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Caminos Cruzados — capítulo 12

Capítulo 12:

Alta fidelidad

Se llama escándalo público aquello que

constituye ofensa, así que pecar en

secreto no es pecado.

(Tartufo, Molière)

De: Lengua Afilada

Para: La distinguida comunidad de Hogwarts

¡Hey Hogwarianos!

¡Wow! Definitivamente lo pasé muy bien en… ¡Jajaja! ¿Acaso creyeron que les diría a cuál de las glamorosas fiestas fui ayer por la noche? Bueno, creo que tendrán que quedarse con las dudas. Sin embargo, no crean que por eso no hablaré sobre las fiestas.

Primero, me refiré a la fiesta de máscaras de Halloween que organizó nuestra querida princesita de Hogwarts. El baile resultó ser todo un éxito, tengo que admitirlo, el Whisky y la Hidromiel estuvieron deliciosos y también la comida. Además, esta fiesta tuvo un nuevo descubriemiento ¡Un nuevo grupo musical al cual seguir, chicas! Tengo que admintir que los Jones Brothers son muy guapos. Pero bueno, dejemonos de hablar sobre nimiedades y vallamos a los realmente importante. Una de mis multiples fuentes, Mel_56, me envió util y detallada información sobre la fiesta de Máscaras. Lo primero que sorprendió a todo fue la aparición de Scorer M y su hermana en la fiesta. Ya sé que van a decir, que ya estaban invitados y todo eso, pero nunca se sabe cuando alguien puede rechazar una invitación. Por suerte para nosotros, Scorer y Little C no lo hiciceron y aparecieron, guiados nada más y nada menos que por la Rosa de Hogwarts ;) ¡Y hubiesen visto las caras que la mayoría de los amigos de la Rosa! ¡Adoro cuando alguien que no estaba formalmente invitado aparece en escena!Las parejas que vi ayer no me sorprender mucho y debo reconocer que Rox W se ve muy linda junto a Sety P :O

Y la princesita de Hogwarts también se ve de lo más bien junto a nuestro heredero, espero que esta vez funcione ;) aunque nuestro Heredero es mucho mas guapo (y seguramente fiel) que Lord Cazador.

Segundo, en cuanto a la fiesta de las Slytherins debor decir que me sorprendieron, chicas ¡Qué rapidez para organizar una fiesta! Pero lo que me sorprendió aun más es que no hubiese pancartas que dijeran ¡Odiamos a la Princesita! ¡Vamos chicas, todo el mundo sabe que trataron de fregarle la fiesta de másacaras a la princesa de Luxus! Mmm, suerte para la próxima.

Pero dejemos de lado el tema de las fiestas y hablemos de un asunto que he guardado desde el día antes de la fiesta. Como ustedes bien saben, sus cartas me ayudan mucho a reconstruir lo que pasa en esta respetable escuela, pero todo eso cambió luego de ser yo misma testigo presencial de lo que puede ser uno de los sucesos más impotantes del año:

Hace solo unos días atrás a cierto chico de Ravenclaw se le dio otra oportunidad para ser bueno (sin supiros, chicas, por favor) pero, al parecer, las buenas intenciones de su novia chocaron contra la impetuosa "naturaleza" de este Ravenclaw, ya que el día antes del Baile de Mascaras, se le vio entrando muy acaramelado a la Sala Multipróposito con cierta señorita e Hufflepuff. Y no se equivoquen, chicos, no es Brain Conrad.

Mmm, pensamos, ¿quién es la chica que la sigue en su singular "reputación"? ¡Si, acertaron! ¡Will.Iam.Good se encontró con M.I.A Long-Record! Y al parecer saliron a altas horas de la madrugada, ¿la razón? Para charlar sobre la sobrepoblación de Hipogrifos en Africa, ¿de qué otra cosa estarían hablando dos personas casi sin ropa? ¡Ups, perdón! Se me salió ;)

Bueno, esperamos que ahora si que si, la novia de Will abra los ojos, ¡Cariño, peor que un chico guapo como novio es un chico guapo y promiscuo como novio! Te deseo lo mejor, cariño, de veras que si.

Sus cartas:

**Querida LA:**Yo fui a la fiesta de la princesita de Luxus y la vi de lo más acaramelada con el Heredero, ¿crees que ya se olvidó de Lord Cazador?Blossom

Querida Blossom:¡Solo imagínense lo cool y glamoroso que eso así! La princesita y de Heredero juntos, ah, casi puedo ver a los cupidos saltando de una nube a la otra. Esa union sería definitivamete explosiva., después de todo, los populares son populares por una razón, chicos.

**Querida Lengua Afilada:**Yo asistí a la fiesta que los Slythrins organizaron-la cual, debo decir, estuvo bastante buena-Pero me pareció haber visto al hermano de Carolingia, la magnífica y a M.I.A Long-Record salir discretamente del lugar y no volvieron hasta una hora después, ¿te te parece sospechoso? Fab.Trid

Querida Fab:¡Wow! Al parecer tenemos un nuevo romance a la vista. Bueno, respondiendo a tu pregunta me parece que las cosas entre MIA y Lord Cazador no están del todo bien, así que, un una de esas, nuestra querida chica se distrajo unos momento con Will.I.Am.Good y luego con Saint Paul ¡Wow! Cuánta energía, chica.

O k gente:

Ahora que nos quedamos sin eventos próximos, debo decir que tengo que aplicarme en otros temas, como la relación de La Rosa de Hogwarts con Scorer M ¡Eso se viene muy entretenido! Los adoro chicos… ustedes están llenos de sorpresas.

Y recuerden: Las paredes y las puertas de Hogwarts... tienen oídos.

Hasta la próxima semana.

xoxo

Lengua Afilada

Al día siguiente varios chicos se levantaron con resaca, lo cual era totalmente entendible ya que gente como Will y varios más terminaron completamente ebrios. Cuando dio la una de la madrugada tuvieron que volver al colegio y algunos hubo que subirlos a patadas a los carruajes. Es que la fiesta había estado tan buena y la banda nueva, Jones Brothers, había estado tan cool, que la gente no quería irse. Tanto Alexandra como Rose le dieron las gracias a Angelina Weasley, madre de Roxanne, por haber facilitado el local y Alexandra pagó todo, desde la música, los adornos, la comida y la bebida, además de los mil Galeones que la banda había cobrado para tocar.

 Rose se levantó tarde ese domingo. Abrió los ojos y vio que el sol era muy débil y la mañana estaba un tanto fría así que se quedó un rato más en su cama, recordando lo bien que lo había pasado la noche anterior, al final, no era tan terrible como había pensado y las dos veces que estuvo a punto de caerse, Scorpius la agarró justo a tiempo.

Se dio media vuelta y vio que la ropa de la fiesta estaba sobre una silla y sobre ella su máscara. Había tendio que lavarse la cara durante cinco minutos para poder sacarse el maquillaje y cuando soltó su cabello se sintió relajada y lista para acostarse.

Aquel, dia sin embargo, sería un día muy atareado: sesión del Club de Debates, ayudar a Hugo con Trasformaciones y reunión con Grupo de Estudios Avanzado, el cual era precedido por los profesores Tudor y Wenbrock y que pronto tendría otra selección de alumnos nuevos. Profirió un largo bostezo, se levantó, tomó su neceser de aseo y partió al baño.

En la cama de al lado, Alexandra también comenzaba a despertar. Se estiró y sonrio abiertamente ante el día que tenía por delante porque, aunque tuviese mucho trabajo que hacer, estaba feliz.

Gracias a sus conversaciones con Rose, las miradas que Albus le dirigía cuando creía que nadie más lo veía y el hecho de que ella y Alice fuesen amigas otra vez, hicieron que Alexandra se olvidarse de Lorcan Scamander de una vez por todas, se había curado del rencor contra él. Esa misma noche, después de volver de la fiesta, soñó que le crecían garras de águila, que se abalanzaba sobre él y le arrancaba los ojos. Fue un sueño estupendo, muy vívido, y despertó vengada. Cuando salió de la cama, comprobó que ya no sentía ese dolor en los hombros y el cuello que le había atormentado durante semanas; había desaparecido el peso inútil del odio. Al fin estaba libre de aquella lastra.

Se puso de pie y se dirigió al baño.

-¿Rose? ¿Puedo entrar?-Preguntó.

-Si, claro, estoy lavándome los dientes.

Alexandra abrió la puerta y vio que su amiga estaba con la bata puesta y con una toalla alrededor de la cabeza.

-¡Buenos días!

Rose se quedó mirandola.

-Vaya, parece que despertamos alegres el día de hoy.

-Así es-Contestó Alex con una amplia sonrisa-Es un hermoso día. Además, dentro de dos días yo y Will tendremos 17 años.

Rose sonrió. Alexandra y William eran mellizos, pero William iba en séptimo y Alex en sexto. La explicación para esto era que el año en el que deberían haber entrado había habido muchos chicos de once años que habían aparecido en la lista mágica y Hogwarts no tenía espacio suficiente para todos, así que los demás chicos tuvieron que esperar, como Alexandra. A ella no le molestaba en lo absoluto.

-Jajaja, ¿te pasó algo?-Preguntó Rose divertida.

-Si, es que…-Alexandra escogió sus palabras-Hoy descubrí que… que ya no siento nada por Lorcan, niquiera odio.

-¡Wow! Eso es bueno. Me alegro po ti, no me gustaba verte triste cuando veías a Mia y Lorcan juntos.

-Me di cuenta de que era inútil seguir pegada con el mismo tema… y más ahora que confirmé mis sospechas-Dijo Alex metiéndose a la ducha.

-¿Ah si? ¿Y qué sospecha es esa?-Preguntó Rose de forma aguda.

-Lo que me dijiste ayer, lo de Albus-Respondió ella mientras abría la llave del agua caliente-Tenías razón, estoy segura que le gusto a tu primo.

-Jajajaja, ¿lo ves? Te dije que está tras tus huesos.

-Si, Albus es tan lindo conmigo, tan caballeroso…

-¿Quién hubiese imaginado una cosa así?-Dijo Rose cuando ambas salieron del baño-Me gusta, tú y mi primo hacen una bonita pareja.

Kate y Emily estaban esperando su turno para entrar al baño así que apenas Rose y Alex salieron, se apresuraron hacia el interior. Alice estaba aun en su cama, con Cheshire a su lado, ronroneando de forma feliz.

-Alice, levántate, dormilona-Dijo Alexandra riéndose-Es un día precioso.

-Alex, está nublado-Le recordó Rose.

-No importa, igual es un bello día, ¡Vamos Alice, vamos a celebrar que somos amigas otra vez!-Exclamó Alexandra, pero Alice no decía nada-¿Alice? Vamos, no seas floja.

Rose se acercó a la cama de su amiga.

-¿Alice? ¿Estás bien?

Rose descubrió a su amiga y vio que Alice tiritaba.

-¿Qué le pasa?-Preguntó Alexandra.

-Alice, Alice, ¿qué pasa? ¿Te duele algo?-Preguntó Rose.

-El… estómago-Murmuró ella de forma leve-Me… duele el es… tómago.

-¿Tienes ganas de vomitar?-Le preguntó Rose.

-Si.

Rose le tocó la frente y vio que estaba ardiendo.

-Alice, parece que agarraste catarro.

-¿Catarro?-Preguntó Alexandra.

-Creo que si, vamos, tenemos que llevarte con Madame Pomfrey-Dijo Rose tratando de levantar a su amiga pero no pudo-¡Maldita sea! Ahora, ¿cómo la llevamos hasta la enfermería?

-Tendremos que hacerlo entre las dos-Dijo Alexandra. Se fue hacia su cama y se vistió de forma rapida mientars que Rose hacía lo mismo. Luego, tomó la bata de Alice, que estaba a los pies de la cama y se la puso encima a ella-Listo, ahora…-le pasó una mano por la cintura y la alzó con la ayuda de Alex-Vamos.

Entre las dos sacaron a Alice del dormitorio para llegar a la sala común. No había nadie allí excepto Albus.

-¡Hola chicas! ¿Qué pasa?-Preguntó al ver a Alice.

-Hola Al, parece que Alice agarró catarro-Dijo Rose-¿puedes ayudarnos? La llevamos a donde Madame Pomfrey.

-Claro-Albus se adelantó y tomó a Alice por la espalda y por detrás de las rodillas y la alzó en brazos-Vamos.

Los tres salieron de la sala común y recorrieron los pasillos hasta llegar a la enfermería.

-Señora Pomfrey, señora Pomfrey-Dijo Alexandra. Al instante aparecio la enfermera.

-¿Qué sucede, chicos?

-Señora Pomfrey, Alice, parece que tiene catarro o algo así-Informó Rose mientras Albus sostenía a la chica-Dice que le duele el estómago y tiene fiebre.

-Mmm, sígame señor Potter-Dijo la enfermera guiándo a Albus hacia una de las camas en donde depositó a Alice con suavidad. La chica se veía bastante pálida y un sudor le cubría la frente.

-Me temo que es catarro hádico-Sentenció la enfermera.

-¿Catarro hádico?-Preguntó Albus-Pero si en esta fecha las hadas ya no están por estos lados.

-Las hadas no pero si sus diminutos huevos, con el viento se sueltan de los árboles y se introducen en el cuerpo por las vías respiratorias-Dijo madame Pomfrey-Provocan vómitos, fiebre y mareos, además de este zarpullido en el cuello, ¿lo ve?-Los chicos se inclinaron hacia Alice y descubrieron que había una alergia en su cuello, pequeñas manchitas amarillas-Lo bueno es que se pasa al cabo de dos días-Dijo la enfermera con seguridad-Déjenme ir a buscar las pociones que necesitaremos.

La mujer se marchó dejando a los chicos allí.

-¿Catarro hádico?-Preguntó Alex-Uff, si es eso, les aseguro de que Alice no será la única en caer.

-Si, aquel catarro es contagioso-Dijo Rose-¿Se acuerdan cuando ibamos en tercero? Todos pasamos por aquí ese año por ese estúpido catarro.

Dos minutos después la señora Pomfrey volvió con tres botellas y una cucharita. Hizo que Albus ayudara a Alice a sentarse y le dio dos cucharaditas de cada botella. Por la expresión de Alice debían saber horribles.

-Listo, en dos días más estará como nueva-Dijo la mujer sonriendo-Ahora, si me disculpan, tendré que mandar a pegar anuncios advirtiendo de un posible brote de catarro, disculpen.

-Vayanse chicos, yo me quedaré-Les dijo Rose.

-Ok, vendremos más tarde-Dijo Albus-Iremos a tomar desayuno y te traeré tostadas.

-Gracias Al.

-Adios Rose, nos vemos más tarde-Se despidió Alexandra.

-Bye.

Alex y Al dejaron a Rose haciéndole compañía a Alice.

-Pobra Alice-Dijo Alexandra-Se veía muy mal.

-Si, pero dentro de dos días estará como nueva-Dijo Albus mientras llegaban al Hall. No había nadie allí ya que era muy temprano. Sin embargo algo atrajo la antención de Albus: un gran pergamino color rosa pegado en la pared.

-¡Oh no, otra vez no!

-¿Qué? ¡Ah, aquella idiota de nuevo!-Exclamó Alexandra al ver el pergamino rosa: sin duda Lengua Afilada tenía mucho de que hablar-Veamos qué idioteces dice esta imbécil esta vez.

Los dos se aproximaron a leer el boletín y a medida que leían, sus bocas se fueron abriendo hasta quedar totalmente abiertas.

-¿Qué… demonios hizo mi hermano ahora?-Exclamó Alexandra sin poder creerlo-¿Se metió con Mia?

-Ahora si que se va a armar la gorda-Dijo Albus sacuendiendo la cebeza de un lado a otro.

Y tenía razón. Cuando todo el mundo bajó a tomar desayuno leyeron el boletín de Lengua Afilada y de inmediato el lugar se trasformó en un herdivero de rumores, comentarios, cuchicheos y habladurías.

Cuando Lorcan llegó a tomar desayuno, notó que todo el mundo lo apuntaba y se reía con risitas sofocadas. Se preguntó que diablos pasaba. Llegó a la mesa de Ravenclaw y miró a Lysander y a Gita.

-Hola, ¿saben qué pasa? Todos actúan… muy raro-Dijo cuando se sentó en frente de ellos.

-Esto es lo que pasa, Lord Cazador-Dijo Lysander al mismo tiempo en que ponía un pergamino de color rosa sobre la mesa. Lorcan lo tomó y lo leyo de forma rápida. Su reacción fue la misma de Albus y Alexandra.

-¿Ves lo que te dije, Lorcan?-Le dijo Lysander-Lo tuyo con Mia no iba para ningún lado.

-Déjame en paz, Lysander-Espetó Lorcan con los dientes apretados-Voy a ir de inmediato a solucionar este problema.

-Parece que la fidelidad no está de moda por estos lados-Murmuró Gita sacudiendo la cabeza.

Lorcan caminó de forma furiosa hasta salir del lugar, mientars que adentro los chicos se reían de él y las chicas cuchichiaban sobre Mia y Will. Ahora si que ella se había pasado de la raya, jamás se había imaginado que Mia pudisese enrredarse con alguien tan… cercano ¡Arrrgggg, cuando la agarrara…!

Llego hasta las cocinas y de ahí se enfilo hacia el lugar en donde estaba la entrada de la sala comun de Hufflepuff y vio que Rain Conrad salia del lugar.

-Hey, Rain.

-Ah, hola Lorcan.

-¿Está Mia dentro?-Preguntó Lorcan, apuntando hacia la puerta de la sala común.

-Si, me parece que si-Respondió Rain-¿Quieres que la llame?

-Te lo agradecería mucho-Contestó Lorcan.

Rain se dio media vuelta y cinco minutos después salio acompañada de Mia.

-Bueno, me voy al Gran Comedor-Anunció Rain-Adiós.

-Nos vemos, ¿qué pasa, Lorcan?-Preguntó Mia de forma inocente.

-¡Esto es lo que pasa!-Espetó Lorcan tomándola del codo y poniendo el pergamino rosa enfrente de sus narices-¿qué significa esto?

Mia tomó el pergamino y comenzó a leerlo. Cuando terminó miro a Lorcan con indiferencia.

-¿Y? ¿Qué te molesta?

-¿Qué? ¿Qué qué me molesta?-Preguntó Lorcan pasmado al mismo tiempo que tomaba el pergamino otra vez-¡Esto es lo que me molesta!-Y comenzó a leer:

¡Will.Iam.Good se encontró con M.I.A Long-Record! Y al parecer saliron a altas horas de la madrugada, ¿la razón? Para charlar sobre la sobrepoblación de Hipogrifos en Africa, ¿de qué otra cosa estarían hablando dos personas casi sin ropa?...

…Yo asistí a la fiesta que los Slytherins organizaron-la cual, debo decir, estuvo bastante buena-Pero me pareció haber visto al hermano de Carolingia, la magnífica y a M.I.A Long-Record salir discretamente del lugar y no volvieron hasta una hora después, ¿te te parece sospechoso?...

…Querida Fab:¡Wow! Al parecer tenemos un nuevo romance a la vista. Bueno, respondiendo a tu pregunta me parece que las cosas entre MIA y Lord Cazador no están del todo bien, así que, un una de esas, nuestra querida chica se distrajo unos momento con Will.Im.Good y luego con Saint Paul ¡Wow! Cuánta energía, chica.

Lorcan terminó de leer el pergamino y miró a la chica con furia-¿Y todavía tienes el descaro de preguntar qué es lo que me molesta?

-Si, lo pregunto-Respondió Mia con sencillez-Tú no eres nadie para venir a hacerme reproches, Lorcan, te he repetido hasta el cansancio: tú y yo no somos nada.

-¡Si lo somos!

Mia soltó una cacajada cruel.

-¿Y qué es lo que somos, Lorcan? Ya te dije que no quiero ningun compromiso, ni contigo ni con nadie.

-¡Dios, no te bastó con enredarte con Paul Greengrass sino que también con Will!-Se escandalizó Lorcan-¿qué es lo que pretendes, Mia?

-Yo no pretendo nada-Respondió ella enojada-Soy una persona libre, Lorcan, libre para hacer lo que se me pegue la gana, no sé porqué estamos discutiendo esto otra vez ¡Déja de tratarme como si fuese tu novia, Lorcan porque no lo soy! No pretendas que te jure fidelidad porque no lo voy a hacer.

Hizo el amago de irse pero Lorcan la tomó por el codo otra vez.

-¡¿Acaso no te das cuenta de que te amo?!-Le dijo con furia.

Mia rió otra vez.

-¡Por favor, Lorcan! ¡Tú no amas a nadie más que a ti mismo! Te conozco como la palma de mi mano y sé perfectamente que hoy puedes jurarme amor eterno, pero mañana sabe Dios a quién le dices lo mismo. Tu y Will Flemming son iguales, creen que todas las chicas se mueren por ustedes, que los necesitan cuando, la verdad, es al revés ¡ustedes necesitan tener a una chica al lado para sentirse felices!-Los ojos de Mia desbordaban desprecio-Pero escúchame bien Lorcan, nadie me viene a decir qué es lo que tengo que hacer y menos un… pelele como tu ¡Estoy harta de tus celos enfermizos, de tus miraditas! ¡Métetelo bien en la cabeza, Lorcan, lo que sea que hallamos tenido se acabo! ¿Me escuchaste? ¡SE ACABÓ!

Se zafó de su mano y se fue en dirección al Gran Comedor a grandes pasos, dejando a Lorcan temblando de rabia y frustración.

Supongo que no me sorprende la actitud de M.I.A, esta chica es muy predecible, todos sabemos lo mala que puede llegar a ser, pero aquí radica el meollo del asunto: Lorcan sabía que ella es así y, como dicen los muggles, el que juega con fuego… termina por quemarse :(

-¿Cómo te sientes?

-Fatal.

-Ya lo creo, no tienes muy buen semblante.

Rose aun estaba al lado de Alice en la enfermería.

-Deberías… irte, hoy… hay mucho que hacer-Murmuró Alice.

-No te preocupes, puedo encontrar un reemplazante para todo-La tranquilizó ella-No es agradable quedarse aquí y no tener alguien con quien charlar, ¿o quieres que me valla?

-Quizá sea lo mejor, no quiero contagiarte-Dijo Alice.

-No te preocupes, seguro que dentro de dos días más me tocará a mi estar aquí-Se burló Rose.

-Tú no le tienes miedo a nada.

-Te equivocas-La contradijo Rose-Le tengo miedo a muchas cosas, como todo el mundo.

Rose escapaba del modelo de la clásica chica que le tiene miedo a las arañas, ratones, gusanos y a los bichos, ni tampoco le tenía asco a nada, ni a la sangre y cosas por el estilo. Desde pequeña nunca te tuvo miedo a la oscuridad ni a esas cosas, ya que los niños magos desde pequeños se acostumbraban a tratar con fantasmas y apariciones ¡Vaya susto que se habrían llevado lo niños muggles de haber visto la cantidad de fantasmas que Rose había visto!

Nisiquiera le tenía miedo a la muerte porque sostenía que nadie debería tenerle miedo, ¿cómo sabes que la muerte es mala si nunca nadie ha regresado desde el Más Allá y a dicho que morirse es malo? Después de todo, los fantasmas son apenas imitaciones de la vida, no conocen el Más Allá. Nadie puede tenerle miedo a algo que no conoce, tal vez lo mejor de estar vivo era que, algun día, uno tendría que morirse, tal vez el mayor tesoro del hombre era poder morirse algun día. A esas alturas de la discusión la gente se quedába mirandola con el ceño fruncido, extrañados de que alguien tan joven tuviese esas raras-y pesimistas- ideas acerca de la vida y la muerte, pero para sus amigos era algo normal en ella e incluso, después de analizarlo durante unos segundos, el mismo interlocutor se daba cuenta de que Rose tenía razón: nadie puede tenerle miedo a lo que no conoce y lo mismo corría para el amor y el resto de las cosas: nadie puede amar a alguien que no conoce. Por esa razón dudó desde un comienzo en la relación entre Alexandra y Lorcan.

-¿Y qué tema tienes planeado… para el Club de… Debate?-Le preguntó Alice.

-Bueno, como todo el mundo está hablando de eso durante estos días, creo que será sobre la sobrepoblación de Hipogrifos en África-Contestó Rose sonriendo.

-Si, me… parece un buen tema-Dijo Alice mirando a Rose con la vista perdida.

-Alice, ¿te sientes bien?

-No, no… me, Rose, creo que… voy a vomitar.

Rose miro a su alrededor y vio un pequeño cubo sobre la mesita de noche. Lo tomó justo a tiempo porque Alice vomitó violentamente en él. Rose la ayudó a sentarse y le palmeaba la espalda.

-Ven, ya está bien, toma un poco de agua para que se te pase el mal sabor-Le dijo Rose pasándole una vaso con agua.

-Ah, gracias-Le dijo Alice-Rose, siento haberte hecho ver algo tan asqueroso-Murmuró Alice recostándose otra vez en las almohadas.

-No te preocupes, sabes que soy inmune a estas cosas-se rió Rose mientras dejaba el cubo en el piso-Al menos estoy yo aquí ¡Imagínate si hubiese estado Alexandra! Jajajaja, abría salido arrancando cuando le dijeras que tenías ganas de vomitar.

-Jajaja, yá Rose, no me hagas reír… que me duele es estómago-Le dijo Alice sobándose el vientre-… este catarro no me las… va a ganar-Dijo Alice medio sonriendo.

Estaban en eso cuando escucharon una voz familiar.

-Madame Pomfrey… ¿Rose? ¿Qué haces aquí?

Scorpius venía acompañado por Charles Waldorf, quien traía en sus brazos a Casiopeia.

-¡Scorpius! ¿Qué haces… le pasa algo a tu hermana?-Preguntó Rose acercándose a ellos.

-Le duele el estómago, tiene fiebre y se siente mareda-Respondió él.

-Es catarro hádico-Murmuró Rose meneándo la cabeza-Alice tiene lo mismo, despertó esta mañana con lo mismo: dolor estómago, fiebre y mareos.

-¿Catarro hádico?-Murmuró Charles mirando a Rose-Hace tiempo que no había un brote y eso que las hadas ya se fueron.

-Las hadas si, pero no sus huevecillos-Dijo Rose-Madame Pomfrey nos lo dijo.

En ese momento la enfermera apareció y miró a Scorpius y a Charles.

-Señor Malfoy, señor Waldorf, ¿qué…?

-Es mi hermana, señora Pomfrey-Dijo Scopius-Al parecer tiene catarro hádico.

-Si, acabo de ponder un cartel en el panel de anuncios advirtiendo sonbre un posible contagio… y aproveché de sacar ese horrible pergamino rosa lleno de chismes mal intencionados-Dijo la mujer con la nariz arrugada.

-¿Qué? ¿Lengua Afilada atacó otra vez?-Murmuró Rose incrédula-¡Esto es el colmo!

-Sígame señor Waldorf.

La enfermera guió a Charles hasta una de las camas para dejar a Casiopeia en ella.

-Me temo que no tardaremos en recibir a más gente con lo mismo-Sentenció la señora Pomfrey-Espereme unos segundo, señor Malfoy, traeré las pociones para estos casos.

-¿Y tu? ¿Aun no te duele el estómago?-Le preguntó Scorpius a Rose con una sonrisa.

-No, aun no pero creo que no tardaré en estar enferma-Dijo Rose-Creo que todos los que fuimos a la fiesta terminaremos enfermos.

-Muy bien, aquí están… si es tan amable de ayudarme señor Waldorf-Entre ella y Charles levantaron a Casiopeia para que bebiera las pociones. Su expresión fue igual a la de Alice: aquellas pociones parecian ser asquerosas.

-Será mejor que la señorita Malfoy se queda aquí-Dijo la enfermera después de unos segundos.

-Si, lo que sea con tal de verla mejor-Dijo Scorpius-Bueno, volveremos en unos minutos, nos vemos más tarde Rose, me temo que también me tocará de hacer de enfermero-Agregó, mirando a la chica.

-Seguro, espero que la cofia te quede bien-Se burlo Rose.

-Eso espero, hasta luego.

-Bye.

Scorpius se despidió y se puso a caminar hacia la salida. Charles lo estaba por seguir cuando repentinamente una idea se le vino a la mente. Miro hacia donde estaba Rose Weasley y en vez de salir del lugar, caminó hacia ella.

-Esteee… Rose, ¿po… podemos hablar un momento?

Rose lo miro extrañada. Jamás había hablado con él.

-Si, seguro.

Los dos salieron de la enfermería y se encontraron con Scorpius, quien se había quedado de pie al ver que Charles no lo seguía.

-¿Qué pasa?-Preguntó Rose.

Charles miro a su amigo.

-Esteee, es un…-Tomó aire-Es un asunto muy delicado así que… te rogaría tu discreción.

-Claro, soy una tumba-Murmuró Rose-¿De qué se trata?

-Esteee, es… es sobre mis padres-Dijo Charles, al fin.

-¿Tus padres?-Preguntó Rose extrañada-¿Les… sucedió algo?

-A decir verdad no, pero… la cosa es que…

-Rose, los padres de Charles están a punto de divorciarse-Lo interrumpió Scorpius-Y Charles quiere saber si tu madre puede ayudarlo.

-¿Mi mamá?-Preguntó Rose más confundida aun-¿Y qué podría hacer ella?

-Tu madre trabaja en el Departamento de Aplicación de la Ley Mágica-Dijo Scorpius-Por eso Charles quiere preguntarle ciertas cosas.

-¿Qué cosas? Charles, de verdad, dudo que mi madre pueda interceder en una pelea entre una pareja.

-No se trata de arreglar las cosas entre ellos-Dijo Charles-Mis padres ya no tienen vuelta. La cosa es que necesio saber si mi hermana mayor, Camilla, puede pedir la custodia mia y de Terencia.

Rose se rascó la coronilla.

-Bueno, si lo pones así… tal vez mi madre pueda darte algun concejo-Dijo Rose-Puedes escribirle una carta diciéndole que hablaste conmigo y explicándole la situación de tus padres. Seguro ella sabrá qué hacer en un caso así.

Charles sonrió de oreja a oreja.

-Gracias Rose, no sé… si alguna vez fue pesado contigo te ruego que me disculpes.

-Wow, creo que tendré que hacer favores más a menudo-Dijo Rose en tono de broma-Despreocúpate Charles, como dice mi tío Harry, una varita lava a la otra. Ahora, si me disculpan, tengo que seguir cuidando a las enfermas.

-Si, claro, nos vemos-Se despidió Scorpius sonriendo.

-Bye.

-La situación que me estas describiendo es muy grave, Beatriz… muy grave.

-Lo sé Marie, fue por eso que me contacté contigo apenas pude ¿Qué vamos a hacer ahora?

-Por el momento tendremos que esperar a que Ryence llegue desde Dublín-Respondió Marie-Y eso sera en la noche.

-¡Maldición!-Exclamó Beatriz-Marie, no sé si Dante y yo podramos detener a Amleth durante todo el día… si vieras cómo está sufriendo. A veces pienso que haberlo traído a Hogwarts fue un error.

Beatriz Blake estaba de rodillas en la sala común de Gryffindor, hablando con su madre adoptiva a través de la chimenea. Todo el mundo estaba en el Gran Comedor en ese momento, tomando desayuno. Beatriz le había contado con lujo de detalle lo que había pasado en la fiesta de Halloween, de cómo fueron a saludar a los chicos, de cómo Amleth se puso rígido y se retiró de forma tan súbita. Tan solo esperaba a que los humanos no se hubiesen dado cuenta.

-¿Qué crees que debemos hacer?-Le preguntó Beatriz.

-No lo sé, querida, es muy pronto para tomar una decisión… creo lo mejor será hablar con Minerva y Eneas.

Al instante Beatriz suspiró, resignada. Minerva McGonagall era una de las dos personas que sabía el secreto de los Blake, había sido ella quien los había protegido con la promesa de que no atacarían a ningun humano. Ella se había jugado su puesto y ahora tendría que ir a donde ella y contarle todo. La otra persona era Eneas Tudos, el profesor de Defebnsa Contra las Artes Oscuras, a quien había sido imposible engañar.

-Bueno, avísame apenas Ryence llegue-Dijo Beatriz poniendose de pie.

-Claro cariño, y manten a Amleth, ya sabes, bien vigilado-Dijo Marie en tono preocupado.

-Por supuesto, adiós.

-Adios cariño.

La imagen de Marie desapareció de la chimenea mientras que Beatriz se sentaba en el sillon. Profirió un largo suspiro y al instante los olores la invadieron: olor a sábanas sucias; sin duda de las habitaciones de los chicos, el aroma de los perfumes y lociones de Alexandra Flemming, el olor los gatos, de las flores en los jarrones… por un lado era excelente poder saborear una habitación con el olfato, pero cuando eran tantos aromas al mismo tiempo, una tendía a hastiarse.

Mientras algunos chicos entraban a la sala común, Beatriz pensaba en el enorme problema que se les venía encima, con Amleth y su nueva obsesión, no es que se sorprendiera de todas maneras, su hermano adoptivo ya había dado muestras de obsesiones en el pasado aunque ninguna era tan peligrosa como esta.

La historia de cómo los Blake habían llegado a Hogwarts era larga y en algos trazos, triste y terrorífica pero bueno, la vida con fecuencia es así.

De pronto sintió unos silenciosos pasos detrás de ella, un humano no había podido escucharlos ni aunque tuviese excelente oído.

-Hola.

 Dante pasó por su lado y se sentó en el sofá.

 -Hola-Contestó de forma algo desanimada-Acabo de hablar con Marie.

 -¿Y qué dijo?-Preguntó Dante de forma ansiosa.

 -Está preocupada por todo el asunto y yo también para se sincera.

 -No veo porqué preocuparse tanto-Dijo Dante.

 Beatriz lo miro como si temiera por su salud mental, aunque esto era imposible.

 -Dante, la chica Malfoy estará en grave peligro si Amleth no logra controlarse.

-El sabe cómo son las cosas, Beatriz, sabe perfectamente que no puede acercarse a ella.

 Beatriz se puso de pie. Todo el asunto la tenía muy nerviosa, si Amleth cometía una estupidez todos ello la pagarían.

 -Dante, a Amleth le cuesta demaciado controlar su sed y tu lo sabes bien, él tiene menos de sesenta años y aun no logra controlarse, temo… a veces pienso que estamos caminando en la cuarda floja.

 -Tranquilízate Bea-Le dijo Dante poniéndose de pie junto a ella y tomando su rostro entre sus manos-Todo estará bien, yo hablaré con Amleth.

A la hora del almuerzo, William Flemming estaba con los nervios de punta, sin saber cómo reaccionaría Dominque. Pensaba que terminaría lo que había entre ellos y eso esperaba, no creía posible que ella lo perdonara una segunda vez. Es su relación iba de mal en peor desde el momento en que todo el mundo supo lo de Rain Conrad, Dominque se lo recordaba constantemente, manipulaba la situación para que Will se sintiera culpable por haberla engañado y así tenerlo a su lado. La relación comenzaba a asfixiar a Will, sentía que le faltaba el aire y que Dominque no ayudaba en nada al recordarle sus constantes errores.

Terminó de comer con dificultad, nada le pasaba por la garganta mientras que la gente seguía mirando con curiosidad mal disimulada, chichicheos le llegaban hasta los oídos… dicen que la engañó con Mia Longbottom… yo escuché que fue con Rain Conrad… ¿de verdad crees que la engañó?... Lengua Afilada nunca miente… no puedo creer que sea tan descarado. Los oídos de Will comenzaban a zumbar y estaba a punto de levantarse cuando sintió que alguien le tocaba el hombro.

-¿Podemos hablar?

Era Dominque.

-Claro-Respondió de forma sumisa. Se puso de pie y la siguió hasta afuera del Gran Comedor, tratando de no prestar atención a las miraditas idiotas que la gente le dirigía.

Dominque subió las escaleras de mármol hasta que llegaron a un aula del segundo piso. Ella entró y él la siguió. Cerró la puerta y lo miro de forma seria.

-Will… quiero que me expliques, por favor, qué es eso que escribió Lengua Afilada, ¿es cierto que te enredaste con Mia?

Wiil tragó saliva con dificultad. Siempre hacía lo mismo cuando estaba nervioso y ella lo sabía a la perfección.

-Lo sabía-Murmuro Dominque, con una sonrisa triste-Es solo que… tenía la esperanza de que no fuese verdad.

-Dom, yo…-Comenzó él pero ella lazó uhna mano para callarlo.

-Mira Will, no quiero tus diculpas ni tus arrepentimientos-Por su rostro corrió una solitaria lágrima-Solo quiero que me respondas una pregunta… ¿Por qué me hiciste eso? Solo quiero saber, ¿Por qué? ¿Cuál es tu… morbosa necesidad de engañar a todas las chicas con las que has tenido algo? ¿Acaso eres adicto a la adrenalina? ¿Te gusta lo prohibido? Porque si es así me lo hubiese dicho antes, hubiesemos acordado que yo sería la novia de alguien más y engañarlo contigo… no entiendo porqué me haces esto, Will.

-Dominique, yo, lo siento, lo siento de veras, es que… es que últimamente he tenido muchos problemas con mi padre…

-¡Ja, no me vengas con esa historia otra vez!-Exclamó ella de forma irónica-Ya me sé de memoria ese cuento de tu disfuncional relación con tu padre, él nada tiene que ver con las cosas que haces…-Se apartó el cabello de la cara-¿Sabes lo que creo de ti, William? Pienso que no eres más que un niño mimado, hijito de papá, que piensa que todos estamos para cumplir tus caprichos ¿Querías una novia bonita y callada? ¡Fuiste y me pediste que fuese tu novia! ¿Querías engañarme y sentir el gustito por lo prohibido? ¡Vas y te enredas con la resbalosa de Rain Conrad! ¿Querías saber qué se siente fumar esa porquería de cannabis? ¡Vas y fumas esa cochinada hasta quedar loco! ¿Querías saber cómo besa Mia Longbottom y descubrir porqué Lorcan Scamander está loco por ella? ¡Vas y te metes con aquella zorra a la menor oportunidad que tienes!-Dominque irradiaba ira y enojo-¡Estoy harta de ti, William, harta de que la gente crea que soy una idiota! ¡No soy la tabla de salvación de nadie y menos la tuya! Esto quedó hasta aquí, William, vé donde Mia si tanto te gusta peor a mi me dejas en paz.

Le dirigió una última mirada, se dio media vuelta, se dirigió hacia la puerta y salió dando un portazo. Se puso a caminar hasta llegar al Hall, en donde todo le mundo la miro otra vez ¡Malditos chismosos! Se presuró a seguir su camno, rumbo a la torre de Gryffindor, se le había quitado el hambre.

-¡Dom!

Se dio media vuelta y vio que Dylan venía tras ella.

-Ah, hola.

-Hola-Saludó él-Oye, ¿estás bien? Digo, por lo del estúpido boletín ese.

Dominque trató de decir "si, estoy bien" pero simplemente no pudo, la pena, la rabia y le decepción fueron mayores. Sin saber cómo ni porqué le echó los brazos al cuello del chico y romió a llorar silenciosamente.

Dylan estaba estático, sin saber qué hacer ni qué decir. Se limitó a darle unas palamaditas en la espalda.

-Ya, ya, ya Dom, ven, será mejor que vayamos a otro citio ¡Aquí está lleno de chismosos!-Agregó mirando a un grupo de curiosas Hufflepuff que pasaban por allí. Tomó a Dominque por el codo y salió con ella hacia los terrenos.

-Cuentame qué fue exactamente lo que pasó, Dom-Dijo Dylan cuando se sentaron bajo el gran roble.

-Will admitió todo y trato… trato de pedirme disculpas, como de costumbre-Murmuró Dominique sollozando con rabia-¡Ah, soy una imbécil! Jamás debí creerle cuando me pidió perdón por lo de Rain Conrad ¡Y ahora vá y se enreda con Mia! Esa es otra a la que le debo una bofetada para que se le pase lo sin vergüenza.

-Will es mi primo-Dijo Dylan de forma seria-Pero eso no quita que sea un imbécil, ¿cómo se le ocurre meterse con Mia? ¿Acaso no sabe lo que todos dicen de ella? Es lo último, creo que perdió la razón de forma permanente.

-¿Y sabes lo peor de todo?-Dijo Dominque roja de rabia-Que me estuvo viendo la cara de idiota durante todo este tiempo, ¡Dios, cómo fui idiota!

-No eres idiota, Dominque-La corrigió él-No lo eres, Will es el unico idiota aquí, además de Rain y Mia, no entiendo el gusto de aquellas imbéciles en arruinar vidas ajenas.

-Ni yo el gusto casi morboso que Will tiene de ser infiel, Dios, después de todo lo que me dijo, de las promesas de que nunca volvería a engañarme.

Dylan movía la cabeza de un lado a otro. Su primo había vuelto a hacer lo mismo, engañar a la pobre de Dominque. Es que esto ya se había pasado de la raya, si quería revolcarse por ahí con esas dos fáciles de Mia y Rain, entonces ¿por qué le había pedido a Dominque ser su novia? Si nunca cambió de verdad, entonces ¿por qué tener una novia? Dylan sabía que su primo tenía muchos problemas con su padre y el tener una novia seria sería, sin duda, una buena señal a los ojos de Michael Flemming, quien pensaría que su hijo estaba por fin dejando de comportarse como un niño de doce años.

-Como sea, William te hace daño-le dijo él-Tienes que prometerme que no le volverás a dar otra oportunidad.

Dominque se limpió los ojos y miro al chico.

-No lo sé, todo esto es muy confuso…

-¡Dominque! Por favor, por tu salud mental, aléjate de Will-Le rogó él-Mira, sé que es mi primo y que tal vez está mal decirlo, pero él no es una buena influencia para nadie. William tiene demasiados problemas como para tener más, creo que está tan preocupado en ser rebelde que no tiene vocación para tener novia.

-Yo pensé que había cambiado.

-Todos pensamos lo mismo, Dom, pero… el hecho es que no era cierto: Will siempre será igual y hasta que tome conciencia y se dé cuenta de que con su actuar daña mucho a la gente que lo quiere, como tú, creo que es mejor que te alejes de él, hazme caso, ya verás que con el tiempo esto pasará.

Dominque no supo si fue por efecto de la desilusión, la rabia o alguna otra cosa pero al ver que Dylan la apoyaba de esa forma, se sintió mejor.

-Gracias Dylan, de verdad, gracias por escucharme.

-De nada.

-¿Y a qué se debe este cambio?-Preguntó ella-Antes apenas y me hablabas.

-Lo que pasa es que, no sé, no sabía cuánto teníamos en comun-Respondió el. Era cierto, después de charlar unas cuantas veces se dieron cuenta de que a los dos les gustaba Las Arpías de Holyhead, las Grajeas de limón, el color azul, los días soleados, etc. Sus gustos eran muy parecidos.

-Gracias-Murmuró Dominque.

Dylan sonrió de forma amable en respuesta.

El fin de semana pasó y volvieron a clases ese lunes. Además, era el día en que salía El Profeta Escolar por lo que Alice, Alexandra, Gita y las demás chicas estuvieron trabajando durante buena parte de la semana anterior. Los ejemplares de ese día llevaban la historia sobre los registros que había habido en la zona debido a la inusitada actividad de lo lobos. Además del reportaje, se incluían otras cosas útiles como la publicación de los entrenamientos de Quidditch de cada casa, el estado del clima de los próximos días, las reuniones de los Clubes de Golbstones, ajedrez, porristas y cosas por el estilo.

-Así que mañana comenzará a llover, genial, así podré sacar mi abrigo nuevo-Dijo Emily Prewett cuando tomó uno de los periódicos del montón que estaba apilado sobre una mesa de la sala común de Gryffindor.

-Si, ¡Qué bueno! Me gustan los dias lluviosos-Exclamó Rose con una sonrisa.

-Creo que somos las unicas que podemos ir a clase, Rose-Dijo Emily mirando a su alrededor. Rose también miro a su alrededor. Aquello era cierto. De las chicas de sexto año de Gryffindor, solo ella y Emily aun no se enfermaban de catárro hádico porque tanto Alexandra como Kate estaban en la enfermería, haciéndole compañía a Alice, a quien por suerte, solo le quedaban unas horas de convalecencia.

Los chicos habían tenido mejor suerte ya que solo Cyrus McAdams estaba enfermo, los demás se libraron, pero no así los de los otros cursos: el catarro se expandió por la escuela como una plaga.

-Es increíble, el periódico apenas salió hoy y ni Alex ni Alice pueden leerlo-Dijo Rose mientras ella y Emily caminaban hacia el Gran Comedor.

-Bueno supongo que tendré que ir después de clase-Suspiró Rose-Tendré que ir por una cesta de uvas para Alice, un té de jasmín para Alex y un muffin para Kate… espero que este pueda retenerlo, el que le llevé ayer terminó como vómito dentro de un cubo.

-¡Yuck!-Exclamó Emily con asco-Por favor, Rose, vamos a tomar dasayuno.

-Ups, tienes razón, lo siento, hola enano-Rose se sentó y saludó a su hermano.

-Hola-Respondió Hugo de forma débil y con la cabeza apoyada sobre su codo.

-¿Te sientes bien? Te ves algo desganado-Preguntó Rose.

-No me pasa nada, Rose.

Pero no logró convencerla.

-Hugo, mírame.

-¡Déjame en paz!

Rose miro a su hermano y vio que un sudor le cubría la frente, se veía enfermo.

-Mmm, hermanito, tendrás que ir a la enfermería, me temo que también pescaste el catarro hádico.

-¿Tu crees?-Preguntó Hugo mirándo a su hermana.

-Sip, ven, vayamos a la enfermería-Dijo Rose poniéndose de pie-Nos vemos en clase Kate-Agregó.

-Nos vemos.

Rose salió del lugar para acompañar a su hermano hacia la ya abarrotada enfermería.

-Madame Pomfrey, tengo a otra persona enferma-Anunció Rose mientras ella y Hugo entraban al lugar.

La enfermera llegó hasta ellos y miro a Hugo escrutadoramente.

-Acompáñeme señor Weasley.

Hugo caminó detrás de la mujer acompañado por Rose. Hugo se sentó en una de las pocas camillas libres del lugar y lo examinó detenidamente.

-Efcetivamente, señor Weasley, usted se contagió de catarro hádico-Dijo la enfermera.

-Maldición-Susurró Hugo.

-Tendrás que quedarte, Hugo, no puedes ir a clase estando enfermo-Dijo Rose-Porque tendrá que quedarse, ¿cierto?-Agregó, mirando a la enfermera.

-Por supuesto que si.

-Ok, le diré a Louis que junte tus cosas y te las traiga-Le dijo Rose-Y le escribiré a mamá.

-Gracias-Murmuró su hermano.

-Te veo luego, ¿quieres que te traiga algo?

-No, nada, gracias.

Rose sonrió una utliam vez y fue a ver al resto de la tropa. Se acercó a la cama de Alexandra, al cual estaba detrás de un biombo.

-Hola Alex, ¿cómo te sientes?

-Fatal-Murmuró su amiga.

-¿Para qué estás oculta detrás de este biombo?-Inquirió Rose mirando el objeto.

-No… quiero que nadie me… vea así, luzco horrible-Respondió ella con dificultad.

-¡Ah, asi que fue por eso que no dejaste que Albus viniera a verte ayer!-Exclamó Rose con enfado-Alex, luces igual que siempre, un poco más pálida pero bien.

-¡Luzco horrible!-Exclamó ella tomándo un espejo que había en la mesita de noche-No puedo dejar que nadie me vea así y menos tu primo.

-Es una tontería.

-No para mí.

-Como sea, ¿necesitas algo?-Preguntó Rose con un suspiro de resignación.

-¡Si!-Exclamó Alexandra con urgencia-Necesito que me traigas mi baúl de belleza.

-¿Qué? ¿Estás loca?

-Por favor, Rose, si Albus va a verme quiero estar presentable-La chica se oliqueó el cabello-¡Qué… asco, no me lavo el cabello desde antes de ayer!

-Eso no importa, tu cabello luce tan impecable como siempre.

-Es que tu no lo hueles-Contradijo Alexandra de forma algo histérica-Con todos estos… asquerosos sudores y los -Se estremeció de asco-Vómitos, debo oler horrible. No, no, no, necesito mis cosas aquí, por favor Rose, por favor…

-¡Ok, está bien, está bien, está bien, voy a traerte tu maldito baúl! ¿Feliz?

-Oh si, mucho, gracias amiga, ahora podré dormir en paz-Se recostó sobre las alhomadas.

-Nos vemos después de clase.

-Adios.

Rose salió detrás del biombo sacundiendo la cabeza por las ocurrencias de su amiga. Sin duda la fiebre la estaba trastornando.

-Hola Alice, ¿qué onda? ¿te sientes mejor?

Alice estaba acostada en su cama con aspecto mucho mejor que hace dos días.

-Si, estoy mejor-Exclamó ella sonriendo-Lista para irme de este lugar.

-Hablé con Alex y creo que se esta volviendo loca-Dijo Rose sonriendo-Me pidió que le trajera su baúl de belleza.

-Está loca.

-Asi es, pero le prometí traérselo así que…-Rose miro a su alrededor-Al parecer esto es mucho peor que un contagio ¡Es una epidemia!

-No seas exagerada, Rose.

-Es cierto, acabo de traer a Hugo hasta aquí porque también se contagio-Dijo Rose mientras dejaba su mochila a los pies de la cama de su amiga.

-Bueno, espero que pase luego… no es tan terrible después de todo aunque el dolor de estómago es horrible.

Rose miró su reloj.

-Dios, se me hace tarde-Tomó su bolso-¿estás bien? ¿A qué hora podrás irte?

-Madame Pomfrey dijo que después que terminen las clases.

-Bueno, te veo, adiós.

-Bye.

Salió del lugar disparada para llegar a clase sin demora. Había planeado hacerle una visita a Casiopeia Malfoy y los demás pero no tuvo tiempo. Corrió escaleras abajo y luego subió otras más para llegar a su clase con Tudor.

-Disculpe por el atraso, profesor-Se disculpó después de entrar al salón-Pero acompañé a mi hermano a la enfermería, no se sentía muy bien.

-Pierda cuidado señorita Weasley-Dijo el profesor de forma amable-Pase y tome su lugar…-Todas las sillas estaban ocupadas, excepto-Ahí, al lado del señor Malfoy.

Rose sonrió y se fue a sentar al lado de Scorpius, quien articuló un "hola" sin emitir ningun sonido. En el aula había solo sillas y ninguna mesa así que le chica supuso que sería una clase práctica.

-Bueno, como les estaba diciendo, este año es muy importante para su educación ya que el próximo rendirán sus EXTASIS y uno de los puntos más importantes son lso Hechizos no Verbales, ¿alguien sabe porqué este tipo de hechizos son ventajosos?

Nunca podremos saber si se debe a lo que muggles llaman herencia genética o alguna otra cosa por el estilo, lo que hace que Rose sea igual o a veces mucho más inteligente que su madre. A pesar de ser igual a ella en ese sentido, Rose no necesita aprenderse libros de memoria, como Hermione, Rose es lo que se llama un genio, casi fuera de serie, creo que si le dieras una cuerda y su varita mágica, esta chica podría salvar el mundo en cuatro minutos.

Ante la pregunta del profesor, la mano de Rose se alzó en el aire.

-¿Señorita Weasley?

-Los hechizos no verbales representan una ventaja para quien los utiliza porque, como su nombre lo dice, no necesitan decirse en voz alta y, por lo tanto, se cuentan con unos segundos de ventaja al lanzarlos, lo que deja al oponente sin defensas al no saber qué clase de hechizo le será lanzado.

-Exelente respuesta, diez puntos para Gryffindor-Exclamó el profesor-Como bien dice la señorita Weasley, los hechizos no verbales representan una enorme potencial para quien sabe lanzarlos-Agregó mirándo al resto de la clase-Y muy pocos magos tienen esta habilidad. Lo que haran ahora es ponerse en parejas y prácticar, uno le lanzará un hechizo al otro y ese otro intentará repelerlo. Vamos a ver cómo lo hacen, no importa si no les sale bien a la primera lo importante es que sigan intentándolo.

Rose y Scorpius se pusieron de pie y pusieron las sillas a un lado.

-¿Cómo está tu hermano?-Le preguntó Scorpius.

-No muy bien pero el catarro termina en dos días así que creo que estará bien-Dijo Rose-¡Vamos scorpius, quiero ver si puedes lanzar un hechizo no verbal!

-Jajajaja, veremos si tú puedes-Se burló él preparándose con la varita, apuntó hacia Rose y trató de lanzar un hechizo congelante sin decir nada… y no pasó nada.

-Demonios-Exclamó enojado consigo mismo.

-Vamos, no seas tan duro-Le dijo Rose sonriendo-Inténtalo otra vez.

Scorpius alzó su varita y trató de hacerlo una vez más pero tampoco resultó.

-Vamos a ver-Rose bajó su varita y avanzó hacia él-Creo que tienes que concentrate más, tienes que, ¿cómo decirlo? Pensar en cada letra del hechizo, sentir… sentir como si la palabra saliera de tu cerebro, bajara por tu brazo y saliera por la varita, anda, inténtalo.

-¿Cómo sabes que eso debo hacer?-Le preguntó el de forma aguda.

-Es… es sólo una idea, vamos, sería bueno internatarlo-Dijo ella sonriendo. Volvió a alejarse y ponerse en su posición inicial.

Scorpius suspiró de forma profunda y alzó la varita mientras pensaba en lo que Rose le había dicho: pensar en cada letra, en la palabra saliendo de su cerebro. Tomó aire y pensó en el hechizo. Petrificus totalus, pe-tri-fi-cus-to-ta-lus, pe-tri-fi-cus-to-ta-lus, y mientras lo hacía, imaginaba que las sílabas salían de su cerebro, bajan por su brazo y salían por la varita ¡Petrificul Totalus!

El hechizo salió de su varita, causando que varias personas lo miraran. Rose alzó su varita pero falló al repeler el ataque de Scorpius.

-¡Muy bien, miren, el señor Malfoy ya lo logró! ¡Diez puntos para Slytherin!-Dijo Tudos sonriendo.

Scorpius sonrió y se dirigió hacia Rose, quien estaba aun rígida en el piso.

-¡Vaya, eso fue genial! Lastima que no pudiste repelerlo-Le dijo él mientras ella recobraba la movilidad de su cuerpo.

-¡Hey, Rose, también lo logré!-Dijo Emily a su lado. Ella y Albus practicaban juntos.

-Genial-Exclamó Rose-Hey Al, ¿puedo hablar contigo un segundo?

-Si, claro-Dijo su primo-¿Qué sucede?

-Alexandra-Murmuró Rose-No quiere que la vayas a ver.

-¿Por qué?

-Porque dice que se ve horrible y que nadie puede verla así de fea-Respdondió Rose rodando los ojos.

-Esas son tonterías, iré de igual forma-Dijo Albus de forma terca.

-Bueno, pero es bajo tu responsabilidad-Le advirtió Rose. Se dio media vuelta y miro a Scorpius-A ver, vamos a intentarlo otra vez.

-Como quieras-Dijo Scorpius. Se separaron unos metros, él alzó la varita y por segunda vez el hechizo salió desde su varita pero esta vez, Rose pudo repelerlo con éxito.

Se pasaron el resto de la clase ensayando los Hechizos no verbales y al final solo unos pocos lograron hacerlo bien. Sonó la camapana para salir y los chicos se aproximaron a la puerta.

-Recuerden chicos, que el jueves tendremos reunión-Les recordó Tudor.

-Claro, ahí estaremos-Le dijo Albus.

-¿Ves? Te dije que funcionaría-Le dijo Rose a Scorpius mientras salían del aula.

-Si, es genial-Dijo Scorpius.

-Felicidades chicos, logaron hacer el hechizo-Dijo Albus cuando los alcanzó.

-Si, Rose me ayudó mucho con su teoría de cómo llevar a cabo ese hechizo no verbal-Dijo Scorpius-Es genial que lo hallamos logrado juntos, ¿no es así?

-Así es-Dijo ella y Albus le dirigió una extraña sonrisa.

-¿Tú no pudiste?-Le preguntó Scorpius.

-Creo que tengo una traba con ese tipo de hechizos-Dijo Albus-Aunque la teoría de Rose es muy buena-Agregó y Scorpius se dio cuenta de que intercambió una extraña mirada con Rose. Ella se limitó a sonreír.

-Hola… chicos.

Los tres se dieron media vuelta y vieron que Magnus estaba allí.

-Rose, ¿podemos hablar?

Ella lo miró.

-Lo siento Magnus, si quieres ganar un concurso para reivindicarte, me temo que tendrás que seguir participando-Respondió de forma agresiva. Se dio media vuelta y se marchó por el pasillo abarrotado de gente.

-Ehhhh, los veo chicos, tengo que ir a ver a los enfermos-Se disculpó Albus. Scorpius se dispuso a imitarlo pero Magnus lo retuvo.

-Espera Malfoy.

-¿Qué?-Preguntó Scorpius con cautela.

-Mira, la cosa es bien sencilla: o te alejas de Rose o sufrirás las consecuencias-Amenazó Magnus sin rodeos.

-¿Qué?-Exclamó Malfoy otra vez con una risa incrédula-Perdón, ¿y desde cuándo tú controlas las amistades de Rose?

-Yo no controlo sus amitades-Aclaró él-Ella ya tiene muy buenos amigos, Lysander, yo, Alice, sus primos… Rose no necesita tener amigos como tú, Malfoy, ella… ¿cómo decirlo? No necesita mezclarse con alguien cómo tú.

-Déjame aclarate algo, Longbottom-Le dijo Scorpius tratando de controlarse-Rose es libre de hacer lo que quiera y eso incluye hacer nuevos amigos.

-¿Qué tienes tú para ofrecerle?-Le preguntó Magnus-Nada, tú solo traerás problemas a su vida, Malfoy, ella es feliz como es, con los amigos que tiene ¿te has puesto a pensar acaso, lo que su padre pensaría de su amistad contigo? No creo que al señor Weasley le agrade sabe que Rose es amiga de…-Miro a arriba a abajo al chico con desprecio-Como sea, déja a Rose en paz, ella no te necesita, Malfoy.

-¡Oh si, me olvidé que ella firmó un contrato de exclusividad contigo!-Se burló Scorpius-Rose no es de tu propiedad, Longbottom, y mientras ella quiera ser mi amiga yo también lo seré.

-Piensa lo que quieras, Malfoy-Le dijo Magnus de forma burlona-Rose es la persona más inteligente que concozco y sé, no, estoy seguro, de que tarde o temprano se dará cuenta de que eres igual a tu padre y el resto de tu… deplorable familia. No creas que eres especial en la vida de Rose, Malfoy, tu jamás serás su amigo porque ese lugar ya está ocupado-Magnus se dio media vuelta pero casi al instante volvió sobre sus pasos-¡Ah, se me olvidaba! Ese rollo de haber logrado hacer un Hechizo No Verbal juntos… es mentira.

-¿Ah si?-Preguntó Scorpius de forma desafiante-¿Por qué?

Magnus sonrió de forna burlona.

-Por que lo que Rose hizo hoy en clase no tiene nada de especial: aprendió a lanzar Hechizos no Verbales cuando tenía doce años. Que tengas un lindo día, Malfoy.

-Buen día, Dorothea.

-Buen día Julia, ¿te sirvieron las belladonas que traje?

-¡Oh si, fueron muy utiles! Los de séptimo las usaron la samana pasada y servieron de maravilla.

Sala de profesores un lunes a media mañana. Algunos de los maestros estaban sentados alrededor de una gran mesa bebiendo café, revisando exámenes o corrigiendo trabajos. Otros charlaban entre ellos o reían mientras tomaban más café.

Los profesores son iguales en todas partes, ¿no creen?

Dorothea Wenbrock estaba junto a uno de los estantes en donde habían pergaminos de repuesto, junto con plumas y tinteros. Sus reservas ya se habían acabado así que sería mejor abastecerse otra vez.

Mientras sacaba lo que necesitaba, Dorothea pensaba en su nuevo trabajo. Hace solo unas semanas Minerva McGonagall se había contactado con ella para ofrecerle un puesto en Hogwarts y como desde hace años ella anhelaba dar clases allí, empacó sus cosas y se devolvió a Inglaterra para enseñar Trasformaciones.

Hace muchos años que se había marchado a Italia para ayudar en la lucha contra un mago oscuro en asenso y aun tenía pesadillas con las cosas que habían sucedido allí. Luego, escapó a Francia para seguir sus estudios sobre trasformaciones y otras áreas, pero la oportunidad de volver a Inglaterra no estaba en sus planes. Había salido de su país persiguiendo un ideal y había escapado de Italia para huír de sus recuerdos, los cuales fueron dolorosos en otros tiempos, pero al pasar los años las heridas cicatrizaron y volvio a ser feliz apunta de esfuerzos y sonrisas. Fue por eso que decidió regresar a Hogwarts y enfrentar su pasado, aquellas murallas de piedra habían sido testigos de tantos recuerdos que regresar antes habría sido un acto suicida. Pero ahora tenía 34 años y debía enfretarse a su pasado, volver a comenzar.

-Buenos días, Dorothea-La voz de Moriarty Ward la hizo volver al presente.

-Buenos días, Morty-Respondió ella de forma amabla aunque sabía que no sería recíproco. No sabia porqué Morty Ward, el profesor de Pociones, la detestaba tanto.

-Supe que los chicos Greengrass están peor que nunca-Dijo Ward mientras tomaba sus carpetas.

-No lo sé-Dijo Dorothea-No al menos en mi clase.

-Ah, no sé cómo puedes ser tan flexible con ellos, Dorothea, esos chiquillos necesitan una mano fuerte.

-Mas bien, yo creo que necesitan a alguien que los escuchen-Dorothea tomó su maletin y el resto de sus cosas-Bueno, nos vemos más tarde, hasta luego.

Moriarty Ward se quedo con la respuesta en la punta de la lengua. Incluso antes de comenzar aquella charla, sabía que iba a conseguir sacarle de sus casillas. Dorothea Wenbrock era uno de los errores más flagrantes de la Dirección de Hogwarts. Con estudios en Trasformacion Moderna y evolución biologica de las especies, Dorothea Wenbrock había cursado estudios en Francia e Italia y en solo un mes se había ganado el respecto y admiración tanto de los estudiantes como del resto del plantel de profesores. En opinión de Ward, la presente tendencia del Ministerio y de Hogwarts se incluir más mujeres a altos cargos públicos redundaba en la debilidad de la escuela. No era sólo que las mujeres carecieran de la fuerza física necesaria para desempeñar actividades tan demandantes como Trasformaciones; su mera presencia suponía una distracción peligrosa para los alumnos. Y en ese sentido, Dorothea Wenbrock distraía más que otras. A sus treinta y cuatro años, era tan decidida que rozaba la obstinación. Su apuesta entusiasta por la nueva metodología de enseñanza aprendida en Francia, exasperaba continuamente a Ward, quien, como buen britanico de la vieja escuela, creía que la enseñanza debía ser severa y estricta porque solo así se logran buenos resultados. Con todo, lo que más preocupaba a Ward era la verdad universal que decía que en un lugar tan lleno de chicos adolescentes con las hormonas ebullendo, nada distraía más del estudio que una maestra joven y atractiva.

Word sacudió la cabeza con hosquedad mientras Dorothea salía por la puerta para dirigirse a su primera clase del día con los de quinto año.

-¡Profesora Wenbrock!

Se dio media vuelta y vio que Eneas la llamaba.

-Hey, hola profesor Tudor-Saludó ella-Dios, se oye tan extraño llamarte por tu apellido.

-Si, raro, ¿no?

Dorothea asintió. Por supuesto que se escuchaba tonto, ellos se conocían desde hace años, desde la escuela pero frente a los estudiantes debían llamarse por sus apellidos. Cuando estaban en el colegio el la llamaba Dido y ella En.

-¿Con quién tienes clase tienes ahora?-Preguntó él mientras caminaban.

-Con los de quinto-Respondió ella de forma algo ofuscada. Tudo lo notó de inmediato.

-¿Te ocurre algo? Suenas algo… molesta.

-Ah, si, pero no es nada, es… Wärd otra vez-Agregó ella en voz baja.

-Eso pensé-Dijo Tudor-No te molestes, Morty no tiene la culpa de creer que todavía vivímos en el medioevo.

-¡Sus métodos de enseñanza!-Dijo ella enojada-¿Has visto cómo trata a los chicos? Cree que siendo injusto y arbitrario logrará que aprendan algo. He escuchado a muchos chicos quejarse sobre eso.

-A mí tampoco me gustan sus métodos-Reconoció Tudor-Pero no podemos hacer nada, a la menor oportunidad nos hecha su "excelentísimo currículum" encima. Pero cambiemos de tema, ¿cómo te has sentido? ¿te gusta enseñar Trasformaciones aquí?

-Si, mucho-Dorothea sonrió-Creo que la enseñanza es definitivamente lo mio, además siempre fue el sueño mio y de…-Pero no siguió hablando. Un nudo en la garganta se lo impidió. Tudo la miro de soslayo.

-No te preocupes, Dido, sé perfectamente que ese también era el sueño de Lavinia-Murmuró Tudo en voz baja. Lavinia había sido la esposa de Tudor pero había muerto hace años.

Dorotea sonrio levemente.

-¿Dido?

 La voz de Eneas la sacó de su ensimismamiento.

 -¿Si?

 -Te estaba contando sobre lo de la reunión con los chicos del grupo avanzado-Dijo Eneas-¿Estas escuchando?

 -Si, claro-Respondió ella-Es solo que… nada, ¿qué es lo que decías sobre el grupo?

 -Que el jueves tenemos reunión con ellos.

 -¿A qué hora?

 -A las seis y media.

 -Estoy encantada con ese grupo-Dijo Dorothea cuando llegaban al tercer piso-Los progresos de esos chicos son simplemente geniales, especialmente los de Rose Weasley y Albus Potter… aquellos chicos tienen un potencial enorme, te lo digo en serio.

 -Si, son inteligentes, prestan atención y aprender rápido-Dijo Eneas-Bueno Dido, te dejo, tengo clase con los de segundo, nos vemos en el almuerzo.

 -Seguro, hasta luego.

 -Adiós.

 Se acercó hacia el aula en donde los de quinto año esperaban sentados en sus puestos. Dido suspiro de forma alegre. Nada le gustaba más que enseñar.

 -Buenos días, clase.

 -Buenos días profesora Wenbrock.

Cuando las clases terminaron, a eso de las cinco de la tarde, Rose se dirigió hacia la enfermería cargada de cosas, entre ellas el baúl de Alexandra y otros efectos personales de sus demás compañeros de Gryffindor.

Al entrar al lugar escuchó a varios hacer arcadas, toser, quejarse de dolor de estómago y suma y sigue. Miró el lugar donde estaba el biombo de Alex y se dirigió hasta allí. Pero ya había alguien allí.

 -¡Al!

 Su primo sonrió desde su silla.

 -Hola Rose.

 -Pensé que tu visita estaba restingida.

 -Y lo estaba-Sonrió Albus-Pero logré imponerme a esta necia-Señaló a Alexandra.

 -Hola Alex, ¿cómo te sientes?

 -Horrible-Murmuró su amiga de forma lastimera-Quiero que esto acabe luego.

 -Y lo hará, no te preocupes, solo tienes que esperar hasta mañana y luego de eso podrás venir a cuidarme-Le dijo Rose-Creo que yo seré la proxima en caer.

 -¿Te sientes mal?-Le preguntó Albus.

 -No, pero no es necesario ser un genio para saber que estas cosas se propagan con facilidad, especialmente si estás en contacto con el virus-Miró a su amiga con una sonrisa-Ten, te traje tus cosas-agregó dejando el pequeño baúl a los pies de su cama.

 -Oh, gracias Rose, no sabes cómo me hacía falta-Agredeció Alexandra.

 -Bueno, los dejo, tengo que ir a ver a Hugo.

 -Claro, nos vemos.

 Rose salió de allí, cruzó y se dirigió hacia la cama en donde estaba su hermano. Y daba la casulidad que, a su lado, estaba Casiopeia Malfoy.

 -Hola Casiopeia-La saludó Rose con una sonrisa-Veo que tienes mejor semblante, ¿te sientes mejor?

 -Oh si, mucho mejor, gracias por preguntar Rose-Respondió ella con una sonrisa-Pero creo que hermano no está muy bien. He tratado de decirle que es mejor resignarse.

 -Si, ahora… me resignaré-Murmuró Hugo con voz molesta.

 -No es necesario ser grosero, Hugo-Lo reprendió Rose enojada.

 -¿A qué… viniste Rose? porque si es para regañarme…

 -Vine a traerte tus cosas, hermanito-Dijo Rose-Pero ya que estás tan irritable, aquí las tienes-y las arrojó a la cama-Disculpalo Casiopeia, cuando se enferma no hay quién lo aguante-Agregó dirigiéndose a la chica.

 -Hola chicos.

 Scorpius había llegado hasta allí.

 -Hola-Saludó Rose con una sornisa-¿Vienes a ver a los enfermos?

 -Así es.

 -A TU enferma, querras… decir-Murmuró Hugo-Porque no necesito… tu visita, Malfoy.

 -Hugo, detente-Dijo Rose enojada-O de lo contrario llamaré a la enfermera para que te inyecte otra vez.

 -Descuida Rose, no tiene importancia-Dijo Scorpius sin darle importancia.

 -Disculpa a mi hermanito, cuando está enfermo se pone insoportable.

 -Bueno, si… soy tan insoportable, creo… que deberías… irte de aquí con tu nuevo amigo, Rosie-Le dijo Hugo con furia.

 -Si, ¿sabes qué Hugo? Es mejor, cuando estás así no hay quién te aguante, eres un idiota-Dijo Rose enojada-Nos vemos Casiopeia… Scorpius.

 Se dio media vuelta y se dispuso a salir del lugar pero escuchó la voz de Scropius.

 -¡Rose!

 -Hey, ¿no tendrías que estar con tu hermana?-Preguntó ella cuando él la alcanzó.

 -Nah, vendré más tarde-Dijo Scorpius-Escucha, siento que discutieras con tu hermano por mi culpa.

 -Oh, no te preocupes por eso, es la fiebre que lo tiene así, Hugo odia sentirse enfermo.

 Scorpius sonrió con culpabilidad. Primero Magnus, Luego Alexandra y ahora Hugo. Al parecer tendría que comenzar a llevar la cuenta de los amigos de Rose que ahora lo odiaban.

 -No quise que…-Comnezó él pero ella lo paró.

 -No Scorpius, no te disculpes, soy yo la que debería pedirte disculpas por…-Suspiró-Desde que eres mi amigo Magnus te odia y ahora Hugo ¡No entiendo porqué se comportan como idiotas! La… cosa es que no dejes que te afecte, por favor, lo último que quiero es que…-Y ahí se sonrojó un poco. Es que para ella expresar su sentimientos era algo muy difícil-Lo que quiero decir es que quiero… me gustaría seguir siendo tu amiga y no quiero que eso termine por culpa de otras personas…-De pronto se quedó mirandolo y sonrió.

 -Hagamos una promesa.

 -¿Promesa?-Preguntó el divertido-No involucra pactos de sangre, ¿o si?

 -No, claro que no, solo un grado de fidelidad por así decirlo-Respondió ella sonriendo-Ven. Levanta tu mano derecha y pon la izquierda sobre tu corazón.

 Scorpius sonrió y lo hizo.

 -Ahora di conmigo: yo, Scorpius.

 -Yo, Scorpius-Repitió el sin dejar de reír.

 -Vamos, no te rías, esto es algo serio-Le dijo ella de forma seria aunque también reía.

 -Ok.

 -Yo, Scorpius.

 -Yo, Scorpius-Repitió el otra vez.

 -Prometo no dejar que nada ni nadie influya en mis decisiones.

 -Prometo no dejar que nada ni nadie influya en mis decisiones.

 -…Y tampoco dejar de ser amigo de Rose porque al resto no le pareza.

 -Y tampoco dejar de ser amigo de Rose porque al resto no le parezca… y si es así, se pueden ir al diablo-Dijo Scorpius agregándole la parte final aunque ya no se reía sino que miraba a Rose con una sonrisa.

 -Lo juro por… ¿por qué podemos jurar?-Le preguntó ella.

 -Mmm, podría ser por los pobres hipogrifos africanos-Dijo el con una risita.

 -Si, pobres, están siendo asesinados por culpa de la irresponsabilidad de un grupo de magos. Entonces juremos por los hipogrifos.

 -Lo juro por los hipogrifos africanos y si no cumplo mi promesa que venga un escreguto de cola explosiva y me pille desprevenido-Dijo Scorpius riéndose otra vez.

 -Ok, me parece bien. Ahora yo. Yo, Rose, prometo no dejar que nada ni nadie influya en mis decisiones… ¿cómo seguía?-Le preguntó a Scorpius.

 -Y tampoco dejar de ser amiga de Scorpius porque al resto no le pareza y si es así, se pueden ir al diablo-Dijo Scorpius riéndose.

 -Lo juro por los hipogrifos africanos y si no cumplo mi promesa que venga un escreguto de cola explosiva y me pille desprevenida-Terminó ella riéndose también-Ok, creo que ese es un pacto-Alargó la mano y Scorpius se la estrechó.

 -Eso fue fácil-Dijo ella comenzando a caminar otra vez-Ojalá fuese fácil hace llegar al mismo acuerdo con Magnus ¿Qué te dijo hoy después de que salimos de Defensa? Y dime la verdad, por favor, quiero saber si te insultó.

 -No, más… más bien fue una sutil amenaza-Dijo Scorpius, acordándose de su charla con Longbottom y de lo que le había dicho sobre Rose-Ahora que lo mencionas… Longbottom dijo algo que me dejó perplejo.

 -¿Qué cosa?-Preguntó ella de forma aguda.

 Scorpius se paró en seco y la miro a los ojos.

 -Rose, ¿por qué no me dijiste que ya sabías hacer Hechizos no verbales?

 -¿QUÉ?-Ahora si que Rose estaba furiosa de verdad-¿Magnus te dijo eso?

 -¿Es cierto o no?

 Rose bajó la cabeza con culpabilidad.

 -Si, es cierto ¡Pero le pedí que no se lo dijera a nadie! Muy pocas personas saben eso ¡Le dije que no se lo dijese a nadie! Fue Magnus, ¿no es así?

 -Si, pero no pasa nada-La trasnquilizó él-Pero porqué no me lo dijiste a mí, así me hubiese ahorrado el bochorno de no haberlo logrado la primera vez.

 Rose chasqueó la lengua. Magnus era un chismoso por haber divulgado eso, se supone que solo sus amigos, como Alexandra y Alice sabían que podía hacer Hechizos no Verbales y que los había aprendido a hacer cuando tenía doce. También a los doce conjuró su primer Patronus, aprendió a lanzar hechizos de defensa y lanzarlos de forma no verbal.

Pero no le gustaba que todo el mundo supiera que era capaz de hacer esa clase de hechizos tan avanzados y no sabía muy bien el motivo, pero era principalmente vergüenza ya que se convertiría en el comidillo de la escuela y los demás tendrían una razón más para llamarla sabelotodo ¡Cómo si necesitara más atención sobre ella! Ya era bastante carga ser conocida por ser hija de Ronald y Hermione Weasley, como para ser, además, un fenómeno.

-Huh, lo siento-Se disculpó ella-Debería habertelo dicho antes… es… es solo que no quiero llamar más la atención, ya es bastante malo que todo el mundo me conozca como la hija de Ronald y Hermione Weasley.

 -Entiendo, querías mantenerlo en secreto-Dijo Scorpius-No te preocupes, no pasa nada.

 Ella sonrió, aliviada.

 -Bueno, ahora que zanjamos ese asunto me gustaría darte esto-Scorpius sacó una carta de su bolsillo.

 -¿Una carta?-Se rió ella de forma nerviosa-¿No crees que es demasiado pronto como para declaraciones?

 -Jajaja, no, no se trata de eso-Dijo el de forma repentinamente nerviosa-Es de Charles, ya sabes, sobre sus padres.

 -¡Oh, si, me acuerdo!

 -Bueno, esa carta va dirigida hacia tu madre con las dudas que tiene sobre la situación por la que pasa su familia.

 -Se la mandaré a mamá hoy mismo-Dijo Rose mientras la guardaba en su bolso-Descuida, ella sabrá que hacer.

 -Si, Charles y Terencia ya no da más-Dijo Scorpius cuando llegaron al Hall-Sus padres siguen discutiendo y su hermana mayor ya no vive con ellos.

 -Uf-Exclamó Rose-Qué mal. A veces los padres pueden arruinar la vida de sus hijos.

 -¡Dimelo a mí!-Dijo Scorpius con cierta amargura que Rose notó.

 -¿Te llevas con tus padres?-Preguntó de forma vacilante.

 -Con mi madre me llevo bien, ella… Casiopeia es igual a ella. El problema es mi padre, y mi abuelo principalmente-Dijo Scorpius con un suspiro-Es una larga historia.

 -Tengo tiempo-Dijo Rose con una sonrisa mientras miraba hacia a los terrenos-¿Te gustaría dar una vuelta por los terrenos antes de la merienda?

 -Claro, ¿no tienes nada que hacer?

 -Nop, por ahora.

 -Está bien, salgamos.

 -¿Y… porqué te llevas mal con tu abuelo?-Preguntó ella mientras caminaban por el lago.

 -Son varias cosas, pero la principal surgió hace un año atrás cuando lo encaré por primera vez-Dijo Scorpius con tono sombrío-Ya estaba harto de que la gente me culpara a mí por sus errores pasados así que fui y le dije que preferíría ser nieto de cualquier otra persona menos de él. Mi padre por supuesto me regañó diciéndome que yo no era nadie para venir a juzgar a mi abuelo y yo le respondí que tal vez si, pero que era a mi a quien la gente señalaba con el dedo acusándolo de crímenes que nisiquiera tengo recuerdos ¡Y cómo tenerlos si aun no nacía!-Scorpius tomó aire y continuó-Desde ese día me he alejado cada vez más de mi abuelo y solo respondo sus cartas porque jamás voy a visitarlo cundo mis padres lo hacen-Rose lo miro con disimulo. Jamás lo había escuchado hablando así y usando ese tono-Él es el culpable de que por años halla tenido que aguantar el rechazo de la gente, yo y Casiopeia, insultos tras insultos, anónimos… si… si supieras todo lo que he tenido que soportar…

 Rose lo miro y se mordió el labio sin saber qué decir o qué hacer. Nunca había imaginado que él hubiese tendio que pasar por tantas humillaciones y solo porque había tenido la mala suerte de ser el hijo de Draco y nieto de Lucius Malfoy.

 -Yooo… no sé que decirte Scorpius excepto que esas personas que te dijeron cosas a ti y a Casiopeia, son unos idiotas… es, es como si alguien se aproximara a mi o a Albus y comenzara a darnos las gracias por haber matado a Voldemort. Es una idiotez.

 -Lo sé y por eso es tan malo-Dijo él hastiado.

 -Pero ya basta-Dijo Rose de forma intensa-Ya estuvo bueno de dejar que los demás sigan con esas asquerosas actitudes hacia ustedes. Escúchame-le dijo mirando fijamente-Nadie tiene derecho a culparte por lo que tu padre o tu abuelo hicieron nisiquiera los familiares de quienes murieron y sufrieron por su causa.

 Sorpius la miro. Jamás, jamás, aparte de Charles, Nathan y Casi, había hablado con otra persona sobre sus problemas con su abuelo. Además, Rose no era cualquier persona, era una Weasley y eso lo hacía sentirse extraño.

 -Disculpa por exaltarme así pero lo tenía atorado en la garganta desde hace tiempo-Dijo él cuando se sentaron en un banco de piedra del parque.

 -No te disculpes-Le dijo Rose-Es normal que estés enojado.

 -Pero lo peor de todo es que odio a mi abuelo cuando lo normal es quererlo-Dijo Scorpius tirándo una piedra al lago.

 Rose pensó en eso. Ella adoraba a los abuelos Weasley y a los Granger, los cuatro habían sido pilares fundamentales en su educación y en su vida. No podía quererlos más y era triste que Scorpius no se llevara bien con ellos.

 -¿Y tus abuelos maternos?-Preguntó Rose-¿Se llevan bien?

 -Si, con ellos si-dijo Scorpius-No tengo ningun problema ¿Y tu? ¿Tus padres se llevan bien?

 -Si, se podría decir que si, aunque jamás he conocido a dos personas más diferentes-Rose se rió-Papá es divertido, cuenta chistes y dice malas palabras, en cambio mamá es todo lo contrario, todo tiene que tener una razón y un porqué, tiene una mente muy cuadriculada.

 -¿Y discuten?

 -Casi nunca, pero cuando comienzan no hay quien los pare, puede incluso que lo disfruten-Rose reía otra vez-Pero sé que en el fondo los dos se quieren, jajaja, basta ver a papá cuando la mira para darse cuenta de que la ama.

 -Es raro hablar de los padres, ¿no crees?

 -Si, pero es bueno saber que se llevan bien-Dijo Rose-Pobre Charles, debe estar pasándolo muy mal

 Se quedaron un momento en silencio mientras algunos chicos salían envueltos en sus capas ya que estaba comenzando a hacer frío.

 -¿Y… como te ha ido con los ensayos que pidió Tudor para Defensa contra las Artes Oscuras?-Preguntó él después de la pausa.

 -Ah, bien, ya los tengo terminados-Respondió ella.

 -¿Terminaste los dos?-Preguntó el aombrado.

 -Si, aunque me costaron mucho trabajo-Murmuró Rose.

 Scorpius se quedó mirandola con una sonrisa.

 -Dime la verdad, Rose, ¿te costó escribirlos?

 Ella se mordió el labio de forma culpable mientras miraba el suelo y sonreía.

 -No, los terminé en… veinte minutos.

 Scorpius no podía creerlo. A él le había tomado un día completo terminar aquellos ensayos para Tudor y Rose los había hecho en veinte minutos. Era algo de otro mundo.

 -¡Wow!-Dijo al fin.

 -¿Qué… clase de wow es ese? Del wow, eres brillante, o del wow, ahora estoy seguro de que eres un fenómeno.

 -Del wow, eres brillante-Respondió Scorpius sonriendo-Quiero que me prometas algo, Rose.

 -¿Otra promesa?

-Así es. Quiero que de ahora en adelante, si sabes hacer cualquier cosa que aún no no enseñen, me digas que sí lo sabes hacer, ¿ok?

-Está bien, te lo diré-Respondió ella sonriendo. Alzó la mano y miro su reloj-Creo que ya es hora de la merienda.

-Si, me dio hambre, vamos adentro.

Se pusieron a caminar hacia el castillo.

-¿Todos en tu familia son buenos jugadores de Qudditch?-Preguntó él, cambiando de tema.

-Casi todos. Yo, Albus, Lily, Roxanne… jugamos mucho en verano, en casa de Al. Incluso a mi padre le entran ganas de jugar con nosotros pero luego dice que ya está muy viejo para eso y con muchos kilos de sobra.

-Jajajajaja.

Habían llegado al Hall y se habían encontrado cara a cara con Magnus.

-Rose, ¿qué haces con este sujeto otra vez?

-¡Aquí vamos otra vez!-Dijo ella enojada-Creo haberme expresado con claridad: tú no eres quién para venir a darme órdenes.

-Soy tu amigo.

-Si, y si quieres seguir siéndolo será mejor que me dejes en paz, adiós Scorpius, nos vemos más tarde, tengo que hablar un momento con Magnus-Se despidió ella de forma amable antes de agarrar a Magnus del codo e irse con él hacia las escaleras de mármol-¿Me quieres explicar porqué sigues empeñado en molestar a Scorpius?-Preguntó Rose una vez allí-Ya te he dicho, Magnus, no voy a dejar de ser su amiga solo porque a ti no te parezca.

-¿No te das cuenta de que solo quiero tu bien?-Preguntó él de forma furiosa.

-¿Mi bien? ¿Acaso corro algun peligro al ser amiga de Scorpius?

-El es un Malfoy-Dijo Magnus como quien menciona una horrible enfermedad terminal.

-¿Y qué? Mira, ya estoy cansada de repetirte lo mismo: me vale un cuerno de quién sea hijo, Scorpius es una buena persona y ni tú ni nadie va a hacer que cambie de opinión.

-¿Tan poco te importo?-Le preguntó él sin detenerse a pensarlo-¿Tan poco me importa mi oponión al respecto?

-¿Tu opinión?-Le preguntó ella sin entender-¿De qué opinón me hablas? Yo no tengo porqué preguntarte o pedirte permiso para hacer las cosas que yo quiero, Magnus, es mi vida, son mis decisiones y nadie, escúchame bien, nadie puede meterse en el asunto.

-Demonios Rose, no quería llegar a esto… pero si sigues empecinada en ser amiga de esa escoria de Malfoy… tendré que escribirle a tu padre sobre el asunto.

Rose se quedó mirandolo durante unos segundos, sin dar crédito a lo que escuchaba.

-¿Me estás amenazando?

-Es una advertencia.

-Jajajaja, esto es inconcebible, ¿De verdad crees que me vas a asustar con eso?-Rose se paró justo delante de él y, a pesar de medir mucho menos que él, su mirada era desafiante-Has lo que quieras, Magnus… ¿sabes algo? Pensé que eras mi amigo, que me entendías, pero me doy cuenta de que no es cierto, ¿Qué diablos te sucede? ¿Qué tienes en contra de Scorpius?-Ahora su rostro estaba muy cerca del suyo-Escuchame bien, Magnus Longbottom, nadie va a impedir que Scorpius y yo seamos amigos… eres mi mejor amigo, eres casi mi hermano pero si piensas que voy a dejar que controles mi vida como se te antoje, estas en un grave error.

Se dio media vuelta y se fue hacia el Gran Comedor para cenar, furiosa ¿Qué demonios le pasaba a Magnus? ¿Por qué actuaba así? Llegó a la mesa de Gryffindor y se sentó al lado de Albus, aun enojada.

-¿Estás bien?-Le preguntó su primo-Pareces enojada.

-Y lo estoy-Dijo Rose mientras se acercaba una bandeja con bollos de canela-Al parecer todo el mundo tiene problemas con Scorpius.

-¿Con Malfoy?-Preguntó Albus perplejo-¿Por qué?

-Porque son una tropa de prejuiciosos.

-¿Quiénes?

-Magnus, Alexandra, Hugo… estoy hasta las narices de repetirles que Scorpius es una buena persona pero simplemente se niegan a verlo, actuan como idiotas.

-Ya verás que con el tiempo se les pasará-Le dijo su primo de forma tranqulizadora.

-¿Tu me apoyas?

-Por supuesto que si. Malfoy es una buena persona y no tengo nada en contra de él. Dales tiempo, Rose, Magnus, Alexandra y Hugo verán que tienes razón y terminarán aceptándolo.

Mientras Rose y Albus charlaban, Gita estaba sentada junto a Lysander en la mesa de Ravenclaw.

-¿Intentaste cominicarte con él en casa de tu abuela?-Preguntó Lysander.

-Si, pero no está allí y eso si que es raro porque papá nunca toma vacaciones, no tengo idea de lo que sucede. Amir ha intentado escribirle pero tampoco ha tenido respuesta-Dijo Gita rompiendo sin querer su servilleta-Esto es raro, papá siempre responde nuestras cartas y mamá no nos dice a dónde está.

-Mmm, me suena a misterio.

-A mí también, todo esto me huele mal. Desde las vacaciones que mamá está rara y eso me tiene preocupada-Murmuró Gita-Tendré que intentar ponerme en contacto con ellos denuevo ¿Y tú? ¿Qué hacías ayer por la tarde charlando con Alice?

Lysander se puso colorado.

-Nada, solo charlábamos.

-¿Seguro?

-Si, solo eso-Respondió Lysander aunque estaba sonriendo.

-Bueno, está bien, no insisteré-Dijo Gita sonriendo pícaramente-¿Y… cómo están las cosas con Lorcan?

-Ah, prefiero no hablar de eso-Respondió Lysander.

Lorcan había terminado con Mia, bueno, más bien ella había terminado con él y eso tenía a Lorcan sumido en la desesperación.

-No sé qué es lo que tiene Mia que hace que todos se vuelvan locos por ella-Dijo Gita mientras tomaba zumo de naranja.

-Ese es un misterio que no me apetece averigüar-Dijo Lysander en tono burlón.

-¿No la encuentras bonita?-Preguntó su amiga.

-Si, bueno, es bonita. Mia es… es como una rosa, es bonita pero si la tomas te pincha con sus espinas.

-Wow, parece que estamos profundos el día de hoy-Se burló ella.

-Tengo que ponerme a filosofar desde ahora si quiero mantenerme en el grupo avanzado de Tudor y Wenbrock.

-Ah, no te preocupes, seguro que lo logras. Los ensayos son algo difíciles pero nada que no puedas resolver-Dijo Gita sonriendo.

-¿Qué es lo que Lorcan pretende ahora?-Preguntó Lysander mirando hacia la mesa de Gryffindor. Gita se dio media vuelta para ver cómo Lorcan caminaba hacia la mesa de los leones.

-Alice, ¿podemos hablar?

Alice, quien ya había salido de la enfermería, estaba en compañía de Albus.

-¿Qué es lo que quieres, Lorcan?-Preguntó ella con fastidio.

-Solo hablar contigo.

-¿Está todo bien, Alice?-Le preguntó Albus con el ceño fruncido.

-Si Al, está todo bien, vuelvo enseguida.

Alice se puso de pie y salió del luagar en dirección al Hall, con Lorcan pisándole los talones.

-Ok Scamander, ¿quieres hacerme el favor de decirme qué diablos pretendes? Déjame recordarte que tú y yo no somos amigos y que Alexandra y yo discutimos por culpa tuya y de Mia.

-Alice, yoooo… de verdad, lo siento…-Lorcan parecía a punto de llorar-¡No sé que hacer! Mia se enredó con Will Flemming y ahora me enteré de que también tuvo algo con Paul Greengrass en la fiesta de Halloween de los Slyhterin ¡No sé que hacer! Mia, ella, Mia es muy importante para mi.

Alice lo miró durante unos segundos y luego soltó una carcajada.

-¿Qué esperabas, Lorcan? ¿Qué Mia fuese tu novia? Déjame decirte algo, Mia jamás, óyeme bien, jamás será tu novia, ¿sabes porqué? Porque ella no soporta la idea de estar con un solo chico, ella nunca cambiará, Scamader, jamás y ni tú ni Will ni Paul ni ningún otro podrá hacerla cambiar.

-¡Yo la amo!-Reconoció Lorcan al fin-La amo, Alice.

-¡Por favor Lorcan, no seas patético! Ni tu ni mi hermana aman a nadie, excepto a ustedes mismos-Exclamó Alice pero Lorcan la ignoró.

-Por favor Alice, tienes que ayudarme, habla con ella, dile lo que siento por ella, hazle ver que soy el único que puede hacerla feliz.

Alice soltó otra carcajada pero esta vez fue cruel.

-¿Estás loco? Yo no hablo con Mia desde hace semanas ¡Y ahora me vienes a llorar a mí! Déjame decirte, Scamader, que fuiste tu mismo quien se jodió la vida el día en que te enredaste con Mia-Alice estaba tan enojada, tan furiosa que le dio la ultima mirada de odio, pero antes le dijo-Despreocúpate, Lorcan, nunca perderás a Mia. Eres el rey de los necesitados-Dijo Alice antes de ponerse de pie e irse por la puerta del Gran comedor.

-¿Qué es lo que quería?-Le preguntó Albus en voz baja.

-Ah, idioteces, ¿me vas a creer que quería que YO hablara con Mia para que no terminara con él?

-Lorcan está perdiendo el jucio… bueno, no es que tuviese mucho pero…

-Es un idiota.

-Los idiotas son divertidos, no me extraña que en todos partes quieran uno-Dijo Rose-¿y quién es el idiota esta vez?

-Lorcan.

-Ah, pero si eso no es novedad-Dijo Rose haciendo un gesto con la mano para restarle importancia.

-Bueno, al proxima vez que venga a pedirte que intercedas por él ante Mia mándalo al diablo-Dijo Albus-De verdad, no sé cómo él y Lysander son hermanos, y gemelos para remate.

-Una cosa no tiene nada que ver con la otra-Dijo Rose tomando zumo de calabaza-El hecho de que sean hermanos no tiene nada que ver, Lysander es una persona decente y Lorcan no. Aquí cada uno es responsable de sus acciones.

-¿Cómo Malfoy, por ejemplo?

Magnus estaba de pie detrás de ellos.

-Miren nada más, el Capitán Paranoia está a bordo de su barco otra vez-Se burló Rose.

-Oh si, ya abordé mi barco y no me pienso bajar-Respondió Magnus siguiendo con el sarcasmo.

-Magnus, ¿acaso eres le presidente de "Yo odio a los Scorpius Malfoy aunque no tenga nada que ver con lo que su padre y abuelo hicieron el pasado"?

-Puede que si.

-Ya está, me voy de aquí-Dijo Rose perdiendo la paciencia-Adiós.

Rose se dirigió hacia la salida del Gran Comedor. Los otros tres la miraron.

-Por Dios Magnus, ¿tienes que ser tan intransigente con el tema de Malfoy?-Le preguntó Alice algo fastidiada.

-Ya sabes lo que pienso sobre eso.

-Bueno, pues déjame decirte que si planeas perder la amistad de Rose, lo vas a lograr-Le advirtió su hermana-¿Por qué odias tanto a Malfoy?

-No es necesario que te lo aclare, Alice-Dijo Magnus enojado-Todo el mundo sabe de la clase de familia de la que viene.

-Eres tan prejuicioso…

-Tal vez, pero nunca me equivoco con una persona-Dijo Magnus-Y sé que Malfoy se trae algo entre manos.

-Hola Sam.

Samantha miro sobre su hombro y vio que Tadeus estaba allí.

-Hola.

-Oye, este fin de semana podríamos ir al pueblo a escondidas, ¿qué me dices?

Samantha se quedó mirandolo durante unos segundos. A unos metros de allí Ian estaba sentado junto a Caroline.

Desde la fiesta de Halloween, Sam había tomado la decisión de ignorar a Ian. Ya estaba cansada de ser la segunda, eternamente el premio de consuelo de Ian Valmont. Estaba harta.

-Si, sería genial-Respondió con una sonrisa-He escuchado de la nueva tienda de discos que van a inaugurar, podríamos ir. Me gustaría comprar el nuevo disco de The Corrupters.

-Dicen que es muy bueno-Dijo Tadeus.

-¿Ian? ¿Ian, estás escuchádome?

-¿Ah?

-Te estoy hablándote hace más de dos minutos de Scorpius, ¿no me escuchas?

-Sinceramente Caroline, tu primo me importa poco-Dijo él con tono hosco que usaba con los de cuarto año.

-¿Qué te pasa? Nunca antes habías usado ese tono conmigo-Le reclamó ella.

-Nada… no me pasa nada-Respondió apartando la mirada. La sangre le hervía de rabia al ver cómo Samantha se reía de algo que Tadeus le decía. Ese idiota no podía quitarle a su chica, no podía, Sam era suya, suya y de nadie más.

-Te veo luego-Le dijo a Caroline poniéndose de pie y saliendo del Gran Comedor. Llegó hasta el hall, sacó su falso Galeón, marcó el número de Sam y espero detrás de una armadura.

-¿Qué quieres?-Dijo ella cuando contestó.

-¿Podemos hablar?

-¿Ahora?

-Si Samantha, ahora-Requirió él.

-Estoy ocupada.

-No te preocupes, el idiota de Tadeus puede respirar sin ti, estoy seguro, estoy en el Hall, te espero-Y colgó furioso.

Unos segundos después Samantha llegó al Hall y lo buscó con la mirada.

-¿Se puede saber qué diablos te pasa, Ian?-Preguntó ella enojada.

Pero Ian no le dio tiempo de hacer nada porque, después de asegurarse de que nadie miraba, la tomó por el codo y se fue con ella hacia un armario de escobas.

-¡Suéltame! ¿Qué demonios te pasa?

-Quiero que dejes de hablarle al idiota de Kerr, ¿me escuchaste?

Samanatha abrió los ojos de par en par y soltó una cacajada.

-¿Qué es tan gracioso?-Preguntó el cruzándose de brazos.

-Eres tan egocéntrico, Ian ¿todo se trata de ti, no es así? Mira, estoy cansada de esto, de estar escondiéndonos, de no poder paseárme contigo de la mano como lo haces con Caroline ¡Me cansé Ian, me cansé de ser la segunda! Creo merecer mucho más que eso.

Pero Ian no estaba dispuesto a perderla así como así, ella era Samantha, era su chica y no la dejaría ir así como así.

-Tú me perteneces.

-Jajajaja, por favor, no me hagas reír-Se burló ella-¿Qué? ¿También le dices lo mismo a Caroline cuando se acuesta contigo? Me cansé de ser la tonta de esta historia-Dijo ella haciendo esfuerzos por no llorar-Tadeus se acercó a mi, sé que le gusto y ¿sabes qué? Él también me gusta, es simpático, agradable y lo más importante de todo, él no tiene novia-Agregó poniéndose énfasis en la última parte-Por mi puedes seguir con Caroline y hacer que tu padre se sienta orgulloso de ti, pero yo no seguiré siendo tu premio de consolación.

La chica abrió la puerta de un tirón y se fue, dejándo a Ian en la oscuridad.

¿Cómo podía ser tan cínico? ¿Cómo podía estár con ella y decirle que la amaba cuando era novio de Caroline? ¿cómo podía besarle después de haberse acostado con Caroline? Pensaba Sam mientras caminaba de vuelta hacia el Gran Comedor.

-¿Qué pasó?-Le preguntó Tadeus cuando llegó de vuelta.

-Nada importante-Respondió Samantha con una sonrisa.

-Sam, ¿de casualidad viste a Ian?-Le preguntó Caroline-Me dijo que iba al baño.

-No, no lo vi Caroline-Respondió ella poniéndo en práctica su enorme talento actoral.

Caroline alzó la cabeza para poder ver si Ian estaba por allí. Nop, no había ni rastros de él por ningun lado. Desde hace días que su novio estaba raro, frío, distante y era primera vez que pasaba. Ian era todo dulzura cuando estaba con ella, es por eso que estaba tan preocupada por él.

Finalmente todo el mundo se estaba retirando para irse a las salas comúnes ya que la cena había terminado… e Ian no había vuelto a aparecer.

-Caroline, ¿vamos?-Le dijo Josephine mientras se ponía de pie.

-Si, es un segundo-Dijo ella. Tomó su Galeón falso, lo apuntó con la varita y escribió un mensaje.

Ian estaba sentado en un de los escalones de la torre de Astronomía. Afortunadamente las parejitas que iban allí para estar solos no habían llegado aun.

Estaba pensado en Samantha y en lo que le había dicho. Su padre era culpable de todo, absolutamente de todo, si no fuese por él Ian podría hacer lo que quisiera, pero no, ahí estaban su padre, esperándo cerrar un trato con el padre de Caroline, juntos, poner fuera del negocio de envío de artículos por lechuza al padre de los mellizos Flemming. Maldito oro, tan necesario, tan deseado. Ian era un mimado, nada podía alejarlo de las vacaciones de verano que pasaba con Caroline en Francia ni las vacaciones de invierno a Suiza, rodeádo de los sirvientes de ella. Era algo demasiado bueno como para dejarlo ir. Pero Caroline no era como Samantha, ella era diferente, no sabía cómo describirlo pero prefería mil veces pasar una noche besándo a Sam que a Caroline porque aunque las dos eran muy bellas, Ian sabían muy bien en el fondo que prefería a Sam y no era porque estuviese enamorado de ella ni nada por el estilo, sino que era otra cosa, con Samantha había vivido cosas que jamás había vivido con ninguna otra chica, nisiquiera con Caroline.

Estaba dándole vueltas a todo el asunto cuando sintió que su Galeón se ponía caliente. Se metió la mano al bolsillo y lo miró. Allí había un mensaje:

Ian, no sé que te ocurre, pero quiero que sepas que te amo y que puedes contar conmigo para lo que necesites.

Caroline.

Ian se quedó mirando el mensaje, pensado el las palabras de su novia pero sus meditaciones no duraron mucho ya que el Galeón le mostro que le estaban llamando. Era Phillip. Tomó la varita y apuntó.

-¿Si?

-Hey Ian, los chicos y yo estabamos pensado en ir un momento a la Sala Multipropósito, Paul tiene tres cajetillas de cigarros que sobraron de la fiesta, ¿vienes?

-Suena genial, te veo en la Sala Multipropósito entonces.

-Ok, en diez minutos más-Dijo Phillip-Adiós.

-Nos vemos.

Ian sonrió. Nada mejor que un par de cigarrillos para despejar la mente. Se puso de pie y se guardó el Galeón en el bolsillo.

Hmmm, creo que si Ian realmente amara a su novia, probablemente habría guardado el mensaje de ella envió, o al menos, habría respondido, ¿cierto?

Ese martes por la mañana, Alexandra salió de la enfermería totalmente recuperada, al igual que los demás chicos.

-Así que ¡Feliz cumpleaños!-Le dijo Rose cuando llegó hasta la enfermería. Era temprano por la mañana, pero ella ya estaba vestida con su uniforme.

-Gracias-Dijo Alexandra con una gran sonrisa-Me alegro de que todo esto haya terminado, lo unico que quiero es salir de aquí y no volver a contraer nunca más el maldito catarro hádico.

-Si, yo también me alegro de que todo haya pasado-Apuntó Rose-Estaba comenzado a sopesar la oportunidad de envenenar a Hugo ¡Se pone tan insoportable cuando se enferma!

Las dos salieron de la enfermería y se dirigieron al Gran Comedor para tomar desayuno aunque todos los que habían salido de la enfermería tenían la mañana libre.

Cuando llegaron allí se encontraron con los demás, quienes estaban sonriendo cuando vieron que Rose y Alex llegaron al lugar. Alex miro la mesa y vio que había un pequeño pastel de chocolate.

-¡Feliz cumpleaños!-Dijeron los demás. Estaban Emily, Kate, Magnus, Albus, Lily, Roxanne, Hugo sus demás compañeros y amigos.

-¿Me trajeron un pastel?-Preguntó Alexandra de forma emocionada.

-No vayas a ponerte a llorar, ¿ok?-Le dijo Rose mientras se sentaban.

Cantaron el cumpleaños a coro y luego Alice y Roxanne se pusieron a repartir el pastel.

-Así que 17, ¿no es así?-Le preguntó Seth Prewett a Alex.

-Así es, oficialmente ya soy mayor de edad.

-Uf, no creas que tendrías mayor libertad-Le dijo Roxanne poniendo los ojos en blanco-Yo cumplí los 17 el año pasado y mamá sigue mandándome a lavar los platos sucios sin magia.

Mientras comían pastel y Roxanne les contaba de la vez que Fred había llegado con una chica a casa, Magnus miraba a Rose por el rabillo del ojo. No sabía cómo hacer para que ella le hablara otra vez y eso lo estaba matando por dentro. Creyó que nadie lo había notada pero tanto Alexandra como Albus lo notaron.

-Ok chicos, me temo que se nos hizo tarde, ¿no es así?-Dijo Alice, mirando a Rose y a Albus.

-Si, tienes razón-Dijo Albus poniéndose de pie-Nos vemos y feliz cumpleaños otra vez Alex-Agregó mirando a la chica de una extraña forma.

-Gracias, nos vemos más tarde.

Alice, Albus y Rose se pusieron de pie para irse a clase, pero antes de que pudieran cruzar el umbral de las puertas, alguien tomó a Rose por la muñeca.

-¿Podemos hablar?

-Ya los alcanzo, chicos-Les dijo Rose a Alice y Al. Ellos se dieron media vuelta y se fueron con los demás chicos que salían para ir a Herbología. Aquel día tenían con los Slytherins.

-Rose, yoooo-Magnus no sabía como comenzar-Yo quiero… pedirte disculpas por cómo me he comportado contigo y todo el asunto de Malfoy.

Rose estaba con los brazos cruzados y miraba a Magnus de forma dura.

-Di algo-Le pidió él.

-No tengo nada que decir.

-Por lo menos dí que me perdonas.

-Perdonarte porqué, Magnus, fuiste muy claro con respecto a ese tema y de verdad, no tengo ganas ni ánimo para seguir discutiendo sobre lo mismo, no… no puedo creer lo prejuicioso que eres, ¿de verdad crees, piensas que Malfoy quiere es responsable de lo que su padre y su abuelo hicieron? Y con respecto a lo otro, ¿de verdad crees que sería capaz de algo tan mostruoso como tratar de hacerme daño por encargo de su padre?

-¡Solo trato de pedirte disculpas, Rose!

-Es tus disculpas no me sirven, Magnus… no sirven para nada si sigues empecinado en encontrarle la quinta pata al gato-Rose lo miraba con el ceño fruncido-Mira ahora tengo que irme a clases, te veo después.

Rose no esperó respuesta de su parte y se marchó a clases de Herbología, el día estaba algo nublado pero no hacía mucho frío.

¿Qué era lo que le pasaba a Magnus? Odiaba estar peleada con él, es cierto, pero no iba a dejar que él influyera en sus desiones ni menos controlar con quién se juntaba y con quién no, ¿porqué estaba actuando así? Nunca antes se había comportado de esa forma.

Apresuró el paso para llegar a tiempo. Por suerte cuando llegó al invernadero nº 5, la profesora aun no había llegado así que se reunió con los demás.

-¿Qué era lo que mi hermano quería?-Le pregutó Alice cuando llegó al lado de ella.

-Nada, no le di tiempo para nada.

-Creo que deberías escuchar lo que tiene que decirte, creo que está realmente arrepentido de su actitud.

-¿Si? Pues va a tener que demostrárlo-Dijo Rose-Porque yo no veo ningún cambio en él, cada vez que mira a Scorpius lo hace con odio.

Alice se quedó mirando a su amiga durante unos segundos, pensando.

-¿Alice?

-¿Ah?

-Vamos, la profesora ya llegó-Le dijo Rose.

-Ah si, vamos, entremos.

-Hey, Longbottom.

Alice se dio vuelta y vio que Paul Greengrass era quien le hablaba.

-¿Qué?-Preguntó ella de forma cortante.

-¿Es cierto que tu hermana tiene un enfermedad venérea?-Preguntó Paul mientras Ian Valmnot y Phillip Van der Meer se reían.

-Hey Greengrass, ¿es verdad que eres un idiota?-Le preguntó ella a su vez-Además, ¿porqué lo preguntas? ¿tienes miedo de que ella te haya contagiado algo cuando estuvo contigo?

Paul no dijo nada y se limitó a reír junto a Ian y Phillip.

-¿Qué paso Alice?-Le preguntó Albus-¿Qué fue lo que ese idiota dijo?

-Nada-Murmuró ella.

Mientras se ponían las capas repelentes de tierra, los lentes y los guantes protectores, Albus miraba a Paul y sus amiguitos. Desde hace tiempo que estaba harto de sus abusos, de sus burlas hacia Hugo y los demás chicos de cuatro año, de sus actitudes matonescas y su petulancia.

-Hola Albus-Lo saludó Scorpius.

-Ah, hola.

-¿Sucede algo? Vi a Paul charlando con Alice.

-No, no es nada-Dijo ella-Paul es un idiota y no hay notica en ello.

-Créeme, lo sé-Murmuró Scorpius sonriendo mientras se ubicaba al lado de ellos en las mesas de trabajo-A veces creo que nos cambiaron al nacer en St Mungo y no soy primo de ellos en realidad.

Albus soltó una carcajada.

-Buenos días clase-Saludó la profesora.

-Buenos días profesora Cohn.

-Bien chicos, hoy trabajaremos con Snargaluff, como pueden ver sobre la mesa-Dijo la profesora señalando los arbustos-Tendrán que sacar las vainas que están en el interior del tronco ¡Adelante y no olviden ponerse los guates y los lentes protectores!

Los chicos comenzaron a ponerse los lentes protectores y los lentes.

-Así que ¿tu hermano ya salió de la enfermería?-Le preguntó Scorpius a Rose mientras se ponían frente a una de las plantas.

-Si, gracias a Dios, no habían quién lo aguantara-Dijo Rose riéndose-¿me ayudas con este?-Le preguntó a Scorpius. Él afirmó a la planta con firmeza por los tallos mientras que Rose hundía su brazo hasta el codo para poder sacar la vaina.

-Supe que Alexandra está de cumpleaños-Dijo Scorpius.

Rose se quedó mirandolo durante unos segundos y luego sonrió.

-Lo siento, creo que no será posible llegar a un acuerdo con Alexandra otra vez, ya sabes, para que tu y tu hermana puedan ir-Se disculpó ella.

-No te preocupes, no quiero imponerle mi presencia a nadie-Dijo él-Vé y diviértete con tus amigos.

-Tú también lo eres.

-Si, pero no pertenezco al "círculo"-Dijo Scorpius-Los perdedores no entramos en él.

-Oh vamos, si fuese por eso yo no estaría en él, soy un fenómeno, ¿recuerdas?

-Ser perdedor es liberador, ¿no crees? Puedes hacer lo que quieras y nadie te criticará.

-Tienes razón-Opinó ella.

Una hora después terminó la clase, así que volvieron al castillo para lavarse y correr a clase de Encantamientos.

-Yum, esto está delicioso- Respondió Hugo sonriendo mientras comía su tercer sándwich de jamón picado.

Al igual que todos los demás, Hugo salió de la enfermería totalmente recuperado. Y, como era de esperar, estaba muy hambriento y algo deshidratado así que lo primero que hizo después de terminadas las clases, fue ir directamente hacia las cocinas para conseguir algo de comer.

-¿De verdad vas a comerte todo eso, Hugo?-Le preguntó Pippa mirándolo mientras se sentaba en una de las mesas del lugar. Apenas los elfos lo vieron, corrieron a ofrecerle cosas para comer.

-Claro que si, soy el Dalai Lama de los sándwiches-Respondió Hugo haciendo que Pippa se riéra.

-Me alegro de que estés mejor-Dijo ella sentándose a su lado entre pailas y sartenes de cocina.

-¿En serio?-Preguntó él mientras la miraba de reojo-Pensé que mi mal humor alejaba a todo el mundo.

-Bueno, es cierto que te pusiste algo gruñon pero nada insoportable-Dijo Pippa riéndose-Con el que fuiste realmente grosero fue con Malfoy.

-Ah, no me hables del asunto-Dijo él de forma hosca.

-¿Qué tienes con contra de él?

-Es un Malfoy y eso es suficiente. No sé porqué Rose insiste en ser amiga suya.

-Yo tampoco lo sé, pero, ¿no se supone que uno no propone se quién hacerse amigo? Míranos a mi y a ti, por ejemplo.

-¿Qué pasa?

-Somos totalmente diferentes, discutimos, nos peleamos pero al final seguimos siendo amigos-Respondió ella.

-Eso es diferente.

-¿Por qué?

-Bueno… porque tu y tus padres son buenas personas, no como la familia de Malfoy.

-Es totalmente tonto pensar de esa forma y lo sabes-Lo reprendió ella-Scorpius no tiene la culpa de las cosas que su padre hizo en el pasado, es totalmente idiota culparlo… es… es como si alguien se acercara de ti o a Rose y les diera las gracias por haber terminado con Voldemort.

-Fueron mis padres y mi tío Harry los que hicieron eso, Pippa, no yo ni Rose.

-¡Exacto! Es lo mismo, vamos Hugo, sabes que tu actitud hacia Malfoy es totalemente infundada.

Hugo alzo la mirada y la miro. Phillipa tenía el cabello castaño claro y sus ojos eran de color café oscuro, casi negros. Desde hace tiempo que a Hugo comenzaron a sucederle cosas con ella, pensaba en ella, se quedaba como tonto si ella le dirigía la palabra y aunque pasaran la mitad del tiempo discutiendo y riñendo, eran los mejores amigos del mundo y eso lo asustaba, ser solo su amigo porque sabía que ella estaba saliendo con el super popular Jack Steward.

-No lo sé, Pippa, es que se me hace raro ver a Rose siendo amiga de Malfoy-Dijo al fin.

-A mi me parece que no tiene nada de malo.

-Bueno, vayámonos, ya estoy lleno-Dijo él poniéndose de pie de un salto. Le dio las gracias a los elfos y se marcharon de ahí.

-Y ahora que nos quedamos sin eventos, ¿qué haremos en fin de semana?-Preguntó él mientras caminaban por el pasillo.

-No lo sé, tal vez a Alex se le ocurra algo, ya sabes como es mi prima, siempre tiene buenas ideas-Dijo Pippa.

Estaban por dar la vuelta cuando se encontraron de frente con Jack Steward.

-¡Jack!

-Hola Phillipa, hola Hugo.

-Hola-Saludó Hugo lo más cortés que pudo y sin dejar de mirar de arriba abajo a su compañero de curso. Jack iba en Ravenclaw, igual que Pippa y por esa razón se veían más a menudo. Jack era hermano de Alison Steward, la amiga de Lysander y Gita. Era rubio y muy alto para tener catorce. Todas las chicas estaban locas por él y justo había puesto sus ojos en Pippa.

Maldita sea.

-Disculpame Hugo, ¿te puedo robar a tu amiga por un momento?-Preguntó Jack de forma divertida.

-Si, claro, Phillipa es libre de ir a donde quiera-Respondió Hugo sonriendo de forma sutilmente altanera-Nos vemos.

-…Adiós-Se despidió Phillipa con el ceño fruncido. Puede que Jack no notara el tono de voz que había usado, pero ella conocía demasiado bien a Hugo como para pasar por alto ese gesto.

Hugo sonrió de forma fría y se fue por el pasillo hasta llegar al Hall. Jack era un idiota pero según Lily era el chico más guapo de su curso ¿qué diablos le pasaba a Pippa? Ella no era una persona superficial, nada más lejos de la realidad, entonces ¿porqué estaba saliendo con ese idiota?

-Hola Weasley, ¿ya te mejoraste del catarro?

Ugh. Genial, lo que le faltaba: la pandilla de Paul Greengrass en pleno, incluso Basil Zabini estaba allí, sonriendo como un idiota.

-Fuera de mi camino, Greengrass-Dijo Hugo con los dientes apretados.

Los otros hicieron coro de risas.

-¡Vamos Weasley, no seas pesado!-Le dijo Paul sonriendo burlonamente-¿Vienes saliendo de la enfermería, no es así? Bueno, espero que no se te hayan olvidado algunas cosas.

-No te preocupes, Greengrass, no se me ha olvidado que eres un imbécil-Le dijo Hugo con odio.

Paul dejó de reírse y se acercó a él.

-¿Te han dicho lo entretenido de que ser piñata humana por un día?-Le preguntó Paul-Nicholas Hale podría describirte la experiencia.

-¿Qué haces, Paul?

Una voz distinta a las risitas idiotas sonó en el lugar.

-Oh no, por favor, Scorpius… no vengas a aguarme la fiesta-Le dijo Paul.

-Déjalo traquilo-Le dijo Scorpius parándose al lado de su primo.

-¿O si no qué, ah? ¿Me vas a acusar con un maestro?

-No, algo peor-Amenazó Scorpius-Le diré a todos tus amigos lo- tú- ya- sabes-Agregó, mirando a la pandilla de su primo, los cuales lo miraron con curiosidad.

La cara de Paul se puso blanca.

-No serías capaz…

-Ponme a prueba.

Paul miro a su primo por unos segundos, como sopesando sus posibilidades. Al parecer la amenaza de Scorpius hizo efecto y chasqueó la lengua.

-Venga, vámamos-Le dijo al resto de su pandilla.

-Pero Paul…-Comenzó Phillip Van der Meer.

-He dicho… vámanos-Le dijo Paul con los dientes apretados.

El resto no dijo nada y se fueron por la escalera de mármol.

-Ehh, gracias-Dijo Hugo cuando desaparecieron.

-No hay de qué-Dijo Malfoy sonriendo.

-Vaya, debe ser algo muy secreto para que Paul se fuese con la cola entre las piernas-Dijo Hugo.

-Si, muy secreto… y embarazoso-Respondió Scorpius-¿Estás bien?

-Si-Hugo estaba rojo. Había sido muy descortés con Malfoy el otro día y ahora se sentía algo incómodo-Escucha, lo del otro día, yo, lo siento.

-No te preocupes, no tiene importancia, estabas enfermo y cuando uno está mal del estómago no quiere ver a nadie.

-Si…

Se hizo un silencio incómodo.

-Y… ¿has visto a tu hermana?-Le preguntó Scorpius.

-No, no la he visto desde que salía de enfermería. Debe estar en la biblioteca, tiene mucho trabajo para mañana.

-Ah, ok, iré para allá.

-Si… bueno, adiós… y gracias.

-Adiós.

Scorpius sonrió y se fue por la escalera de mármol hacia la biblioteca. Había sido una suerte que justo estuviese saliendo del Gran Comedor para evitar que el imbécil de Paul molestara al hermano de Rose otra vez. Al menos le había dado las gracias. Se acordaba de la vez anterior cuando fue Rose quién lo había defendido de Paul y el se enojó con ella por hacer eso. Tal vez había sido porque Rose era una chica y se veía feo que una chica defendiera a un chico, algo que Scorpius creía que era totalmente tonto.

Llegó a la biblioteca, al cual estaba parcialmente llena. Había un grupo de chicos de séptimo trabajando en una de las mesas, otra grupo de quinto buscando algo un una pila de libros sobre la mesa. Buscó a Rose con la mirada y la encontró junto a la sección de Cuidado de Criaturas Mágicas.

-Hola.

Rose alzó la mirada y vio que Scorpius estaba frente a ella.

-Ah, hola-Respondió ella sonriendo. Llevaba puestos sus lentes de lectura y se veía algo cansada.

-¿Buscas algo?-Le preguntó él.

-Ah, si, información sobre los hipogrifos-Respondió Rose-Necesito información sobre hipogrifos para defender mi posición en el Club de Debates.

-¿Y cuál es?

-Estoy en contra de que los hipogrifos paguen las consecuencias de la tenencia irresponsables por parte de los magos que los crían como mascotas-Respondió Rose con un suspiro de cansancio que él notó.

-¿Estás muy cansada?

-Uf, ni te lo imaginas.

-¿Sabes que creo, Rose? Pienso que deberías dejar de exigirte tanto a ti misma.

-No, no podría hacer eso, me encanta hacer investigaciones-Respondió ella sacándo un pesado libro del estánte.

-¿Siempre has sido tan…?

-¿Ñoña?-Preguntó ella.

-Yo no iba a decir eso.

-Si, lo sé.

-Estas rara Rose, ¿te sucede algo?-Preguntó él.

-Estoy cansada, es solo eso.

Scorpius se sentó frente a ella.

-Perdona si soy algo ruda-Dijo ella en tono de disculpa-Pero es que en esta época del año tiendo a ponerme gruñona.

-No te disculpes, es normal con tanto trabajo.

-Gracias por entenderme, Alice se fue algo molesta… tendré que ir y decir lo siento.

-La gente cambia de humor-Dijo Scorpius-Es completamente normal, lo importante es saber que solo es pasajero.

-Ah, quisera que Magnus y yo fuesemos amigos otra vez-Comentó ella sin pensar-Odio estár peleada con él.

Se quedaron un momento en silencio en el cual Rose continuó leyendo el libro y Scorpius se puso a mirar por la ventana, con la vista perdida. De pronto vio cómo una lechuza se acercaba a la ventana.

-Rose, ¿esa es tu lechuza?-Preguntó.

-¡Frigg!

Scorpius abrió la ventana cuando la lechuza de Rose se posó afuera. Al hacerlo, Frigg entró dando saltitos y dirigiéndose hacia su dueña.

-Es de mi madre, debe ser la respuesta de la carta de Charles-Dijo ella sonriendo y soltándo la carta de los piolines de Frigg. Rose se quedó mirándo el pequeño sobre, mientras que Scorpius se estiró hacia ella para poder verla. Al hacerlo, le llegó su perfume, y se dio cuenta de lo cerca que estaban.

-Creo que será mejor que vayamos y le entreguemos la carta a Charles-Dijo Rose.

-Si, creo que es lo mejor.

-¿Dónde está?

-En el aula de estudios-Respondió scorpius-Pero no te preocupes, yo se la entregaré, tú tienes mucho trabajo.

Rose se quedó mirándolo un momento y sonrió.

-¿Sabes algo? Estoy realmente cansada, he trabajado todo el día y en media hora más tendré que ir a la reunión del grupo de estudio avanzado.

-¿Hoy hay reunión?-Preguntó Scorpius-Vaya… la semana pasada le entrgué el ensayo de admisión a Tudor.

Los profesores Tudor y Wenbrock habían hecho un llamando general a todos los chicos de sexto y séptimo año para que se presentaran a la selección para un nuevo grupo de estudio avanzado, en el cual estudiarían en más profundidad la Defensa Contra las Artes Oscuras y las Trasformaciones. El requisito era entregar un ensayo en donde desarrollaran un tema relacionado con esas dos áreas y, además, hacer una prueba práctica. La convocatoria tuvo tanto éxito que los cupos de agotaron al cabo de unas horas y cuando Scorpius tuvo tiempo de ir a inscribirse, los cupos ya habían sido ocupados. Pero de los cuarenta chicos que habían presentado el trabajo solo diez quedaron seleccionados, entre ellos Rose, por supuesto, Albus, Gita, Magnus, Alexandra y Alice. Pero Scorpius fue a hablar con Tudor, para ver si podían otro período de seleccion, e insistió tanto que al final Tudor accedió y recibió otros veinte trabajos más.

-Genial, seguro de que los resultados ya está publicados en el panel del Hall-Dijo ella alegremente-Ven, vamos a entregarle a Charles y luego vamos a ver los resultados de los ensayos, ¿qué opinas?

-Seguro, hagamos eso.

Se pusieron de pie, Rose recogio todas sus cosas y se marcharon de la biblioteca rumbo al aula de estudios, que estaba a poca distancia.

Aquella aula estaba acondicionada especialmente para que los alumnos estudiaran en el caso de que no pudieran hacerlo en sus sala comúnes o en sus dormitorios. El lugar constaba de cuatro mesas como las que había en el Gran Comedor pero mucho más pequeñas, había sillas de cuero negro y muchas lámparas en las mesas para que los alumnos tuvieses suficiente luz.

Rose y Scorpius llegaron hasta el lugar, en el cual habían muchos chicos de Slyhtherin y Hufflepuff. Scorpius buscó a su amigo con la mirada y lo vio sentado entre Tadeus Kerr y Nathan Owen. Le hizo señas con la mano hasta que Charles lo vio, se puso de pie y se unió a él.

-¿Qué pasa, Scorpius?

-Te llegó la respuesta de la madre de Rose, Charles-Le dijo él. Al instante el rostro de él se iluminó.

-¿En serio? ¿Y qué dice?

-Averiguialo tu mismo-Le dijo Rose con una sonrisa y extendiéndola la carta cerrada. Charles la abrió y comenzó a leerla. A los pocos segundos su cara se iluminó de alegría.

-¿Qué dice?-Le preguntó Scorpius ansiosamente.

-Que Camilla tiene muchas probabilidades de tener mi custodia y de Terencia-Respondió Charles sonriendo.

-¿Lo ves? Te dije que la madre de Rose te ayudaría-Le dijo Malfoy dándola una palmada en la espalda.

-Aquí dice que Camilla tiene que ir a hablar con Nancy Abrams, de la Oficina de Tramites Judiciales y explicarle la situación de mis padres-Charles miró a Rose-No sé cómo darte las gracias, Rose, de verdad, lamento si alguna vez fui rudo contigo.

-Nah, pierde cuidado-Dijo Rose algo sonrojada. No le gustaba mucho recibir muestras de agradecimiento-De todas maneras, si tienes alguna otra consulta, no dudes en escribirle directamente a mi madre-Miró su reloj-Bueno, me tengo que ir, nos vemos mañana Charles.

-Seguro, adiós y gracias otra vez.

-Adiós… ¿No vienes?-Le preguntó Charles a su amigo.

-No puedo, tengo que ir a ver los resultados del ensayo que le entregué a Tudor la semana pasada, a ver si me selecciona para el grupo avanzado.

-Seguro que si quedas, te demoraste dos días en hacer ese ensayo-Dijo Charles-Bueno, nos vemos en la sala común.

-Ok, bye.

-Adiós.

-Pobres Charles, estaba tan feliz-Dijo Rose-Espero que todo le salga bien.

-Eso espero-Murmuró Scorpius mientras bajaban una escalera. De pronto, un montón de chicas de Hufflepuff pasaron por el lado de ellos, corriendo emocionadas hacia el Hall.

-¿Dónde es el incendio?-Preguntó Scorpius cuando una de las chicas lo pasó a llevar por accidente.

-Ah, seguro que van a ver el resultado de las audiciones para porristas-Dijo Rose frunciendo el ceño-Ya estaba bueno que los publicaron, han pasado semanas desde que Dominque tomó las audiciones.

Todos los años en esta época se tomaban las pruebas para porristas de las cuatro casas. Era para las chicas que estaban en sexto y quinto año ya que las de séptimo se irían al finalizar el año. Alice, Kate y Emily se habían presentado a las pruebas junto con otras chicas de sexto. Rose y Alexandra, sin embargo, declinaron hacerlo, la primera porque no se veía a si misma agitando pompones; y la segunda, porque no tenía tiempo. Y no es que fuera mucha sorpresa saber el resultado, por lo menos de Gryffidor, ya que, como había tres vacantes, era seguro que Alice, Kate y Emily lograran quedarse con los cupos.

-Caroline estuvo hablando sobre eso todo el día de ayer-Dijo scorpius cuando estaban por llegar al Hall-¿Y tu?-preguntó, mirando a Rose-¿No te hubiese gustado presentarte si no jugaras Quidditch?

-¿Yo? Jajaja, seguro, con mi coordinación mano-ojos, seguro que termino prendiéndole fuego a la que esté más cerca de mi-Respondió Rose con una risita-No, lo mío es estar arriba de la escoba, no abajo, agitando pompones.

Llegaron al Hall y se encontraron con el tablero de anuncios repleto de chicas de Ravenclaw, Hufflepuff y Slythetins.

-¡Scorpius!

Josephine Nott sonreía mientras Scorpius avanaza hacia el tablero y, sin previo aviso, le echó los brazos al cuello y lo abrazó.

-¿Puedes creerlo? ¡Entré al equipo de porristas! ¿Puedes…?-Pero se quedó sin habla al ver a Rose. Era evidente que la había visto antes de abrazar a Scorpius-Ah… hola… Rosalie.

Rose la miró con una mueca. Nunca le había gustado que la gente la llamara por su nombre completo y menos aquella tonta de Josephine. Pero en vez de decirle algo grosero, esta vez Rose lo pensó mejor y cambio rápidamente su gesto por una sonrisa.

¡Uhhh! Adoro las peleas de chicas.

-Hola Josephine-Saludó Rose-¿Así que entraste al equipo de porristas?

-Así es-Respondió ella con una sonrisa igual de falsa que la de Rose-Ahora podré…-Miró a Scorpius-Animar a los chicos del equipo de Quidditch, si sabes a lo que me refiero.

-Oh, por supuesto que si, y es que tú si que sabes animar a los chicos de muchas formas, si sabes a lo que me refiero-Dijo Rose de forma altanera-Ah, mira ahí vienen mis amigas, si me disculpas, nos vemos luego Scorpius-Agregó con una sonrisa y se fue a donde estaban Alice, Kate y Emily. Josephine la oberservó irse con una mueca de odio.

-¿Estabas charlando con Josephine Nott, Rose?-Le preguntó Kate.

-Se considera una charla cuando las dos personas poseen la misma capacidad cerebral, Kate-Respondió Rose haciendo que Alice y Emily se pusieran a reir-Esa tonta no tiene las suficientes neuronas para charlar ¡Pero vamos a ver los resultados!

Las cuatros se aproximaron al panel que comenzaba a despejarse para ver los reasultados. Alice miró la lista.

Las seleccionadas para integrar los grupos de porristas están publicadas por casa y curso:

GRYFFINDOR RAVENCLAW HUFFLEPUFF SLYTHERIN

5to año:5to año:5to año:5to año:

Claire CochraneElle PetersonMarion CraneGrace Coulouris

Bonnie ParkerOlivia MillerKay NorthonHarriet Gavin

6to año:6to año:6to año:6to año:

Alice LongbottomElizabeth WorrenEmilia LongbottomCaroline Greengrass

Katherine FinneganAmalia McNearnyAlison StewardLauren Cooper

Emily Prewett Kristen SamuelsDiane FosterJosephine Nott

Las prácticas para cada casa serán publicadas en los paneles de cada sala común. Se les ruega asistencia y puntalidad a las prácticas

Atentamente:

Dominique Weasley

Capitana de Gryffindor

Summer Hurd-Wood

Capitana de Ravenclaw

Sage Bones

Capitana de Hufflepuff

Kelsey Talmadge

Capitana de Slytherin

-Demonios, Mia también quedó-Murmuró Alice con los dientes apretados.

-¿Qué?-Exclamó Rose mirando la lista otra vez. Sip, allí estaba, no se había dado cuenta porque estaba su nombre completo y no el de pila-Bueno, qué más da, cada casa practica por separado así que no tendrás que encontrarte con ella en las prácticas-Dijo Rose.

-Si, tienes razón-Dijo Alice con una sonrisa-¡Estamos dentro!-Le dijo a Kate y a Emily con una sonrisa.

Las chicas se fueron hacia la sala común después de ver los resulados, menos Alice, ya que ella y Rose debían ir a la reunión del grupo de estudio avanzado. Unos minutos después se les unió socrpius para poder saber, al fin, los resultados de las postulaciones al grupo.

-Espero que estés-Le dijo Alice.

Scorpius sonrió y se acercó a la lista.

Seleccionadospara el grupo de estudios avanzados:

Sexto año:

Samantha Donelly (Slytherin)

Scorpius Malfoy (Slytherin)

Lysander Scamander (Ravenclaw)

Séptimo año:

Seth Prewett (Ravenclaw)

Constantino Stavros (Ravenclaw)

Los alumnos seleccionados deberán presentarse en el aula

de D.C.L.A.O en los siguientes horarios:

Sexto año: jueves a las 19:00 hrs.

Séptimo año: viernes a las 18:50 hrs.

Atentamente

Eneas Tudor

Profesor de D.C.L.A.O

Dorothea Wenbrock

Profesora de Trasformaciones

-¡Ja! ¡Lo logré!-Dijo Scorpius alegremente después de leer su nombre en la lista-¡Lo logré!

-Eso es genial-Le dijo Rose con una sonrisa-Pero no sabía que Samantha Donelly estuviese interesada en formar parte del grupo.

-Extraño, ¿no es asi?-Dijo Alice-Allí no tendrá ninguna amiga con quien charlar.

-Bueno, no importa, lo que importa es que lograste entrar, Scorpius-Le dijo Rose.

-¿Cuánto falta para que comience la clase?-Preguntó Alice.

-Diez minutos-Contestó Rose mirándo su reloj-Será mejor que nos demos prisa.

Así que los tres comenzaron a subir por la escalera de mármol hacia el aula de defensa contra las artes oscuras.

-¿Así que Josephine será porrista?-Le preguntó Rose a Scorpius mientras caminaban.

-Eso creo-Respondió él-Desde hace tiempo que quería serlo.

-¿Habían charlado sobre eso?

Scorpius miro a Rose.

-No somos amigos, Rose, ya te dije que me gusta que mis amigos tengan el cerebro más grande que una nuez, Josephine es molestosa, engreída y es amiga de Caroline y Paul.

-Si, lo sé, no volveré a ponerlo en duda-Respondió ella haciendo una mueca de dolor.

-¿Te duele algo, Rose?-Le preguntó Alice.

-El estómago-Respondió ella-Pero no te preocupes, es… ya sabes porqué-Agregó mirando a su amiga con una mirada significativa. Alice la captó y no dijo nada más. Esa mañana a Rose le había llegado su odiado período.

-¿Segura de que no es nada?-Insistió Scorpius.

-Segura, sigamos.

Llegaron al aula de defensa dos minutos para las siete así que la mayoría de los demás chicos estaban allí, incluyendo a los nuevos como Lysander y Samantha Donelly.

-Hola Scorpius-Saludó Lysander-Qué bueno verte por aquí.

-Si, es una suerte, aunque creo que dedo no volverá a ser el mismo después de haber escrito esos ensayos-Dijo Scorpius haciendo que los demás se rieran.

El que no estaba riéndo para nada era Magnus, quien estaba a unos metros en compañía de Alexandra.

-Mira a esa idiota-Le dijo en un susurro-Quiere estar en todas partes, ¿por qué no se va y deja tranquila a Rose?

-Lo mismo me pregunto yo-Dijo Alexandra-No entiendo porqué ella insiste en ser amiga de ese sujeto.

-¿Has hablado con ella del tema?

-Lo he intentado pero no quiere saber nada-Respondió Alexandra cruzándo los brazos-Dice que si seguimos oponiéndonos a su amitad con Malfoy, será mejor que nos traguemos nuestros absurdos reclamos sin fundamentos.

-Rose está perdiendo la cabeza-Dijo él-¿Me puedes creer que no se le movió ni un pelo cuando la amenazé con escribirle a su padre y contárle lo su amistad con Scorpius?

-¿En serio le dijieste eso?

-Así es y pienso hacerlo si sigue empecinada en ser amiga de aquella… escoria-Dijo Magnus con los dientes apretados mientras miraba a Scorpius-Bueno, me tengo que ir, los de séptimo tenemos clase mañana.

-Bye, nos vemos en la sala común-Le dijo Alexandra.

La puerta del aula se abrió y Tudor apareció asomó la cabeza con una gran sonrisa.

-Vamos chicos, adentro.

Los alumnos entraron en tropel hacia adentro del aula. Habían quitado los pupitres y las sillas para despejar el lugar. Lo que llamó la atención de los chicos fue una jaula que había en medio del lugar en donde habían varios Golden Retriever moviendo la cola alegremente.

El profesor Tudor esperó que todos estuviesen dentro para cerrar la puerta. Después de dirigió hacia delante de ellos, en donde estaba la profesora Wenbrock.

-Bueno chicos, primero que todo quisiera darle la bienvenida a los nuevos integrantes del grupo-Dijo Tudor y todos aplaudieron a los nuevos integrantes-Como ustedes sabrán, este grupo fue ideado por mi y la profesora Wenbrock con el objetivo de enseñarles algunos hechizos, pociones, trasformaciones y hechizos de defensa un poco más avanzados que en sus clases normales y también para reforzar lo que han estado viendo, así que esperamos poder enseñarles todo lo que nos sea posible. Hoy comenzaremos con Trasformaciones de mamíferos de tamaño madiano-Apuntó a los perros que estaban en la jaula-Cada uno deberá sacar a un Golden de la correa y tratar de trasformarlo en un baúl.

De inmediato los chicos se miraron entre si ¿Quién diablos iba a poder hacerlo? Instintivamente todos voltearon a mirar a Rose.

-¿Así que quedaste en el grupo de porristas?-Le preguntó Alexandra a Alice mientras tomaba cada una una correa de los perros.

-Así es-Respondió ella con una sonrisa-No es que estuviese verde por ser porrista, pero es un cambio agradable, digo, no soy solo un bello cerebro-Alexandra se rió ante este último comentario-A quien también le habría bien un cambio es a una persona que conozco-Agregó mientras miraba a Rose.

-Olvídalo-Dijo ella mientras su perro meneába la cola-Primero verán a la Estatua de la Libertad en pijama antes de convertirme en porrista.

-Bueno, pero eso no te librará de ponerte un vestido otra vez-Dijo Alexandra con una sonrisa.

-¿Así que se viene el cumpleaños?-Preguntó Albus, quien estaba junto a ellas.

-Así es-Contestó Alex.

Tanto ella como William habían cumplido 17 el 2 de noviembre y recibieron las felicitaciones de todo el mundo y la usual carta del señor Flemming, pero la fiesta la harían el sábado 5, en la Sala Multipropósito. Habría comida, cócteles y, por supuesto, ellas llevarían vestidos y ellos trajes.

-Supongo que tendré que sacar mi túnica de gala-Dijo Albus mientras sacaba a su perro de la jaula y lo ubicaba delante de él.

-Así es, quiero a todo el mundo con sus mejores trajes-Dijo Alexandra.

Los chicos se pusieron en frente de sus perros y tratar de trasformarlos.

-Vamos Rose, hazlo, estoy seguro de que esto es pan comido para ti-Le preguntó Scorpius a Rose en un susurro.

-La arrogancia es un pecado-Le contestó ella con una sonrisa.

-¿Desde qué edad puedes hacerlo?-Preguntó él otra vez.

-Desde los 13.

Scorpius sonrió de forma cómplice.

Los chicos siguieron tratando hasta que Albus y Alice pudieron hacerlo pero a medias: el tronco del perro aun tenía forma de baúl. Sin embargo, Rose seguía sin querer trasformar su perro.

-Vamos Rose, hazlo-Le dijo Alice en un susurro.

-No, no quiero que todos me miren.

-Ah, eso da lo mismo, se supone que este grupo es para mostrar habilidades avanzadas.

-No quiero ser una presumida-Susurró Rose.

-No lo eres, vamos.

-Si Rose, vamos, hazlo-Le dijo Scorpius.

Rose los miró a los dos, suspiró y alzó la varita.

-¡De Canis ad bahut!

Al instante el Golden Retriever se trasformó en un baúl de madera.

-Miren nada mas, la señorita Weasley lo ha logrado-Exclamó la profesora Wenbrock alegremente-Esto ciertamente merece unos bien merecidos veinte puntos para Gryffindor.

Todos los demás aplaudieron, menos Samantha Donelly.

-Ok chicos, vayamos guardando a los cachorros en la jaula, ya se hace tarde-Dijo Tudor-Apunten su nombre en la lista antes de salir, por favor, y los nuevos integrantes también.

Todos comenzaron a guardar a los perros dentro de la gran jaula y a recoger sus cosas para irse.

-Vaya, eso fue genial Rose-Le dijo Gita cuando abrieron la puerta del aula.

-Gracias Gita.

-Si, veinte puntos más-Dijo Albus sonriendo-Creo que deberíamos tener estas clases más a menudo. Si Rose sigue así, el mérito de ganar La Copa de las Casas será todo tuyo.

-Ya, no armern tanto alboroto-Les dijo ella con modestia.

-Rose, no cualquiera trasforma un Golden Retriever en un baúl en, ¿qué? ¿dos minutos?

Rose, sin embargo, se limitó a sonreír.

-Así que, ¿tenemos fiesta para el fin de semana?-Pregunto Lysander mientras caminaban por el pasillo.

-Por supuesto-Dijo Alexandra-El sábado celebraremos mi cumpleaños y el de Will en la Sala Multipropósito.

-¿Tendremos que usar vestido?-Preguntó Gita.

-Por supuesto que si, Gita y me gustaría verte en un sari, como en el Baile de Otoño-Dijo Alexandra sonriendo.

-Ese sari es taaaan viejo, lo tengo desde que ibamos en cuarto-Respondió ella.

Cuando llegaron al Hall se despidieron de Scorpius.

-Adiós Scorpius, nos vemos mañana-Se despidió Rose.

-Adiós.

-Bye.

El chico partió hacia las mazmorras mientras que los demás comenzaron a subir la escalera de mármol.

-¿Sabes algo Rose? Al principio tuve mis dudas sobre Malfoy pero ya no-Dijo Gita-Es una excelente persona.

-Si, ¿lo ves? Él no tiene nada que ver con su padre ni con su abuelo-Dijo Rose frotándose la sien. Desde la mañana que le dolía la cabeza y todo por culpa del maldito período que le había llegado en la mañana. Yuck.

Alexandra miro a Rose con cara de pocos amigos ante este comentario. Ella lo notó pero no dijo nada.

-Bueno, nosotros nos vamos por aquí-Dijo Lysander frotándose los ojos-Es increíble, son recién las ocho de la noche y ya tengo sueño.

-Jajaja, estamos todos igual-Dijo Alice-Nos vemos mañana, bye.

-Adiós-Dijeron Gita y Lysander.

Los Gryffindor partieron rumbo a la torre.

-¿Se puede saber qué es lo te sucede?-Le preguntó Rose a Alexandra en tono agresivo.

-Nada-Respondió ella de forma inocente.

-No te hagas la loca ahora, vi cómo me miraste cuando Gita mencionó a Scorpius-Dijo Rose. Tanto Alice como Albus la miraban fijamente.

-No quiero pelear contigo, Rose.

-No, esto lo vamos a discutir ahora mismo-Dijo Rose-Apenas lleguemos a la sala común.

Tanto Alice como Albus no dijeron nada hasta que llegaron a la torre.

-¿Contraseña?-Preguntó la Dama Gorda.

-O*mnia mutantur, nihil interit-*Respondió Rose rápidamente. Los cuatro entraron a sala común. Albus dio las buenas noches rápidamente y se fue a dormir.

-Ehhh, yo quedé de juntarme con Gita un rato, antes de que toquen la campana para ir a dormir-Dijo Alice-Las veo al rato.

-Ahora, vamos a dejar las cosas en claro, Alexandra-Dijo Rose-Scorpius es mi amigo y nadie va a cambiar eso.

-Rose, ¿acaso no ver que estás hiriendo a Magnus con tu actitud?-Le dijo Alexandra.

-¿Hiriéndolo? No veo porqué-Dijo Rose-Si Magnus está pensado en que va perderme como amiga está en un error, yo jamás pensaría en reemplazar a ninguno de ustedes, siquiera por Malfoy.

-Bueno, pues no lo parece.

-Magnus y tú son unos prejuicicios, Alex, y lo saben, no tienen ninguna prueba de que Scorpius sea una mala persona.

-Puede que sea una buena persona-Dijo Alexandra-Pero eso no quiere decir que dejes a Magnus abandonado por él.

Rose la miro durante unos segundo y luego soltó una risotada.

-¿Yo? ¿Abandonando a Magnus? Él y yo somo amigos, Alex, no…-Rose tragó saliva-No somos… novios ni nada por el estilo, somo amigos, casi hermanos y aunque ahora Scorpius sea mi amigo eso no significa que voy a dejar de hablar cobn Magnus.

-Pues él no piensa lo mismo-Dijo Alexandra testarudamente-Mira Rose, yo lo único que sé es que Magnus es tu amigo, Magnus es de quién has sido amiga desde que tenías tres años y no lo niegues porque sabes que es cierto.

-¡Ahí vamos otra vez! Alex, no se trata de reemplazar a uno por el otro, Magnus y Scorpius no son sombreros que puedo llevar un día si y otro día no, ambos son mis amigos y si Magnus no quiere darse el tiempo para saber que Scorpius es una buena persona, está bien, pero que después no venga intimidar ni amenazar a Malfoy solo porque es mi amigo. Magnus puede derramar todo el odio que quiera, pero yo no le haré compañía con el mío.

Rose se dio la media vuelta y se marchó por las escaleras, dejando a Alexandra allí, sin saber qué hacer.

No sabía porqué se sentía así, porqué tenía tanta rabia con Rose por hacer a Magnus miserable. Él sufría porque Rose ahora tenía un nuevo "mejor amigo", Alex podía verlo, si tan solo Rose nunca se hubiese acercado a Malfoy. Malfoy, Malfoy, todo era Malfoy, por culpa de Malfoy Rose y Magnus no se hablaban. Pero no era solamente rabia contra Malfoy, era también con Rose, ella no tenía ningún derecho a hacer a Magnus miserable, ¿qué era lo que le pasaba a Rose? ¿Por qué de la noche a la mañana se había trasformado en la defensora Nº 1 de Malfoy?

Suspiro, dejando de pensar en el asunto, si Rose quería ser amiga de aquel sujeto sabía que nada la haría cambiar de opinión. Después de un rato, se puso de pie y subio las escaleras para llegar al dormitorio. Al abrir la puerta vio que Rose se estaba poniendo el pijama.

-Ok Rose, si quieres ser amiga de Malfoy allá tu.

-No quiero seguir discutiendo contigo-Le respondió ella dejando su ropa en el ropero.

-No quiero perderte como amiga, Rose-Dijo Alexandra acercándose a ella.

-Eso no va a pasar nunca-Le dijo Rose mirandola-Alex, el hecho de que yo sea amiga de Scorpius no quiere decir que dejaré de serlo de ustedes.

-Lo sé, pero Magnus piensa que eso puede pasar.

-¡Ah, Magnus es un exagerado!-Rose se sentó en su cama con las piernas cruzadas-Pero ya, dejemos el tema… así que se viene tu gran evento.

-Si, aunque me gustaría haberlo celebrado en La Espada en la Piedra-Dijo Alex mientras hablaba desde el baño.

-Pero no tenemos permiso para ir y una fuga masiva sería detectado de inmediato por el olfato de Filch-Dijo Rose riéndose. De pronto miro alrededor y notó que ni Kate ni Emily estaban.

-¿Y las demás?

-Kate y Emily no tengo idea donde están-Dijo Alex saliendo del baño-Y Alice se fue a juntar con Gita antes de la hora de ir a dormir, aun quedan una hora para que toquen la campana.

-Si, pero lo que es yo estoy lista para dormir-Dijo Rose mirando por la ventana. Se dio media vuelta para mirar a su amiga y se sorprendió al verla con una expresión de tristeza en el rostro y con su cajita de música en el regazo.

-¿Qué pasa?

Alex sonrio y sacudió la cabeza.

-Nada, es solo que… este día es tan alegre y tan triste al mismo día-Dijo sentandose al lado de Rose.

-¿Lo dices por tu mamá?-Le preguntó Rose.

Alexandra asintió. Bajó la vista a la cajita de musica y la abrió para que el sonido saliera del interior. Aquel objeto era la posesión más apreciada y querida de Alex, ya que había sido de su madre cuando tenía su edad; esa caja y el collar de plata con un dije en forma de trébol eran las cosas que más queria, tanto, que ni para bañarse se sacaba el collar.

-Mi padre me dijo que le regaló esta caja cuando se casaron, y mi mamá solía abrirla cuando estaba embarazada de mi y de Will-Dijo ella sonriendo y acariciando la cajita. Era un objeto muy bello. Era tallado en madera y pintado de blanco y dorado y cuando se abría, una pareja en miniatura emergía para bailar al ritmo de la música.

-¿La… extrañas mucho a tu madre?-Preguntó Rose con delicadeza.

-No lo sé… es, extraño, nunca la conocí, ella murío una hora después de que yo y Will nacimos-Murmuró ella-Es raro, ¿no? No conocer a la persona que hizo posible que estes vivo.

-Si, me imagino-Dijo Rose pensado-Mi mamá y yo somos tan parecidas que me no me puedo imaginar no haberla conocido.

-Es… extraño porque aunque tengo a mi abuela y a mi tía Tara, no es lo mismo, mi tía es madre de Pipppa y Dylan y… a veces me da algo de envidia ver que todos tienen madre y yo no-Suspiró mientras miraba por la ventana-Son tantas las cosas que me gustaría hablar con ella, Rose, tantas cosas que qusiera preguntarle. Tantas veces me he preguntado qué hubiese pasado si la madre de alguien más hubiese muerto y no la mía, me preguntó porqué tuvo que ser la mia Rose, porqué y no la de otra persona-Una lágrima recorrió su rostro-Quisiera que estuviese aquí.

Rose miro a su amiga y sintió pena, ¿qué hubiese hecho ella si su madre hubiese muerto? El parto de Hermione fue difícil y Rose nació prematura, ¿qué hubiese pasado si Hermione no hubiese resistido? Probablemente ahora ella estaría en el lugar de su amiga, llorando por una madre que nunca conoció.

-Sé que el cumpleaños de alguien debe ser el día más alegre de una persona, pero a veces no puedo evitar pensar que ella esté muerta por nuestra culpa.

-No Alex-Le dijo Rose mirandola a los ojos-Eso no es así… tu, tu madre los amaba tanto a ti y a Will que fue capaz de dar la vida por ustedes, además, la gente que queremos jamás nos abandona, eso es lo que mi tío Harry siempre dice y tiene razón, todos nos moriremos algun dia pero lo importante es que la gente que nos quiere nos recuerde con amor, tal como tu lo haces con tu mamá.

Alexandra la miro y Rose la abrazó.

-Ok, ahora quiero que se limpies esas lagrimas-Le dijo Rose y Alex se rió-Tienes que pensar en tu fiesta del fin de semana y para que veas lo buena amiga que soy, dejaré que tu y Alice experimenten conmigo… otra vez.

-¿De verdad?-Preguntó Alex limpiándose las lágrimas con la puño-Oh Rose, ¿de verdad me dejarás hacer eso?

-Claro, es tu cumpleaños y además el numero 17, tómalo como mi regalo especial.

-Ya verás lo linda que quedarás…-Le djo Alex emocionada.

-Oh si, no puedo esperar-Dijo Rose con falsa exitación-Bueno, me voy a dormir, nos vemos por la mañana.

Alexandra sonrió una última vez y se fue a su cama. Se metió en su cama y apagó la vela.

-¿R?-Preguntó Alex, llamándola por su apodo.

-¿Si, A?-Preguntó Rose usando su apodo.

-Te quiero, amiga.

-Yo también.