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Historia 29408 — capítulo 15

Íbamos en el coche y podía ver los borrones de Betsy, Jack y Agatha correr tras el coche. Ni siquiera me había puesto el cinturón, cosa indispensable si iba en el coche con alguien no humano (o si conducía Nessa).

-Para ¡PARA!- exclamé, enfadada. Bastien parecía muy enfadado y me ignoraba mientras balbuceaba algo que yo no lograba entender.-¿Qué es lo que pasa?

-Esto no ha sido buena idea ¡Ni lo del instituto!¡Ni lo de acercarme a ti!

-¿Pero qué estás diciendo?- ¿Cómo podía espetarme eso y quedarse tan tranquilo?¿Es que no tenía sentimientos?

Negó con la cabeza y me dirigió una mirada que logró hacerme estremecer. Frenó en seco, sujetándome contra el asiento con el brazo estirado para evitar que me comiera el parabrisas. Le miré y después golpeé el salpicadero, enfadada.

-Van a matarte y esta vez no sé si podremos evitarlo- noté como se me llenaban los ojos de lágrimas, no era una broma y estaba siendo muy cruel al decirme las cosas así. Quería la verdad, generalmente la aceptaba aún sin anestesia, pero aquello era demasiado.

-¿No podrás o no querrás?

-¡NO SEAS ESTÚPIDA!

-¿YO?¿PERO TÚ TE ESTAS ESCUCHANDO?- grité fuera de mi- ¿Por qué me haces esto?- Desde cuándo él no podía contenerse, no lo entendía. Nos quedamos en silencio y vi a los demás rodear el coche, expectantes.

Entonces Bastien golpeó el volante con fuerza, demasiada, he hizo saltar los airbags. Me sobresalté y, aunque a mucho hubiera podido resultarles gracioso, en ese momento estaba tan exaltada que casi no podía respirar, así que menos reír.

-Sácala del coche- escuché gritar a Betsy. Jack, literalmente, arrancó la puerta del copiloto del coche de Bastien y me sacó de allí cargándome en brazos.

-Para, Jack ¡suéltame!- grité, nerviosa. El me alejó del coche y me dejó en el suelo, agarrándome de un brazo para que no saliera corriendo. Observé la escena desde lejos y vi a Betsy dentro del coche. Agatha abrió la puerta del Bastien y se arrodilló a su lado- ¿Qué le pasa?- pregunté preocupada.

-Se ha colapsado.

-¿Qué?

-Están pasando muchas cosas. Vamos, te llevaré a casa, Nigel y Kambria tienen que hablar contigo- dijo revolviéndome un poco el pelo y sonriendo para tranquilizarme.

-Pero no quiero dejarle así...

-Ahora no puedes hacer nada. Vamos...- le aparté cuando trató de agarrarme. Era muy violento que fuera él quien me llevara en brazos, me hacía sentir extraña.- Tranquila, todo saldrá bien.

Salimos corriendo, o más bien él salió corriendo, llevándome en brazos. No tardamos demasiado en llegar a la mansión de los Randall y la velocidad y el viento lograron despejarme. Jack me dejó en el suelo cuando estuvimos en la puerta de su casa y abrió utilizando llave, como una persona normal.

-Ya hemos llegado- dijo sonriente- Me traigo a Madison.- Kambria bajó corriendo las escalera, corriendo a velocidad humana, todo estaba siendo muy humano.

-Cielo ¿estás bien?- me preguntó viniendo hacia mi y abrazándome- Taryn ha estado aquí... no pudimos avisar, me siento tan inútil- eso último me los susurró al oído, aunque supe que Nigel y Jack lo habían escuchado

-No, no tranquila ¿Qué ha pasado?¿Quién va a venir? ¿Y qué eso de que Bastien se ha colapsado? No lo entiendo....- balbuceé nerviosa.

-No debes preocuparte, nosotros nos encargaremos de esto. Tu familia está a salvo y ya he alertado a Charlie. No ha querido venir pero nos ha brindado su ayuda- dijo Nigel acercándose y posando una mano sobre mi hombro mientras que posaba la otra en la espalda de su mujer.

-Sí, Maddie, tranquila- añadió Jack- Bastien es un tipo duro.

-¡Lo que es, es un idiota!- Agatha entró gritando en la casa y consiguió que diera un respingo en el sitio. Tras ella apareció Betsy, de la mano del rey de Roma. - Kambria, tenemos que hablar ¡AHORA!

-Agatha, cierra la boca ¿Qué problema tienes?- dijo Betsy, enfadada- Tú no lo comprendes- Me quedé estupefacta ¿Estaban discutiendo?¿Ellos? Que parecían incapaces de perder los nervios.

-No, el problema es que tú pareces comprenderlo muy bien.

-¿Cómo?- exclamó Betsy encarando a Agatha- ¿Qué estás insinuando?-Jack se metió en medio de las dos para defender a su novia y Nigel agarró a Betsy del brazo.

No sabía qué hacer, pero me daba tranquilidad que Kambria no se separara de mi. Bastien no se movía del umbral de la puerta y no apartaba la vista de mi. Respiré hondo y miré a Kambria.

-¿Qué está pasando?- pregunté en un susurro.

-Ven conmigo...-los dejamos allí, discutiendo como cualquier otra familia y Kambria me guió hasta el salón. Salimos por la puerta acristalada que se camuflaba en medio de los ventanales que inundaban de luz la estancia cuando era de día... sólo la luz de la luna y de las velas encendidas nos iluminaban ahora.- Si no fuera por la fuerza y la dieta seríamos como cualquier otra familia...- dijo sonriendo.

-Y la inmortalidad, no has mencionado la inmortalidad.

-Cierto- reconoció mirando al suelo. Nos sentamos en un banco de madera y forja del jardín y Kambria me rodeó con su brazo.- Hay algo que debes saber, que es importante que sepas.

-Dime...

-Cuando estuvimos en Ohio no pudimos evitar que mataran al chico al que protegimos... y a su novia- escuchaba sin decir nada, con la cabeza apoyada en su hombro y los ojos cerrados- Él murió pero a ella la convirtieron, aunque tardamos un tiempo en averiguarlo. No es bueno que un vampiro neófito esté bajo la tutela de alguien como Basil.

-¿Por qué no?- la interrumpí.

-Crear un neófito es una tarea correosa. Hacerlo es muy peligroso, en la mayoría de los casos terminan siendo eliminados porque es muy difícil controlarlos. Si encima a eso le añades que no dejen de alentarle a matar, a cazar... la cosa se complica.

-No sé si entiendo.

-La chica se llamaba Alyson, era una buena chica, no tenía nada que ver con lo que ocurría. La utilizarán como arma porque se les está acabando la paciencia.

-¿Arma?¿Contra mí?

-Contra nosotros, Maddie... para poder llegar a ti. Nigel se basta para luchar contra Basil y Dru y Betsy siempre terminan enzarzadas en sus peleas personales, estamos igualados en número, pero si cuentan con una neófita prácticamente duplican sus fuerzas.

-Vosotros tenéis a los licántropos.

-No es lo mismo... no podrían con ella, ella no sabría qué hacer y sería aún más peligroso.

-¿Y por qué la busca Nigel?- porque le había escuchado preguntar por ella ya dos veces.-¿Con vosotros podría volverse... buena?- miré a Kambria y la vi negar con un deje de amargura en el rostro.

-No, no tenemos intención de emplear años, fuerza y paciencia en ella. Si la encontramos se la entregaremos a ellos para que decidan que hacer, es nuestra obligación.

-¿A quienes?

-A otros vampiros... a unos que saben actuar en estas situaciones. Aunque eso también nos perjudicaría.

-¿Por qué?

-Porque si ellos supieran que existes te matarían... por eso Bastien se ha puesto así, él no ve una salida, aunque la hay.

-¿La hay?- pregunté desesperanzada.

-Siempre la hay. La encontraremos y nosotros mismos nos libraremos de ella de ser necesario.

-¿No os daría problemas?

-Es lo de menos, sabemos ser discretos. Lo importante es que tú estés bien, después nos libraremos de Basil y todo habrá terminado.

-Y os marcharéis- temí que la respuesta fuera un sí, pero no obtuve eso, no obtuve nada.

-Viene a hablar contigo, sé comprensiva, sé que te ha gritado... pero está nervioso.

Se levantó y me dejó sola esperando. Hacía frío, me había dejado la chaqueta en el coche de Bastien y el vestido no era, precisamente, una buena prenda de abrigo. Cuando quise darme cuenta estaba llorando y al ver que Bastien se acercaba me sequé las lágrimas y traté de mirar para otro lado.

No se sentó a mi lado, de hecho, estuvo todo un minuto de pie ante mí, sin decir nada. Se arrodilló a mis pies y posó sus frías manos sobre mis rodillas, logrando hacerme estremecer. Buscó mi mirada, pero la evité y cuando se dio cuenta de que no saldría de mi el primer paso para arreglar las cosas, me agarró con cuidado del mentón y me hizo mirarle a los ojos.

-Siento haberme puesto así- dijo con expresión fría y seca, como si no sintiera nada al pronunciar esas palabras.- No permitiré que te hagan daño.

-En el coche dijiste que no podrías evitar que me mataran... es un buen cambio.

-Madison, por favor, yo no... no quería herirte, estaba fuera de mi... hice saltar los airbags ¿lo viste?- sonreí de lado, ahora tenía más gracia.

-Kambria me ha contado lo de Alyson- suspiró, como si acabara de quitarle un peso de encima-¿Quieres contarme algo tú?- asintió y depuso la mirada, soltándome la barbilla y apartando la otra mano de la rodilla. Cortó todo contacto físico y visual y eso no me gustó.

-Voy a marcharme, Madison- en ese momento dejé de respirar. Sólo quería preguntar por qué o tratar de retenerle, pero no sabía como, no podía moverme- He hecho algo malo, TE he hecho algo malo... y temo volver a repetirlo.

-¿Qué dices? Tú no me has hecho nada...

-Sí lo hice... en el bosque, tras el ataque- tragué saliva y le miré confusa.

-Explícate.

-No pude evitarlo... creí que podría contenerme pero no pude- no hacía más que dar vueltas en vez de decirme directamente qué se suponía que había hecho.

-¡Bastien! Suéltalo.

-Cuando te mordí para extraer la ponzoña... no dejé de morderte cuando terminé- abrí los ojos y tardé un instante en darme cuenta de lo que significaba aquello- No pude evitar probarte- me puse de pie enseguida, como si un muelle me hubiera impulsado hacia arriba y me aparté de él, rodeando el banco para ponerlo en medio de nosotros. Como si es fuera a impedirle acercarse...

-¿Probarme?¿Me probaste?

-Esa no es la palabra.

-No, claro que no... ¿tenías hambre?

-Madison, por favor... lo siento.

-¿Lo sientes?¿Quieres más?- negó con la cabeza, poniéndose de pie y pasándose la mano por el pelo.- No me lo puedo creer... confiaba en ti, te confié mi vida.

-Por eso lo mejor será que me marche- nos miramos con tensión y vi acercarse a Betsy y unos paso tras ella, Jack, que llevaba a Agatha bien sujeta para evitar problemas.

-Sí, será lo mejor- dijo la pelirroja.

-¡NO!- exclamó Betsy- Maddie, tienes que entenderlo... a veces fallamos, no somos perfectos.

-No nos alimentamos de humanos- insitió Agatha.

-No me alimenté de ella- dijo Bastien a voz en grito, enfadado.

-No, claro, sólo fue un canapé.

-No te permito que me hables así, Agatha- arremetió enfadado, haciendo ademán de acercarse. Jack se acercó a él y lo frenó, enseñándole los dientes. Parecía nervioso, le temblaban las manos la forma en la que Sébastien miraba a su novia, no ayudaba.

-No se te ocurra tocarla ¿me has oído?

-¿Qué estáis haciendo?- Nigel apareció de la nada, autoritario, con apariencia tranquila y helada- Somos una familia ¡no toleraré peleas! Jack, apártate de Sébastien- Jack obedeció enseguida y volvió junto a Betsy.- ¿Qué está pasando?

Me sorprendí al saber que había algo que Nigel ignoraba y me sorprendió más que nadie dijera nada, que se cubrieran a pesar de estar peleándose. Yo no dije nada, no me atreví a abrir la boca. Se creó un ambiente muy tenso y se escuchó el aullido de un lobo de lejos, quizás me estaba volviendo loca, quizás toda esa situación me volvía loca.

-Dispersáos, Bastien lleva a Madison a casa, llévate el Porche- ordenó lanzándole unas llaves al vampiro.

-No- dije al fin- No voy a montarme con él en un coche- eso pilló a Nigel por sorpresa y me miró con el ceño fruncido, lo que no fue nada comparado con la mirada que dedicó a su hijo.

-Está bien, yo te llevaré. Cuando vuelva vamos a tener una larga charla. Vámonos Maddie.

Salí de aquella casa sin decir una palabra y evitando hablar con cualquiera de los hermanos vampiros. No sabía cómo sentirme, si enfadarme o seguir agradecida. Tampoco sabía qué pensar de Betsy, apoyaba a su hermano, pero se trataba de haber bebido mi sangre... ella me había dicho todo lo contrario, me había mentido. Y encima no podía creerme que Agatha y Jack ¡JACK! me apoyaran. Subí al coche y esperé dentro a Nigel, que entró ágil y silenciosamente. Arrancó y condujo con cuidado, no sería tan temerario con Bastien y creo que lo hacía porque iba con él.

-No tienes que tener miedo, Madison- me dijo cuando salimos de los terrenos pertenecientes a la mansión Randall y entramos en la carretera.

-¿No? ¿De veras? Porque yo creo que sí...- musité, sin atreverme a mirarle. Escuché como sonreía de lado, suspirando al mismo tiempo. La sonrisa se convirtió en risa, una risa harmoniosa y agradable.

-Madison ya tengo unos cuantos años y conozco muy bien a Basil. Es impulsivo y temerario y la mitad de sus planes no tienen ni pies ni cabeza. Es un gran rastreador, es fuerte pero no es meticuloso...

-¿Y eso significa...?

-Significa que le pararemos los pies y que todo volverá a la normalidad... y que retomarás tu vida dónde la dejaste-me miró esperando a que dijera algo, pero no lo hice- Lo que pase con nosotros no debe preocuparte, pero quiero que sepas que estaremos cerca siempre que lo necesitas, esté aquí Basil o no ¿entiendes?- asentí.

-¿Qué le digo a mis padres? Creen que me quedaba a dormir en tu casa.

-Déjamelo a mi.

Aparcó delante de casa y me acompañó a la puerta. Hacía frío y yo no llevaba mi chaqueta, aunque no iba a servirme de mucho. Abrí la puerta con las llaves y enseguida vi bajando a mi madre por las escaleras, como si fuera más rápida que los vampiros, debimos de despertarla.

-Maddie, cariño que susto ¿ha pasado algo?- bajó y me abrazó, mirando a Nigel dudosa- Creí que dormirías en casa de los Randall.

-Sí, mamá... verás...

-Betsy se ha puesto enferma- mintió Nigel- hará cosa de una hora comenzó a encontrarse mal y Kambria la bajó al hospital. Espero que no te importune que os devuelva a Maddie a estas horas.

-No, no por supuesto que no. ¿Pero está bien la niña?- preguntó mi madre, ingenua y preocupada.

-Sí, sí... seguro que no es nada, han comido demasiadas chucherías.

-Bueno, si necesitáis cualquier cosa no dudéis en decírnoslo.

-Muchísimas gracias, Helen- le agradeció Nigel- He de irme, buenas noches y siento la interrupción.

-No te preocupes. Hasta luego.

-Adiós- me despedí antes de que se fuera y le dije a mi madre que estaba cansada. Me subí a mi cuarto y me puse el pijama.

No lograba dormir, no podía con tantas cosas en la cabeza. Di mil vueltas, escuché música, traté de leer y de conectarme a internet, pero nada valía. Sólo se me ocurría una cosa y en ese momento no me pareció una mala idea. Cogí mi teléfono y marqué su número.

-¿Sí?- dijo una voz ronca y soñolienta al otro lado del auricular. Cuando quise decir que era yo sobrevinieron las lágrimas y si no lo habían hecho antes era porque había estado calladita.

-Alex...

-Maddie ¿Estás bien?¿Qué ha ocurrido?

-¿Puedes venir? Ne...necesito hablar con alguien-

-Estaré allí en dos minutos.

Entró por la ventana, la había dejado abierta para no tener que levantarme. Me miró desde el alfeizar y no pude evitar mirarle de arriba a abajo sin lograr llegar a la cara.

-¿Sólo llevas pantalones?

-Vine corriendo... en plan lobo, ya sabes... la ropa se desgarra- me sonrió y vino a sentarse a mi lado en la cama. Me rodeó con ambos brazos y me meció suavemente, aguantando mis lágrimas sin preguntarme por nada. Me agarré con ambas manos a uno de sus brazos, probablemente me costara abarcar mucho más...

-Gracias por venir- dije cuando estuve un poco más calmada.

-Gracias por llamarme ¿Qué ha pasado?

-No estoy segura.

-¿Te ha hecho algo?

-Sí, Alex- dije irónica- ha abusado de mi, no te fastidia.

-No grites, boba- cierto, si despertaba a mi madre tendría que dar explicaciones- No debería haber dicho boba... debería haber dicho celosa.

-¿Cómo?

-Venga¿ibas demasiado chispa para recordar lo que hiciste en el bar?- me puse roja como un tomate, pero la oscuridad lo disimuló.

-No te hagas ilusiones, no son celos, te estaba protegiendo de las garras de esa víbora.

-Ya, ya...

-¡Alex!

-Shhhhh

-Alex- repetí más bajito.

-Turner, déjame soñar ¿vale?- le miré extrañada.

-¿Qué quieres decir?

-Quiero decir que me gusta pensar que tengo alguna posibilidad...

-No entiendo.

-Sí entiendes.

-No quiero entender, quiero hacerme la tonta.

-Podré besarte si te vuelves tonta.

-Hacerme la tonta no es SER tonta- aclaré sonriente, me tomaba aquello a broma, pero pronto me di cuenta de que él hablaba en serio.

No podía resistir en ese momento. No hice nada, no me resistí mientras Alex me tumbó sobre la cama. Se colocó casi sobre mi, sin dejar de mirarme a los ojos. Iba lentamente, esperando a que yo le parara, dándome tiempo para detenerle, pero por alguna razón yo no lo hacía. Colocó su mano izquierda en mi cuello y bajó la derecha a mi cintura. Yo le rodeé con ambos brazos y le dejé hacerlo, le dejé besarme y no me resistí.

Ya había hecho otra cosa más que añadir a mi lista de problemas de los que arrepentirme. Sin embargo en ese momento me gustó, tan cálido y tan entregado. Nos besamos unos segundos hasta que algo nos sacó de nuestro ensimismamiento, alguien había reventado los cristales de la ventana de mi cuarto que cayeron al suelo. Era como si alguien hubiera golpeado los cristales desde fuera. Me sobresalté y al fin reaccioné.

-¡Oh! Dios pero qué...¿qué estoy haciendo?

-Maddie- musitó Alex.

-Esto no es propio de mi, yo no... debes irte.

-¿Por qué?¿Porque él está aquí?

-¿Ha sido él?- pregunté asustada. De pronto escuché la voz de mi padre, que se había despertado con el susto-Tienes que irte ¡vamos!