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Historia 29408 — capítulo 14
Tratar de convencer a Alex de que Bastien no había sido el culpable del accidente era más inútil que tratar de enseñarle a cocinar. Durante las dos tranquilas semanas de reposo forzoso pude darme cuenta de que había mucha gente que se preocupaba por mi. No fui consciente de todas las buenas personas que había a mi alrededor y me querían hasta que fue mordida por un vampiro (por dos, técnicamente) y estaba decidido a recompensarlos a todos como pudiera.
Cada mañana Nessa madrugaba (cosa impensable en ella) para venir hasta mi casa y cuidarme mientras mis padres se iba a trabajar. Los Randall también venían, Betsy cada día y los demás día sí día no para interesarse por mi, todos menos Sébastien, a quien no había visto desde el ataque. Incluso Dylan venía a casa algunas tardes por si necesitaba algo y me traía chocolatinas y revistas, no decía nada, pero que me tratara tan bien a pesar de todo me hacía sentir muy culpable.
Quien siempre, cada día (y para disgusto de los vampiros) rondaba mi casa era Alex. Le dejé mis llaves para que sacara una copia y pudiera venir cuando quisiera.
-Como si yo no pudiera colarme por la ventana como tu chupa sangre- me dijo Alex cuando le insistí en que fuera al cerrajero a hacerse la copia de la llave de la puerta.
-Mis padres sospecharían ¿sabes? Sácate una copia, quiero que tengas llaves de casa.
-Está bien, de paso te sacaré a ti una copia de las llaves de mi casa...
Era una forma de demostrarnos la confianza que teníamos el uno en el otro, la que teníamos antes de distanciarnos, la que estábamos tratando de recuperar.
Dos semanas tirada en cama viendo televisión, comiendo y disfrutando de mi nuevo ordenador. Betsy no dejaba de sacarme fotos, a pesar de que salía con un aspecto horrible. Al final de mi periodo de reposo había engordado tres quilos y podía hacerse un book completo con las fotos de B.
-No puedo creerme que ya pueda levantarme de la cama, echaba de menos estar erguida- le dije a Betsy mientras estiraba un poco las sábanas de la cama.
-Déjame a mi- Betsy no tardó ni dos segundos en dejar mi cama perfectamente hecha.
-No hagas eso...
-Lo siento, pero soy más rápida que tú- le hice burla, la única razón de que fuera más rápida es que era vampiresa.
-¿Por qué no ha venido a verme?
-Se siente culpable... tiene miedo de afrontar la situación.
-No lo entiendo, no estoy enfadada con él.
-Madison, no es eso, ya se lo hemos dicho, pero es difícil de entender. Tuvo que morderte, aunque fuera para salvarte, y eso fue doloroso para él.
-Y para mi- había dolido, ok, ya me callaba.
-No tienes que preocuparte de eso ahora, sólo tienes que preocuparte de pasártelo de vicio en la fiesta...
-¿Qué fiesta?
-Sé que odias las sorpresas, así que preferí avisarte. Kambria tuvo una visión, Nessa te ha estado organizando una fiesta sorpresa en Nikky's, ese local tan retro que hay a las afueras del pueblo.
-¿Qué?¿Por qué?
-Porque es tu amiga y se alegra de verte bien... Nos ha invitado ¿sabes? Y también invitó a Alexander, así que supongo que no iremos- dijo con un deje de amargura en la voz.
-¿Por qué no?
-Porque Bastien y él no pueden estar en la misma habitación sin armarla.
-Hablaré con Alex, estará a punto de llegar, hemos quedado para comer, va a traer pizza, ya verás como entra en razón-Betsy me miró con los labios fruncidos, parecía pensativa.-¿Qué?
-Me extraña que no te ponga a cocinar para él... podía ser un poco más caballero e invitarte a un restaurante.
-¿Cómo Sébastien?
-Sí...- suspiró y sonrió- No entenderá a razones así que lo mejor es que no vayamos, le diré a Vanessa que tenemos una cena familiar e iremos de caza.
-¡Betsy!
-¿Qué? Técnicamente es cierto ¿no?
-Me gustaría que estuvierais allí- escuché la puerta de casa, alguien entraba y, mirando la hora, tenía que ser Alex.
Sólo me despisté un instante, pero fue suficiente para que Betsy se escapara deslizándose por la ventana. Bajé casi corriendo las escaleras y le abracé. Su piel ardía, como siempre, por eso abrazarle me resultaba tan agradable. El dejó la pizza y los refrescos sobre la mesa y me abrazó, sonriendo. Cuando nos sentamos a comer Alex ya apuntaba a hablar sobre la fiesta sorpresa.
-Me alegra verte tan contenta ¿sientes algún dolor?- negué con la cabeza, sonriendo.
-Hace ya tres días que no tomo pastillas porque ya no siento dolores.
-Genial, así esta noche podremos salir a tomar algo.
-¿Salir?- me hice la tonta, como si Betsy no me hubiera dicho anda.
-Sí, podemos ir, no sé... ¿a Nikky's?
-Claro ¿por qué no? ¿Tengo que arreglarme o tengo que ir en vaqueros?
-¡Arréglate!- le miré sorprendida mientras exclamaba con la boca llena de pizza.- Es que nunca te he visto arreglada, tengo curiosidad. Pasaré a buscarte a las diez, en la moto.
-¿En la moto?¿No podemos ir en coche?
-¿En cuál?¿En el de tu padre?
-A lo mejor me lo deja.
-Lo dudo mucho, quizás tenga miedo de que atropelles a otro lobo.
-No quiero hablar de nuevo sobre eso, no fue culpa de Sébastien, él me salvó la vida.
-El pone en peligro tu vida, Maddie, no sé como es que no te das cuenta.
No dije nada, me limité a seguir comiendo para evitar que volviéramos a discutir. Alex no lograba comprender y no tenía ni idea de como pedirle que tratara de tolerar a Sébastien sin delatarme. Se quedó conmigo hasta más o menos las cinco de la tarde, cuando llegó mi padre.
-Hola, chicos ¿qué tal el día?- nos preguntó sonriendo. Papá adoraba a Alex, lo consideraba el hijo que nunca había tenido.
-Muy bien, Rogger.
-Sí, muy bien, hemos comido pizza.
-¿Otra vez? Tengo que dejarte comida preparada del día anterior, no puedes alimentarte a base de comida rápida- ni que el comiera mejor, muchas veces tenía que tomarse un sandwich delante del ordenador y un zumo de cartón de máquina.
-Por cierto, Rogger, esta noche me llevo a Maddie un rato, iremos a Nikky's ¿Vale?- dijo guiñándole un ojo.
-Claro, pasadlo bien. ¿Ira Betsy?- Alex gruño, sin darse cuenta y yo le di un codazo. El ni lo notó, yo sí, que dolor...
-No lo sé, a lo mejor. Pasó aquí la mañana- papá le había tomado cariño, se había acostumbrado a que se quedara a cuidarme, pero aún así era una Randall y seguía sintiendo algo de reparo hacia ella.
-Hoy tengo que llamar al taller- dijo desganado, mientras Alex se levantaba para irse.- Creo que para la semana nos dan el coche nuevo y quiero que pasar la ITV en nuestro taller habitual.
-Quizás deberías llamar a Nigel Randall para agradecerle.
-No, díselo tú de parte de la familia- como no.
-Bueno, yo he de irme- anunció Alex- te recojo a las diez, trataré de traerla de vuelta al amanecer.
-Recógeme en la esquina- le pedí, bajo la atenta y desconfiada mirada de mi padre.
-Vale- se dobló para darme un beso en la cabeza y, tras despedirse de mi padre, se fue.
-¿Por qué en la esquina?
-Porque va a venir en moto y no quiero que mamá se ponga histérica, ya sabes.
Papá se quito el traje y se puso ropa de andar por casa. Haría lo mismo de siempre, abrir una cerveza, hacer algo de zapping y salir a caminar por el barrio. Siempre creí que hubiera sido genial que tuviéramos un perrito,mamá lo sacaría por la mañana, él a la tarde y yo por la noche, pero Helen siempre se había negado. Cuando subí de nuevo a mi cuarto a escuchar algo de música encontré una caja blanca y aplanada sobre la cama. Sobre ella un sobre escarlata. Dentró había una nota de Betsy.
Trataré de convencerle de que se pase por la fiesta, pero tú tienes que ponerte esto, sin discusión.
Te queremos.
B/A.
A Agatha y Betsy les encantaba comprarme cosas, sobre todo a Betsy, pero aquel vestido era demasiado, era imposible que me sentara bien. Lo saqué de la caja para verlo bien. Me quedaría más o menos por la altura de la rodilla, era rojo y muy escotado, me parecía totalmente descarado.
-Gracias chicas, pero no tengo zapatos- bufé, enfadada. Ojalá no lo hubiera dicho porque cuando subí a mi cuarto a arreglarme tras la cena, había un par de zapatos de tacón negros en una caja sobre la cama.- Como no...
Esquivé a papá antes de salir de casa porque sabía que no aprobaría aquel vestido, pero no pude evitar a mamá, que al igual que B, no dejaba de sacarme fotos con la cámara nuevo.
-¡Oh, Dios mío! Estás preciosa, muy sexy ¿y ese vestido?
-Me lo prestó Vanessa...
-Vaya, pues te sienta muy bien. Creí que sólo ibas a Nikky's con Alex ¿qué me he perdido?
-¡Mamá!- dije enfadada.- Hay una fiesta sorpresa para mi, pero se supone que yo no lo sé.
-Llévate la cámara, quiero fotos.
-¿Fotos de mis amigos bebiendo y bailando?
-Vale, no la lleves, no importa- no quería ver esas fotos, aunque supiera que la fiesta no fuera a ser como las de la parroquia se hacía la tonta.- Practiquemos tu cara de sorpresa- Sonreí y fingí sorprenderme- Vale, está muy bien, pero abre un poco más los ojos.
-De acuerdo, me voy, Alex me espera fuera.
-¿No vendrá en moto, no?
-No, claro que no, iremos en patines.
-¿Maddie?
-Tranquila, tiene mucho cuidado...
Obvié su cara cuando me vio acercarme a él subida sobre el par de zapatos de tacón negro. Me había puesto una chaqueta negra de piel sobre el vestido, pero aún así se veía el escote y me daba mucha vergüenza.
-Que guapa estás...- dijo tras silbarme.
-Cállate.
-Es mucho para una hamburguesa.
-Sobre todo comparada contigo- él llevaba unos vaqueros un una camiseta blanca ceñida a su torso musculado. Cuando pude dejar de mirar sus músculos (era algo impresionante en un chico de su edad) me llamó la atención su pelo, esa tarde se lo había cortado.
-¿No me dices nada de mi nuevo look?- dijo burlón.
-Sexy, muy sexy- dije gruñendo un poquito y tratando de poner esa cara que ponen las modelos, juntando los labios para poner boquita de piñón.
-Que mal lo haces- dijo antes de soltar un gruñido gutural muy bajito que me estremeció, práctica por ser hombre lobo -Anda, preciosa, sube.
Cuando llegamos a Nikky's tardé un rato en atreverme a soltar a Alex. Aún tenía miedo, ir en moto era toda una tortura para mí, sobre todo teniendo en cuenta cómo conducía él. Respiré hondo y bajé de la moto, Alex me agarró de la mano y así entramos en Nikky's. Los gritos de ¡SORPRESA! fueron ensordecedores. Todo estaba lleno de globos y había una gran pancarta que parecía hecha con una sábana y sprays de colores en el último minuto. Puse mi falsa cara de sorpresa, que quedó bastante creíble (de hecho abrí un poco más los ojos como me había pedido mi madre).
Nessa se acercó con una copa y me dio un enorme abrazo.
-Estas guapísima ¿y ese vestido?
-Me lo ha prestado Betsy...
-¿Randall?¿Por qué no me sorprende?- me quito la chaqueta casi a la fuerza para ver todo el vestido.- Te sienta genial, intenta evitar a Dylan o no te lo quitarás de encima.
-No me digas eso, por favor.
-¿Y entonces por qué has venido así? ¿Por Alex?¿Qué me ocultas?- miré a mi alrededor, había descuidado a Alex y se estaba en la barra pidiendo una cerveza.
-¡NADA! Es sólo un amigo, que mala eres.
-Entonces es por Bastien... ¿crees que vendrá?
-No lo sé, a lo mejor- de hecho, esperaba que así fuera, aunque yo misma tuviera que lidiar entre él y el licántropo.
Todo el mundo se alegraba de verme, de saber que estaba bien y, sobre todo, querían saber cómo había sido el accidente y qué había sentido cuando me había mordido aquel animal. Mentía casi automáticamente, ajustándome a la versión dada por los Randall, tratando de no exagerar demasiado. Sin embargo de vez en cuando se me iban los ojos hacia la puerta, esperando que entraran Betsy, Bastien y los demás. Poco a poco me fui distanciando de la gente y me sumí en mis pensamientos. La fiesta no estaba mal, no era para tanto, creí que iba a pasarlo peor, pero sin Dylan sobre mi y con la música especialmente seleccionada (tenía gustos raros), se estaba haciendo muy llevadero. Fijé la vista en la puerta, con mi tercera copa de algún cóctel desconocido y muy dulce en la mano.
-¿Esperas a alguien?- sentí su voz tenue y su aliento congelado en el cuello y me tensé.
-¿Cuándo has entrado?
-Ahora mismo, las chicas están aparcando- iba a girarme, pero Bastien me sujetó los hombros y me lo impidió.- No, no te des la vuelta- fruncí el ceño, confusa y vi entrar a las chicas y a Jack. Enseguida se convirtieron en el centro de todas las miradas, de todas menos de una, la de Alex, que nos miraba a nosotros.- Te he echado de menos.
-No has venido a verme.
-No estaba preparado- pasó un dedo suavemente por la cicatriz del mordisco de Basil y suspiró- Ha cicatrizado rápido.
-Soy como un lagarto... Estoy enfadada contigo- mentí. Noté como se tensaba y como su mano apretaba ligeramente mi hombro por un segundo, luego me soltó.- Y no fue por qué tuvieras que morderme para salvarme la vida, porque eso te lo agradezco- eso le chocó, seguro que para él seguía siendo una traición a su filosofía vegetariana- Estoy enfadada porque no viniste y te necesitaba cerca.
-Madison lo he estado hablando con mi familia y creo que lo mejor sería que pusiéramos distancia entre los dos.
-NO- sentencié firme.
-Es por tu seguridad.
-Si te hubieras distanciado hace dos semanas estaría muerta. Te quedarás a mi lado aunque tenga que obligarte.
-¿Y si no quiero?- miré al suelo, si lo decía en serio iba a hacerme mucho daño.
-No me quieres, entonces.
-Sabes que sí- lo sabía porque él me lo había dicho.- Pero...
-No hay peros que valgan, no seré flexible en esto ¿Por qué has venido?
-Para verte y descuida, no me acercaré a él- ambos miramos a Alex, que no nos quitaba la vista de encima, cosa que me hacía sentir muy incómoda. Bastien hizo que me volteara cuidadosamente y me besó, pero esta vez de verdad.
Le rodeé con ambos brazos, disfrutando de su aliento gélido. Era todo un contrapunto con Alex, aunque a él nunca le había besado. Uno tan frío y otro tan caluroso, era como si estuvieran hechos para ser enemigos de todas las formas, incluso en los más pequeños detalles. Cuando Bastien se separó de mi sonreí y el sonrió conmigo.
-¿Qué tal beso? Ahora puedes darme una opinión- sonrió de nuevo y logró sonrojarme- Sé objetiva, por favor.
-Eres un payaso- dijo molesta- me llevas unos cuantos años de ventaja en esto de besar. Debe de ser por eso que lo haces tan bien.
-Cierto, algo de ventaja tengo, pero la que tiene un talento natural para esto eres tú- la situación era muy extraña, de fondo sonaba Blondie y era consciente de que todas mis compañeras nos miraban. Betsy disfrutaba de la escena desde lejos, desde el primer momento parecía haber esperando esto. Lejos, apartados, estaban Jack y Agatha muy a lo suyo, ignorando al resto de los humanos de aquel local.
Volvió a besarme y cuando estuvo satisfecho me guió hasta la pista de baile. Betsy estaba bailando con Dylan, lo que me pareció muy divertido. El parecía en las nubes, seguro que estaba pensando como alguien como Betsy, tan guapa y tan perfecta, se había fijado en él... pero que no se hiciera ilusiones porque no tenían futuro.
-No deberías beber- me dijo Bastien, divertido.
-Es una fiesta y esto sabe muy bien...
-Ya, pero ni siquiera sabes qué lleva.
-¿Quieres probar?-me miró con cara rara y enseguida me sentí como una estúpida- Disculpa... apuesto a que si lo bebieras no te haría efecto.
-Cierto, por eso tus padres siempre se fiaran de mí.
-No mi padre.
-Cierto- dijo asintiendo con una media sonrisa- algo he escuchado de que no le caigo muy bien.
-Será cuestión de tiempo, seguro que cuando te conozca un poco más le caerás incluso mejor que Alex- bueh, si seguimos ocultándole que es un vampiro... aunque aún así era imposible que algún chico le cayera mejor que el hijo de su mejor amigo.
-¿Tu crees? Porque si le viera ahora mismo le obligaría a alejarse de ti- fruncí el ceño, sin comprender y me volteé para ver qué pasaba.
¡MENUDO ESPECTÁCULO! ¡ERA TODA UNA VERGÜENZA!
Laura, maldita devora hombres, era una pedazo de... sentí la necesidad de censurar mis propios pensamientos, pero los que de verdad debían de ser censurados eran ellos dos. Ahí, en el medio de Nikky's, bailando como un par de adolescentes demasiado hormonados (que era lo que eran), era una aprovechada y sólo iba a por él porque era mi amigo... y él estaba con ella porque... porque... ¡ni siquiera lo sabía!
No pude contenerme y fue directa hacia ellos. Bastien no me detuvo, de hecho estaba segura de que iba a disfrutar con eso, ya que él me había prometido contenerse.
-Bueno ya está bien- grité, metiéndome en medio de los dos antes de que pasaran a mayores- ¿Qué estáis haciendo?
-Maddie ¿qué se supone que haces?- me preguntó Alex, visiblemente abochornado, me comportaba como si fuera su madre.
-Tú, calentorra- dije girándome hacia Laura, señalándola con mi dedo acusador.- Vete a buscarte a otro ¿me entendiste?- las tres copas de dudoso contenido comenzaban a hacerme efecto y me daba igual gritar demasiado o estar poniéndome en ridículo.
-Maddie, ya basta- musitó Nessa- déjalo.
-No, no voy a dejarlo. ¡Sólo está con él para molestarme porque es una p...!- Alex me tapó la boca y Bastien pareció salir de la nada, le agarró el brazo y lo apartó de mi.
-No me toques- amenazó Alex.
-Pues no la toques a ella- le respondió el vampiro.
-¡Eh, eh, eh! Laura, fuera de MI fiesta, no sé ni por qué viniste si deseabas que la hubiera palmado en el accidente- ella se quedó petrificada, sin decir nada y yo comencé a sentirme culpable y algo mareada. ¿Por qué me molestaba tanto que estuvieran juntos? Alex sólo era un amigo, era libre ¿pero tenía que ser libre precisamente con ella?
Fue ridículo, de hecho lo más ridículo que había hecho en la vida. De vuelta a casa, en el coche de Bastien, no me atrevía a decir nada. El estaba molesto, o esa sensación me daba, pero no me lo decía, sólo me miraba de reojo. Miré por la ventanilla, aunque estaba muy oscuro pude darme cuenta de que no íbamos por la carretera que llevaba a mi casa, no sabía dónde estábamos. Miré el indicador de velocidad, superábamos los 200 Km/h.
No pregunté nada y le dejé conducir. Tras un par de minutos aparcó al final de un camino empedrado al pie del bosque, quitó la llave del contacto y se quedó callado, esperando a que yo dijera algo, pero no lo hice, así que tuvo que hablar él.
-No debería traerte aquí y menos con el peligro al que estás expuesta.
-¿Y por qué lo haces entonces?- pregunté, mirando al frente, tratando de ver a través del parabrisas.
-Quería estar a solas contigo.
-No creo que estemos a solas.
-No- dijo sonriendo- no al menos a partir de un kilómetro a la redonda, le pedí a los chicos que vigilaran.
-Supongo que Kambria lo sabrá...- así que aunque no debiera hacerlo, lo hacía y se llevaría una bronca.
-No se lo dirá a Nigel y Betsy lidiará con ella por mi- dijo como si de verdad temiera enfrentarse a su madre, como un adolescente que hace algo mal.- Tenemos una casita en el bosque, es una cabaña de piedra con un enorme chimenea... quiero que te quedes conmigo.
-Pero no he avisado y mis padres...- antes de que terminara de decir nada Bastien me tendió un teléfono, el de Betsy.
-Dile que te quedas a dormir en casa, ella te cubrirá.- Dudé un momento y él me miró preocupado.- ¿Qué ocurre?
-¿Qué quieres hacer?
-Nada, estar contigo.
-¿Estar?
-Estar... verbo estar, significa que pasaremos tiempo el uno al lado del otro en un mismo espacio- bromeó.- Y de paso hablaremos de por qué te pusiste como te pusiste por lo de Alexander...
-Bastien, yo... es mi amigo y Laura es una completa idiota y yo, yo...yo- aún balbuceaba y no sé si era el alcohol o la vergüenza.
-Tus mejillas tienen un tono precioso cuando llevas esa chispita que te da los cócteles...
-¡Bastien!
-Es broma. Lo entiendo, es tu amigo y te preocupas. Llama, dile que te quedar a dormir en nuestra casa y no les mentirás porque esta casa es nuestra y porque vas a dormir.
Sonreí e hice esa llamada. Tuve suerte de que quien contestó fue mamá, que era mucho más comprensiva que mi padre y le pareció una gran idea que Agatha, Betsy y yo hiciéramos una improvisada fiesta pijama (o eso fue lo que ella pensó al colgar). Suspiré, algo nerviosa y le devolví el móvil.
-Obviamente aunque sólo vayas a dormir tendrás que besarme un par de veces... o tres- dijo antes de salir del coche. Me desabroché el cinturón de seguridad y cuando quise darme cuenta él me estaba abriendo la puerta del coche.
-Eso será si quiero...
-No me obligues a utilizar mis encantos.
-No me obligues a mi a utilizar los míos.- Le agarré de la mano al bajar del coche y caminamos juntos hasta la cabaña. Era pequeña y de piedra, tenía pinta de ser fría, pero seguramente la chimenea haría su trabajo. De todas formas los Randall no notarían ese detalle, era un defecto de ser humana.
Al entrar en la cabaña me quedé petrificada y Bastien se puso frente a mi, como escudo humano en cuestión de una fracción de segundo.
-¿Qué haces aquí?
-Sólo venía a visitaros, no seas maleducado Sébastien- murmuró Basil con una sonrisa maligna y aterradora.- Los chicos se está ocupando de Betsy y los demás, a estas alturas ya estarán muertos. Por cierto, Madison, estás preciosa.- Sólo imaginar que B. y los demás podía estar muertos me estremeció... no podía ser, ellos eran fuertes, no podía estar pasando aquello.
-Márchate.
-¿Y si no me voy qué harás?
-Te mataré.
-Como si pudieras, Sébastien... como si pudieras- se puso de pie y caminó hacia la ventana.- Una espléndida noche, quizás demasiado calurosa. Estuvimos pensando en pasarnos por Nikky's y darnos un banquete con tus amigos, pero resulta que los hombres lobo estaban al acecho... ¿no podéis vivir sin ellos?
-¿No te atreves a enfrentarte a ellos?- Bastien dio un paso adelante, llevándome con él, no parecía tener intención de separarse de mi.
-No me gusta relacionarme con seres inferiores a no ser que vayan a ser mi cena... ¿verdad, Maddie?
-¡No te dirijas a ella!- exclamó Bastien, enfadado, casi fuera de sí.
-Tranquilo, ya he comido hoy, sólo vengo a darte un mensaje para Nigel- le miré sorprendida- Dile que vendrán a por ella y cuando lo hagan descubrirán a vuestra amiguita.- ¿Qué?¿Quién iba a venir?¿Y a por quién?
-Sal de mi casa y hazlo antes de que no pueda contenerme.- Basil desapareció como un rayo y pude destensarme. El móvil de Bastien sonó y contestó enseguida. Habló casi para sí mismo y colgó en cuestión de segundos.
-¿Qué acaba de pasar?
-Nos vamos a casa...
-Quiero quedarme.
-No, no es seguro.
-Estoy contigo y quiero quedarme, no pasará nada- me acerqué a él y le agarré las manos.
-Lo siento, pero no cederé, por muy encantadora que te pongas. Iremos a casa- no había sentido en discutir con él, más que nada porque ya estaba abriendo la puerta para invitarme a salir.
-¿Estás todos bien?
-Sí, sólo les entretuvieron. Vamos, tenemos algo que contarte.