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Historia de una vida — capítulo 22

No podía creerlo, Harry estaba muerto, sabia que si ella no hubiera existido él había resucitado, pero ella estaba allí, la diosa de lo bueno y lo malo, arruinándole la vida y hasta la muerte a todos.

Harry Harry Harry, pobre niño elegido, pobre muchacho poderoso, podría resucitarlo, pero eso reviviría la parte de Voldemort que habitaba en él.

Una terca lagrima corrió por su mejilla y fue secada por la fría brisa nocturna, entro al castillo a luchar, la ultima batalla en el mundo mágico estaba teniendo lugar dentro de Hogwarts, y ella seria quien destruiría a la persona que había provocado la guerra.

Con paso firme, decidida y altanera entro al peor combate jamás presenciado por los magos.

Manejaba su varita con infinita habilidad, era mortífera, letal, Vivian Gray, la gran diosa, la dolida amante.

Una mano la halo a un oscuro corredor, un mortífago, Vivian le apunto con su varita, pero bajo completamente la guardia al ver la persona mas amada y odiada en su vida, Lucius Malfoy.

El rubio la beso compulsivamente, y ella no pudo evitar corresponderle.

-¿Cómo estas? -una pregunta fuera de lugar, de contexto que sin embargo para los dos significaba muchas cosas.

-Lo mejor que se puede en este mundo -había melancolía en la voz de Vivian, ¿cómo no haberla? Los tiempos felices se habían ido.

Lucius esculco en su túnica mortífaga hasta extraer de ella un rollo de pergamino y se lo entrego a Vivian.

-¿Y después de la guerra que pasara? ¿Seguirás con Sirius?

-No habrá después de la guerra para nosotros, no pasaremos de esta noche -lagrimas afloraron por sus oscuros ojos.

-¿Por qué no?, somos brujos capaces, podremos.

-Sabes que no Lucius, estamos destinados a eso.

-¿Por qué siempre complicas todo? -era inaudito, cuando las cosas pintaban bien ella lo dañaba todo de nuevo- ¿acaso no quieres que seamos felices?

-Claro que si Lucius, lo deseo desde el principio de los tiempos.

-¿Y entonces?

-Es imposible para nosotros, estamos marcados -era la hora, tenia que descubrirle a Lucius su verdadera identidad- Liadon -con tristeza observo como los ojos grises del rubio se llenaban de doloroso conocimiento, le había revelado todo de nuevo, otra vez lo había lastimado hasta el fondo de su esencia.

-Tienes razón mi señora -dijo con un tono entre doloroso, apasionado y burlesco, Vivian entre las lagrimas sonrió, aunque pasara lo que pasara, él jamás dejaría de ser él- no pasaremos de esta noche, espero que te guste lo que escribí.

Se inclino ante ella ceremoniosamente, como ante una reina, como ante una diosa y partió a enfrentar su muerte.

Sin mas dilación habría la carta escrita por su gran amor, su fina caligrafía, sus glamorosas frases, su toque slytherin le hicieron derramar más lagrimas a medida que leía el poema

El amor es nuestro verdugo Es nuestro salvador, Goza de nuestro sufrimiento, Se regodea en las lagrimas Pero enciende en nosotros Lo que nada mas puede, ¿lo sabes amada mía, verdad? Saca lo mejor de el peor Da valor Da energía Da felicidad Pero en especial, Provee dolor, el dolor de no tener, El dolor de no ser El dolor de no estar. Quisiera amor mío Que nuestro amor no doliera Quisiera amor mío Tenerte siempre en mis brazos Quisiera vida mía Ser tuyo Sin barreras Sin sufrimientos Ser tuya hasta la eternidad, Ser felices ¿por qué es tan difícil? ¿por qué todo es tan complicado? Quisiera ser feliz, Pero el amor El odioso amor Que embriaga Y que lastima Jamás nos dejara. Oh Amor mío Cuantas noches en vela Cuantas lagrimas derramadas Todo todo todo Pensando en ti Pensando en el amor que te tengo Que quizás no es correcto Que me asfixia Que ya no me deja vivir. Envuélveme en tus brazos Amor mío Envuélveme tu Antes de que lo haga ella, La muerte Con su manto oscuro Que da paz, No le temo Por que si me atrapa No sufriré mas Por este amor Que me consume, Que al final no importa Por que ya nada importa, Quizás dentro de poco Dejare este mundo Ya no seré terrenal No temas amor mío Por que en la oscuridad Siempre velare por ti Por tu felicidad, Por toda tú No temas amor mío Que yo cuidare de ti No llores amor mío Que siempre estaré contigo Junto a ti En la oscuridad Velando por nuestro amor Ese amor que dudo Alguna vez existió Tuyo hasta la muerte, Aun después de ella.

Lucius Malfoy

Vivian también salió del escondite caminando sin vacilación a su fin en el mundo mágico.

Maleficios volaban de un lugar a otro, Vivian manejaba su varita con increíble habilidad, los hechizos no paraban y ella se iba acercando a su meta, Voldemort estaba parado luchando con algunas personas, y Vivian dejo escapar un grito cuando vio que Remus Lupin caía al suelo frío, sin vida, su amigo, su gran amigo, muerto.

Se acerco a Voldemort, y los dos contrincantes se miraron fijamente antes de empezar a lanzarse maldiciones, mientras lo hacían conversaban como si no estuvieran en medio de una batalla.

-No tienes escapatoria querida hija mía, tengo la varita de Dumbledore, una de las reliquias de la muerte, que no puede ser vencida por nadie.

-Excepto por su legitimo dueño o su creador, su dueño esta ahora muerto, pero su creador, o su creadora...

-Su creadora fue la misma muerte, ni siquiera tú puedes manejar eso, la muerte esta mas allá de tu poder.

-Y del tuyo padre. Pero aun así te equivocas, yo soy la muerte, la señora de todas las cosas que fueron, que son y que serán, y te destruiré.

Y ante la atónita mirada de todos la varita de Voldemort se rompió, el señor tenebroso cayo de rodillas ante su hija, que en ese momento encarnaba a la muerte.

Vivian alzo su mano izquierda, y alrededor de su cuerpo se formo un aura negra, mas que negra, una negación de la luz, empezó a destrozar la mente de su padre, rebusco en sus recuerdos haciéndole daño, le hizo ver a su padre, a su madre, su primer asesinato, sus horrocruxes destruidos y finalmente su propia destrucción, Voldemort se retorcía en el suelo por el dolor que ella infligía en su mente, por doquier había monstruos y llamas, empezó a sollozar como un pequeño niño, ante la mirada fría y destructora de su hija.

Lo estaba humillando, y eso le provocaba un inmenso placer, sin embargo esto no llenaba el vacío que ahora sentía dentro de ella.

Con otro gesto hizo que Voldemort empezara a consumirse, literalmente, su rostro empezó a quemarse, todo su cuerpo, con una llama sobrenatural, que venia de adentro de su alma, la que habia destrozado su hija.

Y todos presenciaron atónitos el fin de Tom Riddle, de Lord Voldemort, del mago más tenebroso de los últimos cien años, todos se quedaron mudos, sin embargo aun había dos bandos así sus dos lideres estuvieran muertos, uno puro y otro corrupto, pero al final muertos y empezó la lucha de nuevo.

Un presentimiento hizo que Vivian se girase y quedase viendo un duelo entre Sirius y Lucius, justo en el momento en que de la varita de canuto salía un rayo de luz verde que golpeo de lleno en el pecho de Lucius, una maldición imperdonable, el Avada Kedavra.

Sin importar nada, ni la guerra, ni los maleficios, ni que todos la estuvieran viendo corrió hacia Lucius y se arrodillo en el suelo a su lado, el la miraba con sus ojos grises y esbozo una entrecortada sonrisa, su final se acercaba, sin embargo ella podría detenerlo si así lo deseaba.

-Si quieres te puedo resucitar, lo sabes

-No Nimue ..... ¿por qué nos seguimos empeñando en esto ....siempre sabemos el final... déjalo ya... por favor... por favor señora... déjanos descansar... ríndete... para siempre -La vida se iba del cuerpo de Lucius, sus ojos perdían brillo, Vivian le asintió con la cabeza- Te... te amo.

-Y yo a ti.

-Lo se... y... y jamás llegue a entender... por que -Vivian rio entre sollozos mirando gratamente a su amante.

Se acerco a su oído para susurrarle -yo tampoco.

Lucius volvió a sonreír, esta vez mas débil, se quedo mirando el rostro de su amada, de su diosa, hasta que tuvo que cerrar los ojos, sin embargo hizo un sobrehumano esfuerzo para abrirlos de nuevo, seria la ultima vez que la vería, lo sabia, no habría mas reencarnaciones, no habría mas dolor, por fin el descanso. Un espasmo recorrió su cuerpo y expiro.

El sollozo de Vivian se convirtió en un agudo lamento, se inclino hasta el rostro sin vida de Lucius y poso sus labios en los y fríos de él.

-Adiós mi arpista.

Se levanto con todo el honor y la dignidad que provoca un dolor agudo, todos la miraban maravillados, todos expectantes, nadie luchaba contra nadie, simplemente la observaban acercarse a Sirius.

-Yo, yo no sabia -lagrimas asomaban a sus ojos, se había dado cuenta de todo, la venda que había durado por años había caído.

-Lo se, no podrías saberlo, y no fue tu culpa matarlo, a pesar de todo, y aunque lo amara se lo merecía.

"Aunque lo amara" estas palabras atravesaron el corazón de Sirius como una lanza, lagrimas empezaron a surcar sus mejillas mientras que miraba con dolor a la mujer que había amado, que a pesar de todo un amaba. Ella poso sus labios en los de él.

-Hasta nunca Sir.

Canuto la cogió de la mano, sin embargo ella dio unos pasos para atrás y se soltó.

-Adiós a todos

Un aura negra y blanca se empezó a formar a su alrededor, sus facciones ahora eran afiladas, sus ojos eran huecos, vacíos y a la ve llenos de dolor, su cabello se transformo en una estela de oscuridad que le cubrió todo el cuerpo, su loba Grimya que siempre había estado con ella corrió hacia su ama y se transformo en una bella diadema de plata que ceñía la frente y apartaba los cabellos de la diosa, y en el centro de esta brillaba una piedra, también cambiante, como sus ojos, la piedra de su anillo.

La figura de Vivian empezó a verse dispersa, estaba yéndose, Sirius grito y cayo al suelo, de hecho muchos lo hicieron, la diosa por fin volvía al descanso tan merecido, por fin se rendía y volvía a su hogar.

Y los pobres mortales en aquel castillo en alguno de muchos mundos vieron como fatalmente divina Vivian desaparecía para nunca mas volver.

FIN