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Historia 29479 — capítulo 4

Capítulo 4: Secretos

Mientras en Bulgaria se encontraban el trío, atravesando por una situación tan poco favorable, en Londres estaban sucediendo muchas cosas extrañas. Sin embargo, nada de eso se iba a saber, por lo menos por un tiempo.

La pelirroja se encontraba en su consultorio, atendiendo temas externos; en esta oportunidad, quería aprovechar seis meses fuera de Urgencias, dado que necesitaba relajarse un poco. Era su último paciente del día, y aún no podía creer de quien se trataba – Draco Malfoy – Susurró para si misma, pensando cual era el motivo de su visita; así fue, que cuando dijo “Siguiente” ni siquiera noto que un hombre acuerpado, rubio, con unos hermosos ojos grises que derretían a cualquiera, entraba en su consultorio - ¿Cierro? – Preguntó algo tosco, haciendo que ella levantara su rostro y lo mirara fijamente – Si, por favor. Siéntese – Le dijo señalando el asiento frente a ella – Gracias – respondió él, algo ronco - ¿A qué debo el honor de tu visita, Malfoy? – Draco sonrió lentamente, esperando a que ella le viera, pero se quedó esperando tal reacción y respondió – Tengo múltiples dolores. Me duelen las piernas y los brazos, además del pecho – Señalaba cada punto, al notar que había percibido la atención de la pelirroja - ¿Practica algún ejercicio? – Draco le sonrió seductoramente – No, pero, ¿podría pedirte un favor? – La pelirroja le miro recelosa, pero asintió con su cabeza - ¿Me llamas por mi nombre? Creo que la época de colegio ya quedo en el pasado para que me sigas llamando por mi apellido – Ginny, se sonrojó demasiado por la actitud de su antiguo enemigo, pero accedió a la petición. Cuando ya completaron la historia clínica del paciente, la sanadora le pidió que se desvistiera y quedara solo en bóxers para ser examinado. Draco no hizo ningún ademán de negarse, así que cumplió con lo pedido por la sanadora. Cuando ya estuvo listo, se acomodó en la camilla – ¡Por Merlín! ¡Que cuerpo! – Pensó Ginny al ver como Draco se acomodaba en la camilla, sin embargo ella de inmediato saco tales palabras de su pensamiento e inició la revisión - ¿Hace cuánto que te duele el cuerpo Draco? – Acomodándolo para que se recueste en la camilla – Hace poco más de quince días Ginevra – El se dejaba examinar tranquilamente - ¿Practicas algún ejercicio o algún deporte? ¿Algo que haya hecho que tengas un esfuerzo adicional para que tus extremidades duelan anormalmente? – Draco contuvo la risa que tenía, a él no le dolía nada pero era una excusa para ver a aquella sanadora – Bueno, la verdad hace ya unos meses que no practico deporte, porque el tiempo es muy poco. Pero en estos días salí a trotar en las mañanas – Ginevra lo examinaba tomaba su pulso, su tensión, en fin, un examen completo. Cuando lo reviso, le pidió que se sentara nuevamente, solo faltaba una revisión a su visión y ya – Puede ser porque llevabas mucho tiempo sin hacer ejercicio, y te afecto un poco. Voy a darte una poción que es un relajante muscular. Eso te ayudara. – Cuando estuvo cerca del rubio, sin que se percatara, él la halo hacia su cuerpo haciendo que quedaran a centímetros sus labios - ¿Qué haces? – Dijo Ginny tratando de librarse de su paciente – No me duele nada Ginvera, solo quería que me examinaras – La pelirroja se sonrojo notablemente y mientras trataba de alejarse de él, solo logró unirse más y fundirse en un beso pasional.

Ella era consciente de lo que estaba ocurriendo y se separó abruptamente del rubio - ¿Qué carajos crees que haces? – él no la soltó, la mantuvo a su lado esperando a que se desahogara – Quiero mostrarte Ginevra, que tu vida merece mucha más emoción que la que te puede dar ese romanticon de Potter – Ginvera abrió los ojos de forma inmediata - ¿quién te ha dicho que busco emoción en mi vida y que Harry es romántico? – Draco solo sonrió – Te he seguido por más de dos meses Ginevra, solo soñando con tenerte así como te tengo. ¿Crees que es casualidad que sea tu última consulta del día? ¿Qué me haya asegurado del cumplimiento del hechizo para que nadie sepa lo que ocurre aquí? No te voy a lastimar, solo quería probar tus labios y sentir tu cuerpo cerca al mío, haciendo como crece lentamente la ansiedad de poseerte – la pelirroja entendía lo que sentía ese hombre. La emoción de hacer algo prohibido, algo casual, algo… excitante totalmente – Déjame, ya me besaste, no te voy a dar más – Draco la escuchaba ansioso, emocionado, muy exaltado para ser conscientes. Tomó la mano de la pelirroja y la llevo un poco más al sur de su ombligo, bajo su abdomen – Dime que no quieres sentir emoción Ginevra, dime que no quieres desahogar todo tu estress de la forma más placentera del mundo y terminaré mi deseo solo en casa.- Se acercaba a ella susurrándole cerca a sus labios. La pelirroja se encontraba realmente subida de tono, no podía negar que el tener todo disponible para ello, no quitaba el hecho que fuera preparado. Mientras pensaba que responder, el rubio se acercó a su oído lentamente - ¿Sabes que llevo esperando este momento tanto tiempo, que no he podido estar con nadie más? ¿Sabes hace cuanto quiero poseerte en este mismo consultorio que he observado hace tanto tiempo? No tendrían porque enterarse si sucede una vez y dejamos de vernos, claro está si tu quieres eso – Ese susurro fue acompañado de una pequeña caricia con su lengua en el lóbulo de su oreja y luego su cuello. La pelirroja accediendo sin decir palabra alguna, solo apretó aquella mano que estaba escondida tras la poca ropa que el llevaba, haciéndole expulsar a él un pequeño sonido de placer - ¡Yo tengo el control señor Malfoy, aquí se le hace caso a la sanadora, no al paciente! – Sonrió pícaramente y lo acostó de nuevo sobre la camilla, mientras se ponía sobre el cuerpo semidesnudo de éste. Tomó las manos del rubio y con un hechizo las amarro sobre la cabeza de este, mientras ella recorría con sus manos su pecho y sus abdominales y se movía rítmicamente sin quitarse prenda alguna, y lo besaba con pasión – Nadie tendrá que enterarse, ¿cierto? – Draco, quien se encontraba totalmente atrapado solo alcanzó a responder con un “si” entrecortado. En eso, ella se quito toda su ropa, no le importó nada, solo se quito absolutamente todo y jugo con su cuerpo sobre el cuerpo de su antiguo enemigo, rozándolo, sintiendo como él gritaba internamente al sentirla tan cerca, como se estaba desviviendo por tocarla con sus manos y sentirla; cuando ya hubo mucho tiempo jugando con él, lo desato y le quito los bóxers, pero él fue el que tomó el control de la situación y la empezó a acariciar y a besar por lugares recónditos, haciendo que ella no escatimara en volumen y sus gritos fueran claros y fuertes. En ese momento, ambos agradecían que cuando entraba un paciente al consultorio, se ponían de inmediato hechizos silenciadores para que nadie escuchara lo que ocurría adentro ni abrieran la puerta sin avisar; en eso, él la tomo por la cintura y con el brazo libre, quitó todo lo que estorbaba del escritorio de ella y la puso frente a él – Dime que me quieres tener en ti, dímelo Ginny, no dudare en hacerlo – Le decía Malfoy mientras jugaba con sus manos sobre ella – Draco, nunca había deseado tanto que alguien estuviera así conmigo, no desperdicies tu oportunidad – En eso Draco no pudo más y se fundió con ella en un solo ser, en un solo cuerpo, mientras ella susurraba el nombre de aquel paciente que la poseía y el sonreía de escucharla y soltaba una respiración agitaba. El ritmo era perfecto, al tiempo, como uno solo, primero despacio y luego rápido como si el mundo se fuera a acabar, al finalizar ninguno de los dos gritó, pero hicieron un sonido extrañamente placentero. Se quedaron así por un tiempo, y luego se puso en pie el rubio y se dirigió al baño. Cuando salió nuevamente, ella ya estaba vestida nuevamente y el consultorio estaba arreglado – Gracias doctora, ya me siento mucho mejor – Dijo el rubio sonriendo seductoramente, y cuando se dirigía a la puerta ella lo detuvo volteándolo fuertemente hacia ella y acercándose peligrosamente, le susurró – Es tu decisión si quieres cambiar de doctora, pero ya conoces mis métodos – Su mano se dirigió a la parte sur del ombligo del joven, haciendo que este se sintiera con ansiedad nuevamente – Si usted considera que debo seguir tratamiento, vuelvo con gusto, sanadora – Casi sin respiración respondía el rubio – Ya sabe como pedir la cita – Respondió la aludida, dándole un pequeño beso en la comisura de los labios. Así salió Draco Malfoy con una sonrisa del consultorio, mientras la sanadora se daba una ducha - ¿Por qué dije eso? – Pensó inicialmente Ginny al entrar en la ducha, y luego, cuando ya estaba en el agua se respondió así misma – Ha sido el mejor momento desde hace mucho tiempo. Esto si es buen sexo. – Sonrió imaginando la cara de Harry si se enterara, pero tal y como dijo su nuevo paciente, nadie tendría porque enterarse.

Desde ese día, nadie se imaginaría que el rubio tomaría muy en serio lo de su “tratamiento”. Al siguiente día pidió una cita para el viernes siguiente; sabía que Harry llegaría el domingo y que todo tendría que ser de esa manera. Cuadno le llegó el reporte de citas, Ginny vio que el viernes cerca de las seis de la tarde tendría de nuevo a su paciente en tratamiento. Sonrió para si misma – Bonita forma de terminar mi semana – Dijo para si misma, mientras un calor recorría su cuerpo, haciendo necesario que fuera a mojarse el rostro con agua fría. Mientras tanto, el rubio la miraba sin que ella notara, porque le encantaba que todo fuera a escondidas del mundo.