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Historia 29843 — capítulo 5
Viernes por la tarde.
“Buenos días mis queridos lectores, el sol brilla a través de sus ventanas y los pájaros cantan…y no es precisamente primavera, pero creo que es lo más cerca que llegaremos a estar por el momento: es el primer fin de semana de este ciclo escolar, y ustedes y yo tenemos que ponernos al corriente…
Sorprendentemente, esta semana acabó siendo una de las más aburridas en la historia del colegio. ¿Querían vengarse de mí? Lo lograron, ¡agito la bandera blanca! Pero por favor… ¡denme algo de acción! Primero me elevan a la novena nube con el escándalo del siglo, y luego me dejan caer con nimiedades como Paula Roscoe besándose con Brandon Hook y Joe Fuller engañando a su novia con Kimberly Johnson.
¿Qué hacen BC o DC? ¿Se asustaron por lo que le paso la pequeña L.? ¿Por qué de pronto todos en este colegio se volvieron santos?
Después de una semana tan fétida para la información creo que hablo por todos cuando digo que estamos a la expectativa de la próxima semana; tres hurras para el primer partido de Quidditch de la temporada: tendremos nada mas y nada menos que leones contra serpientes, si tengo algo de suerte se olvidaran de las reglas del juego y me darán algo de que hablar.
Les confirmo la nueva alineación de los equipos que fue elegida el miércoles de esta semana:
Gryffindor:
Capitán y Buscador: Albus Potter
Portero: Rose Weasley
Cazador 1: Joe Fuller
Cazador 2: Meredith Finnigan (temporal - ¡esperamos el regreso de Lily!)
Cazador 3: Steve Murray
Golpeador 1: Hugo Weasley
Golpeador 2: Paula Roscoe
Slytherin:
Capitán y Buscador: Gregory Kensington
Portero: Sophia Cage
Cazador 1: Brandon Hook
Cazador 2: Scorpius Malfoy
Cazador 3: Vincent Stevens
Golpeador 1: Rupert Goyle
Golpeador 2: Jessica Moseley
Ravenclaw:
Capitán y Cazador: Brooke Sullivan (¡Aja! La única chica y la capitana, a eso llamo ¡girl power!)
Portero: William Kitching
Buscador: Tony Carroll
Cazador 2: Bejamin Turner
Cazador 3: Mark Jackson
Golpeador 1: Sebastián Coleman
Golpeador 2: Harold Struges
Hufflepuff:
Capitán y Portero: Ryan Stuart
Buscador: Amy Palmer
Cazador 1: John Aldarisio
Cazador 2: Larry Clark (Creo que Larry agradece que Amy sea buscadora y no golpeadora… y que estén en el mismo equipo)
Cazador 3: Michael Morton
Golpeador 1: Teresa Deschanel
Golpeador 2: Robert Porter.
Quiero reprender a los integrantes de los equipos de Quidditch por el poco uso de su imaginación a la hora de escoger a los capitanes, ¿por qué las mismas personas tienen qué robarse los titulares todo el tiempo y en todos los ámbitos?
Me despido triste, prometan que intentarán meterse en líos este fin de semana, sigan enviando información a través de sus teléfonos, en este colegio somos como hermanos… debemos ser compartidos. Espero verlos a todos en el partido del jueves próximo…
Besos, abrazos y deseos de que se porten mal, siempre suya
Awendela Darling”
-.-.-
-Quieren escuchar algo interesante.- preguntó Hellen inclinándose hacia delante para estar más cerca de Rose y Brooke. Las tres adolescentes se encontraban sentadas en una de las bancas en los terrenos del colegio, al igual que al menos tres cuartas partes de la población estudiantil, los viernes por la tarde siempre comenzaban de aquella manera.
-¿Es acerca del ciclo de vida de los dragones?- preguntó Brooke de manera instantánea sin dejar ver en su expresión rastro alguno de que se tratara de una broma.
La expresión de Hellen fue un claro “¿qué?”.- ¿Por qué te hablaría del ciclo de vida de los dragones?- preguntó con obvia perplejidad, Brooke podía ser tan extraña.
Brooke se encogió en hombros.- ¿Por qué no?- y continuó con la mirada fija en la pantalla de su celular mientras enviaba mensajes con una rapidez sobre humana.
-Estás loca Hollywood.- dijo Hellen sinceramente y aún con una expresión de incredulidad.
-Tu madre y tú tienen esa opinión en común.- respondió la pelinegra sin levantar la vista de su celular.
-Oh cierto.- dijo Rose animadamente.- ¿Este año también tienes que ir al psicólogo escolar?-
-Todos los viernes de cuatro a cinco.- los ojos de Brooke aún no se despegaban de la pantalla.
-¿A quien le mandas mensajes?- preguntó Hellen de manera abrupta.
-Albus.-
Hellen y Rose se lanzaron una mirada de complicidad que no fue percibida por la pelinegra.
-¿Por qué tienes que ir con la mamá de Hellen?- preguntó Rose de nuevo en su tema.
-Me visto chistoso, me caigo de las escaleras al menos dos veces al día, hablo como si fuera una idiota y saco calificaciones sobresalientes… ¡Soy un misterio clínico!-
Rose y Hellen comenzaron a reír, Brooke las siguió al tiempo que cerraba su celular y lo colocaba sobre la mesa.
-¿Qué dice Albus?- preguntó Hellen, y de nuevo ella y Rose se lanzaron miradas cómplices, está vez no pasaron desadvertidas por la pelinegra.
- ¿Qué fue eso?- preguntó refiriéndose a la fugaz mirada.
-Nada.- contestaron ambas chicas al unísono, aquel tono era claro… pasaba todo menos “nada”.
-¿Qué clase de nada?-
Hellen y Rose se miraron de nuevo teniendo una conversación sin palabras, cuando terminaron de comunicarse a su manera extraña volvieron los ojos a Brooke con grandes sonrisas en sus rostros.
-¡Se encantan!- soltó Rose divertida.- Te digo que tú y Albus son el uno para el otro.-
Brooke las miró como a un par de locas.- ahh.- dijo sin importancia.
-¡Es enserio!- dijo Hellen.- Créenos, fueron hechos para estar juntos.-
Brooke no pudo evitar reírse ante aquel comentario.- Hellen, si ese fuera el caso ya estaríamos juntos, siete años de conocernos y nada…-
-Es porque mi primo es lento.- interrumpió Rose.- Todos nos damos cuenta de sus sentimientos menos él…-
-Tú tampoco eres muy asertiva en ese campo.- continuo Hellen.- Confía en nosotras.-
Los ojos azules de Brooke rolaron de manera instantánea, ella sabía que podía ser un poco despistada, pero si algo había notado era que su relación con Albus no parecía moverse de aquel cómodo sitio entre la amistad y la hermandad, no que ella no hubiera querido que se moviera, pero algunas cosas simplemente pasan… o no.
-¡Lo que les decía…!- la intervención de Hellen, en su manera tan radical de cambiar el tema no hizo que ninguna de las otras dos se inmutaran, aquello comenzaba a ser motivo de rutina.- que obviamente no es el ciclo de vida de los dragones…- acotó con una mirada de reprimenda a la pelinegra.- es que… Sophia Cage serpentea peligrosamente rápido hacia nosotras…- el cambió de último momento en la oración fue seguido por los ojos de las tres chicas clavándose en la menuda figura de Sophia moviéndose entre las bancas con un claro objetivo en su radar: ellas.
-¡Buenas tardes!- dijo con su voz melosa y un tanto de brusquedad, dejo caer su delgada figura a un lado de la de Hellen y se acomodó en aquella banca.- ¿Cómo están?- Pregunta falsa.
-Sobrias.- Respuesta correcta. Brooke simplemente no logró evitar que aquellas palabras salieran de su boca, así como las demás no lograron evitar que las risas brotaran, y Sophia no logró disimular la expresión de amargura de su rostro.
-Yo no me tomé todo eso.- declaró Sophia defendiéndose de nuevo contra el chisme de su caída en el baño por exceso de alcohol con serenidad producto de ejercicios de respiración.- Quería preguntarles si se enteraron de las nuevas noticias…- cambió de tema.
-¿La alineación de los equipos de Quidditch?- preguntó Rose con la ceja alzada.
-No… hablo de que el profesor de DCAO renunció.-
-De hecho esa era mi noticia.- la expresión de Hellen de ira fulminó a Sophia por un momento, si algo le resultaba insoportable era que alguien le quitara la premisa de las escasa noticias que lograba llevar a la mesa antes que Rose.- pero aún no renuncia oficialmente… pero lo piensa seriamente.-
Sophia miró a Hellen con desdén después del último comentario, en el cual básicamente la había llamado “mal informada”.
-Como sea…el anciano se va a ir.- dijo Sophia con seguridad, Rose y Brooke se miraron con incredulidad, la segunda chica volvió a abrir su celular y comenzó a enviar mensajes nuevamente.
-¿Qué importa?- preguntó Brooke sin levantar la vista, nuevamente; cuando alzó la vista se encontró con la mirada estupefacta de las otras tres ocupantes de la mesa, ¿por qué ella siempre acababa luciendo como el bicho raro?
-Por favor Brooke… si el se va alguien tiene que reemplazarlo…- comenzó a decir Rose como hablándole a una niña pequeña.
-Y ese alguien… probablemente casi seguramente, será…-
-James.- finalizó Sophia con una mirada de autosuficiencia.
-¿James James? ¿James Potter?- preguntó Brooke confundida.- ¿Por qué él?-
-Brooke, no te vendría mal vivir en este mundo de vez en cuando.- le espetó Rose cansada de tener que explicar todo a su amiga.- ¡Hola! ¡Profesor de DCAO en Hogwarts es como el trabajo soñado de James!-
-¿No quería ser auror?- preguntó Brooke con tacto, realmente no quería volver a ser tratada como niña de seis años por sus amigas.
-Sí… pero no le emociona del todo que su papá vaya a ser su jefe.- explicó Rose, de pronto se preguntó como era que Sophia estaba al tanto de aquello, su mirada inquisitiva se dirigió a la pelinegra.
-No preguntes como lo sé, jamás revelo mis fuentes.- contestó Sophia antes de que la pregunta fuera formulada.
-Sigo sin entender la importancia de la noticia… ¿Qué importa que James Potter venga a darnos clases?- dijo la ojiazul sinceramente, realmente no veía el punto de aquella conversación.
Las tres la miraron estupefactas, ¿Por qué las chicas americanas resultaban ser tan despistadas? Rose y Hellen vacilaban entre hablar y no hablar, Sophia, por su parte, estaba lista para hacer lo que había ido a hacer.
-¿Qué va a ser de tu vida amorosa ahora?- preguntó de manera repentina, y Brooke la observó realmente confundida.- ¿de verdad no lo ha notado?- preguntó la slytherin a las otras dos chicas, ambas negaron de manera casi imperceptible. Sophia estiró su mano y tomó la de Brooke, quien sintió evidente miedo ante aquella reacción atípica e intimidante.-Brooke… - comenzó con delicadeza.- le gustas a James.- finalizó secamente.
Los ojos de Brooke buscaron los ojos conocidos de Hellen y Rose, ambas chicas desviaban la mirada, aquello era una afirmación inmediata. La pelinegra volvió los ojos a Sophia.
-Y también le gustas a Albus.- dijo Sophia, su mirada poco a poco comenzaba a poblarse con malicia pura.- ¿Quieres que te explique con manzanitas que es lo que pasa cuando dos hermanos pelean por la misma chica?-
Brooke frunció el ceño enfadada.- ¡No!- dijo firmemente.- No tienes porque explicarlo porque ¡Yo NO LE GUSTO A ALBUS!- se levantó de manera abrupta, Sophia la miró espetándole su poca cortesía.- y me quedaría a platicar con ustedes acerca de posibles enredos amorosos que no existen, pero tengo una cita con la loquera escolar.- su tono continuaba siendo molesto y cortante.- sin ofender.- añadió de manera instantánea mirando a Hellen, quien la miró excusando el hecho de que acababa de llamar a su madre “loquera”.
Los pasos de Brooke eran firmes mientras se alejaba de la mesa en donde tres chicas parecían bastante convencidas de que una tragicomedia romántica se avecinaba de manera imperiosa, caminó por los pasillos con un zumbido inusual en su cabeza, realmente estaba convencida de que Albus no sentía nada por ella, y tenía bases fuertes para saberlo: primero, cada vez que estaban peligrosamente juntos Brooke no lograba percibir ni el mínimo aumento en los latidos del corazón del pelinegro; segundo, a él no le importaba en lo más mínimo quedarse con ella completamente solos, y conociendo la timidez de Albus, aquello no podía ser una buena señal de enamoramiento, y tercero, Albus la veía como a una hermana. Las pruebas eran contundentes, ¿por qué el zumbido no la dejaba en paz? Tal vez porque Brooke no estaba molesta por el hecho de que todos pensaran que Albus estaba enamorada de ella, estaba molesta porque Albus no lo estaba.
Brooke Sullivan había estado enamorada de Albus Potter desde el primer momento en el que se habían dirigido la palabra, y había decidió desenamorarse de él desde cuarto año, cuando decidió darse por vencida y seguir adelante con su vida; pero seguir con su vida no le estaba resultando del todo fácil.
Mientras las dudas comenzaban a apilarse en la cabeza de la pelinegra, en Londres, una pelirroja aburrida deseaba que la ropa limpia sin doblar dejara de apilarse a un lado de ella.
Lily Potter suspiró aburrida mientras continuaba su aburrida tarea de doblar ropa limpia al estilo muggle, la residencia Potter jamás le había parecido tan aburrida como en aquellos momentos, al principio, cuando sus padres habían decidido sacarla del colegio por tiempo indefinido y llevarla a casa ella se había sentido aliviada, el no tener que lidiar con las miradas de todos le había parecido excelente, aunque resultaba muy contrastante con el no tener que lidiar con las miradas de nadie. La soledad consumía a la pequeña Potter mientras se mantenía “entretenida” con tareas caseras, por aquella razón fue que su emoción la sobrepasó cuando escuchó el timbre de la casa sonar por primera vez en toda la semana.
La pequeña pelirroja caminó a la puerta con premura, sabía que ninguno de sus amigos estaba detrás de la puerta, aún así, valía la pena soñar un poco. Abrió la puerta sin siquiera preguntar, soltó un grito emocionada, Voctoire en su puerta era lo mejor que ella iba a obtener.
Victoire comenzó a gritar casi al mismo tiempo, las dos brincaban histéricas de arriba abajo.
-No tenía idea de que te emocionaba tanto verme.- dijo Victoire con una enorme sonrisa de felicidad, llevaba su perfecto cabello rubio suelto con un par de rizos y usaba su color favorito de pies a cabeza, rosadas hasta las uñas.
-Llevo la semana más miserable de mi existencia, me hubiera emocionado de ver a un vendedor ambulante.- dijo Lily.- y tú eres mucho mejor.- añadió antes de que Victoire se sintiera ofendida.- ¿Qué haces aquí? ¡Dime que te vas a quedar mucho rato!-
Vicky soltó una risita nerviosa, Lily la invitó a pasar y ambas se encaminaron a la sala, la rubia siendo casi arrastrada por la pelirroja, Lily la sentó en el sofá y corrió a la cocina por algo de beber sin que su prima se lo pidiera, si de algo estaba sirviendo su tiempo en casa es que se estaba haciendo una anfitriona impecable.
-En realidad estoy buscando a tu mamá.- dijo Victoire haciendo que la cara de Lily dejara ver una obvia decepción.
-Salió.- dijo con amargura, no estaba segura de que hacía su madre todo el día fuera de la casa, pero estaba casi convencida de que lo hacía con el único propósito de matarla de aburrimiento.
-¿Tu abuelo sigue en el hospital?- preguntó la rubia asustada, y la reacción provocó asombro en Lily.
-¿Qué?- escupió la pequeña Potter incrédula.
Victoire abrió los ojos perpleja, acababa de meter la pata, ¿por qué no podía mantenerse callada por el bien de todos? ¿Por qué los secretos siempre acababan deslizándose por su lengua en el momento menos oportuno.- ¡Me tengo que ir!- dijo levantándose de golpe lista para desaparecer en aquel instante.
-¡No!- la detuvo la pelirroja colgándose de su brazo rápidamente.- ¿Qué quieres decir con sigue en el hospital? ¡Ni siquiera me dijeron que estaba enfermo!-
-Ah… ¿entendiste que tú abuelo? No, no, yo hablaba de mí abuelo…-
-¡Tenemos el mismo abuelo!-
-Hablaba del otro abuelo.- corrigió Victoire mientras forcejeaba para deshacerse de la mano de Lily que se prensaba de su antebrazo.- El papá de mi mamá, los Delacourt.- Victoire se deshizo de Lily y desapareció con un ruido sordo, Lily miró perpleja el lugar en donde su prima se había desvanecido, tal vez era hora de ocupar su tiempo en algo más que deberes del hogar, y sabía exactamente por donde comenzar.
La adolescente se apresuró a las escaleras de la casa, subió de manera precipitada y corrió al final del pasillo como si lo que buscaba fuera a desaparecer de un momento a otro, realmente ella no podía estar segura de eso; las manos de Lily abrieron la puerta de la alcoba de sus padres con adrenalina recorriendo sus venas, entró a la habitación en la penumbra y camino sigilosamente al buró de su madre, el cajón se abrió con demasiada facilidad, Lily estuvo tentada a cerrarlo de nuevo, si sus padres no habían mencionado nada tal vez existía un motivo, si su madre no cerraba los cajones con hechizos, entonces confiaba en ella… y no estaba segura de querer violar aquella confianza que en esos momentos debía apreciar como oro puro, pero estaba bastante segura de querer saber que era lo que ocurría.
Sus dedos se deslizaron con agilidad revoloteando en el cajón, un par de papeles salieron de entre páginas de libros, la pelirroja se los llevó al bolsillo del pantalón y salió de la alcoba de manera apresurada, un tanto avergonzada de lo que acababa de hacer, cerró la puerta con delicadeza y se dejo caer al suelo a un lado de la pared, su respiración estaba agitada, se sentía como una criminal. Los papeles en su bolsillo quemaban en su piel, cerró los ojos para concentrarse, aún no era demasiado tarde, ella aún podía devolver los papeles sin verlos, podía volver a doblar ropa en el cuarto de lavado y seguir esperando noticias del mundo exterior, podía seguir pretendiendo que no había nada en su cabeza; sus manos actuaron por impulso, casi sin saberlo los papeles llegaron a la altura de sus ojos, su corazón apretó el paso un poco más. Lily soltó un suspiro aliviada cuando leyó el primer papel, una nota de la tintorería muggle, ¿Por qué su madre era tan quisquillosa con la ropa? Se vio tentada a dejarlo allí, a regresar el resto de los papeles, pero tenía que estar un poco más segura, tomó el segundo papel con más confianza y menos preocupada, su piel perdió color de manera instantánea, ¿por qué su madre ocultaba un recibo de San Mungo entre las páginas de un libro en su cajón?
Lily Potter se quedó sin aliento por un momento, de pronto se sentía completamente confundida, todo comenzaba a tornarse tan complicado.
A varios kilómetros de distancia, otra chica compartía la opinión de la pelirroja de que todo comenzaba a complicarse demasiado.
Brooke Sullivan se mantenía sentada y quieta, observando con atención el montón de artículos raros colocados en estantes de la oficina de Luna Longbottom. No pudo evitar notar un par de cuernos de formas extrañas alzarse en el centro del a habitación sobre un pedestal, Luna entró en la habitación con una túnica púrpura y el cabello recogido en una coleta alta, sonrió de manera amable y ocupó su lugar detrás del escritorio sin decir nada, abrió un pergamino enrollado y comenzó a hacer notas con una pluma de color amarillo, Brooke no lo encontró extraño, aquella rutina de ser ignorada al principio de la “consulta” era algo normal, al menos cuando Luna Longbottom era la psicóloga.
-Mi nombre es Luna Longbottom, soy la psicóloga autorizada del colegio y hoy te presentas para una consulta debido a tu anterior suspensión de las actividades estudiantiles y por recomendación de tus profesores, ¿correcto?- los enormes ojos de Luna miraron a Brooke sin el menor rastro de estar bromeando.
-Señora L. yo sé quien es usted y sé porque estoy aquí, no era necesario todo eso.- dijo Brooke relajada, Luna sonrió amablemente y comenzó a hacer anotaciones de nuevo.
-Es política de la escuela.- dijo Luna mientras continuaba escribiendo.- Bueno, ¿Algo que quieras discutir antes de que comencemos?-
-En realidad no.- contestó la pelinegra con una sinceridad arrolladora. Luna se acomodó en su silla y continuó garabateando cosas, conociendo a la señora Longbottom, Brooke estaba casi segura que Luna no escribía acerca de ella, probablemente garabateaba cosas de manera espontánea para ver que salía.
-¿Cómo estuvo tu verano?- preguntó Luna después de un largo rato de silenciosa escritura.- ¿todo bien con tus padres?-
-Sí, estuve relajada.- contestó sinceramente.- Mis padres estuvieron relajados, básicamente todos nos relajamos.-
-Es bueno saber eso.-
-Es bueno que piense que es bueno.- dijo Brooke un poco confundida por sus propias palabras, las idas al psicólogo escolar lograban confundirla más que sacarla de dudas.
-¿Por qué crees que es bueno que yo piense que es bueno?-
-¿Enserio preguntó eso?- preguntó la adolescente dudando de si enserio la psicóloga escolar deseaba comenzar una guerra de trabalenguas.
-¿Por qué no habría de ser enserio?- preguntó Luna con la ceja alzada.
-Señora L, usted es demasiado extraña.- declaró Brooke sin remordimiento alguno.- ¿Puedo irme?-
-¿Sientes que es necesario que te retires?- Luna se recargó en el respaldo de su silla pensativa, examinaba las expresiones de Brooke interesada, aunque la expresión de Brooke no variaba mucho de una perplejidad general.
-No, pero aún así quiero retirarme.-
-Es interesante como contrastas tu honestidad con tu necesidad de evadir situaciones de estrés.- analizó Luna llevando la pluma al pergamino y anotando un par de cosas más, sin despegar la vista de la pelinegra.
-¿Eso significa que puedo irme?-
-Sí, nos veremos el próximo viernes para discutir lo sucedido hoy.- dijo Luna, apartó la vista de Brooke y regresó a escribir cosas en su pergamino ignorándola por completo. La ravenclaw se levanto sin prisa y se dirigió a la puerta calmada, se retiró de la habitación con un solo pensamiento en su mente, la madre de Hellen tenía una mente demasiado torcida, era distinguir en donde acababa la locura y comenzaba la genialidad.
-.-.-.-.-
Mientras tanto, en una casa poco concurrida en Londres una adolescente se mantenía callada en su habitación mientras se debatía cual sería su siguiente movimiento.
Lily Potter había utilizado todo su tiempo en registrar la casa de pies a cabeza, en total había encontrado cinco recibos del hospital San Mungo, un par de recibos de restaurantes cercanos al lugar y un par de cartas hechas pedazos de las cuales rescataba las palabras: “Ginny, tu padre” y “enfermedad agresiva”.
Todo le indicaba que algo estaba sucediendo, pero nada le indicaba que era lo que debía hacer. En aquel momento deseaba que su celular no hubiera sido confiscado como parte de su extraño castigo de confinamiento.
Lilian Potter suspiró cansada mientras se acomodaba en su cama, si su abuelo estaba enfermo y sus padres no habían dicho nada a ella y a sus hermanos existían dos posibles razones: o la enfermedad era demasiado ligera, o la enfermedad era demasiado grave.