← Historia 29408 · de
Historia 29408 — capítulo 12
No tuve fuerzas para salir de casa hasta el martes siguiente. Me salté las clases del lunes, gracias a que Nigel me cubrió, y ojalá también me hubiera saltado las del martes, total, ya estaban prácticamente perdidas por el poco entusiasmo que les estaba dedicando.
Salí de casa y conduje distraída hasta el instituto, me di un golpe contra una de las vayas de protección del aparcamiento, pero ni eso me importó, tenía un mal presentimiento y se hizo realidad en cuanto me bajé del coche.
Apoyado sobre la pared, no muy lejos de la puerta de entrada, estaba Alex. Todo el mundo le miraba y muchas se lo comían con los ojos, eso me molestó, era mi amigo, ellas ni siquiera le conocían ¡y además era más joven! Supuse que había ido a liar bronca con Bastien o conmigo y quise evitar eso a toda costa, no quería que nada de lo que estaba pasando saliera a la luz delante de tanta gente.
-Hola- musité, acercándome a él-¿Ha pasado algo?- me miró y negó.
-No desde el entierro... no viniste.
-No me avisaste- respondí enseguida ¿cómo iba a saberlo?-¿Qué quieres? Este no es el mejor lugar para montar un número.
-No vengo a montar ningún número... aunque pareces estar provocándome- cierto- Quería disculparme por mi actitud del otro día, estaba muy afectado... aún lo estoy.
-Lo entiendo... no importa.
-Sí importa- dijo irguiéndose y dando un paso hacia mí- Tú no tuviste la culpa- supongo que sólo necesitaba que él me lo dijera, era el único que seguía echándome la culpa, hasta ese momento.
-Gracias- musité, bajando la cabeza.
-Y en cuanto a eso que te dije del chupasangre... bueno, no lo siento pero puedo retirarlo- ¿Esa era toda la tolerancia que podía demostrar? Porque no era demasiada.
-¿A qué te refieres?
-A eso de que era enfermizo que fuera tu novio, por eso de que está muerto y tal y porque sé que no es tu novio- me miró a los ojos, esperando que me apresurara a darle la razón. Cuando vio que no decía nada pareció alarmarse- ¿No lo es, verdad?
-No, no lo es- dije calmada, contrastando con la actitud de Alex.- Aunque...
-Aunque...¿te gusta?
-No lo sé.
-Tú le gustas.
-¿Cómo lo sabes?
-¿A quién no ibas a gustarle?
-¡Alex!¿A qué viene eso?
-A tu cita del otro día con ese estúpido¿cómo se llamaba...?
-Dylan- ¿es qué nos había seguido todo el mundo?
-Eso, Dylan. Bonito beso de despedida, lástima que sólo se lo dieras por pena... lástima por él, digo.
-Ya está bien- me quejé. Alex sonrió y se acercó para abrazarme, yo me dejé.
-Vale, vale. De verdad lo siento, no volverá a repetirse- Me daba igual que fuera un hombre lobo, seguía siendo él, seguía siendo Alex, mi amigo, y eso no iba a cambiar- ¿Te doy miedo, o algo?
-Pero que engreído eres a veces- dije esbozando una gran sonrisa.- No, no me das miedo,pero me gustaría saber más cosas sobre ti.
-Pues ven conmigo- dijo, agarrándome con cuidado (o lo que para alguien de su fuerza y tamaño era cuidado) y tirando de mi hacia la moto.
No sé de donde salió, ni siquiera le vi venir, pero antes de que pudiera decir nada Bastien le agarró el brazo a Alex y lo apartó de mí, tirándolo al suelo. Alex se puso de pie enseguida, con una agilidad poco común para su altura.
-No se va a ninguna parte y menos contigo- bufó, mirando al lobo con sus ojos grandes y ennegrecidos.
-A menos que quiera venir- contestó Alex sonriendo jactancioso. Ambos me miraron, esperando que le otorgara la razón a uno de ellos, como si tuviera que posicionarme a favor de uno de ellos, a favor de un bando: vampiros vs. Licántropos.
-Alex, no es que no quiera ir, pero tengo clase... ya hace días que no voy y no puedo faltar más- ya daba igual, a esas alturas podía dejar el curso porque no lo estaba aprovechando, no había hecho los trabajos que habían pedido los profesores, ni había estudiado ni nada... sólo necesitaba salir de casa y estar rodeada de humanos, de gente que no pudiera desangrarme de un mordisco, pero parecía ser imposible.
-Ya, claro- bufó enfadado, no quise dejar las cosas así, parecía que estaba apoyando a Bastien y las cosas no eran tan sencillas.
-Comamos juntos, cocino yo- le propuse, tratando de sonar jovial aunque quisiera ponerme a gritar. El plan no pareció gustarle a Bastien, pero sí a Alex.
-Está bien, te recojo al mediodía.
No dijo nada más. Ya sabía dónde y cuándo encontrarme y ya habíamos llamado demasiado la atención como para añadir una despedida melodramática o algún puñetazo, eso parecía estar esperando todo el mundo.
En cuanto Alex se fue eché a andar hacia las clases y Bastien me siguió y, como salida de la nada, cuando quise darme cuenta, también Betsy estaba allí a mi lado.
-Uh!- musitó- cuanta tensión ¿qué ha pasado?
-Nada- dije yo.
-El hombre lobo- genial, Bastien estaba pensando en Alex.- ¿Tan chulo se puso?- otro 'genial', ahora mantenía una conversación con Bastien, el pensaba y ella hablaba y yo me perdía la mitad o incluso más.-¿Y por qué no lo hiciste?
-Porque estamos rodeados de humanos, Betsy- dijo Bastien muy serio.
-Parad ¿queréis? ¿A caso yo me comunico en clave con alguien cuando estáis delante?- no, pero debería hacerlo sólo para molestarles.- Alex es mi amigo ¿vale? Sólo un amigo y...y... ¡mierda! ¿Qué más da? ¡Me voy a casa!
Ya estaba, no podía más. Quedaban sólo unos días de clase y yo no estaba de humor, me daría de baja y me quedaría en casa, encerrada en el armario de las toallas hasta que pasara el peligro.
Me di media vuelta y salí del instituto, directa a mi coche. Bastien me siguió, solo.
-No quiero que me lleves o que me sigas.
-Ni una cosa ni otra, tú vas a llevarme a mí.
-¿A dónde?
-A tu casa... si eso luego regresaré dando un paseo.
-¿Uno a la velocidad de la luz?
-Quizás...- a veces me sentía ridícula a su lado (más o menos el 99% de las veces, para ser más exacta).-Tenemos que hablar.
¿Y de qué? Pues obvio, de que me besó, aunque sólo fuera un instante, un par de segundos. Supongo que una de las razones por las que había evitado las clases había sido evitar también el tema. Pasaron unos diez minutos de coche a treinta por hora antes de que alguien dijera algo.
-¿No puedes acelerar?
-¿Tienes esto pintas de ser un BMW?- no, no lo era, era un coche viejo y cutre, pero era mío (casi mío) y eso era lo importante.
-No beso bien ¿es eso?- sonreí de lado, no me esperaba que lo abordara de ese modo.
-¿Cómo quieres que lo sepa si a penas rozaste mis labios?
-¿Y entonces?
-No fue el beso en sí, fue el hecho de que me besaras ¿por qué lo hiciste?- esperaba una pausa, pero Bastien tenía muy claras sus respuestas.
-Quería hacerlo, me gustas y quise besarte, no pensé que supondría un gran problema- ¿qué? Me había quedado en el 'me gustas', era incapaz de asimilarlo. Aparté la mirada de la carretera para clavar mis ojos en los suyos, ahora que estaban tan oscuros no sabía si fiarme.
El también me miró y, por un instante, ambos nos despistamos, cuando regresé los ojos al asfalto vi una silueta a escasos metros por delante de mí. Quise frenar y dar un volantazo pero al hacerlo me llevé a alguien por delante y, al derrapar, el coche dio una vuelta de campana y quedó boca abajo. Me di un golpe en la cabeza contra el cristal de la ventanilla, que se rompió. Sentía la sangre brotar de mi herida, el calor por mi piel y el dolor agudo, pero nada de eso me preocupaba: acababa de atropellar a alguien y estaba sangrando a mares ante un vampiro.
-Maddie ¿estás bien?- me preguntó Bastien, que estaba totalmente ileso a mi lado.
-Sí ¿le he dado?
-Tengo que sacarte...
-¿Le he dado?- repetí preocupada.
-Es Basil... tengo que sacarte- ¿le había dado a Basil? No, no ¡NO! Bastien me desabrochó el cinturón de seguridad y me agarró con cuidado, tirando de mi para sacarme por la ventanilla del copiloto.
-Me duele- no quería quejarme- Dios, sácame de aquí- comenzaba a oler a gasolina, no es que el coche fuera a explotar, pero estábamos boca abajo, el cinturón se había atascado y tenía mucho miedo.
-Tranquila, te sacaré- no le constó nada arrancar el cierre completo del cinturón para sacarme, pero cuando Bastien tiró de mi hacia su lado del coche ara sacarme por la ventanilla del copiloto sentí una mano fría apretándome la pierna, sus uñas se clavaron en mi piel, haciéndome chillar, me retorcí de dolor un instante y luego comprendí quien era: Basil.
Tiró de mi con fuerza y Bastien no pudo sujetarme, lo intentó, pero no podía sin hacerme más daño. De pronto me vi siendo arrastrada a través del bosque. Todas las ramas y piedras del suelo y de arbustos bajos me desgarraban la ropa y se me clavaban en la piel. Yo trataba de agarrarme a algo, pero todo se quebraba y mis manos no tenía suficiente fuerza contra el vampiro que me arrastraba.
Grité y Basil aceleró y se puso en modo vampiro. Echó a correr con rapidez, haciéndome sentir aún más confusa de lo que ya estaba. Me pareció ver a Bastien correr tras de mi pero algo o alguien lo interceptó lanzándolo hacia los árboles. Seguía gritando, pero no servía de nada, sólo conseguía que Basil me clavara las uñas con más fuerza, estaba segura de que podría arrancarme la pierna de cuajo.
Tras unos segundos nos detuvimos y yo me quedé tendida en el suelo, boca abajo, dolorida y sangrando. Escuché a Basil, no muy lejos de mí, aspirar mi aroma y, al instante siguiente, ya estaba mi lado.
-Siento que haya tenido que ser así... probablemente le echen la culpa a los lobos o a los osos- me susurró al oído.
-Bastien...- musité, ya no tenía fuerzas para gritar.
-Taryn le está entreteniendo, pero descuida, a ella no le importa que empiece aunque no esté aquí- me agarró del hombro y me dio la vuelta, dejándome tumbada boca arriba. Luego se puso sobre mi, yo ya no podía ni revolverme, lo intentaba, pero era inútil- Eres preciosa pero... no puedo convertirte, la última como tú se reveló.
-Betsy- balbuceé, a penas consciente.
-Exacto... así que a ti sólo te mataré, dolerá al principio, pero luego ya no sentirás nada... nunca más.
Mi vida pasó ante mis ojos. Mis padres, mis amigos, todos los acontecimientos importantes de los que tenía memoria pasaron como una ráfaga justo antes de que sintiera los punzantes colmillos de Basil en el cuello. Grité durante a penas segundos hasta que mi voz se apagó, apreté los puños y todo comenzó a volverse borroso. Notaba mucho calor en el cuello, que se extendía por mis venas, como si ardiera hasta que el dolor cesó, pero quedó el intenso ardor.
Dejé de sentir el peso del cuerpo de Basil sobre mi y mis brazos quedaron libres, ya nadie me estaba sujetando. Tenía los ojos abiertos, pero casi no veía nada a mi alrededor. Sentí la voz de Bastien, gritando furioso y golpes secos, como un mazo contra el mármol, una y otra vez. Los golpes no cesaban y cada vez escuchaba más voces a mi alrededor. La de Betsy, la de Kambria, la de Jack... todos estaban allí, pero no podía verles.
-Madison- alguien me agarró y me zarandeó- Madison ¿me oyes?
-Bastien- musité, sin fuerzas- Me duele...
-Tranquila, te sacaré de esta¡NIGEL!- no paraba de gritar su nombre, pero Nigel no venía, no le escuchaba.- ¡NIGEL!
-Voy a morir....
-No, no, de eso nada. No dejaré que mueras.
-TIENES QUE ELIMINAR LA PONZOÑA- gritó Nigel, justo antes de ser interceptado por Basil.
-No puedo hacerlo...
-Debes hacerlo- sentí la voz de Kambria y sentí también como me sujetaba la mano con fuerza- Extrae la ponzoña...
Los colmillos de Bastien se deslizaron en los huecos que habían dejado los de Basil en mi cuello y noté como comenzaban a absorber la ponzoña. El ardor disminuía y aumentaba de nuevo el dolor, cada vez más hasta que ya no vi nada, no escuché nada... no sentí nada.