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Historia 29408 — capítulo 13
Cuando abrí los ojos me cegó la luz fluorescente de las lámparas del hospital. Estaba tumbada en una camilla muy incómoda y mi madre dormitaba en una butaca raída a los pies de mi cama. Me ardía la parte izquierda del cuello, justo donde Basil me había mordido. Me llevé la mano a la cicatriz, pero estaba vendada, ni me había dado cuenta.
-Cariños, estás despierta- dijo de repente mi madre, saltando de la butaca y viniendo hacia mí.- ¿Cómo te sientes? -Si estuviera un poco mejor estaría muerta…- no era para tanto, había sido peor ser arrastrada por el bosque antes de ser mordida por un vampiro, lo peor había pasado.- No tienes muy buena cara ¿cuánto llevas aquí? -Un par de días. -¡UN PAR DE DIAS! -No te sobresaltes, cielo, lo importante es que estés bien- no, lo importante era Bastien, el coche y las clases y luego estaba yo. -Lo siento mucho mamá, no sé qué pasó… -No, Maddie, cariño. Bastien me lo contó todo. Bendito chico… no sé que hubiera pasado si el no hubiera estado contigo- mi madre estaba a punto de echarse a llorar, tendría que hacerme la amnésica hasta que no supiera qué versión había dado Bastien. -¿Dónde está él? -El está bien- eso no era lo que me preocupaba, sabía que el accidente no le había afectado, pero quizá sí la lucha o el echo de haber tenido que morderme.- Sus padres le han obligado a irse a casa a ducharse y comer algo… no quería separarse de ti. Es un cielo, aunque… -¿Aunque…? -Creo que a tu padre no le cae demasiado bien.- Para variar, claro, a papá sólo le caían bien Alex y Dylan, y con el segundo tenían sus reservas. -¿Por qué no? -Bueno, el aún se pregunta que hacíais ambos en el coche a toda velocidad en vez de estar en clase… -No me encontraba bien ¡y no íbamos a toda velocidad!- el coche no era veloz. -¿Y por qué no condujo él? -Quiso traerme en su coche, pero no le dejé- mentí- y tampoco le dejé conducir. No fue su culpa. -Ni la tuya, cielo, sabemos lo del lobo al que atropellaste, el que luego te mordió- ¿A sí? ¿Esa era la versión oficial?- Nos dijo que lo ahuyentó y luego te trajo al hospital, es un santo. -Pero papá le odia…- era muy complicado.
En ese momento entró el médico con sus aires de superioridad, su bata blanca y sus informes. Me miró de reojo y le sonrió a mi madre, parecía tirarle los tejos y ella era una mujer felizmente casada ¡ODIOS A LOS MEDICOS!
-Buenos días, señorita Turner, ¿cómo se siente hoy? -Como si hubiera tenido un accidente de coche y luego me hubiera atacado un animal. -¿Es decir…? -Pues no muy bien, la verdad- lo peor era el dolor de la mordedura, superaba a cualquier moretón o corte en mi cuerpo. -Te hemos hecho unas cuantas pruebas y parece estar todo bien aunque perdiste bastante sangre y tienes un par de costillas fracturadas. Los antibióticos y los antiinflamatorios que te voy a recetar te ayudarán a soportar los dolores. En un par de semanas estarás como nueva- o muerta, si las cosas seguían así.
Convencí a mi madre para que fuera a casa a darse una ducha. Podía quedarme sola durante un rato, no dudaba en que habría algún vampiro vigilando los alrededores del hospital para que no ocurriera nada. Finalmente me hizo caso y me quedé sola hasta la hora de comer… ¡Oh, sí! Deliciosa comida de hospital. Una sopa de tomate con telilla, una tortilla francesa de un huevo inflada con levadura, una ensalada casi sin aliño y una pieza de fruta ¿Y de beber…? Friutburg ¿Qué demonios era Fruitburg?
-Toc, toc- dijeron desde la puerta. Miré y ahí estaban Betsy y Kambria.- ¿Se puede? -Claro- contesté sonriente. Betsy traía un montó de globos con mensajes como "Mejórate", "Ponte buena" o "Te queremos". Kambria traía un paquete enorme envuelto en papel negro con un precioso lazo dorado y otro paquete más pequeño envuelto en azul y plata. -Te traemos una cosa- dijo Betsy toda feliz. -¿Te encuentras bien, Maddie?- preguntó Kambria preocupada. -Sí, sí estoy bien- me miraron poco convencidas- ¡De verdad! Sólo fue un susto. -¿Un susto? Fue más que eso… deberíamos haberlo evitado, lo sentimos ¡NOSOTROS TENEMOS LA CULPA!- Betsy estalló como si llevara mucho tiempo conteniéndose pero Kambria le agarró la mano para calmarla. -No lo ví venir- y lo más probable, aunque Kambria no lo dijera, es que no lo viera debido a las interferencias de los licántropos en sus visiones. -No pasa nada ¿vale? Fui yo quien insistió en volver a casa, si me hubiera quedado en clase no habría pasado nada y si Bastien no hubiera venido ahora estaría… -¡No lo digas! No puedes decirlo- me ordenó B.- Vas a abrir tus regalos y te vamos a traer algo de verdad para comer. -Nah, no tengo hambre y no teníais que comprarme nada. -No seas tonta, esto no es nada. La corona de flores no cabía por la puerta y los de la floristería tuvieron que devolverla, pero descuida porque te la enviaremos a casa. -Esto pasó por haber dejado que Betsy las eligiera. -¡Mamá! Las flores se regalan a lo grande- se quejó la joven vampiresa.- Toma, el primero es de parte de todos- dijo posando el paquete negro y dorado a un lado de mi cama- Pesa un poco, así que tendré que sujetarlo yo. -¿Pero qué…?- sabe Dios que les había dado por comprarme. Lo fui abriendo con cuidado, era de esas estúpidas a las que no les gustaba desgarrar el papel o deshacer los lazos, aunque seguro que a ningún vampiro le llevaba mucho tiempo envolver perfectamente un paquete.- No puede ser… esto es… demasiado. No puedo aceptarlo, es demasiado- para mi, para ellos probablemente no era nada. -Tu ordenador es una carraca, necesitabas un portátil como el pan de comer. -¡No es cierto! -Vas a aceptarlo y no se hable más- dijo Kambria, mirándome con firmeza pero sonriente- Abre el segundo, este es de parte de Jack y Agatha, sienten no haber podido venir, no lo pasan del todo bien en los hospitales. -¿Por? ¿Se desmayan al ver sangre?- pregunté mientras abría el segundo paquete. -Muy graciosa… -Lo sé… Bueno ¿ya está bien, no? Os habéis gastado una barbaridad en esto- ¿Una cámara digital?- Seguro que ni salís en las fotos. -¿Es de día, no?- dijo Betsy. Otro estereotipo vampírico que acababan de tirarme por el suelo.- Jack quería comprarte un móvil nuevo, porque dice que el tuyo es una piedra- Falso ¡no lo era! Era casi nuevo y a mi me gustaba- Pero Agatha dijo que no utilizarías, así que eligieron la cámara de fotos. -Yo no puedo aceptar todo esto, os lo agradezco, de verdad, pero no lo merezco… es demasiado para mi. -Nada es demasiado, Madison, te mereces esto y mucho más… con todo lo que estás pasando. -No, Kambria, no tenéis que hacerme regalos, no tiene sentido. -¿Le llevas la contraria a mi madre? ¿Pero tú sabes que podemos darte un buen mordisco por esto? -¡BETSY!- que no bromeara con esto ahora. -Os dejaré solas, quiero ir hablar con tus padres, están viniendo para acá- anunció la vampiresa- Betsy no la atosigues demasiado.
Deslizándose con elegancia, Kambria salió de la habitación y Betsy y yo nos quedamos a solas. Ella se tumbó a mi lado, sin que yo tuviera que moverme ni un milímetro y me dio un beso en la mejilla.
-Acéptalos, por favor, nos sentimos fatal, sobre todo Bastien, es una forma de… -¿Comprar mi perdón? No necesitáis hacerlo. -Déjanos pensar que sí… -¿Cómo está él? -Furioso, muy furioso. Ayer los chicos fueron de caza para descargar ira y energías y hoy Nigel se ha quedado vigilándolo, quería ir el sólo a por Basil- no dije nada, no estaba segura de que Bastien pudiera en un pelea cuerpo a cuerpo con Basil, no solo.- Se odia a sí mismo… tuvo que morderte, lo sabes ¿verdad?- asentí- Pero eso te salvó la vida. -Fue muy extraño. -La ponzoña le da un sabor agrio a la sangre, en cuanto dejó de sentir el sabor retiró los dientes. -No quiero hablar de eso. -Claro, perdona.
Nos quedamos así un rato, tumbadas y sin hablar. Yo repasaba mentalmente el accidente y pensaba en cual podía haber sido mi final alternativo. Pensar que podría repetirse me daba pánico. El silencio se vio interrumpido cuando mi padre irrumpió muy preocupado en la habitación.
-Maddie, cariño ¿Estás bien? No sabes el susto que nos has dado. -¡Rogger!- le retó mi madre, no colaborada diciéndome lo angustiado que estaba por mi culpa. -Lo siento, lo siento, pero no puedo evitar preocuparme. Cariño ¿qué fue lo que pasó de verdad? -¿De verdad? -¿Esperas que me crea que le diste a un lobo? El coche está destrozado, parece que te hubieras dado contra un tabique de hierro. -Siento lo del coche, de verdad. -Es lo de menos y… espera ¿quién eres tú? ¿Y qué es todo esto? -Betsy, Betsy Randall- se presentó la vampira tendiéndole la mano a mi padre y conquistándolo con una gran sonrisa- Y esto son unos regalos de la familia. -¿Un ordenador y una cámara? Es un despilfarro.- Kambria y Nigel entraron en mi cuarto de improviso pero sin armar demasiado escándalo. -La universidad me lo ha regalado- musitó Nigel, acercándose a mi padre para estrecharle la mano- Soy Nigel Randall, profesor de su hija. -Sí, encantado ¿cómo que la universidad?- preguntó mi padre, poco convencido. -Todos los años lo hacen- contestó Betsy- Quieren que vaya a dar clase allí y tratan de sobornarlo- Me encantaba como se seguían en juego los unos a los otros, siglos de experiencia. -Bueno, es todo un detalle, pero aún así es demasiado. -Mi padre tiene razón, Nigel, es mucho.- Se hizo un silencio incómodo en el que nadie supo que decir, hasta que Kambria tuvo una idea brillante que solucionaría mis problemas, aunque la principio no me hizo nada de gracia. -Bueno, que se lo quede hasta que pueda pagarse uno, podrás ahorrar de lo que ganes en la librería… -¿En la qué… qué…?- Pregunté incrédula. Mi madre se sorprendió Y miró sorprendida a la señora Randall. -Necesitaba un ayudante para verano y de todos los entrevistados Maddie es la más responsable ya que mis hijos consideran que trabajar en una librería es un aburrimiento. -Es que lo es- repuso Betsy. -Entonces perfecto- dijo mi madre antes de que mi padre se opusiera también a eso- Lo tomaremos como un préstamo, ahora dejemos a Maddie descansar. -Pero es no explica lo de la cámara de fotos- repuso mi padre, reacio a aceptar nada que viniera de los Randall. -Ha sido cosa de los chicos, le han tomado mucho cariño a Madison.- ¿Cómo podía estar siendo tan desconsiderado con la familia de vampiros? Aunque él no lo supiera me habían salvado la vida.
Mamá se llevó a papá fuera, posiblemente para gritarle un rato por ser tan maleducado, así que me quedé a solas con Nigel y las dos vampiresas.
-Un ordenador, una cámara y un trabajo ¿qué será lo siguiente? -¿El coche?- preguntó Betsy. -¿Qué?¡DE ESO NI HABLAR! -Os dije que diría que no, Bastien quería comprarte otro coche… -No, de eso nada… ¿estáis locos? Sí, claro que lo estáis. -Espera, en ese caso tenemos un plan B- dijo Nigel, sacando su móvil.-Tengo una migo en la aseguradora, podrá echarnos una mano porque tu coche ha quedado en siniestro total.- Se hizo a un lado de modo que no pude escuchar lo que le decía a su amigo de la aseguradora (excusa penosa). -¿A quién está sobornando tu padre?- le pregunté a Betsy. -Al de la mutua y supongo que luego sobornará al del taller- genial, era casi lo mismo que si me compraran otro coche, me hacían sentir fatal. -Creí que Nigel vigilaba a Bastien… pero ahora está aquí. -Jack se ha quedado con él- dijo Kambria- no es bueno que venga porque tu padre no parece tenerle mucho aprecio ahora mismo y porque es probable que Alex y Charlie vengan. -¿Probable? -Llegarán a las cinco y media… queremos evitar un enfrentamiento. -¿Uno sobrenatural? -Sí- respondió Kambria con amargura- También vendrán tus amigos, es más, creo que Vanessa y ese chico tan guapo con el que fuiste ahora están a punto de llegar. -Están entrando en el hospital- concretó Betsy. -¿Se lo has contado a tu madre? -Lo siento, no sabía que fuera un secreto.- Ahora me sentía mal también mirando a Kambria, me daba una vergüenza impresionante, sobre todo porque seguro que también sabía que Bastien me había besado. -Arreglado- dijo al fin Nigel. -¿Qué está arreglado?- en ese momento entraron mis padres, y claro, papá no pudo evitar ser un borde, una vez más. -He llamado a un amigo de la aseguradora, cuando haga el informe del accidente hará que conste que tenéis un seguro a todo riesgo. -Pero lo tenemos a terceros- musité- Eso significa… -¿Que nos darán otro coche?- preguntó mi madre sorprendida, Nigel asintió sonriendo.- ¡Oh! Eres un ángel. -Sí- bufó mi padre. -Bueno, mi hijo también iba en el coche y se siente muy culpable por no haber visto a ese lobo saltar delante del capó…-Resultaba tan poco creíble que me daban ganas de echarme a reír allí mismo.- En fin, debemos irnos, ha sido un placer conocerles, señores Turner.
Despedidas educadas y tensas y blablablá. Me sentía en el medio de una telenovela que incluía vampiros y hombres lobo en el reparto, pero principalmente era todo avergonzante. Mamá se ofreció a acompañar a los Randall, supuse que para seguir agradeciéndoselo todo y le pedí a papá que se quedara un segundo conmigo.
-Eres un borde, papá. Los Randall son buena gente. -Hija, tanta generosidad es muy sospechosa ¿te hizo algo su hijo? -¿Qué? ¡Papá! ¡NO! Sébastien no me hizo nada… eres un malpensado.- Nessa irrumpió en mi cuarto como un torbellino. -¡MADISON!¡DIOS QUE SUSTO NOS DISTE!¿Estás bien?- corrió a abrazarme, ignorando a mi padre. Tras ella entraron Dylan y Laura (¿qué se supone que venía a hacer ella?)- Hola, señor Turner. -Chicos… será mejor que os deje. Seguiremos hablando luego, señorita- chisté, enfadada y fulminé a mi padre con la mirada hasta que salió del cuarto. -¿Estás bien? -Perfectamente, descuidaos, parece más de lo que es en realidad- miraron todos los regalos y los globos sorprendidos. -Vaya, tus padres se han portando ¿eh? -Esto… no son de mis padres. Son de… los Randall. -¿De Bastien? -De todos- no iba a dar explicaciones, ya era todo suficientemente complicado.
Eran más de las cuatro y Nessa no dejaba de atosigarme con sus cuidados. Dylan y Laura estaban visiblemente incómodos, apuesto a que harían una pareja estupenda, podrían besuquearse y odiarme al mismo tiempo, eran el uno para el otro. Sin embargo en ese momento me daba igual, sólo quería ver a Alex y explicarle que todo había sido un accidente, que no era culpa de los Randall, pero sabía que iba a ser muy difícil convencerle de algo así.