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Historia 29479 — capítulo 3
Capítulo 3: Sin permiso para soñar
La conciencia de Hermione le hacia pasar malos ratos; después de recibir esa carta, todo en su vida normal había cambiado significativamente: no hablaba casi con su novio, no había dormido con él ningún día de esas dos semanas desde que recibió la carta y se le encontraba constantemente distraída y generalmente, sonrojada. Todas las noches tenía el mismo sueño, se encontraba con Harry y sentía una vaga necesidad de volver a tenerlo con ella, repartiendo las caricias que su novio no le dejaba; pero siempre estaban ahí Victor y Ginny, viéndolos de forma inquietante, como juzgándolos. Aún así, su sueño continuaba, y se veía de nuevo pero en otro espacio, estaba en una habitación, al parecer estaban en una casa a las afueras de Londres, la habitación tenía un ventanal de piso a techo, permitiendo así ver un hermoso paisaje nocturno; cuando ella volteaba, veía al moreno sonreír y con una botella de champagne en una mano dentro de un cubo de hielo, y dos copas en la otra, mirándola seductoramente e invitándola a acompañarle, a lo cual siempre respondía afirmativamente y se fundían de nuevo en uno solo, a la luz de la luna y las estrellas que se opacaban en la noche. Al despertar, Hermione siempre estaba algo sudorosa y con todas las imágenes en su mente, haciendo que un buen baño fuera necesario; en parte, por culpa de ese sueño, no quería que Victor durmiera con ella, además del hecho que él seguía disgustado porque posiblemente, ella iría sola a Inglaterra al matrimonio de su ex novio, en vez de acordarse del mejor amigo de la castaña. Un temor recorría el cuerpo de Hermione cada vez que recordaba el sueño, pero al mismo tiempo se decía a si misma – Fue única esa vez, y no sería del todo malo sentirlo de nuevo – Para luego reprocharse por decir ello.
Esa noche, Ginny lo había tomado por sorpresa y quería sentir ese deseo por parte de su novio, sin embargo, a éste no le agrado mucho la idea y con un – Estoy cansado, hoy no – dejó a la pelirroja sin palabras y tan furiosa, que decidió dormir esa noche en la habitación de huéspedes. Esa noche, el moreno saco su viejo pergamino donde tenía anotado todo lo que había intentado con su novia para estar con ella, por única vez al menos, haciendo el amor y no sintiendo que solo era sexo, sin embargo siempre que él preparaba algo así, ella sacaba una excusa tonta y sin fundamento, y al final solo le repetía “¡A mi no me gustan esas cursilerías!”, haciendo que el moreno cada vez sintiera más frustrados sus deseos de sentir una verdadera pasión, un verdadero romance. Esa noche precisamente, había hecho una cena especial, pero ella la rechazó por completo, apagó las velas y encendió las luces del apartamento, puso su tan alocada música en vez de una especial que había puesto su novio para la ocasión, pero lo más impactante, es que se había olvidado la promesa hecha al moreno, donde en esa fecha él podía ser todo lo cursi que quisiera, simplemente porque era su aniversario: Ella lo había olvidado y él lo había notado. Viendo de nuevo su pergamino, Harry notó como una idea vaga venía a su mente - ¿Y si llevo a Herms a Grimmauld Place? Nadie tendría porque enterarse, ¿o si? Además, iríamos en plan de amigos, para charlar un rato – El moreno esbozo una sonrisa de satisfacción por la idea que tenía en su mente. Sabía que con ella podía desahogar todo ese sentimiento de pasión y romance que tenía atrapado... Pero muy pronto se darían cuenta, que no era tanto el romance lo que les gustaba, era otro tipo de “Sentimiento”...
Dos semanas después, Hermione seguía con esos sueños extraños y se estaba preocupando por el tema. Victor, al ver el rechazo de su novia, y la falta de contacto, quiso hablar con ella al respecto - ¿Pasa algo malo Hermione? – Ella, quien se encontraba distraída, lo miro extrañada – No para nada, ¿por qué lo dices Victor? – él la miro con el ceño fruncido – No nada, si tu lo dices – Siguió comiendo como si nada estuviera pasando – Aja – solo dijo la castaña volviendo a sus pensamientos. Después de un rato, Victor le pidió que la acompañara a las prácticas de ese día, buscando la manera de sacarle mas información, sin lograrlo. En la cena, decidió enfrentarla, después de acceder a ir a un restaurante muy escondido del mundo, pero a la vez muy cálido y especial. Aunque eso no afecto para nada el temperamento del búlgaro - ¿Qué es lo que tanto piensas? ¡Ni siquiera me diriges la palabra! – Le reclamo su novio al ver como la castaña hacia caso omiso a sus reclamos – La verdad es que he estado pensando... – Y ella se quedó viendo a la nada, con una mano en la quijada y mordiéndose el labio inferior, denotando que en verdad era algo serio lo que iba a decir - ¿Pensando...? – Victor estaba esperando una respuesta, dado que de nuevo se había quedado callada – Bueno Victor, la verdad es que quiero darme unas vacaciones – Esto hizo que Victor la mirara extrañado, haciendo que Hermione continúe – Pero no se si puedas o quieras irte conmigo. Tu estás en temporada y no puedes ir, y yo quiero darme un espacio un poco alejada de ti – Victor se enfureció (La verdad lo hacía fácilmente) - ¿Quieres decir que te vas al matrimonio de tu exnovio y te quedas de vacaciones? – Hermione lo miro burlonamente – No dije cuando, solo dije que saldría de vacaciones. Además, para el matrimonio de mi AMIGO Ron – recalcando la palabra “amigo” – ya me dieron un permiso de quince días, sin afectar para nada mis vacaciones de dos meses que tengo pendientes, por ende, voy a planear un viaje para irme en enero – Victor abrió los ojos como si le hubieran dado el mayor susto de su vida, la veía con rabia, con furia, estaba totalmente descolocado - ¿Cuál es la idea? ¿Alejarte de mi a ver que sucede o que? – En parte, Victor tenía razón: su novia llevaba un mes sin estar con él, un mes sin hablar casi y cuando salían ella estaba ausente y le salía con el cuento que se iba a ir dos meses más – Te pido el favor que te calmes. Simplemente quiero ir a visitar a mis padres, y de paso, visitar a mi familia – Más rabia le dio al novio de la castaña - ¿Y es que acaso a esos planes no podemos ir juntos? – Hermione estaba tomando las cosas con calma, porque sabía que si se sulfuraba, podía ser peor – Victor, llevo años sin ver mi familia. Siempre que te pido que vayamos, estás ocupado y quieres ver a tu familia, por lo cual accedo. Pero esta vez voy a ir, contigo o sin ti, me hacen falta, amor – mientras le decía eso, posaba su mano sobre la de él tiernamente, pero la respuesta de su novio fue totalmente inesperada. Quitando la mano de él de forma brusca, se puso en pie y dejo unos billetes sobre la mesa del restaurante – ¡Vete a donde quieras Hermione, y si no te gusta mi familia, es problema tuyo! – Ella quedó totalmente estática ante la respuesta de su novio y al ver que se iba, verificó rápidamente si faltaba dinero, y dio parte del pago para después seguirlo - ¡Espérame! ¡No te alteres así, simplemente quiero ir a ver a mi familia! – Le dijo tomándolo del brazo, sin imaginar que el se soltaría de ella, propinándole un fuerte golpe en su rostro. Hermione cayó al suelo y lo miró con rabia mientras pensaba ¿Qué había pasado con aquel caballero que había conocido en el colegio?. Victor al notar que había hecho mal, trató de ayudarla pero esta vez la castaña rechazó por completo su mano - ¡Me voy en enero, me iré de vacaciones y pediré mi traslado a partir de marzo! – En eso, cerró los ojos con fuerza y desapareció, dejando a Victor entre arrepentido y aún furioso con la castaña.
Tres semanas, eso era lo que faltaba para la boda de Ronald, sin embargo Hermione inició los trámites de traslado después de aquella noche, dos semanas atrás, con el fin que apenas saliera a vacaciones, pudiera irse definitivamente de Bulgaria. Tenía claro que con Victor no podía seguir. Él había ido a hablar con ella, pero de nuevo, le había lastimado, de nuevo la había golpeado al confirmarle que se iba a ir del todo. Estaba asustada, no entendía el porque del comportamiento de la persona que estaba enamorada, ella esa noche quería besarlo, amarlo y él por su parte, se había dejado cegar por la rabia y el rencor; así, decidió pedir refuerzos, así que escribió a su amiga Luna, quien a su vez le informaba a Harry y a Ron lo sucedido; Ronald y Harry lograron pedir un permiso especial para ausentarse más tiempo, y que a ella mientras salía el traslado pudiera salir una semana antes de lo planeado en el permiso especial. De nuevo, el trío se encontraba unido, aunque hubiera pasado lo que pasó, para ese momento los dos amantes de una noche, olvidarían todo lo que habían vivido cinco años atrás, porque esta vez era cuestión de seguridad por la cual se veían, más que por cuestiones sociales. Llegaron a los dos días de la comunicación y se acomodaron en una habitación del apartamento de la castaña, quien con temor, no le volvió a abrir a su ahora exnovio y cambió las chapas de su apartamento y dejó hechizos para que no pudiera entrar con magia. – ¡Herms! – Grtió el pelirrojo al verla a lo lejos, haciendo que ella volteara al escucharlo. Ella se lanzó y lo abrazo, le hacia falta tenerlos cerca, por primera vez admitía que le gustaba cuando la celaban en el colegio e impedían que se acercara cualquiera a ella. El moreno, al ver el rostro de ella, que por más hechizos que se pusiera no podía disimular la fuerza del jugador de quidditch, se impregnó de una rabia intensa, haciendo que creciera en él la extraña necesidad de verlo de frente para partirle la cara; sin embargo, frente a la castaña lo disimuló muy bien, al igual que Ron, que no más con ver a Harry se dio cuenta que no iba a salir nada bueno de esa semana en Bulgaria - ¡Harry, Ron! – Después de abrazar a Ron, se dirigió a Harry, olvidando por completo el temor que la había embargado días antes, al igual que el moreno quien la recibió con un fuerte abrazo y dejó que llorara en su hombro como una niña pequeña. – Tranquila Herms, aquí estamos, nada te va a pasar, aquí estamos, nosotros te cuidaremos – Le decía tiernamente mientras golpeaba su espalda. Al rato ella logró controlarse y se fueron a su apartamento.
Cuando todos estuvieron acomodados, la castaña les contó todo lo sucedido. Les dijo que él no demoraba en volver, que siempre iba con la excusa de pedirle disculpas, pero que no entendía en que momento crecía su deseo de agresión. Ellos le dijeron que no se preocupara, que por lo pronto ellos estarían ahí la próxima vez, y así fue. No pasaron más de tres días, cuando una noche, llego Victor a golpear a la puerta de la castaña; Harry le dijo que no dijera nada que ellos estaban ahí, simplemente que le abriera y que dejara ver como sucedían las cosas. Ella obedeció – Hola Victor, ¿qué quieres? – Dijo Hermione sin dejarle pasar de la puerta – Vengo a hablar contigo. ¿Puedo pasar o me atenderás en la puerta? – Hermione tenía miedo, pero al mismo tiempo sabía que sus dos amigos estaban tras de ella vigilando cualquier movimiento extraño – No quiero hablar contigo, creo que todo esta dicho y HECHO – Recalcó en la última palabra, señalando su rostro que todavía tenía secuelas de su último encuentro - ¿Estás con alguien? Es por eso que no me quieres dejar entrar, ¿verdad? – Hermione lo miro a los ojos, negando todo con una sonrisa sarcástica – No Victor, estoy sola, recuerda que aquí en este país no tengo amigos, todos están en Inglaterra – Al ver la tranquilidad de Hermione, Victor quiso creerle, pero sus celos estaban incontrolables - ¡Dime la verdad! ¿Quién es el personaje por el que me has reemplazado? – Al ver que levantaba la voz, Hermione optó por dejarlo entrar para evitar comentarios por parte de sus vecinos – Mira, si no me crees, mejor entra y te das cuenta que no hay nadie – Victor entró como una tromba, empujando levemente a la castaña, haciendo también que Ron detuviera a su amigo Harry quien ya iba a salir a golpearle – Espérate, no ha hecho nada aún – Le dijo el pelirrojo por lo bajo al moreno. Victor empezó a revisar toda la sala y el comedor viendo por debajo de la mesa y moviendo los muebles que estaban acomodados - ¿Dónde está? ¿Tu crees que soy estúpido? ¡Yo se que estás con alguien! – En eso se acercó a Hermione y la tomó por los hombros, moviéndola con brusquedad, haciendo que sus amigos se prepararan para salir - ¡No estoy con nadie Victor! ¡Déjame en paz! ¡Igual si alguien estuviera aquí, ya no sería tu problema! – Victor se enfureció con esa respuesta - ¡Claro que me importaría, porque eres mi novia! – Hermione se asusto al ver la mirada de odio de su ex - ¡Ya no somos nada Victor, entiéndelo por favor! – Victor la apretó con más fuerza - ¡Claro, dices eso porque el imbécil está aquí y así puedes revolcarte como la cualquiera que eres, ¿verdad?! – En eso levantó su mano y nuevamente la golpeo, sin dar tiempo que reaccionaran antes los amigos de Hermione; es así como de la nada salieron dos personajes que lo tomaron por la espalda de su camisa y lo lanzaron lejos de la castaña. Mientras Krum se recuperaba, Ron se acercaba a Hermione para ver su estado, mientras Harry se acercaba al hombre que la había golpeado - ¡Ella no es una cualquiera! ¡Y vamos a ver si conmigo también eres tan valiente! – Harry lo levantó de la solapa, no sabía como había podido levantar a un hombre que lo podía doblar perfectamente en peso y era algo más alto que él. Al levantarlo le propinó un golpe en el rostro, haciendo que Victor cayera nuevamente pero ahora con la nariz fracturada. A pesar del dolor, el jugador se levantó y golpeó severamente al moreno, haciéndolo caer hacia atrás y rompiendo así la mesa que se encontraba en la sala. Hermione por su parte, estaba abrazada a Ron, quien no podía soltarse dada la fuerza que Hermione ponía en su abrazo por el shock en el cual se encontraba. Es así como el pelirrojo no pudo hacer nada al ver caer a su amigo, quien se levantó casi al instante de haber caído, y se fue contra Krum, cayendo los dos al piso, mientras el moreno golpeaba salvajemente al jugador - ¡A una mujer no se golpea, imbécil! – Victor recibía un fuerte golpe en el estómago - ¡Es mi novia Potter, eso a ti no te importa! – Victor estaba encima de él golpeándolo en la cara - ¡Ella ya no es tu novia pelmazo! – Harry había logrado quitarse de encima a Victor y ahora él le estaba golpeando el rostro - ¡Ustedes siempre han sido unos metidos, este es un problema entre ella y yo, no de ustedes! – Grito Victor, quien antes de golpear de nuevo a Harry, sintió como alguien lo halaba desde arriba - ¡Si nos metemos es porque es como nuestra hermana, idiota! – Ron había logrado quitarse de encima a Hermione, quien ahora iba a dirigirse al moreno pero él con una seña le decía que no - ¿Acaso no pueden defenderse cada uno? ¿Tiene que venir el otro a socorrerlo? ¡Que linda pareja! – Dijo Victor burlándose mientras se soltaba fácilmente de Ronald y lanzándolo hacia una pared. Harry se puso en pie y con más rabia que antes se dirigió a Krum que estaba concentrado en ver la caída del pelirrojo y por ende no se dio cuenta que el pelinegro había tomado un accesorio de madera de la sala en forma redonda y cuando el jugador volteó se lo puso en la cabeza con un fuerte golpe, haciendo que el jugador cayera inconsciente, pero antes de golpearlo, el moreno alcanzo a gritarle - ¡Pareja tus idioteces! ¡Somos un trío, y de muy buenos y verdaderos amigos! - ¡Pum! Cayó el pesado cuerpo de Victor al piso, mientras Hermione ahogaba un grito de temor al ver a Harry golpearlo, y Harry después se dirigía a Ronald quien había recobrado el conocimiento, después de quedar semi inconsciente por unos cuantos segundos. Todos sangraban en la habitación, Hermione por el golpe propinado por Victor, Ron por un golpe dado también por Victor, Harry por la pelea en la cual había participado, y Victor por la pelea y el fuerte golpe que le había dado el moreno para dejarlo inconsciente.