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Historia 29479 — capítulo 7
Capítulo 7: ¡Sorpresa!
Todo voltearon a ver quien salía – ¡Draco Malfoy! – Dijo en un susurro más para si misma la pequeña Ginny – Buenas tardes – Dijo Malfoy, denotando algo de temor en su voz, pero fijando su mirada en la menor de los Weasley. Nadie sabía que hacer, si saludar o no; vieron como a Molly se le iba desfigurando la cara, cuando nadie había contestado el saludo del rubio, y entonces todos saludaron casi sin ganas – Buenas tardes – algunos, con tono soez y despreciativo, como Ronald y George, y otros con tono de hacerlo por inercia. – Siéntate aquí al lado mío, querido – dijo Molly, con una gran sonrisa – Gracias Sra. Weasley, pero antes quisiera decir algo... – todos le miraron fijamente, haciendo que el pálido rostro del rubio, se volviera más pálido aún – yo... bueno... yo... – nunca se había visto tan vulnerable a Malfoy, nunca se le había visto esa incertidumbre, entonces increíblemente, fue Harry quien lo “animó” a hablar – Malfoy, habla que estamos con hambre – lo dijo en tono seco, sin rencor, pero tampoco con el cariño de un amigo, solo un ser más. Draco se acomodó mejor y carraspeo su garganta – Tengo perfectamente claro que ustedes no me quieren en lo más mínimo; pero también soy conciente que eso tiene una razón válida. En el pasado, era un niñito sin criterio propio y solo me basaba en unos absurdos ideales de mi padre; sin embargo ahora, soy más conciente de lo que hago, y vengo a disculparme por todos los malos ratos que les hice pasar, además de pedirles que me acepten en su familia. Yo se que no será fácil, pero las personas cambiamos y se, que será posible – El rubio miró a todos, pero en especial al ojiverde, dado que era quien tenía mayor influencia en el resto - ¿Cómo podremos saber que no mientes? – preguntó de pronto Hermione, quien había notado el temor y las miradas perdidas entre el rubio y su amiga Ginny – porque he cambiado por amor, y solo ustedes saben que ese sentimiento, cambiaría al mundo si tan solo lo dejaran actuar – fue en ese momento, cuando Ginny se sonrojó por completo, aunque las únicas que lo notaron fueron Luna y Hermione, y antes de que pudieran reaccionar ante tal acto, Harry tomó la palabra – Siéntate Malfoy. Más tarde hablaremos tu y yo. No se que opine el resto, pero yo tengo mucha hambre y quisiera comer – el moreno recorrió a los presentes con la mirada y todos asintieron, mientras Molly le brindaba una sonrisa maternal; sabía que había hecho lo correcto, y lo mejor, no tenía idea que la llegada de aquel rubio ese día, le ayudaría para alejarse un poco de todas las vueltas que estaba dando su cabeza.
Cuando terminó el almuerzo, el ambiente se tornaba entre incómodo y poco acogedor, contrario a lo que siempre daba la Madriguera a sus visitantes; sin embargo, después de un delicioso postre, Ron y Harry tomaron la vocería para hablar con su antiguo enemigo, Draco Malfoy, en un espacio alejado del comedor. - ¿Qué buscas realmente, Malfoy? – Hablaba primero Ronald, quien era el más consternado con la noticia – Algo que ustedes siempre han tenido y que yo, por culpa mía y de mi familia, he evitado... – Harry lo miró desconfiado – Busco amigos. Pero amigos de verdad. Busco una familia a la cual querer, respetar y que me quieran. Busco eso, “amor” – Ronald miró a Harry con una sonrisa notoriamente sarcástica - ¿No te parece extraño? ¿Después de tanto tiempo? – Harry no respondió a la sonrisa, por el contrario siguió mirando fijamente a Draco - ¿Hace cuanto te diste cuenta que te ha faltado eso, Draco? – Ron hizo cara de asombro, cuando Harry llamó por su nombre al de la mirada grisácea – Hace casi ocho meses Harry, cuando me vi totalmente solo, cuando me di cuenta que quien se debió unir a un buen grupo aquel primer año, era yo, y no incitarte a que estés con mis “amigos” – hizo una seña cuando se refirió a aquellos que lo acompañaban en el colegio - ¿Hace cuánto murieron tus padres y por que? – Draco estaba totalmente vulnerable, cuando se tocaba ese tema. Sabía perfectamente que así se ganaría a Harry – Mi padre siguió con la loca idea de seguir a Voldemort por sobre todas las cosas – Ron hizo una cara de desagrado cuando se nombro a la persona a quien le habían temido por tanto tiempo – empezó a organizar de nuevo a los mortífagos, y fue haciendo cada vez más y más adeptos. Mi madre me había contado lo que paso aquella noche, y a su vez, yo le conté lo que había pasado en la sala multipropósitos, por ende, no estaba para nada de acuerdo con lo que mi padre estaba haciendo. Esa noche, él descubrió que por primera vez en la vida, ella no lo estaba apoyando, y fue entonces que planeó una salida: iba a matarla. Pero cuando se encamino en un automóvil conducido por él, para simular un accidente, realmente perdió el control y cayeron a un precipicio, donde murieron al impacto. El automóvil no explotó, no tenía porque, dado que estaba siendo alimentado con otra sustancia mágica, en vez de gasolina, y así pude reconocer los cuerpos – Draco miró a Harry, mientras Ron entendía hacia donde iba la pregunta del moreno - ¿Qué pasó con los seguidores de tu padre? – Draco iba a seguir precisamente con esa parte, cuando el moreno preguntó – al verse sin líder, desaparecieron y tiempo después fueron encerrados en Azkaban – Dijo Draco casi en un susurro - ¿Hace cuánto fue eso? – Hace dos años – Respondió éste - ¿por qué tardaste tanto en darte cuenta que estabas solo? – el rubio dejo entrever lo ofuscado que se sentía al respecto – Porque aún creía en una mujer que no me amaba, y que al ver que yo no iba a seguir en el lado oscuro, me abandonó sin más ni más – Harry miró a Ronald; él entendía por lo que estaba pasando, él sabía lo que era estar sin sus padres y sabía lo que era estar decepcionado de alguien. Ronald asintió con la cabeza, al ver lo que iba a ocurrir – Va a ser difícil Draco, pero no podemos más sino intentarlo – Dijo Harry estirando su mano, en son de paz – Gracias – Dijo Draco sonriendo y estirando su mano también, apretando la mano de Harry. Ronald, a quien no le gustaban tantas formalidades solo atinó a invitarlo a su matrimonio – Bueno pues, espero que en verdad hayas cambiado Malfoy. Mientras tanto, y dado el cariño que te ha tomado mi madre, solo me resta invitarte a mi matrimonio con Luna el 12 de octubre – Draco sonrió y agradeció el gesto, aceptando la invitación. George y Bill llegaron cerca de ellos, donde vieron que las cosas estaban más calmadas, y luego fue Arthur quien se acercó, y llamó a Draco para una conversación a parte, la cual llegaría a un feliz término horas más tarde.
Ni Luna, ni Hermione tocaron el tema del nerviosismo de Ginny cuando Draco apareció a escena en la hora del almuerzo. Arreglaron todo, mientras Molly les contaba como se había acercado aquel joven, y se había ganado su confianza – Seguramente Harry lo entenderá – dio la castaña con algo de resignación – Yo se que te trató mal Hermione, pero él ha cambiado. En verdad – Le dijo Molly dándole leves golpes en la espalda – Ya viene Draco con mi padre, y los otros están sonriendo: lo han aceptado – Dijo Ginny, como si fuera una máquina repitiendo cosas – Era normal, Harry lo entendería por lo de sus padres – Ginny la miró, y con un poco de... ¿celos? Miró de reojo a Hermione al notar que sabía más de su “paciente” que ella misma – pues, espero que en verdad haya cambiado – con eso, Luna cerró el tema y se dispusieron a ir a la sala, donde ya llegaban todos y Fleur estaba con Victoire. Llegada la noche, y después de muchas evasivas de Ginny para estar cerca de Draco, todos se fueron, incluso los padres Weasley, quienes iban a compartir una semana junto con su hijo Bill y su familia; Ginny se quedó en casa, dado que no quería irse con Harry, y el moreno aprovechó para llevar a Hermione a Grimmauld Place junto con Ron y Luna, mientras Draco desaparecía. Al verse sola, Ginny apagó todas las luces de su casa, y se disponía a subir a su habitación, cuando sintió unos golpes en la puerta - ¡Ronald Weasley, te dije que verificaras si se te quedaba al...! – Cuando abrió la puerta, quedó con la palabra en la boca al ver a un rubio sonreírle galantemente - ¿Te sorprendí? – Ginny volvió a sentir ese temor de aquella tarde cuando lo vio; volvió a sentir como el mundo se le caía a los pies y surgía de la nada, para simular un buen estado. El rubio mientras tanto paso a la sala de la Madriguera, mientras Ginny continuaba de pie esperando en la puerta que todo fuera un sueño - ¿Por... Por que lo hiciste? – dijo entre nerviosa y ansiosa, cuando por fin había salido de su trance y cerraba la puerta para dirigirse al rubio, aunque un tanto alejado – El amor implica riesgos, ¿sabías? Y si me mataba Harry por venir acá, valía la pena... Pero como mi idea no es morir por amor, sino vivirlo, entonces decidí usar otras tácticas, que por cierto me ayudaron a crecer – Ginny lo miraba asombrada. ¿Qué había pasado con aquel rebelde que iba en contra de todos los que no estaban con él? Mientras ella se cuestionaba, él se acercaba lentamente hacia ella - ¿me vas a volver a atender en tu consultorio? – preguntó susurrándole cerca del oído, mientras su respiración se agitaba lentamente – Yo... La verdad es que... Yo... – Draco sonrió ante la actitud de la pelirroja - ¿No que te gusta tanto el riesgo Ginevra? – En la voz de él, escuchar su nombre era tan.... excitante; volteó su cara y lo vio a los ojos, tratando se simular rencor, pero solo logró que el rubio la tomara entre sus brazos y la subiera a su habitación, mientras acallaba todos los pensamientos de la sanadora con sus caricias y roces exactos – ¡Esto no está bien Draco, aquí nos podrían encontrar...! – Decía Ginny en un intento inútil de detener lo que iba a suceder – Eso no importa, si me acerqué a tu familia es porque quiero estar contigo – Le dijo el rubio, quien agitadamente la recostaba sobre la cama y paseaba sus dedos en las piernas de la pequeña Weasley, haciendo que ella entrara cada vez más en calor. Cuando ya la había desnudado por completo, y el ya tenía al descubierto su cuerpo perfectamente creado, ella lo tomó por el cuello y acercó sus labios al oído de él, susurrándole unas palabras mientras jugaba con su oreja - ¿en verdad me amas? ¿O estás... esperando... algo más... a...? – No pudo terminar sus palabras, el rubio estaba jugando con sus manos en el cuerpo de ella, haciendo que la respiración se entrecortara cada tanto y no pudiera más que gritar su pasión - ¿te parece poco arriesgar mi vida estando aquí contigo? – la levantó bruscamente, para que ella rodeara sus piernas alrededor de la cintura de él, listos para el momento de entrelazar sus cuerpos por completo. Ella sonrió, pero entonces escucharon como abrían la puerta de abajo y gritaban - ¡Ginny, soy yo! ¡A Harry se le quedaron las llaves del apartamento y me está esperando afuera de éste! – Ginny se asustó, mientras Draco la llevaba hacia el baño de inmediato, mientras la seguía besando y acariciando. Ron al ver que no contestaba, subió de inmediato y en vez de entrar a la habitación de Ginny, se dio cuenta que del baño salía el sonido del agua cayendo - ¡Ginny! – Gritó Ron de nuevo al ver que no había contestado. Mientras tanto, Ginny tapaba la boca de Draco, quien estaba igual de mojado que ella al entrar en la bañera - ¡Ron, ¿qué haces aquí?! – Ron no sintió ese aire de temor que tenía su hermana en la voz, ni tampoco notó esos sonidos de juego en el agua que salían de aquella habitación de baño - ¡A Harry se le quedaron las llaves y vine a recogerlas porque me está esperando en el apartamento de él! ¡Ya dejamos a Herms en la casa de Harry, junto con Luna! ¿Estás bien? – Draco le seguía besando, mientras ella trataba de concentrase en responderle de forma normal a su hermano, que estaba tan solo al otro lado de la puerta - ¡Si Ron, todo bien. Cierra bien al salir! ¡Adiós que casi no te escucho! – Dijo ella, mientras sentía como la lengua de Draco jugaba entre sus piernas y subía lentamente hasta su boca y la tomaba por los muslos, mientras ella se apoyaba en la pared del baño - ¡Adiós! – gritó el pelirrojo, bajando las escaleras rápidamente y cerrando la puerta tras de si. Apenas escucharon la puerta trancarse, el rubio embistió con toda su fuerza a la hermana menor de los Weasley, sin darle tiempo de arrepentirse y tapando su boca con sus labios, por si su hermano estaba cerca. Iniciaron un movimiento continuo, indefinido pero que dejaba la sensación de estar en otro mundo. Cuando él se había asegurado que ya nadie los molestaría, dejo de besar los labios de aquella mujer que lo volvía loco y empezó a traspasar sus límites en el cuello de la misma, mientras ella se dejaba llevar por el ritmo y gritaba toda la pasión contenida; ahí pudo hacerlo, sin mentir, sin disimular nada, sin taparse la boca con su mente - ¡Draco! – gritaba con cada movimiento brusco del rubio, cosa que a él le hacía sonreír y sentirse renovado a cada grito – ¡Ginevra! ¡Soy tan tuyo, como tu eres mía! – le dijo el rubio cerca del clímax, haciendo que ella sonriera y él solo tomara con tal sonrisa, la fuerza suficiente para culminar con ese momento de pasión desenfrenada, donde ella recostó su cabeza en el hombro del rubio, quien lentamente se fue cayendo en la bañera hasta quedar sentado y con la pelirroja sobre él, mientras los dos sonreían placidamente - ¿Me vas a... volver a atender en... tu consultorio? – decía Draco mientras el agua caía en su rostro y junto con su respiración agitaba, interrumpía sus palabras – Tengo miedo. Eso aún... no lo sé – dijo ella, mientras con dificultad se ponía en pie, cerrando la llave de la ducha y poniéndose una toalla sobre su cuerpo, mientras el rubio sonreía por lo bajo, sin soltarle la mano.