← Historia 28483 · de
Historia 28483 — capítulo 25
Harry despertó junto a su esposa, en la cama de la habitación de Ginny. Ésta dormía tranquilamente, y el sospechaba que esos días no había podido dormir por la preocupación, pues tenía grandes ojeras.
Se levantó lentamente y sin hacer ruido, y bajó al baño que estaba en la planta baja. Al pasar por la sala vio al rubio dormido en una silla junto a su mejor amiga, sosteniendo su mano aún. Notó que el joven estaba muy limpio, pero los moretones y magulladuras de su piel eran muy visibles. Seguramente se había dado un baño por la noche, antes de dormir. A pesar de que Pansy había conseguido sus varitas, para los moretones y cicatrices necesitaban la ayuda de Luna y Ginny.
Entró a la tina de agua tibia y se enjabonó. Como auror tenía entrenamiento muy seguido, por lo que su cuerpo no tenía ni un ápice de grasa, y su joven abdomen estaba muy marcado. Se tardó media hora en bañarse, tratando de relajarse, pero sin conseguirlo. Salió del baño después y se vistió con una playera que siempre había en la casa, junto con un pantalón, para cuando se quedaban a dormir.
Salió del cuarto de baño y miró por la ventana de la cocina. Eran las siete de la mañana. Ahora sin las heridas y después de una sustanciosa cena que Ginny les había ofrecido a él y a Draco después de curar sus heridas, se sentía más recuperado.
Caminó hacia la sala, peleando con su cabello, que seguía sin dejarse peinar, como siempre, pero sin quererlo, eso le daba un aspecto rebelde y atractivo, junto con su forma tan ligera de vestir, al igual que a Draco su impecable peinado y su elegancia en todo, le daban su toque mágico de aristocracia y realeza, haciéndolo irresistible.
Encontró al rubio desperezándose y mirándolo. Llegó hasta él y le comentó:
-
Tenemos que contarles.
-
Si, lo se, pero quería esperar hasta que Hermione despertara.
Los dos magos la miraron. Ginny le había curado las heridas a la castaña mientras dormía. Draco se tranquilizó cuando la pelirroja le aseguró que la poción haría efecto y despertaría al día siguiente, pero necesitaría reposo por una semana o dos.
-
Bueno, pero será mejor que decidamos quien lo hará, por que me parece que…- Comenzó Harry.
-
Lo haremos entre todos.- Aseguró el aristocrático joven, con voz firme.
-
Bien, ahora voy arriba.- Respondió el ojiverde.- Si quieres comer, ahí hay sándwiches en la barra de la cocina.
-
Gracias.- Contestó el rubio, con las tripas rugiéndole, a pesar de que la madrugada anterior había comido bastante bien.
El pelinegro subió por las escaleras, mientras que Draco caminaba hacia la cocina y cogía un sándwich. En ese momento la puerta se abrió sigilosamente y los Señores Weasley entraron en silencio. Casi les da un infarto al ver a Draco comiendo un sándwich tranquilamente en la cocina, con su cara y brazos llenos de moretones, que Ginny no había curado la noche anterior.
La señora Weasley fue la primera en reaccionar.
- Draco!- Gritó.
El rubio volteó rápidamente y soltó el sándwich. La señora Weasley había corrido rápidamente hasta él, y al llegar lo había abrazado con fuerza, sorprendiéndolo.
-
Y los demás? Harry? Hermione?- Preguntó ahora el señor Weasley, que también se había acercado, y esperaba a que su esposa soltara al joven mago para que contestara.
-
Están bien, Hermione esta en el sillón, y Harry está arriba. Ayer escapamos y llegamos aquí.
-
Y donde estaban? Que pasó? Como escaparon? Quien los tenía?- Empezó a preguntar la señora Weasley.
-
Vamos, Molly, déjalo respirar, seguro que fue algo que no quieren recordar.
La señora Weasley iba a responder, mientras Draco los miraba entre divertido por la pelea, y agradecido por su preocupación. Desde que entró en la Orden, ellos se habían portado muy amables con él. Entonces Hermione lo llamó con voz débil.
Los señores Weasley fueron hasta ella, junto con el chico.
-
Hola, señores Weasley- Sonrió la castaña. No se sentía adolorida, pero sentía mucho cansancio.
-
Hola, Hermione.- Sonrió la señora Weasley, con lágrimas en los ojos.
Draco se acercó y le dio un beso en la frente.
-
E aquí mi príncipe que me rescató.- Susurró la joven, sonriéndole cariñosamente.
-
Perdóname, Hermione.- Dijo Draco, arrodillándose junto al sillón, mientras los señores Weasley, viendo que no era adecuada su compañía, subieron las escaleras para ver a Harry.- No te pude defender. Perdóname, fue mi culpa que te diera ese hechizo, perdóname.
Hermione se sentó en el sillón e hizo que Draco levantara la cara.
-
Escúchame bien: Tú no tienes ninguna culpa de lo que pasó. Nadie la tiene.
-
Pero si yo no…
-
Olvídalo, lo importante es que estamos aquí.- Lo cortó Hermione.
Draco la miró con tanto amor, que sus ojos escurrían miel. La besó tranquilamente al principio, pero fueron aumentando la intensidad del beso, hasta que un carraspeo los hizo separarse, y que Hermione pareciera un tomate.
Ron y Ginny bajaban por las escaleras, con una sonrisa divertida.
-
Bueno, que quieren desayunar?- Preguntó Ginny, como si no hubiera visto nada.
-
Pues… lo que sea, pero mucho, por favor.
-
Tienen hambre, verdad?- Preguntó la señora Weasley, que había bajado detrás de sus hijos, junto con su esposo y Harry.
-
Mucha.- Contestó el ojiverde.
-
Bueno, a trabajar.- Contestó Ginny sonriente. Le encantaba cocinar. En ese momento bajó Luna con Jessica, y le ayudó a la pelirroja.
Desayunaron tranquilamente, pero los tres esquivaban toda información que hubieran podido dar acerca de su secuestro. Ya les contarían. Después de que terminaron, bajaron Pansy y Jack. Desayunaron en silencio, hasta que todos se juntaron en la sala. Todos excepto ellos y Jessica, que había salido a alimentar a las gallinas y a jugar con los gnomos.
Como Hermione no se podía mover mucho, debían contar la historia en la sala. Todos agarraron sillas o se apretujaron en los sillones restantes. Hermione empezó a contar…
** Pansy entró a la habitación mientras los tres estaban sentados en la cama, planeando sus siguientes pasos, con ayuda de Draco como guía. Cuando llegó, los chicos se pusieron serios y agarraron las varitas que Pansy les tendía.
-
Me debes una grande, Draco.- Le comentó la pelinegra al ojigris que agarraba su varita.- Mi padrino casi me descubre al entrar en su despacho.
-
Gracias.- Masculló éste.
-
Bueno, tengo que volver arriba. Cuando vaya a empezar la ceremonia van a soltar fuegos artificiales, así que esa será la señal para que salgas.- Le informó Pansy, dirigiéndose al rubio como si fuera el único.
-
Para que salgamos.- La corrigió Draco.
-
Como sea. Me voy.
Salió corriendo de la habitación.
-
No me fío de ella.- Susurró Harry.
-
Ni yo, pero es nuestra única esperanza.- Contestó Hermione.
-
Bueno, preparémonos. El jardín es enorme, incluye hectáreas de bosque y hay un laberinto, así que no va a ser nada fácil.- Les volvió a decir Draco.
Hermione se sentó y conjuró un poco de agua. Les ofreció a los chicos, pero se negaron.**
-
Hasta ahí, todo iba bien, pero faltaba media hora para empezar a huir.- Terminó Hermione.
-
Y rogábamos por que Lucius no se diera cuenta de la ausencia de nuestras varitas.- Complementó Harry.
-
Pero Lucius no es tan estúpido.- Dijo Draco, con una mueca.- Vio salir a Pansy de su despacho y ató cabos. No nos fue a enfrentar directamente, pero preparó a todos sus secuaces y sirvientes, incluyendo a las Vane, de que intentaríamos escapar.
La señora Weasley preguntó:
-
Pero no hubiera sido más fácil enfrentarlos? Por lo que he oído eran bastantes, y ustedes solo tres.
-
No puedo introducirme en la mente de él. La verdad hubiera sido lo más lógico, pero así lo hizo.
Harry siguió contando, sin notar que Pansy se había puesto un poco pálida.
** Sonaron los fuegos artificiales. Hermione miró a los otros dos, que asintieron con la cabeza. Susurró “Bombarda Silentius” y la puerta se hizo polvo. Ese hechizo era bastante útil para escapar de situaciones angustiosas.
Salieron con sigilo y llegaron hasta una puerta que daba al jardín. Pero ahí estaban cinco hombres, que por suerte no los vieron, pues estaban volteados hacia la ceremonia. Draco vio a Pansy mirar insistentemente hacia allí, y cuando sus ojos se cruzaron, Harry les susurró.
- Corran.
El ojiverde había visto como Lucius Malfoy observaba las miradas de la novia, y como, al descubrirla mirando a la puerta, empuñaba la varita, hacia una señal con la cabeza y las hermanas Vane se levantaban, junto con otros cinco tipos, mientras él se escurría hacia donde se encontraban.
Corrieron a más no poder. Entraron al laberinto, donde Draco insistió que se tomaran de las manos.
Hermione se paró en seco. No había podido hacer un encantamiento desilusionador.
-
Por que no puedo hacer encantamientos para escondernos?- Preguntó la chica, mientras los otros dos la urgían.- Los demás si los puedo hacer.
-
El laberinto esta hechizado. Lo invisible se ve, no te puedes transformar ni encantar para esconderte ni para encontrar el camino. Esta diseñado para que el que llegue aquí, muera.- Contestó Draco, mientras agarraba de nuevo la mano de la castaña y la de Harry y seguían corriendo.- Solo alguien que sepa sus secretos y conozca el camino los puede guiar, y eso a la vez nos da una ventaja.
-
Cual?- Preguntó Harry, agitado por correr.
-
Los que nos persiguen no se pueden separar de mi padre, por que se perderían, y ellos son muchos más que nosotros. Hay más probabilidad de error.
-
Inteligente, por eso nos trajiste aquí, verdad? Cabía la posibilidad de que nos perseguirían.- Comentó el pelinegro.
-
Exacto.
-
Ahorren su aliento para correr, por que aún con la ventaja, los oigo cerca.- Susurró Hermione.
Draco lo guió por otros camino, sinuosos y oscuros, por más de media hora, hasta el centro del laberinto. Había una fuente muy bonita, pero a la vez tenebrosa. El sol se ponía en el horizonte, pero la fuente parecía más oscura que cualquier cosa. Era de mármol negro, en forma de M, con la figura de un mago con la varita levantada, por donde salía agua.
Draco llegó a ella y se sentó a descansar. Hacía rato que no oían a sus perseguidores, así que tomaron un respiro. Pero entonces…**
-
Nos rodearon. Salieron por un lado del laberinto a nuestras espaldas. Nos apuntaban con la varita, pero entonces llegaron Jack y Pansy, y desmayaron a Crabbe, a Goyle y a Nott. Mi padre se sorprendió, lo que me dio tiempo de atacarlo, mientras que Hermione se encargaba de Stefany y Romilda. Harry atacó con un solo hechizo a los dos faltantes.- Contó Draco.
-
Pero Draco estaba teniendo dificultades con su padre y con otro tipo salido de sepa Dios donde. Le lanzó un hechizo de magia oscura, que desvió con un protego, pero…- Hermione se calló.
**
-
Vas a rogar, hijo!- Le gritó Lucius.
-
Cuando muera!- Gritó Draco, con furia, atacándolo, al mismo tiempo que se defendía de un hombre desconocido de cabello castaño que lo atacaba y reía.
-
Oh, ten por seguro que así será- Sonrió Malfoy padre, mientras susurraba unas palabras inaudibles.
De su varita salió un rayo de luz morada, que el joven mago rechazó con un protego, haciendo gala de su experiencia como jefe de la oficina de Magos de Choque. Pero el rayo dio donde nunca había pensado.
Hermione había lanzado un hechizo al otro mago que atacaba al rubio (después de haber vencido a las dos brujas y tenerlas atadas en el suelo), mientras que Harry corría hacia ellos, pero el rayo chocó en la fuente, destruyendo la varita del mago, que pasó tan cerca del ojiverde, que le causo la herida en la ceja.
Lo peor fue que el rayo era tan poderoso que se volvió a reflejar al dar en la fuente, chocando contra la espalda de una castaña que sonreía triunfante al ver su hechizo dar en el pecho del mago.
-
Hermione!- Gritó el rubio.
-
Draco…- Susurró la chica, mientras caía al suelo y empezaba a convulsionarse.
-
CUIDADO, DRACO!- Gritó una voz nueva. Spencer corría junto con su novia hacia ellos. Nadie nunca se pregunto como habían llegado ahí sin ayuda.- ATRÁS DE TI!
Draco volteó y miró a Lucius lanzar un hechizo, pero un Protego salido de una varita de acebo y pluma de fénix, que sostenía un joven pelinegro, lo salvó de recibir el impacto en el pecho.
- Ve con ella.- Susurró Harry, mientras que miraba a Lucius.
Draco corrió hasta ella, mientras que con una mano la sostenía, en otra tenía la varita tratando de calmar las convulsiones, hasta que lo logró. Pero entonces una dura varita se le enterró en el cuello, mientras una voz ponzoñosa le susurraba al oído: “Vas a morir, Draco. Tu y los otros dos.”
Draco se enfureció. Como era que Nott le hablaba así? Que no se daba cuenta de la mentira que le hacían creer?
Golpeó a Theodore en las costillas, haciendo que quitara su varita. Lo petrificó, mientras que veía alrededor. Pansy y Jack estaban parados junto a otros dos secuaces de su padre, mientras los trataban de atacar, pero nunca daban en el blanco. Crabbe y Goyle seguían desmayados en el suelo y Harry peleaba con Lucius. Hermione seguía inconciente, y mirando a Harry, que se notaba estaba en apuros, lanzó un hechizo increíblemente complicado.
- Azahe Luvis Tempus Impedimenta.- Susurró, apuntando al cielo.
Todo se volvió a escala de grises, excepto él. El tiempo se había detenido. Tocó con la punta de su varita a Hermione, que volvió a tener color. Se paró y caminó hasta Harry. Lo tocó también, y caminó hasta Pansy y Jack. Los excluyó del hechizo, mientras que ellos miraban con la boca abierta a todos lados y luego al rubio, que se sostenía la cabeza.
La cabeza le había dado una punzada enorme; estaba ocupando demasiada fuerza y concentración. No podría sostener el hechizo por más de cinco minutos, o sus funciones vitales se apagarían por falta de energía.
Harry también estaba muy sorprendido. Sabía que Draco podía hacer ese hechizo, pues para ser jefes de oficina tenían que saber magia antiquísima, pero no creía posible que lo hiciera en esas condiciones.
Pero no preguntó nada, y como veía al joven Malfoy sobarse las sienes, levantó a la castaña sin hacer preguntas con su varita, mientras que les gritaba a los novios que los siguieran.
Corrieron a más no poder por el laberinto en grises, pero exactamente a los seis minutos, todo volvió a ser de color de nuevo. El viento soplaba muy fuerte, y la luna brillaba intensamente sobre ellos, mientras que el sol, que todavía no se ocultaba del todo, lanzaba sus últimos rayos desafiantes.
Oyeron a Lucius gritar, y corrieron con más fuerza, hasta que Draco los llevó a un pequeño pasadizo que había detrás de un seto.
- Este pasadizo lo usaba mi madre, cuando trataba de escapar de él. Me lo enseñó de pequeño. Hay dos puertas, una da hacia la mansión y otra hacia fuera de la propiedad. Por fortuna, la de la salida es la más corta, solo tardaremos cinco minutos.- Susurró Draco Malfoy, con voz quebrada y sobándose las sienes. El dolor aún no se iba, y la cabeza se le hacía muy pesada.
Llegaron a las puertas y escogieron la de la derecha. Ahí había un pequeño gatito, que al ver a Harry, que había entrado primero, sus ojos se habían vuelto rojos y su melena había cambiado, pero al ver a Draco detrás, recobró su forma normal y maulló con alegría.
- Oh, Micifuz…- Dijo Draco, sonriendo. El gato se le enroscó en las piernas, pero Draco lo apartó con suavidad.- Lo siento, pero tu te quedas aquí.
El minino lo miró con reproche, pero se hizo a un lado.
Siguieron corriendo, hasta que llegaron a una trampilla de piedra, tan pesada que Jack tuvo que usar un Wingwardium Leviosa para levantarle (N/A.- Si se preguntan por que Spencer, es por que Draco estaba muy débil, Harry cargaba a Hermione con la varita y Pansy… simplemente es Pansy, no es razón suficiente? Jeje. xD).
Salieron al bosque que rodeaba la propiedad Malfoy, y Harry les dijo a los novios
- La Madriguera.- Simplemente.- Solo ténganlo en mente.
Jack asintió, pero Pansy frunció el entrecejo.
Ya era de noche completamente. Harry cerró los ojos y acomodó a Hermione en su hombro. Tomó la mano de Jack, que tomó la de Pansy, que tomó la de Draco, que a su vez tomó la de Harry. Con un pequeño PUF se desaparecieron.
Dos semanas después…
Hermione se levantó de la cama. Sonrió al ver a Draco junto a ella, con sus suaves cabellos sobre su cara. Habían pasado un noche de pasión, después de cuatro años separados… lo había extrañado, era parte de ella, y ella de él. No se quería separar de su amado rubio ojigris.
Se encaminó al baño. Se dio una ducha, y cuando salió, se puso unos jeans y un sweater azul claro. Unos brazos fuertes la abrazaron por detrás, mientras se arreglaba el cabello. Inhaló una vaharada del varonil perfume de Draco.
El rubio la besó en el cuello, mientras que Hermione suspiraba. Volteó a verlo y chocó con esos hermosos ojos grises que brillaban como el mercurio. Lo besó en la boca.
Estaban en casa de Draco, un pequeño apartamento en el centro de Londres, perfectamente oculto de los mortífagos.
Hermione se sentía completamente recuperada, mientras que Draco estaba más feliz que nunca. Miró la pulsera que traía la castaña en la muñeca derecha.
-
Todavía la conservas…- Comentó en su oído.
-
Claro… no podías borrar mis sentimientos, y sentía que no me la podía quitar, que era algo muy importante…
-
El sello de nuestro eterno noviazgo.- Complementó el joven, mientras la besaba tiernamente en los labios.
-
Exactamente.- Susurró ella, entre los pliegues de beso.
No habían vuelto a saber de Lucius ni las Vane. Habían vuelto al trabajo dos días antes, armando gran revuelo en el Ministerio. Spencer y Parkinson, habían sido exonerados y alojados en una casa de seguridad de la Orden. Todo volvía a la normalidad, exceptuando que Draco y Hermione estaban pensando en vivir juntos.
Draco la llevó a desayunar. La haría feliz, y con eso, sería feliz el también. Nunca la separaría de él…
Uds creen que Draco mantenga a Hermione durante toda su vida junto a él? Ps se que soy muy pesimista, pero creo que va a pasar algo…
Bno, para que se queden con la duda… el prox capi se llamará: “Y dices que me amas?” Ustedes imagínense!!!!