfoy frunció el seño y cruzó los brazos.
-
Que deseas, Granger?- Preguntó.
-
Vaya, creo que no me quieres aquí, verdad?
-
No es eso, pero estábamos…
-
Bueno, de hecho, yo venía a buscar a Harry.- Lo interrumpió la castaña, mirando hacia el pelinegro.- Hay unos problemas en el departamento, y necesitan que firmes…
-
Ahora voy, Herm, gracias.- Le contestó éste, con educación, pero ansioso de volver a hablar del último horrocrux.
-
Bueno, esta bien. Por cierto, Ginny ha estado hablando toda la mañana, para ver si vas a ir a cenar.
-
Mmmm…
-
No, Harry, vas a ir a mi casa, recuerdas?- Interrumpió el rubio.- Hoy es noche de cartas.
-
Cierto… yo le digo a Ginny, Hermione, no te preocupes, sigue con el caso Lestrange.
-
Perfecto. Te veo luego, Harry.- Se despidió la chica, volviendo a darle un beso en la mejilla y dando la vuelta hacia la puerta.- Adiós, Malfoy.
Salió de la oficina y caminó a través de la antesala, donde la secretaria de Malfoy, Stefany Vane, estaba escribiendo una carta.
-
Buenas tardes, Vane.- Despidió la castaña, mirándola.
-
Granger.- Contestó simplemente la secretaria, sin voltear a verla. Cuando la ex leona salió, Stefany susurró.- No las tendrás tan buenas, Sangre Sucia.
Hermione caminó hasta su oficina, como sub-directora del departamento de Aurores, con Harry a la cabeza (Ya que gracias a la recomendación de Kingsley Shalkebot habían ascendido rápidamente de puesto). Se sentó en su cómoda silla de cuero negro y miró las fotos que había en las paredes. En unas cuantas de ellas estaba Jessica, con sus papás, con la castaña o sola. En otras estaban sus padres, sus amigos o los señores Weasley. Pero las más especiales eran dos que tenía frente a ella, en el escritorio.
En una, se veían dos niños y una niña, de unos once o doce años. Uno de los chicos tenía el cabello alborotado y gafas redondas. Otro era muy alto y tenía varias pecas. La niña tenía el cabello rizado y esponjado, y reía, abrazada de los otros dos chicos. Corrían hacia la cámara, con Hermione en medio, mientras Harry y Ron la abrazaban por los hombros, riendo felices. Ahí se paraban y saludaban, con tranquilidad al espectador.
Hermione recordó que ese día el tren salía hacia King Cross después de su primer año en Hogwarts. Los tres amigos tenían la misma foto, en el mismo lugar de cada una de sus respectivas oficinas. El trío de Oro, en su primer año, sin casi ninguna preocupación, tras su primer triunfo sobre las fuerzas oscuras…
Hermione recordó esa ocasión, en la que Ron se había sacrificado valientemente en el ajedrez, ella había podrido vencer al fuego y al Lazo de Diablo, Harry había volado magníficamente y su temple lo había llevado a escapar de nuevo de Lord Voldemort… sacudió la cabeza, para volver la presente.
La otra foto era más amplia, pero igual de especial para la chica. La habían tomado hacía un año, y en ella se veía a la nueva Orden del Fénix. Estaban los anteriores miembros, como McGonagall, Snape, Tonks, Lupin… pero también había mucho nuevos, como ella. A su derecha estaba el Elegido, al centro de la foto, con una sonrisa tímida. Después estaban Ron, Luna y Ginny. Fred y George, haciendo muecas, Neville, Dean, Seamus, Lavender, Padma Patil (Parvati había muerto unos meses antes, en un asalto de los mortífagos a su casa), Colin y su hermano, Victor Krum (que se había mudado a el centro de Londres), Fleur Delacour, Susan Bones Katie Bell, Angelina Johnson, Oliver Word, Michael Corner y Ernie Macmillan. Y detrás de ella, con una mirada seria y aristocrática, Draco Malfoy, junto a su madre.
Ella sabía del peligro que había con esa foto, por lo que la hechizó para que nadie que no saliera en esa foto, pudiera verla. Así, si los mortífagos asaltaban el ministerio, no pudieran saber quienes conformaban la Orden, aunque ya habían acabado con un par de personas de la foto.
La chica estaba pensando en eso, cuando alguien tocó la puerta de su oficina, y cuando ella abrió, la inmovilizó, la agarró y se desapareció llevándosela.
Hermione despertó en un cuarto oscuro, con un hechizo de petrificación, en frente de ella, estaba una figura alta, con una mascara negra. Cuando la vio despertar, fue hacia ella, y se acuclilló para verla a los ojos. El captor tenía unos ojos negros, que centelleaban…
“Vane!” pensó Hermione.
- Hola, Sangre Sucia.- Susurró la captora, quitándose la mascara. No era Stefany. Era una chica muy parecida a la secretaria de Malfoy, pero sus facciones eran más afiladas, en especial su barbilla, y su cabello era de un color negro, no castaño, y era ondulado, no lacio. Se veía un poco más joven que la secretaria.
Hermione la miro con incomprensión, hasta que la captora hizo aparecer unas cuerdas, que amarró alrededor de sus tobillos y muñecas, y al final, deshizo el hechizo.
-
Que, Sangre Sucia?- Preguntó con una sonrisa.- No te acuerdas de mi?
-
Eres familiar de Stefany.- Susurró la castaña.
-
Stefany?- Preguntó la chica, con una mirada divertida.- Si, es mi…
-
Hermana.- Completó Hermione.- Hace mucho que no te veía, Romilda.
La ojinegra sonrió.
- Veo que sigues teniendo memoria fotográfica, Granger.
Hermione solo la miró.
-
No te da gusto verme, “Hermi”?- Se burló Romilda Vane, llamándola como la llamaba Harry.
-
Veo que no has superado el rechazo de Harry.- Comentó Hermione, despreocupada.
-
Crucio!- Gritó la joven, con rabia. Hermione se retorció en la silla por el dolor, pero no gritó. Cuando dejó de torturarla, la joven estaba agitada y sonrojada, por la rabia.- No vuelvas… no me eches en cara…
Hermione sonrió, con un poco de dolor, enfureciendo más a Romilda.
- No te reirás mañana por la noche, Sangre Sucia.- Le espetó con odio, y salió por la puerta del cuarto.
Harry agarró un pequeño pergamino, Draco lo miraba.
- Bueno, Harry…- Empezó Draco, pero se interrumpió.
Pero la puerta se abrió, y llegó Ginny, empapada por la tormenta que caía afuera.
-
Ginevra! Por que viniste si esta lloviendo?- Le reclamó Harry, mientras que se levantaba corriendo y la secaba con su varita.
-
Sabes donde esta Hermione?- Lo interrumpió la pelirroja.
-
Hermione? Si, esta en su casa, no?- Contestó Harry, cambiando su semblante.
Draco, al escuchar esto, se levantó de la mesa, con una mirada de preocupación, acercandose a ellos.
-
Que pasó, Ginny?- Preguntó Draco.
-
Es que llegué a su casa, y no estaba, pensé que había ido con alguna amiga, pero ya chequé, y no esta por ningún lado, ni nadie la ha visto desde anteayer en la tarde.
-
Si, yo no la vi desde que me visitó cuando estaba hablando con Harry en el Ministerio, anteayer.- Aseguró el rubio.- Pensé que estaría con ustedes.
-
No.- Complementó Harry.- Cuando llegué a su oficina, estaba vacía, pero había una nota en mi escritorio, con su letra, que decía que se había sentido un poco indispuesta y se había ido a su casa.
-
Entonces…
-
Nadie ha dormido en la cama de su casa, y sus cosas están intactas. No hay señales de pelea, ni de secuestro…- Aseguró Ginny.
-
Pero, si no esta en…- Empezó Draco, poniéndose casi histérico.
-
Tranquilos, tenemos que empezar a buscarla, y luego veremos que pasa.
Draco perdió el poco color de su cara de golpe, y se sentó en el sillón, haciendo aparecer un poco de té. En eso estaban, cuando una gran lechuza café, que a Harry se le hacía vagamente familiar, picoteó el cristal de la ventana. La pobre estaba totalmente mojada, y la pusieron cerca de la chimenea, para que se recuperara. Después le sacaron la carta, que estaba atada con una cinta negra. Estaba corrida, por la lluvia, pero con un hechizo de Ginny, todo volvió a ser legible.
Decía:
Para DM y HP:
Queridísimos Harry y Draco:
En este momento tenemos a su “amiga” en nuestra custodia. Tendrán que venir a las ocho de la noche de hoy para vernos, al callejón Knockturn frente a Borgin y Burkes, si quieren volver a verla con vida. Vengan solos. Si descubrimos que vienen acompañados, o que llaman a alguien, encontrarán a la Sangre Sucia muerta en frente de su casa. No lleguen tarde. No se deja esperando a una dama, verdad?
Los esperamos con ansias
H.V.
Harry se puso lívido. Sonaba a una carta de una chica obsesionada, y capaz de hacer lo que fuera. Miró a Draco. Éste estaba con los labios apretados, los nudillos blancos y la cara del mismo tono.
-
Nos vamos?.- Le dijo al fin el rubio.
-
Si, vamos.- Contestó Harry.
-
Vamos.- Dijo Ginny también.
-
No! Nosotros vamos.- Rebatió Harry, parándose en seco y señalando a Draco y a él.- Tú te quedas aquí.
-
Oye, Herm es mi amiga…- Discutió la pelirroja.
-
No es solo por que yo no quiero que vayas. Seguramente tienen un hechizo de presencia humana, y cualquier aparición que sea de más de dos personas, matarán a Hermione. Además que aquí podrías servir si llegamos heridos o algo así.
Ginny entendió y asintió.
Los dos jóvenes salieron de la casa y corrieron hasta los límites de la casa de Draco, donde se desaparecieron hacia el callejón Knockturn.