Tituladas 16.2% · 32,381 de 199,415 descubiertas
Rescatado 63.6% · 59,982 de 94,296 páginas identificadas · 59,972/60,586 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 28483 · de

Historia 28483 — capítulo 31

Draco estaba tratando de abrocharse la corbata. Las manos le temblaban, haciendo la tarea más que imposible.

  • Hey, Draco! No te exaltes, solo vas a casarte.- Le dijo una voz.

  • Y eso es poco, Harry?- Le respondió Draco.

  • Pues si. Imagínate cuanto tengas a tus hijos.- Le contestó el ojiverde, ayudándole a abrocharse la corbata.

Draco sonrió para sus adentros. La castaña tenía siete meses de embarazo. Dos meses más… solo dos.

  • Serán igual a mi.- Afirmó.

  • Por Merlín, ruego al cielo que no!- Dijo Harry.- Imagínate a otros dos como tu! Solo ustedes los aguantarían.

  • Gracias por el apoyo moral, Potter.- Le respondió el joven.

  • De nada, Malfoy!

Ambos sonrieron con ironía. Nunca se llamaban así, ni en el trabajo, ya que ya no era necesario guardar las apariencias.

Era un gran día. El rubio ya casi estaba listo, solo faltaba el peinado… muy bien… el confiable peinado hacia atrás. Sonrió al verse en el espejo. Perfecto.

Estaba vestido con un traje gris plomo, como la capa que tenía colgada e impecablemente planchada. Sus ojos brillaban con una intensidad que deslumbraba y lo hacían ver todavía más guapo (Si eso es posible). La camisa blanca estaba sin ni una arruga. Su cabello en su lugar y la corbata gris arreglada.

  • Bien, Romeo…- Le dijo Harry, poniéndose su capa azul marino, al igual que su traje.- Todavía te puedes arrepentir, eh?

Draco solo lo miró.

  • Bueno, era una idea.- Complementó el ojiverde.

Caminaron hacia el jardín. Draco se puso su capa, ignorando a varias jóvenes que lo miraban embelesadas.

+.+.+.+.+.+.+.+.+.+.+.+.+.+.+.+.+.+.+.+.+.+.

Hermione se calzaba las zapatillas de raso. Tenían pequeñas piedrecillas blancas, al igual que el vestido. Era muy simple, al igual que la chica que lo usaba. Era de seda blanca, con un bordado en color oro en la parte de debajo de la falda. El embarazo se notaba en el vestido, pero ella lo lucía con orgullo. La parte de arriba era strapless recto, con pedrería blanca y oro. Se veía elegante y simple.

Hermione llevaba arreglado el cabello en un elaborado moño francés. Suaves caireles caían por delante, enmarcando su blanca cara. Estaba maquillada suavemente en tonos rosas. Guantes de seda blanca, iguales a los que había usado en el baile de Hogwarts hacía casi siete años, estaban en una silla junto a una pelirroja, que sonreía a más no poder.

  • Y que se siente casarse con Draco-el-rubio-mas-guapo-y-sexy-del-mundo-Malfoy?- Le preguntó Ginny.

  • Ginny! Estas casada con Harry!- Le reprochó su amiga, arreglándose el velo.- Y Draco es mío!

  • Yo solo dije que era el RUBIO más guapo y sexy. Que yo sepa, Harry no es rubio, o si? No está incluido.- Le respondió Ginny.- Me gustan más los morenos, sabes?

  • Hay, Ginny, nunca cambias.- Le respondió Hermione, con una sonrisa. Acariciaba su enorme panza. Faltaban dos meses!

Hermione agarró su capa de terciopelo blanco y salió junto con su amiga, a esperar su transporte.

+.+.+.+.+.+.+.+.+.+.+.+.+.+.+.+.+.+.+.+.+.+.+

Draco volteó cuando las campanas empezaron a sonar. Hermione iba de la mano de su padre, que iba vestido de smoking negro y camisa blanca. Pequeñas hadas tiraban polvo brillante a su paso, dejando una estela en el jardín.

Draco no había invitado a nadie. Sus amigos ya estaban invitados, y no pensaba invitar a nadie solo para mantener el estatus social. Hermione al igual, solo había invitado a sus amigos, a la familia Weasley, a la Orden del Fénix y a los Lovegood. Obviamente a su padre también.

La madrina de bodas era Ginny, que estaba vestida con un elegante vestido azul marino largo con una lluvia de estrellas y sin capa; el padrino, por lógica, era Harry.

Hermione llegó con Draco, que la tomó de la mano. Un mago de capa negra, cabello blanco y ojos vivaces, precedió la ceremonia. Estuvieron de acuerdo en todos los votos, y al fin oyeron las esperadas palabras… “Los declaro marido y mujer. Que Merlín los guíe y los proteja. Puede besar a la novia”.

Draco la besó suavemente, retirando el velo de su cara. Cuando se separaron, todos estaban de pie, aplaudiendo.

La fiesta empezó. El banquete estaba exquisito. Hermione había bailado tres canciones con su ahora esposo, pero en su estado necesitaba descansar. Después de un rato, Ron la sacó a bailar, ante la mirada penetrante de Draco. Ella solo rió, le dio un beso al rubio y fue a la pista con su amigo.

Harry se sentó agitado junto a Draco.

  • Disfrutando de tu fiesta?- Le preguntó.

  • Más que en toda mi vida.- Respondió el joven, sin apartar la vista de Ron y Hermione, que seguían bailando.- Y Ginny?

  • Si movieras por un segundo la mirada diez centímetros a la izquierda, verías que esta bailando con Dean Thomas.

  • Y no te molesta? Al cabo es su ex novio, no?- Preguntó el joven ojigris, aún sin mover la vista de los dos amigos.

  • Eso fue hace más de siete años. Y esta casado con dos hijos.- Le respondió Harry, sin preocuparse.

  • Ah…- Solo susurró Draco, por fin quitando la vista de Hermione, admitiendo que era estúpido que estuviera celos de Ron, cuando éste simplemente era uno de los mejores amigos de su esposa. “Mi esposa… que bien suena. Hermione Malfoy.” Pensó, con una sonrisa.

La velada terminó pasadas las tres de la mañana, cuando todos los invitados menos los padrinos se habían ido. Harry estaba sentado en una silla, junto con Hermione, riendo. Draco estaba parado junto a ellos, mientras que Ginny arreglaba el jardín de los Malfoy (donde se había efectuado la boda).

Ginny regresó agotada. Hermione la miró, agradecida y apenada.

  • Ginny, no tenías por que…- Comenzó a disculparse.

  • Hermione, no digas más. Sabes que odio el desorden, no me podía ir sin limpiar un poco.

  • Gracias, pecosa.- Respondió Draco, mirándola agradecido. Hubiera odiado tener que hacer la limpieza la mañana siguiente.

  • Draco! Sabes que no me gusta que me digas así.

  • Si. Lo se.- Respondió éste, con una sonrisa.

  • Nunca cambiarás.- Refunfuñó la pelirroja.

Harry sonrió y le dio un beso en la frente a su esposa.

  • Querida, creo que ya es hora de irnos.

  • Si, Harry, creo que si.- Respondió ésta, bostezando.- Dejemos que los nuevos esposos disfruten de la noche de bodas.

Ginny les guiñó el ojo pícaramente, mientras Hermione se coloraba. Draco al contrario, lanzo una carcajada.

  • No lo dudes, pecosa!- Le dijo.

  • Malfoy!- Le reclamó ella.

  • Bueno, no te enojes.

  • Nos vemos.- Se despidió Harry, dándole un beso en la mejilla a la joven castaña.- Mañana por la tarde hay reunión de la Orden, por cierto.

  • Ahí estaremos, Harry.- Le contestó ella, abrazando a Ginny.

  • Adiós, Draco.- Continuó Harry. Se dieron un fraternal abrazo.- Cuídala, y… suerte.

  • Si, adiós, huroncito.- Le dijo la pelirroja, caminando hacia el otro lado, saliendo por la reja del jardín de mano de su esposo.

  • Oye!- Le reclamó el rubio, pero Ginny y Harry ya habían desaparecido.

Draco volteó a ver a su esposa. Estaba sentada, acariciando su panza, tarareando una lenta canción. Le tomó la mano.

  • Señora Malfoy…

  • Dime.

  • Me permites?- La abrazó y la cargó hasta la casa. Al entrar, tenía los brazos entumecidos. Como se notaba que eran gemelos.

  • Bájame, Draco. Por favor, me van a dar nauseas.- Se excusó Hermione, sabiendo el esfuerzo de su marido.

Él la bajó. Se acercó lentamente a ella. Ya estaban a unos cuantos milímetros…

  • Atrápame.- Le susurró la joven.

Se separó de él rápidamente, y subió las escaleras, sin correr, pero rápido. Entró a su habitación, mientras Draco apenas se recuperaba y empezaba a subir la escalinata. Abrió la puerta y vio a Hermione encima de la cama, leyendo un libro.

  • Nunca te cansas?- Le preguntó, extrañado que en esos momentos ella estuviera haciendo eso.

  • Ya no eres tan observador, verdad?- Le dijo, señalando el libro.

Estaba al revés. Draco sonrió. Hermione se fue al baño, y cuando salió, tenía puesto un camisón corto hasta arriba de las rodillas, que se acortaba por su embarazo. Era color negro, muy traslucido.

Draco estaba en la cama, recargado en las almohadas. Sonrió aún más, al ver a su Hermione en la puerta del baño. Ella se acercó lentamente. Se arrodilló frente a él, encima de la cama de sabanas de seda.

Le empezó a pasar un dedo por su pie, haciendo que a él se le erizara la piel. La miró y estiró la mano para apagar la luz.