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Historia 29479 — capítulo 10

Capítulo 10: Celos, mentiras y desengaños

Hermione estaba más que confundida. No sabía que hacer ni que pensar al respecto. Prefirió alejarse un poco de su amigo, y entre esto se fue de su casa en Grimmauld Place y alquiló un apartamento en el centro de Londres, muy cerca de donde Harry. – ¡Todo empacado! – dijo la castaña mientras se sentaba en el sofá de la sala - ¿Crees que los muchachos si puedan venir a ayudarnos en el trasteo como tal? – Preguntó Ginny, quien junto con Luna estaban ayudando a Hermione a empacar todo – Yo supongo que si. Tu puedes convencer a Harry, yo habló con Ron y Herms que hablé con Draco, ¿no? – En esas últimas semanas, Draco se había unido mucho a Hermione y se había alejado de Ginny, haciendo funcionar su plan de demostrarle a la pelirroja, que lo que le había dicho esa última noche de pasión, era totalmente cierto – Por cierto Herms, ¿cómo van las cosas con Draquito? – Dijo sarcásticamente Ginny, sin poder evitarlo ni quererlo. Hermione y Luna se vieron con cara cómplice, dado que habían identificado el motivo por el cual estaban Ginny y Harry tan alejados, claro que la castaña sabía que había algo más, pero eso era reserva de su sumario – Somos muy buenos amigos, si es a eso a lo que te refieres Ginny. Yo en este momento no estoy en capacidad de estar en una relación, a menos que esté completamente segura de lo que siento – Luna vio la incomodidad de su amiga, e intentó cambiar el tema para que Ginny no fuera tan imprudente - ¿y que terminó de pasar con Victor? – La misma pregunta de hace unas semanas, la hacia de nuevo Luna, pero ahora Ginny podría ayudar a presionar a que la castaña se desahogue – Bueno Luna, – Hermione se mordió el labio inferior, demostrando su preocupación y algo de tristeza – hace poco recibí su última carta. Había recibido tres previamente, pidiéndome que volviera, que él había cambiado, pero al ver mi negativa, prefirió escribirme por última vez, diciendo que todas mis cosas en Bulgaria las había vendido y que me iba a traer el dinero. Yo le comenté a Harry y él me dijo que le respondiera diciendo que un auror iría por el dinero la próxima semana, después del matrimonio, para evitar algo que él le había dicho. Es así como todo, formalmente, está terminado – Hermione suspiro tristemente cuando finalizó su relato - ¿Lo extrañas? – Preguntó Ginny - ¿La verdad? – Ginny asintió con su cabeza – No, ya no me hace falta. Es más, he llegado a creer que la relación con él no iba para ningún lado – Luna entendió que Hermione iba a cambiar el rumbo de la conversación - ¿Acaso no lo amabas? – preguntó Ginny sorprendida – ¿Alguna vez a ustedes no les ha pasado que están haciendo algo por capricho o por que pareciera ser lo único correcto? – Hermione miró directamente a Ginny al hacer esta pregunta - ¿A que te refieres exactamente Herms? – Le dijo Luna, al no escuchar respuesta alguna de la pelirroja – Pues Luna, que si alguna vez han estado con alguien por cumplir con lo que supuestamente está correcto, o porque simplemente hubo tantos deseos de estar con esa persona que cuando están con tal, a pesar de no ser felices, siguen ahí porque cumplieron algo que deseaban – Luna respondió de inmediato a la pregunta, para luego cuestionar a la castaña y después a Ginny - ¡Yo por supuesto que no! Solo he estado con dos personas en mi vida, con Dean y con Ronald y pues aunque a Dean lo quise demasiado, no fue un capricho, solo estaba aprendiendo a querer... Y ahora con Ronald... Bueno, lo amo con toda mi alma y mi vida, así que no he tenido que hacer eso. Pero, ¿por qué preguntas eso Herms? – Hermione miró a Ginny, antes de contestar, a lo cual la aludida algo sonrojada, se puso en pie y se dirigió a la ventana abrazándose a si misma – Yo no se si eso esté pasando con Harry ¿saben? – Luna abrió los ojos exageradamente y con su cara de asombro, vio como Hermione tenía una satisfacción notoria: Había llegado donde quería – ¿Por qué lo dices Ginny? – Hermione quería sacarle más información, era la única forma de quitarse ese sentimiento de culpa que tenía por haber besado a su amigo en dos oportunidades previamente – Niñas, yo ya... no se si amo a Harry, como lo amaba antes – Esta vez fue Luna la que habló - ¿Por qué lo rechazaste hace dos años Ginny? – ¡Por fin! ¡Su amiga le había hecho la pregunta que solo Draco había hecho! ¡Bingo! – Yo... – Se apoyo contra el marco de la ventana levemente – Yo no se si lo amo realmente. Creo que paso lo mismo que le paso a Herms – En eso Hermione fue la que se desahogo – Yo llegaba en las noches y lo veía sonreírme. Yo preparaba la cena y hacía de cada momento algo especial, pero él... – Sonrió melancólicamente – solo iba a lo que iba... No puedo negar que en la cama me hizo sentir mil cosas inimaginables, pero siempre me faltaba algo, siempre sentía que nuestra relación se basaba en eso... en sexo – Ginny recordó en ese momento, ese espacio íntimo donde tanto ella como Harry se habían encontrado, ella expropiándose de sus culpas y él... No sabía bien porque no la había detenido... Un sollozo interrumpió sus pensamientos: Herms estaba llorando - ¡No lo ame! ¡No lo amo! ¡Y no se que demonios me está pasando! ¿No debería acaso estar feliz porque no estoy sufriendo por una persona con la que estuve tres años? – Luna se acercó a ella, aunque no tenía claridad sobre a quien debería acercarse realmente – Tu llevabas tres años Herms, yo llevo más de siete y ya no lo amo – En eso Hermione miró a su amiga, quien por primera vez la veían llorar con tanto sentimiento. Pero eso no intimidó a la pelirroja - ¿Ustedes me perdonarían si estuviera con otra persona que no fuera Harry? – Luna interrumpió, no quería que Hermione respondiera - ¿Quieres a alguien más? – Cuando Ginny iba a responder, entraron por la puerta principal los tres hombres que eran sus parejas, sus amantes... Al ver la escena, se miraron perplejos, no sabían que hacer. Harry por su parte quería acercarse a su amiga para consolarla, pero su obligación estaba con su novia, así que muy en contra de su voluntad se acercó a Ginny; Ronald se acercó a Luna cuestionándole sobre lo que estaba pasando, pero sin saber que hacer también; Draco se acercó a Hermione, ellos dos en verdad eran buenos amigos, no como creía el resto de la gente. La abrazó y dejó que llorará en su hombro. Sin notarlo, una pareja de novios los miraban con odio, con... celos. Cuando ya se hubieron calmado las jóvenes, por más que indagaron los hombres, no salió respuesta alguna. Decidieron ayudar en el trasteo y llegada la noche se fueron a las Tres Escobas, a pasar un rato entre amigos.

Al llegar al sitio, se acomodaron por parejas, y pidieron una ronda de cervezas. Empezó a sonar una canción y Draco le dijo a Hermione que fueran a bailar, mientras Harry lo miraba con rabia a él y Ginny la miraba con rencor a ella - ¿Por qué estabas llorando Herms? – Le dijo el rubio, mientras la tomaba con una mano por la cintura y la otra suelta – Estábamos hablando de nuestras vidas emocionales Draco – Dijo ella, poniendo uno de sus brazos alrededor del cuello de su amigo - ¿paso algo emocionante? – Hermione lo miro con cara de pícara - ¿Acaso tu no quieres contarme algo Draco? – la cara pálida del rubio, cambió momentáneamente a un rosa perlado, notando así, que se había sonrojado - ¿Dijo algo Ginebra? – Hermione rió con ganas, mientras en la mesa Harry los miraba desdeñosamente, atrayendo la atención de su mejor amigo - ¡Hey Harry! – el moreno volteó hacia su amigo - ¡Deja esa cara! ¡Con alguien debe quedarse Hermione, ¿no?! – Eso hizo que el moreno mirara despreciablemente, mientras que Ginny y Luna no lo notaron por estar hablando entre ellas - ¿Entonces tienes algo con Ginny? – el rubio siguió bailando por inercia, después de notar que había cometido un error. Sin embargo, su mente trabajaba a mil por hora, haciendo que su respuesta asombrara también a Hermione – Y tu sientes algo por Harry – Lo afirmó, no lo preguntó. Esto hizo que la castaña fuera la que ahora se sonrojara y que él soltara una carcajada que inundó el lugar - ¿Eres el amante de Ginny? – dijo la castaña recuperándose de las palabras de Draco – Por muy poco tiempo, debo decir... – Sonrió Draco, haciéndole entender que podían ayudarse mutuamente – Yo aún... Estoy confundida Draco – el rubio la acercó más a él – Estás casi igual que Ginny... Lo único es que ella no quiere terminarle a Harry porque cree que aún la ama – Hermione no se separó ni un instante de su amigo; ya creía entender lo que pretendía – Y Harry no le termina a ella por la misma situación – Dijo ella más para si misma que para el rubio - ¿Les ayudamos a que se decidan de una vez, Hermy? – la castaña lo miró asombrada; esa sonrisa y esa mirada y por la forma como la llamó, no presagiaba nada bueno - ¿A... A que te refieres Draco? – Entonces el se acerco a su oído para susurrarle su pequeño plan – A partir de ahora, llámame “amorcito”, y no te preocupes, que ellos en el matrimonio de Ronald destaparán todo, o por lo menos se definirán – Hermione estaba asustada, pero no tuvo tiempo de responderle cuando Draco se alejo un poco de su oído y la empezó a besar frente a las caras asombradas de sus amigos. Harry por su parte, veía como Hermione le besaba a ese personaje y se partía por dentro de rabia, mientras que su novia se puso del mismo color que su cabello, y se puso en pie para dirigirse al cuarto de baño, furibunda. Luna por su parte fue detrás de su amiga pelirroja, mientras que Ron tenía la boca abierta y no sabía que decir, además porque su amigo estaba que los mataba a aquella “pareja” - ¿Qué te pasó? – Preguntó Luna a su amiga, al detenerla del brazo justo en la puerta de entrada del baño - ¿Qué no lo ves? ¡Acaba de llegar y ya está abusando de nuestra amiga! – Dijo Ginny, pensando rápido por supuesto - ¿No crees que Herms merece otra oportunidad? ¡Y si Draco está solo, y ha mostrado cambio, ¿quién mejor que él para estar con ella?! – Ginny estaba lanzando fuego por sus ojos - ¡Yo no le creo esa farsa! – Luna ya estaba muy disgustada por la actitud infantil de su amiga - ¿Es eso, o que tu estás enamorada de él? – Ginny la miró a ella ahora con rabia - ¿Cómo se te ocurre decir eso? – La rubia contesta también de mal genio - ¡Por lo que dijiste hace unas horas en la casa de Harry, por tu actitud cuando Draco está cerca, por tu actitud por la relación que ellos están empezando! ¿No te parecería acaso muy sospechoso si vieras esa actitud en otra persona? – Los gritos no traspasaban la pared, dado que el baño estaba con un hechizo; pero igual la voz estaba muy elevada y se escuchaba perfectamente sobre al música del sitio - ¡Estás loca Luna! – Esto hizo que su amiga ahora si se pusiera furibunda - ¡Si yo estoy loca, tu no amas Draco y amas a Harry! ¡Así que dímelo de una buena vez! ¿Qué carajo tienes con Draco Malfoy? – Luna tomó por los hombros a su amiga, haciendo que no pudiera moverse - ¡Yo... yo...! – Luna volvió a moverla bruscamente - ¡Dile a Harry que no lo amas, y deja que él también sea feliz! ¿Qué no has visto que él ya no te ama o que? – Ginny quedó de una pieza. ¿Cómo que Harry no la amaba? Eso mismo le había dicho Draco, pero ella no quiso creerlo. En eso, se abrió la puerta, entrando por ella Hermione - ¿Qué pasó? ¿Por qué discuten? – la castaña cerró la puerta y le puso un hechizo para que nadie más entrara, al ver la situación - ¡No pasa nada! – Dijo Ginny. Luna quien había enfrentado a su amiga y no quería ahondar en el asunto, trató de sacarla de ese embrollo de forma que nadie sospechara – Herms solo que estamos preocupadas por la relación tuya con Draco. No queremos que te lastime, eso es todo – la castaña se hizo la desentendida – No se preocupen niñas. ¡Gracias por preocuparse! Pero él y yo estamos recién saliendo, nadie dijo que me iba a casar con él – hizo un guiño a Ginny, dado que ella entendía el motivo de su rabieta, y abrazo a sus dos amigas – Ahora necesito es su ayuda porque nuestros amigos no están muy conformes con esto – les dijo la castaña - ¡No te preocupes Herms, de Harry me encargó yo! – Ginny salió del baño, dejándole a Hermione una sensación extraña en su estómago. Y antes de salir del baño, Luna detuvo a la castaña “Otro cuento este” se decía a si misma Luna - ¿Y tu que? ¿No que solo eran amigos? ¿Qué está pasando? – Hermione volteó y trató de hacer su cara de ofendida, pero no pudo – Ya lo sabes, ¿verdad? – Luna sabía a que se refería la castaña – Sería muy ciega si no lo hubiera notado, pero ¿tu por qué le sigues el jueguito a Malfoy si no vas a ganar nada con esto? – Entonces Hermione respiró profundo – No todo lo puedes saber Luna. A su debido tiempo, todo a su debido tiempo – se soltó de su amiga y salió del baño dejando a su amiga más confundida aún. Estuvieron un rato en el sitio; Ginny exageraba sus expresiones de cariño con Harry, quien al ver a la castaña tomada de la mano del rubio le respondía con pasión. Ron miraba la escena y le daba entre rabia y risa. Luna por su parte, le dijo que nada de lo que veía ahí era algo real, y que antes de sacar conclusiones, debían hablar, cosa que hicieron más tarde en su casa; y Draco y Hermione, solo se tomaban de la mano y salían a bailar esporádicamente, dándose besos en la comisura de los labios, y muy de vez en cuando en los labios en si. Al despedirse, Ginny se fue con su novio, Hermione fue llevada por Draco a su nuevo apartamento y Ron y Luna se fueron al apartamento del pelirrojo, dado que tenían que hablar.

Al llegar al apartamento del moreno, tanto ella como él estaban furiosos. Se sentían traicionados, ultrajados en su buena fe. Mientras él pensaba que su amiga le pedía que no la presione para poder estar con el rubio, ella pensaba que el hurón no había vuelto por estar con la castaña. La furia se dejo entrever a través de las caricias y los besos que se daban estos dos personajes, quienes buscaron la mejor forma de olvidarse de todo, teniendo una noche de pasión salvaje. Más se demoraron en entrar al apartamento, que él en empujarla hacia el sofá y arrancarle la blusa a su novia de la manera más salvaje, mientras ella buscaba la forma de quitarle el pantalón. Él se puso sobre ella, besándola sin sentirla, solo sacando toda la rabia que tenía por dentro, mientras ella enredaba sus manos en el cabello rebelde del moreno, empujándolo hacia la parte de su abdomen para que la mordiera y le hiciera sentir más dolor del que sentía por dentro. El solo pensar que en ese momento el rubio y la castaña estarían juntos, hacía que este par de novios rutinarios sintieran que su deseo debía ser desbocado a través de la fuerza. Se escuchaban gemidos de pasión y de dolor al tiempo, de frustración y de remordimiento. Harry se despojo de su ropa rápidamente, mientras alzaba a la pelirroja con habilidad y la llevaba contra la pared. Las palabras sobraban en ese momento, ella estaba prendida a él, rodeando sus piernas en la cintura de su novio y con los brazos rodeándole el cuello, mientras él la sujetaba con un brazo y con el otro le quitaba el resto de ropa - ¡Hazlo rápido! – Le gritaba Ginebra, haciendo que el moreno se sintiera cada vez más a gusto con lo que estaba haciendo – Sabes que esto es solo sexo, ¿verdad? – Ginebra asentía con su cabeza mientras el moreno acariciaba con su mano libre sus pechos, después de haberle quitado la ropa - ¡Dime que no te importa! – Ginny entre sus sonidos de placer le preguntaba a Harry sobre su sentir - ¡Me importa un bledo... Sólo necesito esto! – Le dijo Harry, haciendo que Ginny sonriera y le besara el cuello con mordiscos desenfrenados. En eso el moreno la tomó y la sentó sobre el espaldar del sofá, y la embistió fuertemente, salvajemente. Ella gritaba de placer, soltaba sonidos nunca antes conocidos por él, mientras el se reprimía todos sus sonidos y solo bufaba por lo bajo. Ella enterraba sus uñas en la espalda del moreno, haciendo que éste sintiera un dolor que le hacía recordar a la castaña - ¡No – te – amo! – Gritó el moreno en medio de ese éxtasis - ¡Yo – tam – poco! – gritó la pelirroja acercándose a él y sellando sus labios con un beso que traía un mordisco de por medio. En eso, Harry la tomó y la llevó al piso, con él aún en ella y sus movimientos se hicieron más bruscos, más fuertes, más furibundos... Terminaron al tiempo, aunque a él no le importaba si eso pasaba. Su último grito no fue de placer, fue más como de despedida - ¡Gracias! – gritaron al tiempo... “Gracias”, era la forma de decirse que ya habían aprovechado mucho tiempo juntos, que habían aprendido muchas cosas, que ya eran libres, que ya no había nada... Se quedaron acostados en el piso, mientras el sudor recorría sus cuerpos. Él se acomodó al lado de la pelirroja, ambos mirando hacia el techo - ¿Hace cuánto? – preguntó el primero – Me di cuenta hace dos años – respondió ella – A mi me pasó lo mismo – Dijo él mientras calmaba su agitación - ¿Qué hacíamos juntos? – Le dijo ella – Rutina, simple rutina – Harry notó que por primera vez en más de siete años, sabían lo que pensaba el otro - ¿Qué vamos a hacer con ellos? – Preguntó ella – Yo la amo. No la voy a perder – Ella sonrió y volteó hacia él – Yo también lo amo – Harry vio en sus ojos que algo más había pasado - ¿Hace cuanto...? – Ella no lo dejo terminar – Poco más de un mes, ¿y tu? – el moreno carraspeo un poco – Cometimos un error hace cinco años, pero quedo como eso: un error – ella lo miró sorprendida - ¿Pero si tu...? – él la entendía – Si, te amaba pero eso fue un error. Ahora no me he atrevido a hacerlo de nuevo – la pelirroja se sentó como pudo, y apoyo su espalda con el espaldar del sofá - ¿Entonces como sabes que la amas? – el moreno paso su brazo sobre su cara – Porque se que con ella, no quiero tener solo sexo – ella no se sintió ofendida, al contrario algo le decía que era totalmente libre - ¿Qué vamos a hacer? – Harry sonrió y se quitó el brazo que cubría su rostro – Demostrarles que con nosotros estarán mejor... – Con eso, Harry se puso en pie y ayudó a poner en pie a Ginny – Gracias, fue muy especial – Se acercó y le dio un corto beso en los labios a Ginny. Ella respondió ante el beso y lo abrazó – Gracias a ti... Aprendí mucho contigo – Harry sonrió – Es hora de iniciar la función. Por lo pronto, nos toca fingir... – Así Harry terminó la conversación y se vistieron y durmieron cada uno, en una habitación diferente.