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Historia 29843 — capítulo 4
¿Saben lo que se siente cuando estás apunto de desmayarte? En pocas palabras: tu mundo gira a una velocidad impresionante antes de que todo se vuelva negro. Como todo, caer desmayado tiene su lado positivo, en el caso de Lily, el estar desmayada ayudó a que todos sus problemas desaparecieran de su mente como por arte de magia; claro que todo aquello con un lado positivo debe tener su lado negativo… en el caso de Lily, el golpe que le dio la realidad cuando volvió en sí no fue nada sutil, ni agradable.
El corazón de Lily Potter se aceleró de tal manera que la enfermera de la escuela pensó que estaba a punto de sufrir un infarto, en la ordenada enfermería del colegio, el grupo de personas que rodeaban a la pelirroja alertó sus sentidos al ver que la chica había despertado.
-Relájate querida.- dijo amablemente la enfermera, los ojos de Lily comenzaron a gotear, estaba segura que aquellas iban a ser las únicas palabras amables que escucharía en aquel momento y no estaba segura de estar lista para comenzar con la tortura. Sus ojos recorrieron nerviosamente la habitación entera, su piel perdió color y su pulso ganó velocidad de nuevo, aquello era pánico puro, como el que sentiría al estar atrapada en una habitación repleta de perros rabiosos.
-No te relajes tanto.- gruñó James Potter, la ira era perceptible en cada palabra, se encontraba parado junto a la ventana de la enfermería y la miraba con profundo odio, Al, sentado en una cama a un lado del mayor de los Potter, no se quedaba atrás.
-James, por favor.- dijo Ginny Potter en un tono de reprimenda a su hijo mayor. James murmuró algo como “me voy un año…” obviamente dirigido a Albus, quien pareció ser inyectado de nuevo con ira al escucharlo. La tensión podía cortarse con un cuchillo entre los dos hermanos, James le recriminaba a su hermano el escaso cuidado que le había tenido con su hermana menor repitiendo de manera constante que “esto jamás pasó hasta este año que salí del colegio”. Harry vio la tensión entre sus hijos y decidió pararse junto a James, quien dejo de murmurar cosas a su hermano menor y perdió la mirada en la ventana de la enfermería.
Ginny se sentó en una orilla de la cama de su hija menor, se enderezó pensativa, todo el tiempo en el que su hija había estado inconciente no había sido suficiente para que ella encontrara las palabras adecuadas para decirle. Ginny jamás imaginó encontrarse en aquella situación en toda su vida, no estaba segura si lo correcto era mimar a su hija en aquel momento o regañarla por sus malas decisiones, su corazón no se ponía de acuerdo, en el fondo sentía que debía hacer ambas cosas, de cualquier manera, la situación ya era suficiente fuente de dolor para ella, escasamente era posible que la dedición incorrecta le hiriera más de lo que ya estaba.
-No ha sido el mejor de tus días.- dijo Ginny sin mirar a su hija y con la voz a punto de quebrársele, se le antojaba tenderse a llorar, pero era un lujo que no podía permitirse.- Tu padre y yo estuvimos hablando…- dijo ganando firmeza.- por un lado queremos que afrontes los problemas que te has buscado…- Ginny tomó aire.- por otro lado, esta situación es una clara señal de que algo no está bien.- los ojos de Ginny encontraron a los de Lily, la expresión de la quinceañera era de pavor e incertidumbre.- Vendrás a casa conmigo y tu padre por un tiempo.- informó retirando la mirada de su hija de manera inmediata y levantándose con premura.
Lily no reaccionó de manera inmediata, se quedo en la cama, completamente abrumada por la situación y anonadada por la noticia; no hubiera podido articular palabra alguna aunque se le hubiera ocurrido algo que decir, no estaba segura de nada, ni de sus propios sentimientos o pensamientos. ¿Qué se supone que debía sentir o pensar?
-Albus…- dijo Harry con un tono calmado.- Ve por las cosas de tu hermana, seguramente Rose ya acabó de empacarlas.-
El pelinegro se levanto con pesadez y salió de la enfermería sin prisa alguna. El llevarse a su hermana del colegio era como una bofetada sutil para el mediano de los Potter, era la manera de sus padres y hermano de decir “no creemos que tú puedas manejar la situación”, aquello no lo tenía contento para nada.
-.-.-
“¡Creo que el día de hoy vamos a leernos mucho!
Noticias recién salidas del horno:
Se vio a la pequeña L. abandonar la escuela con sus pertenencias de la mano de sus padres y su hermano mayor, ¿Quién lo diría? La hija del famoso héroe, el responsable de vencer a ya-saben-quién, huye con la cola entre las patas avergonzada de sus acciones.
¿Estas perdiendo tu toque Capitán? Al parecer Lily no encontró del todo satisfactorio su encuentro contigo, tal vez por eso escapa en brazos de mami y papi. Los estándares de gryffindor si que han bajado hoy en día, en otros tiempos una adolescente se hubiera quedado a afrontar su destino con valentía, a veces los mimos de los padres hacen más daño que ayuda.
Ahora la pregunta es: ¿Qué tiene el BC que decir al respecto?”
Brooke apartó su mirada del papel y dirigió sus ojos a Albus, él pelinegro miraba al espacio obviamente enfadado, estaban solos, sentados en el salón de menesteres esperando a que el resto del BC apareciera sin ser seguidos.
La habitación era acogedora, imponentes sofás de colores pálidos y vivos se encontraban repartidos por todo el lugar, mesas con canapés servidos ocupaban sus puestos aquí y allá, un perchero en la puerta, y tapices y tapetes de diversos estampados.
-¿Por qué fue tan idiota como para caminar directamente en la trampa de la víbora de Sophia Cage?- la pregunta de Al salió de su boca sin dirección especifica, realmente no estaba seguro de querer conocer la respuesta. La ojiazul suspiró sin decir nada, en realidad ella misma parecía preguntarse aquello también.
Rose entró en la habitación apresuradamente seguida por Hellen y Hugo, los tres parecían exhaustos, probablemente la mitad de la escuela había intentado ver a donde se dirigían, Scorpius apareció después mientras maldecía a un par de chicas que lo había seguido por al menos media hora.
-Entonces…- dijo Rose una vez que Scorpius había encontrado un asiento en el salón y su boca había parado de murmurar maldiciones.- “¿Qué tiene el BC que decir al respecto?”- citó la pelirroja alzando la ceja, ella también quería conocer esa respuesta.
Albus gruñó enfadado y Scorpius pareció encontrar la pregunta tan ofensiva que volteó la mirada para mirar al tapiz. Ambos chicos encontraban aquello de manera personal, el llevarse a Lily era un golpe bajo para ambos, sabían que ahora la escuela entera murmuraba acerca de ellos y de cómo no había podido controlar la situación, Albus sintió su estomago arderle al pensar en lo que decían: “en tiempos de James, esto jamás hubiera pasado”
-Pues…- comenzó a decir Brooke para responder a la respuesta de su amiga.- Es obvio que no estamos conformes con nada.-
-Yo más que inconforme estoy confundida.- dijo Hellen con premura.- No entiendo porque Lily cometió semejante estupidez, ¡menos con Brandon Hook!, y tampoco entiendo que pensaban los padres de Al al llevársela de la escuela ¡Hoy en día no entiendo nada!-
-Yo no creo que haya sido algo completamente casual…- comenzó a decir Hugo atrayendo la atención de todos.- Lily jamás me mencionó que estuviera hablando con Brandon, pero sé que ella no se lo encontraría en un baño por accidente y accedería a hacer… pues eso.-
-Oh por dios, es cierto.- murmuró Rose más para ella misma que para los demás.- Ella debió haber estado en contacto con Brandon por lo menos todo el verano.-
Las miradas de Rose, Hugo y Albos se dirigieron a Brooke casi de manera automática.- ¿Recibiste cartas de Lily en el verano?- preguntó Al con la ceja alzada.
Brooke lo miró perpleja, su silencio y sorpresa eran un “no” contundente.
-Se carteo con Brandon todo el verano… excusándose en que eran cartas para ti.- explicó Hugo mientras un dolor de cabeza comenzaba a apoderarse de él, Lily era su mejor amiga, ¿por qué no le había dicho nada acerca de Hook?
Un silencio repentino se apoderó de la habitación por completo, todos se encontraban pensativos, de pronto ya no estaban seguros de que era lo que debían hacer ahora, como si se encontraran en la mitad de la nada sin rastro de un camino a seguir. Se acomodaron en los sillones para estar más cómodos, sabían que no saldrían de esa sala hasta que tuvieran un plan, o al menos alguna idea de que hacer, y también sabían que eso no iba a pasar en ningún momento pronto.
La boca de Rose se abrió de manera repentina.- Creo que ya sé que es lo que debemos hacer ahora.- dijo con la mirada perdida en algún punto del espacio vacio, aquella era una obvia expresión de “¿Cómo no lo pensamos desde un princpio?”
-Rose… aún no nos dices que debemos hacer.- dijo Hellen después de un largo silencio por parte de la pelirroja, quien pareció salir de un trace y sonrió con amabilidad.
-Bueno…- comenzó a decir Rose.- la columna de Awendela decía que existen dos fotografías de lo que pasó…-
El BC la miró impactados, realmente era algo que no debieron obviar, ¿cómo lo habían olvidado?
Era una ecuación sencilla, si ellos y sophia habían encontrado a Lily y a Bandon, y ellos no tenían las fotos, entonces por descarte…
-¡La víbora tiene las fotos!- exclamó Hugo, exteriorizando lo que pasaba por la mente de todos. Los ojos de Albus se abrieron como platos, las fotos de un escándalo pueden en ocasiones ser más escandalosas que el escándalo mismo.
-Tenemos que conseguir las fotos.- declaró el pelinegro con firmeza, no era un posibilidad, era algo que debía suceder, de alguna u otra manera.
-¡Lo antes posible!- añadió Hellen poniéndose de pie, no era factible que se quedaran allí más tiempo, Awendela no tendría remordimiento alguno en publicar las fotos de Lily y Brandon en una situación comprometedora, ellos tampoco tendrían que tener remordimiento alguno para obtener las fotografías de cualquier manera, las reglas acababan de cambiar de manera drástica…
Los seis adolescentes se lanzaron miradas de complicidad, algo tenía que hacerse en el menor tiempo posible.
-¿La petrificamos, le quitamos todas sus cosas y la aventamos a un barranco para dejarla morir?- preguntó Brooke refiriéndose a Sophia, los demás la miraron diciendo “que infantil”, ella no pudo evitar encogerse en hombros ante la negativa de los demás, a ella le parecía una ida perfecta.
-Sophia Cage no es cualquier persona.- comenzó a decir Hellen.- Ella está esperando que nosotros vayamos a buscar las fotos, esa es la única razón por la que no se las dio a Awendela en primer lugar.-
-O de porque no envió un mensaje a toda la escuela- añadió Hugo rápidamente.- ¿Qué quiere esa psicópata?-
-Quiere jugar.- contestó Brooke convencida de cada palabra.- Para ella todo esto es un juego, y lamentablemente ella va ganando la partida… lo más poderoso en esta escuela es la información, y ella la tiene.-
-Entonces…- la voz de Albus dejaba sentir un poco de seguridad, un plan acababa de forjarse en la cabeza del mediano de los Potter, y su sonrisa maliciosa lo decía todo.- lo que tenemos que hacer es… quitarle la información.-
-Ella no puede darle las fotos a Awendela…- comenzó Rose
-si no recuerda qué fotos, ni donde estan.- finalizó Hellen.
-¿Y como se supone que vamos a hacer esto?- preguntó Scorpius.- ¿La perseguimos por toda la escuela lanzándole hechizos hasta que le atinemos? ¡Nos van a suspender!-
-Podemos con eso.- dijo Hugo encogiéndose en hombros sin darle importancia.
-¡Nosotros no!- gritaron Scorpius y Brooke al unísono. Ambos habían sido suspendidos en tercer año, cuando Scorpius aún no era parte del BC, por llevar a cabo un duelo ilegal en los terrenos del colegio (y cobrar las entradas para el mismo), aquella vez los primos sólo habían obtenido una suspensión de una semana, pero con una amenazadora advertencia de que cualquier otro incidente los llevaría a una expulsión inmediata, y el director Kensington no podía esperar para que otro incidente sucediera.
-Entonces ustedes no juegan.- contestó Hugo sacando su varita.- ¿vamos?-
-Calma tus ánimos hermanito.- la voz de Rose era de enfado.- Si todo el mundo se entera de que desmemorizamos a Sophia los chismosos se empeñaran en saber porqué… y esta escuela esta repleta de chismosos.-
-¿Entonces qué?- preguntó el quinceañero de manera altanera, Rose roló los ojos.
-Tenemos que ser sutiles.- explicó Hellen con un delicado ademán de manos delicado.
-¡Sophia no va a encontrarse con nosotros sabiendo que queremos algo de ella!- gruñó Hugo.- ¿Qué sugieres?-
-Sugiero que alguien a quien ella no considere peligroso la cite.- explicó la rubia con un deje de autosuficiencia, no por nada era de las chicas más brillantes de la generación.
-¿Cómo quién?- la pregunta de Scorpius ganó a salir de su boca antes que de las bocas de los demás.
-¡Como Lily!- exclamó Hugo entendiendo el plan de la rubia, quien le lanzó una mirada de aprobación.
.-Lily se fue querida, debe estar en Londres para ahora.- contestó Rose sin poder obviar aquella falla en el plan.
-No hablo de la Lily real.- se defendió Hellen casi ofendida.
-¿Poción multijugos?- preguntaron Brooke, Albus y Scorpius al mismo tiempo, y las miradas de los tres se iluminaron.
-¡¿De donde la vamos a sacar?!- Rose volvió a señalar errores en el plan.
-¡La oficina del profesor Longbottom!- la exclamación de Brooke salió con el usual entusiasmo que acompañaba todos los planes retorcidos de la pelinegra, sus ojos se dirigieron a Hellen y se “enternecieron”.
-Está bien, yo la consigo.- dijo la chica un poco molesta, no le agradaba robar, mucho menos de la oficina de su propio padre.
-Y luego… ¿Qué “lily” vaya a buscarla y la invite a conversar con té y galletas en un lugar tranquilo?- preguntó Hugo, ¿por qué los hermanos Weasley se empeñaban en encontrar defectos en todo?
-Lily no va a tener que irla a buscar…- comenzó a decir Brooke con los ojos iluminados.
-Sophia vendrá por su propia cuenta.- acabó Albus, su sonrisa era de satisfacción absoluta, era hora de jugar.
-.-.-
Sophia Cage era conocida por muchas cosas, por su indudable conocimiento de todos en el colegio, por su impecable (y distorsionado) currículo académico y por su estatura, Sophia era una de las personas más bajitas en el colegio, con 1.60 metros era aún más pequeña que la ya diminuta Brooke (con 1.65m), aquello era a menudo el objeto de las burlas hacia ella, se decía que Sophia era tan pequeña que sólo había espacio en su cuerpo para un sentimiento a la vez…y aquella tarde parecía que aquello era completamente cierto.
Envuelta en una rabia majestuosa, con las mejillas encendidas de un color rojo vivo y los ojos entornados, Sophia caminaba a toda prisa por el pasillo haciendo que sus pasos retumbaran de manera amarga.
-¿QUIEN HIZO ESTO?- gritó con ira a una adolescente que contemplaba lo escrito en la pared del pasillo con el celular en mano, obviamente fotografiaba y enviaba lo escrito en la pared: en un montón de tamaños diferentes se leía a lo largo del pasillo una y otra vez “Ssssophia, el fenómeno de la naturaleza: la víbora que también es zorra”
La adolescente no pudo evitar un escalofrío recorrerle la espalda, la mirada de la pelinegra era aterradora, se quedo pasmada mientras trataba que su lengua cooperara y la ayudara a formar palabras, nada salía.
-¡¿QUIEN CARAJO HIZO ESTO?!- repitió de una manera más brusca que con anterioridad, la adolescente se tambaleo, sus ojos estaban abiertos como platos, estaba teniendo un ataque de pánico, ¿por qué no podía hablar?
La mirada de Sophia le causó aún más pavor, con las manos temblorosas sujetó su teléfono y comenzó a buscar algo en él, una fotografía: ¡Lily Potter pintando las paredes! –L-l-l-l…ily.- tartamudeó Allison ”la tartamuda” Turner.
-¡AHHHHHHH!- el gritó de rabia de Sophia se escuchó a kilómetros a la redonda, conforme caminaba lo esparcía por cada rincón del pasillo, los cuadros en la pared la miraban aterrados cubriendo sus oídos.- ¿A dónde SE FUE LA POTTER?- preguntó (o más bien exigió la respuesta) a uno de los cuadros de la pared, el anciano tembló de miedo y señaló con la mano fría y temblorosa. – baño.- dijo con un hilo de voz.
Sophia comenzó a caminar de nuevo, su andar era como el de un tornado, nadie se atrevió a preguntarle porque gritaba, ni que buscaba, de hecho, eran pocos los que se atrevían a mirarla a la cara. El pensamiento de Sophia estaba ocupado por la ira hacia aquella desgraciada que pronto desearía no haber nacido, también tocaba un poco de rabia a Awendela Darling, a la tonta la habían engañando haciéndola pensar que Lily se iba, porque Awendela debía haber visto mal, la foto estaba clara… la pequeña gryffindor seguía en el castillo, buscando perecer de manera prematura.
La puerta del baño se abrió de un golpe, la pelinegra entró hecha el diablo, dos chicas que se encontraban mirándose al espejo salieron prácticamente corriendo, los pasos de Sophia parecieron más pesados, su sonrisa era endemoniada.
-Sal de allí pequeña potter.- dijo tratando de sonar casual, la ira la consumía en todo sentido.- voy a darte lo que quieres… no vas a volver a sufrir por esto…- conforme hablaba caminaba mirando debajo de las puertas de los baños.- ¡APARECETE HIJA DE…!- silencio, y luego oscuridad.
Sophia Cage cayó desplomada en el piso blanco del baño.
-¡Brooke!- gruñeron Albus y Scorpius al unísono, casi al mismo tiempo Rose corría a la puerta del baño para trancarla. Los dos chicos dejaron en el suelo la capa de invisibilidad del padre de Albus (robada legendariamente por James en su tercer año del colegio) y se acercaron al cuerpo inmóvil de la slytherin.
-Prima, quedamos que lo del barranco no iba a suceder, no tenía que aturdirla… tenías que desmemorizarla- Scorpius miraba a su prima a manera de reprimenda, Brooke estaba demasiado satisfecha con lo que había hecho.
-No lo hice por eso.- dijo la adolescente con una gran sonrisa de autosuficiencia en el rostro.- será más fácil de desmemorizar si está aturdida.- dijo.- además…- añadió.- tengo un plan.-
Soltó una risa traviesa al tiempo en el que corría por la capa de invisibilidad y se la echaba ensima. -¡vamos rose!- susurró a su amiga, quien la miro extrañada.- ¡te explico en el camino!- dijo, y la pelirroja entró a la capa sin estar muy convencida de lo que hacía.- volveremos en un minuto, cierren la puerta, desmemorizen a Sophia, silbaré tres veces para que habrán… - explicó rápidamente la pelinegra mientras ella y Rose abandonaban el baño dejando a los dos chicos desconcertados.
Scorpius soltó una carcajada.
-¿Qué?- preguntó Albus intrigado.
-Hugo… ¿Cómo va tu destransformación?- preguntó Malfoy sin poder evitar sonreír cómicamente mientras miraba al último cubículo de la hilera, en donde, a puertas cerradas, Hugo volvía a ser lentamente un chico. Albus rió también.
-No es gracioso.- gruñó enfadado. Albus y Scorpius continuaron riendo de manera animada, y sólo se interrumpieron cuando decidieron desmemorizar a la slytherin, y cuando escucharon 3 silbidos en la puerta.
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“Si seguimos a este paso para mitad del año mis dedos estarán a punto de caérseme, no es que no adore relatar acerca de sus interesantes vidas queridos, pero deberíamos poner alguna especia de regla acerca de la cantidad de escándalos que suceden en un día.
De un segundo a otro Lily merodeaba el colegio y pintaba paredes, paredes que ahora están misteriosamente borradas, y ¿Qué fue eso, querida Sophia? ¿Acaso te sentías opacada por que lily se robó todos los reflectores de un solo jalón? No tenías porque ponerte celosa, o en todo caso, no debiste dejar que los escritos en la pared te afectaran tanto.
¿Nadie te dijo que es de poca clase emborracharse hasta perder la conciencia antes de las seis de la tarde? No es bonito que te encuentren en un baño, repleta de botellas, tirada en el suelo y sin noción alguna de nada… estoy segura que tus problemas no eran para tanto, si quieres compartirlos, sabes que siempre estamos dispuestos a escuchar.”
La mano helada de Sophia Cage arrugó el papel que estaba leyendo y lo arrojó a las llamas de la chimenea de la sala común de Slytherin. Brandon la miró sin mucha importancia, la rabia de Sophia le era irrelevante.
-¡Yo no me tomé todo eso!- gruñó nuevamente.
-Pero si tú misma dijiste que no te acuerdas…-
-¡Es una calumnia! Implantaron esas botellas… fui victima de un atentado… ¡tal vez hasta me violaron!-
Las carcajadas de Gregory y Brandon no se hicieron esperar, aquellas crueles risas hicieron que Sophia los mirara con profundo odio.
-No tome hasta caerme en el baño.- repitió convencida.
-Como digas.- dijo Gregory sin darle importancia. Sophia rechinó los dientes, aquello no inmutó a ninguno de los dos chicos.
Sophia Cage bufó repleta de rabia en su interior, de alguna extraña manera, sabía que ella no lo había hecho, y sabía que una guerra acababa de comenzar, y ella no pensaba quedarse con los brazos cruzados; ella estaba lista para jugar, a cualquier hora y en cualquier lugar.