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Caminos Cruzados — capítulo 15
"A veces, el silencio es la peor mentira." Miguel de Unamuno
Mientras Angelina les hablaba sobre el libro, Albus y Alexandra estaban dentro de La Espada en la Piedra, terminando de comer.
-Vaya, tengo que admitir que el Roast beef estaba delicioso-Dijo Alexandra, doblando su servilleta.
-Me alegra de que te haya gustado-Dijo él-Aunque tengo que reconocer que la ensalada de Gales no estaba tan mal.
-Oye, ¿qué pasa allá afuera?
Albus siguió la dirección de los ojos de Alexandra y vio que afuera del restaurant había una vatahola, se veía a un grupo de personas queriendo entrar al lugar mientras que los guardias se los impedían.
-¡Vaya, no tenía idea de que había gente dispuesta a pelear con los guardias por entrar aquí!-Opinó Alexandra-Deben haber leído la crítica culinaria de Anthony Bourdeux en El Profeta.
Pero Albus no miraba hacia afuera. Ahora miraba hacia el sector de la oficina, en donde normalmente estaba su tía Angelina sacando cuentas, mirando los libros de contabilidad, haciendo pedidos de carnes, vegetales, vinos y otras cosas para el funcionamiento del lugar. Su tía no estaba y en su lugar estaba el administrador, el señor Hebel. A Albus le pareció raro ya que sabía que su tía estaba aquel día en el pueblo y cuando ella estaba, siempre se la podía encontrar en la oficina.
-Las cosas afuera se están complicando, me parece-Dijo Alexandra, mientras miraba por la ventana-Hey, parece que vienen... ¡ALBUS!
Albus se dio vuelta rápidamente y vio que las personas que intentaban entrar en el lugar se dirigían hacia el y se algolpaban al otro lado de la ventana. Y no era cualquier grupo de gente, eran periodistas, alrededor de unos veinte, todos agolpados al otro lado de la ventana, sacando fotografías y preguntando cosas que Albus no entendía, porque el vidrio amortiguaba el sonido.
-¿Qué demonios pasa?-Preguntó Albus, poniéndose de pie de inmediato.
-No lo sé-Exclamó Alexandra poniéndose de pie también.
-¡Tía Angelina!
Angelina venía con los guardias del Loose Goose, Henry y Will detrás de ella.
-Vengan chicos.
-¿Qué pasa, tía?-Preguntó Albus, un tanto asustado.
-Vamos Albus, te lo explicaré luego-Le dijo ella, tomándolo por el codo-Vamos al Loose Goose.
Por la mirada de su tía, se dio cuenta de que no valía la pena discutir, así que tanto él como Alexandra siguieron a Angelina hacia la salida, mientras que toda la gente que estaba comiendo los miraba con curiosidad. Llegaron a la puerta principal y los guardias salieron primero, protegiéndolos de los periodistas.
-¡ALBUS, ALBUS! ¿QUÉ OPINAS SOBRE EL LIBRO?
-¿CREES QUE TU PADRE RECURRIÓ A LA MAGIA NEGRA PARA ACABAR CON VOLDEMORT?
-¿QUÉ?-Preguntó Albus, deteniéndose-¿Qué fue lo que dijo?
-Vamos Al-Le dijo su tía, tirándo de él por el codo.
Siguieron avanzando hasta que llegaron a la posada.
-Tía, ¿qué fue todo eso?-Le preguntó Albus una vez más.
-Ven, por favor, están todos los demás.
Se dirigieron hacia el salón de eventos. El Loose Goose era más que una posada, era casi un pequeño hotel, con 40 habitaciones, un salón de eventos con capacidad para 50 personas, un salón multieventos-ahí se estaba preparando la exposición de arte-una recepción, un bar y un pequeño restaurant. Albus y Alexandra caminaron hacia el salón de eventos, el cual estaba desocupado en ese momento. Ahí estaban Rose, Alice, Lysander, Gita, Scorpius, Hugo, Louis, Pippa y Lily.
-¡Rose!-Exclamó Albus cuando llegó donde estaba su prima-¿Qué diablos sucede?, ¿por qué había tantos periodistas afuera de La espada en la piedra?
-Es sobre ese maldito libro, Al-Le dijo ella con los brazos cruzados y con los labios apretados. Apenas podía soportar la rabia que sentía.
-El libro... ¿el libro que Rita Skeeter escribió sobre mi padre?-Exclamó Albus-¿Han publicado aquella basura?
-Así es, cariño-Intervino Angelina-El pueblo es un hervidero de rumores sobre el asunto y me imagino que en Londres la cosa será peor.
-¿Pero qué dice Rita en ese libro?-Preguntó Al, mirando a su tía.
-Dice que tu padre, Ron y Hermione utilizaron magia tenebrosa para acabar con Voldemort-Contestó ella en tono resignado-En este momento deben estar escribiendo un comunicado de prensa.
-Tengo que ir-Dijo Albus, dirigiéndose hacia los demás.
-No podemos Albus-Le dijo Rose.
-¿Y vamos a quedarnos aquí, sin hacer nada?-Inquirió él-Me extraña de ti, Rose.
-Créeme, intenté hacer lo mismo que tu-Le dijo ella, furiosa-Pero enseguida mi padre apareció en la chimenea-Agregó, apuntando con el dedo la enorme chimenea del lugar-Y me dijo que debíamos quedarnos en el colegio, al menos por ahora.
-Cariño, tus padres no quieren que ustedes también se vean inplicados en este asunto-Le dijo Angelina.
-¡Pero qué otras cosas dice ese libro?-Preguntó Albus-¿Nadie lo tiene aún?
-Aún no llega a la librería del pueblo-Le dijo Rose-Pero ya lo están vendiendo en Florish & Blots.
-¡Maldita sea!-Exclamó Albus-¿cómo ha podido pasar esto?
Nadie contestó.
-Supongo que no querrán quedarse a la expoicisión de esta tarde-Dijo Angelina, rompiendo el silencio.
-¡Por supuesto que si!-Exclamó Rose-Ningún periodista de mierda me arruinará el día y menos esta exposición que tanto he esperado, creo que hablo por todos-Agregó, mirando a sus primos y a sus amigos.
-Rosie, no será algo agradable-Le advirtió su tía-Habrá periodistas de todos los periódicos y revistas...
-No me importa, no hablaremos con ellos-Le dijo ella-Además, varios de ellos tienen ordenes de alejamiento de nosotros, supongo que recuerdas a Robert Murdoch...
-No me recuerdes a ese patán-Le dijo ella de inmediato-Recuerdo que también seguía a Fred cuando estaba en el colegio, preguntándole sobre la muerte de tu tío.
-Tía, no te preocupes-Le dijo Rose-Llevamos 16 años lidiando con esos buitres de la prensa, esto no es más que un impasse.
Mientras los chicos se sentaban en el salón del Loose Goose, a esperar que comenzara la expoisicón, el castillo era un hervideron de chismes y todos tenían que ver con lo que había salido publicado aquella tarde en El Profeta. Pero había una persona a la que todas aquellas cosas no le importaban en lo mas mínimo: Amleth Blake buscaba a Casipeia Malfoy con desesperación. Sabía que estaba mal, sabía que aquella chica era su perdición, pero era algo que no podía evitar, Amleth era el mosquito y Casipeia Malfoy era la luz. Y había tenído que emplear todas sus fuerzas para que Beatriz no pudiese leer su mente y reprenderlo por las cosas que se le pasaban por la cabeza. salió de la sala común de Slytherin, dejando atrás los cotelleos de las amigas de Caroline Greengrass, quienes comentaban la noticia sobre Hermione Weasley, la madre de Rosalie Weasley. Aquella chica siempre había representado un enigma para él. Al tener el poder de leer mentes ajenas, Amleth sabía los secretos de algunas personas que lo rodeaban, como que Ian valmont tenía un romance secreto con Samantha Donelly, que Caroline Greengrass vomitaba después de comer, que Paul Greengrass tenía pensamientos realmente sucios con Terencia Waldorf y que esta última estaba perdidamente enamorada de Scorpius Malfoy, le mejor amigo de su hermano Charles. Pero en cuento sus pensamientos se iban hacia Rose Weasley... nada. La chica no tenia nada que esconder, ni un hábito oculto a los demás, ni un sentimiento romántico hacia alguien, ni resentamiento ni odios ni nada parecido. A lo más, en alguna ocación había preferido callar ciertos comentarios para no herir a la persona que tenía al frente, pero más que eso... nada. Y era raro, porque en todos los años qu tenía Amleth (como mortal o como vampiro), todas las personas tenían un secreto, algo que no podían o no querían decir. En cambio aquella chica era trasparente, como un vaso con agua. Sin saber cómo llegó a la biblioteca. Miró hacia todos lados y decidió entrar, ya que no le aptecía en lo más minimo, salir a los terrenos o ir a algún otro lado. Entró en el lugar y se fue hacia su sección favorita: las artes oscuras. No sabía por qué, pero siempre le había gustado informarse sobre las artes ocuras, era su pasatiempo favorito. Antes de llegar a Inglaterra, había estudidado a fundo las artes ocuras de Rumania, su tierra natal. Ah, Rumania, estar lejos de ella era como tener un dolor de estómago costante, pero sabía que no podía volver ahí, si volvía ahi, lo más seguro es que lo matarían sin siquiera darle los buenos días... es que, cuando Amleth fue credado, las cosas se habían salido de control. Su creador, un viejo mago vampiro, estaba seguro que la combinación de poderes mágicos y el poder de los vampiros era algo que no había que subestimar. Así que, con el obetivo de experimentar, buscaba a sus conejillos de Indias en todos los rincones de Rumania. Hasta que se topó con Amleth, quien vivía en Arad. El chico era huérfano y no tardó en llamar la atención del viejo mago, ya que lograba captar la atención de todos los chicos que había en el orfanato y que hicieran lo que él quería, de modo que vio el enorme potencial que el chico tenía. Amleth tenía 17 años cuando el viejo mago lo trasformó en lo que era ahora y nunca dejó de agradecérselo porque lo había hecho probar algo que jamás creyó que podía lograr: dominar por completo a alguien leyendo su mente, sacándo a relucir sus peores miedos y sus secretos más ocultos. Pero el viejo no tuvo demasiado tiempo para él, ya que estaba empeñado en formar un ejército de magos vampiros, un ejército tan indestructible y tan poderoso que todos caerían a sus pies. Así que Amleth se reveló contra su creador y se dispuso a seguir por su cuenta. Aún lo recordaba, había salido de Arad un viernes 31 de diciembre de 2012 a las una y media de la madrugada. En la ciudad, la gente celebraba Año Nuevo con una euforia nunca antes vista, ya que los muggles estaban convencidos de que aquel año el mundo acabaría según una antigüa profecia maya. Ingenuos. Nisiquiera ellos, los magos, sabían cuándo acabaría el mundo y ellos habáin tenido la petulancia de "predecir" el final de los tiempos. Pero todo aquello no le importó porque Amleth estaba sediento de libertad... y de sangre. Su creador lo tenía bajo una dieta esctricta en la cual solo provaba sangre humana una vez al mes y aquello era una tortura para él. Pero ahora estaba ahi, en una atestada calle de Arad, a las una y media de la madrugada, rodeado de gente. Su mente maquinaba con tan rapidez, que no fue conciente cuando entró en un callejón oscuro y se encontró con una chica de unos veinticinco años. Llevaba una minifalda de cuero negro, botas, un top de color rojo y una cazadora de cuero negro en la que se podía leer Americanino Amleth no tenía idea de qué se trataba eso y no le importaba. La chica se le acercó y le sonrió de forma coqueta.
-¡Hey guapo! ¿qué hace... un tío como tu solo en este lugar?
Amleth sonrió de forma seductora y se acercó a ella. Apestaba a alcohol, pero no le importó. Le pasó un brazo por la cintura y se fueron hacia la parte más oscura del callejón. Media hora más tarde, Amleth ya corría lejos de la ciudad y se encaminaba hacia la capital: Bucarest, la cual ofrecía infinidad de oportunidades para él. Sin nadie a quién rendirle cuentas, nadie que le daba órdenes, nadie diciéndole lo que tenía que hacer, al fin era libre. Aquella misma mañana, mientras Amleth llegaba a Bucarest y se escondía en el Parque Cismigiu, la policía encontró el cuerpo salvajemente descuartizado de una joven mujer, y solo fue reconocible por sus amigos por la cazadora Americanino que había a su lado. ¿Dónde estaría Casiopeia Malfoy? Alzó la nariz y no pudo olerla cerca, tal vez se había ido a Hogsmeade con sus amigas. Sus pies lo habían llevando, finalmente, hasta la biblioteca. Se paseó por los estantes, esperando verla en uno de ellos. La sección de las artes oscuras era evitada por todos los estudiantes, pero él, astuto como era, había conseguido que el profesor Defensa contra las artes oscuras, le diera un permiso con el cual podía pasearse por la sección de artes oscuras a su antojo. Llegó hasta el escritorio de la bibliotecaria.
-Buenas tardes, señora Rosee.
La mujer levantó la mirada y sonrió.
-Señor Blake, buenas tardes, ¿qué lo trae por aqui?
-Bueno, quisiera ver un libro de...-Bajó la voz hasta convertirla en un irresistible susurro-La sección prohibida.
-Ah, bueno, pero tratándose de usted, no hay nungun problema-Le respondió ella, mientras que Amleth le extendía el trozo de pergamino que contenía el permiso firmado por el profesor Tudor-Ojalá y todos los estudiantes de esta escuela fuesen como usted y la señorita Weasley.
-¿Por qué lo dice?-Preguntó él.
-Bueno, creo que no queda ningún libro que la señorita Weasley no se haya leído-Bromeó ella mientras sacaba la llave para abrir la sección prohibida.
-¿Cuál de ellas, señora Ross?-Preguntó Amleth con voz profunda-Es que esas muchachas son demasiadas.
-Rosalie Weasley, por supuesto-Le contestó ella sonriendo-Esa chica sabe valorar este lugar sacro santo, bueno, al igual que usted, claro está. ya está-Agregó cuando la puerta de hierro de abrió-Que pase una buena tarde, señor Blake.
Amleth sonrió y dio las gracias. Sin duda manupilar a la señora Ross con sus encantos era pan comido. Una mujer de 35 años, sola, sin hijos... bueno, suponía que sucumbiría a las sonrisas que cualquier tipo. Se adentró en la sección prohibida y comenzó a hojear los volúmenes que allí se apilaban: las guerras de los duendes, grandes torturas mágicas del siglo XIX, auge y caída de las artes oscuras de Gran Bretaña, Escocia e Irlanda durante la edad media, los magos más tenebrosos del Renacimiento. Amleth pasaba los dedos por el lomo de ellos, esperando encontrar algo que llamara su atención. Ya había perdido las esperanzas cuando descubrió un libro llamado Lord Voldemort y las dos guerras. Amleth había escuchando durante su infancia, allá en Rumania, del asenso de un mago tenebroso llamado Voldemort que había hecho estragos en Inglaterra duranta toda la segunda mitad del siglo XX y cuando llegó a Inglaterra se había informado bastante sobre el asunto. Amleth jamás se lo había dicho a nadie, nisiquiera a sua hermanos ni a su padre adoptivo, pero Voldemort lo obsecionaba. Desde su asenso hasta las similitudes que compartía con él: ambos eran huérfanos, ambos habáin sido marginados, rechazados hasta que demostraron condiciones que ningún otro estudiante posía: labia, adular a las personas correctas. Todo el mundo en Hogwarts pensaba que él era un chico modelo: buen estudiante, con calificaciones sobresalientes, con buenos modales y amable con todo el mundo. Siempre se sintó identificado con Voldemort y sus logros. Aquel mago había tenido el suficiente ingenio como para armar un verdadero ejército de seguidores, gente que estaba dispuesta a dar su vida por él y por sus ideales y aquello tenía una enorme influencia sobre Amleth. se acordaba de su creador, aquel viejo mago vampiro había estado a punto de lograr su cometido, pero el Ministerio de Magia de Rumania había truncado sus planes, como más tarde se enteró Amleth. Es cierto, él se había escapado de su creador, pero no era porque no lo admirara, al contrario, admiraba la idea de que los vampiros dejaran de esconderse de los magos y muggles, igual que los hombre lobos, porque aunque éstos era sus enemigos naturales, mabos estaban destinados a esconderse del mundo, siempre a la sombra de los magos normales y ordinarios. Comenzó a dar vuelta las hojas del libro y mientras más leía, más se convencía que Voldemort había sido un pionero, un visionario, un verdadero líder dispuesto a erradicar a aquella peste de los sangre sucia y todas sus costumbres, sino no fuera por los muggles, los magos, vampiros y hombres lobos podrían ser libres, verdaderamente libres, libres de recorrer la tierra a su antojo. Sus instituciones podrían estár a la vista de todos, el callejón Diagon podría estar en el lugar de Abbey Road y Hogwarts no tendría porqué estar oculto de la vista de los muggles... las posibilidades de un mundo sin muggles eran inmensas. Y mientras llegaba al final del libro, se dio cuenta de que,a pesar de ser un plan brillante, Voldemort había fallado en algo elemental: sucumbió a su propia mortalidad y esa idea era la que obsesionaba a Amleth. Porque si un muggle era trasformado en vampiro, no podía ser eliminado ni por espadas, ni por balas, ni hachas, ni cuchillos, ni explosiones, ni por caídas desde varios metros. Sin embargo, cuando un mago era trasformado en vampiro, podía ser eliminado por un Avada Kedabra, como cualquier mago o muggle. Y aunque a él le enterraran un cuchillo en el corazón o le dispiaran 50 balas no moriría, cualquier mago podía matarlo... y eso no podía ser. Le obsecionaba la idea de ser completamente inmoratal, que nisiquiera un Avada Kedabra pudiese matarlo y allí estaba el problema: ¿cómo volverse inmortal?
-¿Cómo te sientes?
-Bien... bueno, furiosa, enojada y rabiosa pero bien en general.
Scorpius y Rose daban vueltas por la exposición de Anne Prewett, que ya se había presentado en frente de todos los invitados: gente del mundo del arte, varios artistas más, periodistas de arte, galerístas y gente ligada al mundo de las artes, además de gente que había sido invitada.
-Ignóralos Rose, solo quieren arruinarte la velada-Le dijo Scorpius mientras que uno de los periodistas de El Heraldo Mágico la miraba de reojo.
-Son unos malditos-Murmuró ella con los dientes apretados-Pero ni ellos lograrán aguarme este momento, no señor. Pero cambiemos de tema ¿nunca habías venido a un exposición antes?-Inquirió.
-No.
Rose notó su tono avergonzado y le sonrió.
-Ah, eso es genial, eres terreno virgen…-Scorpius la miró alzando una ceja y ella se sonrojó-Bueno, ya sabes lo que quiero decir, puedo ensañarte lo que sé… si quieres.
-Que comience la clase-Dijo él con una sonrisa.
-Bueno, es algo largo. Anne Prewett es una representante del movimiento llamado superrealismo o surrealismo, como lo llaman los muggles, es más o menos lo mismo. Este movimiento se caracteriza por ser completamente opuesto a los cánones tradicionales, ya sabes, el típico pintor que pinta lo que realmente vé. El movimiento fue fundado por un mago francés de apellido Breton, después de la Primera Guerra Mundial de los muggles. La intención de este hombre fue darles un respiro a los muggles después de la devastación que provocó la guerra ya que, en cierta forma, no es tan brutal para la vista como la pintura realista, la cual muestra objetos de la vida cotidiana ¡Vaya impresión que se llevarían los muggles si lo supieran! El surrealismo enfatizaba el papel del inconsciente en la actividad creadora, pero lo utilizaba de una manera mucha más ordenada y seria. La pintura superrealista es muy variada en contenidos y técnicas. Anne Prewett, por ejemplo, transcribe sus sueños de una manera más o menos fotográfica. Es muy extraño ver un cuadro sobre un sueño, ¿no crees? Es cierto pero ilógico.
Rose terminó de hablar y miro a Scorpius.
-Perdón si te aburrí con mi cotorreo, pero es que este tema me apasiona.
-No me pareció que fuese un cotorreo-Respondió Scorpius-Es que estoy… impresionado.
-Tambien existe un movimiento llamando Impresionismo pero ese de lo debemos más a los muggles-Dijo Rose-¿en serio no te aburrí?
-Para nada-Dijo él con una sonrisa-No sé cómo sabes todas esas cosas.
-Mi educación artística se le debo a mis abuelos muggles-Dijo Rose mientras avanzaban mirando uno de los cuadros-Me llevaban a exposiones cuando era pequeña.
-Me hubiese gustado tener unos abuelos así-Dijo él con una sonrisa triste.
-¿Quiere probar uno?-Le preguntó un garzón mientras le extendía una bandeja con canapés .
-Gracias-Dijo Rose tomándo uno.
El lugar, el cual estaba muy vien iluminado con velas de alta potencia para que los cuadros se pudieran apreciar de mejor forma.
-¿Dónde se habrá metido Al?-Preguntó Rose mirando alrededor-Con tantos periodistas dando vueltas, no me sorprendería si alguno de ellos lo raptó para entrevistarlo.
-Tranquila Rose, estoy aquí-Le dijo él a su espalda.
-¿Y Alex?-Le preguntó-¿Ya se aburrió?
-Más o menos-Contestó Albus-Está charlando con el editor de Magic Vanity, ¿ya vieron La incertidumbre del mago?-Les preguntó mientras daban media vuelta.
-No, aún no-Dijo Rose-No logro encontrarlo por ningun lado.
-Ven, está justo por aquí-Dijo Albus, guiándolos hacia la derecha.
-La incertudimbre del Mago-Le dijo Albus a Rose mientras llegaban hasta el cuadro-Desde que ví este cuadro en Londres quedé impresionado.
-¿Así que tu y Rose comparten el gusto por el arte?-Preguntó Scorpius.
-Así es-Asintió él-Rose y yo somos lo que llamarían intelectualmente inquietos.
-¡Ya Albus, no me hagas ver más ñoña de lo que soy!-Le dijo Rose en tono de broma-Pero tienes razón, La incetudumbre del Mago es genial.
Al lado estaba otro cuadro en el que se podían apreciar ciertas formas conocidas, como ventanas, perros, huellas y una guitarra pero de forma distorsionas, era divetido tratar de adivinar qué cosa era qué.
-Interior Bretón I-Leyó Albus en el catálogo-Vaya, me gusta.
-A mi también-Dijo Rose sonriendo-Me gusta cómo pintó el perro.
-A mí me parece horrible-Dijo una voz profunda a sus espaldas. Rose se giró y vio que Magnus estaba justo detrás de ella-No se hasta cuándo observas estas pinturas de formas extrañas. Deberías ver más barroco inglés, Rose
-Verás Scorpius, la diferencia entre el gusto artístico de Magnus y mio, es que yo SI lo tengo-Dijo ella mirando al chico-Además, el barroco inglés es tan frío como un dementor-Se burló ella mirándolo con cara de pocos amigos.
-No puedo creer lo que dices, Van Deck es el mejor pintor inglés de todos los tiempos-Dijo Magnus.
-Las pinturas de Van Deck son tan monótonas, aburridas que dan pena, tiene un muy buen manejo del color pero de ahí no pasa, además él nisiquiera era inglés, te recuerdo que era belga por si te olvida.
Scorpius miro a Magnus para ver su reacción.
-¿Podríamos charlar un momento, por favor?-Le pidió él, vencido y cambiando de tema.
-¿Sobre qué asunto?-Preguntó ella.
-Sobre el libro que Rita Skeeter acaba de publicar-Le dijo él de forma seca-¿Leíste lo que salió hoy en la tarde en El Profeta sobre ese tema?
-Lamento desilucionarte Magnus, pero desde que leía la primera receña del libro de Rita Skeeter a la hora de almuerzo, cancelé mi suscripción a ese periodicucho de cuarta así que no, no he leído nada relacionado por libro.
-Pues debrías-Le dijo Magnus mientras miraba a Scorpius de una forma extraña-Rose, en El Profeta de la tarde aparece...
-Mira Magnus, no quiero leer nada sobre ese maldito libro-Lo cortó Rose con la mano-Ahora, si me disculpas, quiero terminar de recorrer la exposición, con tu permiso.
Y dejó a Magnus allí, parado como un imbécil. No podía creer que Rose no había leído el periódico ni que nadie se le haya acercado a preguntarle qué opinaba sobre la participación de un miembro de la familia Malfoy en la tortura sufrida por su madre. Pero Magnus no iba a perder la oportunidad de abrirle los ojos a Rose, no señor. ya habría tiempo cuando volvieran al colegio, además, no quería armar un escándalo con tanta gente alrededor.
-¿Magnus, qué sucede?
Alexandra estaba detrás de él.
-Un asunto muy feo Alex...-Miró en dirección a Scorpius con el ceño fruncido-Un asunto muy feo.
-¿Qué quería?-Le preguntó Scorpius a Rose mientras seguían caminando por el lugar mirando los cuadros.
-Esupideces-Le respondió ella, cruzando los brazos-No sé qué pretende enseñándome un estúpido reportaje de El Profeta sobre ese horrible libro-Rose miró su reloj-Ya tuve bastante al leer el de la hora del almuerzo como para volver a leer otro en la tarde. Creo que ya deberíamos volver al castillo, se hace tarde y ya sabes cómo son con los horarios.
-Ni me lo digas-Le respondió él sonriendo.
-Iré a buscar a Alex-Dijo Albus.
Rose, por su parte, fue a buscar a Alice y Gita. Scorpius se quedó mirando el último cuadro llamado La Tortura cuando alguien le tocó el hombro.
-Disculpa, ¿eres Scorpius Malfoy?
El chico se dio media vuelta y vio que era uno el periodista de El Heráldo Mágico.
-Si, ¿quién pregunta?
-Mi nombre es Carl Pepper, periodista de El Heraldo Mágico-Respondió extendiendo su mano, pero Scorpius no la estrechó.
-Me gustaría hacerte algunas preguntas...
-No tengo nada que decir sobre el libro de Rita Skeeter, si a eso se refiere-Le contestó él se forma tajante, pero el hombre no le dio importancia.
-¿Qué opinas sobre el artículo que publicó El Profeta de la tarde?, ¿sabes la identidad de la persona que torturó a Hermione Weasley?
-¿Torturó a Hermione Weasley?-Preguntó Scorpius-¿Y por qué tendría que saberlo?
-¿No lo sabes?-Preguntó con tono de sorpresa-Porque, chaval, fue en la mansión Malfoy donde Hermione Weasley fue torturada.
Scorpius abrió los ojos de par en par.
-¿Disculpe?-Preguntó sin entender-¿Qué en mi casa ocurrió qué?
-Scorpius, ¿nos vamos?
Rose había llegado a su rescate.
-Señor Pepper, tenga la amabilidad de dejar de preguntar cosas que nadie va a responderle, supongo que no estudió tres años en la escuela de periodistas para hacer preguntas tontas, ven Scorpius, vamos, llegaremos tarde.
Scorpius se dejo guiar por Rose, sin antes darle una última mirada al periodista, quien le devolvió una mirada que no supo cómo interpretar.
-¿Qué quería?-Le preguntó Rose cuando se reunieron con los demás para salir del lugar.
-Na... nada importante-Respondió el no muy seguro.
Cuando llegaron a la puerta de salida se dieron cuenta de que Henry y Will, los guardespaldas de su tía Angelina estaban ahí otra vez. Rose se sintió aliviada.
-Adiós tía-Le dijeron a Angelina, quien los esperaba en la entrada.
-Adios niños, espero que lo hayan pasado bien-Les dijo ella-Sus padres se comunicarán con ustedes en cuanto puedan, así que estén atentos a las lechuzas.
-Está bien-Dijo Albus-Adiós y gracias por todo.
-Nos vemos.
Los chicos se pusieron detrás de los guardias y salieron del lugar y, tal como lo temía Albus, afuera estaba repleto de periodistas, pero Henry y Will lograron mantenerlos a raya.
-¿CHICOS, QUE OPINAN SOBRE EL LIBRO?
-ALBUS, ¿TU PADRE QUÉ OPINA AL RESPECTO?
-SCORPIUS, ¿QUÉ OPINAS SOBRE EL ARTÍCULO DE EL PROFETA DE ESTA TARDE?
-¿Cómo saben tu nombre?-Le preguntó Rose mientras avanzaban.
-No tengo idea-Respondió Scorpius.
Cuando todos salieron del lugar, Henry y Will hicieron que se subieran en unos carruajes cubiertos y con puertas, así que los periodistas quedaron sin poder sacarles más palabras.
-¡Dios, qué gentío!-Exclamó Albus cuando por fin, se pudo subir a uno de los carruajes y esta partío de inmediato-Espero que logres acostumbrarte a estas cosas, Scorpius, supongo que es el precio por ser amigo de Rose.
-No te preocupes Albus, todo ese alboroto me tiene sin cuidado-Respondió él.
-Si, ¡hasta saben quién eres!-Dijo Alice-Creo que perder tu anonimato también es parte del paquete.
-Si, ¿de qué artículo hablaban?-Preguntó Rose.
-¿De qué hablas?-Le preguntó Albus.
-Uno de los periodistas le preguntó a Scorpius que qué opinaba sobre el artículo de El Profeta de la tarde.
-Debe ser el que salió a la hora del almuerzo-Dijo Lysander-Deben averiguado el nombre de Scorpius y le preguntaron sobre lo primero que se les ocurrió.
-Ese tipo dijo que había salido esta tarde-Dijo Rose mirando por la ventanilla hacia el exterior-No debería haber cancelado mi suscripción, ¡pero cuando salió Rita Skeeter anunciando con bombos en platillos aquel horroroso libro, me hiervío la sangre de rabia! por eso cancelé su suscripción a ese periódico de cuarta antes de venir aquí.
-Ya, dejemos de darle vueltas al asunto-Dijo Alice sonriendo-La fiesta de Alexandra y Will es hoy en la noche y nos servirá para despejarnos y dejar de pensar en este asunto por un par de horas.
Diez minutos después estaban frente a los cerdos alados del colegio.
-Lamento que no puedas venir, Scorpius-Le dijo Rose cuando él la ayudó a bajar el carruaje.
-No te preocupes, sobreviviré.
Ella sonrió.
Scorpius sonrió de vuelta pero se topó con los ojos de Longbottom, que lo miraban de forma triunfante.
-¿Piensas decírselo hoy?-Le preguntó Alexandra mientras el carruaje se marchaba de vuelta al pueblo.
-No lo sé...-Titubeó él.
-Debes hacerlo Magnus-Murmuró Alexandra de forma enérgica-Rose debe darse cuenta de qué clase de personas se rodea. Creéme, la conozco y no creo que ella pueda volver a ver a Malfoy de la misma forma, no después de saber todo lo que me contaste sobre ese artículo de El Profeta, ¡es horrible!
-¿Lo crees?-Preguntó Magnus mientras caminaban hacia el interiór del castillo.
-Confía en mi-Dijo ella-Después de que Rose sepa que un miembro de la familia Malfoy torturó a su madre, no querrá ver a a ese idiota ni en pintura.
Los Gryffindor se despidieron de los demás chicos de las demás casas y partieron a la torre de Gryffindor, en donde la gente se quedó mirando a los Weasleys como tontos.
-Esto es increíble-Murmuró Rose cuando llegó hasta su habitación, seguida por Alice y Alexandra.
-La gente es demasiado chismosa-Dijo Alexandra mientras se sentaba en su cama.
-¿te gustó la exposición, Rose?-Le preguntó Alice, mientras Alexandra le pasaba a Rose una bolsa de terciopelo rojo.
-Si, estuvo genial-Le respondió ella sonriendo-La mejor en mucho tiempo, Alex, ¿de verdad tengo que ponerme esto?-Le preguntó a su amiga cuando abrió la bolsa que su amiga le había pasado.
-Pues claro que si-Le dijo ella-Ya verás lo linda que te vas a ver con ese vestido.
-Si tu lo dices...
Mientras Alice y Alexandra hacían que Rose se pusiera en vestido, en el cuarto de los chicos, Albus no podía dejar de pensar en el libro de Rita Skeeter, ¿qué podría decir? tía Angelina había dicho que Rita había acusado a Harry de usar magia negra para acabar con Voldemort, además de muchas otras cosas que Albus nisiquiera sospechaba, cosas que se relacionaban con sus tíos Ron y Hermione. Su padre le había relatado muchas veces el viaje que hizo por el país tratando de encontrar los horrcruxes. Albus sabía que esos elementos eran la clave para que Voldemort lograra la inmortalidad, pero por suerte su padre había truncado los planes de Voldemort, con la ayuda de Ron y Hermione.Pero aquella información no podía hacerse pública, ya que los horrcruxes era magia oscura muy poderosa, y toda aquella información en manos equivocadas era sumamente pieligrosa. Esa fue la razón por la cual su padre le había contado todo aquello recién el verano pasado. Solo a él y a Rose excluyendo a Hugo y Lily, los cuales armaron una pataleta cuando supieron todos sabían, menos ellos. Los horrcruxes se habían trasformado algo así como el secreto de la familia Weasley, ya que todos hicieron una promesa de no contar la verdad. El, Rose y los demás habían hecho solo una promesa de palabra, pero los adultos habían hecho un promera irromplible y con aquello no se jugaba. Muchas veces se había acercado gente a Albus, preguntándole sobre el asunto y el se había negado a hablar y como es lógico, la gente comenzó a hacer conjeturas sobre el asunto y de allí surgió el rumor de que Harry había invocado magia oscura para acabar con Voldemort. A veces, Albus sentía la necesidad de gritar la verdad a los cuatro vientos, solo para que dejaran de hablar de su padre, pero sabía que eso era imposible. A veces un secreto no te pertenece solo a tí.
-¿Albus, me escuchaste?
Albus se dio media vuelta y vio que Ben le estaba hablando.
-Ah, lo siento, ¿decías?
-¿No sabes de qué color va a ir tu prima?-Le preguntó en voz baja mientras el resto bromeaba sobre la corbata de Leonard.
-No tengo idea-Respondió Albus-¿Por qué lo preguntas?
-No, por nada.
Albus sonrió para si mismo. Ya había sospechado que Cyrus estaba enamorado a Rose. Incluso una vez lo escuchó murmurar su nombre en sueños.
-Supongo que ya es hora-Dijo Leonard mirando su reloj-Además, Kate me debe estar esperando-Agregó mientras el resto de moría de la risa. Menos, claro está, Ben.
-Te juro que a veces me dan ganas de darle un puñetazo en la cara-Le dijo Ben a Albus en voz baja-¿sabías que el otro día lo descubrí besándose con Mia Longbottom detrás del invernadero n°7?
Albus sacudió la cabeza, resignado. Se notaba que Kate estaba enamorada de Leonard y que ni los celos de Ben ni los engaños del propio Leornard, harían que esos dos se separan.
Así que los chicos bajaron hasta la sala común y esperaron a que las chicas bajaran. Las chicas de séptimo bajaron primero, entre ellas iban Roxanne, quien iba con un vestido blanco; y Dominque, que iba de turquesa oscuro.
-¿Estas nerviosa?-Le preguntó Roxanne cuando llegaron abajo.
-No-Respondió ella-De verdad Roxanne-Seguró al ver la mirada de su prima-Es hecho de que Will esté saliendo con Rain Conrad me tiene sin cuidado.
Solo aquella mañana habáin leído el boletín de Lengua Afilada y se habían enterado que Will estaba con esa zorra. Desde un tiempo a esta parte, a Roxanne su amigo le parecía un completo extraño. Es cierto, Will siempre había sido un cazanova pero ahora casi no charlaba con ella ni con Magnus y se había comenzado a juntar con la pandilla de Christian Archibald, que era de Hufflepuff y los tíos más holgazanes y vagos de todo Hogwarts.
Ben miraba con disimulo, buscando a alquien... hasta que sus ojos dieron con ella. Kate Finnegan bajaba la escalera de forma segura. Ben no se dio cuenta del color del vestido de la chica era celeste o turquesa, ¡qué más daba! Si del color que fuese, se veía hermosa. Apretó los puños con rabia al ver cómo Leonard se adelantaba y llegaba hasta ella ¡Maldita sea!
Alexandra, Alice, Rose, Emily bajaron junto con es resto de las chicas de quinto y cuarto. Todas se veían deslumbrantes. Alex, pos supuesto, era la más bella de todas, con un vestido gris oscuro.
-Albus, por favor, deja de babear-Le dijo Augusti Trimble con un pequeño codazo.
Albus sonrió y no le hizo caso.
-Bueno, ¿nos vamos?-Le preguntó Alexandra cuando llegó a su lado.
-Claro que si-Le dijo Albus-Te ves... muy bien.
-Gracias-Le dijo ella.
Mientras el resto miraba a Alexandra, Magnus se dio la vuelta y vio a Rose, que llevaba un vestido azul, igual que el color de sus ojos. Se veía preciosa. Era un poco extraño ver a Rose usando un vestido como aquel, pero Magnus creía que se veía preciosa, puede que aún más que Alexandra.
-Vaya Rose, veo que Alice y Alex hicieron un buen trabajo-Le dijo Albus con una sonrisa.
-Si tu lo dices-Le respondió Rose de forma incómoda-Casi no puedo respirar con esto puesto.
-Te ves preciosa-Le dijo su primo.
-Al, vamos, no me hagas sentir peor-le dijo Rose con una sonrisa torcida-Creo que eres el unico que lo piensa.
-¿Ah si? no mas mírale la cara a Cyrus y te darás cuenta de que no soy el único-Le dijo Albus. Rose se dio media vuelta y vio que Cyrus la miraba con una mirada conocida: era la mirada que Hugo ponía cuando tenía delante de él algo delicioso para comer. Y eso la asustó porque nunca había visto que nadie la mirara de esa forma.
-Vámonos-Dijo Rose-Se hace tarde y Filch está en su oficina-Agrgeó, mirándo a Albus para que sacara el Mapa del Merodeador.
Así que salieron todos en tropel hacia la sala multipropósito. Albus iba al frente, verificando que no hubiese nadie en los pasillos. Una vez que estuvo seguro, Albus hizo una señal con la mano y el resto avanzó. Habían quedado en juntarse con Will y los chicos de Ravenclaw enfrente de la sala multipropósito.
-¡Miren nada más quién viene ahí!-Exclamó Roxanne, riéndose-¡El señor de la noche!-Refiriéndose, claro está, a Will.
-Hola chicos-saludó Will. Dominque se dio cuenta de que Rain Conrad venía con el, además de la pandilla de Christian Archibald y el resto de sus compañeros y amigos de Ravenclaw.
Así que Alexandra pasó por delante de la sala y enseguida se materializó en frente de ellos el lugar perfecto para celebrar un cumpleaños.
-Chicos, bienvenidos a nuestra fiesta-Dijeron Alexandra y Will cuando entraron al lugar.
De inmediato todos entraron en el lugar quedaron con la boca abierta: el lugar era simplemente maravilloso. Albus y los demás se pusieron en una mesa circular, mientras que Christian Archibald se encargaba de sacar las botellas de licor y Alexandra vigilaba la comida.
-Vaya, tengo que reconocer que esta vez Alex se superó-Dijo Rose gritando, ya que la música ya había comenzado.
Mientras el resto bailaba, bebía y se divetía, Ben estaba sentado al lado de Albus, con el ceño fruncido. Kate estaba bailando con Leonard en la pista central ¡qué no hubiese dado por ser él quien bailaba con Kate en esos momentos! en un principio Ben estaba seguro que lo que sentía por Kate era un capricho pasajero, algo que se le iba a quitar enseguida... y de eso ya había pasado un año completo, un año viendo cómo Leonard la engañaba con Mia Longbottom, cómo la ignoraba, cómo respondía a sus gestos tiernos con palabras duras. Leonard bailaba pero no el prestaba atención a Kate, tenía los ojos fijos en Rain Conrad. Kate se dio cuenta y le dijoalgo al oído a Leonard, lo que hizo que el chico le gritara algo pero, con la música sonando tan fuerte, Ben no alcanzó a escuchar. Kate de quedó quieta y acto seguido salió disparada hacia el baño de chicas. Ben se puso de pie y se dirigió hacia donde había partido ella. Se costó hacerse camino hacia el baño de chicas, pero finalmente lo logró. Golpeó la puerta y ella se demoró unos segundos en abrir.
-Kate, ¿qué te ocurre?
Kate se quedó durante unos segundos mirándolo. Ya no podía más y le echó los brazos al cuello.
-¡Oh Ben, soy tan desdichada!
Ben no supo cómo reaccionar. A lo único que atinó fue a pasarle una mano por el cabello. La música bailable dio paso a una más lenta.
The faces all around me they don't smile they just crack Waiting for our ship to come but our ships not coming back We do have time like pennies in a jar What are we saving for...
-Vi todo lo que pasó, Kate-Le dijo cuando ella lo soltó.
-¿Lo que pasó?
-Vi cuando Leonard estaba mirando a la resbalosa de Rain-Le dijo Ben con simpleza-Siempre hace lo mismo.
-Lo sé-Murmuró Kate.
-Kate...-Ben le subió la barbilla con el dedo pulgar-Kate, ya estoy harto de ver cómo Leonard te trata. Eres una buena chica y no te mereces pasar por esto.
-¿Qué quieres decir?-Preguntó ella.
-Siento ser yo quien te diga esto Kate, pero...-Tomó aire-Leonard te engaña.
-¿Qué?-Murmuró ella, secándose las lágrimas.
-Te engaña con Mia Longbottom.
A unos metros de allí, Rose estaba sentada viendo cómo Albus y Alexandra bailaban en la pista. Se veían bien juntos y eso le alegraba. Bueno, a ella le daba lo mismo si su primo se enamoraba de una lechuza, mientras él fuera feliz, ella también lo era. Y lo mismo corría para Alexandra.
-Rose, ¿podemos hablar?
Magnus se había sentado a su lado.
-¿Vas a seguir con lo mismo, Magnus? mira no quiero leer nada que tenga que ver con ese maldito libro-Le dijo ella, sin dirigirle la mirada.
-Rose, ¿quieres hacer el favor de mirarme?
Ella se dio vuelta y lo miró con cara de enojo. Magnus tenía sobre la mesa un trozo de periódico.
-Por favor, antes de decir o hacer nada, quiero que leas esto.
-No quiero leer mas estupideces.
-Rose, vamos, es sobre tu madre-Le dijo al fin.
-¿Qué demonios tiene que ver mi madre en todo esto?-Le preguntó. Ya empezaba a enojarse.
-Mucho. Rose, tu me conoces, sabes que no te molestaría por algo almenos que fuese realmente importante.
Rose se quedó durante unos segundos, luego de los cuales alargó la mano y Magnus le pasó el pedazo de periódico. Magnus se quedó en silencio mientras Rose leía y mientras lo hacía su cerebro no podía creer lo que sus ojos leían... ¡su madre había sido torturada en la mansión Malfoy! ¡su propia madre! Y mientras más leía, más atónita quedaba. su madre nunca, nunca, la había contado aquello. Cuando habían conversado sobre el asunto, ella se limitaba a seguir la línea de Harry y nunca le había dado detalles sobre lo que ocurrió durante ese viaje y ese terrible año de 1997. Ahora Rose entendía los gritos que a veces daba por la noches, las pesadillas que a veces tenía, era por eso, por esa tortura sufrida a manos de un mortífago ¡y en la mansión Malfoy! seguramente Lucius Malfoy había estado presente, y Draco... el padre de Scorpius seguramente había sido testigo del horror sufrido por su madre... Dracio Malfoy, el padre de Scorpius... Scorpius ¿él sabía?, ¿sabía y lo había callado todo este tiempo?
-Magnus, ¿qué diablos es todo esto?-Preguntó de forma que Magnus apenas la escuchó.
-Eso es cierto Rose-Le dijo su amigo con un gesto torcido-Puede que el libro de Rita Skeeter diga muchas mentiras, pero con esto no se equivoca. Tu madre fue torturada y estoy seguro que fue a manos de un Malfoy.
So give me something to believe Cause I am living just to breath And I need something more To keep on breathing for So give me something to believe...
¡Oh, los fantasmas del pasado! Es algo que no puedes evitar, siempre van a estar allí, esperando volver para atormentar a quienes pensaron que jamás volverían. Pobre Rosa de Hogwarts, apuesto que nunca imaginó que su madre le ocultaría una cosa así y jamás imaginó que posiblemente, el responsable de todo, llevara el apellido Malfoy. Dicen que cada rosa tiene sus espinas, ¿a quién dirigirá las suyas nuestra querida Rose? ¡cuidate, Scorpius, porque quizá una espina termine clavada en tu espalda!
Lengua Afilada
**Canción:**Belive-The Bravery