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Historia 28483 — capítulo 34

La familia Malfoy corría a más no poder en la estación King Cross.

  • Vamos, Kevin, atraviesa tú con tu mamá.- Le dijo Draco a su hijo.

El pequeño asintió y agarró la mano de su madre. Hermione lo guió hasta la barrera y la traspasó.

  • Vamos, Marine, es nuestro turno.- Le dijo a su hija.

  • Si, papá.- Le respondió ella. Ambos la atravesaron y llegaron al andén 9 y ¾, donde el Expreso escarlata de Hogwarts los esperaba como siempre.

Llegaron hasta donde estaban los Weasley. Luna saludó con un abrazo a todos. Ron abrazó a todos menos a Draco, a quien le dedicó una inclinación de cabeza.

Jessica ya no tenía nada de la pequeñita de cuatro años que había sido hacía casi once años. Era una chica de catorce años, con su lacio cabello rubio hasta la cintura. Sus ojos azules resplandecían de vitalidad, y era tan alta como su padre a su edad. Sin embargo, su cara tenía el fulgor angelical que Luna tenía hasta la fecha.

La chica comenzó a platicar con los mellizos.

  • Como les va, peques?- Preguntó con una sonrisa.

  • Hola, Jessi!- Contestaron los dos.

  • Bueno, este año entran a Hogwarts, como se sienten?

  • Impaciente.- Contestó Marine.

  • Nervioso.- Dijo al contrario Kevin.

  • Mmm…- Rió la joven.- Yo me sentía feliz!

  • Bueno, eso también.- Contestó Marine.

  • Y hablando de Hogwarts, ya saben que va a…

Y así siguieron platicando sobre el colegio, mientras que los adultos los veían.

  • Ah, si, y Harry dijo que iba a venir!- Comentó Ron de repente.

  • Ah, si? Para que?- Preguntó Draco.

  • Dijo que para despedir a su ahijada.- Dijo Luna.

  • Se lo toma demasiado en serio, no creen?- Preguntó Hermione.

  • Bueno, toma en cuenta todo lo que ha vivido. Supongo que después de todas las perdidas que ha sufrido, querrá aprovechar el tiempo al máximo.- Contestó Ron.

  • Supongo que tienes razón.- Susurró Hermione, recordando el día de la batalla, hacía poco más de diez largos años.

Flash Back

Ginny volteó al ver la cara asustada de su marido. Y solo vio un resplandor verde y una sombra oscura antes de caer al suelo.

Todos vieron horrorizados el cuerpo de Neville caer inerte al suelo delante de la pelirroja. Bellatrix rió todavía más fuerte al ver el cuerpo sin vida del joven.

  • Creo que ahora ya he acabado con toda la escoria de los Longbottom.

  • Maldita!- Gritó Ginny, que se había levantado.- No es justo! No, no, no!

Ron miraba estupefacto a la demacrada mujer. Como tanta ira le cabía en el cuerpo? Lupin, con una herida sangrante en el brazo, llegó hasta a él, separándolo de ella, mientras que dos aurores se la llevaban, riendo como una demente.

Todos se habían acercado a donde estaban Ginny y Neville. El cuerpo frío del chico estaba inmóvil y nunca más se volvería a mover.

Fin del Flash Back

“Murió como todo un Gryffindor, dando la vida por los suyos” pensó la castaña.

En ese momento, una familia interrumpió sus pensamientos. Eran Harry, Ginny y sus dos hijos.

Los niños tenían nueve y siente años respectivamente. Eran un niño y una niña.

  • Hola!- Llegó Harry junto con Ginny.

  • Hola, compañero!- Los saludó Ron.- Hermanita!

  • Hola, que tal?- Saludaron los Malfoy.

  • Hola, como están?- Preguntó Luna, con voz alegre.

  • Bien, Luna. Nos vimos hace dos días!- Respondió la pelirroja, sonriendo y abrazando a la rubia.

  • Bueno, todo puede pasar.- Respondió ella.

Jessica, Marine y Kevin se acercaron a saludar. Después, los niños Malfoy y Jessica se subieron al tren.

Lily y James Potter los miraban con melancolía. Ellos querían con toda su alma ir al colegio, pero los años no pasaban lo suficientemente rápido.

Marine saludaba por la ventana. El tren se movía rápidamente, hasta que sus padres desaparecieron. Jessica se despidió de ellos, para reunirse con sus amigas, no sin antes asegurarse de que estarían bien, y prometerles que pasaría de nuevo cuando el tren estuviera cerca de Hogwarts. Era una Ravenclaw de pies a cabeza.

Los dos niños se miraban angustiados, muy nerviosos. Kevin jugaba con su nueva varita de madera de arce y nervio de corazón de dragón. Tenía veintitrés centímetros de largo. Era muy bonita y flexible.

Marine tenía la suya a su lado. A diferencia de la de su hermano, la de ella era de ébano y pelo de unicornio, elástica, de veintiún centímetros y medio. La niña podía hacer varios hechizos sin problemas, al igual que su mellizo.

Estaban platicando sobre que casa les tocaría. Marine estaba decidida que le tocaría en Gryffindor, y su hermano no estaba del todo seguro. Entonces, la puerta de su compartimiento se abrió y entró un niño de cabello negro, alto y de ojos azules claro.

  • Ustedes son los Malfoy?- Preguntó.

  • Me parece que tú te deberías presentar primero, dado que estas en nuestro compartimiento.- Le respondió Kevin, con un tono agresivo. De los dos, él era el más tímido (entonces, como será Marine?), pero su padre le había enseñado a defenderse bastante bien. Y ese chico le daba mala espina, desde su entrada. Marine solo fulminaba al chico con sus grises ojos.- Quien eres?

  • No me hables así, niñito. Soy Adam Nott.- Respondió él.- Voy en tercer año. Así que tenme respeto. Son los Malfoy o no?

  • Acaso interesa?- Preguntó ahora Marine, levantándose y sacando el carácter de su padre.- Pues si es así, si, lo somos. Ahora vete.

  • Empiezas con mal pie, Malfoy.- Le dijo el chico, mirándola a los ojos. Después, estiró la mano para acariciar un mechón del ondulado cabello de la niña.- Ya aprenderás.

  • No toques a mi hermana!- Le gritó Kevin, levantándose del asiento. Marine se había hecho para atrás, mirándolo ofendida.

Nott sonrió y salió a toda prisa de compartimiento, azotando la puerta tras él.

  • Así son todos aquí?- Preguntó Kevin.

  • No, lo se… solo espero que no me vuelva a molestar.- Contestó su hermana.

  • Más le vale.- Susurró él.

No hablaron sobre el incidente con el joven Nott durante el resto del viaje. Kevin iba mirando por la ventana, mientras Marine dormitaba.

Un prefecto les avisó que se cambiaran pues llegarían pronto. Obedecieron, y cuando la noche caía, el tren empezó a detenerse.

Emocionados, con sus túnicas puestas y los bolsillos llenos de grajeas de todos los sabores y ranas de chocolate, salieron de su compartimiento.

Pero algo andaba mal.

Los prefectos corrían de un lado a otro, metiendo a los más pequeños en sus compartimientos de nuevo. Observaron con horror, como una veintena de personas con capuchas y mascaras lanzaban maleficios, empujaban a los estudiantes, y buscaban algo o a alguien en los compartimientos.

Se encerraron en su cabina, y le echaron cerrojo. Kevin estaba con los ojos cerrados, abrazando a su hermana, que murmuraba sollozando… “No, no, no, no…”

Los dos Malfoy vieron una sombra frente a su puerta. Se acurrucaron aun más el uno contra el otro. La luz se había ido en todo el tren. Los mellizos estaban en el piso. Entonces, escucharon:

  • “Vamos, están aquí. Alohomora!”. El cerrojo se fue abriendo lentamente.

La niña no aguantó más. Inconcientemente, sus pupilas se volvieron dos rendijas de gato, sus ojos plata se convirtieron en dos hoyos negros y vacíos. Entonces el cerrojo se detuvo y permaneció en su lugar.

  • Maldita sea! No se abre! Por que no se abre?- Gritó la voz.

  • No lo se! Algo esta mal…- Gritó otra voz, esta vez de mujer.- Ábrela, Vincent!

  • No se puede!- Gritó la primera voz.- A ver si puedes tu, Millicent!

  • Si no se abre, la tendré que tirar.

Marine cerró sus ojos, que habían vuelto a tener su color y apariencia normal, y sollozó contra él hombro de su hermano.

  • Bombarda!- Gritó la segunda voz, desde afuera. La puerta voló en pedazos, que cayeron sobre los cabellos y cara de los Malfoy.- Son ellos!

Esta vez, a Kevin fue al que le cambiaron la forma y el color de sus hermosos ojos. Bulstrode apuntó con su varita a la niña, pero una fuerza la hizo retroceder. No podía entrar en el compartimiento. No podía usar magia, ni nada, contra esos dos enanos. Los cuatro encapuchados que estaban detrás de ella, miraban la escena estupefactos.

El niño la miraba fijamente, con los ojos completamente negros.

  • Eso… eso…- Tartamudeó un encapuchado.

  • Que sucede, Blaise?- Preguntó otra voz.

  • Magia demoníaca…- Susurró el hombre.- Vámonos de aquí, éstos son capaces de matarnos con solo pensarlo.

Los encapuchados desaparecieron del vagón del tren.

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  • Algo esta pasando.- Dijo Harry, de repente.

  • Que sucede?- Preguntó Draco.

  • Mi cicatriz.- Dijo, sosteniéndola.- Quema.

  • Pero… hace diez años que no pasa eso.- Susurró Ginny.

  • Pero es que ahora…- Dijo Harry, agarrándose la cabeza, para no tirarse al piso.

Estaban los Weasley, los Potter y los Malfoy en un lujoso restaurante en el centro de Londres. Habían ido a festejar la felicidad de que los pequeños mellizos hubieran entrado a Hogwarts.

  • Algo pasa, estoy seguro.- Dijo Harry.- Algo relacionado con sus hijos.- Continuó, señalando Hermione y Draco.

No sabía ni por que había dicho eso, pero sabía que era verdad. Los niños estaban en peligro.

Salieron después de pagar y se desaparecieron hacia Hogsmade.

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  • Estas bien, Marine?- Susurró Kevin a su hermana, que estaba llorando silenciosamente en su hombro.

  • S… si.- Tartamudeó ella.

  • Ven, vamos a buscar a Jessica, ella debe de saber que pasó.

  • Si, tienes razón.- Susurró la niña, secándose las lágrimas.

El tren volvía a su curso normal, y los alumnos salían de nuevo a los pasillos, buscando una explicación.

Salieron del compartimiento para buscar a su amiga, pero no la buscaron por mucho tiempo. Tres personas venían corriendo hacia ellos. Una de ellas era la angelical rubia cuya cabellera se agitaba mientras corría.

  • Peques! Están bien?- Preguntó cuando llegó, abrazándolos.

Los quería como si fueran sus hermanitos, y ellos a ella igual. Siempre era muy sobre protectora con los mellizos, y se había preocupado muchísimo cuando vio que los encapuchados preguntaban por ellos.

** Flash Back **

  • Vamos, querida! Dime donde están los Malfoy! Yo se que tu sabes.- Le dijo un encapuchado, agarrándola por su largo cabello.

  • No lo se!- Mintió Jessica.- Para que quieren a los niños?

  • No te interesa, lindura!- Le dijo otro encapuchado, desde la puerta del vagón.

La chica los miró aterrada, y se asustó aún más cuando un chico de tercero les llamó.

  • Yo se donde están, pero dejen todas mis cosas en paz.- Dijo.

  • Bien, eres Slytherin, verdad?- El chico asintió.

  • Están a unos…- Nott contó con los dedos.- Siete compartimientos. Hacia la derecha.

  • Muévete.- Le dijo el hombre, sin agradecerle.

El chico lo hizo, mientras una mujer sostenía a Jessica, que trataba de safarse para proteger a los pequeños.

** Fin del Flash Back **

  • Si, pero… que pasó, Jessi? Por que venían por nosotros? No atacaron a nadie más!- Dijo Kevin, soltándose de la chica.

  • Lo se… preguntaban por ustedes, pero no tengo idea de por que…- Susurró Jessica.- Como escaparon?

  • Pues…- Kevin se puso nervioso. No sabía por que los tipos esos los habían dejado en paz, pues no había hecho magia concientemente. Solo recordaba dos frases…

  • Jessica, necesito que me digas algo. Tu vas en cuarto, no?- Comenzó a hablar su hermana, recobrando su aplomo.- Dime.

  • Si, voy a entrar a cuarto.

Marine la miró fijamente. Entonces notó a dos chicos más detrás de ella, que escuchaban atentamente, interesados en saber la razón de que los hombres hubieran decidido huir ante esos dos niñitos..

  • Puede ser en privado?- Le suplicó.

  • Si, tienes razón.- Se volteó a ver a sus amigos.- Catherine, Josh, déjenme sola con ellos, por favor.

  • Pero Jess…- Increpó el joven, pelinegro de ojos cafés.

  • Vámonos, Josh…- Le dijo la otra chica, pelirroja de ojos miel, al ver la mirada de la rubia.

Los dos se fueron, y Jessica los llevó hasta un compartimiento vacío.

  • Que sucedió?

  • Primero dime… que es la magia demoníaca?- Preguntó Marine, sentándose en el asiento.

La joven Weasley se quedó mirándolos impresionada. Ella sabía perfectamente que era, por que su padrino le había contado cuando ella iba en primero y había encontrado ese termino en un libro.

  • Por que?

  • Lo que sucede es que…- Kevin, que se había mantenido callado todo ese tiempo, se decidió a hablar.- uno de los señores malos (Hay, que ternura!) dijo: “Magia Demoníaca” después de vernos y luego dijo: “Vámonos de aquí, que estos son capases de matarnos con solo pensarlo”. Que significa?

  • No lo puedo creer…- Susurró la Ravenclaw. “No, mis peques no pueden tener eso… no, no, no, debe ser una confusión.”

  • Jessica! Contesta! Que es? Que pasa?- Gritó Kevin.

  • Magia demoníaca es… magia del infierno, poderes muy oscuros, pero…

  • Del infierno?- Susurró Marine, con un hilo de voz.

  • No te preocupes, peque, debe ser una confusión, seguro que no significa nada.

  • Y si sí? Y si tenemos magia demoníaca?- Preguntó Marine. Kevin solo miraba al vacío, cavilando lo que Jessica había dicho.- Yo no soy mala, no lo soy, no lo soy.

  • Ya lo se que no lo eres. No creo que sea posible que tengan magia demoníaca, pero si la tuvieran, eso no significa que sean malos. Ustedes pueden decidir para que usar su magia. Siempre hay una elección.

(N/A. Gracias, Salesia, por este tip. Ya vez que si lo usé! Jeje xD)

  • Y si nos controla? Y si no podemos elegir?- Preguntó Kevin, mirando a su hermana, que se había acurrucado en si misma, abrazándose las rodillas, murmurando “No quiero, no quiero ser mala, no lo soy, no quiero serlo”

  • Siempre pueden elegir, y de todas maneras… es muy improbable que la tengan, no se preocupen.- Le aseguró Jessica, abrazando a Marine, que sollozaba en silencio.

“Necesito hablar con mi padrino. Y con mi madrina, en especial”, pensó la joven. Ella sabía que ni su madre ni su padre eran los más indicados, pero sus padrinos eran aurores, al igual que su tío Draco. “Llegando a Hogwarts, sacaré a Clío (su lechuza) y les mandaré una carta. Esto necesitan saberlo. Y yo necesito que me expliquen.”

Le llamaba tío Draco, aunque no lo fuera, por que eran bastante unidos. Le quería mucho, especialmente por los peques.

Así, después de media hora, los mellizos Malfoy se habían calmado y Jessica seguía buscando respuestas en su mente. En ese momento, el tren se detuvo. Marine y Kevin miraron por la ventana y divisaron a lo lejos el imponente castillo por primera vez.