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Historia 29843 — capítulo 6

-¡Míralos! Trajes de calidad, corbatas de colores neutros, cabello con demasiado gel… es obvio: son buscadores de talentos, reclutadores.-

Aquel interesante análisis por parte de Hugo mantenía a todos los miembros del equipo de gryffindor concentrados en las gradas, mirando a las figuras que desentonaban entre la multitud de chicos y chicas en uniforme, a aquellos extraños que se erguían y llamaban la atención de todos, de todos y sobre todo de ellos.

-Es el primer partido de la temporada, ¿no es muy pronto para que aparezcan?- preguntó Paula mientras mordía su labio inferior nerviosa, para ella era más que importante, era vital, ella realmente deseaba llegar a las grandes ligas, los nervios presionaban en su pecho de manera poco placentera.

-No, seguramente son invitados de alguien o algo.- mintió Albus poniéndose su mano sobre el hombro de su compañera de equipo, como lo sospechaba, los nervios la habían helado hasta los huesos.- es el primer partido, no tiene caso que vengan.-

Paula pareció agradecida por aquellas palabras, inhaló y exhaló con calma y volvió al interior de los vestidores para acabar de colocar su uniforme propiamente con el resto del equipo. Albus golpeó a Hugo en la cabeza casi en el segundo en el que ella no pudo verlos, el pelirrojo lo miró con odio.

-¿Eso porqué?- preguntó el pequeño Weasley con el ceño fruncido.

-¿Eres idiota o te haces?- preguntó Albus enfadado.- Paula se pone nerviosa cuando siente que las gradas estan "demasiado" llenas, ¿quieres que perdamos?-

Hugo no se dignó a contestar, sujetó el palo de su escoba con rabia y dio media vuelta para volver a entrar al vestidor de chicos, Albus se preparó para darle un último vistazo a la pista, el cielo comenzaba a despejarse, suspiró aliviado porque el partido no había sido interrumpido por las lluvias. Dio media vuelta dispuesto a regresar con sus compañeros de equipo, fue detenido por una piedra directa a su cabeza, volteo la vista a la figura de Brooke asomándose desde los pilares bajo una de las gradas.

-¡Pudiste dejarme ciego antes del partido!- le espetó Albus acercándose a ella, estaba bromeando, la chica estaba conciente, por lo que no desvaneció su sonrisa por mucho que el adolescente tratara de confundirla con su falsa expresión de enojo.

-¿Viste a los reclutadores?- dijo Brooke con alegría echando un vistazo rápido al par de hombres en trajes.

Albus bajo su falso odio y sonrío.- Sí, por desgracia Paula también.-

-Yo no me preocuparía mucho…- comenzó a decir la pelinegra.- no le digas a Scorpius que dije esto… pero las probabilidades de ganar están a tú favor.- finalizó con una sonrisa amistosa.

-No deberías decir esas cosas a espaldas de tu primo.- dijo Albus soltando una carcajada.

-Si bueno, tampoco debería desearte suerte… pero ¡buena suerte!- dijo la pelinegra con una sonrisa traviesa.

-¿Por qué no deberías desearme suerte? Somos amigos, que me desees suerte no le quita suerte a tu primo.-

-No es por eso que no debería desearte suerte; no debería desearte suerte porque si ganas voy en tu contra el próximo partido y para ser honesta nos hacen falta algunas horas de entrenamiento.- explicó la pelinegra con un deje de diversión, dio media vuelta y comenzó a alejarse del pelinegro.- ¡Nos vemos!- dijo despidiéndose con la mano, Albus le regresó el gesto y suspiró, el ritual de comienzo de un juego estaba completado, ahora sólo le quedaba apegarse a la tradición y ganar el partido.

Los pasos de Brooke eran veloces y acertados, siempre le habían dicho que su manera de moverse era bastante inusual, ella no la encontraba extraña, aunque había nacido en un país al otro lado del océano y se había criado en la ciudad más cosmopolita del planeta, aquello podría ser un factor que hiciera una diferencia abismal entre ella y el resto de las chicas del colegio, aquello podría ser la razón por la que Awendela Darling no dejaba de llamarla "abeja reina".

Una mano invisible la jaló con fuerza, la menuda adolescente perdió el equilibrio por un segundo y estuvo a punto de caer en una fosa de fango formada bajo una de las columnas que sostenían las gradas encima de ella. Se volvió intrigada para conocer la causa de su accidente, sonrió de manera automática cuando el rostro conocido de James Potter se materializó ante ella.

-¡James!- dijo alegre mientras recuperaba completamente su equilibrio.- ¿qué haces aquí?- preguntó incrédula y retrayendo sus ganas de abalanzarse contra el para darle un abrazo, como era la costumbre.

James la miró un tanto extrañado y abrió sus brazos invitante.- ¿dónde está tu hospitalidad new yorkina? - preguntó con una risa.

Brooke sonrió alegre y dio un abrazo a su amigo, odiaba el hecho de que Hellen y Rose sembraran en ella la duda de sí el la veía como algo más que una amiga.

-Contestando a tu pregunta…- comenzó a decir James una vez que se separaron.- vine a una entrevista de trabajo.-

Brooke sonrió, en realidad lo sabía, no estaba segura de porqué lo había preguntado.- ¿Quieres convertirte en el profesor de DCAO más joven en la historia del colegio?-

James sonrió de oreja a oreja, aquello era correcto, y sus calificaciones en aquella materia estaban siendo de gran ayuda.- Mi único inconveniente es que no le agrado mucho al viejo Kensington, pero no puede negar que soy el mejor candidato… le pedí a Neville y a Luna que aboguen por mi causa.-

El pitido de inició hizo que Brooke se estremeciera, no había nada como el primer partido de la temporada.

Los ojos de ambos se elevaron para ver a los jugadores entrar en el campo a velocidades impresionantes, Albus no podía dejar de hacer alarde montado en su Nimbus 2000 edición dorada, la escoba oficial del Quidditch de las grandes ligas; incluso Gregory Kensington no podía evitar envidiar un poco aquella escoba.

-¿Cómo están nuestras probabilidades?- preguntó James sin apartar la vista de los jugadores en el cielo.

-Todas a favor de Gryffindor.- contesto Brooke em la misma situación que el pelinegro, él sonrió casi sin notarlo.

-¡Escuché que te nombraron capitana!- dijo James despegando la vista del partido y regresando su mirada a la adolescente, quien no pudo evitar ruborizarse un poco.- Bien hecho.- dijo dándole un par de palmaditas en su hombro derecho.

-En realidad no es nada.- contestó con sinceridad.- creo que en realidad me escogieron porque los dejo faltar a las prácticas sin expulsarlos.-

La expresión de James cambió a una de seriedad.- no deberías hacer eso.-

-Lo sé, soy una pésima líder.- admitió Brooke encogiéndose en hombros, ella era una de las pocas personas que jugaban sólo por diversión y ganaban sólo por golpes de suerte.

-¿Quieres que subamos a las gradas para ver mejor?- preguntó el chico.

-¡Claro! No hay nada como el primer partido de la temporada.- afirmó la pelinegra al tiempo en el que el chico pasaba su brazo por detrás de su espalda para "escoltarla" a alguna grada disponible.

A unos cuantos kilómetros del suelo, otro pelinegro compartía la idea de que no había nada como el primer partido de la temporada, y tenía una visión un tanto desviada de su propósito. La snitch volaba libre sin que el gryffindor prestara mucha atención, toda su atención estaba en el hecho de que su hermano mayor se encontraba en el colegio peligrosamente cerca de Brooke Sullivan, y que aquello le daba una indeseada y poco común sensación de asco y rabia.

.-.-.

"Boletín del primer juego de la temporada:

Último primer juego de la temporada, espero que lo hayan disfrutado, dicen que no se vuelven a sentir escalofríos como esos en un millón de años; aunque pensándolo mejor, creo que algunos de ustedes debieron dejar los escalofríos de lado, Paula Roscoe por ejemplo, aunque estoy impresionada con la decencia que tuvo de vomitar en al final del partido y no en mitad de él. ¡Creo que cumpliste tu cometido querida! Te aseguró que los reclutadores se fijaron en ti, aunque probablemente no en la manera que tu querías.

Sé que esto va a sonar un poco malvado, pero ese fue probablemente el juego más malo que he presenciado en mi vida; ambos equipos carecían de coordinación o comunicación alguna, como siempre, Greg prefirió hacer piruetas y molestar a Al en lugar de intentar ganar el juego, la variante de este juego es que por primera vez Kensington obtuvo la snitch antes que Potter, lo que hace aún más patética la derrota de Slytherin sobre Gryffindor; un consejo Greg: ¡debes agarrar la snitch cuando tu equipo lleve más puntos que el contrario! Aunque te lo pasamos, después de todo, es la primera vez que logras agarrar la snitch.

Y hablando de eso… ¿Qué le sucedió al buscador estrella del colegio? Después de un record perfecto vaya manera de Albus de destrozar su reputación; no sólo parecía volar sin dirección alguna, también parecía más un detective privado que un buscador de Quidditch. Creo que todos pudimos ver las miradas asesinas que el mediano de los Potter le envió al mayor de la dinastía. ¿Qué fue eso? ¿Acaso percibo un poco de rivalidad entre hermanos?

Mejor acostúmbrate Al, las probabilidades dicen que tu hermano será nuestro próximo profesor de DCAO empezando el lunes de la semana próxima, y las probabilidades en esta escuela no tienden a equivocarse; por cierto, y fuera de tema, también hay probabilidades de que Frida Ferguson esté embarazada del golpeador estrella de Slytherin, Rupert Goyle… pero dejaremos esa plática para después, esto es todo acerca de Quidditch, y en otro tema relacionado al Quidditch… ¿no creen que es pertinente mencionar que la capitana del equipo de Ravenclaw, nuestra querida B., estaba demasiado cariñosa con nuestro futuro profesor de DCAO? ¿Qué tan probable lo encuentran?

¡Felicidades a Gryffindor! Aunque sinceramente no se las merecen.

Besos y mucho amor, siempre suya:

Awendela Darling"

-Es bueno saber que Awendela no siempre dice mentiras…- comenzó a decir Hugo mientras él y Albus caminaban hacia el castillo, el resto del equipo los había dejado minutos atrás.- fue nuestro peor partido, muchas gracias Al.-

Albus apretó sus puños con ira.- no fue toda mi culpa.- dijo con los diente apretados.

-¡Sí hubieras dejado de inspeccionar los movimientos de James sobre el cuerpo de Brooke por un segundo hubieras podido concentrarte en el juego!- le espetó el pelirrojo con desdén; el puño de Al se abalanzó a la cara de su primo de manera automática, la nariz de Hugo comenzó a sangrar mientras el pelirrojo trataba de incorporarse de nuevo; Albus lo observaba sin el menor rastro de remordimiento.

-No estaba haciendo eso.- dijo Albus firmemente.

Hugo se levantó realmente molesto mientras limpiaba su nariz con la manga de su túnica.-Si claro…- dijo el chico mirando a su primo con profundo odio.- y supongo que tampoco me golpeaste en la nariz, fue sólo impresión mía.- finalizó comenzando a caminar de manera indignada delante de su capitán de equipo.

Albus sintió entonces una punzada de remordimiento, pero había tenido razón para hacer lo que había hecho, él no estaba mirando a James sobre Brooke, el miraba a James porque seguía enfadado con él acerca del incidente de Lily. Él no estaba celoso, Brooke era su mejor amiga, nada más… él estaba seguro de aquello, ¿por qué las personas no podían dejar de intentar convencerlo de lo contrario? ¡EL NO ESTABA ENAMORADO DE BROOKE SULLIVAN!, la quería, de aquello no había la menor duda, pero no de esa manera; él había estado mirando a James porque se sentía ofendido con su presencia, no porque se sintiera celosos de que estuviera sentado junto a Brooke, o porque miraba como le prestaba más atención a ella que al partido, o porque su brazo estaba alrededor del cuerpo de la pelinegra o porque…

Albus Potter se paró perplejo en el medio de la nada, su mirada estaba perdida en el horizonte y su cara dejaba ver un ligero rastro de pavor. Negó con la cabeza para él mismo; no, él no podía estar enamorado de Brooke, no podía porque nunca lo había estado, estaba seguro; había notado el movimiento de James sobre su amiga por pura casualidad, él no…

-No.- se reafirmó en voz alta.- no estoy enamorado de Brooke.- se dijo de nuevo, aunque su voz no se escuchó tan segura como el hubiera deseado, sus entrañas se revolvieron de un momento a otro, un poco de pánico se apoderó de él.- NO- se repitió con firmeza. Se mantuvo en silencio un buen rato antes de volver a caminar en dirección al castillo; algo vibró dentro de su túnica y el chico sacó su celular para leer el mensaje que acababa de entrar: "reunión en la sala de menesteres".

Albus apresuró el paso, casi estaba seguro de que iba a tratarse la reunión, pero no podía ignorarla o se enfrentaba al peligro de ser arrastrado por sus amigos a la sala de menesteres de cualquier forma. Sus pisadas eran firmes y su expresión general era de cansancio y enfado, no era un buen momento para una reunión, en realidad no era un buen momento para nada. Los ojos de Al captaron a la menuda figura de Brooke acercarse a él cuando estuvo en el pasillo que llevaba a la sala de menesteres, tampoco era un buen momento para ello.

-¿qué paso?- preguntó la adolescente deteniendo al pelinegro, quien no cambió su expresión de enfado al verla, aunque la de ella era de obvia preocupación.

-ganamos el partido.- contestó de mala manera.

-Me refiero a ¿por qué le rompiste la nariz a Hugo?-

-Creo que la pregunta es: ¿Por qué es tan poco hombre como para no ir a llorar con su hermana?-

-Sí, pero aún así quisiera que contestaras mi pregunta.-

-No quiero hablar de eso.- masculló sinceramente.

-Pero si no hablas de eso será mucho más difícil estar de tu lado.- explicó la pelinegra casi suplicante por una respuesta.

-Entonces no estés de mi lado.- dijo Albus firmemente haciendo que Brooke abriera la boca sorprendida ante aquellas palabras.

Al no podía hablar enserio.

-Pero siempre estoy de tu lado.- dijo de una manera un tanto infantil.

-Hoy puedes variar y estar del lado de alguien más.- dijo Albus notando como la punzada en su estómago regresaba.- puedes estar del lado de James.- dijo con amargura.

-James no tiene vela en este entierro.- contestó la pelinegra instantáneamente, antes de que se diera cuenta de lo que su amigo acababa de insinuar. - Espera, ¿qué quisiste decir?- preguntó con un leve dolor de cabeza golpeándola.

-No quise decir nada, quise decir que tal vez está vez puedas estar del lado de alguien más… no siempre tienes que estar de mi lado.-

-¿Quieres que deje de estar de tu lado?- preguntó Brooke confundida.

La expresión de enfado de Al se convirtió súbitamente en incertidumbre.- quiero que dejes de confundirme.- finalizó el pelinegro con sinceridad, dio un paso a un lado y caminó directamente a la pared en donde apareció una puerta para darle el paso, Brooke aún se encontraba en el pasillo perpleja en silencio, Albus omitió sus deseos de volverse y disculparse y abrió la puerta de la sala de menesteres, casi podía escuchar los gritos de Rose, ¿por qué tenía que ser tan maternal con su hermano menor? Aunque pensándolo bien, él también hubiese defendido a Lily.

-Mr. Potter llegó… ¿podemos apurarnos para ir a la cama? Algunos de nosotros tenemos clases a las siete de la mañana.- dijo Hellen, quien se encontraba sentada en uno de los sillones cómodos a un lado de Scorpius. Rose caminaba por la habitación como fiera en cautiverio y Hugo observaba a Albus con odio mientras tocaba su nariz, aún cuando ya no tenía nada en ella.

-Brooke aún no regresa del baño, ¿no te la encontraste en el camino?- preguntó Scorpius al pelinegro, Al negó con la cabeza, esa era una de las mentiras que deseaba que fuera verdad. El mediano de los Potter escogió un sillón acolchonado y se dejo caer en él, la mirada de Hugo no podía despegarse de él.

La puerta se abrió nuevamente y la pelinegra entró en la habitación acompañada por James, quien los miró a todos en aquella situación depresiva.

-El club sí que ha decaído.- dijo alzando ambas cejas con sinceridad.

-¿Tú que haces aquí?- preguntó Albus sintiendo la ira avivarse en su interior.

-Soy invitado especial.- dijo James sin dejar que el tono de su hermano lo molestara.

Brooke se apartó de James y caminó al sillón contiguo al de Hellen.- ¡Empecemos de una vez!- rogó la rubia cansada de decir aquello.

-Bueno…- dijo Rose con los brazos cruzados y mirando a Al de manera severa.- ¿Por qué golpeaste a Hugo?-

-Porque es un niño mimado insoportable.- respondió Al sin levantar la vista, un dolor de cabeza terrible acababa de apoderarse de él.

-Es enserio Albus.- gruñó Rose.

-Es enserio Rose.- contestó el chico enfadado.

-El te dijo las cosas como eran y tú perdiste los estribos. Realmente fue nuestro peor juego, tu liderazgo del equipo fue terrible.- le espetó Rose sin llegar a ser grosera.- No puedes golpear a otros miembros del equipo, mucho menos a otros miembros de tu familia, porque te hacen ver tus errores en claro.-

-ok.- dijo Albus con un tono indiferente. Las mejillas de Rose se encendieron en cuestión de nada.

-Obviamente hoy estas imposible.- gruño mientras recogía su bolso del suelo.- Hablemos algún día, cuando madures.- dijo enfadada dejando la habitación con un portazo.

Hellen se incorporó lentamente.- Bueno, si ya no vamos a discutir nada más… casi cerrado.- dijo encaminándose hacia la puerta. Scorpius se levantó tras ella y ambos rubios abandonaron el lugar de manera calmada.

Hugo se levantó enfadado y se fue con cara de pocos amigos, pensando en la poca ayuda que había proporcionado su hermana mayor.

James carraspeo para llamar la atención de los últimos dos integrantes del BC.- Entonces…- dijo pensativo.- ¿Quieres que te acompañe a tu sala común?- preguntó vacilante a la ojiazul.

Brooke reprimió las ganas de mirar a Albus y preguntarle con la mirada si estaba de acuerdo.- Sí.- dijo con seguridad.- sólo voy a recoger mis cosas.- dijo refiriéndose a un montón de papeles de Awendela esparcidos por toda la alcoba.

Albus miró a James con odio, el mayor de los Potter estuvo tentado a mencionar algo acerca de su comportamiento en el campo, pero mordió su lengua pensando en que no deseaba un altercado en aquél momento.- te espero afuera.- dijo James finalmente a la pelinegra saliendo del lugar mientras ella continuaba recolectado hojas y metiéndolas a los bolsillos de sus túnicas.

-Brooke…- dijo Al de manera calmada, la adolescente lo ignoró de manera pacífica.- lamento lo que te dije.- se disculpó el pelinegro mirando a la ravenclaw en busca de una respuesta.

Brooke lo miró fijamente a los ojos.- No.- dijo casi de manera automática.- yo lamento que me importe.- finalizó recogiendo la última hoja del suelo y caminando hacia la puerta de manera decidida.

El dolor de cabeza de Al se intensifico en el momento en el que escuchó la puerta cerrarse. ¿Por qué había tenido que comportarse de aquella manera tan imbécil? Había empujado a su mejor amiga de él sólo para probarse a sí mismo que ella era solo una amiga, pero no se había probado nada más que una cosa: el odiaba pelear con Brooke, en todo momento y bajo cualquier circunstancia.

-.-.-.

-¡Lo odio!- chilló Brooke mientras caminaba de un lado al otro en el baño de chicas del cuarto piso, Rose la observaba desde el suelo de la habitación, pensaba en decir algo como "vas a hacer un hoyo en el piso", pero decidió detenerse; Brooke no se encontraba con ánimos de ser sarcástica, el tono de su voz lo decía todo.- ¡LO ODIO!-

Eran cerca de las cuatro de la madrugada, Rose había acudido al baño tras un mensaje de la pelinegra, Hellen podía dormir cómo una roca cuando le era conveniente, y Rose no podía obviar el llamado de una amiga en necesidad.

-¿A quién odias?- preguntó Rose finalmente, Brooke llevaba al menos media hora odiando a alguien, sin que Rose estuviera muy segura de a quien.

-¡A ALBUS SEVERUS POTTER!- gritó la pelinegra con todo el aire que quedaba en sus pulmones, lo que era complicado con una respiración tan agitada y poco constante como la que sostenía en aquel momento, su corazón latió desesperado, toda ella estaba desesperada. La chica comenzó a inhalar y a exhalar aire intentando poner su pulso bajo control, se dejó caer pesadamente al suelo, quedando sentada recargada sobre una de las paredes, miró como Rose la observaba con paciencia, su espera no sería mucho más larga, la pelinegra sentía como sus verdaderos sentimientos encontraban lentamente el camino a su boca.

-¿Por qué lo odias?- preguntó Rose tranquilamente una vez que su amiga dejo de parecer ahogarse.

Brooke suspiró.- Me ha pasado toda mi adolescencia tratando de sacar a Albus de mi sistema…- comenzó a explicar la pelinegra lentamente.- Albus jamás me quiso, y yo lo superé… o al menos… yo…- los pensamientos bailaban en la cabeza de la pelinegra de manera inconstante y difusa, odiaba la confusión, y la odiaba aún más en aquel momento, ella había superado a Albus ¿verdad? -¿por qué me querría ahora? ¡Nada en mí cambió! ¡Estoy furiosa! Estoy furiosa porque… porque, yo siempre estuve allí, y ahora que no estoy allí… ahora no estoy segura de si él quiera que yo esté allí… pero no si él quiere que esté allí, yo ya no estoy segura de que quiero estar allí, porque he estado allí… y ¡allí es un lugar solitario!- tartamudeo la pelinegra tratando de hacerse entender.- ¡Esperar a Albus decidirse es solitario, y no es bonito!-

Rose miró a Brooke tratando de procesar aquella información de manera correcta, su expresión era de asombro, de alguna extraña manera ella comprendía la situación de su mejor amiga.- entiendo.- dijo calmada y pensativa.

-Y…- comenzó a decir Brooke con un deje de tristeza.- James está aquí, él es real… no es como Albus… no es un "quizás sí, quizás no", James es un "sí"… ¿Cómo eliges a un "quizás" sobre un "si"?- un par de lágrimas abandonaron los ojos azules de la adolescente, sin que ella misma estuviera muy segura del motivo, ¿por qué una claridad como aquella debía ser motivo de lágrimas? ¿Por qué dejar atrás a Albus era tan doloroso?

Los ojos de Rose se clavaron en los de Brooke, la pelirroja deseaba buscar en el alma de su amiga para darle una respuesta adecuada, se rindió después de un rato y suspiró confundida.

-¿Qué crees que debería hacer?- preguntó Brooke con un deje de desconcierto en cada palabra, claramente estaba confundida, más confundida que de costumbre.

Rose mordió su labio inferior pensativa.- ¿quieres a James?- preguntó, aquella era la verdadera pregunta que Brooke debía contestar, no lo que Albus simbolizaba o lo que James simbolizaba, sino lo que ella sentía por cada uno de ellos. Un escalofrío recorrió la espalda de Brooke.

-Creo que podría llegar a quererlo mucho.- contestó la adolescente con sinceridad.

-¿Quieres a Albus?- preguntó Rose, aunque conocía la respuesta a esa pregunta. Brooke la miró perpleja un par de segundos, y después, su corazón se aceleró de nuevo a la velocidad de la luz, por sus venas recorría una cantidad inmensa de adrenalina y un frío terrible se apoderaba de cada fracción de su cuerpo, las lágrimas comenzaron a salir sin ser invitadas, rodaban por sus mejillas mientras ella parecía más perdida que nunca, ¿aquello era amor? Sí así era, ¿por qué tenía que ser tan parecido al dolor?