← Historia 29479 · de
Historia 29479 — capítulo 9
Capítulo 9: Lo que mi conciencia calla
Esa noche Harry no durmió nada - ¿No la amo? – Se repetía constantemente. Incluso, más de una vez se puso en pie, y en el baño, como si estuviera dirigiéndose a otra persona, se dirigía al reflejo de su espejo - ¿Ya no la amas? – Y él mismo, muy a su pesar se devolvía la respuesta - ¡No! – Harry estaba desesperado. Daba vueltas en su cama intentando dormir, sin saber siquiera que habían un par de amigas discutiendo sobre el mismo tema, en su otra casa.
La castaña llevó las copas desocupadas a la cocina, donde Luna la alcanzó – Herms, ¿Tu siempre creíste que esos dos deberían estar juntos? – Luna no tenía idea que en ese momento, Hermione no estaba para contestar, pero aún así la castaña tomó las cosas con calma y tratando de desviar su respuesta - ¿Por qué lo dices? ¿Acaso tu esperabas algo diferente? – Luna la miraba, mientras lavaba las copas – No se. La verdad nunca vi a Harry con Ginny; aunque debo decir que hasta hace unos dos años, eran la pareja perfecta... – Luna se quedó pensando un momento, mientras Hermione se secaba las manos – Obvio, si Ginny hubiera aceptado la propuesta de matrimonio de Harry, todo sería diferente ahora por... – Hermione no la dejó terminar la frase - ¿Cómo has dicho? ¿Harry le pidió matrimonio a Ginny? – Luna notó que nadie más sabía sobre ese pequeño detalle, solo ella y su prometido – Bueno, pues... Este... Si, eso intentó hacer, ¿no? Pues... – Hermione se sentó lentamente, apoyando sus manos sobre la mesa que estaba en la cocina, donde años atrás se reunían los de la Orden - ¡No tenía ni idea! ¿Tanto me perdí por estar lejos? – Unas lágrimas, amenazaban en salir sin menor esfuerzo, cuando la castaña se cubrió su rostro con sus manos. Luna se puso en pie y se acercó para abrazarla – No fue tu culpa alejarte Herms, tu y yo sabemos que Victor no te dejaba salir ni nada y... – Hermione le interrumpió con un fuerte sollozo - ¡Y yo no tuve la más mínima delicadeza de comunicarme, Luna! ¿Soy tan mala amiga? – Luna veía como su amiga seguía sollozando, y la acariciaba la espalda en señal de apoyo – Herms, tu nunca has dejado de ser la mejor de las amigas, solo que alguien te tenía encerrada, eso es todo – la castaña se puso en pie lentamente, agradeciéndole con una sonrisa a Luna por el apoyo que le estaba dando y se secaba las lagrimas con sus manos - ¿Qué dices si vamos a dormir? Tu mañana trabajas, ¿no? Y ya es hora de empezar con los preparativos, es decir, empezar con mi función de madrina – Luna sonrió abiertamente, acordándose el motivo por el cual Hermione había vuelto – Si tienes razón, vamos para arriba, pero antes de acomodarse por completo, Hermione no pudo evitar soltar unas cuantas palabras con respecto a lo que habían hablado antes con Luna – Ellos ya no van a seguir juntos. ¡Ginny es una tonta por haber rechazado a un hombre como Harry! – Luna volteo, dado que ya se había acomodado en la cama, y la miró con los ojos muy abiertos - ¿A que te refieres? – Hermione volteó y la miro fijamente – ¡A eso mismo Luna! ¡Es una completa tonta! ¡Harry es uno de los mejores hombres del mundo, como para haber sido desperdiciado de esa manera! – Luna no entendía exactamente hacia donde iba la conversación, pero solo su razón respondía ante los comentarios de su amiga – Herms, tal vez sea que tanto para Harry como para Ginny, hay otras personas destinadas... Y quien sabe, tal vez estén más cerca de lo que nunca pensaron – Ahora fue Hermione quien la miró extrañada - ¿A que te refieres Luna? – la rubia sonrió por lo bajo – A que todo parece estarse dando, para que las personas que antes no se veían claramente, se unan de una vez por todas... Hasta mañana herms – la castaña quedó confundida, pero Luna sabía que entre su amiga y Harry, había algo más que una amistad. Pronto se destaparía todo y de una forma u otra, todos estarían conformes. Mientas tanto Hermione se quedó pensando en las palabras de Luna, por lo cual, al igual que el moreno, quien se encontraba en otro lado de la ciudad, daban vueltas en sus camas, tratando de conciliar el sueño perdido.
Draco salió de la bañera, y se acomodó una toalla alrededor de la cintura. Siguió a la pelirroja al cuarto de ella, y mientras recogía el desorden que habían armado, él la tomó por detrás, rodeando a la pequeña por la cintura con sus fuertes brazos - ¿Lo amas? – Preguntó imprudentemente, después de ese momento tan excitante que habían pasado – No – Dijo secamente la pelirroja - ¿Por qué sigues con él entonces? – El rubio seguía su imprudencia, pero cabe resaltar que le habían dado camino para ello – Porque él si me ama, y no quiero lastimarlo – Dijo ella razonando un poco - ¿Cómo sabes que te ama? – Volvió a preguntar Draco, besándole la mejilla. Pero Ginny en esta oportunidad no respondió - ¿Te lo ha dicho? – En ese momento la pelirroja volteó y lo vio a los ojos directamente. Los castaños ojos de la pequeña se estrellaron con los grises de él, y entonces el rubio entendió que su respuesta iba a ser negativa - ¿Desde hace cuánto viven esa farsa? – Ella lo abrazó; en medio de todo, le dolía que una relación que tanto había ansiado se hubiera acabado, sin siquiera saber cuando – Hace dos años, más o menos, cuando rechacé su propuesta de matrimonio – Draco abrazó con más ahínco a la pequeña en sus brazos - ¿Por qué lo rechazaste? – Al parecer nadie le había preguntado realmente lo que había sucedido. De eso acababa de caer en cuenta Ginny, cuando recordó que al moreno le había mentido vilmente sobre sus razones, y ni siquiera su amiga Luna le había preguntado – No estaba preparada – Draco aspiraba su olor, embriagándose completamente de su fragancia - ¿Y ahora? ¿Lo harías? – Ginny se separó un poco y volvió a fundir su mirada con la de él – Si, pero no con él – Draco sonrió al mismo tiempo que Ginebra lo hacía – Pero aún no quiero terminar con él. Así que tendrás que esperar un tiempo – Draco se le quitó la sonrisa. No entendía porque hacía esto esa pequeña. Lo tenía totalmente idiotizado, y aún así, no quería estar con él ¿Qué pasaba? La soltó suavemente y se alejó un poco recogiendo su ropa lentamente – En ese caso, seguiré en tratamiento hasta que te definas. Pero no me pidas que me quede solo, porque no te puedo dar mi vida así no más, sin tener garantía alguna que quieres estar conmigo – la pelirroja lo vio confundida. Le entendía, pero ella no iba a terminar de un día para otro con su novio de más de siete años - ¿Esperas que me vaya tras de ti, dejando algo que lleva más de siete años? – Draco la miró mientras se vestía, haciéndole entender que ya había dado la respuesta a esa pregunta – ¡Estás completamente loco! – En eso, él se puso en pie y se acercó a ella – Te demostraré Ginebra Weasley, que él ama a otra persona y que tu me amas a mi... Pero debes prometerme que no disgustarás ni con él, ni conmigo, ni con ella – La mirada castaña de ella denotaba temor, pero a la vez lo retaba - ¡Demuéstralo! – El sonrió y la beso levemente en los labios – No te preocupes, así lo haré – Así salió de la habitación, poniéndose su chaqueta y dejando a una Ginebra Weasley totalmente confundida.
Harry por fin pudo dormir. Llevaba poco más de dos horas dormido, cuando sintió que golpeaban a la puerta de su apartamento - ¡Voy! ¿Es que tienen mucho afán? ¡Esperen que ya voy! – Decía desde su habitación. Los golpes eran incesantes, haciendo que el moreno se exasperara no más con abrir mejor los ojos y ponerse sus lentes. Cuando abrió, encontró a Hermione parada en su puerta con una mirada de rabia y desilusión al tiempo. Harry quedó estático al verla, pero ella siguió al apartamento como si nada - ¿Por qué no me escribiste para contarme? – Harry estaba confundido, no sabía a que se refería su amiga, además porque su mente estaba volando con ella al lado “Está hermosa hoy; disgustada y todo, la veo más linda... Que bella que estás” Su mente le jugaba una mala pasada, hasta que Hermione vio que el moreno no le ponía mucha atención y no había cerrado aún la puerta - ¿No me vas a responder o que? – la castaña estaba muy disgustada, pero con ese comentario logró sacar del trance a su amigo - ¿ehhh? ¿Qué dices? – Harry cerró la puerta lentamente - ¿Por qué no me dijiste que te ibas a casar? – Harry la miró confundido - ¿Yo me voy a casar? ¿Cuándo y con quien? – ahora que ya estaba más centrado sonrió fuertemente ante la pregunta de la castaña - ¿No le pediste matrimonio a Ginny? ¿Hace dos años? ¿Por qué no me contaste? – Harry entendió todo y se le borró la sonrisa de sus labios - ¿Quién te contó? – Ella respondió sin dejar de mirarlo a los ojos - ¡Luna! – El moreno se sentó en su sillón favorito, con las manos cubriendo su rostro, como si no quisiera recordar – Ese fue el peor error de mi vida, si me permites decírtelo. Y no te lo conté, porque quería sorprenderte con un matrimonio, no con una negativa – Hermione suavizó sus movimientos, se calmó al ver a su amigo en ese estado y se acercó a él lentamente, como lo había echo años atrás, cuando él había descubierto la “verdad” de su padrino - ¿Qué pasó? – le preguntó retirando las manos de su rostro, mientras se arrodillaba frente a él y lo miraba fijamente, sin soltar sus manos. Él la miró ante tal acción, y aunque sus deseos le pedían saborear esos labios que tenia al frente, no sucumbió ante ellos y apretó con fuerza las manos de ella, y las llevo de nuevo a su rostro - ¿Sabes? Anoche me di cuenta de algo – Hermione lo miró con el ceño fruncido, pero él no lo notaba, dado que tenía su rostro escondido bajo las manos de ella y él, entrelazadas - ¿De que te diste cuenta? – él sonrió escuchando su voz paciente, esperando una respuesta – Me di cuenta que desde ese momento, desde el día que me dio la excusa más estúpida para no casarse conmigo, no la amo. Tampoco la odio, no me malinterpretes, pero creo que todo se acabo y nos dejamos llevar por la costumbre y la necesidad de placer que teníamos el uno del otro – Hermione movía sus pulgares inconscientemente, acariciando así el rostro del moreno, a quien se le notaba la tristeza en su voz – Harry, ¿se lo has dicho? – él negó con la cabeza - ¿se lo piensas decir? – él suspiró profundamente, como quien tiene una herida que no quiere sanar y doliera mucho – Si lo voy a hacer, pero antes necesito estar seguro de algo – respondió después de unos segundos el moreno, y bajo las manos entrelazadas, mirando fijamente a Hermione quien no entendía a que se refería - ¿De que tienes que estar seguro? – Entonces el moreno se acercó a ella y la beso. La beso con todo el amor que tenía, la beso con todo el amor que tenía guardado hacía tanto tiempo. La besó con pasión y dureza, con carácter y decisión, besó a Hermione Granger la mujer, no su mejor amiga. Ella no se resistió. Ella no había amado a Victor, y siempre estaba buscando lo que le faltaba. Estaba buscando un sabor de labios conocido pero no identificado plenamente, buscando un roce que la hiciera exaltar con solo un toque, buscando que su corazón saltara a una velocidad como la que estaba presentando en ese momento. Fue así como se dejó llevar y soltó sus manos, para rodear el cuello de su amigo con sus brazos, mientras éste la halaba un poco más hacia él. Cuando el aire parecía no tener por donde colarse, se separaron – Tengo que estar seguro que quiero a otra persona. O que tal vez la amo... – Hermione quedó quieta, todo lo que había sentido era tan real, tan palpable, tan... Se puso en pie y se fue hacia la puerta. Harry no hizo ningún movimiento para tratar de detenerla - ¡Lo sé! ¡Se que tienes que pensarlo, pero también debes sentirlo... Porque yo ya lo hago! – Hermione estaba de espaldas a su amigo, al igual que él a ella. Escuchó sus palabras como si fueran duros golpes a su razón – Solo tengo que pensar Harry. ¡No me presiones por favor! – la castaña salió del apartamento del moreno, con una confusión inmensa en su mente, mientras el otro joven se encontraba con una sonrisa en sus labios – Es verdad, estoy un poco más que queriéndote, y un poco menos que enamorado de ti – Se dijo a si mismo el moreno, sabiendo que ella ya se había ido de su apartamento.