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Caminos Cruzados — capítulo 13

A la mañana siguiente Rose se despertó a las seis de la mañana con fuertes dolores en el estómago. Maldito período, si fuese por ella jamás le hubiese venido y, a pesar de que le vino por primera vez cuando estaba en tercero, aun no se acostumbraba.

A medida que el sol comenzaba a aparecer por el horizonte, Rose se sentía cada vez más enferma.

Cuando el dolor se hizo insoportable, se sentó en la orilla de su cama mientras la cabeza le daba vueltas, el estómago se le revolvía y sudaba frío. Trató de ponerse de pie como pudo y caminó hasta llegar al baño para tomar un poco de agua, tenía la boca seca... la cabeza amenazaba con estallarle de dolor.

Llegó al baño, hasta el lavabo y abrió la llave para tomar directamente, pero no pudo agacharse porque el estómago comenzó a revolvérsele otra vez, así que se dirigió hacia la bañera, apoyó la cabeza en el borde justo cuando ya no pudo resistir más y vomitó estrepitosamente.

Esto era algo más, no podía deberse a su período. Quince minutos después sintió que la puerta se abría y alguien le palmeó la cara.

-¡Rose, Rose! ¿Estás bien? ¿Qué te pasó?

-¿Alex?-Preguntó ella en un susurro.

Trató de incorporarse pero no pudo, estaba sentada en el suelo y tenía la mejilla pegada a la orilla de la bañera.

-Voy a llamar a alguien-Alex le puso una mano en la frente-¡Estás hirviendo en fiebre!

-No... no llames a... nadie-Murmuró Rose pero las fuerzas le fallaron.

Alex salió del cuarto de baño. La chica se dirigió hacia su mesita de noche, tomó su Galeón falso, lo apuntó con la varita y marcó el número de Magnus. Unos segundos después el chico constestó.

-Más vale que sea importante, Alex, son las seis de la mañana.

-Magnus, es Rose.

-¿Rose? ¿Le ocurre algo?-Preguntó dejando de lado su tono somnoliento.

-Creo que está enferma-Dijo Alexandra-¿Puedes venir a nuestro cuarto? Creo que es mejor llevarla a donde la señora Pormfrey.

-Claro, voy para allá-Dijo Magnus y colgó.

Alexandra se fue al baño otra vez, en donde estaba Alice junto a Rose.

-¿A quién llamaste?-Le preguntó cuando la vio en el umbral de la puerta.

-A tu hermano-Contestó ella-Me ayudará a llevar a la enfermería.

Pasaron un minutos en los que Rose volvió a vomitar en el retrete ayudada por Alice, y Alex aprovechó de vertise rápidamente con un par de jean, unos tenis y una sudadera. De pronto sintieron un estrepitoso ruido en la escalera y luego unos pasos. Segundos después apareció otra figura en el umbral de la puerta, junto a Alexandra.

-Maldito encantamiento, es un lío poder subir hasta aquí ¿Qué le pasa?-Preguntó la figura que Rose reconoció como la de Magnus, quien estaba completamente vestido. Al instante le dieron ganas de vomitar otra vez.

-Parece que contagió de catárro hadico-Respondió Alexandra.

-Vendría siendo como la número 30-Dijo el chico sacudiendo la cabeza-Al menos ya no hay tanta gente en la enfermería-Se acercó a Rose y le tomó la cara-¿Cómo te sientes, Rose?

-Creo que se desmayó-Dijo Alice, preocupada.

-Rose-Dijo Magnus-¿Me oyes?

-No-gemió ella-Vete de aquí.

Él se rió por lo bajo.

-Parece que está peor de lo que creí-Susurró Alexandra-Creo que tendremos que llevarla a la enfermería.

Magnus se agachó y le pasó el brazo por las pantorrillas y por detrás de la espalda.

-Vamos Rose...

-¡No, me quiero... quedar aquí!-Murmuró ella pero no pudo hacer nada en contra de la fuerza del chico, quien la levantó sin mayor problema.

-De ningun modo te quedarás aquí-Le dijo Alice mientras terminaba de vestirse con lo primero que encontró-Vamos.

-¿Qué sucede, Alice?-Preguntó una desorientada Kate mientras se despertaba.

-Es Rose, está enferma, la llevamos a la enfermería, volvemos enseguida.

Ella, Alexandra y Magnus con Rose en brazos bajaron hasta la sala común.

-¿A qué hora la encontraste en el baño, Alex?-Le preguntó Magnus.

-Hace uno quince minutos atrás, desde ayer que le dolía es estómago pero pensé que se debía a otra cosa-Respondió ella.

Mientras caminaban por los pasillos de forma rápida, Magnus miraba a Rose, quien se debatía en sus brazos de forma leve. Y mientras caminaba, Magnus sintió algo que nunca había sentido por Rose… al verla tan enferma y tan débil, un sentimiento de ternura que no supo de dónde demonios salió lo hizo sentirse extraño.

-¡Señora pomfrey, señora Pomfrey!-Exclamó Alex cuando finalmente llegaron al ala de la enfermería.

-¡Señorita Flemming! ¿Qué le sucedió algo a la señorita Weasley?-Exclamó al enfermera mirando a Rose.

-Creo que es la última victima del catárro hádico-Dijo Magnus.

-Sígame señor Longbottom.

Los tres sigueron a la mujer hacia una de las camas del lugar. Magnus depositó a Rose con suavidad.

-¿Vomitó?-Preguntó la enferemera.

-Si, a eso de las seis-Contestó Alex.

-Si, tiene fiebre-Dictamintó la enfermera-Sudor helado y ese sarpullido en el cuello. Si señor Longbttom, tiene usted razón, la señorita Weasley tiene catarro hádico, es una de las úlitmas personas.

-Pobre Rose-Dijo Alice-Nos cuidó a todos y terminó enfermándose ella.

La señora Pomfrey le administró los medicamentos correspondientes mientras que los otros tres miraban.

-Ya está, ahora se sentirá mucho mejor-Dijo la enfermera después de terminar-Será mejor que ustedes se vayan a vestir para ir a clase-Agregó mirando a Magnus, Alice y Alexandra.

-Hola.

Samantha llegó a la mesa de Slytherin a la hora del desayuno. Se sentó al lado de Lauren Cooper e ignoró completamente a Ian, quien estaba sentado frente a ella. Sam estaba decidida a ignorar a Ian tanto como le fuese posible.

-Hola Sam-La saludó Lauren con una sonrisa-Noté que llegaste tarde ayer por la noche, ¿huh?

De inmediato Françoise Levy, Bridget Zabini, Josephine y Caroline hicieron ruidos de burla.

-Ya, paren no fue nada.

-Oh si, cómo no-Dijo Josephine-Seguro que si, pero vamos, cuéntanos, ¿cómo te fue con Tadeus?

De pronto se escuchó el sonido de un tenedor chocando con el plato. Eran Ian a quien se le había caído el cubierto de la mano.

-Ah lo siento, estoy algo torpe hoy-se disculpó.

-Oh vamos Sam, cuéntanos-Insistió Josephine mirando a su amiga otra vez.

-Lo siento chicas, pero creo que no es el momento-Dijo Samantha con una sonrisa culpable-Cuando estemos solas les diré todo.

-Ah no, no me vengas con eso…-Le dijo Josephine.

-Vamos Jos, dale un respiro-Dijo Caroline-Yá nos contará.

Las chicas rieron y continuaron desayunando alegremente.

La que no estaba para nada alegre era Caroline. Lo que había pasado ayer entre ella e Ian la había puesto mal... verdaderamente mal.

Como todos los jueves por la noche, ella e Ian ivan a la Sala Multipropósito a charlar, relajarse y pasar un buen rato. Antes de entrar pensaban en un lugar acogedor, con un pequeño bar, cómodos sillones mullidos y música. El Whisky de Fuego y las cosas para picar la llevaban ellos, pueso que la comida era lo único que el sitio no les daba. Ese día pertieron, como todos los jueves, pero apenas llegaron allí Caroline se dio cuenta de que la mente de Ian estaba en otro lado.

-¿Se puede saber qué es lo que te pasa?-Preguntó ella mientras lo apartaba de encima. Ya habían bebido dos vasos de Whisky cada uno y habían comenzado a besarse. Lentamente, Ian la llevó hasta uno de los grandes sofás mullidos en donde la comenzó a besar con desgana, una desgana que ella notó de inmediato.

-No me pasa nada-Contestó mientras se apartaba de ella.

-No me mientas, has estado muy callado, muy frío conmigo desde hace -Dijo ella.

-No me sucede nada, Caroline, de verdad-Dijo Ian con una sonrisa-Te amo.

-¿En serio?

-Totalmente. Ya, déja de preguntar lo mismo y dame un beso-Le dijo él.

-Estamos hablando de algo serio, Ian.

El chico soltó un bufido y se separó de ella.

-No hay nada de qué hablar, Caroline, no me pasa nada, es solo que los exámenes me tienen algo estresado-Dijo él.

-Por favor Ian, lo que menos te interesa a ti son los estudios-Le dijo ella con los brazos cruzados-Dime la verdad, hay otra, ¿no es cierto? Esa chica de la que Lengua Afilada se refería.

-¡Ahí vamos otra vez!-Le dijo Ian enojado-Ya te dije que es mentira, Caroline, nunca me he metido con otra chica ¿para qué? Yo te quiero a ti y no necesito buscar a otra.

Caroline se quedó mirandolo durante unos segundos con los brazos cruzados.

-Ven, vamos-Le dijo él tendiéndole la mano.

-Quiero que me digas la verdad, Ian.

-¡Ya te dije que no me pasa nada! Dios, ¿por qué insistes en el tema?

-¡No me grites!-Le dijo ella enojada.

-¿Sabes? Me voy de aquí-Dijo Ian perdiendo la paciencia mientras tomaba su chaqueta-Si no confías en mi no tenemos nada más de que hablar, adiós.

Caroline se quedó mirando la puerta por donde su novio se había ido. No sabía qué pensar sobre el asunto porque ahora que lo pensaba mejor, tal vez Ian tenía razón y se estaba volviendo un poco paranóica al respecto… lo que la hizo sentirse aun peor, si eso era posible.

-¿Caroline?

La voz de Josephine la hizo volver a la realidad.

-Si, dime.

-Estábamos pensado ir al pueblo el próximo fin de semana, a la inauguración de la nueva tienda de discos.

-Ah si, lo escuché-Dijo Caroline volviendo a su tono de voz normal-Sería genial ir.

-Vamos a comprar el nuevo disco de los The Corrupters-Dijo Lauren-Está que arde.

-Si, definitivamente vamos a ir-Dijo Caroline-Además quiero comprarme una capa nueva.

-¿Otra mas?-Preguntó Bridget sonriendo-Caroline, tienes más de veinte.

-Esas son las que traje-Corrigió Caroline-El resto las dejé en casa.

Las demás se riéron.

-Miren, tenemos correo-Dijo Bridget apuntando el techo. Al instante decenas de lechuzas, búhos y volaron sobre ellos. La lachuza de caroline dejó caer una carta en su regazo. La chica la tomó y la abrió. Era de padre.

Querida:

¿Cómo estas? Espero que bien y que Paul también lo esté. Te escribo esta

breve carta para decirte queestaréfuera de casa durante unas semanas,

ya que estaré en París por negocios, ya sabes, estoy en conversaciones

con el padre de Ian para poner en marcha nuestro negocio.Si quieres

escribirme estaré en casa de tu tía Daphne.

Bueno, me despido, mándale mis saludos a tu hermano.

Besos.

Tu padre.

Caroline terminó de leer la carta. Los viajes de su padre eran tan amenudos que le sorprendió que le avisara de éste. Rara vez le escribía a sus padres así que esta carta la tomó realmente de improviso.

-Paul, papá está en París-Le informó a su hermano.

-¿En casa de tía Daphne?-Preguntó él.

-Si-Dijo ella.

Su tía Daphne Greengrass se había casado con un francés y ahora vivía en París. A Caroline le gustaba mucho ir a visitarla que ya podía ver a sus otras primas, Lake y ByrdieLouboutin, quienes eran igual de glamorosas que su prima inglesa.

-¿Así que Kelsey Talmadge es la capitana de las porristas?-Le pregunto Bridget a Josephine.

-Ah si, vaya tragedia-Dijo ésta mientras comía tostadas con mermelada.

-Ya lo creo-Dijo Lauren. Miró hacia todos lados y cuando estuvo segura de que nadie escuchara se puso a susurrar-El otro día escuché a Françoise quejarse porque llegó tarde al dormitorio-Françoise Levy iba en séptimo pero era amiga de Caroline y las demás de sexto-Por lo que alcancé a escuchar, Françoise dijo que llegó completamente ebria porque se veía completamente desorientada.

-No me extrañaría-Dijo Josephine-Todo el mundo sabe lo escandalosa que Kelsey puede llegar a ser, ¿se acuerdan de lo que Sophia Hannover dijo la semana pasada?

-Claro que si, difícil sería olvidarlo-Dijo Caroline-Estuvo metida en la enfermería todo el día debido a una borrachera, ¡Qué horror! Seguro le ofreció una buena cantidad de Galeones a la enfermera para que no dijera nada.

-Si, además…

Caroline se perdió el hilo de las conversaciones. Ian se había ido hace unos minutos atrás y no se había despedido con ella. Las cosas no podía seguir así, tenía que arreglar lo suo con Ian a como dé lugar. Se puso de pie y tomó su bolso.

-Nos vemos al rato, chicas.

Se puso a caminar hasta salir del Gran Comedor y llegar al Hall. Ian no estaba por ningún lado. Suspirando la chica tomó su Galeón, lo apuntó con la varita y marcó el número de Phillip.

-¿Diga?

-¿Phillip?

-Si, ¿Caroline?

-¿Dónde estás?

-En el primer piso, Bridget y yo vamos a Historia de la Magia, llegarás tarde ¿dónde estás?

-Me preguntaba si has visto a Ian por ahí.

-Tiene clase de Pociones, seguro que está en las mazmorras.

-Ah, ok, gracias, te veo al rato.

-De nada, adiós.

-Bye-Se despidió y cortó. Volvió a guardar el Galeon en su bolsillo y se fue en dirección a las mazmorras. Muchas personas tenían clase ese día en las mazmorras así que le costó un poco llegar hasta donde Ian. Estaba junto a Max Poirot.

-Ian.

Ian se dio media vuelta y la miro.

-¿Caroline? ¿No se supone que tienes Historia de la Magia junto con Phillip y Bridget?

-¿Podemos hablar un momento?

Ian la miro y luego miro a Max.

-Ya vuelvo.

Se fueron a un rincón apartado.

-Caroline, si vas a seguir con lo mismo…

-Es que quiero saber lo que te pasa, Ian, me preocupas, si solo…

-Caroline, estoy bien, ¿quieres dejar de molestarme con el asunto? Dios, ¿acaso no tienes nada mejor que hacer?-Dijo él perdiendo la paciencia.

Ahora definitivamente la había fastidiado. Caroline se mordió el labio para evitar llorar.

-Caroline yo…

-No, está bien, ahora veo a que te refieres-Dijo ella mientras le temblaba la barbilla-Ahora veo que solo te estoy molestando, adiós.

-Caroline, espera…

Pero ella no esperó, de ninguna manera. Se puso a caminar en sentido contrario al mar de gente que había en el lugar.

¿Por qué tenía que ser tan cruel con ella? ¿Qué le pasaba a su novio? ¿Sería otra chica? Ese pensamiento no le dejó en paz mientras caminaba. Caroline era una de las chicas más populares de Hogwarts, junto con Alexandra Flemming, lo tenía todo, un novio guapo, un padre era rico, un grupo enorme de amigos, habían chicos haciendo cola esperando que terminara con Ian para ocupar su lugar, entonces porqué se sentía tan sola, era como si estuviese gritando en una habitación llena de gente y a nadie le importara un cuerno, ¿porqué se sentía así?

Llegó hasta el Hall de la entrada y miró a su alrededor. No había casi nadie allí, todo el mundo se dirigía a clases. El camino hasta el Gran Comedor era corto. Miró hacia todos lados y sin que nadie la viera o se diera cuenta, se dirigió hacia el Gran Comedor otra vez. Cuando cruzó las puertas no había nadie allí y los elfos aun no habían retirado los restos del desayuno. Caroline se dirigió hacia la mesa de Slytherin, respiró profundamente y, sin dejar de echar nerviosas miradas sobre su hombro, abrió su bolso y comenzó a echar adentro todo lo que encontró; panecillos, bollos de canela, emparedados de queso y de jamón picado, tostadas con mantequilla que envolvió en una servilleta, más bollos rellenos con crema. Cuando terminó miró otra vez de forma nerviosa a su alrededor y cuando estuvo segura de que nadie la veía, se fue a paso apurado de allí. Caminó rapidamente para llegar al baño de chicas del primer piso, solo esperaba que estuviese vacío. Iba caminando cuando se encontró con Georgina Kerr, la hermana de Tadeus, caminando hacia ella.

-Hola Caroline-La saludó.

-Hola-Respondió Caroline con una perfecta sonrisa.

Siguió caminando en dirección hacia el baño de chicas. Abrió la puerta y para su suerte, el lugar estaba vacío. Cerró la puerta con pestillo y se dirigió hacia uno de los cubiculos, cerró la puerta y se sentó allí mientras abría su bolso. Sacó uno de los panecillos, lo alzó a la altura de sus ojos, lo miro durante segundos y se lo metió entero a la boca. Y sin dejar de masticar sacó otro y se lo comió un poco más despacio mientras las lágrimas comenzaban a salir de sus ojos, ¿porqué Ian la trataba tan mal? ¿Por qué? ¿Tendría Lengua Afilada razón? Las preguntas y las dudas no la dejaban en paz y mientras se atoraba con comida más sollozaba y pensaba en Ian, en sus desprecios, en sus palabras duras…

Después de que se comio todo lo que habia metido en su bolso respiro varias veces de forma profunda. Se puso de pie y dejo el bolso sobre el retrete. Luego se puso de rodillas y se introdujo en dedo medio en la garganta tan abajo como pudo. Sus ojos comenzaron a llorar otra vez, su estomago comenzo a convulsionarse y vomito estrepitosamente en el retrete. Ella habia hecho esto antes, muchas veces. Era asqueroso y horrible y sabia que no estaba bien, pero al menos se sentia mejor cuando todo terminaba. Era su unica válvula de escape cuando todo le salia mal, la solucion de sus problemas estaban, literalmente, a un dedo de distancia.

Cuando termino se limpio la boca con la mano y presiono el boton para que el retrete se llevara todo cañeria abajo. Se sento en el piso aun temblorosa por lo que habia hecho. Era algo asqueroso y repugnante y nadie mas lo sabia, nisiquiera Samantha. Era su mayor temor que alguien pudiese descubrir que se atragantaba con comida y luego la vomitaba. Ni siquiera ella sabia porque lo hacia, pero recordaba la primera vez que lo hizo. Fue después de una cena de Navidad, cuando estaba en cuarto. Habían venido varios de sus amigos de Hogwarts con sus padres. Después que todo el mundo se fue, sus padres habian tenido una feroz pelea y ella habia escuchado todo detrás de la puerta. Su padre amenazó con irse de casa y su madre le reclamaba algo que no alcanzo a escuchar. Caroline quedo tan afectada que corrio hasta la cocina y comenzo a comerse los restos de la cena, budines, jugo de calabaza, soufflé de chocolate, etc. Pero luego se sintio tan arrepentida por lo que hizo, seguro que subiria un kilo entero por haber hecho eso. Corrió hacia el baño de su cuarto, se metio el dedo en la garganta y vomitó en el lavabo. Le llevo cerca de diez minutos lograrlo porque nunca antes lo habia hecho, pero después que termino se sintio mucho mejor, era como si todos sus problemas se fueran cañeria abajo.

Se puso de pie otra vez, tomo su bolso y salio del cubiculo. Se acerco al lavabo, saco su cepillo de dientes y una pequeña botellita de pasta dentrífica y comenzo a lavarse los dientes de forma apresurada. Cuando terminó, guardo las cosas en su bolso y se miro al espejo: sus ojos estaban hinchados debido al llanto, tenía el cabello alborotado y un aspecto algo palido. Se arreglo al cabello con su cintillo, se mojo el rostro y se apunto los ojos con la varita mientras el hechizo aclarador le dejaba los ojos como nuevos. Saco una botellita de su maquillaje y se aplico un poco en el rostro.

La mascara perfecta. Caroline se miro otra vez y suspiró, más tranquila. Si, realmente, la solución a sus problemas estaba a un dedo de distancia.

-Así que ahora fue el turno de Rose-Dijo Albus.

-Así es-Dijo Alexandra-Creo que iré a a darme una vuelta en el receso de las 12, para llevarle sus cosas.

Acababan de salir del aula y se dirigían hacia su siguiente clase. Alexandra y Alice le habían informado al profesor Flitwick que Rose había contraído catarro hádico y estaba en la enfermería, por eso no había podido asistir a clase.

-Supongo que ya tienen listos sus looks para el sábado-Dijo Alexandra mientras caminaban.

-¿Para el cumpleaños tuyo y de Will?-Le preguntó Lysander.

-Así es-Respondió ella con una sonrisa-Todo va a estar de lujo. Este mes se viene, además, el cumpleaños de Al-Agregó mirando al chico. Albus estaba de cumpleaños el 30 de ese mismo mes.

-¿Vas a hacer algo, Al?-Le preguntó Emily.

-No lo sé.

-¿Cómo que "no lo sé"?-Exclamó Alexandra escandalizada-No, no, no. Organizaremos algo, ¿no es así Lysander?

-Por supuesto que si, después de todo, no se cumplen 17 todos los días-Dijo Lysander-Cuando cumpla los 17 en junio, tiraré la casa por la ventana.

-Espero que lo digas en sentido figurado-Dijo Gita-No quiero ni acordarme de las cosas que arrojaron por las ventanas en tu cumpleaños pasado, cuando tú y Lorcan cumplieron 16-Agregó mirando a Lysander y Albus. Aquella fiesta había sido un reventón de aquellos. Como Lysander y Lorcan eran gemelos hiceron la fiesta juntos y la casa de los Scamander, quienes vivían en Edimburgo, quedó hecha un campo de batalla.

-Ya Gita, no seas tan severa-Dijo Emily-Igual lo pasaste bien.

-Si, debo reconocer que el truco de lanzar inodoros por la ventana y asustar a los muggles del lugar fue chistoso.

Todos soltaron una carcajada.

-Oigan, ¿escucharon lo de la inauguración de la tienda de discos en el pueblo?-Preguntó Alice.

-Si, suena genial-Dijo Alexandra-Dicen que los The Corrupters estarán firmando su nuevo disco.

-¿Es el sábado?-Preguntó Gita.

-Si, podríamos ir antes de la fiesta-Propuso Emily-Además llegó una nueva exposición mi mamá-Anne Prewett era la artista más importante del mundo mágico y madre de Emily y Sean Prewett.

-Me gustaría ir-Dijo Alex-Mi madre adoraba esas pinturas y mi padre ha comprado varias.

Llegaron a la clase de Trasformaciones, pero la profesora Wenbrock aun no llegaba. Se unieron a los demás en la cola para entrar.

-¿Puedo preguntarte algo?-Susurró Albus a Alexandra.

-Claro.

-¿Qué flores te gustan?

Ella se quedó mirandolo con una sonrisa.

-¿Flores?

-Claro, estás de cumpleaños y quiero regalarte algo, bueno, además del regalo que ya compré-Le dijo él con otra sonrisa.

-¿Ya compraste mi regalo?-Preguntó ella asombrada.

-Si, le dije a James que lo comprara en Londres y me lo enviara por lechuza.

-¿Y qué es?-Preguntó ella de forma curiosa.

-Si te lo digo ya no será sorpresa-Negó él-Vamos, dime, qué flores te gustan.

-Las orquídeas-Respondió ella.

-Ok, entonces orquídeas serán-Dijo Albus con una sonrisa.

Al contrario de su padre cuando tenía su edad, Albus no tenía era tímido con las chicas. Obviamente no era como William o Lorcan pero le iba bien con el público femenino y, si bien aun no tenía novia, ya se había dado su primer beso, ¿la afortunada? Joyce Baudelaire, séptimo año, Gryffindor, compañera de Dominque, Roxanne y Molly. El año pasado se habían vuelto buenos amigos y, durante el Baile de Navidad, habían ido juntos. Joyce se sintió algo cansada y salieron hacia los terrenos, se sentaron en una de las banquetas y Albus, sin proponérselo, terminó besándola. Fue algo del momento que tanto Joyce como Albus olvidaron y siguieron siendo tan amigos como siempre, aunque a Albus le gustaba un poco luego de eso. Pero eso se había terminado en el verano, cuando pasó aquella semana en la casa de verano de Alex y comenzó a sentir cosas por ella que no había sentido antes, a pesar de conocerla desde hace años, y eso lo tenía algo confundido.

-Alex, ¿me podrías prestar tus apuntes de Encantamientos?-Le pidió Kate cuando estaban haciendo la fila para entrar a clase.

-Claro, déjame ver si ando con ellos-Responidó ella y se puso a revisar su bolso.

-Vamos Albus, invítala a salir-Le dijo Lysander por la comisura de la boca mientras Alex y Kate charlaban.

-¿Y crees que me diga que si?-Preguntó Albus en un susurro-Lysander, en el Baile de Otoño prácticamente todos los demás se acercaron a pedirle que bailara.

-¿Quiénes?-Preguntó Lysander.

-Richard Cooper, para empezar-Dijo Albus-Ben Carpenter, Luke Foster, Ryan Rotheford…

-Ok, ok, ya aclaraste tu punto. Pero eso no importa. Mira Al, estoy seguro de que le gustas a ella, basta ver cómo te mira. Además, ustedes fueron La fiesta de Halloweeen juntos, ¿no?

Albus sonrió y miro a Alexandra, quien se reía con Kate. Ahora las cosas estaban muy claras y el baile de Halloween lo había confirmado: esa noche lo había pasado muy bien con ella, habían reído y bailado, además Alexandra se veía hermosa, como siempre. Siempre que estaba cerca de ella se sentía nervioso, ansioso y, por una extraña razón, alegre y con ganas de reír. El ruido de la puerta abriéndose hizo que Albus volviese a la realidad.

Unos metros más allá Lorcan caminaba hacia un pupitre solitario mientra que los demás se sentaban también: Gita con Lysander, Alice con Kate Finnegan, Albus y Alexandra… Alexandra. Es que desde que lo suyo con Mia se hizo público ninguno de sus amigos de Gryffindor le hablaba y Lorcan no se los reprochaba, tenían toda la razón en tratarlo mal y depreciarlo, mal que mal había ilusionado a Alexandra para luego aparecer con Mia en el Baile de Otoño, *lindo, ¿no?*Bueno, ahora estaba pagando las consecuncias. Y ahora que lo suyo con Mia se había ido por el caño lamentaba lo que había hecho.

Mientras Lorcan se hundía en su miseria, Alice lo observaba de forma sutil desde el asiento de enfrente. El chico se veía extraño, raro. Desde hace días que no sonreía y eso era decir mucho, si había algo que Lorcan era su sonrisa, como si se riera de una broma secreta. Desde que lo suyo con Mia había terminado se le veía desanimado, sin ganas de hacer nada, sus pocos amigos de Ravenclaw intentaban animarlo, llevándolo a ver los ensayos de las porristas de Hufflepuff, a salir por la noche a beber y fumar y cosas por el estilo, pero parecía que yo no representaban diversión alguna para él. Alice sentía pena por él, una pena que jamás creyó sentir antes, su enojo por haber engañado a Alexandra ya se había esfumado, dado que la misma Alex ya lo había olvidado. Aun así, Alice no podía evitar sentir pena por él porque aunque le tuviese antipatía por lo que habia hecho, verlo tan mal le producía… lástima.

-Dios, ya no doy más, creo que esto es un maldito complot de los maestros para hacernos estallar antes de Navidad-Dijo Alexandra una hora después, cuando la clase terminó.

-Y yo que pensé que después de dar los T.I.M.O.S el año pasado nada sería peor-Dijo Albus cargando un montón de libros-Lo unico que quiero es que Navidad llegue luego.

-¡Ni lo digas!-Exclamó Kate Finnegan-Acuérdate de todas las cosas que tenemos por hacer en Navidad.

-Si-Dijo Alexandra con un suspiro-El Baile de Navidad, el desfile de moda de Luxus, el festival de invierno en Hogsmeade, además de prepararnos para los exámenes…

-Además de todo eso yo tengo que ir a la boda de mi tío Dan y al Bar Mitsvá de mi primo David-Dijo Emily con cansancio.

-Adoro esas celebraciones-Dijo Alexandra sonriendo-Cuando vamos a Marruecos mi tio abuelo Alí siempre nos recibe con fiestas tradicionales.

Casi nadie lo sabía, pero la familia de Alexandra y William tenía raíces marroquíes por parte de padre, mientras que por parte de madre tenían raíces rusas y francesas. A Alex le gustaba decir que era "ciudadana del mundo".

-Creo que me iré a ver a Rose un momento, chicos-Dijo Alice mirando su reloj-Los veo al rato.

Se separó de sus amigos y se encaminó hacia la enfermería para hacerle una visita a su amiga. Se demoró unos cinco minutos en llegar al lugar.

Le enfermería estaba vacía, salvo por Rose, quien estaba en una de las camas de en medio del lugar. Se aproximó y sonrió al ver a Rose.

-Hola-La saludó cuando llegó-¿Cómo te sientes?

-Mmm, más o menos-Respondió ella. Estaba tapada hasta las narices-Tengo frío.

-Lo sé, yo también, toda le temperatura del castillo bajó-Dijo Alice acercándo una silla a la cama de Rose-¿Y ha venido alguien más a verte o soy la primera?

-Eres la… primera-Dijo Rose haciendo muecas de dolor-Me duele el estómago, creo que terminaré total… mente deshidratada, vomito cada… diez minutos.

-Lo sé-Dijo Alice otra vez-Es horrible pero dura poco, no te preocupes.

-Eso espero, tengo… muchas cosas que hacer-Dijo Rose enderezándose sobre sus almohadas-Recuerda que hoy tenemos Defensa… contra las Artes… Oscuras, me traerás los… deberes, ¿cierto?

-Claro, despreocúpate de eso, ya lo tengo todo planeado-Le dijo Alice sonriendo-Alex tomará tu lugar en el Grupo de Avudantía, Magnus se encargará de sus deberes como prefecta, yo me encargaré del Club de Debate y tanto Wenbrock como Tudor saben que estás enferma así que no te preocupes por el grupo de Estudios Avanzado.

-Vaya, entonces… resulté ser más… dispensable de lo que… pensaba-Opinó Rose.

-No lo creas, Hugo se rehusó a que Alexandra o yo le ayudaramos con Trasformaciones.

-El enano, siempre… tan especial-Dijo Rose con una dulzura pocas veces demostrada. Alice se quedó mirandola y alzó una ceja.

-Vaya, creo que la fiebre te está afectando la cabeza.

-Eso creo-Dijo Rose-Alice, ¿podrías… traerme mis cosas, por favor?

-Claro, ¿qué quieres que te traiga?

-Bueno, mi pijama, una muda… de ropa nueva y mi… neceser de aseo-Pidió Rose-Quiero verme decente para cuando salga de aquí…-Se incorporó de pronto y tomó una vasija de metal que había a su lado para luego vomitar en ella-Lo siento-Añadió mirando a Alice.

-No te preocupes, yo también hice lo mismo, ¿recuerdas?-Dijo Alice con una sonrisa-Bueno, me voy, tenemos Trasformaciones, nos vemos después de clase.

-Ok, gracias por venir.

-De nada, para eso somos las amigas, ¿no es así?

-Esa es… la mejor parte-Dijo Rose con una sonrisa-Adiós.

-Bye.

Rose se quedó tendida sobre sus almohadas mientras cerraba los ojos, tratando de sentirse mejor pero no pudo, el dolor de estómago era horrible y los sudores fríos hacían que sientiera la espalda pegajosa. Yuck, aunque tenía que reconocer que era agradable estár allí acostada sin hacer nada mientras el resto del colegio estaba en clases.

-¿Has visto a Terencia?

-No, no la he visto desde hace rato-Contestó Vanessa-¿Por qué?

-Mmm, desde hace días que está triste, distante, ensimismada.

-Sus padres se están divorciando, Casi, no es para menos.

Ese miércoles por la tarde Casiopeia y Vanessa Walsh estaban almorzando en la mesa de Slytherin. Ambas habían asistido a Trasformaciones y habían echado de menos a su amiga, Terencia Waldorf, quien no había aparecido en toda la tarde. La noticia del divorcio de sus padres había llegado vía lechuza la noche anterior y Charles la habían recibido con resignación, pero no con menos tristeza. Scorpius había hecho lo suyo con Charles, consolándolo, pero en comparación con antes, el cambio era notable, dijo Charles, al menos ya no tendría que sorpotar los gritos y los reclamos.

Terencia, en cambio, se había puesto muy triste, llorando en su cuarto y sin deseos desalir. El asunto había llegado a oídos de la Directora McGonagall y ésta había citado a los dos hermanos a su oficina. Les dijo que su custodia había sido concedida a Camilla, su hermana mayor, y que el fin de semana ambos partirían en el Autobús Noctámbulo hacia su casa para ver a sus padres y charlar la situación con ellos.

-Creo que ire a ver si esta en los baños-Dijo Casiopeia. Se puso de pie y salio del Gran Comedor en direccion al baño del primer piso.

-Hola Casiopeia.

Casi se dio media vuelta y vio quien la habia saludado. Era Amleth Blake.

-Ho… hola-Respondio ella sumamente extrañada. En todos los años que Casi llevaba en Hogwarts, Amleth jamas le habia dirigido la palabra antes. Amleth Blake no tenia amigos y solamente se juntaba con su hermana Beatriz y con el novio de esta, Dante Pendragon.

-¿Buscas a alguien?-Pregunto el.

-Si, a una… amiga mia-Respondio ella mirandolo hacia arriba. Si alguien los hubiese visto de inmediato se habria dado cuenta que Amleth parecia un elefante y Casiopeia una ratita, es que el chico media mas de uno ochenta mientras que ella apenas llegaba al metro cincuenta y ocho.

-¿Necesitas ayuda para encontrar a esa amiga tuya?-Pregunto el otra vaz de forma amable.

-No, este… no gracias de todas formas-Le dijo ella.

-Bueno, nos vemos entonces-Se despidio el.

-Si, claro… nos vemos-Dijo ella y se puso a caminar rapidamente hacia el baño.

Amleth Blake intimidaba a muchos pero Casiopeia no estaba entre ellos, pero se sentia incomoda e asombrada de que un chico de ultimo año le hablara con tanto interes. Sacudio la cabeza y continuo su camino hacia el baño.

-¿Terencia?-Pregunto cuando entro en el lugar-Terencia, ¿estas aquí?

-¿Casi?-Se escuchó una debil voz que salia de uno de los cubiculos.

Casiopeia se dirigio hacia el lugar y vio que su amiga abria la puerta.

-Terencia, ¿estas bien?-Pregunto la chica mientras se arrodillaba en frente de su amiga ya que esta estaba sentada sobre la tapa del retrete.

-Oh Casiopeia, estoy tan mal, tan triste con todo esto-Dijo Terencia mientras las lagrimas recorrian sus mejillas-Todo esto del divorcio me tiene tan mal.

-Lo se, me imagino como debes sentirte-Dijo Casi con un suspiro-No debe ser facil.

-Mi familia se cae a pedazos, Casi-Sollozo Terencia mientras se ponia de pie-Mis padres van a divorciarse y nosotros iremos a vivir con Camilla por el momento pero luego tendremos de decidir con quien queremos vivir, si con mi padre o con mi madre y… y no creo ser capaz de elegir con quien me ire, los… amo a los dos pero cada vez que estoy en casa… lo unico que escucho son gritos e insultos y… ¡ya no doy mas!

Casiopeia abrazo a su amiga mientras ella seguia llorando en su hombro.

-Terencia, son tus padres quienes van a separarse no ellos de ustedes-Le dijo Casiopeia luego de un rato-Ellos siempre seran tus padres aunque ellos ya no quieran estar juntos.

-Lo se, pero aun asi… todo esto me duele mucho y me tiene muy mal.

-Lo que quiero que sepas es que cuentas conmigo y con Vanessa para apoyarte, ¿ok? Ya sabes que cuentas con nosotras para lo que necesites.

-Gracias Casi, de verdad, gracias.

-No te preocupes, para eso son las amigas-Dijo ella sonriendo-Y ahora vamos a comer algo.

-No, no quiero nada.

-Bueno, entonces vamos afuera, te hara bien tomar aire.

Mientras ellas salian, Amleth Blake estaba en la entrada del Gran Comedor, vigilando a Casiopeia. No sabia bien porque lo hacia, pero la chica se habia vuelto una obsecion para el. Se pregunto porque nunca se habia dado cuenta de que alli, en ese mismo lugar que tanto odiaba, estaba esperandolo aquella pequeña chica que tenia la sangre mas dulce que habia olido en su larga vida, si solo pudiera…

Maldita sea, de reprimio mentalmente, aquello era un suicidio, el lo sabia bien, lo perderia todo si llevaba a cabo lo que estaba planeando hacer, su familia estaria en peligro, el mismo se exponia de una forma irresponsable, asediando a la chica pero era algo que no podia evitar, aquello era mas fuerte que el. En casi sus cincuenta años aun era un inexperto en el delicado arte de conservar la calma y refrenar su sed… pero, ¿pué diablos? Solo faltaban unos cuantos meses para la graduación y luego ¡Puf! Los Blake se harian humo para comenzar otra vez en otro lugar, Ryence tenia planes para ir a Islandia. No causaria gran daño probar… pero no, estaba fuera de discucuion, eso seria un suicidio.

-Tienes razon, seria un suicidio-Susurro una voz a sus espaldas. Amleth no necesitaba darse vuelta para ver quien era.

-Largo de aquí, Bea, no quiero dentro de mi cabeza.

-Lo siento, pero tus pensamientos nos difíciles que ignorar, aun mas cuando parece que estuvieses gritando-Beatriz estaba a su lado, con las manos atrás, como esperando a que ocurriese algo-Hable con Marie sobre esto, Amleth-Penso ella mirandolo los ojos-Y dijo que esto era sumamente peligroso para todos nosotros.

-Lo se, no tienes que repetirlo-Dijo el rodando los ojos-Esta todo bajo control.

-¿En serio? ¿y qué haces rondando a la chica Malfoy entonces? ¿divertirte un rato? Te conosco como la palma de mi mano Amleth y sé que cuando algo se te mete en el cabeza no hay quien te lo saque-Penso ella con el ceño fruncido.

-Cuando te digo que esta todo bien Beatriz es porque todo esta bien, no tienes porque preocuparte-Penso el, harto-Y no le digas nada a Marie y menos a Ryence, ¿estamos? No los quiero tener aquí regañandome.

-Esta bien, confiare en ti-Dijo ella-Pero deja ya de rondar a la chica. No eres de fierro, Amleth y una tentacion asi de grande…-No termino la frase.

-Lo se, no es facil de ignorar-Penso el-Me tengo que ir a clases, nos vemos.

-Adios-Se despidio ella. Observo como su hermano subia la escalera de mármol junto con otros chicos.

-¿Hablaste con el?-Pregunto una voz de tras ella.

-Si, algo asi-Murmuro Beatriz mientras Dante se ubicaba al lado de ella-Tenemos que estar alerta de todas formas…

y no es que confie en ti, Amleth-Penso ella, segura de que el aun podia escuchar sus pensamientos-Pero nunca esta de mas la vigilancia extra.

-Hola Beatriz-La saludo Dominique Weasley al pasar por su lado.

-Hola Dominique-Saludo ella con una sonrisa-¿Vas a la práctica de las porristas?

-Asi es-Contestó ella-Es una lastima que no te presentaras a las pruebas.

-Creo que animar no es lo mio-Sonrio ella.

-Bueno, nos vemos.

-Adios.

Dominque se alejo de los Blake y continuó caminando hasta llegar a los terrenos del colegio. Aquella era la primera práctica del equipo de porristas de Gryffindor y ella era la capitana desde el año pasado. Tenía nuevos cantos escritos por Roxanne, quien tenia facilidad para inventar rimas; y además tenia nuevos movimientos para enseñarles a las chicas nuevas y también a sus compañeras de septimo. Había sido un lio encontrar un espacio libre entre los horarios y poder llevar a cabo la práctica, pero después de hablar con Eneas Tudor la cosa se pudo solucionar: corrieron la clase de Defensa para el jueves por la manañana y asi, las de quinto año pudieron asistir a la práctica. Dominque daba gracias a Dios que el nuevo Jefe de Gryffindor fuese tan comprensivo y asequible.

Llegó hasta el campo de Quidditch, en donde se llevaban a cabo las práticas de todas las casas. El lugar parecia desierto, excepto por un grupo de personas que estaba en un rincón del lugar.

-¡Dom!-La voz de su prima Molly llego hasta los oídos de Dominique. En efecto, todas las chicas estaban allí, incluidas las nuevas de quinto y sexto.

-Hola chicas-Las saludo ella con una sonrisa-¿les costo mucho hacerse el tiempo para venir?

-No, para nada-Dijo Kate-Por suerte esta hora la tenemos libre.

-Me alegro-Dijo Dominique-Bueno chicas, tenemos que ponernos de acuerdo para ver qué dias podemos practicar, en qué horario y todo lo demas.

Se sentaron en las graderías y Dominique sacó una pluma y comenzó a anotar en su agenda.

-Ok, nosotras puedemos los lunes después de almuerzo y… antes de la cena-Dijo mientras anotaba-¿Y ustedes?-Pregunto, dirigiendose hacia Alice, Kate y Emily.

-Nosotras podemos tambien el lunes de 3 y media hasta las cinco-Dijo Alice-Tendremos que comer algo rápido y asi tendremos más tiempo.

-Ok-Dijo Dominque anotando-¿Y ustedes?-Le preguntó a las dos chicas de quinto.

-Nosotras podemos el lunes de 4 a cinco-Dijo Claire Cochrane.

-Ok, entonces esta decidido-Dijo Dominque-Fijaremos la proxima practica para el proximo lunes de 4 a cinco, así ustedes tendran mas tiempo para comer-Agrego mirando a las de sexto.

-Me parece bien-Dijo Joyce Baudelaire sonriendo.

-Ok, entonces podriamos ver algunos pasos de las coreografias que tengo en mente-Dijo Dominque poniendose de pie.

-Podriamos incluir algunas pasos de las coreografías pasadas-Sugirió Molly mientras caminaban hacia el césped.

-No, quiero que hagamos algo completamente nuevo-Dijo Dominque-Ya estoy harta de que las de Hufflepuff nos copien las coreografias, en especial esa idiota de Rain Conrad.

-Ja, hablando de reina de Roma…-Dijo Alice apuntando con la cabeza. Dominique se dio media vuelta y vio que Rain Conrad con el resto del equipo de porristas de Hufflepuff, menos las chicas de séptimo, Sage Bones, quien era la capitana; y Cameron Finch-Fletchley. Se acercaba hacia ellas con gestos de arrogancia. La unica chica que no hacia nada era Alison Steward, quien caminaba con los brazos cruzados

-¿Qué es lo que hacen aquí?-Pregunto Joyce indignada.

-Tal vez se equivocaron de día-Sugirió Kate.

-Imposible-Dijo Dominque-Yo misma recervé el campo, fue un lio hacerlo, el equipo de Quidditch de nuestra casa tiene tambien entrenamiento hoy.

-Hola chicas-Saludo Rain con una sonrisa idiota. Habían llegado hasta donde las Gryffindor y se pusieron en frente de ellas.

-Largo de aquí Rain-Le dijo Joyce-Nosotras recervamos el campo en este horario.

-¿En serio?-Preguntó ella haciendose la inocente-No lo creo, Joyce. Hoy fui al despacho del profesor Tudor para preguntarle si el campo estaba ocupado y me dijo que no.

-Eso es imposible-Le dijo Dominque a cada segundo más enojada-Yo misma hablé con él y me autorizó a ocupar el campo en este horario.

-Mala suerte, Dom-Le dijo Rain-Creo que tendrás que acostumbrarte a perder.

-Solo mis amigos me dicen Dom y tu no eres una de ellos-La atajó Dominque hechando fuego por los ojos.

Las Hufflepuff soltaron sendas carcajadas de burla, exepto Alison. Sabían que era una provocación directa hacia Dominque, en alusión a su rompimiento con Will Flemming. A Dominque le hervía la sangre. Aquella idiota se estaba burlando de ella y sacándole en cara lo sucedido con Will.

-Mira Rain, será mejor que tus amigas y tu se vayan por donde vinieron-Le dijo Alice saliendo al paso-Nosotras reservamos el campo en este horario.

-Bueno, pues eso no es lo que Tudor me dijo-Murmuró Rain con uan sonrisa hipócrita.

-Me vale un cuerno lo que Tudor te dijo-Dijo Dominque-Nosotras llegamos primero asi que será mejor que escuches a Alice y te vayas por donde viniste.

Las Hufflepuff se pusieron a reir otra vez.

-A ver Dom, creo que no me entendiste bien-Dijo Rain dando un paso hacia delante-Nosotras vamos a entrenar ahora y ustedes se van.

-Creo que la que no entendió bien aquí eres tu, cariño-Dijo Dominque-Te dije que te largues, ¿o no te alcanzan las neuronas par entender eso?

Ahora fueron las Gryffindor quienes se riéron.

-No nos vamos de aquí-Dijo Rain-¡Vamos Dom, no seas mala perdedora! Acepta que estas fuera… al igual que con Will Flemming.

-Ignórala Dominque-Intervino Alison-¿quieres hacer el favor de dejar de hablar tantas idioteces?-Agregó mirando a Rain y tomandola por el codo.

-Déjame en paz, Alison-Dijo Rain soltandose de su mano-No sé porqué te acepté en el equipo, sería mejor que te fueras a Gryffindor si tanto te gustan-Se volvio otra vez a Dominque-Eres una perdedora, Dom, al fin Will se dio cuenta de que eres una lata.

-¿Qué fue lo que dijiste, imbecil?-Preguntó Dominque roja de ira.

-Eso Dom, eres una perdedora y todo el mundo lo sabe-Dijo Rain riéndose-¿o acaso de te olvida que tu adorado ex novio te montó los cuernos conmigo y con Mia?

Las Gryffindor no podían creer lo que escuchaban.

-No pienso aguantar esto-Sentencio Alison-Adios chicas y disculpen esta escenita-Agregó mirando a las Gryffindor. Se dio media vuelta y se fue.

-Largate de aquí, Rain-Dijo Molly interviniendo por primera vez-Nadie necesita a una resbaloza más, en esta escuela SOBRAN las chicas como tu.

-¡Mira quien está hablando ahora!-Dijo Mia desde detrás de Rain-Nadie a pedido tu opinión, ñoña.

-¡Nadie a pedido la tuya, Mia!-Dijo Alice.

-Vayanse de aquí-Dijo Joyce-Vayanse o llamare a Tudor para que él mismo aclarse la situación.

Rain miro a Dominque una vez más, pero desistio.

-Vamonos chicas, este lugar apesta-Murmuró con desdén para darse la media vuelta e irse por donde vinieron.

-¿Qué es lo que le pasa a esa idiota?-Pregunto Molly con el ceño fruncido.

-Déjala Molly-Dijo Joyce mirando como las Hufflepuff se iban-Rain es una idiota y una perra, todo el mundo lo sabe.

-Es una imbecil-Murmuró Dominique tratando de respirar para calamarse-¿A qué demonios vino? ¿a echarme en cara lo de Will?

-Olvídate de eso, Dom-Le dijo Alice-Rain es una idiota y lo unico que hace es amargarle la vida a la gente, al igual que Mia, arrrggg, esas dos son tan para cual.

Dominque trató de calamarse pero le resultó difícil después de eso. Rain había venido especialmente a enrostrarle lo de Will ¡Como si necesitara que se lo recordaran! Hace una semana que no le dirigía la palabra a Will, aunque el chico seguía insistiendo. Dylan le había dicho que no le hiciese caso, que su primo era un caso perdido pero, en el fondo de su ser, Dominque lo extrañaba terriblemente. Pero no, no, no volvería con él ni loca, ¿para qué? ¿para que chicas como Rainy Mia se rieran de ella otra vez? No, Dominque no tenía vocacion de payaso.

-Venga Dom, sigamos con lo previsto-Le recordó Joyce tomandola del brazo.

-Si, tienes razón, volvamos a lo nuestro.

Mientras las Gryffindor se sentaban en las graderías otra vez, Rain y Mia iban caminando a la cabeza del grupo de las chicas de Hufflepuff.

-¡Jajajaja! ¿vieron la cara de esa idiota?-Preguntó Rain riendose con ganas.

-Ja, claro que si, es una idiota-Dijo Mia echándose el cabello hacia atrás-En serio Rain, es taaan divertido ver las reacciones de esas idiotas.

-Si, pero la que me sorprendió fue la otra chica Weasley, ¿cómo se llama?

-¿Molly?

-Si, esa-Dijo Rain-¡Y tan calladita que se veía!

-No le prestes atención, Rain, esa es otra imbecil-Dijo Mia-Y Alison tambien lo es, creo que sería mejor si Sage la saca del equipo.

-Imposible-Dijo Rain-Sage jamás haría eso ni Cameron tampoco.

-¿Qué crees que haria si se enteran de lo que hicimos?-Preguntó Mia.

-Nada porque no lo sabrán-Dijo Rain y se volvió hacia las dos chicas de quinto-¡Ustedes! ¡Ni una sola palabra de lo que acaba de pasar! ¿me escucharon?

Las dos chicas asintieron de forma nerviosa.

-Así me gusta, buenas chicas-Dijo Mia en el tono que uno usaria con un perro amaestrado.

-Bueno, nos vemos-Dijo Mia-Tengo que ir a terminar unos deberes.

-Adios, nos vemos mas tarde-Dijo Rain.

Mia comenzó a subir la escalera de mármol para dirigirse a la biblioteca. Ugh. Si había algo que Mia odiara era hacer los deberes, era algo que no se le daba y tenia que esforzarse mucho para no reprobar las materias, Trasformaciones en especial, aquella materia era una verdadera tortura para ella, no sabía cómo diablos Magnus y Alice lograban sacar tan buenas calificaciones ¡Y en todo! Sin ir mas lejos, cuando llegaron los resultados de los T.I.M.O.S, Alice habia conseguido sacar seis Sobresalientes y tres Supera las Espectativas, mientars que Mia solo habia conseguido sacar solo tres Aceptables en Pociones, Astronomia y en Cuidado de Criaturas Magicas, en todo lo demas habia reprobado por lo cual ese año tendria mucho tiempo libre ya que solo estaba cursando Cuidado de Criaturas Magicas, Pociones y Astronomia. Su caso era uno de los mas complicados de todo Hogwarts, los maestros habian tenido que charlar personalmente con ella y habian escrito a sus padres para contarles de su situación, ¿el resultado? sus padres la habian castigado, cuando volviera a casa para las vacaciones de verano no tendria permiso para ir a la casa de Rain Conrad ni a la de Caroline Greengrass, ni ninguna otra cosa, nada de fiestas ni paseos a la playa ni ir a visitar a nadie; ademas, tendria que rendir examenes a fin de año para ponerse al dia en las materias que habia reporbado, nadie en Hogwarts podia graduarse hasta completar, como minimo, cuatro asignaturas y Mia solo tenia tres asi que en sus tiempos libres, trataba de ponerse al dia en Defensa Contra las Artes Oscuras asistiendo a las estupidas reuniones del Grupo de Ayudantias, del cual era presidenta la Señorita Perfeccion de Rose Weasley, ademas de la imbecil de Alex Flemming y Alice, claro esta, su hermana era un genio certificado. Maldición, ¿por qué a todas ellas les resultaba tan facil sacar buenas calificaciones y a ella le costaba tanto? Bueno, a la porra el estudio, se dijo mientras seguia caminando, cuando saliera de Hogwarts ya tenía planeado lo que haría: se iría a Norteamérica, formaría un grupo de música con ella como vocalista y recorrería el mundo cantando, y es que si bien Mia no destacaba como estudiante era parte casi fundamental del coro de la escuela, tenía una voz sin igual y nadie podía cantar tan bien como ella sabía. Por esa razón quería aprobar Defensa Contra las Artes Oscuras o Trasformaciones, no por satisfacción intelectual, sino porque no quería pasar ni un solo día mas en Hogwarts, queria graduarse junto con sus amigas y decirle adiós a esa asquerosa escuela que odiaba, llena de gente perfecta como Alex o Rose.

Mia llegó finalmente a la biblioteca, la cual estaba casi vacía. Genial. No le gustaba que nadie la vgiese haciendo los deberes, como una ñoña. Se sentó en el primer asiento que vio, saco sus libros y pergaminos de su mochila y se puso manos a la obra.

-Hola preciosa, ¿qué hace una chica como tu en un lugar como este?

Mia volteó la cabeza y frunció el ceño.

-Si vinsite a divertirte un rato, olvidalo Paul, no tengo tiempo para tus jueguitos.

Paul Greengrass sonrió y, haciendole caso omiso a la chica, delizó una silla hacia atrás y se sentó a su lado.

-Vamos Mia, no seas tan pesada, tengo un millon de ideas para que se te quite el mal humor-Dijo en un tono profundo.

-Aléjate de mi, Paul, ¿no lo entiendes? Lo de nosotros solo fue diversión de una noche-Murmuró ella, hastiada y dandole la espalda-Ademas, ¿no tendrías que estar con Josephine o co alguna otra tonta de esas que te gustan?

-¡Uuuuhhh! Vaya Mia, debes haber tenido un dia muy malo.

-Así es, asi que ¿porqué no tomas tus cosas…? ¡Y te largas de una buena vez! porque te digo que si vienes a divertir tu hormona conmigo, te digo desde ahora que no.

-Mia, vamos, no te hagas la difícil que no te queda-Ahora Paul hablaba con un tono que rayaba en lo agresivo-Puede que tu y Alice sean igual pero no había conocido a dos chicas tan diferentes, ella es tan señorita, tan decente, uf, en cambio tu…

-En cambio yo, ¿qué?-Preguntó ella mirandolo-Alice puede parecerte toda una dama pero es una mojigata y sé perfectamente que esas chicas no te interesan en lo más minimo, ¿no es así?

-Ahhh Mia, se nota que no me conoces-Murmuró Paul negando con la cabeza mientras se reía. La biblioteca se iba llenado de a poco y unos metros más alla uns chicas de quinto iban caminando.

-… entonces le dije que se fuera al diablo-Murmuró Vanesa Walsh con enojo.

-¡Y con razón! Ese tipo es un granuja, nunca debiste salir con el en primer lugar-Le dijo su amiga, Terencia Waldorf.

Terencia era una de esas chicas que atrae la atención de los chicos apenas aparece en un lugar, pero a diferencia de Mia, quien posía el mismo magnetismo; a ella no le atraía el modus operandi de Mia, eso de besa y corre no iba con ella, nisiquiera habia dado su primer beso y aun no pensaba hacerlo porque quería que fuese algo muy especial, era una chica misteriosa y solo charlaba con sus amigas, y dada la reciente ruptura de sus padres charlaba aun menos. Había estado llorando en la tarde y sus amigas la habían convencido de dar una vuelta por el lago, para despejarse un poco. Pero ahora debían terminar los deberes de Encantamientos.

Sin embargo, aquel dia en que entró en biblioteca, Paul Greengrass la miro y quedó unos segundos sin aire. Es que jamás se había dado cuenta de lo hermosa que era, fue como un shock. En todos esos años jamás se había dedicado a mirarla con detención, la consideraba una niña más de las de quinto y solo la hermana del idiota de Charles Waldorf, aunque podía recordar a Camilla, su hermana mayor, aquella chica si que era preciosa. Había visto una vieja fotografía de una actriz muggle y Camilla se le parecía mucho. Y ahora que miraba a Terencia ¡Demonios, era preciosa! Se preguntó cuándo diablos se había vuelto tan bella.

-Hey, Paul, sé que esa chica puede parecerte guapa, pero ¡Dios! ¿Una de quinto?-Preguntó Mia con la ceja levantada.

-A mi me gustan de todas las edades-Paul ahora estaba mirando a Mia otra vez-Terencia Waldorf sería un… reto interesante.

-Necesitas una chica calculadora, ambiciosa, morbosa y truculenta. Como tú pero con falda-Dijo Mia con una amplia sonrisa maligna.

-Eso sería como estar conmigo mismo y no me basta con eso-Respondió Paul.

-Mmm, tal vez…-De pronto la cara de Mia se iluminó-Ok, Paul, dado que vengo directamente de fregarle el día a Dominque Weasley, estoy de tan, tan buen humor que te invitaré a jugar un juego.

-¿Un juego?-Inquirió Paul con una sonrisa maligna pero seductora-¿Y de qué se trata ese juego tuyo? Porque desde ahora te digo que no soy aficionado a los látigos.

-No, los látigos los dejaremos para otra ocación. Verás, como sabes, soy una chica que ama los desafíos y últimamente he estado algo aburrida-Dijo la chica acercándose hacia él-Tú sabes de lo que hablo, la emoción, la adrenalina…-Miró hacia todos lados para asegurarse de que nadie escuchaba-Este es el juego: como me acabo de dar cuenta de cómo miras a la chica Waldorf, te apuesto veinte Galeones a que no puedes ligartela antes de Navidad.

-Ok, eso sera más fácil que criar Gusarajos-Dijo Paul aun sonriendo de forma maligna-Pero veras querida, a mi el oro no me interesa, tengo demasiado así que ese no es un reto para mi ¡Vamos Mia, sé algo más imaginativa!

Mia lo miro durante unos segundos y luego volvió a inclinarse sobre él.

-Ok, para darle más emoción a la cosa te propongo algo… más interesante. Si tú logras ligarte a esa chica antes de Navidad, te invitaré a una… fiestecita que tengo con unas amigas antes de Navidad.

-Bah, ¿una fiesta? Eso no es…

-Aun no termino, Greengrass-lo atajó ella-Esta es una fiesta muy especial, será solo de chicas y tu serás… el unico chico.

Paul miro a Mia con la boca abierta.

-Alex, vas a celebrar tu cumpleaños este sábado, ¿para qué necesitas otra fiesta?

-Ah Rose, la fiesta de este sábado no es una fiesta de verdad, es más bien una… pequeña reunión. No, la verdadera fiesta será en las vacaciones de Navidad, y será LA fiesta del año, de eso puedes estar segura.

-Jajaja-Se rió Rose-¿Qué locura estás planeando hacer ahora?

-Mmm, no lo se, a principios de año habia pensado en una fiesta de mascaras pero como ya tuvimos una fiesta asi, entonces creo que tendre que cambiar el tema. Me gustaría una fiesta con vestidos amplios, como los de la Edad Media.

Rose aun estaba en la enfermería y Alex la había ido a visitar ese jueves por la tarde, el cual tenían libre pero solamente para ponerse al día con los deberes. Alice se había quedado en la torre a terminar un ensayo para Pociones y Albus y el resto del equipo de Quidditch tenía practica, así que no pudieron ir con Alex pero de todas formas le enviarons saludos.

-Y cuéntame, ¿cómo anda este manicomio al cual llamamos escuela?-Preguntó Rose mientras se enderezaba en la cama.

-Bien-Dijo Alexandra-Todos muy atareados, claro está.

-¿Y Lengua Afilada ha vuelto a atacar?-Preguntó Rose mientras tomaba agua.

-No, lo cual es un alivio-Contestó Alex-Pero no creo que dure mucho, ya sabes, siempre encuentra un tema del cual hablar.

-Si, maldita-Exclamó Rose-¿Has pensado en quién podria ser?

-Ni idea, pero debe ser una chica, solo una chica se fijaría en detalles como la ropa y todo eso.

-Si, creo que tienes razón, ¿y cómo vas con Defensa? Alice me dijo que te está constando un poco más de trabajo que de costumbre.

-Si-Admitió ella-Pero nada que no pueda controlar con más práctica. Tudor es muy exigente, pero es un buen maestro… ademas se ser guapo.

-Jajaja, ¡Alex! No tenía idea de que encontraras guapo a Tudor-Dijo Rose sorprendida-Digo, con ese parche en el ojo y todo.

-Eso lo hace más interesante-Dijo Alex sonriendo-Pero lo que más me gusta es que es un verdadero hombre, no como la mayoria de los idiotas de aquí.

-Tudor es un genio-Dijo Rose-Cada vez que nos da un deber me siento desafiada, como si quisiera que estemos costantemente demostrándole que somos personas capaces. Tudor tiene una forma especial de raciocinio que no he visto en nadie más, excepto en mi mamá. Es una experiencia fantástica verlo en cada clase y tomar conciencia de nuestros propios procesos mentales. El es un ejemplo de verdadera pedagógia, no como Ward. Las clases de Tudor son unas de las raras ocasiones en que me he sentido interpelada en mi inteligencia y no en mi estupidez.

-Vaya, veo que lo admiras.

-Si, creo que se ha trasformado en mi mentor-Dijo Rose-Alguien digno de mi admiración.

-Y ¿no será que también te gusta un poquito?-Preguntó ella riéndose.

-Ya Alex, nada que ver… aunque tengo que decir que si, es bastante… atractivo-Dijo Rose riendose-Parecemos tontas, enamoradas del maestro.

-Siempre es divertido fanteaser un poco-Ahora las dos reían con ganas.

-Oye y, ¿cómo esta Magnus?-Preguntó Rose después de reir.

-Bien, aunque algo sombrío.

-¿Mas que de costumbre?

-Vamos Rose, sabes cómo está después de lo de Malfoy-Dijo Alex enderzándose en la silla.

-Si, lo sé, lo odia-Murmuró Rose-Pero no hay nada que yo pueda hacer, Alex, Scorpius y yo somos amigos y Magnus también es mi amigo ¡vamos, si somos casi hermanos! Jamás se ocurriría… no sé, reemplazarlo o algo así, eso es lo que Mag no entiende, que el hecho de que Scorpius sea mi amigo no significa que los dejaré a ustedes de lado. Tú podrías hablar con él.

-Ah no, ami no me metas en eso-Dijo Alex cruzandose de brazos en la silla-Ese es un problema de ustedes y cada vez que yo meto mis narices, la que paga los platos rotos soy yo.

-Bueno, era solo una sugerencia-Murmuró Rose-Maldita sea, quiero irme pronto de este lugar, estoy harta estar aquí sin hacer nada.

-Relajate, solo te queda unas horas, saldras hoy en la noche.

-Unas malditas horas más, eso es todo lo que necesito para terminar de volverme loca.

-Rose, ya estas loca de remate, unas horas más no harán ninguna diferencia-Dijo Alex riendose.

-Ja, muy graciosa.

Alex miro su reloj: ya eran las cuatro y media y tenía que ir a terminar unos deberes que le quedaban y enviar una lechuza a La espada en la Piedra para que le trajeran unas cajas de Hidromiel y Cevezas de Mantequilla para el sábado.

-Bueno, me voy Rose, aun tengo cosas que hacer, envíame un mensaje por Galeon cuando salgas, ¿ok?-Se despidió de ella con un beso en la mejilla-Nos vemos.

-Nos vemos y gracias por traerme mis cosas-Le dijo Rose con una sornisa

Su amiga salió por por la puerta del lugar, dejando a Rose sola otra vez. Se estaba muriendo de aburrimiento, si al menos Hogwarts no estuviese tan lleno de magia podría escuchar su viejo Ipod, pero lo había dejado en casa, en donde Hermione había conseguido que funcionase a punta de hechizos complicadísimos.

-Hola-Dijo una débil voz cerca de la puerta. Rose alzó la vista y vio que Magnus estaba allí parado, con el sombreo entre las manos y la mirada ansiosa.

-¡Magnus!-Exclamó Rose enderezándose-¿Qué haces aquí? ¿no se supone que tenían entrenamiento?

-Le dije a Albus que lo hicera-Contestó él acercándose a su cama-Creo que le darán el puesto cuando yo me vaya.

Rose sonrio y se quedó mirandolo durante unos segundos.

-Diablos Magnus, ¿hasta cuando creces? Me pareces más alto cada día.

-Y tu cada día más pequeña-Dijo él.

-Mi estatura es completamente normal, no es mi culpa que tu y Albus sean unos fenómenos de metro setenta y algo.

-Alex mide uno setenta y tambien es normal.

-Esa es otra fenómeno, esta convencida que es completamente normal pero yo se que, muy en el fondo, es tan fenónemeno como yo-Exclamó Rose riéndose.

Magnus también se rió pero no se atrevió a sentarse en la silla, siguió estando de pie, mirando a Rose de forma nerviosa.

-¿Estas bien, Magnus?-Preguntó Rose-te ves algo… raro.

-Estoy bien-Magnus la miro y, por alguna razón, no pudo sostenerle la mirada-Rose, yoooo, yooo vine porque… porque durante este último tiempo me he comportado como un perfecto idiota.

Rose lo miro, incrédula, ¿habría Alexandra hablado con él?

-Magnus, yo…-Comenzó Rose pero el alzó un dedo para callarla.

-No Rose, yo he sido un idiota-Ahora Magnus miraba por la ventana-He sido un idiota con el tema de Malfoy, sé que tu tienes derecho a ser amigo de quien se te dé la gana y, aunque no me agrade Malfoy…-Magnus tomó aire-Acepto que él sea tu amigo.

Rose se quedó mirándolo, ¿era cierto? ¿dejaría finalmente de molestarla con el tema?

-Magnus yo… estoy sorprendida, ¿qué te hizo cambiar de opinión?

-Bueno, le hecho de que somos… amigos hace tanto tiempo y no quiero termine por culpa de un idiota como Malfoy.

-Magnus, él…

-No Rose, no cambiaré de opinión con respeto a eso-Le dijo él de forma cortante-No entiendo porqué quieres ser amiga de él, pero… lo respeto, respeto que quieras ser su amiga y no diré más cosas sobre ese asunto. Pero no me pidas que cambie de onpinión sobre él porque no lo haré. Esas son las condiciones.

-¿Condiciones?-Preguntó Rose incrédula-Magnus, somos amigos, no necesitamos condiciones para volver a serlos.

-No Rose, esas son mis condiciones-Dijo Magnus-Sabes que soy así y sabes también que no cambiaré de opinión.

Rose suspiró, trantando de evaluar la situación. Magnus estaba dispuesto a aceptar su amistad con Malfoy, pero no iba a cambiar de opinión sobre él, seguiría pensado que era una mala persona.

¿Qué podía hacer ella contra eso? Sabía cómo era Magnus, mas testarudo que una mula, en ese sentido eran iguales, nadie podía hacerlo cambiar de opinión sobre ningun tema, ¿Qué podía hacer contra eso? Nada, absolutamente nada y eso era lo peor de todo, pero qué otra, si seguia trantando de hacerle ver que Malfoy era una buena persona, Magnus se alejaría para siempre de ella y de eso ni hablar, Rose nunca lo había pensado antes pero ahora se daba cuenta de lo mucho que lo quería.

-Ok Magnus-Dijo ella al fin-Puedes pensar lo que quieras de Scorpius, no trataré con convencerte que es una buena persona, pero tienes que prometerme que no lo molestarás más, ¿ok?

-Me meteré con él y él se mete conmigo, Rose.

-El jamás… bueno, dá igual, no puedo hacerte cambiar de opinión-Rose se cruzó de brazos-Pero me gusta este pacto de no agresión.

-¿Tenemos un trato entonces?-Preguntó Magnus sentándose en la silla.

-Eso creo-Rose sonrió y estrechó su mano-Wow, me gusta cómo resolvemos nuestros problemas.

-Somos muy diplomaticos-Dijo él sonriendo-Bueno, ahora que el arreglo es oficial podemos hablar de otras cosas, ¿cómo te has sentido?

-Bastante bien, salgo hoy en la noche-Dijo ella mirandolo-Magnus, yo… yo quería decierte algo.

-¿Si?

-Si. Este… estuve charlando con Alex antes de que vinieras y… me di cuenta de cómo te debes estar sientiendo-Rose tomó aire. Expresar sus emociones en voz alta no era su fuerte-Magnus, yo jamás trataría de reemplazarte, ni por Malfoy ni por nadie, tú eres mi mejor amigo junto con Albus y… y nada podrá romper con eso.

Magnus se quedó mirandola durante unos segundos con una mirada extraña.

-Sé que esto tal vez te suena, ya sabes, embarazoso, somos amigos pero jamás te… había dicho lo importante que es tu amistad para mi.

-Rose, creo que la fiebre terminó por trastornarte-Fue lo unico que Magnus dijo.

-No, en serio, no es broma ni efecto de la fiebre… creo. Bueno, la cuestión es que siempre serás mi mejor amigo-Terminó ella-Ok, cambiemos de tema, estos temas tienen desagradables efectos secundarios.

-¿Cómo cuales?

-Como lágrimas y confesiones vergonzosas-Dijo Rose riéndose-Estamos bien así, así que por favor no lo arrunies dicéndome más cosas por el estilo, con las que yo dije es suficiente.

-Jajajaja-Magnus se rió con ganas-Dios, siempre me haces reír.

-Claro, la gente patética da risa.

-Rose, tu no eres patética.

-Bueno, como sea, ¿y cómo te fue en el examen de Trasfromaciones?-Preguntó ella.

-Exelente, saqué un Sobresaliente-Respondió él pasándole el pergamino a la chica-Wenbrock fue bastante rigurosa con las calificaciones pero me fue bastante bien. Al que le fue horrible fue a Will.

-Si, ya lo creo, llevo semanas dicéndole a Alex que lo lleve al Grupo de Ayudantías, realmente lo necesita.

-No creo que quiera ir. Will está completamente perdido, Rose, no sabe para dónde va, nisiquiera sabe qué es lo que quiere hacer después de dejar el colegio. Siempre me dice "te preocupes demasido, Magnus".

-Preocuparse nunca está demas y sobre todo con un tema así-Opinó Rose-Digo, a fin de este año ustedes deben rendir los EXTASIS y si dices que Will no tiene idea qué es lo que quiere hacer…

-Siempre dice que se ocupará de los negocios de su padre pero yo no lo veo trabajando en una oficina de traje y corbata, creo que su gusto por la adrenalina podría encausarse en algo constructivo.

Magnus se puso de pie.

-Bueno, ya que aclaramos nuestra difreencias me voy, tengo aun mucho que hacer.

-Ok, nos vemos hoy en la noche cuando salga de esta maldita cama-Dijo ella sonriendo.

-Claro, seré el presidente del comité de bienvenida.

-No puedo esperar, adios.

-Nos vemos.

Magnus se fue caminado afuera de la enfermería con una sonrisa en el rostro. Al fin había solucionado sus problemas con Rose y eso lo ponía alegre, no había algo que le disgustara más que discutir con ella.

Había estado pensado las cosas y había llegado a la conclusión de que si no desistía de su actitud con Malfoy, perdería a Rose y eso era algo que no podía imaginar. Seguía pensado, sin emabrgo, que Malfoy se traía algo entre manos y estaba dispuesto a descubrirlo pero lejos de los ojos de Rose, no miraría a Malfoy con odio, al menos en frente de ella. Magnus no iba a permitir que un idiota como Malfoy acabara con su amistad con Rose.

Siguió caminando hasta llegar al Hall de la entrada, en donde la gente comenzaba a entrar al Gran Comedor para la merienda de las cinco.

-Hola Magno Magnus.

El chico se dio media vuelta y vio que Rain Conrad estaba en la escalera. Aquel día vestía una de las faldas ultra cortas de su colección de falditas. Alexandra las odiaba, decía que eran el monumento a la vulgaridad y el mal gusto.

-Ah, hola Rain-Saludó él. Aunque Rain fuese una perra, como Alice y Alex decían, a Magnus le habían enseñado desde pequeño a ser cortés con las chicas-¿Cómo te fue en el exámen de Trasfromaciones?

-Vamos Magnus, no hablemos de esas cosas taaaaan aburridas-Dijo ella sonriendo coquetamente mientras se acercaba a él-¿porqué mejor no vamos a otro lugar en donde podamos hablar de… otras cosas?

Magnus sonrió de forma burlona.

-¿Estas coqueteando conmigo?

-Hey, solo digo que vayamos a otro lugar y allí veremos lo que pasa-Ahora ella le echó los brazos al cuello.

-Mira Rain, eres una chica muy bonita-Dijo el mientras tomaba sus muñecas y sacaba sus brazos de su cuello con delicadeza-Pero no estoy interesado en tener nada contigo.

-¿Porqué eres tan malo conmigo?-Preguntó ella en un susurro coqueto-Vamos Magnus, no seas así.

-Adios Rain-Dijo él con una sonrisa amable y siguió caminando en dirección a la sala común.

Mientras caminaba, se preguntaba porqué Rain actuaba de esa forma, porqué se enrredó con Will cuando éste era novio de Dominque o porqué hacía esa clase de cosas y también se preguntaba a sí mismo porqué la había rechazado. No era la primera vez que Rain venía con una propuesta esa clase y Magnus la rechazaba una y otra vez, pero no sabía bien el porqué. Suponía que se debía en parte a los comentarios de sus propios amigos sobre ella, las cosas que Alice y Alexandra decían sobre ella. La chica era preciosa, nadie lo podía negar, siniquera él; pero había algo que no le gustaba, sentía que esa chica era propiedad pública, por decirlo asi, y no el apetecía besar unos labios que habían pasado por tantas experiencias. Magnus era la clase de chico al que no le gustan las chicas escandalosas, chillonas, tontas o cualquier cosa parecida, Magnus siniquera había dado su primer beso y eso ya era mucho para un chico de 17 años ¡Vamos, un beso! Pero Magnus no había pensado en eso, no era algo que ocupara su mente… pero de un tiempo a esta parte había comenzado a sentir curiosidad sobre ese tema. Las charlas con Will y otros chicos lo habían dejado sorprendido, por supuesto, Will siempre estaba dispuesto a hablar de ese tema con cualquiera que se le pidiera: chicas locas que hacían cosas locas, besos en lugares sorprendentes, sensaciones que lo dejaban sin aliento… Magnus no tenía idea de todas las cosas que un chico y una chica podía hacer, hasta que escuchó las cosas que Will contaba y desde ese día comenzó a preguntarse cómo sería estar con una chica a solas y comenzó a mirar a su alrededor.

Naturalmente a la primera que miro fue a Alexandra, pero estaba fuera de discusión, ella era su amiga y aunque era preciosa, Magnus no estaba interesado. La siguiente fue Gita. La chica era hermosa al estilo exótico, con su piel tostada perfecta, sus ojos celestes agua, su cabello negro centelleante y las pestañas como plumeros; ademas era muy inteligente y divertida.

Sin duda en Hogwarts había chicas muy lindas pero aun no había ninguna que le quitase el sueño o que le gustara a ese nivel.

Magnus llegó a la sala común diez minutos más tarde, justo cuando la mayoría bajaba al Gran Comedor asi que le costó un poco hacer camino hasta llegar a los sillones junto a la chimenea, en donde estaba Roxanne leyendo.

-Hola-La saludó al sentarse junto a ella.

-Ah, hola, ¿cómo te fue con Rose?-Preguntó bien.

-Bien, ¿y ustedes? ¿Cómo estuvo en entrenamiento?

-Muy bueno-Contestó al chica-Creo que Al es una buena opción para reemplazarte cuando te vayas a fin de año.

-Por tu tono pensaría que no me quieres aquí-Dijo él con una sonrisa.

-No, nada que ver, siempre serás mi capitan favorito-Dijo ella-Pero Albus lo hace muy bien y no es porque sea mi primo.

-Ok, te creo.

-Hey Roxanne, ¿has visto a Molly?-Preguntó Dominque mientras pasaba por ahí.

-Si, estaba con nosotros en la práctica de Quidditch pero creo que se fue al Gran Comedor-Respondió Roxanne.

-¿Molly? ¿En la practica de Quiddicth?-Pregunto Magnus, extrañado-No sabía que Molly estuviese interesada en el Quidditch.

-Si, bueno, desde hace un tiempo me ha dicho que le gustaría probarse como suplente-Dijo Dominique-Bueno chicos, los dejo, bye.

-Adiós-Se despidieron Roxanne y Magnus.

Dominque salio por el agujero de retrato para ir en busca de Molly para ir a merendar al Gran Comedor y, de paso, hablar sobre lo que llevarían puesto para la fiesta de Alex y Will. A Dominque no le había gustado la idea de estar en un fiesta con Will, desde hace semanas que lo evitaba y aun se sentía herida por lo que le había hecho, pero la misma Alexandra la habían invitado "tu eres lo mejor que le ha pasado al idiota de mi hermano", le había dicho ella y eso terminó por convencerla, además que todos sus primos y amigos irían, Dylan incluído. De todos los Flemming, Dylan era lejos el más tímido de todos ellos porque tanto Alex como Will y Phillipa siempre tenían sus agendas llenas de eventos. Desde que ella y Will habían terminado, Dylan se había convertido en un buen amigo, charlaban, reían y a veces estudiaban juntos, pero había algo que ella no podía esconder: aun quería a Will y eso la hacía sentirse tonta y ridícula ya que estaba demostrado que Will no estaba arrepentido de nada de lo que había hecho.

La chica bajó por las escaleras hasta llegar al Gran Comedor. Molly le dijo envió en mensaje a su Galeon y le dijo que estaría allí después de la practica de Quidditch, gracias a Dios, al menos no tendría que ir al estadio ¡Dios! No quería volver a ese lugar, no después de lo que había pasado en la tarde, con la idiota de Rain Conrad y Mia Longbottom ¡Esas dos eran cortadas por la misma varita! Tan engreídas, tan resbalozas, tan cara duras, Dominque no podía entender cómo Alice y Magnus eran hermanos de Mia, aquella chica parecía la excepcion de los Longbottom, Dominique se preguntaba si sería adoptada… no, eso era ridículo porque también Alice debería serlo y ella y Mia se parecían demasiado a la señora Longbottom.

Finalmente llegó al Gran Comedor. Buscó a Molly con la vista y vio que estaba sentada al lado de Joyce Baudelaire.

-Hey Maggie-La saludó con uan sonrisa mientras se acercaba a ella.

-Hola-Saludó al chica de vuelta.

Dominque se sentó a su lado mientras se acercaba una taza de té.

-¿Y cómo te fue?-Preguntó Dominique.

-Bastante bien-Respondió ella-Albus me dijo tal vez hagan pruebas para los suplentes la semana que viene así que ahí tendré que dar la prueba.

-Vaya, no sabía que te gustara el Quidditch-Dijo Joyce-Digo, está bien alentar a los chicos como porristas pero de ahí a jugar, es un gran paso.

-Lo sé, además, si me aceptan como suplente, ustedes tendrán que buscame una suplente para el equipo de porristas-Dijo Molly comiendo un brownie de vainilla.

-¿Y de verdad te gustaría jugar?-Preguntó Dominque otra vez.

-Si, digo, no está mal el cambio-Dijo ella con un suspiro-Además, a papá le agradará saber que estoy en el equipo.

-¡Molly!-Exclamó Dominque-Te lo digo en serio, debes dejar que tu papá te diga qué hacer.

-¡El no me dice lo que tengo que hacer!-Dijo Molly, algo ofuscada-Es… él solo me sugiere cosas, ya sabes, actividades que le gustaría que hiciese.

-Si, esta bien dar sugerencias, pero cada vez que tío Percy dice algo tu corres a hacerlo-Le dijo Dominque-Vamos Molly, sabes que es así, hasta Lucy lo dice.

-Lucy no sabe lo que dice-Exclamó Molly poniéndose de pie-Lo unico que sabe hacer es criticar…-Tomó su bolso y miro a su prima otra vez-Y la próxima vez que quieras criticarme me avisas para estar preparada, ¿ok?-Y dicho esto se fue del lugar.

-¿Qué diablos fue eso?-Exclamó Joyce mirando el lugar por donde la chica se había ido.

-No tengo idea-Dijo Dominque.

-Hola Dom, hola Joyce

Volteó y vio que Dylan estaba tras ella.

-Ah, hola Dylan, ¿vienes a tomar té con nosotras?-Preguntó Joyce con una sonrisa extraña.

-Si, creo que si-Dijo el chico con una sonrisa-Las cosas en la mesa de Revenclaw se están poniendo feas.

-¿Por qué?-Preguntó Dominque pero antes de que pudiera decir otra cosa, se escuchó una voz enojada de una chica que dijo:

-¡DEJAME TRANQUILA DE UNA BUENA VEZ, LORCAN!

Todo el mundo levantó la cabeza y vio que Mia Longottom salía del lugar hecha una furia mientars que Lorcan se quedaba de pie. Todo el mundo lo miraba.

-¿Qué paso?-Preguntó Albus, quien acababa de llegar.

-Ni idea-Dijo Dominque.

Lorcan se quedó unos segundos de pie y luego, sin más, salió del lugar siguiendo a Mia.

-Dios, los niveles de locura de Lorcan están por las nubes-Dijo Albus mientras se sentaba junto a los demás.

-Eso todo el mundo los sabe-Opinó Alexandra, sentándose junto a Albus.

-Hola tú-Le dijo Albus cuando ella se sentó-No te había visto desde el almuerzo.

-Si, bueno...-La chica dio un suspiro-Tengo tanto que hacer: los deberes, El Profeta Escolar, las Ayudantías, la fiesta del sábado.

-Abarcas demasiado-Le dijo él mientras comía pastelillos de canela.

-Nah, nada que no pueda controlar.

-¿Has ido a ver a Rose?-Preguntó Albus.

-Si, hace unas horas-Respondió Alex-Me dijo que Madame Pomfrey la soltará esta noche.

-¿Soltarla? Suena como si estuviese en prisión.

-Bueno, ya sabes como es, odia estar sin hacer nada, dice que su cerebro necesita alimentarse-Dijo Alexandra riendose.

-No entiendo como no sale humo de su cerebro-Dijo Albus.

-Oye, ¿ya tienes el traje para el sábado?-Preguntó ella con una pequeña sonrisa.

-Sip, ya está listo, es el mismo de siempre-Dijo el, poniendo los ojos en blanco.

-Mmm, no me gusta como suena eso, creo que te regalaré una corbata nueva para tu cumpleaños.

-¿Solo una corbata?-Preguntó el mientras se acercaba a ella con disimulo.

Ella se quedó mirandolo con una sonrisa algo pícara.

-Si, una corbata es todo lo que puedo regalarte, digo, podría invitarte para pasar unos días en mi casa de playa, pero creo que eso tendrá que esperar al verano-Dijo Alex pero ahora sonreía coquetamente, con esa sonrisa tan especial-¿qué más podría regalarte para tu compleaños?

-No lo sé, esperaba que tu me dijeras-Contestó Albus mirandola con intensidad.

Ella soltó una risita nerviosa y sintió cómo se ruborizaba hasta el cuero cabelludo.

-Termina tus waffles, Al-Dijo ella riendose, mientras jalaba el sombrero del chico hasta taparle los ojos.

Mientras Albus y Alex seguían riendose, Alice se quedó mirando el lugar por donde Lorcan había salido. Realmente Mia lo trataba como basura, el chico había sido un idiota con Alexandra pero esto ya era demasiado.

-Voy al baño-Le dijo a Alex y se puso de pie.

Mientras tanto, Lorcan caminaba detrás de Mia por la escalera de mármol. Toda la pelea fue provocada por Lorcan y él lo sabía pero era algo que no podía evitar, estaba enamorado de ella y no podía hacer nada. Pero Mia ya estaba harta de que la siguiera por todo el castillo, le mandara mensajes a su Galeon y bla, bla, bla.

-¡MIA! ¡ESPERA, MIA!

-¡DEJAME EN PAZ, LORCAN!

Pero él no iba a desistir así como así corrió hacia ella y la tomó por el codo.

-Mia…

-Lorcan, entiende, no me interesa nada de lo que tengas que decir-Le dijo ella de forma seria-En serio, ¿qué demonios te pasa, ah? Ya te lo he dicho un millon de veces ¡Se acabó! Solo era un juego y tú lo sabías muy bien.

-Yo te amo-Le dijo él con una mirada dura-Vamos Mia, sé que tu sientes algo por mi, estoy seguro de eso.

-Pues te equivocas. Mira, ¿porqué no vas a donde otra chica? Una que esté dispuesta a amarrarse a ti porque yo estoy harta de ti, adiós.

Y sin más, se dio media vuelta y se alejó por el pasillo.

Lorcan se quedó unos minutos mirando el lugar por donde ella se había ido, sin creerlo todavía. Se había dado cuenta de que estaba realmente enamorado de Mia y que quería estar con ella ¡El, Lorcan Scamader! Por Mia, Lorcan estaba dispuesto a dejar de ser un conquistador, pero al parecer a ella no le importaba en lo más minimo. Se apoyó en la pared y se sintió perdido.

-¿Lorcan?

El chico se sorprendió al ver a Alice a su lado, con expresión de preocupación en el rostro.

-¿Alice? ¿Qué… qué haces aquí?

-Te vi cuando salías del Gran Comedor-Contestó ella acercándose a él-Lorcan, tienes que alejarte de mi hermana, por tu bien, Mia… ella es una persona que no sabe estar con un solo chico a la vez, tu lo sabes.

-Lo sé, es que… tenía, tengo la esperanza que cambie.

-Ella no va a cambiar por nadie-Le dijo Alice con una mueca-Tienes que darte cuenta. Te estás haciendo daño y todo el mundo lo puede ver-Pero Lorcan seguía allí, mirando el vacío-Ven, vamos a dar una vuelta por ahí, para despejar tu cabeza, realmente lo necesitas.

Lorcan la miro ¡Era igual a Mia y a la vez tan diferente!

-Ok, vamos.

Mientras ellos dos salían a dar una vuelta por el lago, en el Gran Comedor los chicos seguían comiendo.

-Hey Caroline-Dijo Françoise Levy-¿Supiste que Alexandra Flemming va a dar una fiesta este sábado en la Sala Multipropósito?

-Si-Admitió ella con desgana-Es una lástima que no podamos arruinarle la fiesta.

-Supongo que no-Dijo Françoise pasandose una mano por su cabello-Digo, sería genial poder decirle a algun maestro pero no podemos, no desde que nos escapamos al pueblo y toda la pandilla de esa idiota nos vio.

-Arrgg, me gustaría poder hacer algo para fregarle la fiesta-Susurró Caroline.

-Pensaré en algo esta noche, a ver si me ocurre algo-Dijo la chica con una sonrisa.

Mientras ellas charlaban, Samantha se limitaba a mirar su comida con desgano.

Hace unos días que no había vuelto a hablar con Ian y eso la tenía profundamente deprimida, porque a pesar de que al principio se había propuesto ignorarlo por completo, su corazón fue más fuerte y terminó rechazando las propuestas de Tadeus… otra vez. Es que estaba tan enamorada de Ian, tan hipnotizada por él que le dolía profundamente haberle dejado de hablar. El era novio de su mejor amiga ¡A la porra! Sam lo había visto primero, con el se había besado por primera vez, con él había hecho cosas que no había hecho nunca antes y no aguantaba las ganas de echarle los brazos al cuello y besarlo en frente de todos.

-¡Sam!

La voz de Josephine la sacó de sus meditaciones.

-¿Si?

-Estaba pesando, ¿crees que Scorpius vaya a decirme que si si lo invito al pueblo?

-No lo sé Joss, Scorpius es algo extraño-Dijo Samantha-Ya sabes, no lo he visto nunca con una chica en esa onda.

-¿Y si es…?-Josephine susurró-Ya sabes.

-¿Gay?-Preguntó Sam-No lo creo. Ya sabes lo rápido que es detectar a esa… clase de espécimen.

Inmeditamente las dos giraron sus cabezas hacia la mesa de Hufflepuff. Connor O´Casey era de séptimo año y el chico más afeminado en kilometros a la redonda, además de Chris, el mesero de La Espada en la Piedra. Era algo que todos sabían y que ya nadie comentaba porque desde hace tiempo se habían enterado de que Connor tenía un novio italiano que lo visitaba en vacaciones de verano, los habían visto juntos en Southampton de la mano ¡Menuda noticia!

-No creo que Scorpius sea gay-Dictaminó Sam-Creo que más bien es un chico tímido, nada más.

Jossephine desvió la mirada para ver a Scorpius acompañado de Charles Waldorf entrando al lugar. Sin duda Charles era muy guapo: de ojos marrones y cabello castaño claro, hacía que más de una chica suspirara por él… pero Scorpius era otra cosa. El no tenía idea, pero las chicas se rían tontamente cuando lo vaían pasar, se inventaban romances secretos con él, soñaban con él, trataban de averiguar cosas sobre él, etc. Jossephine Nott no era la unica que sentía las rodillas temblar cada vez que Scorpius aparecía en un lugar. Es que, a pesar de ser completamente diferente a su padre, Draco; Scorpius poseía ese mismo encanto algo oscuro que su padre poseía cunado tenía su edad, esa mirada penetrante, ese flequillo algo rebelde en la frente, su olor… algo lo hacía diferente del resto de los chicos.

-Hola Scorpius-Lo saludó de forma algo tonta cuando se sentó unos asientos más allá.

-Ah, hola Jossephine-Le dijo él de forma distraída pero cortés y continuo hablando con Charles.

-No pierdas el tiempo con mi primo, Joss-Le dijo Caroline en voz baja al ver su intento-Scorpius no está interesado en nadie por el momento y tampoco creo que lo esté.

-¿Crees que tengo alguna posibilidad con él?-Preguntó Jossephine casi al borde del llanto.

-No lo creo, querida, no lo sé… creo que te falta algo para ser parte de nuestra familia-Dijo Caroline con una sonrisa-No te preocupes, de seguro encontrarás a algun chico por ahí.

Jossephine se quedó mirando su plato, sin saber qué decir.

¡Auch! Eso debe haber dolido. Claramente Carolingia, la magnifica, es muy honesta. Esta abeja reina me sorprende cada vez más con sus movimientos, así que estén atentos Hogworianos, porque esta chica puede ser un encanto cuando quiere conseguir algo, pero cuando quiere herir no hay nadie que lo haga con su mismo estilo ¡Adoro a esta chica!

-Bueno, ¿y ustedes? ¿se van a quedar mirandome todo la tarde?-Preguntó Caroline a Lauren Cooper y a Bridget Zabini-Les dije que quiero encargar capas nuevas a Hogsmeade, ¿no me oyeron? Las quiero de color rojo carmesi, malva, azul medianoche, ¿anotaste todo, Bridget?

-Todo-Respondió la chica-Vamos de inmediato a enviar la carta, ¿no es así, Lauren?

-Claro-Dijo la otra y se levantaron en el acto.

-¡Dios, tengo que hacer todo yo!-Dijo Caroline tomando sus cosas y levantándose de la mesa y, cuando lo hizo, varias cabezas se giraron para verla solo caminar. Aquel día vestía su usal tunica negra pero, al igual que Alexandra, Caroline le imprimía su estilo personal, lo usal, ajustes por aquí y por allá, un abrigo azul oscuro, además de llevar unas ballerinas negras, un cintillo de color verde y un bolso azul oscuro. Su estilo era muy parecido al de Alexandra, pero nunca igual. No había ni una sola chica en todo Hogwarts que se vistiera igual que Alex Flemming.

Caroline siguió caminando hasta llegar a los terrenos, cerca del parque, a buscar a Ian. Solo un día antes Ian le había pedido disculpas por su comportamiento y Caroline, claro está, lo recibió con los brazos abiertos, es más, tenía algo en mente y no podía esperar para decirle. Ella lo amaba y estaba segura de que el tambien sentía lo mismo.

Pobre chica, ¿no creen?

Buscó al chico con la mirada y vio que estaba sentado bajo el roble en compañía de Phillip Van der Meer y Basil Zabini.

-Hola chicos-Saludó Caroline cuando llegó junto a ellos-Ian, ¿puedo secuestrarte por unos segundos?

-Claro-Dijo él con voz profunda mientras Phillip y Tadeus se reían y molestaban en voz baja-¿Qué sucede, Lini?-Preguntó él cuando se alejaron unos metros.

-Oh, nada, es solo que estaba pesando…-Dijo ella sonriendo y echándole los brazos al cuello-Estaba pensado en que tal vez podríamos ir a la Sala Multipropósito mañana en la noche, ya sabes, para terminar la semana de buen modo. Puedo llevar una botella de Whisky y unos discos de Florisea Clare para escuchar, ¿qué dices?

-Suena genial-Dijo él sonriendo de forma seductora-Diablos, si, estoy cansado, he tenido tanto que hacer esta semana, los trabajos para Tudor y… las clases extra de Pociones con Ward te tienen vuelto loco.

-Lo sé, cariño, yo también no doy más-Dijo ella suspirando-Es por eso que se me ocurrió la idea de pasar un buen rato, ya sabes, tu y yo.

-Claro que si-Murmuró el mientras levantaba su muñeca para ver la hora-Arrgg, tengo que irme, clases extra de Pociones.

-Ve, nos vemos en la Sala Común-Le dijo ella dándole un beso-Nos vemos.

-Nos vemos-Le dijo él sonriendo.

-Vaya, vaya, vaya-Dijo Phillip a sus espaldas-Y así es damas y caballeros, cómo el "tigre" Valmont se trasformó en el cachorrito de mamá, jajajaja.

-Déjate ya de pendejadas, Phillip-Le dijo Ian con una sonrisa-Porque lo que haré mañana con Caroline será un diez en la escala de la pervensión.

-Ugggghhh-Se burlaó Basil-Maldición, me gustaría estar ahí para ver el "desempeño" de Caroline.

-Me temo que eso solo lo veré yo, Basil-Dijo Ian sonriendo.

-Hablando de eso-Dijo Basil-¿Cómo van tu y Lauren con eso?

-Maldicion, aun no me deja hacer nada-Admitió Phillip con frustración.

-Mira, lo que tienes que hacer es…

Ian perdió el hilo de la charla porque el Galeon en su bolsillo se calentó, lo sacó y vio que tenía un mensaje nuevo de solo ocho palabras:

Torre de Astronomía en cinco minutos más.

S

Ian terminó de leer el mensaje y una sonrisa maligna se dibujó en su rostro.

-Bueno caballeros, me retiro, el deber me llama.

-¿A dónde vas, Valmont?-Preguntó Basil con curiosidad-Porque que yo sepa, tus clases con Ward no son sino hasta el martes.

-Ah, por ahí Basil, por ahí-Respondió Ian riéndose-Los veo al rato, chicos-Y se marchó hacia el interior del castillo.

-Hey Philip.

Los chicos se dieron media vuelta y vieron que Lauren vanía hacia ellos.

-Hola Lo-La saludó Phillip-¿Qué haces?

-Nada, terminar de manadar una lechuza-Dijo ella-Hey, ¿vamos a dar una vuelta?

-Claro, nos vemos Basil.

-Adios, nos vemos.

Lauren y Phillip se fueron tomados de la mano, dejando a Basil sin nada que hacer.

Vaya, vaya. Para quienes no sepan quién es Basil Zabini, se los diré. Este chico no respeta a nadie y a nada, no le tiene miedo a nada y siempre está en busca algo en qué entretenerse, ya sea adquiriendo la última escoba de lujo o divirtiéndose a costa de los demás. Se podría decir que el y nuestro adorado Paul Greengrass son iguales. Asi que ya se imaginarán lo que Basil hace cuando está aburrido y con curiosidad.

Al ver cómo Ian se iba de vuelta al castillo, Basil se quedó pensando un rato en el asunto. Desde hace semanas, meses en realidad, que había comenzado a sospechar de Ian. Lo veía salir de la torre en la madrugada, se escapada cuando Caroline no lo veía, cosas por el estilo y él tenía un olfato especial para ese tipo de cosas. Se preguntaba en qué andaba metido Ian y tenía la lijera sospecha de saber qué era.

Miró hacia todos lados y se dirigió hacia el interior del castillo otra vez. Aun era temprano pero el sol no tardaría en esconderse, el invierno amenazaba a cada instante. Llegó hasta el Hall de la entrada y vio que su hermana, Bridget, estaba sentada en la escalera junto a Josephine.

-Hey chicas-Las saludó-¿Han visto a Ian por aquí?

-Si-Contestó Bridget-Pasó por aquí hace unos… cinco minutos, dijo que tenía clases extra de Pociones.

-Ok, gracias, las veo al rato.

-Bye-Dijero ellas y él siguió su camino. Si estaba en lo cierto, Ian no estaba en ninguna clase extra de Pociones, sino que en la torre de Astronomía, el lugar preferido por todo el mundo cuando de ponerse pícaros se trataba. Siguió su camino lo más rapido que pudo porque sabía que Ian estaría ahí haciendo eso que trataba de ocultar con tanto ahínco.

Finalmente, cuando dio vuelta en una esquina, vio a Ian caminando solo en la misma dirección que Basil esperaba que tomara: la torre de Astronomía. Ian abrió la puerta y, despues de mirar varias veces a su alrededor, la abrió y entró. Basil también miro hacia todos lados y lo siguió hacia el interior del lugar.

La torre de Astromía era perfecta para citarse con alguien y que nadie se estarara. El lugar contaba con innumerables armarios en donde los estudiantes guradaban los telescopios, mapas lunares y esas cosas, y dado que era la torre má alta, tenía una larga escalera que, al subirla hacia mucho ruido, así que las personas que estaba arriba sentían inmediatamente cuando otra subía.Era el lugar perfecto.

Basil se puso contra la pared, en la oscuridad, mientras que Ian subía la escalera con rapidez; así que Basil hizo lo mismo, no podía arriesgarse a que Ian lo escuchara subir así que se apuro. Cuando Ian llegó arriba abrió la puerta y luego la dejó junta pero no cerrada, así que Basil aprovechó y continuó subiendo en silencio, tratando de hacer el menos de ruido posible. Por fin, despues de dos minutos eternos, llegó hasta la puerta. La adrenalina fluían por las venas de Basil al poner la mano en el pomo y entreabrir la puerta… y cuando logró ver el interior, no pudo evitar soltar un jadeo:

Allí, sobre una mesa de trabajo, estaba Ian, sin corbata y con la camisa abierta y sobre él, sin blusa y con un brasier color negro, Samantha Donelly.

Oh si, las mentiras. Algunas pueden ser inocentes, blancas, se pueden decir para salavar a alguien que quieres… pero otras mentiras son sucias, hacen daño y sobre todo, son peligrosas. Porque si alguien sabe que has dicho una mentira, bueno… ese alguien tendrá una poderosa arma en tu contra.

A las ocho en punto, Alex, Magnus, Albus y Alice marcharon hacia la enfermería para ir a buscar a Rose, quien a esas horas ya esta desesperada por salir.

-Asi que, ¿tengo que ponerme traje para el cumpleños tuyo y el de Will?-Preguntó Magnus mientras caminaban.

-Claro que si-Dijo Alex escnadalizada-¿Crees que iremos con jeans y sudaderas? De ningun modo, antes muerta.

Los demás se rieron y siguieron caminando hasta que llegaron a la enfermería.

-Vaya, por fin llegan.

Rose estaba sentada en la orilla de su cama, completamente vestida y con bolso a su lado.

-Hola Rose, ¿cómo estas? yo bien, gracias-Dijo Albus con los brazos cruzados-Te venimos a buscar, ¿y así nos pagas?

-Oh, lo siento-Se disculpó Rose mientars que Alice, Magnus y Alex se reían-Solo sácame de aquí, Albus.

-Ok, vamos-Dijo él tomando el bolso de Rose y saliendo del lugar.

-Vaya, es estupendo caminar otra vez-Comentó Rose de forma alegre-Madame Pomfrey ya me estaba volviendo loca. Será un alivio ver a otra person a a cargo de la enfermería.

-¿De qué hablas?-Prgeuntó Alice.

-Bueno, mientras me daba ese asqueroso jarabe para la fiebre, me dijo que en diciembre vendrá una estudiante de último año de Sanadora para hacer la práctica y es probable que se quede en su lugar.

-¿Ah si?-Preguntó Magnus-Vaya, ya estaa acostumbrado a Madame Pomfrey, será raro ver a otra persona a cargo.

-¿Y qué más me cuentan?-Preguntó Rose cuando bajaron una escalera.

-No mucho-Dijo Albus-Lorcan volvio a rogarle a Mia que vuelvan.

-¿Qué?-Prgeuntó Rose sin creerlo-Vaya, creo que se está volviendo cada vez más loco… y patético.

-No seas mala, Rose-Le dijo Alice-El solo quiere volver con ella.

-¿Lo difiendes?-Le preguntó Alexandra incrédula-Alice, Lorcan sabía que Mia era así cuando se enredó con ella.

-No lo defiendo pero si lo entiendo-Dijo Alice-Lorcan se enamoró de Mia y no hay nada de malo en eso.

-Si, claro-Dijo Albus poniendo los ojos en blanco-Alice, Lorcan estaba a punto de ser novio de Alexandra cuando tu hermana vino y se metió en el medio.

-Lo sé-Dijo Alice encongiéndose de hombros-Es solo que… me da lástima verlo así.

-Si, bueno, la vida es un asco algunas veces y la de Lorcan es peor que otras-Dijo Rose de forma simple-Aunque las hay aun peores, lo cual también es deprimente.

Magnus y Albus soltaron una cacajada ante el comentario de Rose, pero Alice se mantuvo en silencio. Pero cuando llegaron al Hall de la entrada, vieron que justamente Lorcan y Mia estaban discutiendo.

-¡Ah, diablos, lo me faltaba, toda la pandilla junta!-Dijo Mia con el ceño fruncido al ver a Rose y los demás.

-Hey Mia, tranquila-Dijo Albus-Nadie te ha hecho nada.

-Aun-Contradijo ella-Apuesto que apenas tengan la oportunidad me echarán en cara que esté haciendo sufrir el pobre

de Lorcan, en especial tu Alice-Agregó mirando a su hermana.

-Vete al diablo, Mia-Le dijo Alice enojada-No necesito decir que eres una perra, eso lo sabe todo el mundo.

-¡Alice!-Exclamó Magnus escandalizado-Mia, por favor, vete antes de que le escriba a mamá contándole todo.

-Por mi puedes contarle todo lo que quieras, Magnus-Le dijo Mia de forma desafiante-¡Deja de entrometerte en mis asuntos!

Les dio la última mirada de odio a todos y se fue, dejando a Lorcan con la palabra en la boca.

-Como les digo a todos mis amigos: simplemente digan 'no' al sadomasoquismo-Suspiró Rose al ver a Lorcan sentarse en la escalera.

-¿Estas bien?-Pregunto Alice acercándose a él.

-No-Admitió él-No sientas pena de mi, Alice, no puedo soportar que me tengan lástima.

-Pues es eso lo unico que logras con tus actitudes-Le dijo Rose.

-¡Rose!-Exclamó Alice.

-¿Qué? Solo digo la verdad. El solito se metío en este lio y solo tendrá que salir. Lo unico que lamento es que hayas cambiado a una chica como Alex por una… bueno, por una persona como Mia.

Lorcan se puso de pie y sin decir una sola palabra se alejó.

-¿Eso era necesario?-Le preguntó Alice.

-Claro que si, doloroso pero necesario, a Lorcan le hace falta alguien que le diga unas cuentas verdades-Dijo Rose de forma relajada-Y si tu eres su amiga deberías hacer lo mismo.

-Bueno, vamonos de aquí-Dijo Albus mirando a Alice y Rose-Hugo y Louis ya deben haber robado suficiente comida de las cocinas.

-¡Rose!

Los cinco dieron vuelta y vieron que Scorpius se acercaba a ellos. Rose inmediatamente miro a Magnus y vio cómo apretaba los dientes.

-Vayan, los alcanzo-Les dijo Rose.

-Vamos Magnus-Susurró Alex tomándolo por el codo. Los cuatro se alejaron.

-Wow, así que ya saliste de la enfermería, ¿eh?-Dijo él con una sonrisa.

-Sip, ya estoy completamente curada-Rose sonrió de oreja a oreja-Justamente ahora voy a una fiesta en mi honor.

-¿Una fiesta?-Preguntó Scorpius divertido-Vaya, veo que comienzan a gustarte las fiestas.

-Claro que me gustan-Dijo ella riéndose-Whisky de Fuego por doquier, cigarrillos, chicos lindos, musica estruendosa… sip, adoro la parranda.

-Jajajaja-Scorpius ahora reía con ganas-Vaya, ahora me doy cuenta de que no eres tan seria como pareces.

-Nada es como parece-Dijo Rose sonriendo. Se quedaron en silencio durante unos segundos.

-Y… ¿qué haras el fin de semana?-Preguntó él.

-Tengo otra fiesta a la cual ir.

-¡Ah no! Rose, me has engañado todo este tiempo ¡Eres la persona con más vida social que conozco!

-Voy con la corriente, eso es todo-Explicó ella-Es el cumpleaños de Alex y Will así que, literalmente, me obligaron a ir y… a usar un vestido.

-Jajajaja.

-¡No te rías, no es divertido!-Dijo ella aunque tambien se reía-Soy un peligro con tacones, ¿y tu? ¿qué haras?

-No mucho, tengo que terminar unos deberes para Encantamientos, pero eso es todo.

-Ok, entonces te tengo una invitación-Le dijo ella-Este sábado a las seis de la tarde viene a Hogsmeade una exposición de Anne Prewett.

-¿Una exposición?-Preguntó Scorpius algo confundido.

-Claro… ¿nunca has escuchado sobre Anne Prewett?-Preguntó Rose.

-Si, pero jamás he ido a una exposión-Admitió Scorpius con algo de vergüenza.

-Oh, no te preocupes-Dijo ella sonriendo-Es basante sencillo de entender aunque puede parecerte algo aburrido.

-Me encantaría ir-Dijo el-¿A las seis?

-Si.

-Bueno, nos vemos… ¿aquí mismo? Quince minutos para las seis, ¿Qué te parece?-Prepuso él.

-Claro, nos vemos a esa hora entonces-Dijo ella-Adiós.

-Hasta luego y oye… disfruta del Whisky de Fuego, de los cigarrillos, de los chicos lindos y de la música ruidosa.

-Claro que si-Dijo ella riéndose-Bye.

-Adiós.

Rose comnezó a subir las escaleras para encontrarse con sus amigos en la parte de arriba.

-¿Qué quería?-Fue lo primero que Magnus preguntó al ver llegar a Rose.

-No fastidies, Magnus-Le dijo ella abriendo los ojos de forma amenazante-Recuerda lo que hablamos esta tarde.

Magnus abrió la boca otra vez y la volvió a cerrar.

-Ok Alice, ¿crees que debería usar el vestido gris o…?-Alex y Alice se fueron charlando sobre los vestidos, pero Rose no participó de la charla.

Aquella misma tarde, ella y Magnus habían hablado sobre el asunto y ahora volvía a la carga con lo mismo. Por lo visto no dejaría el tema, ¿porqué lo odiaba tanto? Scorpius era muy parecido a Magnus: ambos eran callados, reservados, algo tímidos y muy divertidos cuando estaban en confianza. Y mientras Magnus y Albus charlaban sobre Quidditch, Rose se preguntó porqué había decidido ser amiga de Scorpius Malfoy, ¿por pena? ¿lastima? No, Rose no era esa clase de persona, Alice era así, ya lo había demostrado con Lorcan. Alice era la clásica persona que lamía las heridas de los demás, ¿y Rose? Al principio había charlado con Malfoy porque le daba algo de pena ver que todo el mundo lo rechazaba, pero ¿y ahora? Estaba claro que Scorpius tenía amigos, al menos uno, no necesitaba a Rose. Ella jamás hacía algo por pena o lástima. Pero no, no era lástima lo que la había llevado a ser amiga de Scorpius, era otra cosa pero no podía definir qué, tal vez era eso, que aunque Magnus no lo supiera, ellos dos se parecían.

Al parecer, la línea entre Magnus y Scorpius era más delgada de lo que creía.