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Historia 29408 — capítulo 7

Me vi en el bosque, en un claro, rodeada por los Randall y algo en mi interior me dijo que no saldría bien parada de aquel encuentro. En cuanto Bastien me dejó en el suelo tomé distancia con él, retrocediendo tres o cuatro pasos hasta tropezar y caer al suelo.

Me sentí ridícula, todos ellos altivos y majestosos, fuertes y siempre alerta, y yo ahí, tirada en el suelo y muerta de miedo. Necesitaba saber ya lo que pasaba.

Vi que Kambria y Nigel hablaban con Bastien, ignorándome por completo. Podía haberme muerto allí mismo que ni se hubieran dado cuenta. Entonces, mientras pensaba en lo mucho que aborrecía esa situación, escuché un gruñido lejano tras de mi y me levanté lo más rápido que pude, dando traspiés hasta el centro del claro.

-¿Qué ha sido eso?- pregunté, aterrada.

-Los chuchos- bufó Jack- Tranquila, son sólo apoyo moral, podremos con ellos cuando vengan y…

-Jack!- bufó Nigel, por lo que se ve estaba hablando demás.- Madison, tranquila, sólo intervendrán si es estrictamente necesario, nos lo han prometido.

-Cualquiera se fía- mustió Agatha, por lo que recibió otra mortífera mirada de Nigel.

-No entiendo por qué estamos aquí…solos ¿no sería mejor estar en un lugar público? Allí no me harían daño…

-Te equivocas- dijo Bastien- Nosotros podemos contenernos, ellos no. No podemos forzar una pelea delante de un montón de humanos, sería una masacre.

-Genial…- si íbamos a un lugar público, masacre de humanos; si nos quedábamos allí, masacre de vampiros ¿qué era lo mejor?- Necesito llamar a Alex- exigí.

-No- dijo Bastien enseguida.

-Es mi amigo, no quiero que le hagan daño, ni tampoco a su padre.

-Ellos estarán bien. Basil y los suyos no tienen ningún interés en ellos.

-Pero quiero hablar con él…

-¡Ya basta!- dijo Kambria, que parecía enfadada.- Deberíamos hacer algo, sacar a Maddie de aquí- en un instante pasó de estar frente a mi, a unos cuatro metros, a estar a mi lado. Le pasó un brazo sobre los hombros y me atrajo hacia ella.- Lo siento tanto, pequeña- dijo, afligida. Se hizo el silencio y yo miré a Kambria, que se apoyaba en mi, con fuerza, sentí como si yo misma la estuviera sujetando.-Se acercan…

Me invadió el miedo y quise echar a correr, ponerme a gritar, pero no serviría de nada. Me alcanzarían, me silenciarían y acabarían con mi vida.

Bastien se acercó a mí y me rodeó con ambos brazos, después se dobló ligeramente y apoyó su frente contra la mía. Por un instante dejé de respirar, al tenerle cerca mi corazón se aceleraba, pero en aquel momento se paró. No sentía nada… ni siquiera miedo.

-Estás sellada- musitó, sonriendo- Ojalá supiera lo que sientes…- su empatía parecía no funcionar conmigo, lo que quizás me daba cierta ventaja… o no, al fin y al cabo el era más rápido que yo para cualquier cosa.

-Tengo miedo- recordé, en cuando volví a respirar de nuevo.

-No te ocurrirá nada, somos más que ellos…

-Uno más, no es una gran diferencia.

-Están los lobos… sumamos nueve- claro, yo no contaba para nada, era un ser inútil, un trofeo que había que proteger. Si ganaban los Randall, vivía… si perdían, no sabía qué iba a ser de mí.

No dejaba de pensar en lo doloroso que sería ser mordida, en lo extraño que sería morir tan joven, tenerlo tan cerca y no salir corriendo. Entonces Bastien se puso a tararear una canción, sin separarse ni un milímetro de mí, y comenzó a moverse al ritmo de su tarareo. Me llevaba con él, me dejaba llevar y, aunque estuvieran a punto de llegar ellos, aunque aquella amenaza estuviera tan cerca, él y yo estábamos bailando en medio del claro, delante de su familia, delante de los lobos.

No pude evitar sonreír un poco, aunque me muriera de miedo, y noté como el color rojo se apoderaba de mis mejillas. Seguro que todos nos miraban y nos tachaban de cursis, pero a él no parecía importarle así que ¿por qué iba a importarme a mí?

Por desgracia no pudimos pasar mucho más tiempo así, solos aunque rodeados, en un estado de tranquilidad y serenidad tan reconfortante en aquellos momentos. Unos ligeros aplausos nos interrumpieron.

-Precioso- dijo una voz masculina, la voz de Basil- en serio, muy emotivo- Bastien se colocó ante mí, sirviéndome de escudo humano y yo me escondí tras él, deseando que todo terminase.- No te escondas, Madison, hemos venido a verte… y te prometo que esta noche seré mucho más suave.

-Marchaos- exigió Bastien.

-De eso nada y menos ahora que ha llegado nuestra invitada de honor- de entre las sombras surgió una mujer poco más alta que yo. Era esbelta, de origen asiático, con el pelo negro y los ojos oscuros y brillantes. Era cautivadora.- Madison, te presento a Taryn.

Obviamente no me acerqué a darle la mano, sólo faltaría.

No té como los Randall se pusieron a la defensiva, sobre todo Bastien, que estaba en tensión. Aquella mujer daba miedo, casi tanto como Basil.

-Tenías razón- musitó, con un voz tan cautivadora como su aspecto- Es deliciosa… la pena es que el olor a perro me fastidie la fiesta.

-Son la vergüenza de nuestra especie- musitó Harmony, con voz aguda y ausente, como si no estuviera allí, como si le doliera cada palabra que decía… me dio la impresión de estar totalmente desquiciada, era terrorífica sin pretenderlo- Protegen a los humanos y se alían con los lobos…deberíamos matarlos a todos.

-Tiempo al tiempo, querida- dijo Basil- De momento sólo queremos a la humana.

-De eso nada.- Nigel apareció frente a Bastien, era obvio que los líderes querrían luchar entre sí.

Basil vs. Nigel

-Madison no es alimento, no permitiremos que le hagáis daño- añadió Nigel con vehemencia.

-No opusisteis tanta resistencia con el chico de Ohio ¿Te lo han contado, Maddie?- me preguntó Basil- A ese nos lo ofrecieron en bandeja.

Me separé de Bastien, con miedo y los vampiros aprovecharon ese momento. Basil se lanzó sobre Nigel y ambos cayeron al suelo, haciendo un profundo boquete en la tierra. Taryn se hizo un borrón, pretendía abalanzarse sobre mí, pero Bastien la frenó, lanzándola contra los árboles.

Yo choqué con alguien, me entró el pánico, no quería mirar hacia atrás.

-Soy yo- fue un susurro, pero distinguí perfectamente la voz de Agatha. Quise cerrar los ojos, pero no pude.

Betsy se había enzarzado con Drusilla, parecían odiarse hasta límites insospechados. Jack ayudó a Nigel, Basil era un adversario fuerte y difícil y Kambria… ¿dónde estaba ella? No la vi por ninguna parte y me preocupé- Quizás preguntarse a Agatha, pero no podía hablar.

Entonces me fijé en la forma en la que Caleb protegía a Harmony, nadie les atacaba y ellos no se movían.

-Ve- musité. Agatha dudó un instante, pero enseguida noté como pasaba ami lado, como una bala y la vi atacar a Caleb. Jack fue tras ella, si no la dejaba cazar sola, menos iba a dejarla pelear sola.

Me vi sin protección, sin escapatoria y aunque todos estuvieran luchando, no me sentía protegida. Creo que Harmony se sentía como yo, parecía aterrorizada, vulnerable y todo la asustaba ¿pero por qué? Ella era una vampiresa, tenía que ser fuerte y rápida, invencible como los demás y no tan parecida a mí.

Sentía como un cuerpo volaba sobre mi cabeza y caía tras de mí, golpeando el suelo con fuerza. Me di la vuelta y me quedé petrificada cuando vi a Bastien, él me miró y trató de ponerse en pie, pero el golpe había sido duro. Que ni yo ni ningún humano pudiéramos dañarlo, ni significaba que no pudiera sentir dolor. Me miró aterrado, supe que iba a decir algo, supe que ocurría lago y me volteé.

Vi a Taryn venir rápidamente hacia mí, vi venir mi muerte por un momento y entonces fue la primera vez que uno de ellos me salvó. Salió del bosque, enorme, ágil, bello. Un lobo neutralizó a Taryn a escasos centímetros de mí, aplastándola contra el suelo con furia, dando zarpazos con odio.

Bastien me agarró con fuerza por la cintura y tiró de mi, llevándome al otro extremo del claro, lejos de la lucha. Debía haberme sacado de allí, así no hubiera tenido que verlo…

Taryn lanzó al lobo por los aires de una patada y ella y Harmony, que ya no parecía tan desvalida, se lanzaron sobre él con furia. Agatha quiso detenerlas, pero Caleb la sujetó con fuerza. Jack se lanzó sobre él para que la soltara y desaparecieron los tres entre la espesura de los árboles, peleando salvajemente. Betsy y Dru seguían enzarzadas en la pelea, ajenas a todo lo demás y Basil y Nigel pararon, algo ocurría, algo además de que estaban masacrando a un hombre lobo.

Quise correr hacia allí, como si pudiera hacer algo, pero Bastien me sujetaba, tan fuerte que a penas lograba respirar. Pude ver como Basil se deleitaba con la escena, incluso me miró, sonriente. Nigel agarró a Taryn y, con dificultad, la apartó del lobo. Sus manos estaban cubiertas de sangre, me aterrorizó.

Bastien soltó mi cintura y me abrazó por los hombros, agachándose para protegerme. Pasaron dos lobos, uno a cada lado, salían de la espesura del bosque, desde justo detrás de nosotros ¿De ellos quería protegerme sujetándome así? Me sentí impotente, inútil… sentí que era todo culpa mía.

Un lobo, grande y de pelaje negro con unos cuentos mechones rojizos apartó a Harmony de un zarpazo, aullando y gruñendo. El otro se tumbó al lado del lobo al que habían atacado, que estaba tirado en el suelo, inmóvil.

Tan rápido como comenzó, terminó. Basil vio que no podía luchar en esas condiciones, con los lobos allí, así que él y los suyos desaparecieron rápidamente entre los árboles. Agatha salió despedida y cayó en el suelo, retorciéndose de dolor, tras ella apareció Jack, que se arrodilló a su lado y la abrazó, ella tampoco se movía.

-No- musité, retorciéndome entre los brazos de Bastien. Tras un instante me soltó y salí corriendo hacia ella. Seguro que estaba ridículo, mi ritmo de carrera, por muy rápido que fuera para mi, era velocidad de tortuga para todos los demás.

Pero yo sólo pensaba en Agatha, en llegar hasta ella, pero uno de los lobos me cortó el paso. Frené, temerosa, se supone que no me haría daño, pero tenerlo tan cerca imponía demasiado. Me quedé quieta y él me rodeó, caminado a cuatro patas. Dio un par de vuelta y me olfateó, después hizo una mueca… olía a vampiro y eso le disgustó. Aulló y miró al cielo. Yo miré también. No había luna llena ¿cómo es que estaba allí? Me sentí una ignorante, una culpable ignorante, si me había equivocado con los vampiros era obvio que también me habría equivocado con los hombres lobo.

No me di cuenta de cómo el lobo más grande se llevaba en brazos el cuerpo sin vida del lobo que me había salvado de Taryn, había provocado una muerte, no me lo podía creer. Escuchaba su llanto, como el de un cachorro… doloroso, desgarrador y ver a Agatha ponerse en pie no me tranquilizó. Sí, ella estaba bien, pero el lobo estaba muerto… el HOMBRE lobo estaba muerto.

En cuestión de segundos volví a verme en el mismo claro, rodeada de nuevo por los Randalla, todo había pasado pero yo no me sentía mejor. Me dejé caer en la tierra, de rodillas y me quedé mirando hacia el suelo, en blanco, tratando de encontrar una razón para no llamar a Basil y dejarle que me mordiera allí mismo.

Escuché un gruñido gutural, profundo, iracundo y miré hacia arriba. Jack me odiaba, lo supe en ese instante, Agatha a penas se tenía en pie, estaba herida por mi culpa y él jamás me lo perdonaría. Kambria no había vuelto a aparecer y vi como Nigel se metía en el bosque, ni siquiera me miró, sólo se fue. Quise pensar que iba a buscarla.

Me quedé a solas con Betsy y Bastien, ella frente a mi y el detrás, ambos alejados. Seguí arrodillada en el suelo unos minutos más, mirando al vacío, hasta que noté una mano en mi hombro. Instintivamente me aparté, aterrorizada, pero era Betsy.

-Maddie, ya pasó todo- negué. Había pasado aquella noche, pero quedaban más, si ellos me seguían protegiendo quedarían muchas más.- Deberías irte a casa, yo te llevaré…

-No- dijo Bastien- la llevaré yo.

-Pero estás herido.

-No, estoy bien, ve a casa. Agatha está bastante mal, te necesita- era mi culpa, era mi culpa, era mi culpa.

Betsy caminó a paso normal hasta el borde del bosque y luego desapareció. Creo que lo hizo porque sabía que no me gustaba lo veloces que eran, pero en ese instante no estaba para apreciar detalles como aquellos. Sólo me dejé caer hacia atrás, tumbándome en la terrosa hierba del claro, a punto de derrumbarme. Cerré los ojos, en ese instante era vulnerable a cualquiera.

-Estoy aquí- susurró Bastien, pasándome la mano por el pelo. Giré la cabeza y abrí los ojos, tenía su cara a escasos centímetros de la mía, se había tumbado a mi lado y me miraba con ojos serenos, tranquilo, como si nada hubiera pasado.

-Ha muerto por mi culpa…

-No… no pienses eso- me pidió, preocupado- ¿Quieres irte a casa?- preguntó, con delicadeza. Yo negué, no quería moverme, sólo quería desaparecer.- Está bien, nos quedaremos aquí hasta que estés lista para que nos vayamos… juntos.