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Primos Black — capítulo 3
Me miraba al espejo con mis ojos azules bien abiertos. No me gustaba lo que veían. Soy lo demasiadamente linda para verme tan acabada. Recogí mis cabellos en el mismo rodete que mi madre se hubiera hecho si aun viviera y me dirigí al escritorio para escribir mis memorias. Ya estoy grande y no puedo darme aquellos lujos de antaño de asistir a fiestas hasta el hartazgo, desde la muerte de mi marido ya nada ha vuelto a ser lo mismo para mí. Ahora mismo mi hijo esta con su esposa (detestable a mi parecer, muy por debajo de nuestra posición) y su hijo, quien heredó la belleza de su padre y su abuelo pero la estupidez de su madre. Le encanta hacerme enfurecer diciéndome “abuela” o que cuando crezca se va a casar con una tal Rose, (juro que si esa Rose es una sangresucia me muero acá mismo), “Sí, claro” le respondo yo como quien no quiere la cosa. Bueno como venia diciendo voy a contaros mi historia. Podría comenzar con mi nacimiento, sí, no soy muy buena con estas cosas. Nací bajo la estrella de los Black, siempre luminosa en el firmamento. Desde pequeña fui muy bella y cuando hube nacido ya dos hermanas tenía…
Abrió sus ojos una noche de octubre pero ya bajo el signo de Escorpio. Su madre la miraba de mala manera mientras la sostenía en su regazo “¿Otra niña?” se preguntó en voz alta y muy decepcionada al no dar un varón a la familia como lo había hecho su cuñada. Suspiró resignada y decidió que la cuidaría con su mayor devoción, ella sería su pequeño orgullo. Cygnus no la quería y aquello se lo hizo notar a penas había comenzado a hablar. Con dos niñas le bastaba y llegaba otra para cambiar las cosas. De esta manera la niña creció en un mundo muy triste para toda persona, su madre la amaba, su padre la detestaba y su hermana mayor la aborrecía mientras la que le seguía a la anterior la llevaba de un lado hacia otro como una muñeca de trapo. Se le colocaron los nombres de Narcisa Belvina Black pero se haría conocer como Narcisa y sus más conocidos le dirían Cissy. Narcisa comenzó a crecer y a la edad de dos años se sabía todo el árbol genealógico de los Black de memoria y se lo recitaba a su padre después de cenar, también hablaba muchos idiomas, algunos tan extraños como la lengua de los dragones que consistía en gruñidos mayoritariamente. Idolatraba a Bellatrix, la mayor de las tres y era muy unida a Andrómeda, a la que le seguía en edad. Su madre estaba muy orgullosa pero su padre se resignaba a darle una muestra de cariño, ella había acabado con su esperanza de tener un varón y no se merecía su afecto. Cygnus se resignó a ver como los Black de Grimmauld Place disfrutaban de su pequeño y como su hermana dio a luz al poco tiempo a otro muchachito a quien nombraron Regulus, aquello había acrecentado el dolor y la desesperanza en el hombre.
Narcisa continuó creciendo saludablemente y para alegría de su madre cada día era más parecida a ella. Al cumplir cinco años, Narcisa conoció a quien sería el amor de su vida, un muchacho muy apuesto diez años mayor que ella. Lucius había llegado a la casona para discutir unos asuntos con su padre de parte del suyo, quien estaba muy enfermo en ese entonces. Andrómeda y Narcisa veían todo desde arriba de las escaleras.
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Es muy lindo Andy…- espetó soñadora la menor de las dos.
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Aghhh, creo que voy a vomitar- expresó la otra haciendo una mueca de asco.
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Me casaré con él cuando crezca.
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NOOO, hermanita no puedes tener tan mal gusto, es muy viejo y tonto, pues si tu te casas con él yo me casaré con el niño de afuera. ¡Hola Ted!- exclamó mientras saludaba al pequeño que caminaba velozmente fuera de la casona.- ese si que lo vale- agregó entre risas.
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Es un sangresucia- dijo Cissy como quien no quiere la cosa. Andrómeda sin previo aviso tomó una piedrita de su bolsillo y la dejo caer en la cabeza del muchacho que estaba un poco más abajo.
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¿Estas loca? ¿Qué hiciste Andy?
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Para que aprenda- espetó la traviesa y la cabeza platinada se giró automáticamente hacia ellas y les arrojó una mirada fulminante.
Cuando Narcisa había comenzado la escuela, como era de esperar, fue aceptada por los slytherin casi al instante, era muy popular ya que compartía todos los ideales propios de esa casa, además que seguía fielmente el lema de su familia (Toujours pur) a rajatabla. Entre sus más selectos amigos había muchos que eran miembros de las más prestigiosas familias de sangre pura y un muchacho no muy alegre, pero lo demasiadamente hostil y engreído para ser amigo suyo: Severus Snape. Aquel era muy fastidiado por cuatro niños de Gryffindor, entre los cuales estaba el primo de Narcisa, Sirius. Cissy y Sirius se odiaban mutuamente pero “la guerra es con Bellatrix” repetía el niño constantemente por lo que a la rubia la ignoraba, “es como un poste de luz pero sin luz, no se si me entienden” les explicaba a sus amigos que lo miraban desconcertados.
Cissy era una niña prodigio (como había demostrado a muy temprana edad) y resaltaba en muchas de sus clases. Al ir creciendo y cuando contaba con 15 años, su hermana mayor se había casado con Rodolphus Lestrange, un gran partido y Andrómeda vivía embargada en sus pensamientos. Una tarde, Lucius había visitado a los Black. Druella estaba segura que era para algo concerniente a una de sus hijas e hizo una magnifica cena.
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Pedirá en matrimonio a Andy, Cygnus.- dijo la mujer mientras se vestía con todos los lujos y pedrería.
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Espero, esa niña ya me tiene preocupado- exclamó el otro en respuesta mientras acomodaba su corbata frente al espejo.
Cissy y Andy fueron avisadas de la noticia por Elvira y Cissy no cabía en sí de la emoción.
- Yo no bajaré- espetó decidida Andrómeda todavía en su cama.
Druella se aproximó a ella y puso una mano en su frente.
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Creo que tengo fiebre de dragón madre- exclamó tosiendo y frotándose sus brazos.
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Estas más sana que nunca Andrómeda, vístete con el vestido de allí y baja al instante.
Narcisa observaba todo desde un rincón y al pasar su madre la oyó decir:
- Esta niña, haciéndose la payasa en el día de su compromiso, por favor.
La joven sintió como un peso caía en su estómago, estaba absolutamente triste, absolutamente enojada y absolutamente enferma. Corrió a su habitación y cerró la puerta con doble candado. No bajaría, lloraría como una condenada hasta quedarse sin lágrimas. No la echarían de menos.
Ya muy entrada la noche, Cissy oía como las risas provenían de abajo y se imaginaba como su amor sería, la última vez que lo había visto era muy niño, ahora estaría todo cambiado. Pero no, no bajaría y así se quedó dormida. De repente un fuerte sonido de vajilla romperse la despertó, todavía no habían pasado diez minutos cuando Andy golpeaba desaforadamente la puerta de la habitación de su hermana.
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CISSY ABRE.
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No- exclamó con rotundidad.
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ABRE, ES SOBRE MALFOY.
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Felicidades- exclamaba la otra pegada a la puerta en posición fetal.
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NO, NO ES LO QUE PIENSAS ¿Por qué demonios todo el mundo se empecina en casarme y más con Malfoy?- exclamó lo último en voz baja para sí pero Cissy la oyó.
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¿A qué te refieres Andy?- preguntó la otra.
-
Abre la puerta y te contaré todo.
Cissy obedeció y minutos después descubría que estaría comprometida con Lucius Malfoy, su verdadero amor sino fuera por su padre. El grito de alegría que dio se escuchó hasta muy lejos y bajó casi inmediatamente al comedor donde se hallaba su padre con Lucius discutiendo acaloradamente. Secó sus lágrimas y se aproximó a ellos. Su madre y la madre de Lucius hablaban casi en un susurro en un rincón de la mesa.
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Cissy- exclamó su madre al verla.
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Padre quiero casarme con Lucius- el susodicho giró la cabeza hacia ella. Estaba muy apuesto con su cabello rubio platinado recogido en una coleta y una barba pulcramente cortada. Narcisa no podía estar más enamorada.
La discusión continuó y cuando ya se quedaron sin voces todo se arregló gracias a la intervención de la señora Black. Narcisa se casaría con Lucius Malfoy unos años después de terminar el colegio.
El tiempo pasó y durante este, Andrómeda abandonó el hogar con Ted Tonks (jamás la volvió a ver, era una deshonra y le dolió mucho pese a todo) y Cissy y Lucius se casaron en una fastuosa boda. Cissy quedó embarazada a los cinco años, aproximadamente. Había sido un hijo muy deseado. Todavía encinta Narcisa fue a visitar a su padre, pues su madre ya había muerto y padre e hija luego de una larga charla hicieron una tregua. El hombre ya estaba viejo y no quería irse de este mundo sin pedir perdón a la menor de sus niñas a quien había tratado tan mal en su vida.
Cuando Narcisa dio a luz llovía a cantaros y era de mañana, un 5 de junio para ser precisos. Lucius casi nunca estaba pues asuntos más importantes le tenían involucrado.
Al tener a la criatura en sus brazos juró que siempre lo protegería de todo mal, que el era su esperanza para los tiempos futuros. Lo llamó Draco y lo acunó contra su pecho hasta que se durmió, cantándole una vieja canción. El tiempo pasó y no fue mejor ni más llevadero que los anteriores. Un año después del nacimiento de Draco, Lucius le contó a su mujer la verdad, el porque se la pasaba afuera casi siempre. Narcisa lo suponía pero guardó silencio porque temía.
- Te necesito Narcisa- espetó Lucius mientras tomaba con ambas manos el rostro de la mujer. Ella vio los ojos de su marido y asintió mientras derramaba lágrimas de pena e ira y se besaban apasionadamente.
Unos meses después supo de la muerte de los Potter y de la supervivencia del pequeño Harry que contaba con la edad de su hijo. Aquello le tocó muy en el fondo de su corazón, pensó qué haría si le faltaba Draco o qué haría este si le faltará su madre. Pero luego de meditarlo y saber a quien servía maldijo la suerte del niño Potter, no podía creer que se hubiera salvado del Señor Oscuro, su Señor. Narcisa era así, cuando se comprometía con una causa era capaz de mandar sus sentimientos al demonio y hacer todo por esa causa, hasta cambiar su manera de pensar y sentir. Su marido se salvó de milagro de ser prisionero en Azkaban pero su hermana no y se lamentó mucho por esto. Desde ese entonces Narcisa se volvió fría y distante, acostumbraba a colocar en su rostro una expresión de asco permanente y siempre llevaba la cabeza bien hacia arriba pues se creía demasiado importante, muy por encima de todos los demás. Draco creció en un mundo peor en el cual ella había nacido y aquello la abrumó sobremanera, todo lo contrario a lo que ella quería vivió su niño. Tendía a sobreprotegerlo; sobreprotegerlo de la vida, de su padre (Lucius) y de ella misma. El pequeño creció engreído, insoportable, muy maleducado y Narcisa se lo reprochaba día a día al verlo.
- ¿Sabes que te amo demasiado hijo?- preguntó la mujer una tarde nublada mientras ambos se hallaban frente a la chimenea de su mansión.
El muchacho, todavía pequeño, suspiró resignado, observó a su madre con soberbia y continuo ignorándola como le era costumbre. Narcisa derramó una lágrima que logró atajar a tiempo. Jamás volvió a decirle “te amo”…
Mientras terminó de escribir estas líneas siento un leve cosquilleo en mis manos y un fuerte dolor en mi pecho, tengo miedo, ¿estaré por morir? ¿Este será mi fin?, me cuesta creerlo, todavía me falta mucho por relatar. Tendré que bajar y hablar con Draco, si, con mi hijo y con mi nieto… con mi nieto, ¿por qué seré tan distante con él? Tan pequeño y educado… una versión mejorada de mi hijo y de mi misma, les diré que los amo… que tonta he sido durante toda mi vida… debo dejarte, espero que comprendas, yo seré feliz así, si este es mi destino deberé conformarme con él.